Y como yo siempre le dedico a alguien los capítulos de mis queridas historias, este capítulo va de nuevo para amsp14, que ha sido como mi única lectora constante para esta historia. Supongo que es culpa mía, por problemas de actualización. Claro, que también tengo a sara y a mi hermanilla, que las leen todas antes de que las publique…Y espero que mi nueva lectora siga presente a pesar de mis pequeños deslices.

¡Hola! Yo aquí de nuevo después de TODA LA VIDA de andar perdida y con pequeños, grandes problemas… Me habían dicho que la U se volvía horrible en tercer año, pero no creí que fuera para tanto y, además, el pobre diskette en el que tenía esta historia murió justo cuando recién había empezado a inspirarme para terminar este capítulo, lo que me significó tener que pasarlo todo de nuevo a la compu (y vale que primero escribo mis capítulos a mano, porque si no, no habrían vuelto a saber de mí, porque me hubiera dado demasiada pereza volver a empezar de cero el capítulo).

Bueno, pensaba actualizar mañana, aprovechando que estaba en clases de Investigación e iba a tener una compu con Internet, pero cuando uno anda bajo de ánimos, muchas veces hace cosas precipitadamente... Y mi acción precipitada suele ser publicar un capítulo antes de que la revisión esté completa. Así que publico hoy, mientras termino mi examen de Investigación sin absolutamente ninguna gana de hacerlo (aunque ya estoy a punto de terminarlo y todo...).

En fin, saben que yo no soy de poner disclaimers; las cosas son como son, la mayoría de los personajes no son míos, aunque son versiones muy libres de los originales de Rowling (vale que ella nos deja tanto a la imaginación…).

Ahora sí, los reviews ya fueron debidamente respondidos, así que aquí los dejo con el capítulo cuatro: Le pido a Dios (basado en la canción del grupo nacional Cinco Cero Seis –Hora de empezar a conocer, para aquellos que no son ticos):

ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

La clase había terminado hacía unos minutos, pero ella seguía ahí, sentada con la mirada perdida en algún lugar a través de esa ventana.

Así había sido durante todo el día: La clase de Pociones había sido un desastre para ella; aparte de restarle otros 10 puntos a Gryffindor por la torpeza con que había estado manejando los ingredientes, tuvo que permanecer después de clases para limpiar el desastre que había ocasionado ("El que lo hizo tiene que pagarlo…" había dicho su profesor. "¡Y sin magia!"). Tampoco Transfiguración había sido la mejor de sus clases… Estaba sumamente distraída, desganada de las cosas que siempre le habían llamado la atención.

Se acercó a ella. Esta vez no dejaría que escapara a la sala común sin pasar por el gran comedor con el pretexto de que no tenía hambre… A veces le daba por saltarse alguna comida.

-Faith… Es la hora del almuerzo.

-Ve tú, Remus. Yo… no tengo hambre.

-Vas a venir conmigo así tenga que arrastrarte hacia el comedor- remarcó él, pero con aquel tono de que no tenía la menor intención de hacerlo. –Eso no te hace nada bien y mi trabajo como mejor amigo, aunque no te guste a veces, es velar porque estés bien.

-Pero yo…

-Pero nada, señorita. Tú te vienes conmigo.

El gran comedor estaba casi vacío cuando entraron. El extremo de la mesa de Gryffindor que se encontraba más cercano a la mesa de los profesores estaba abarrotado (como usualmente lo estaba) de chiquillas de todas las casas.

-No te preocupes Siri-boy. Nosotras cuidaremos de ti de ahora en adelante.

Faith se detuvo inmediatamente (aunque su mejor amigo intentaba llevarla hacia el centro de la mesa) y regresó hacia el extremo opuesto, volviendo el rostro hacia la pared, para no tener que ver la escena.

-Montón de mocosas descerebradas- dijo en voz muy baja.

-¡Hola!- escuchó la chillona voz de su mejor amiga justo detrás suyo. –Llevaba un buen rato sin verte por aquí. Es bueno verte de nuevo para variar.

-¿Estás bien, Faith?- preguntó Remus, sentándose junto a ella. –Hola, Sue- dijo al ver a la chica que estaba de pie justo detrás de Faith. -¿Podrías ayudarme a vigilar que nuestra amiga coma algo?

-No necesito que me vigilen- reclamó Faith. –Ya te lo dije, Remsie: No tengo hambre.

-Eso se te quita apenas empieces a comer- la animó Sue. –Vamos, prueba un poco. Está demasiado bueno el almuerzo de hoy.

Muy a regañadientes, Faith terminó su almuerzo cuando ya no quedaba absolutamente nadie en el gran comedor, con excepción de ellos tres y el conglomerado de gente en el extremo opuesto de la mesa.

-¿Qué hay de la visita a Hogsmeade de mañana?- preguntó Sue, a manera de iniciar una conversación. –No vas a perdértela otra vez¿cierto?

-Por supuesto que s… no- dijo Faith mientras veía salir al resto de la gente del comedor. –Está bien. Vayamos a Hogsmeade mañana. Ya me hace falta desestresarme.

-Faith¿estás segura?

-Lo estoy- respondió ella, levantándose de la mesa. –No puedo dejar que mi vida se detenga. No puedo esperar que vuelva a buscarme.

ººººº

Mirándome al espejo

Veo lo mal que estoy sin ti

Y día a día trato

De olvidarte y no es así

ººººº

-¡Buenos días, Faith!- exclamó la niña del espejo muy temprano en la mañana. –Es muy temprano… ¿Cómo es que estás despierta a esta hora?

-Visita a Hogsmeade- respondió simplemente.

-Me parece- dijo la niña, mientras asentía con la cabeza. –Ya te hacía falta ver otra cosa, además de estas cuatro paredes.

-Lo sé. No habría soportado otro día más así. La semana entrante se cumplirá un mes, pero todavía se siente como si hubiera sido anoche cuando escuché… No importa. Eso es precisamente lo que llevo todo este tiempo tratando de olvidar- acomodó un poco el desorden que tenía sobre su cama. –Hoy cambia la estrategia: vuelvo a la época en la que mantenerme ocupada es la mejor salida.

-Me parece que podrías empezar por cambiar un poco la forma en la que te has visto los últimos días- Faith miró a la pequeña con un grave gesto de reproche. Todo el mundo sabía que lo peor que podía hacerse era criticar su apariencia. –Es sólo una sugerencia: arréglate un poco. ¿Hace cuánto que no lo haces?

Faith se miró en el espejo. La niña tenía razón: se había descuidado bastante. Se veía pálida y más delgada que de costumbre y su cabello lucía sumamente maltratado, aunque eso era fácil de disimular.

-Tienes razón- miró su reloj de pulsera: todavía había tiempo. –Por lo menos aún hay tiempo.

Tomó su cepillo y, después de deshacerse de todos los nudos y cabellos maltratados, recogió su cabello en dos colas no muy ajustadas, similares a las de la niña del espejo, con la excepción de que la niña llevaba colas altas y las de ella eran más bien bajas. Un poco de maquillaje arregló el resto. Eso lo arreglaba todo…

-¡Mucho mejor!- exclamó la niña.

-No lo sé…

Se miró nuevamente en el espejo: aún después de todo lo que había hecho, ella seguía viéndose igual que antes. A su manera de verlo, no había cambio alguno en su apariencia. Sin embargo, ya no había tiempo. Ya sus amigos debían estarla esperando.

Guardó cuidadosamente el espejo y se dirigió al gran comedor, donde había quedado de verse con ellos.

ººº

-¡Vamos, Faith!- la llamó Sue Lynn desde la puerta de Honeydukes.

La chica sonrió al ver la cara con la que su amiga la esperaba. Realmente estaba esforzándose por hacer que pasara el día lo mejor posible. Remus también, aunque no pasaba todo el tiempo con ellas, pero las veces que se topaban solían ser las más divertidas de la tarde.

-¿Piensas apurarte?- preguntó su amiga un tanto desesperada. –Sino, voy a dejarte sin tus dulces favoritos. Sabes que no tendría problemas con eso… También son mis favoritos.

Faith apresuró el paso, hasta encontrarse con Sue en la entrada de la dulcería. Una vez adentro, recorrieron todos los estantes, probando uno que otro dulce de camino al estante que se encontraba al final del pasillo, donde se encontraban sus dulces favoritos. Sin embargo, al llegar ahí, una voz muy conocida hizo que Faith se detuviera en seco.

-Estos son de los mejores que hay. ¡Tienes que probarlos!- le decía Sirius a una tal María José, estudiante de intercambio que había llegado a Hogwarts hacía un mes proveniente de algún país al otro lado del Atlántico (N/a: Sorry por todas las chicas que se llamen así, mi problema es con una en específico, pero tenía que buscarle un nombre…).

-¿En serio?- preguntó la chica con ese acento que hacía notar que se le dificultaba mucho el cambio de idioma.

Él la había visto, lo sabía. Tenía sus ojos clavados en ella justo en el momento que, después de un "por supuesto", y con su mejor sonrisa, colocaba uno de sus dulces favoritos en la boca abierta de la chica.

-Mala idea…- dijo Sue, tomando su brazo y jalándola hacia la puerta. -¿Por qué mejor no vamos a Las Tres Escobas por una cerveza de mantequilla y dejamos los dulces para el final?

Pero ya era muy tarde, y los pensamientos de Faith se encontraban muy lejos de ahí; tal vez en el mismo lugar, pero en un momento muy diferente en el tiempo.

- Flashback -

-Bienvenida a Honeydukes- le dijo Sirius durante su primera visita a Hogsmeade. –Sé que te encantan los dulces, por eso supuse que te gustaría venir aquí primero.

La chica se separó de él y recorrió uno por uno todos los estantes, probando cuanto dulce alcanzaba sus manos. Realmente estaba fascinada con la idea de que pudiera existir un lugar así, cuando creía que sólo podría haber algo parecido en la imaginación de un niño pequeño (N/a: que es prácticamente lo que soñaría cualquier niño, o un adulto que sea por lo menos tan goloso como yo).

-Muchas gracias- dijo abrazándolo fuertemente, tanto que estuvo a punto de desbalancearlo cuando le lanzó los brazos al cuello, especialmente porque él todavía se encontraba de espaldas a ella. -¡Eres genial!

-Lo sé…

-Y también tienes un gran ego…- respondió, despeinándolo con una mano.

-¡Para nada!- puso cara de sorpresa, aunque no pudo fingirla por mucho tiempo. –Tal vez un poco… Toma- dijo, entregándole un dulce. -¡Tienes que probar estos¡Son de los mejores que hay!

Y tenía razón… A partir de ese día, aquellos fueron sus dulces favoritos, e incluso durante su ausencia se encargó de que Sue Lynn, mantuviera saciado su antojo por esos dulces, aunque nunca pudo evitar uno que otro "asalto a la lonchera" por parte de su amiga (N/a: no sé si en otros lugares se usa esa expresión, tampoco es que aquí la haya oído mucho… De hecho, bien pude habérmela inventado yo… Por si acaso, un asalto a la lonchera es el clásico episodio en el que tus amigos se comen por lo menos la mayor parte –sino toda- de la comida que llevas).

- Fin del Flashback -

Él la miró alejarse con la misma sonrisa irónica y hasta cierto punto retadora, pero su expresión cambió totalmente en cuanto ella salió de la tienda, seguida por su mejor amiga, y no sin que esta le diera una mirada de reproche antes de salir corriendo detrás de ella.

-Sirius¿estás bien?- le preguntó la chica que lo acompañaba cuando vio que se había quedado mirando hacia el otro lado.

-Estoy bien, Ruby. Sólo sigamos con lo que estábamos- respondió, sin la menor intención de volverse hacia ella.

-¿Disculpa?- preguntó ella, algo molesta ante la equivocación.

-¡Dije que estoy bien, Faith! Sólo…- se volvió molesto, pero se detuvo inmediatamente al ver que acababa de cometer un error muy grande. –Oops…

La chica lo miró molesta; tomó el bolso que llevaba y comenzó a caminar hacia fuera, no sin antes decirle, con cierta dificultad:

-¿Sabes una cosa? Sea cual sea el motivo, deberías hablar con ella, porque es en lo único que piensas. Y, si realmente estás dispuesto a olvidarla, búscame cuando no vayas a llamarme por su nombre, que es lo que has estado haciendo cada vez que la ves desde que comenzaste a salir conmigo.

ººººº

Te necesito hoy.

Ven a mí, por favor.

Que no puedo aguantar esta condena

ººººº

-No puedo fingirlo, Sue- le reclamaba Faith, mientras se llevaba una cucharada llena de helado de tres sabores a la boca. Al final, Sue había decidido que una cerveza de mantequilla tal vez no era lo más conveniente para ese estado de nerviosismo, así que la había llevado por un helado. -¡Me puede verlo con esa chiquilla, casi recreando la mayor parte de los momentos que pasamos juntos! Y es que lo hace a propósito…

-Por supuesto que lo hace a propósito- respondió Sue, aunque sabía que lo siguiente que diría no sería muy del agrado de su amiga. –Fue lo que tú hiciste con él desde que regresaste- ahí estaba la esperada mirada de reproche. -¡No me mires así! Es la verdad y lo sabes. Trataste de disculparte con él, pero no quiso escuchar… Tú ya cumpliste con tu parte y no es mucho más lo que puedes hacer: o te amargas la vida y te quedas sentada esperando una respuesta que tal vez nunca llegue, o te dedicas a tener una vida.

-Sue…

-Espera, que no he terminado- no iba a dejarla hablar hasta que hubiera dicho todo lo que tenía que decir. -¿Dónde quedó la chica que era capaz de seguir adelante?- tomó el brazo en el que su amiga llevaba la pulsera que le había regalado. –Salud, amor y fortuna¿recuerdas¿Qué decides?

-Que tienes razón…

-No me convences…

-Tienes razón¿está bien? Yo fui la primera en decir que seguiría con mi vida, y eso es lo que voy a hacer.

De regreso en el castillo, un impresionado James Potter miraba con incredulidad a su mejor amigo. Todavía no podía creer que lo hubiera echado a perder. ¡Era un plan a prueba de fallas! Había una chica nueva, extranjera, que no sabía absolutamente nada acerca de su relación con aquella chica, con quien podía olvidarla, o al menos hacerle la vida imposible por un tiempo, y en una tarde la había llamado con el nombre de la chica extraña del cabello rosa, echándolo todo a perder…

-Pero¿cómo…?

-No lo entiendo… No se suponía que pasara eso- respondió Sirius, quien realmente no tenía idea de por qué lo había hecho.

-Te advertí que tuvieras cuidado con lo que pensaras hacer- dijo Remus muy serio. –No era correcto ponerse a jugar con la gente. No era justo con María José, que no tenía nada que ver en todo esto; tampoco era justo con Faith… Cierto que ella cometió sus errores- James rió con ironía. –Y fueron muchos y muy grandes, lo cual lleva al último punto: aunque no lo creas, tampoco era justo contigo, que bien sabes que sigues esperando la explicación que trató de darte hace un mes…

-No es cierto…- respondió Sirius, levantándose inmediatamente del sillón en el que estaba sentado.

-Padfoot tiene razón- replicó James, apoyando a su mejor amigo. –Ella fue quien lo arruinó todo. Perdió su oportunidad. La vida sigue… En caso de que la chica de intercambio no quiera volver a salir con él, hay varias chicas que estarían dispuestas a hacerlo, sin importarles sus razones…

-Para volver a caer en lo mismo… Admítelo, Padfoot, te importa lo que Faith tiene que decir- continuó Remus.

-Ella hirió mi orgullo… Jugó conmigo… Me hizo perder el tiempo; además de hacer el papel de idiota…

-Y por eso te interesa lo que tiene que decir- lo interrumpió Remus (N/a: lo acabo de notar; si se fijan bien, las razones por las que Sirius no quiere escuchar a Faith son las mismas por las que ella se quería vengar en primer lugar…). -¡Vamos, Sirius! No vas a decirme que no sientes al menos curiosidad de saberlo…

-¡No!

-Necesitas esa explicación…

-Claro que no la necesita. No necesita nada que ella quiera darle.

-¿Ni siquiera para calamar la rabia que siente cada vez que la ve? No quieres tener que odiarla, necesitas esa explicación…

¿Por qué siempre esos comentarios? Remus ciertamente se complacía en revolver cosas en su mente… No quería tener que odiarla, eso era cierto, pero esa era la misma chica que hacía casi un mes se había burlado de él. ¡Y seguía siendo parte de su juego! Necesitaba esa explicación… Por un momento quiso, necesitó que fuera ella quien estuviera ahí, en Honeydukes… Tenían una conversación pendiente… O por lo menos que se hubiera acercado y le hubiera dicho nuevamente que tenía que escucharla… Tenían una conversación pendiente… Necesitaba esa explicación.

Pero se conocía, si ella no decía nada, él tampoco lo haría… No era su obligación decir nada si no se trataba de su error.

"Estoy condenado…"

ººººº

Le pido a Dios

Que me ayude a olvidarte

Pero no puedo

Yo te miro en todas partes

Le pido a Dios

Que me quite esta condena

Porque hasta la muerte

Cargaré con esta pena

Por favor, vuelve pronto,

Que no sé qué hacer

Si tú no estás aquí,

Hoy no sé qué hacer

ººººº

¡Por fin terminaba el día! No había sido tan malo, después de todo… Si Sue Lynn se lo proponía, podía lograr convertir un día normal en la aventura más loca que se le pudiera ocurrir. Sin embargo, una vez en la habitación, a oscuras, con sus compañeras ya dormidas, y revisando mentalmente lo ocurrido en el día, no pudo evitar que volviera a su mente la imagen de su entrada a Honeydukes esa tarde.

"Ya sé que es tarde, pero sé que me estás escuchando…

No es mucho lo que tengo que decir, de todas formas; además de lo que siempre digo. Hoy sólo pido una cosa; un pequeño favor que estoy segura que no te costará mucho: Necesito que me ayudes a olvidarme de Sirius…Bueno, tal vez olvidar no sea la palabra más adecuada, pero Tú me entiendes. Yo sólo…quisiera evitar sentir tantas cosas al mismo tiempo.

Estoy segura de que no va a perdonarme, lo conozco bien… Tampoco es que merezca que me perdone. Cometí un grave error y su orgullo es tan fuerte como el mío; yo tampoco me perdonaría.

En fin, dejo el asunto en tus manos. Sea lo que sea que pase de ahora en adelante, será lo que Tú quieras, como siempre.

Muchas gracias por haberme escuchado."

ººº

¡Qué difícil es tratar de olvidar o de evitar sentir algo cuando se tiene que ver a aquella persona todos los días!

Resultaba como un chiste cruel: Ya suficiente tenía con verlo en todas las clases y en la sala común todas las noches, pero tenía la impresión de que lo veía más entre más se empeñaba en evitarlo. Se lo topaba en la escalera, al dar la vuelta en el pasillo, en los jardines… Y cuando no lo veía, tenía que encontrarse con alguien hablando de él.

A veces se preguntaba si a él le pasaría lo mismo, pero era obvio que no… Él no era así. Ahí estaba, con sus amigos, sus constantes bromas, su chica extranjera… y aquel montón de mocosas descerebradas. Ese era su mundo.

Y el suyo… limitarse a mirar de lejos; mantenerse lo más lejos que pudiera y hacerse fuerte cada vez que le tocaba tenerlo cerca… Claro que estaban sus amigos, y sus estudios, en los que se abstraía cada vez más ahora que se acercaban los TIMOS, pero tampoco era fácil.

No es nada fácil tratar de olvidar cuando esa persona se le aparece a uno en todas partes.

¿Realmente era cierto¿Estaba condenado a no poder olvidarla hasta que escuchara lo que ella tuviera que decirle? Y tras de eso, tener que verla todos los días y a todas horas no era muy alentador…

¿Era cierto? No. No podía serlo. Él era Sirius Black. No era del tipo de chico que se desvivía por una mujer. Ya la había dejado a un lado. Sí, ya la había dejado a un lado y había empezado a salir con alguien y… ¡Maldición!

Pero… Sólo había sido una cuestión esporádica; un hecho aislado que no volvería a repetirse. Sin embargo, verla todos los días no ayudaba a su situación.

"Si hay alguien allá arriba que pueda escucharme, necesito algo de ayuda aquí… Esto tiene que pasar pronto. No voy a quedarme así. Sólo…Hagamos un trato: Si me quitan esto de encima, si logro quitármela de la cabeza y quitarme esta sensación de estar condenado, prometo que dejaré de molestar a Snivellus por… esto me va a doler… una semana. Sin contar el fin de semana, eso sí.

¡Vamos! Sólo por esta vez. Es la primera vez que pido algo y no soy muy bueno para hacerlo… Si tienes suerte, no vuelvo a hacerlo; pero eso no quiere decir que no estaré agradecido… Estaría salvando mi reputación, y mi vida. No puedo seguir desviviéndome por ella. No voy a perder mis dos últimos años en Hogwarts así…"

ººº

Había sido un mal día: examen sorpresa de Defensa Contra las Artes Oscuras, otro baño con agua helada a la salida del comedor (otra vez había tenido suerte de que no pasara a más, tendría que estar preparada para la próxima, que de seguro existiría); alguien había pasado muy divertido jugando a quemar mechones de las puntas de su cabello en Pociones… No había forma de que el día empeorara (y eso que ni siquiera era martes o viernes 13…).

¡Pero por fin había llegado su hora libre¡Llevaba todo el día esperando que llegara! Una hora para dedicarse a ella… y a arreglar los daños de la primera parte del día.

Llegó a su habitación y revisó los daños: por lo menos quien hubiera sido no había quemado más que sus puntas… y tenía suerte. Habría armado un escándalo más grande si no hubiera estado pensando en darse un corte.

Una vez que hubo emparejado su cabello, y seguido recortando hasta dejarlo a un largo decente (un poco por debajo de los hombros), se dejó caer en su cama. Tal vez la enana tendría algo interesante qué decir.

Metió la mano debajo de su almohada, pero no encontró nada ahí.

Se levantó inmediatamente y retiró la almohada. Efectivamente, su preciado espejo no estaba ahí.

¡No podía ser! Ella recordaba perfectamente haberlo puesto ahí…

Trató de recordar dónde más pudo haberlo dejado, pero sus ideas siempre volvían al mismo punto…

¡Tal vez se había caído! Sí, tal vez en un descuido, lo había puesto muy cerca de la orilla de la cama… No.

Volvió el cuarto completamente al revés, sabiendo que sus compañeras seguro la matarían por eso, pero lo que buscaba era importante. ¡No podía perder ese espejo!

Bajó a la sala común media hora más tarde, con todo el cabello desordenado y una expresión que no disimulaba la angustia que sentía. Comenzó a mover algunas cosas, pero le fue imposible encontrar el espejo. Fue entonces que se percató de que, un minuto antes, se había abierto el portal del retrato, y alguien la observaba fijamente.

-Faith…

-Sirius…

En ese instante, recorrió todo su cuerpo el impulso de correr hacia él y abrazarlo. Recordaba ese abrazo… El único que había logrado consolarla en sus peores momentos, cuando no sabía qué hacer. Y eso era lo que necesitaba en ese momento: volver a sentirlo, volver a escucharlo decir que todo estaría bien. Sin embargo, logró contener ese impulso.

-Olvídalo…- dejó a un lado la búsqueda del espejo por la sala común y se encerró de inmediato en su habitación.

ººººº

Pasamos discutiendo

Todo el tiempo, ya lo sé

Tus caprichos o los míos

Que hoy ya no están

ººººº

Algo le pasaba, era obvio. No era muy común verla así… Pero se suponía que eso no tenía que importarle; ya se había prometido sacarla de su cabeza, y eso implicaba necesariamente dejar de preocuparse por ella. Y también recordarse de todos aquellos pequeños detalles por los que, definitivamente, sería imposible querer iniciar una relación con ella de nuevo.

- Flashback -

A veces podía ser la diversión más simple ver la expresión que la chica tomaba cuando, a la salida de clases, se lo encontraba junto con su mejor amigo hablando de alguna trivialidad con aquel grupo de chicas.

Ya sabía que no le caían bien y, palabra por palabra, todo lo que pensaba sobre ellas. ¡Pero era simplemente tan divertido verla! Y todavía más divertido que no pudiera pasar más de cinco minutos enojada con él por hacerles caso por un momento.

Ese día, sin embargo, las cosas fueron muy diferentes.

Era su hora libre de los miércoles, la que siempre pasaban juntos y a solas en un rincón de los jardines del colegio. Pero ese día había sido particularmente difícil para ella tratar de quitarle al grupo de chiquillas encantadoras de encima.

A él, la verdad, no le incomodaba en lo más mínimo tenerlas alrededor. Ellas eran una parte muy importante de su vida en la escuela. Pero ese día en especial parecía que su presencia molestaba a su novia más de lo que lo hacía normalmente.

Después de alrededor de quince minutos de estar intentando por lo menos salir del castillo, la chica no dio más…

-¡¿Quieren callarse todas de una vez?!- preguntó Faith bastante molesta. –Llevo como quince minutos diciéndoles que… tal vez tenga que decírselos lento y en inglés, para que me entiendan¡Largo!

Se hizo un increíble minuto de incómodo silencio, y había una gran tensión en el aire. Podía imaginarse lo que pasaba por la cabeza de la chica durante ese minuto. La imagen que tantas veces le había descrito cuando se daban lapsos de ese tipo con el mismo grupo de chicas: grillitos cantando y una planta rodante que cruzaba el salón lentamente, mientras las chicas digerían el comentario.

Y fue entonces cuando reaccionaron:

-¡Oye¿Quién te crees?

-No importa. Vámonos, chicas… La pelirrosada es una aguafiestas- dijo la Gryffindor rubia que se encontraba en medio de ellas, quien solía ser la que tenía un poco más de control sobre el resto de las chicas del grupo.

-Cierto. Con ese carácter es un milagro que haya conseguido novio.

-A ese novio en especial. ¿Será que hay que tener un look tan extraño para gustarte, Siri-boy?

Él le sonrió a la chica de Hufflepuff que había dicho eso. La verdad era que no, no era necesario… Sin embargo, sí había algo en el "look" de Faith que le había llamado la atención desde el principio.

La chica había captado esa sonrisa, y sus ojos brillaban con una gran furia. Tal vez lo había tomado como una burla… y eso no era nada bueno.

-No te atrevas a meterte con eso- le advirtió furiosa a la otra chica. –La manera como yo me vea o deje de verme no es asunto tuyo. ¡GÁNALE PRIMERO LA BATALLA A TU PROPIO ESPEJO!

La pobre chica se le quedó viendo asustada, antes de alejarse junto con el resto del grupo.

Por un momento le pareció oírlas quejarse a grandes voces de la estúpida pelirrosada, sus constantes alardes de grandeza, y cómo algún día se vengarían de ella… La verdad, no le dio mucha importancia. Desde segundo año venían diciendo eso y nunca habían hecho nada.

Se volvió hacia Faith con una sonrisa, pero no pudo evitar reír al verla. Estaba realmente molesta, de nuevo. Y, de nuevo, sin razón alguna… Ahora sólo tenía que contentarla y las cosas volverían a ser como siempre.

-¿De qué tanto te ríes?- preguntó ella enojada.

-De… nada…- respondió un tanto asustado ante su reacción; nunca la había visto tan enojada. –Vamos- tomó su mano e intentó llevarla hacia afuera, pero ella se quedó inmóvil en el lugar que estaba. –Todavía tenemos quince minutos…

-Que serían más si hubieras querido deshacerte de tus admiradoras.

-¡Vamos, Ruby! No vas a empezar con eso de nuevo¿verdad?

-No…- respondió ella en un tono irónico. –Si ya me di cuenta de que te encanta que ese montón de mocosas descerebradas, que tardan un minuto completo en captar cuando se les dice de la manera más directa que se larguen, te siga todo el día… Sin contar que seguramente te entretienen sus conversaciones vacías- respiró hondo. –A veces pienso que realmente se les dificulta nuestro idioma.

-Oye… No te pases…- ahora él también estaba molesto. Una cosa era que dijera lo que quisiera de ellas y otra muy diferente que lo metiera a él también.

-No estoy mintiendo- repuso la chica. –No entienden nuestro idioma; no les entra en la cabeza… Pareciera que hay que explicarles todo con gráficos y dibujitos para que capten por lo menos la mitad de lo que se les dice…

-Faith, ya basta…

-¡Defiéndelas¡Anda! Defiende a "la parte más importante de tu vida en esta escuela"…

-Bien. Tal vez lo haga.

-¡Bien!- se separó varios pasos de él. –Si quieres defender una causa perdida es asunto tuyo.

-¿Qué rayos pasa contigo?

La chica se le quedó viendo como si esa pregunta hubiera sido la peor ofensa que pudiera hacérsele a una persona.

-Si no lo sabes tú, no seré yo quien te lo diga.

-Bien. Entonces, has lo que quieras, víctima de la moda- dijo, dirigiéndose a la escalera. –Yo iré a tener una "conversación vacía" con mi "montón de mocosas descerebradas". Definitivamente es más divertido que discutir contigo cuando te pones así.

Inmediatamente después de darle la espalda, sintió un fuerte golpe en la cabeza. El objeto con el que se lo dio cayó en la escalera, justo junto a sus pies: un pequeño espejo circular, encerrado en un delgado marco dorado. Rejuntó el espejo y se volvió extrañado hacia ella.

-¿Sabes?- el tono de voz de la chica había cambiado completamente; ya no era de furia, sino más bien resentido, muy resentido. –Sólo quería pasar contigo nuestra hora libre en el día que cumplíamos un año de estar juntos. Pero no te preocupes, ve con ellas- dio media vuelta. –La verdad, habría sido preferible pasarla estudiando y esperar hasta la noche. Tal vez entonces no me habría dolido tanto que…- su voz se entrecortó. –Felicidades, Sirius. Gracias por arruinarlo… y también por olvidarlo.

Era cierto, por eso no trató de detenerla. ¡Lo había olvidado por completo! Guardó el espejo en el bolsillo de su túnica y subió hasta la sala común. Sabía que esta vez las cosas no serían como antes… Y, de hecho, tuvo que pasar un par de semanas antes de que ella quisiera hablarle otra vez.

- Fin del flashback -

Tal vez no era el mejor momento para pensar en eso… Sí, tal vez él también había cometido uno que otro error, pero ese no era el punto. Tenía que dejar de preocuparse por ella.

No tenía que preocuparse por ella, pero era muy difícil no hacerlo después de todo lo que había visto que le había pasado durante la primera parte del día, y la expresión desesperada con la que la había encontrado removiendo almohadones y moviendo sillas.

Tal vez no era la mejor idea en ese momento, pero tenía que estar seguro.

ººººº

Cuánto quisiera verte

Y estar ahí, a tu lado

Y poder realizar nuestros sueños

ººººº

Después de su corto encuentro con Sirius, Faith volvió a su ardua tarea de buscar su espejo, revolcando su habitación… No podía entenderlo. No podía simplemente haber desaparecido. Nadie más sabía sobre la existencia de ese espejo, mucho menos de la niña en su interior. ¡Tenía que estar en alguna parte!

Se dejó caer de espaldas en su cama y cubrió su rostro con sus manos, intentando contener las lágrimas sin mucho éxito. Pudo haber pasado cinco, diez o quince minutos así, cuando sintió que había algo apoyándose en sus rodillas.

Se levantó algo asustada, más por el estado de alerta en que se encontraba que por otra cosa, y encontró a un gran perro negro asomado sobre su cama, con la cabeza apoyada en sus rodillas. Por un momento le extrañó un poco, aunque después le pareció absurda la idea que pasó por su cabeza… Pero hubo un pequeño instante en el que le pareció que había algo humano en la mirada del animal.

-No deberías estar aquí- dijo sin levantarse. -¿De quién eres? Tu dueño se preocupará mucho si se da cuenta de que saliste de donde te tenía oculto.

Se volvió a sentar de nuevo en la cama y dirigió una mirada al perro, en cuyos ojos seguía viendo la chispa de la curiosidad humana.

-Aunque, si quieres quedarte aquí por un rato no me molestaría. Es mejor que estar sola, definitivamente.

Se movió un poco, dejando que el perro se subiera en la cama y se echara a su lado.

-¡No puedo creerlo!- volvió a lamentarse después de un rato. -¿Cómo puedo ser tan tonta? Ya busqué por todas partes, pero no está… ¡No está!- comenzó a llorar de cólera nuevamente. -¿Y si alguien lo encontró y se lo llevó? No. ¡Nadie podría saber de ese espejo¡Nadie podía descubrir a la enana¡No puede ser! Perdí a mi consejera, a la voz de mi parte infantil… No… Ella no conoce el mundo más allá de estas cuatro paredes. Debe estar tan asustada, tan desubicada… ¡Tengo que encontrarla!

Estuvo a punto de levantarse a reiniciar la búsqueda del espejo, pero algo la detuvo: El perro había cambiado de posición y ahora tenía la cabeza recostada en su estómago. Era como… Por extraño que le pareciera, era como sentir el calor de un abrazo.

-Gracias- dijo mientras tomaba entre sus manos la cabeza del animal y jugueteaba un poco con sus orejas. –Es como si supieras lo que te estoy diciendo y lo que necesito. Lo necesitaba tanto que estuve a punto de abrazar a Sirius ahora que me encontré con él… ¡Me habría sentido tan tonta entonces! Obviamente me habría apartado lo más rápido posible. Él no quiere saber nada sobre mí y tiene razón. Yo misma me odio por estúpida, por tonta, por haberlo dejado ir cuando sabía que seguía queriendo estar con él cada vez que lo rechazaba. Nadie puede odiar a alguien así en tampoco tiempo y después de tanto… Fue demasiado perfecto. ¡Sigue siéndolo!- se tapó la cara con su almohada. -¡Estúpida¡Tonta¡Ilusa¡Ingenua¡Idiota!- retiró la almohada. –Pero ya me las va a pagar ese montón de mocosas descerebradas. Van a pagar una por una todas las cosas que me han hecho: empezando por hacerme alejar a Sirius.

En ese momento sintió una alteración en el animal; se levantó inmediatamente y bajó de la cama, dirigiéndose hacia la puerta. Una vez ahí, podría haber jurado que se detuvo y le sonrió de una manera casi humana. Después se reprendió mentalmente¿Tanto necesitaba de ello que veía atributos humanos en un animal?

ººº

Él bajó la escalera, convertido aún en perro, pensando en la bomba de información que acababa de recibir. Realmente no esperaba eso… Él sólo había subido llevado por la curiosidad y ahora… Quería alegrarla un poco; ya había pasado suficiente por el día.

Lo mejor era que ni siquiera tenía que hacerlo como Sirius… Lo único que tenía que hacer era encontrar aquel espejo del que había hablado.

-¡Quiero verlo!- exclamó una entre todas las voces de chicas que venían entrando a la sala común.

-¡Sí!- continuó otra. -¡Vamos, Mindy¡Muéstranoslo!

-¡Ya me imagino la cara de la estúpida pelirrosada cuando se dio cuenta de que el espejo que ocultaba bajo su almohada no aparecía por ninguna parte!- dijo una tercera. -¿Cómo supiste acerca de eso?

-Contactos…- respondió la chica rubia que caminaba en medio de ellas quien, después de mirar a su alrededor para asegurarse de que no había nadie alrededor, sacó del pequeño bolso que colgaba de su espalda (N/A: Tan pequeño que ni siquiera le cabía un pequeño libro, ni una libreta) un pequeño estuche dorado. –El preciado espejo de la pelirrosada…- dijo con un aire solemne, mientras abría el estuche. -… No es más que un espejo viejo, feo y sucio.

Las demás rieron sin disimulo ante el comentario, burlándose abiertamente de cómo la chica, a quien solían considerar como la vanidad andante, tenía su espejo de bolsillo en ese estado.

-Y… ¿piensas devolvérselo?- preguntó una chica que estaba un poco más atrás.

Se hizo un largo minuto de silencio; tan largo como el que se había hecho cuando su ex le había gritado al mismo grupo de chiquillas durante el día del que consideraba el único en el que había cometido un error verdaderamente estúpido.

-En pedazos, tal vez- respondió la rubia escuetamente. –Ahora, tenemos cosas más importantes en que pensar: Sirius salió de Cuidado de las Criaturas Mágicas y no regresó… ¡No podemos dejar que se encuentre con la pelirrosada¡Ella no puede ganárselo de nuevo con un teatro de niña sufrida!- dijo con un tono que hacía sonar como si fuera un asunto de importancia capital. –Ya vimos que no está aquí, por lo menos. Sólo subiré por una cosa y vuelvo en un segundo.

Aquello de estar esperando simplemente no era algo que se le diera fácil, pero tenía que esperar el momento preciso para sacarle el espejo a la rubia… No lo había visto mientras subía, eso era una ventaja, tal vez cuando bajara…

La chica no tardó mucho en bajar pero, justo cuando iba a intentar arrebatarle el espejo, se percató de que ella ya no llevaba su bolso. Sin embargo, bien aún podía llevar el espejo con ella.

"¡Vamos, Sirius! No les des tanto crédito. Tampoco son tan listas" se dijo mientras cambiaba de dirección, siguiendo el camino por el que la chica había regresado.

Y ahí estaba. Tras la puerta abierta de par en par de una habitación sumamente decorada y tapizada con fotos suyas, yacía sobre la primera cama el bolso de la rubia.

Tampoco tuvo que registrar mucho para encontrar el espejo: como lo había sacado para mostrárselo a sus amigas, era casi lo primero que se veía.

Tomó el estuche y, cuando iba saliendo de la habitación, escuchó una pequeña voz suplicante, que podría jurar que venía del objeto que llevaba:

-Por favor, llévame a casa.

Soltó el estuche inmediatamente y, aunque era algo difícil abrirlo siendo un perro, lo abrió para ver qué era lo que contenía. Conociendo a Faith, no se habría preocupado tanto si no fuera algo especial.

Entonces, pudo ver a la pequeña niña de cabello color cereza que lloraba, cubriendo su rostro con sus manos, en medio del espejo… La voz de su parte infantil. Así la había llamado ella.

-Por favor, llévame a casa- la niña alzó la mirada y la dirigió hacia él. –Llévame con Faith… Sirius.

Él la miró extrañado. ¿Cómo…?

-No sería una buena conciencia si no pudiera ver más allá de las apariencias- dijo la niña altivamente, como si supiera la pregunta que tenía en mente. –Es muy gracioso ver a un humano en cuatro patas, además. Ahora¿puedes llevarme con Faith, por favor?

Tomó el espejo nuevamente y volvió a dirigirse al cuarto de la chica, esperando su reacción al ver que llevaba su preciado espejo y a aquella extraña niña que contenía sin un solo rasguño. Sin embargo, cuando llegó, la chica dormía.

¿Debía despertarla?

No. Mejor sólo le dejaba el espejo y que lo encontrara al despertar… Además, parecía estar teniendo un buen sueño…

Tal vez ya había dejado de ser aquel en el que ella alcanzaba ser una gran artista y él… sería una de las razones extra por las que ella sería la envidia tanto de brujas como de muggles; además de inspiración de sus canciones y algún otro privilegio que obtuviera por lo que decidiera hacer con su futuro, si es que algún día se decidía… Sin embargo, un buen sueño era un buen sueño, fuera cual fuera, y prefería no tener que despertarla.

Además, nadie podría asegurar que algún día aquello podía dejar de ser un sueño…

ººººº

Le pido a Dios

Que me ayude a olvidarte

Pero no puedo

Yo te miro en todas partes

Le pido a Dios

Que me quite esta condena

Porque hasta la muerte

Cargaré con esta pena

Por favor, vuelve pronto,

Que no sé qué hacer

Si tú no estás aquí,

Hoy no sé qué hacer

ººººº

Bajó nuevamente a la sala común y una vez que se hubo cerciorado de que no había nadie a su alrededor, recobró su forma humana y se dejó caer en uno de los sillones.

"Bien, ya está hecho. Puede estar tranquila; ya recuperó lo que estaba buscando.

Ahora sí, sácamela de la cabeza. Hazme olvidarla ahora que ya sé que no tengo que odiarla…

No sé si pueda… no voy a poder lograrlo si tengo que verla todos los días y a todas horas; aunque va a ser más fácil, tal vez, ahora, que espero que esté un poco más animada.

Además, quedamos a mano. Ya no le debo nada."

ººº

La chica no había hecho más que consentir a la niña en el espejo desde que encontró el estuche dorado sobre su almohada, justo junto a ella.

Era un milagro, un completo milagro haberlo encontrado ahí. Sólo así podía pensarlo: un ángel había bajado del cielo y se la había devuelto sana y salva… Un ángel negro, peludo y de cuatro patas, según le había dicho la niña tras preguntarle varias veces quién la había regresado hasta ahí.

Entonces, recordó su misterioso encuentro con el perro y cómo había visto tantos atributos humanos en él (incluso ahora seguía pensándolo¿realmente había entendido toda su charla acerca del espejo?)… No pudo evitar volver a preguntarse si realmente necesitaba tanto sentirse acompañada que le dio atributos humanos al animal.

"Me estoy volviendo loca… Esa es mi condena,¿cierto?¿Es mi castigo por lo que hice?

¡Vamos! Por favor, quítame esto de encima. Ya tengo suficiente con tener que cargar con esto por el resto de mi vida… Porque aunque salga de la escuela, me case y tenga mis propios hijos, voy a acordarme perfectamente de la estupidez más grande que he cometido en toda mi vida.

Eso ya es suficiente castigo. ¿No lo crees?"

ººº

Hora de la cena. Había esperado todo el día porque llegara ese momento: El final del día… ¡Después del día que había tenido, no podía esperar nada más que tener una buena cena e irse a dormir!... Aunque tenía que admitir que las cosas habían mejorado desde que le devolvieron su espejo.

Estaba mucho más tranquila ahora, eso era seguro. Sin embargo, las últimas conversaciones que había tenido con la niña del espejo la habían hecho pensar mucho… Tal vez la niña tenía razón.

Bajó la escalera hacia la sala común muy alegremente… No era algo que se ocultara fácil; cualquiera diría que realmente le había pasado algo bueno (tal vez más que haber encontrado su espejo, aunque en este se encontrara la imagen de su conciencia infantil).

Y, cuando llegó hasta abajo, él iba levantándose de uno de los sillones…

-Sirius…

-Faith…

Se debatió por un momento, pero finalmente llegó hasta él y lo abrazó. No sabía cómo reaccionaría; simplemente fue un impulso, el mismo que había contenido hacía unas horas, cuando no tenía la menor idea de qué debía hacer. No sabía qué pasaría en ese momento por su cabeza, pero después de los pocos segundos que permaneció frío (seguro por la sorpresa), le devolvió el abrazo.

Por un momento se dejó embargar por la calidez de aquel abrazo que tanto había esperado volver a sentir, el cual, sólo por un segundo, le pareció haber sentido unas horas antes.

Y¿por qué no? Tal vez, después de todo, la niña del espejo tenía razón: Nunca antes había visto un perro que tuviera tantas características humanas, esas que ella conocía perfectamente bien…

Mientras tanto, desde la entrada, un chico de cabello negro desordenado y ojos marrones se había detenido inmediatamente al ver la escena, preguntándose cómo su mejor amigo podía caer de nuevo en lo mismo…

ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

Bien¿qué tal?

Después de toda la vida sin actualizar y todos los problemas que tuve para poder seguir esta historia, me parecería un milagro si alguien todavía siguiera leyendo. En fin, háganme saber qué opinan. Me quedó un tanto largo, teniendo en cuenta que esperaba que fuera un capítulo más bien corto.

¿Qué les pareció¿Hay algún futuro ahí¿"Donde hubo fuego, cenizas quedan"?

Bueno, por ahora dejaremos que estos chicos trabajen un poco sobre sus problemas, mientras vemos qué rayos ha estado pasando con los otros… El final de este capítulo deja el puente abierto para lo que será el siguiente… No se preocupen, ya tengo la canción y el esquema de todo lo que va a pasar (y ya no voy a volver a tener problemas de diskette…), y apenas salga a vacaciones, espero tener un poco de tiempo más para escribir (aunque viene el trabajo comunal universitario y la suficiencia de inglés…). Así, espero que pronto tengan en sus compus "Right Here in my Arms (Aquí en mis brazos)"… ¿Alguna idea de qué podrá tratarse?

En fin, mejor me voy, que tengo una tonelada de trabajos para mañana, que debería empezar antes de que me den las dos de la mañana (otra vez).

Pd: Si alguien me pudiera ayudar a encontrar una canción para el capítulo 6, le estaría demasiado agradecida… No es nada fácil encontrar algo que se adapte a Sue Lynn…