Una primera cita, poco peculiar

By: Nirnia

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-¿Nos vamos, Tomoyo? –interrogó Eriol, un tanto alterado al verla tan guapa. Tomoyo vestía con una camiseta de cuello de barquillo, donde se dejaba ver un poco de su piel sedosa y, una falda que llegaba hasta la pantorrilla. ¡Una preciosidad!

-Vamos –acortó ella, caminando junto a él. Sonreía alegremente porque por fin, había conseguido una cita con su novio –es decir- con su mejor amigo- ¿Hacia dónde vamos?

-A...a...a¿dar un paseo? –preguntó él, tragando pausadamente. Había estado tan nervioso sabiendo que tenía una cita con el amor de su vida, donde hoy se le declararía -además había estado practicando diferentes formas como expresarle sus sentimientos- que no había tenido tiempo de planear lo que haría hoy, un día tan importante.

-Está bien –dijo ella comprensiva. Tomoyo le observaba por el rabillo del ojo, es que no podría dejar de contemplarle. ¡Era tan apuesto!. ¿Cómo se pudo fijar en ella?

Hacía un clima austero y sobrio. El frío e impávido invierno, lucía con todo su esplendor agitando con un sumiso soplo las ramas adornadas de atavíos navideños. Eriol y Tomoyo caminaba un metro de distancia el uno del otro. Ella caminaba seria y distraída, en unos ojos.

"¿Le cojo de la mano?. ¿Y si le parezco atrevido?" pensó Eriol con terror. Poco a poco, empezó a acercarse a ella conforme iban avanzando en el camino. Tragó saliva nervioso cuando por fin estuvo justo a su lado, y entonces la chica lo miró con dulzura, animándolo a concluir su aventura. Temblando como hoja al viento, Eriol elevó su mano y torpemente, aferró la pequeña y fresca mano de ella. Tan difícil no era.

Más tarde, fueron a un restaurante de alta categoría, pero...

-Lo siento, señor, pero no quedan mesas –comentó el mesero arrogante- Ahora, por favor, os podéis marchar.

Unos minutos después,...

-¿Qué hacemos? –interrogó Tomoyo preocupada. Su estómago rugió, a falta de comida- ¿Tanto se nota que tengo hambre? –dijo avergonzada.

-Ya sé. Iremos a...-comenzó a decir Eriol misterioso.

¿Un burger? Los ojos de Tomoyo no daba crédito a lo que veía. ¿Comida basura? Bueno, pero qué más da con tal de estar a lado suyo iría hasta el mismísimo infierno.

-Buen provecho –aclamaron los dos ante de devorar las hamburguesas. Incluso, para hacer un poco la velada más romántica –cosa que era casi imposible- compraron una bebida para dos, también un postre para dos.

-Voy al lavabo –declaró Tomoyo, cogiendo el bolso y dirigiéndose a tal sitio.

Con Tomoyo, en el lavabo...

Cuando se aseguró que ella estaba completamente sola, respiró aliviada y golpeó un par de veces en una puerta de un servicio.

-Tomoyo –dijo una muchacha de cabellos morenos sujetado por dos colas y unos ojos esmeralda, y su nombre es cualitativo al de una flor, salía de ese servicio- ¿Qué tal va tu cita?

-Sakura, necesito tu ayuda –expresó Tomoyo muy angustiada, cogiendo las manos de su amiga en un acto reflejo.

-Tranquila, es tu primera cita. ¿Cuál es tu problema? –preguntó Sakura comprensiva, agarrando las manos de su mejor amiga.

-¿Es poco femenino si me declaro hoy a Eriol? –preguntó ella, con sonrisilla nerviosa.

-¿Tú le amas? –Tomoyo afirmó con la cabeza, como si eso fuera lo más normal del mundo- Pues ya está, díselo.

-¿Y si me dice que no me quiere?. ¿Y si con eso rompo nuestra relación de amigos?. ¿Y si se distancia de mi? –comenzó a auto culparse Tomoyo, y haciéndose preguntas grandilocuentes. ¿Era normal esos delirios de enamorada?

-Basta –cayó Sakura, la paciencia tiene un límite- Ahora mismo vete a declararte. Yo te ayudaré y te daré todo mi apoyo...desde la distancia.

-Gracias –luego abrazó a su amiga, y antes de irse, le preguntó- ¿Sabe Lee, qué estas ayudándome en mi cita?

-No –abnegó Sakura- Es que hoy me dijo que tenía un partido muy importante.

Con Eriol, cinco minutos antes...

-Romeo¿qué tal va tu cita? –rió entre dientes, un chico de ojos chocolate y pelo revuelto, perteneciente a un importante Clan.

-Shaoran, no estoy para bromas –dijo Eriol, muy serio. Pero al rato, rió con su compañero y le revolvió el cabello- Gracias por ayudarme, siento que hoy no puedas estar con Sakura.

-No importa, nunca me perdería por nada del mundo la primera cita del galán más importante de la clase, después de mi, claro –bromeó Shaoran, muy contento de poderse bufarse de él en tan comprometida situación- Te ves ridículo con esa corbata.

-Te pedí ayuda, no bromas de mal gusto –comentó Eriol, fulminándole con la mirada- Pero tienes razón, nunca me ha gustado la corbata me siento muy viejo.

-¿Más viejo de lo que eres? –bromeó de nuevo Lee, ganándose todas las miradas fulminantes de Eriol que ya más nervioso no podía estar- Seguro que Tomoyo, apreciará tus esfuerzos de verte decente –añadió regalándole unas palmadas afanosas en su espalda- Ahora me voy, viene tu odisea¡suerte y ser natural!

-Gracias.

-¿Hablabas con alguien? –preguntó Tomoyo extrañada, mirándole directamente a los ojos. Eriol aun sintiendo sus amatistas acechándole, le mintió. Aunque ella no muy convencida, asintió levemente.

-Vamos –dijo él, cambiando drásticamente de tema y tendiéndole un brazo caballerosamente.

-¿Hacia dónde? –le preguntó, agarrándole el brazo gustosa.

El sol de la tarde era penetrante, y la caminata por la ciudad les pareció cansada e inoportuna. El muchacho añoraba el atardecer, pero en esa época del año los días se alargaban abochornando a la gente sin piedad. Buscando un poco de frescura, Eriol se encaminó hacia las afueras, y Tomoyo sólo lo siguió. Ella se estaba empezando a desanimar al igual que él, pues le estaba preocupando la posibilidad de que la timidez del joven jamás le permitiría declarársele a ella… Y ella, Tomoyo, simplemente se moría por escuchar de los labios del muchacho las palabras que necesitaba oír para saber que él la estimaba como algo más que una buena amiga, o sino ella lo haría. ¿Tan difícil no podía ser?

Porque ella lo quería. Desde hacía tanto que no recordaba. Se mordió los labios y suspiró triste… de seguro tampoco ese día sería el día. Tendría que resignarse, tal vez. O tal vez no.

-Patinemos –declaró Eriol, rompiendo el incómodo silencio acostumbrado y enseñándole un bello paraje donde un par de parejas patinaban felices y muy enamorados.

¿Cuántas veces se cayó Tomoyo? .¿Tres?. ¿Cinco?. ¿O diez? Ella desde el suelo solidificado contemplaba admirada como Eriol se desenvolvía libremente por esa situación. Hacía hasta piruetas¿seguro que él no quería burlarse de ella?

-Ven –ordenó Eriol, levantándola del suelo por la cintura y ayudándola a patinar- Tan difícil no es –dijo él, llevándola por la cintura –también- por todo el lugar. Tomoyo sentía las firmes manos de él en su abdomen, y daba gracias al cielo de no saber patinar.

-Gracias, por todo.

-Yo por ti haría cualquier cosa –comentó enigmático él. Sonrió mirando hacía la lejanía de nuevo… no creía poder sostener sus ojos en el bello rostro de su amiga cuando ésta sonreía, pues era esa expresión la que más se le antojaba para cubrirla con un beso.

Fue una media hora indescriptible, entre apasionada y única. Lástima que el tiempo se agotaba y tenía que devolver los patines, ya al finalizar, de tantas vueltas y piruetas. Fueron a dar un paseo.

Tomoyo tenía la vista clavada en el suelo, mirando sin ver el descuidado terreno, cuando de pronto unos zapatos, y que ella conocía muy bien, se plantaron ante ella, estorbándole la vista de la tierra y pasto húmedo. Armándose de valor, levantó la cara y un escalofrío lo recorrió al ver la en los ojos zafiros de su mejor amigo. Ya era la hora.

-Eriol, te quería comentar una cosa que desde hace tiempo me está volviendo digamos de una forma loca... –murmuró Tomoyo, sonrosada y mirándole fijamente.

-Dime –dijo él, cogiéndole las manos era su forma de apoyarla- Mira está nevando.

-Si –afirmó sin darle la mínima importancia, y siguió murmurando- Sé que sonará absurdo, a mi si me lo parece, pero desde que apareciste en mi vida he sentido una cosa de mi interior brotar. Sé que es algo sin importancia, pero si te pones en mi lugar sientes una gran necesidad de abrazarte, de besarte... –susurró esto muy sonrosada, que la podrían confundir con una luz de Navidad- En otras, palabras Te Amo, estoy enamorada de ti y quiero, no, exijo que seas mi novio.

Un silencio reinó el lugar, Eriol abrió la boca queriendo decir algo al respecto, pero nada congruente acudió a su mente… Se quedó tanto tiempo así, que de pronto sufrió un acceso de tos al quedarse con la garganta seca.

-Soy una idiota, pensarás. Ha sido una cita excelente, lo he estado esperando toda mi vida, pero creo que con esto acabo de fastidiarla como nuestra amistad. Por eso,...mmh...mmh.

Temblando, Eriol levantó su mano derecha y casi apenas perceptiblemente, tocó la barbilla de la chica de sus sueños, mientras entreabría sus labios sedientos de ella y bajaba su cara, acercándose cada vez más y creyendo que eso era demasiado bueno para ser verdad.

Y en verdad lo era. Casi dejó de respirar cuando ella se inclinó para quedar más cerca de él…Tomoyo quien por cierto se sentía arder, y abriendo los ojos completamente azorada, recibió en sus labios el primer beso del chico que por años había sido su único y verdadero amor.

-Me has ganado –dijo Eriol, al poder respirar de nuevo- Yo me iba a declarar hoy, pero vos has sido mucho más rápida. Además, creo que nunca he dejado de ser tu novio.

Y con esto se sumergieron en un nuevo mar de pasiones, entre besos y caricias que nunca tuvieron un fin.

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Este drabble tiene más de mil quinientas palabras, un poco largo¿se nota? Pero como es posible hacerlo largo, pues aquí tenéis uno, venga seguir animándome con vuestros reviews, deberas me animan mucho a seguir y si tenéis alguna crítica o sugerencia, o queréis hablar de algo darle al botón Go.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a CLAMP.