Noviembre 1811

"Buenas noches, Srta. Bennet, es un placer verla nuevamente después de tantos años."

Elizabeth levantó la vista, y se encontró cara a cara con el hombre que más detestaba en el mundo…

Longbourn - Junio 1805

Hacia fines de 1804 Jane Bennet cumplió quince años, y poco tiempo después su madre decidió que su hija más hermosa debía entrar en sociedad para tener más oportunidades de casarse. Lamentablemente la hacienda donde vivían, cuando el Sr. Bennet muriera, iba a ser heredada por un primo lejano al que no conocían, y ella y sus cinco hijas iban a tener que vivir con solo 200 libras al año.

Dado que Jane era una joven dulce y poseedora de una belleza clásica, con cabello dorado y ojos celestes, atraía la atención de muchos caballeros, pero como aún era muy joven – además que su dote era pequeña – ninguno de ellos tenía interés real en cortejarla. No obstante, en los tres bailes que había ido hasta el momento, no tuvo que sentarse ninguna pieza.

La Sra. Bennet esa tarde entró muy excitada a la sala donde estaba tres de sus hijas: Jane, Elizabeth y Mary.

Elizabeth era la segunda en edad y belleza, tenía 13 años, estaba tocando el piano. Era la hija favorita del padre, era muy bonita; tenía cabello oscuro, piel bronceada, y unos hermosos y expresivos ojos verdes con destellos dorados. Mary le seguía en edad con 12 años y estaba leyendo un libro de sermones. Era una muchacha muy seria, de cabello y ojos castaño claro, y no era tan bonita como el resto de sus hermanas.

Las otras dos hijas eran rubias con ojos claros, Kitty tenía 11 años y Lydia 9 años, y estaban en el jardín jugando.

"Jane tengo excelentes noticias. Mi hermana me dijo que el sobrino y la sobrina del Sr. Stern llegan mañana a Netherfield Park, y van a quedarse todo el verano." Exclamó la Sra. Bennet, "El sobrino es el hijo de un barón, es muy guapo, tiene 24 años y es soltero."

Jane la miró con curiosidad, "¿Lo conoces, mamá?"

"No, no lo conozco, pero dice mi hermana que le dijo Lady Lucas que le dijo Sir William que lo conoció en Londres, y es un caballero muy agradable y guapo. Pero lo vamos a conocer en cuatro días en el baile ya que Sir William lo va a invitar." Sonrió feliz, "Estoy segura que en cuanto te conozca te va a sacar a bailar… ya que sin lugar a dudas tu sos la joven más hermosa de toda Hertfordshire… ¡Qué emoción! El hijo de un barón…"

La Sra. Bennet siguió hablando del sobrino del Sr. Stern y el próximo baile. Era imperativo que Jane se comprara un vestido nuevo, preferentemente celeste, para que le resaltara el color de los ojos.

PPP

El día del baile, Jane se vistió con esmero, estaba muy hermosa. El vestido nuevo que ese mismo día había traído la modista era celeste con bordados azules oscuro. Tenía recogido el cabello con un moño con cintas haciendo juego con el vestido. La única joya que llevaba era una cadena de oro con una cruz de ámbar que le había regalado su padre cuando cumplió 15 años.

Sobre las 7:30, bajó las escaleras. Sus hermanas hicieron exclamaciones de asombro por lo bonita que estaba y le hicieron prometer que al día siguiente les iba a contar los detalles del baile. Pocos minutos después, el carruaje estaba en la puerta esperando a la Sra. Bennet y a Jane. El Sr. Bennet - que no le gustaban los bailes y además era poco sociable – con la excusa de cuidar a sus otras hijas, se quedó leyendo en Longbourn.

Llegaron al baile cuando estaba por empezar la primera pieza, y enseguida el hijo mayor de Sir William – que tenía 18 años - sacó a bailar a Jane.

Recién en mitad de la primera pieza, llegaron los dos invitados que todos estaban esperando, el Sr. Willow y su hermana. La mayoría de los presentes se dieron vuelta a mirar a los recién llegados. El Sr. Willow efectivamente era un joven muy atractivo; era alto y delgado, con cabello rubio y ojos azules. Su hermana era muy parecida a él físicamente, y tenía 19 años.

Cuando terminó la pieza, Sir William procedió a presentar a sus invitados, entre ellos les presentó a la Sra. Bennet y a Jane. El Sr. Willow al ver Jane, enseguida la sacó a bailar…