Tu eres mi amiga
A pesar de acudir a mi llamado, no pude obtener de ella una sola explicación, mantuvo los ojos fijos en el suelo mientras caminaba, tal vez por miedo a que yo viese la verdad en ellos, a medio camino del despacho de McGonagall desistí de obtener respuestas, me conforme con caminar a su lado a paso lento y en silencio.
Aquella era una situación difícil, no solo por lo que paso en los vestidores, si no por la actitud de ella, y es que, de Malfoy me abría esperado cualquier cosa: una poción, hechizo o algo para manipular a mi amiga, aun ahora seria capaz de asegurar la inocencia de la chica respecto a semejante espectáculo, siempre que, claro esta escuchara de sus labios tal información, pero en vez de eso ella se muestra nerviosa, no esa no es la palabra la palabra correcta para describirla en ese instante es CULPABLE, pero ¿Por qué?.
No tiene caso insistir con mis preguntas, la conozco desde hace mucho tiempo como para saber que no me dirá nada, es demasiado discreta con sus asuntos, siempre se ha desenvuelto como si pudiese sola con todo, es raro oírla pedir consejo u ayuda y aun si lo hace seguro no lo buscaría en mi o en Ron después de todo somos nosotros quienes no podemos siquiera considerar la posibilidad de algún día no contar con su apoyo, somos como niños de guardería en comparación con Hermione. Tal vez por eso respeto su silencio, no lo comprendo pero lo respeto, a pesar de sentir en el pecho la extraña sensación de que la chica que camina junto a mi no es mi amiga Hermione si no una completa desconocida.
La profesora McGonagall se hallaba sentada tras su escritorio cuando ingresamos a su despacho, tenia un poco de mas color en el rostro que cuando irrumpimos en aquel vestuario, al parecer habia retomado un poco de autocontrol, al menos vocalmente eso parecía.
-¿Y el señor Malfoy? –pregunto al vernos entrar solo a nosotros, particular mente me daba lo mismo si el estaba o no, lo único que quería era que ella saliera bien librada de todo esto, después de todo me sentía ligeramente culpable de haberla metido en aquel lío.
FlashBack
Ginny y yo estábamos en la sala común, habia comenzando a llover y hacia un poco de frío, que mejor excusa para acomodarnos en un sillón frente a la chimenea abrazados y sin hacer ni pensar en nada, la gran mayoría se encontraba celebrando un poco mas halla con el resto del equipo, pero a mi me daba igual, mientras Ginny estuviera a mi lado todo hasta el quidditch perdía importancia.
Repentinamente note a Ron, acababa de sentarse en una de las butacas cercanas, se veía bastante malhumorado y a pesar de saber que no me incumbía no pude evitar preguntarle que sucedía, después de todo él siempre era el mas entusiasta en aquellas festividades.
-Hermione –murmuro con frustración, como si aquella sola palabra fuese la respuesta mas completa del mundo- ¡Nunca voy a entenderla!
-Nos comento que habían discutido- esta vez fue Ginny quien intervino- estaba esperándote para hablar de eso.
-¿Les dijo por que peleamos? –Algo en su expresión cambio, mientras hacia aquella pregunta, lo cual conociéndolo tanto me hizo suponer que no habia sido por una tontería.
-No quizo hacerlo – comente y el suspiro con alivio, incitándome a preguntar –¿Se han reconciliado?
-NO y no creo que lo hagamos nunca –Hablo con demasiada determinación- lo nuestro se ha ido a pique y tal vez sea mejor asi.
-¿Por qué¿Qué es eso tan terrible que les impide reconciliarse? –Ginny se incorporo levemente rompiendo el abrazo que nos unía- vamos dilo.
-No tengo por que hacerlo –en definitiva la razón, cualquiera que fuese era grave, puesto que el no es de los que se callan las cosas que le molestan- me marcho a descansar.
Se puso en pie con rapidez, pero justo cuando comenzaba a subir los escalones en dirección a los dormitorios note algo, algo que me llamo la atención, él habia llegado solo y afuera la leve lluvia se habia transformado en tormenta.
-¿Dónde esta Hermione?
-¡Y yo que se!
Continuo su camino hasta desaparecer escaleras arriba, voltee a ver a Ginny y sus ojos me devolvieron una mirada cómplice de preocupación, después de todo esta no era la primera vez que ellos tenían un altercado, dándonos la oportunidad de notar que mientras Ron se convertía en un energúmeno, Hermione se deprimía sobremanera, necesitando asi de palabras de consuelo y la compañía de sus amigos.
Acordamos buscarla para saber como se encontraba y fungir como corresponde a unos buenos amigos, Ginny la iría a la biblioteca y a los baños de chicas, yo en cambio preferí buscarla en los terrenos del colegio, pues sabia que aquella intempestiva lluvia no era impedimento para que ella permaneciera afuera. Sin embargo cuando llegue a la puerta principal del colegio me encontré con la profesora McGonagall en compañía de Filch, hablan de los preparativos para Alojen y pensé que no les importaría que me escabullera fuera del colegio, pero me equivoque.
El resto era historia
-No lo se profesora –respondió Hermione y pude notar que la voz le temblaba llena de nerviosismo- se desvió hacia las mazmorras.
-Tome asiento señorita Granger – ofreció la profesora y hermione obedeció al instante mormurando un levísimo gracias.
Sin pensarlo dos veces me dirigí hacia el asiento a lado del de ella, pero al reparar en mi presencia la jefa de la casa Gryffindor me dijo:
-No es necesario que usted este presente en esta conversación Potter –la mire sin comprender del todo sus palabras, después de todo habia sido ella quien me pidió que me presentara- lo único que deseo es que comprenda la magnitud de la situación y que sea prudente.-Volví a mirarla como si me hablara en un idioma distinto al usual, asi que agrego-No comente lo que ha visto con nadie, ni siquiera con sus otros amigos, no quiero que se expanda el rumor entre todos los alumnos del colegio.
Asentí vigorosamente, después de todo yo tampoco tenia intención de convertir a la chica que siempre me habia ayudado y apoyado tanto académica como emocionalmente en la comidilla del colegio.
Fue entonces y por primera vez desde que nos encontráramos en las escaleras que ella despego su mirada del suelo para mirarme a los ojos, en una suplica personal de discreción, ante ese gesto no pude mas que sonreír, tal vez la no fue la mejor sonrisa de todas después de todo aun me encontraba en una especie de shock, que me impedía creer que lo vivido en los últimos minutos fuese realidad, aun asi pude notar que la expresión de sus ojos cambiaba hasta convertirse en una especie de agradecimiento, asi que estire mi mano hasta posarla sobre su hombro, le di un breve apretón y la solté dispuesto a marcharme, llegue a la puerta y justo al momento de intentar abrirla alguien del otro lado llamo. Por instinto me volví hacia la profesora esperando una indicación de su parte, pero ella se silito a señalar la puerta para que la abriera, asi lo hice, encontrándome de frente con Malfoy, quien parecía mucho mas relajado que la pobre Hermione y no tarde en descubrir el porque al oír la gélida voz de Snape decir.
-Buenas tardes profesora – me aparte parea permitirles entrar y muy a mi pesar abandone el despacho deseando mas que nunca enterarme de lo que sucedería tras aquella puerta y en especial, cual seria la suerte que correría mi quería amiga.
Porque a pesar de que ella realmente fuese culpable de lo sucedido, a pesar de que aquella tarde ella hubiese escogido al infeliz de Draco Malfoy, yo no podría olvidar jamás todo lo que Hermione hiciese por mi en el pasado, tal vez en determinado momento ella tuviese sus dudas respecto a mis alocadas teorías, pero no por ello me habia dejado solo, me ha acompañado al igual que Ron en momentos sumamente complicados de mi vida, siempre escuchando mi versión antes que cualquier otra cosa, como si realmente creyera que lo que dijo merece ser escuchado. Si ella ha sido capaz de es por mi, lo me menos que puedo hacer yo es no abandonarla.
Después de todo las personas que tienden a mantenerse siempre al margen, a ser juiciosas en su resoluciones y analizar siempre las consecuencias de sus actos, procurando con ello no equivocarse nunca, suelen cometer estupideces mayores a las de los demás.
