CAPÍTULO # 3

Una noche algunos días después de su llegada, los ex–integrantes del equipo Furano organizaron una cena de bienvenida a Yoshiko y aprovecharon también para reunirse de mucho tiempo.

Todos habían cambiado, quedaba muy poco de los adolescentes que jugaron por última vez ese difícil partido juntos. El único ausente era Matsuyama, los chicos no le dijeron nada para evitar roces y peleas el primer día que la festejada estaba en su país.

¿Es cierto que te quedas más tiempo este año?

Sí – respondió Yoshiko – es que este año mis padres quieren que esté festejando con ellos su aniversario, así que aquí me tienen.

Sí… qué bien, vamos a poder salir y reunirnos todo lo que no pudimos estos años.

Es cierto, es hora de que el equipo de fútbol del Furano vuelva a reunirse y a ser amigos como antes.

¿Por qué no vino el capitán?

Todos miraron al impertinente con ojos asesinos. Un valiente tuvo que dar la explicación.

Es que no sabíamos cómo te sentirías, seguro que Machiko ya te dijo cómo están las cosas, y, esta vez eres tú la festejada y no queríamos que te sintieras extraña.

Pero… bueno, como todos nos sintamos más cómodos¿no?

Qué¿acaso no había que decirle nada a Matsuyama!

En medio de la charla la puerta del restaurante se abrió, y todos vieron cómo Hikaru entraba corriendo, mojado por la lluvia. Para Yoshiko verlo así fue como tener una visión celestial, se veía tan lindo con el pelo revuelto, sonriendo, cansado… su corazón empezó a latir fuerte, y el nudo en la garganta aparecía otra vez. Tras él entró Kumi corriendo también. Hikaru le sonrió y le quitó el impermeable, pero se dio cuenta de que una mesa de como 20 personas los veía fijamente.

¡Hola a todos! Perdón por llegar tan tarde, el tráfico estaba terrible…

Hola chicos – saludó Kumi – qué bueno verlos.

Ho… h… o …l … a – respondió un coro general confundido.

Hola, siéntense en esas sillas – les indicó Machiko para que se sienten lejos de Yoshiko, o por lo menos fuera de su vista.

Todos empezaron a tratar de romper el hielo hasta que la pareja se acomode, sólo se escuchaban frases incoherentes acerca del clima y de lo cara que estaba la papa. Los dos se sentaron, Yoshiko bajó la mirada y luego se puso a hablar con Hisashi y su esposa, para "disimular". Decidió ser valiente y empezó a ver las caras de todos, después de todo, era chistoso cómo trataban de hacer que la cosa se pusiera menos incómoda con los métodos más inusuales… confesiones apuradas, bebidas terminadas en un sorbo, cigarros encendidos al revés… se rió por dentro y se sintió bien porque demostraban que a pesar del tiempo se preocupaban por ella, y/o que se sentían tan culpables por la situación que no sabían cómo hacer que se abra la tierra y los trague. Después de media hora, ella por fin se animó:

Qué¿estoy tan cambiada que no me reconoce, capitán? – dijo, mirándolo fijamente a los ojos, casi retándolo.

Hikaru la miró confundido y sorprendido, al principio no la reconoció, pero todos los recuerdos se pusieron a saltar dentro su cabeza, se organizaron y por fin supo de quién eran la voz, la mirada y los labios que tanto tiempo extrañó.

¿Yoshiko? – casi murmuró.

Sí. Soy yo. – le sonrió ella.

¿Yoshiko? – la voz le ya era más fuerte, pero igual de insegura. Kumi lo miró, miró a la chica que estaba apoyada en la mesa mirando a su novio tan descaradamente, miró las caras confundidas del resto de los invitados… supuso lo que pasaba, la "innombrable" había vuelto.

¿No me puedes decir nada más? Ya sé que me llamo así.

Es… es que no sabía que estabas aquí, es que es tanto tiempo…

Podrías empezar dándome un abrazo¿no?

Tomó la actitud que Oakland y la soledad le habían hecho tomar hace unos años. No podía seguir siendo la misma chica débil en un país extraño, y menos en los ojos de su capitán. Él sonrió, se levantó de la silla y en un par de zancadas llegó al lado de Yoshiko, dejando a Kumi cada vez más extrañada y ofendida. "Cómo me hace esto frente a tanta gente, lo único que voy a ser después de esta cena es el payaso del Furano… ya dimos tema de charla para unas buenas semanas, Hikaru querido, en especial yo" reclamaba con la mirada a su novio, pero en vano, porque él ni la tomó en cuenta. Yoshiko giró la cabeza y él estaba ahí, tan cerca, como tanto había querido que esté tanto tiempo, qué ganas de abrazarlo, tirarse a su cuello y no soltarlo nunca… Pero NO. Tenía que mantener la calma. Tenía que dejar de ser la tonta por la que le tomó el tipo que tenía en frente al ni siquiera decirle él mismo que dejó todo atrás, que había empezado de nuevo, que era hora de olvidar. Hikaru le agarró las manos, le ayudó a pararse y la abrazó tan fuerte que se portó un poco, no, muy descortés con su novia. Soltó a Yoshiko, la miró un buen rato sonriendo, le besó la frente y volvió a abrazarla hasta que otro valiente tosió.

Ejem, hum, ejem.

A… A… Atchúkumi – estornudó otro tratando de mandar un mensaje subliminal.

Hikaru se dio cuenta y soltó a Yoshiko, miró a los lados, se olvidó donde estaba su novia, pero luego la encontró y dijo:

¡Kumi! Ven para que te presente a alguien muy especial

"Especial… especial soy yo, no esta chica que viene y cree que todo la va a esperar como antes" pensaba mientras se acercaba a Hikaru con cara de asesina múltiple. La tensión del ambiente se podía cortar con un hacha.

¡Hola! Seguro que tú eres la asistente que se fue¿no?

Yoshiko, Kumi, se llama Yoshiko, si te hablé de ella…

¿A sí? Es que debo haberla olvidado, hablamos de muchas cosas, corazón¿no te parece? – dijo Kumi, melosa.

E… Ella es Ku… Kum…i, mi n… … o… via – Hikaru no la podía ver a los ojos.

¿Tu qué? – Yoshiko quería divertirse un poco.

Nov…

¿Ah? Es que la música está fuerte, no te escucho… - puso una mano en la oreja para "escucharlo mejor".

NOVia

Aaaaaaaah… tu noooooooovia.

Un gusto, Yokisho – la saludó por fin Kumi.

No, Kumi, Y-O-S-H-I-K-O, Yoshiko Fujisawa – corrigió él, hablando muy lento.

Bueno chicos, sé que tenían que presentarse pero no nos excluyan toda la noche¿no? – les reclamó por fin Machiko, para terminar con las tensiones y los sarcasmos improvisados – vamos a la mesa a comer y seguir charlando.

Los tres regresaron a sus lugares, la cena pasó rápidamente porque todo lo que había pasado incomodó a varios. No se dijeron mucho después, sólo las típicas frases de cortesía o respondían algo que tenían que responder. Al final, se despidieron fugazmente, incluso parecía que Matsuyama quería llevarse a Kumi volando de ahí. Al salir, sintió que le agarraban fuerte del brazo, Hisashi había corrido hasta alcanzarla antes de que se vaya

¿Sabes? Él mismo me dijo que lo de Kumi no es serio… No te sientas mal.

¿Sí¿Y cuánto tiempo ya llevan de no tener nada serio¿Meses? O tal vez años y yo soy la única que no está enterada.

No te pongas así, siento que les va a pasar algo esta vacación, Yoshiko, algo bueno.

Gracias, pero no quiero hacerme de ideas, lo que tuvimos se acabó esta noche, Hisashi.

Está bien. Sólo quería que sepas eso, ahora me voy, si no, la esposa me mata.

Nos vemos pronto, Hisashi, que te vaya bien.

A ti igual, Yoshiko, estás muy linda¡Adiós! – Gritó mientras corría, agitando la mano.

"Bueno… así que necesitaba esto para darme cuenta de todo… Pero mejor que haya sido pronto, así no pasaba estúpidamente ilusionada el resto de la vacación. Adiós, capitán"