CAPÍTULO # 4
Yoshiko pasaba todo el tiempo que podía con sus padres, el resto descansaba de las "presiones del estudio" haciendo na-da. Salía con los amigos que podía, no todos tenían vacaciones como ella, así que trataba de acomodarse a sus horarios. Había encontrado a Yayoi, salían mucho juntas porque Machiko podía escapar sólo algunos días de su ciudad. La novia y "entrenadora personal" de Jun Misugi se estaba convirtiendo en la sucesora de Katagiri, tenía buena experiencia en las ligas infantiles y sabía reconocer talentos con los ojos cerrados, así que era perfecta para ocupar su lugar. Le faltaba sólo aprender a tratar con los adultos, los directivos, a los niños los tenía ganados. Ella y Jun iban obviamente a casarse, pero se habían convertido en eternos comprometidos… sorpresivamente la que aplazaba las fechas era ella, no quería desaprovechar las oportunidades que se le estaban presentando.
Yoshiko no se había vuelto a encontrar con Matsuyama, averiguó bien por donde andaba usualmente y evitaba esos lugares, decidió ser fuerte pero sabía que no toleraría un encuentro con los tórtolos. Yayoi se enteró de todo y trataba de ayudarla.
Yo creo, Yoshiko, que si lo quieres tanto deberías pelear por él.
No creo¿qué haría¿Iría a pelear con esa nena que tiene por novia? No, no quiero caer tan bajo por alguien que no me quiere.
¿Y cómo sabes que no te quiere?
¿No te parece una pregunta muy tonta la que haces? – le respondió, ya perdía la paciencia. Últimamente toda persona que veía hacía comentarios al respecto, y lo peor de era que trataban de cambiarle la idea de dejar las cosas como estaban. ¿Qué tenía esta gente tan terca? Si algo no funcionó era porque no tenía que funcionar… especialmente si no había confianza entre los dos. Para Yoshiko las historias románticas, los chismes acerca del amor que todavía sentía por ella Hikaru eran una sarta de sandeces, después de todo, él le mintió¿cómo iba a creer lo que decían otras personas?
No, porque se nota cómo se quieren los dos.
Nos vimos una vez, hablamos muy poco y ni me busca, seguro está enamorado de mí locamente… - no podía evitar sacar el sarcasmo en el tono de su voz.
Ya… hablemos de otra cosa.
Las dos fingieron un enojo momentáneo, mirando vitrinas para evitar encontrarse con los ojos rabiosos de la otra, y por su puesto, sin hablar. Después de cómo cinco minutos eternos, apareció algo interesante.
Y mirá la suerte que tenemos, justo ahora pasa Tsubasa enfrente, vamos a saludarlo.
Vamos.
Cruzaron la calle para saludar a su antiguo rival. Estaba cambiado, había crecido, y para qué, tenía uno de los mejores físicos que Yoshiko había visto en esta vacación, pero la cara de inocente y buen tipo seguía igual.
¡Tsubasa!
¡Yayoi¡Hola! Si no gritabas no te veía.
Adivina a quién traigo – Yayoi jaló a Yoshiko, que se había retrasado. Tsubasa la miró, un poco confundido - ¿te acuerdas de Yoshiko? Ella era la asistente del Furano hace años.
¡Claro¡La novia de Matsuyama!
Yoshiko miró al cielo y volcó los ojos, desesperada. Contó hasta 35, y habló.
No, Tsubasa, ya no soy su novia – Le sonrió, al final la escena era chistosa - ¿Cómo estás? Hace buen tiempo que no te veía.
Es cierto… ¿cómo has estado tú?
Bien, muy bien, descansando en vagaciones.
¿Vacaciones?
Estoy viviendo en Estados Unidos.
Es cierto, me dijeron que volviste. ¿Estás estudiando all�?
Sí, literatura en Berkeley. ¿Y Sanae? No la vi en todo el tiempo que estuve aquí.
Pues sí… - Tsubasa se pasó la mano por el pelo para disimular un poco su turbación – Ella y yo nos casamos, no sale mucho de casa ahora, está en las últimas semanas de embarazo, y se siente un poco cansada – dijo, con las mejillas teñidas de un rosado intenso.
¡Felicidades¿Cuándo va a nacer¿Dónde vives? Así vamos a visitarlos
Aquí cerca¿están ocupadas? Estoy yendo all�, y sé que a Sanae le gustaría mucho verlas.
¡Vamos!
Las amigas se miraron sorprendidas, Yayoi murmuró a Yoshiko en el oído un momento en que Tsubasa se distrajo comprando algo en una tienda en el camino.
¿Ves? Corrí para sacarme la duda, Yoshiko, tenía que comprobar yo misma que este pobre inocente se animó a hacer algo con nuestra amiga Sanae… después de todo, somos novias de capitanes¿no? – dijo en tono sarcástico – Y como compañeras del sindicato de novias de capitanes, tenemos saber lo que pasa con nosotras.
Con razón empezaste a salir conmigo, Yayoi…
Se miraron y rieron. Tsubasa terminó de comprar los antojos de Sanae y llegaron a la casa. Ella estaba, hay que decirlo, preciosa, echada en un sillón, leyendo, con un vestido corto de tiros, con el que la barriguita se le veía hermosa. Tsubasa entró al salón donde ella estaba, le besó la frente, la panza, la acarició y saludó a su hijo.
Hola bebé… tienes visitaaaaaas… - se agachó y dio un beso indirecto al bebé. Increíble la ternura de la escena. Tsubasa veía a Sanae como si estuviera ante la cosa más perfecta del mundo, y tocaba a su hijo con una delicadeza hasta extraña para un tipo que reventaba pelotas al jugar.
¿Qué¿Y yo estoy así? – Sanae trató de jalarse un poco el vestido, pero toda la masa en que tenía a su hijo le impedía moverse rápido, aparte de los cuantos kilos que había aumentado.
¡Tranquila Sanae! – gritó Yayoi desde el pasillo a su amiga – ¡Somos nosotras!.
¿Nosotras? Mmm… por lo visto me tienes una sorpresa – cuestionó a su marido, sonriendo.
¡Hola Sanae! – Yoshiko la saludó - ¿Cómo estás?
Gorda y cansada
Los cuatro rieron por la sinceridad de Sanae. Yoshiko se acercó a ella y se abrazaron.
¿Cuándo va a nacer?
No sé, parece que le gustó mucho ahí adentro, ya tiene unos días de retraso.
¿Puedo tocar?
Claro, dale, sentí cómo el pequeño ya está practicando las habilidades de su padre con mi hígado.
Risas otra vez. Sanae no perdía una sola oportunidad para quejarse. Realmente estaba cansada.
¿Y¿Tu capitán resultó ser tan lento como el mío? – le preguntó Sanae a Yoshiko, sin rodeos.
¿Tsubasa lento? – dijo Yayoi - ¿hace cuánto te casaste?
¡Pero porque yo le di la idea! – Sanae había igualado la capacidad de su marido en cambiar la cara de color.
Claro, cambias de tema porque no te conviene hacer cálculos entre la fecha del matrimonio y el tiempo de embarazo¿no? O va a ser un bebé extremadamente prematuro… ¿mmm? –
Yayoi miró a Sanae con cara triunfal, por fin podía molestarla…
El capitán Matsuyama fue veloz con otra, pero no quiero hablar de eso ahora.
Dale tiempo, vas a ver que se va a dar cuenta de lo tonto que es, no es fácil deshacerse de una Primera Asistente, porque como dice mi marido, nos metieron de chilena en su corazón.
Tsubasa fue objeto de burla otra vez…
¿Y cuándo salió ese poeta escondido? – Yoshiko pensaba que era la mejor frase, futbolista dicha por un futbolista, que había escuchado.
Cuando la jefa del sindicato amenazó con cortarse las venas con una cucharilla si no le decía algo bonito al verla disfrazada de novia – Tsubasa tenía que defenderse, pero claro, a prudentes 3.50 metros de su esposa.
Pasaron la tarde entre risas, tuvieron mucha suerte al encontrar a su amiga de buen humor, porque habían días que ni siquiera Ryo aguantaba a la hermanita. Se había vuelto el mediador entre Sanae y el mundo cada vez que a ella se le ocurría atribuir su mal humor a los cambios hormonales y decir que Tsubasa era un desgraciado por haberla dejado en ese estado. Ishisaki la miraba, movía la cabeza como diciendo "no" y le decía:
Anego, Anego… para bailar tango se necesitan dos… - y Anego le tiraba algún florero, vencida.
Se despidieron de los Ozora ya entrada la noche y se fueron caminando a la casa de Yayoi. Las calles de Tokio parecían rebalsar de vida a esas horas, cuando todos salían necesitando escapar del trabajo y decidían caminar. Al llegar a la casa, la mamá de Yayoi le dijo que tenía un recado urgente en la contestadora.
Hola Yayoi, soy Jun¿dónde estabas? Te busqué toda la tarde y nada, no me llamaste ni nada…
Ahí ves a mi querido novio pidiéndome que me reporte cada media hora.
… bueno, hemos quedado con los chicos en vernos a las diez de la noche en la esquina de tal y tal calle (N.d.l.A.- no sé qué calles, imagínense algunas concurridas y céntricas), para ir a bailar o algo. Dile a Yoshiko que vaya también, van a ir algunos chicos del Furano… espero que no se arme un escándalo si es que va Matsuyama…
Es el Príncipe de la sutileza, no de cristal… - dijo Yoshiko, y la pobre Yayoi no sabía dónde meter la cara.
… llamame cuando llegues, y ESPERO que sea pronto. Nos vemos a las diez, pelirroja.
Los secretos de esta pareja se estaban revelando para Yoshiko… ¿"pelirroja"?
