CAPÍTULO # 9
La reunión de hoy iba a ser interesante. Después de una semana de no haber invitado a Yoshiko a ningún tipo de evento social público comprometedor, por fin Sanae había decidido que el tiempo prudente pasó, que la loca ya estaba tranquila y que ya podía convivir con otros seres humanos. La reunión iba a ser en un lugar elegante, era una especie de fiesta de cierre de la temporada futbolística antes de entrar al receso (excusas… excusas…), y lo interesante es que a Yayoi le había llegado el chisme de que por fin Kojiro se mostraría en público con su nueva pareja, lo que quería decir que la cosa iba en serio. Aparte, lo más interesante de la reunión, y que Yayoi no sabía, era que Genzo invitó a Yoshiko a ir con él.
Yoshiko se estaba poniendo el perfume maravilla, casi lista, tal vez así atraiga a alguien un poco mayor que Hayate. Como siempre, había olvidado buscar el par del arete que quería usar, y ya se estaba poniendo nerviosa ya cuando Genzo llegó al departamento para recogerla. Tocó la puerta y la señora Fujisawa abrió, lo saludó amablemente pero con seriedad, la traicionada ahora era ella, claro, aparte de Matsuyama… Sonreía a Wakabayashi mientras pensaba una y otra vez "Yoshiko malvada, cómo le hace esto al angelito, aunque este no está tan mal que digamos…." Después de estar un rato en la sala y hacerle el interrogatorio pertinente, la señora le gritó a Yoshiko que Genzó ya llegó por ella justo cuando vaciaba 3 joyeros en busca del arete preciso. Cuando salió (otra vez, vístanla muuuuuuuy linda, pero elegante, sobria y con buen gusto, como para que impresione a nuestro arquero) Wakabayashi se paró y le dijo:
Yoshiko, si me decías que ibas a ir así, me arreglaba un poco más… - obviamente dijo esto para que las dos le digan "Nooooooo… si estás bieeeeeeeeeeen, cómo dices semejante cooooooosa…"
Estaba con un terno negro, con una camisa ploma y una corbata ploma de tela un poco brillante, como de satén. El corte del traje era impecable, justo a la medida. Tenía el cabello con gel, exactamente lo suficiente como para mantener un poco desordenado el peinado (como el de esta foto). Estaba perfecto. Se saludaron cortésmente, e impresionados el uno con la otra, salieron por fin. El bueno de Genzo siempre tiene maneras buenísimas de impresionar… Sacó el auto de su hermano sólo para la ocasión, usó el perfume especial, aparte era todo un caballero, sin dejar la arrogancia tan típica y que tanto nos gusta de él.
En serio estás muy bonita, Yoshiko.
Gracias, Genzo, - ella se sonrojó por fin – pero mi mamá ya no est�, así que ya no tienes que adularme.
¡Pero es en serio!
Cambiemos de tema – a ella le incomodaba esta charla, las inseguridades salían a flote - ¿no dirán nada tus amigos por haberme invitado a salir?
Vamos a darles la sorpresa.
Llegaron por fin al lugar, Wakabayashi ayudó a Yoshiko a salir, habían miradas comprometedoras entre los dos, y cualquiera que hubiera estado con ellos ese momento se hubiera sentido incómodo. Entraron al salón y la primera mirada acusadora fue la de Tsubasa, increíblemente el niño paz reaccionó. Empezó a esparcir el chisme, dándose la vuelta y contando a su esposa lo que vio.
¡Sanae¿Viste eso? Wakabayashi llegó con Yoshiko a la fiesta! Yo sabía que Taro quería invitarla a salir.
¡NO! – respondió Sanae, indignada – no pensé que Genzo haría eso a su amigo.
Pero lo amenazó… - Tsubasa recordó lo que pasó al pintar el cuarto del bebé.
Igual, se notaba que le gustaba, pero no sé, ellos sabrán lo que hacen – Sanae se molestó en serio con Genzo.
La pareja trató de calmarse y ninguno de los dos dio importancia al asunto. A medida de que Yoshiko y Genzo pasaban por el lugar, buscando a sus amigos, se volteaban cabezas y los miraban sorprendidos, sin decir nada, claro, no había que ser arpía. Llegaron hasta donde estaban los Ozora, que casi ni se dignaron en saludarlos, cuando Taro entró al lugar. Yayoi, que observaba detenidamente la escena desde lejos, sin perderse un detalle, reía imaginando la reacción que Sanae tendría al ver a su protegido traicionado por uno de sus mejores amigos, pero de repente la vio sonreír y hablar animadamente con alguien más. Lo que habían visto Sanae y Tsubasa fue a Azumi entrando tras Taro, agarrada de su mano. Ahí, entre chiste y chiste, se enteraron que Taro comentó días antes a Genzo que Azumi iba a llegar, entrando así a un acuerdo tácito respecto a lo que pasaría con Yoshiko y ellos dos. Ahora que la "traición" había sido superada, la pregunta que se hacía la mayoría era ¿Por cuántos años la señorita Matsumoto era mayor que Hyuga? Se veía preciosa, se conservaba magníficamente¿habría usado alguna trampa quirúrgica? Y Hyuga se veía tan bien, cómodo y feliz con ella… ¿qué le estaría enseñando la señorita Matsumoto? Muchos comentarios de este tipo quitaron la atención de la otra extraña pareja que había llegado antes.
Por fin Yayoi decidió ir a saludar a sus amigos, y Jun, que aprendió con el tiempo a disfrutar del pasatiempo de su novia, le daba teorías exóticas acerca de la situación mientras caminaban:
Debe ser que Genzo y Yoshiko son primos lejanos, y le invitó a salir porque no tenía pareja.
No, no creo… se ven bastante acaramelados juntos – respondió ella, analizándolos casi con ojos clínicos.
O seguro Taro le pidió a Genzo el favor, porque la otra chica llegaba y no sabía como deshacerse de Yoshiko para la fiesta sin lastimarla.
No, no, Taro es más educado y elegante que eso, le hubiera dicho a Yoshiko la verdad, son buenos amigos.
¿Y si se las sortearon?
Claro, – respondió Yayoi, sorprendida por la brillante respuesta de su novio – como somos planchas¡no! lavadoras¡mejor! canastones con conservas y detergentes…
No quise decir eso, pero sabes que hay métodos extraños.
Uy sí, Jun, ojalá no me entere que hiciste eso conmigo…
¿Yo, contigo? No, mi cielito, vida, corazón – habló con la voz cursi que usaba para hacerla reír - ¿cómo no voy a fijarme en una pelirroja? La verdad es que te reservé ni bien te vi, así los otros no intentaban nada contigo…
Pedazo de cínico… - no podía enojarse mucho tiempo con él, se acercó y le dio un beso.
Sanae había entendido la situación… ya no quería matar a Genzo por mal amigo y a Yoshiko por fácil, así que las tres parejas se fueron a sentar a la mesa que reservaron. Pronto llegarían Misugi y Yayoi, y lo mejor sería ver cómo se pondría la cosa cuando Matsuyama y Kumi aparezcan y, según las averiguaciones que hicieron días atrás, se sienten en la mesa de atrás (en realidad iban a estar en la mesa del frente, pero Sanae hizo que Yayoi moviera contactos y los pusiera atrás, porque era mejor que Matsuyama la vea todo el tiempo y a Yoshiko le dé vergüenza darse la vuelta y babear por él, cosa que haría todo el tiempo si lo tuviera al alcance de su vista). Los futuros Misugi se sentaron, y no pasaron ni 15 minutos cuando las chicas se deshicieron de sus maridos con la excusa de ir al baño a empolvarse la nariz, ante las miradas insistentes de Yoshiko.
No me dijeron lo que averiguaron con Kumi ese día, malas agentes – les reclamó.
Sí, claro, agente 00histérica, - respondió Sanae - ¿hablarte en ese estado de conciencia?.
Fueron noticias desagradables, ustedes dos saben muy bien que sí – Yoshiko quería ser avestruz.
Aparte teníamos que confirmar algunos datos… - Yayoi daba explicaciones por su mala actuación como informantes.
A ver, cuénteme ahora – la pobre de Yoshiko agonizaba de curiosidad, (no "moría" porque, había que aceptarlo, Genzo estaba interesante…)
Ah, lo que pasa es que Kumi está enamorada de tu novio, total y locamente.
"Díganme algo que no sepa…"
Sí, y nos dijo que tuvo que hacer algunas cosas turbias para estar con él.
"Uuuuuhm"
Aj�, y aparte no quería que te dijéramos nada.
Sí, pero somos pésimas con los secretos – las dos se miraban, divertidas.
¿Y no averiguaron más? Yoshiko exigía mejor información que esa.
Pero espera, no te contamos la mejor parte.
¿Qué?
Lo que pasa es que tu repentina desaparición fue justo lo necesario para que lo de ella y Matsuyama pueda darse.
Sí, nos contó que ella ya estaba ahí, como conquistándolo, pero el que dejes de escribir fue lo mejor y más preciso que pudo pasar entre los tres – Yayoi hablaba con un tono misterioso.
"Ja¡sabía!"
Y lo mejor – dijo Sanae, tratando de mejorar el relato – es que parece que hay alguien que la ayudó.
Mmm… así que no opera sola.
No.
Las tres se pusieron en pose de pensadoras, tratando de llegar a alguna conclusión. Se miraron, la verdad querían lucir sus vestidos y no pasar la noche encerradas en el baño, así que decidieron que, teniendo ya la información básica, cada una comentara las ideas que tengan en el transcurso de la noche con algún tipo de clave.
Volvieron a la mesa sólo para ver a todos callados y aburridos, menos Taro y su acompañante. "Al menos alguien se divierte en la fiesta" pensaban los tres chicos botados en las sillas, envidiándolo. Las mánagers iban a sus lugares, pero Genzo no dejó que Yoshiko se sentara, se paró y le tomó la mano delicadamente.
¿Quieres bailar? – le preguntó, galante.
¿Yo? – Yoshiko puso cara de estúpida (lo siento, pero en estos casos siempre pasa).
¿Estoy hablando con tu otra personalidad? – le preguntó Genzo, riendo por la atinada respuesta de su amiga.
"Ay, qué estúpida" - pensó y aceptó Yoshiko, casi golpeándose la frente – es que mis personalidades toman turnos para aparecer…- lo mira y le regala una gran sonrisa – pero claro, Genzo, vamos a bailar.
