Harry Potter, bla,bla,bla,bla Jk ROwling ... no mío... blabblablabal...
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Sé que te hago sufrir Hermlils y te confundo mucho, lo siento… jajajajaja, pronto sabrás quien es el chico, te aseguro que en el siguiente capi… "León, Letras y cordones" por lo pronto disfruta este jejejeje….
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El aire en el gran comedor se sentía envenenado, cada vez que alguien intentaba inspirar sentía pequeños cristales introducirse por la nariz, los pulmones ardían al intentar respirar, a muchos alumnos les empezó a faltar el aire, los profesores respiraban agitadamente, a Jimmy le sangraba abundantemente la boca, sentía que todo a su alrededor giraba, Sid con gran trabajo lograba obtener un poco de aire libre de toxinas, no entendía lo que pasaba, Rem estaba a punto de perder el conocimiento, para él era imposible llevar oxígeno a sus pulmones, Ally, Ro y Leo intentaban respirar desesperadamente, al igual que la mayoría de alumnos, en cambio Jho miraba aterrado a Lyly, presentía que todo eso provenía del lugar donde estaba la pelirroja y temía que ella fuera quien lo controlara. A Lyly no parecía afectarle, respiraba tranquilamente y mantenía esa tétrica sonrisa mientras miraba como McGonagall intentaba respirar…
Mientras tanto en una mansión abandonada sumida en la oscuridad que le proporcionaban un gran grupo de sauces, un par de ojos amarillos parecían demostrar una gran alegría… una sombría carcajada retumbó y asustó a los pocos habitantes que aún vivían en ese oscuro bosque…
En los ojos esmeraldas de Lyly se podía vislumbrar cierto brillo extraño, podría decirse que de maldad… de repente se apagaron, y un ruido seco se escuchó mientras Lyly daba de lleno contra el piso… Jho empuñaba la varita fuertemente, mientras con gran dificultad se mantenía de pie intentando en vano introducir aire puro a sus pulmones… el veneno seguía en el aire, pero McGonagall parecía haber salido de un trance en el momento en que Lyly había perdido el conocimiento, y aunque con dificultad logró llegar hasta las puertas y abrirlas, los demás profesores la siguieron y ayudaron a sacar a los alumnos, quienes ya afuera del comedor podían respirar con mas tranquilidad. Jho estaba junto a Lyly, la miraba respirar con una poca de dificultad, parecía que ya le afectaba el veneno o eso era lo que él pensaba; Remus y Nimphadora Lupin miraban extrañados como los alumnos estaban en los corredores cuando debían estar en clase…
--Profesora¿Qué es lo que pasa?
--Remus, que alegría verte --Contestó con gran alivio McGonagall, mirando a Jho sacar arrastrando a Lyly, ninguno de los dos parecían estar bien, el chico se desmayó y Remus corrió hacia él…
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--No puedo creer que haya pasado eso… pero creo que no has dicho todo Mah --Agregó Harry una vez que Mah había terminado su relato, la niña sonrió y acomodándose en la cama se quedó dormida, Harry miró a su esposa que de repente se había puesto pálida… -- ¿Ginny¿Estás bien?
--Sí, no te preocupes
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Las horas pasaron rápidamente, Mah continuaba tranquilamente dormida, Mai seguía igual… en Hogwarts no encontraban la causa de lo que había pasado, Jho había despertado minutos después, los alumnos habían desfilado por la enfermería para asegurarse de que no hubiera pasado nada y después volvieron a clases, como si nada hubiera ocurrido, quizá porque ellos no escucharon o vieron lo que la profesora McGonagall había presenciado, ella todavía no lo podía creer… y Lyly… ella continuaba dormida en la enfermería; en la oficina del director de Hogwarts, se encontraban Remus y Tonks bastante impresionados por el relato de McGonagall…
--Remus… --Minerva no encontraba la forma de decir lo que tenía dando vueltas por su cabeza, estaba totalmente conciente de que lo que pensaba era incoherente, simplemente imposible, pero no podía seguir callándolo, por lo que tomando aire habló --sé que… que nunca había pasado, pero… --Las palabras simplemente no salían
--Vamos, Minerva… dilo ¿Qué ocurre? --La apremió con precaución Remus, McGonagall aspiró largamente y continuó
-- ¿y si el sombrero seleccionador se hubiera equivocado? --Los ojos de Remus parecían haber triplicado su tamaño ante tal pregunta y no lograba responder algo…
--Pero… ¿se refiere a Lyly? --Preguntó sin entender Tonks, la profesora asintió lentamente
--Minerva… --Intentó hablar Remus, pero McGonagall se adelantó
--Ustedes no vieron lo que yo, la expresión de esa niña me… me asustó --Confesó la profesora casi en un susurro e igual continuó --Era fría y distante, sus ojos destilaban odio y cuando el aire parecía envenenado, irradiaban satisfacción…
--Es imposible… --McGonagall iba a interrumpir a Remus, pero la interrumpió la puerta que se habría en ese instante y dejaba entrar a una despectiva y arrogante pelirroja, que sin tomar en cuenta a los demás que habitaban la oficina, se dirigió hacia Remus…
--Mis hermanos --Ordenó Lyly, Remus se quedó con la boca abierta, no esperaba esa actitud
--Ellos están bien --contestó Remus en un hilo de voz. Era increíble cuán fría era esa mirada, ya no parecía la de una niña de 13 años, es más, no parecía de alguien que tuviera corazón, por la mente del director Lupin pasó lo que minutos antes había dicho McGonagall, y en contra de lo que decía su razón, habló --Lyly --La niña lo miró humillantemente insinuándole que tenía su atención, un rayo frío recorrió la espina dorsal de Remus, tragó saliva y continuó --E… este… quisiera comprobar algo, y… podrías tomar asiento para… --Lyly no escuchó terminar al profesor, su mirada se desvió a McGonagall que ya tenía en las manos el viejo sombrero, dibujó una sombría sonrisa mientras con voz apagada parafraseaba
--No tengo tiempo para esas tonterías, conocen perfectamente el resultado --la niña miró de forma penetrante a Remus, y mientras tomaba la perilla de la puerta agregó --el temor nunca es el mejor consejero --y murmurando ligeros silbidos salió cerrando en silencio la puerta, el ambiente en la oficina, los tres se miraron en silencio, ninguno lograba hablar, hasta que McGonagall, quien era la menos sorprendida lo logró
--Remus, ahora crees lo que he dicho --Habló McGonagall, con el sombrero seleccionador aún en las manos, Remus no contestó, tenía la mirada perdida, en cambio, el sombrero se sacudió un poco, abrió los ojos y sin que nadie lo esperara entonó tristemente
--Ya ha despertado y al igual que antes…
un vínculo hay…
más poderoso ahora es…
el temor es un gran banquete …
no hay quien no le tema a la sangre Potter que ahí hay
y mezclándose el Weasley peor aún es…
solo quien temor no tenga… acercarse podrá
solo así lo solucionará
Finalizó el sombrero guardando silencio de nuevo, y dejando sin comprender a los demás, se sumió en un pacifico sueño, del que pretendía no despertar hasta dentro de un año
--Pero es que no sabe decir las cosas de otra forma que cantando… y para colmo esa canción no rimó nunca… --dijo Tonks con algo de molestia, mientras analizaba lo que el sombrero acababa de decir
--Nim… Tonks --Corrigió rápidamente Remus ante la fulminante mirada de su esposa, aunque en realidad ya no era Tonks, pero insistía en que le llamaran así… --Cariño, creo que tendrás que tomar tu incapacidad por maternidad antes de tiempo…
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--Harry, me alegra que todo esté bien, pero debo irme tengo partido en unas horas… además le diré a mamá que ya está bien todo…
--No te preocupes Ron, gracias por todo amigo… Hermione por qué no llevas a Ginny a descansar un rato y…
--Ni lo pienses --Saltó Ginny rápidamente, Harry cansado la miró y agregó
--Gin, cariño, descansa un poco y después yo lo haré, además necesito… --Intentó razonar Harry, pero lo interrumpió un pergamino que apareció de la nada, e iba dirigido a él, lo tomó y lo leyó en silencio… lo leyó cinco veces más, no creía lo que Remus le explicaba, por inercia se puso de pie…
--Ginny, debo irme, los niños en el colegio están preocupados por los mellizos, iré a explicarles todo ¿podrías quedarte hasta que regrese? --Ginny miró extrañada a su esposo, quien tomó el silencio de ella como una afirmación y salió casi corriendo de la habitación, Ron que ya intentaba irse, siguió a su amigo en especial por petición de su esposa, cuando Harry llegaba a la salida, Ron lo alcanzó
--Harry
--Ron, ahora no, debo irme
--Harry, por favor… --El pelinegro entendió la preocupación de su amigo, pues ese día no había actuado muy bien y aunque titubeó un poco en darle la carta, lo hizo… la cara de Ron prácticamente se deformó al leer la carta, no atinó a decir nada, estupefacto le regresó la carta a Harry
--Ron, no les digas nada, yo después te aviso que pasó ----Y sin esperar una respuesta del pelirrojo, salió del hospital y con un sonoro crack desapareció… Minutos después Ron regresó sobre sus pasos e intentó tranquilizar a su hermana y esposa, y poniendo como pretexto su partido salió casi corriendo, sabia que si se quedaba un minuto más diría todo, esas dos eran tan buenas para saber cuando ocultaba algo y mejores aún para hacerlo hablar…
--Hermione… --Empezó Ginny
--Sí Ginny… --Confirmó la castaña ante la insinuación de Ginny --Ron y Harry ocultan algo
--Referente a mis hijos…
--No lo creo Gin, si fuera algo sobre tus hijos. Harry te lo habría dicho… --En ese instante el aparato muggle que estaba conectado a Mai pareció apagarse, no emitía un solo ruido, Mah se sentó como impulsada por un resorte y revisó su mano, que todavía seguía agarrada fuertemente de la de su hermano, después miró a su madre esperando le explicara lo que pasaba, pero ella no entendía muy bien lo del aparato, en cambio Hermione ya había salido por el medimago, quien rápidamente entró en la habitación pidiendo a Mah soltara la mano de su hermano, pero ella se resistía y no obedecería ni a su padre si le pidiera eso, al sanador no le quedó otra opción que revisar al niño así…
--Esa cosa no sirve… no es…
--De buena calidad --Terminó Mah feliz, su hermano ya había despertado, empujó al sanador y abrazó a Mai, quien esta vez no rechazó el abrazo y en un susurro acompañado por llanto se disculpaba con ella…
-- ¿Estás llorando? --Preguntó pícaramente Mah, Mai le sonrió y limpiándose las lagrimas le contestó…
--Después de lo que pasó, creo que me desharé del orgullo… --Ginny observaba en silencio, pareciera que la plática era para ellos dos, y decidió mantenerse al margen, mientras los observaba miró algo en Mai que le llamó la atención, parecía que en esas horas su cabello había crecido algunos centímetros de los que no se había dado cuenta mientras el niño dormía, pero… en ese momento recordó al James del futuro que la evitaba en todo momento por ese mechón rojizo y ahora Mai… el miedo se apoderó de ella… acaso significaba que ella moriría y sus hijos… su pequeño de tan solo seis años, qué sería de Tam, si ella moría…
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En la casa Potter un pequeño de seis años, estaba sentado en el sofá de la sala, mientras miraba una caja muggle, que seguía sin gustar a su abuela, pues no entendía como un coyote seguía intentando atrapar a esa ave que se veía más inteligente que él, y siempre que le ponía alguna trampa era él el que caía y casi se mataba… cada vez que Molly decía eso Tam sonreía… pero ahora Molly no decía nada, sino, agradecía a esa dichosa caja muggle porque mantenía a Tam sin preguntar por sus padres pues ella no podría decirle lo que pasaba, se le hacía un nudo en la garganta, pero el más pequeño de los Potter no en vano había visto tantas caricaturas... cuando su abuela se hubo perdido en la cocina, se levantó y subió dos números al volumen del televisor y con cuidado salió de la casa, la rodeó y llegó al armario de herramientas, abrió la puerta y entró mirando todo a su alrededor buscando lo que necesitaba, entonces recordó que cuando su padre no estaba en casa la escondía lo mejor que podía para que ni Sid, ni Jimmy, la encontraran, pero él no era ninguno de esos dos, a él le habían servido bastante las horas de instrucción que recibía de la televisión¿quién dice que el televisor no enseña nada?... entonces se puso en el lugar de su padre y entre todo lo que ahí había resaltó una mesa de trabajo, sonrió para si mismo, se subió sobre la mesa y para su frustración notó que la repisa estaba demasiado alta, tanto que ni Jimmy sobre Sid la alcanzarían. se bajó sonriendo y comprobando que su padre había pensado como evitar que sus hermanos la agarraran si encontraban el lugar del escondite, pero para más alegría de Tam su padre no pensó ni un momento que fuera él quien lo encontrara, se bajó sonriendo de la mesa, su sonrisa aumentó al ver una gran silla de madera… con grandes esfuerzos logró subir la silla sobre la mesa, se paseó por el armario y encontró una caja de madera realmente enorme casi le doblaba el tamaño, pero aún así se las ingenió y la encaramó sobre la silla, encontró por ahí una silla más pequeña, una cubeta de pintura vacía y una llena, una vieja hielera muggle y un banquillo en el que su padre acostumbraba sentarlo frente al rincón, aunque eso no pasaba muy seguido, por algo estaba ahí... pero ahora serviría para otra cosa, sonrió ampliamente al ver la inestable escalera que había formado, pero al mirarla con detenimiento se dio cuenta que aún le faltaba para llegar al dichoso estante, quizá habría sido más fácil robar polvos Flú e irse por la chimenea del cuarto de sus padres, pero era más sencillo asaltar el armario que intentar quitar el seguro contra niños de la chimenea… entonces un par de cajas de cartón vacías llamaron su atención, las apiló sobre la endeble estructura que amenazaba con derrumbarse en cualquier momento… se paró sobre las cajas, afortunadamente no pesaba mucho y aunque las cajas intentaron doblarse lo resistieron a duras penas… fácilmente llegó al tan ansiado estante, revisó todo y al fondo pudo verla… ahí estaba la saeta de fuego de su padre…
