Bueno, todos sabemos a quien le pertenece Harry Potter, que si fuera mío no tendría que hacer más examenes... si, si es de JK Rowling...

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Ese sábado de Octubre había amanecido con una deliciosa brisa otoñal, Harry Potter había despertado muy temprano, y desayunado abundantemente, sabía que ese día iba a ser difícil y debía empezarlo bien…

En la casa Potter se estaba desarrollando una batalla bastante pareja, era difícil apostar a un ganador… en la esquina izquierda de pijama blanca, de un metro setenta, y pesando 68 kilogramos, "la peligrosa pelirroja", en la esquina derecha junto al desayunador, de pijama verde con pequeñas snitchs voladoras, de un metro veinte y pesando 21 kilogramos, "el osado pelinegro"… era una batalla campal la que se desarrollaba en ese momento, los gritos tenían el mismo tono peligroso… "la peligrosa pelirroja" parecía llevar las de ganar, pero cuando se sentía victoriosa "el osado pelinegro" lanzó un gancho al hígado, era increíble la pelea, ninguno daba oportunidad al oponente, "la peligrosa pelirroja" se abrazó al "osado pelinegro", no había réferi que los pudiera separar, pero "el osado pelinegro" con un ágil movimiento de piernas se zafó. "La peligrosa pelirroja" exhalaba furia por cada poro de su cuerpo, sus armas eran la autoridad y la intimidación combinada con su habilidad especial, el igualar el color de su rostro con el de su cabello, usaba al máximo sus armas, pero aún así no funcionaban. "El osado pelinegro" sentía la victoria en las manos, combatía con su arma especial, la mirada desafiante combinada con esa extraña sonrisa, además de los excelentes argumentos que no dejaban objetar.

-- POR MUCHO QUE LE DUELA ESTO NO LO PUEDE CONTROLAR --"El osado pelinegro" lanzó su último golpe, fue increíble, todo se vio en cámara lenta, era un golpe con tanta fuerza que se esperaba un Knockout, no lo que en realidad pasó, la furia de "la peligrosa pelirroja" aumentó

-- ¡NO TE PERMITO QUE ME HABLES ASÍ!

--Si usted no me lleva, veré la forma de llegar, es tarde y mi padre me espera --"el osado pelinegro" había bajado el tono de su voz dando por terminada la discusión, giró sobre sí y con una inclinación de cabeza a forma de despedida caminó hacia la sala

-- ¡TAMAR!

El grito de Ginny lo detuvo en seco, giró lentamente la cabeza hacia ella y le dedicó una sonrisa, que a pesar de estar muy molesta la hizo estremecer, cómo podía un niño de seis años, lograr un efecto así, el único que ella recordaba que le había provocado eso, era el padre de ese niño, Harry Potter, cuando éste tenía once años… pero eso había sido porque ella se había enamorado de él, y la mirada y sonrisa de Tam no eran exactamente de amor, parecía querer intimidarla. Sintió un aura extraña alrededor del pequeño, alejó esos ilógicos pensamientos de su cabeza y miró a su hijo, quien la miraba con la misma expresión, muy seria se giró y caminó lentamente hacia la encimera que estaba junto a la puerta trasera, abrió el cajón y se quedó hipnotizada por el contenido, Tam conocía perfectamente el contenido de ese cajón, pero también sabía que nunca lo había hecho, el que se encargaba de eso era su padre, aunque no lo usaba muy seguido su madre no lo aceptaba, Ginny volvió su mirada y al verlo impávido, ni siquiera tenía intención de disculparse, si tan solo tuviera esa intención optaría por otra cosa… o si Harry llegara en ese momento… ella estaba totalmente en contra de usar eso, pero Tam había pasado el límite que ella tenía y eso ni siquiera Jimmy o Sid lo habían hechos jamás pensó que alguno de sus hijos lo hiciera, si los dos revoltosos no podían, ningún otro lo haría… ellos eran los únicos en los que Harry había usado eso, hasta la fecha solo ellos habían pasado el límite de Harry y ese límite estaba muy adelante del suyo… ¿Qué era lo que estaban haciendo mal, sus hijos se estaban descontrolando ( y no conocía la historia completa de Lyly), quizá debió hacer caso a Harry y no insistir en volver, o debió esperar a que Tam tuviera por lo menos siete años, sintió ganas de vomitar pero se contuvo a duras penas, sintió un resoplido de burla¿Acaso Tam se estaba burlando de ella, lo miró sobre su hombro y efectivamente, Tam tenía una sonrisa de burla¡Por Merlín si tan solo Harry se apareciera, pero ni con un hechizo de convocación ese hombre se aparecía por ahí en ese momento, por lo que decidida tomó una palmeta de madera, cerró el cajón y tomando de un brazo a Tam subió por las escaleras en dirección a la habitación del pequeño.

En Hogwarts Harry había recorrido el castillo completo por casi veinte veces, eran las diez y media de la mañana y Tam no llegaba, Mai había llegado una hora tarde, Sid quince minutos, pero Tam llevaba dos horas y media…

Cuando Harry Potter llegó a su casa se encontró a Ginny bajando lentamente las escaleras, traía algo en la mano… Tam bajaba escalón por escalón tras ella, pero si Tam nunca bajaba un escalón a la vez ¿Qué era lo que pasaba?... en ese momentos dos miradas esmeralda se toparon y el dueño de una de ellas la desvió rápidamente sufriendo un momentáneo abandono de color, pues sabía perfectamente que se había portado bastante mal, y si unos minutos antes no lo quería reconocer dado su orgullo… las tres nalgadas que le había dado su madre lo habían hecho entender, pero cuando su padre se enterara de todo lo que había pasado no se conformaría con tres simples nalgadas y menos si se enteraba de la forma en la que le había hablado a su madre y ni que decir de lo que había dicho. Ginny se detuvo en el último escalón y Tam intentó ocultarse tras ella, jamás había sentido temor hacia los castigos de su padre o hacia él, pero estaba seguro que ahora era diferente

--Tu padre vino por ti, quiero que le expliques la razón de tu tardanza --Ordenó Ginny en voz baja, y dándole un dulce beso en la boca a su esposo volvió a la cocina, Harry miró a Tam, pero él evitó su mirada

-- ¿Piensas ir en Pijama? --Pregunto un tanto divertido

--No… yo… no… yo… voy… --Tam balbuceó y mientras huía de la mirada de su padre corrió escaleras arriba, en cambio Harry se dirigió hacia la cocina, donde encontró a Ginny llorando

-- ¿Gin? --Preguntó cauteloso el moreno abrazándola por la espalda.

--Yo… no quería… Harry… pero… --Ginny se giró y hundió la cara en el pecho de su esposo

-- ¿Qué pasó? --Preguntó el mago recargando su cabeza sobre la de Ginny y aspirando su inigualable aroma cerró los ojos esperando una respuesta, Ginny dejó de llorar y con una semi-sonrisa contestó

-- Que Tam te explique todo ¿Pasaras la noche del domingo aquí?

--No sé, perdí prácticamente tres horas de clase con Tam, tengo que recuperar ese tiempo, lo más seguro es que me desocupe como a las once, no creo poder venir… --Contestó Harry un poco extrañado, pero también temeroso, sabía que habría una explosión de parte de la pelirroja, últimamente estaba muy extraña, seguro se soltaba o llorando o gritándole y reclamándole el que la tuviera tan abandonada

--Bien, cuando tengas tiempo hablaremos --Le dijo con una sonrisa para después limpiar el desayuno del piso, Harry se quedó con la boca abierta

--Ya está padre --La temblorosa voz de Tam lo volvió a la realidad, pero ahora había varias preguntas rondando su cabeza ¿Acaso había gato encerrado¿Ginny estaba molesta¿Le habrían cambiado a su esposa, eso último podía ser, aunque quizá esa mañana habría ocurrido algo realmente importante entre ella y su hijo, inmediatamente intentó encontrar una respuesta en los ojos de Tam, pero éste seguía evitando cualquier contacto visual

--Vas a Hogwarts, ponte una túnica… --La voz de Harry sonaba ligeramente molesta, y la penetrante mirada esmeralda de sospecha hizo al pequeño retroceder algunos pasos y bajar más la vista

--Está sobre el sofá padre

--Vuelve mañana por la noche¿Llevas ropa suficiente?

--Sí padre --Tam intentaba esquivar la mirada de su padre, pero Harry insistía en encontrarse con esa mirada igual pero a la vez tan diferente a la suya

--Ponte la túnica, ya nos vamos --Harry intentó buscar nuevamente la mirada de Tam, pero para cuando había terminado la frase el niño ya estaba poniéndose la túnica sobre el overol --Ginny… --Intentó hablar Harry mientras acariciaba con cuidado el cuerpo de su esposa

--Quiero que Tam te explique --Lo interrumpió rápidamente Ginny intuyendo el camino que tomaría la caricia de su esposo, se concentró en lavar el único plato que había sobrevivido al desayuno, Harry se dio por vencido conocía muy bien a esa pelirroja y sabía que no obtendría otra respuesta y con un dulce beso en los labios se despidió…

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En las faldas de una gran y tenebrosa montaña se encontraba una pequeña y destartalada cabaña, rodeada de un gran grupo de sauces. En el interior, en un enorme y tétrico salón, aparentemente agrandado mediante magia, o quizá esa destartalada cabaña era solo el perfecto cascarón para ocultarse… estaban de rodillas en un circulo diez hombres bastante delgados, en señal de total sumisión, en medio había un gran sillón en el que solo se lograba distinguir un débil silueta, de la que resaltaba un brillo plateado de su cabello y su perfecta dentadura que insinuaba una sonrisa de satisfacción

--A pesar de tantos años de entrenamiento, Harry Potter es fácil de atormentar, para que haga lo que deseo… --Una metálica y pausada voz resonó por la gran mansión, provocando espasmos de miedo en los acólitos, mientras unos ojos dorados brillaban con maldad…

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Harry había decidido esperar a que la clase de Lyly iniciara para iniciar con Tam, mientras tanto lograría obtener una explicación, pero cinco minutos después de que llegaran al colegio y cuando esperaba a que Tam se sentara para empezar con el interrogatorio, lo interrumpieron abruptamente…

-- ¡Padrino, Mai… no sé que tiene, estaba haciendo algo cerca del lago y empezó a vomitar y se desmayó…! --Un chico de rizos rojos hasta el hombro y ojos grises había abierto la puerta sobresaltando a ambos, lo único que Harry pudo hacer antes de echar a correr hacia el lago fue ordenarle a Tam que no se moviera de ahí, Jho corrió tras Harry, era lógico que el pequeño no iba a obedecer esa absurda orden, él tenía que saber cómo estaba su hermano, pero cuando salía corriendo del aula, lo detuvieron de la túnica celeste que llevaba

-- ¡Pero..! --Gritó con furia el pequeño, pero se interrumpió al ver quien lo detenía

--Hola enano --Saludó con una gran sonrisa, un chico de rebelde cabello azabache

--Jimmy… déjame ir

--No te preocupes, Mai está bien… era solo distracción, tengo algo que tratar contigo, vamos adentro que no tenemos mucho tiempo --La sonrisa de Jimmy apenas cabía en su cara, por lo que Tam accedió a entrar… un par de minutos de rápidas explicaciones, James salía de las mazmorra de DCAO con una sonrisa aún más amplia --Entonces piénsalo, cuando venga Lyly le dices --Pidió Jimmy antes de correr en dirección contraria de la que su padre venía caminando algo más tranquilo y que por supuesto no lo vio, Tam con una sonrisa miró a su hermano alejarse, pero cuando su padre se plantó frente a él esa sonrisa de felicidad se borró completamente

--cómo está Mai --Preguntó Tam intentado no se diera cuenta de la verdadera razón por la que estaba afuera, pero sin mirar a su padre

--Cuando llegué ya había reaccionado, lo dejé en la enfermería, ya está bien… ahora Tam, quiero saber que fue lo que pasó en el desayuno --Por fin había llegado lo que se temía, inconcientemente levantó la mirada y se encontró con la de su padre… entró al aula y se sentó frente a la silla que seguramente ocuparía su verdugo… media hora más tarde Tam había explicado con lujo de detalle la razón de su tardanza… el pequeño levantó la cabeza y se encontró con algo que no esperaba, su padre aguantaba la risa con gran dificultad y cuando se topó con su mirada reventó en una gran carcajada

-- ¿padre? --Preguntó sorprendido el pequeño

--Así que fue por eso que no venías --Señaló Harry limpiándose una lagrima de risa, y tratando de serenarse continuó hablando --Pero no estuvo bien que le hablaras de esa forma a tu madre

--Lo sé… --Tam sabía que su padre no pasaría por alto eso, y ahora esperaba el castigo, que estaba seguro sería muy duro… pero en contra de todo lo que Tam pensaba, Harry volvió a estallar en una sonora carcajada

--Pero, que… que… tiene que ver… jajajajajaja… que tu pijama… jajajaja… tu pijama… jajaja sea verde… jajaja y te gustan las snitch… con que no hayas querido desayunar… jajajaja huevos… jajajajajaja --Era rara la palabra que Tam lograba escuchar entre las carcajadas de su padre, además a él no le parecía una tontería la discusión que había tenido, en realidad si importaba el que su madre le hubiera dicho que su pijama tenía color de vomito, y que él hubiera dicho que el desayuno le provocaba nauseas y que no quería huevo, y que su madre lo hubiera castigado con no ir a Hogwarts a sus clases --jajajaja, no lo puedo creer, se comportaron como dos niños jajajaja --Harry no podía dejar de reír

--Tengo seis años --Le recordó muy serio Tam, al notar el tono que empleaba su hijo menor Harry lo miró y trato de tranquilizarse

--Sí Tam, cierto, discúlpame, pero no debiste hablarle así a tu madre… te comportaste mal y…

--Ella empezó --Renegó Tam dando un golpe con el pie sobre el piso y se cruzó de brazos con un puchero

--jajajajajajajajajaja.. --Harry se agarraba el estomago pues ya le dolía, hacia un esfuerzo enorme por no caerse. --Tam, dejemos eso, Ginny ya te castigó, aún no sales del primer castigo y… --Harry hizo una pausa para mirar su reloj --ya es la una, iré a la cocina a ver si nos pueden traer algo de comer, espérame aquí

Tam se sentó en el piso y miró como su padre salía del aula, estaba extrañado, esperaba una gran reprimenda y por ende un castigo, pero su padre lo había tomado demasiado bien… Harry recorría los pasillos con paso calmado, aún sonreía, no podía creer que Ginny hubiera discutido con Tam por esa tontería, era muy infantil, aunque para que ella hubiera optado por ese castigo la discusión debió ser muy fuerte.

Los elfos amablemente accedieron a llevar comida al aula de DCAO, Tam y Harry agradecieron el enorme banquete con el que les sirvieron, pensaron que iba a quedar todo, pero media hora después los platos estaban completamente vacíos. Harry jugó una partida de ajedrez mágico con Tam, mientras esperaban a que llegara Lyly, pensó que por no ser Ron podría ganar, pero para su sorpresa, Tam no tuvo problema en ganarle, a pesar de que según él nunca había jugado, a las dos de la tarde llegó Lyly…

Las clases de Lyly, por los sucesos anteriores, comprenderían principalmente por oclumancia, debía aprender a evitar que ese desgraciado lo controlara, a Tam lo había puesto a transcribir pequeños textos de un libro de hechizos primarios, tarea que al niño no le había agradado, pero que había aceptado sin rechistar…

--No puedo… --Lyly caía al piso por quinta vez desde hacía una hora, estaba sudando abundantemente

--Vamos Lyl… sé que puedes --La animaba Harry…

--Padre --Interrumpió serio Tam, mientras Harry explicaba a Lyly como lo que debía hacer

--Ahora no Tam, por favor, estoy ocupado… ahora Lyly haz lo que te he dicho

A Tam no le agradó la respuesta de su padre, estaba harto de escribir ya tenía hora y media haciendo eso y lo único que Harry hacía era centrarse en Lyly, si eso era lo que haría hasta el domingo por la noche, no valía la pena, para escribir podía irse a su casa, no necesitaba estar en Hogwarts

--Padre --Insistió el niño ya molesto

--Tam, por favor… --Renegó Harry y puso de nuevo su atención en Lyly

--PADRE --Casi gritó Tam, sobresaltando a Harry

--BASTA TAMAR --Gritó desquiciado Harry

-- ¿YO?

--Tam, por favor… haz lo que te pedí estoy muy ocupado con Lyly

--Pues si gusta me puedo ir --El pequeño estaba molesto

--Tam…

--Para escribir, no necesito estar aquí… me puedo ir a casa

--No digas tonterías y…

--No

--Tam… por favor Lyly necesita concentrarse y…

-- ¡ES SUFICIENTE! --Explotó el pequeño --Siempre es Lyly… Lyly esto… Lyly aquello… Lyly, Lyly, solo es Lyly, no entiendo que es lo que hago aquí, ni siquiera pudo encontrar un día en el cual darme clases y por eso me puso sábado y domingo todo el día, total que yo no estorbaría y no me daría clases en verdad…

--No digas tonterías Tam, primero debes aprender lo básico…

--Eso no se aprende escribiendo --Dijo testarudo el pequeño

--Tam, no es momento de que te pongas a hacer rabietas --Le explicó Harry haciendo uso de toda la paciencia que podía

--Es cierto padre, discúlpeme… discúlpame Lyly interrumpo tu clase… con permiso --Y con una ligera inclinación de cabeza se dirigió hacia la puerta, cuando tenía la mano en la perilla la voz de Harry lo detuvo

--Tamar, vuelve aquí… --La voz de Harry demandaba obediencia y la mente de Tam respeto y un trato de igualdad --He dicho que vuelvas… quiero que te sientes en esa silla y transcribas el próximo capitulo… --Harry miraba muy serio a su hijo, Lyly estaba expectante, conocía ese tono de voz que usaba su padre y Tam debía conocerlo también…

Harry se acercó a Tam y le puso una mano en el hombro pero la quitó cuando sintió un toque eléctrico, Tam temblaba ligeramente

--Tamar… --La insistente voz de Harry lo hizo voltear, Harry se impresionó al ver a su hijo, una vena palpitaba sobre su boca, apuñaba fuertemente sus manos, no podía evitar temblar, sus ojos reflejaban furia e impotencia, cuando su mirada se cruzó con la del adulto, las lagrimas empezaron a fluir descaradamente, pero no eran lágrimas de dolor, eran más bien de coraje… Harry dio unos pasos hacia atrás, se quedó helado al ver la expresión de Tam, incluso recordó al chico de 16 años. Tam miró fijamente a su padre por espacio de cinco segundos, pasados los cuales salió corriendo, sin escuchar los gritos de su padre… corrió hasta las puertas de Hogwarts, donde les gritó lo dejaran salir…

-- ¡DEJENME SALIR, NO TENGO NADA QUE HACER AQUÍ! --Gritaba desconsolado el pequeño mientras movía desesperadamente las puertas

-- ¿Qué te pasa Tam?

El niño volteó lentamente, ya tenía los ojos hinchados de tanto llorar y miró a una chica no muy alta, era delgada y tenía el cabello ondulado y rubio, de ojos café claro

--Quién eres --Preguntó entre sollozos el pequeño

--Soy amigo de tu hermano… de Sid, soy Alice ¿Estás bien? --La chica le sonreía dulcemente

Si supieras lo que estaba a punto de hacer hace un momento no me mirarías así --Pensó para sí Tam, mientras seguía llorando

--Tam… ¿Qué te pasa¿Nos puede dejar señorita Lonbottom? --Harry acababa de llegar corriendo

--Claro profesor Potter, con permiso --La chica se alejó con paso elegante, Harry la miró por un momento, le recordaba tanto a su amiga Luna… sonrió al recordar el pasado, pero para cuando reaccionó Tam ya no estaba a su lado, sino que corría varias metros frente a él, cuando vio hacia donde se dirigía se asustó y trató de detenerlo, pero él niño no hacía caso de las advertencias y corría más rápido, a Harry no le quedó otra opción que correr tras él… varios minutos que Tam no se molestó en contar se encontraba en medio del bosque prohibido, a pesar de ser temprano estaba totalmente oscuro… aminoró el paso ya estaba mas calmado, pero no sabía que lugar era ese, le gustaba bastante, tenía un aire extraño que nunca había sentido era excitante ese lugar… caminaba contemplando el cielo cerrado por las ramas de los árboles y por algunas hendiduras se deslizaba espectralmente el rayo del sol… estaba entretenido, cuando de pronto algo lo hizo detenerse, el ambiente había cambiado radicalmente, bajó la cabeza y miró que tenía compañía

--Hola, joven… --Una metálica voz había roto el sepulcral silencio del bosque

Tam lo miró fijamente, era un hombre quizá mas alto que su padre, casi tanto como su tío Ron, tenía el cabello por debajo de la cintura de un brillante plateado, sus ojos dorados brillaban, su túnica blanca resaltaba en la oscuridad, unos ligeros y casi inaudibles crack se escucharon alrededor, Tam miró a su alrededor con cautela, eran como una docena de hombres, de túnicas blancas pegadas al cuerpo, eran extremadamente delgados casi esqueléticos, no podía verles la cara, un manto semitransparente los cubría

-- ¿No saludas pequeño Potter? --La voz transmitía diversión mezclada con coraje -- lo olvidaba… No hablas con extraños, como todo buen niño ¿Cierto, pero no puedo darte mi nombre

--No es tan indispensable su nombre, señor --Tam parecía divertido, algo que desconcertó al hombre frente a él

--Vaya, tienes el carácter de tu padre…

Tam inconcientemente se había puesto en guardia como si fuera a tener un enfrentamiento de artes marciales, aunque siendo sinceros no tenía el menor conocimiento sobre ese arte

--Quizá señor, pero soy muy diferente… --Contestó cortante el pequeño, el extraño estalló en una carcajada fría

--Jajajajaja, lo sé niñato estúpido…

--No creo que me conozca lo suficiente como asegurar mi estupidez, señor, así que no le permito se refiera a mí en esa forma…

--Eres tan petulante como todos los Potter niño, pero veo que eres tan diferente… si… ¿Sabes, si tu padre hubiera dejado todo como debía ser, yo no estaría aquí importunándote, pero… ¡no, No podía hacerlo ¿Cierto?... James, Ron, Lylyan, Allegra, Acanit y… ese maldito de Jhonna no podían conformarse con su vida, con todo lo que podían vivir, con todo lo que tenían por delante… como seres humanos no aceptaron su destino, pero lo que no sabían era que él siempre llega, pensé encaminar todo… ¡Pero no, tenías que llegar tú y arruinarlo de nuevo! --El hombre en realidad estaba molesto, Tam sonreía místicamente, lo miraba con la cabeza inclinada hacia su izquierda, parecía analizar la expresión del sujeto y disfrutar mucho ese arrebato --Pero el destino debe llegar, quizá no me pueda deshacer fácilmente de ti, pero esos niños, esos nuevos nacidos que no debían vivir son presa fácil, los esfuerzos de tu padre no servirán de nada… jajajaja, jamás podrá derrotarme, yo obtendré lo que deseo, porque… esos chiquillos estúpidos que rompieron la continuidad espacio-tiempo hicieron algo bueno, empezaron dándome vida y terminaron sellando su solo existir al formar la puerta para que él saliera…

--Creo que para ser quien dice que es, es muy grosero… --Tam hablaba como si estuviera reprendiendo a alguien, ese sujeto extraño no esperaba esa reacción por parte del pequeño, se molestó enormemente se elevó maquiavélicamente y se transformó en un humo plateado que adoptó la forma de una figura extraña y horrible que Tam recordaba haber visto en uno de los libros de su padre, tenía alas, y cuerpo esquelético, después adoptó la forma de una sonrisa que mostraba una perfecta dentadura y se lanzó hacia él, Tam no podía moverse, se sentía atado por hilos invisibles, miró a quienes lo rodeaban y constató que ellos parecían sujetar algo… cuando ese rayo humeante estaba cerca de él, notó algo borroso que se interpuso antes de cerrar los ojos, al no sentir nada, los abrió lentamente y miró… ¡Era un centauro, un centauro lo protegía valientemente interponiéndose, una vez que hubo espantado al humo, que se fue maldiciendo en un idioma que Tam creía conocer, corrió alrededor de Tam cortando los hilos

--Pequeño ¿Estás bien? --El tono del centauro era sereno, Tam levantó la mirada, la vista de ese centauro era exultante, estaba maravillado, era enorme, tenía el dorso desnudo cruzado por dos tiras de cuero que en el medio tenía un sello que el pequeño estaba seguro haber visto antes, el cabello dorado del centauro se mecía tenuemente, y como si estuviera frente a la realeza Tam hizo una reverencia, lentamente levantó la mirada hacia el centauro, esa mirada esmeralda reflejaba absoluto respeto --Ven, tu padre te busca… --El centauro con una sonrisa le tendió la mano a Tam, quien agradeciendo la estrechó y rápidamente fue subido al lomo del centauro, Tam se sorprendió, pues sabía por su tía Hermione que esa era una ofensa hacia los centauros y más aún cuando al verse montado sobre él, notó la presencia de más de una veintena de ellos, quienes al verse descubiertos salieron de entre los árboles, Tam se quedó paralizado por unos segundos, lo más seguro era que desterraran al centauro sobre el que estaba, intentó bajarse pero no ese centauro no lo dejó, los demás saludaron a Tam con una reverencia casi total, sus dos patas (se escucha muy feo, pero es que eso son), delanteras las doblaron y se inclinaron casi tocando la tierra, mas de veinte centauros parecían estar frente a la máxima autoridad, Tam inclinó elegantemente la cabeza en señal de respeto y saludo… el centauro caminó lentamente hasta perder a los demás, Tam iba en total silencio no sabía que decir o hacer, el centauro tenía dibujada una ligera sonrisa, continuaron así por cinco minutos, tras los cuales dieron con Harry que escrutaba cada rincón del bosque prohibido

--Harry… Harry Potter --Saludó el centauro, Harry volteó rápidamente

-- ¿Fi… Firenze?

--Hola, Harry… creo que traigo algo que te pertenece --Agregó el centauro con una sonrisa mientras ayudaba a bajar a Tam, quien se quedó parado junto a él

--Qué pasó

--Harry Potter, tienes un gran hijo, es excepcional, cuídalo… corre peligro, su alma tiene una esencia especial y única, sabes lo que es… me despido Harry Potter --Harry se despidió de Firenze, con la mano, aún pensaba en lo que acaba de decirle --Obedece a tu padre pequeño, lo hace por tu bien --Agregó antes de volver a perderse entre la arboleda, Tam se despidió con una reverencia real, en cuanto Firenze se hubo perdido, corrió hacia su padre y estiró los brazos, pidiendo con un puchero y los ojos llenos de lagrimas lo agarrara, Harry se sorprendió un poco, pero tomó entre sus brazos al niño, quien se aferró al cuello de su padre y sobre el hombro empezó a llorar y a hablar entre sollozos

--Pa… padre, lo… lo siento, no quería… era malo… padre perdóneme

--Tranquilízate Tam, todo está bien, vamos al colegio

--NO --Gritó desesperado Tam --No, te quiero matar, papito por favor, vamos a casa --Ese último grito paralizó a Harry, y un poco confundido decidió hacer lo que el niño pedía, avisó a Remus y se disculpó con los demás chicos por no darles las clases, pero lo de Tam era importante, ese niño siempre le había hablado de usted y referido a él como padre, no entendía la razón, el resto de sus hijos no lo hacía, y ahora le decía papito y le había hablado de "tu", eso lo terminó de convencer… regresó a su casa al atardecer, Tam parecía mas calmado y había jugado ajedrez y quiditch con Ginny hasta la hora de cenar, ella no preguntó nada, por la expresión que tenía Harry sabía que era algo importante…

Ginny estaba dormida y Harry leía en la cocina, cuando entró Tam vestido totalmente de blanco y muy molesto

--Tam ¿pasa algo? --Preguntó algo preocupado Harry dejando sobre la mesa el libro

--Pasa que estoy cansado de que Lyly nunca se equivoque

--Qué

--Ella siempre tiene la razón, yo nunca puedo acertar en nada

--Tam, no entiendo que…

--Nunca tengo la razón porque no soy su hijo ¿cierto?

--Que tontería estás diciendo Tamar --Harry se empezaba a alterar

--Eso es, no soy su hijo… jamás me ha querido

--Tam

--No me interrumpa señor, me iré de aquí para que viva a gusto con sus hijos, pero antes todo volverá a ser igual, Maitreya, Mahalla, Sirius y Remus jamás debieron vivir y lo sabe

--Tam…

--No me interrumpa… los demás tampoco y lo sabe perfectamente… --La sonrisa de Tam era extraña jamás la había mostrado así… --Es un estúpido por pensar que lo lograría hac… --La mano de Harry lo interrumpió, una fuerte bofetada lo hizo caer al piso

--No me hables así… Tam lo siento yo… --Harry se había dado cuenta de lo que acaba de hacer e intentó remediarlo, pero el niño se puso lentamente de pie sin aceptar la ayuda que le brindaba el adulto, rió guturalmente mientras levantaba una mano y lo semi-apuntaba con el dedo índice, levantó la cabeza un poco y Harry pudo ver para su terror los ojos de aquel joven de 16 años que lo había ayudado a salvar a los gemelos, pero esos ojos tenían un tono más delicado de verde, era casi blanco… del dedo del niño brincaban chispas verdes, mientras con una sonrisa abría lentamente la boca para decir algo

--Avada Kedabra… --Un rayo verde salió directamente al pecho de Harry, quien paralizado no lograba moverse, la cara de Tam irradiaba enorme satisfacción.

El rayo verde del hechizo imperdonable se reflejaba en el rostro de Harry… en cuestión de segundos esos hermosos ojos esmeralda se vieron apagados…

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P.D. espero me den señales de vida