Disclaimer: Los personajes no me pertencen, no escribo esto con fines lucrativos. Todo pertenece a JK Rowling!
Capitulo II Muerte Súbita
-¿QUÉ?-gritó Harry poniéndose de pie de un brinco.
-Lo que has oído-dijo Dumbledore pacíficamente
-Pero, pero nos odiamos mutuamente, yo no puede estar en la misma casa de Draco Malfoy, además ¿Cómo los podría espiar si no me dirían nada?-Harry estaba bastante alterado, no podía creer que Dumbledore le estuviera planteando semejante cosa.
-Por eso, Harry te dije que podías decirme que no y lo aceptaría, se que para ti es muy difícil, pero piensa lo importante que sería para nosotros la información de los hijos de los mortífagos, deben de saber cosas importantes y por favor toma asiento para que hablemos más tranquilamente.
Harry se sentó lentamente mientras analizaba la situación. Sabía que ya le había dicho a Dumbledore que haría cualquier cosa pero eso, simplemente era imposible. Para eso, tendría que hacerse amigo de Malfoy, lo cual no creía ni remotamente posible, tenían casi 5 años de odiarse profundamente, Draco jamás confiaría en él. Pero otra duda surgió en su cabeza y la dijo en voz alta
-¿Cómo podría cambiarme de casa en el sexto año si ya el sombrero seleccionador me ha puesto en Gryffindor en primer año?
-Bueno, eso tiene arreglo, se han dado unos pocos casos en que el sombrero cambia de decisión, el sombrero sabe lo que pasa por sus mentes aunque no esté sobre sus cabezas. Además el sombrero, como tú bien sabes, estuvo a punto de ponerte en Slytherin, así que estará de acuerdo en cambiarte
-Ok, suponiendo que acepto-dijo Harry despacio, como pensando cada palabra- ¿Qué pasará con Ron y Hermione? Malfoy no confiará en mí si continuo con ellos ¿acaso debo..?-No se atrevió a terminar la pregunta mientras jugaba con sus manos y miraba hacia sus rodillas
Sí, Harry-dijo Dumbledore tristemente-tendrás que dejarlos, como si los odiaras, tendrías que comportarte como todo un Slytherin, se supone que si en sombrero cambia de decisión es porque el sentimiento era muy fuerte
Harry supo entonces a que se refería Dumbledore al decir que le dolería. Claro que le dolería, tendría que dejar a sus dos mejores amigos por unos imbéciles mortífagos que no se daban cuenta de nada, de los fieles amigos a unos in confiables Slytherins. Pero Harry sabía que era lo correcto, no podía dejar a los demás solos y él sin hacer nada, además ¿no había pedido a gritos que lo dejaran entrar? Pues ahora no estaba adentro de la orden pero le mandaban una misión, una misión que estaba a su alcance. Entonces pensó en la visión de la señora Weasley con el boggart. Él no permitiría que eso sucediera. Cerró sus ojos y tomó su decisión:
-Está bien, acepto, me pasaré a Slytherin para ser su espía, seré amigo de Draco Malfoy y su pandilla y dejaré a Ron y a Hermione-esto último lo dijo muy lentamente y mirando el suelo como si fuera lo que más le dolía
-Muy bien, Harry, sabía que tomarías la decisión correcta, estoy orgulloso de ti-le dijo Dumbledore con una triste sonrisa
Harry, no lo escuchaba, pensó entonces en algo que no se le había pasado por la mente
-¿Ron y Hermione lo sabrán? ¿O será también un engaño hacia ellos?-preguntó Harry tristemente
-Pues, eso lo he pensado muy a fondo y creo que lo mejor para todos sea que ellos tampoco lo sepan, de hecho solo lo sabremos tú y yo porque se esa forma será más creíble, entre menos personas lo sepan mejor-Dumbledore también sonaba triste-Lamento tener que hacerte pasar por esto, tienes demasiado sobre ti mismo. Una vez más Harry, estoy pidiéndote demasiado.
-Está bien-Harry sentía que prefería morirse, pero como dijo Dumbledore, era lo correcto
-Bueno, Harry, ya debo irme, supongo que tienes mucho en que pensar y recuerda que debes comportarte como todo un slytherin, por lo tanto no les respondas a tus amigos sus cartas y en tren no hables con ellos, trata de ir a otro compartimiento, se que va a ser difícil pero a sí debe ser-Harry lo miró, una lágrima resbalaba por su mejilla-Hasta luego-y haciendo un plop desapareció
Harry subió corriendo a su habitación y se encerró. Lo único que deseaba de verdad era morirse. El dolor que sentía era el peor que hubiese sentido en su vida, era como si mil dagas al rojo vivo se clavaran en su pecho, en su corazón, en su alma, en su espíritu, dejándolo sin nada. Se sentía solo, tan solo como no se había sentido nunca, ni siquiera en su triste niñez donde no tenía ni un solo amigo ni a sus padres, donde nadie lo quería. Esto era mucho peor, porque en esos tiempos sabía que nadie se preocupaba por pero, ahora en cambio, sabía que mucha gente le apreciaba muchísimo y debía dejarlos. Debía alejarse de ellos. Aunque uno ya lo había dejado a él.
-¡Dijiste que nunca me dejarías!¡ lo prometiste!-gritó Harry al viento- dijiste que nunca me abandonarías, nunca- las lágrimas resbalaban por las mejillas de Harry, eran lágrimas amargas, contenidas, de dolor, miedo, amargura, cólera, tristeza, eran unas lagrimas que hervían, sentía como surcaban su cara y empapaban la alfombra al caer a ella.
Harry creía que nunca lo superaría, había perdido a su padrino, que era para él todo, era como un padre, como un hermano, un amigo ¡era todo! Fue casi como si le quitasen su vida propia, mil veces la hubiera cedido antes de tener que ver como su padrino moría, como caía a través de ese velo negro. Cómo él gritaba y gritaba y Sirius no aparecía. Era horroroso, cada vez que intentaba pensar en él, en su voz, en su risa, su cara o sus bromas lo único que venía a su mente era la cara de sirius al caer. Harry creyó no poder soportar ese dolor que le oprimía el pecho-y lo seguía oprimiendo aún más. Pero ahora so de dejar a sus amigos del alma lo estaba destruyendo, sentía como su corazón pedía a gritos que lo sacrificaran porque ya no podía aguantar tanto dolor.
Entonces fue cuando Harry decidió que todo ese dolor no lo iba a volver a sentir, que no quería era lo peor que había sentido en su vida. Decidió que ese dolor no se convertiría en otra cosa más que rencor y odio, rencor y odio hacia el ser que le había quitado todo en su vida, primero a sus padres, luego a Cedric, más tarde a Sirius y ahora a sus amigos, en fin, le estaba quitando su vida y su alegría había logrado exprimirla hacía ya mucho tiempo. Y su rencor y odio se iría acrecentando con el dolor que viniera. También decidió que estaba harto que todos se burlaran de él y hablaran a sus espaldas, ahora todo sería diferente. Ocultaría sus emociones, así nadie lograría herirlo y le haría la vida imposible a los demás, los que se interpusieran en su camino las pagarían "lo merecen" pensó con amargura.
Así fue como, con estos nuevos pensamientos Harry se puso de pie, pues había estado todo el rato llorando largas horas en el suelo, y se secó las lágrimas, juró por su vida no volver a llorar y fue hasta su cama, se acostó y se durmió entre sueños rencorosos.
Al cabo de unos días Harry se iba haciendo más y más frío, aunque no había gente que lo notara puesto que a los Dursley no les dirigía la palabra. Realmente había sufrido un cambio total. Dedicó su tiempo a practicar la occlumancia, a cerrar su mente de pensamientos y de emociones. También a estudiar todas las asignaturas que consideraba importantes (transfiguraciones, encantamientos, pociones, defensa contra las artes oscuras, herbología y cuidado de criaturas mágicas)
En una de esas noches en que Harry estudiaba, tío Vernon entró a su cuarto y le dijo que iban a salir
-Mira, chico, tu tía, tu primo y yo iremos al cine, así que te quedarás solo, espero que te comportes y no toques lo que no debes ¿entendido?
-¿Y qué piensas hacerme si toco algo?-repuso fríamente-¿Piensas atacarme? ¿Pegarme? Porque si eso piensas hacer la pasarás muy mal-Tío Vernon se puso morado del coraje, pero no dijo nada, parecía asustado de la respuesta de su sobrino, echó una última mirada a Harry y se fue.
Harry escuchó como los Dursley salían de la casa y como el coche arrancaba. Como se encontraba bastante aburrido decidió bajar a ver televisión y no le importaba si su "familia" se devolvía y lo pillaban viendo televisión cuando se lo habían prohibido explícitamente. No estaban programando nada importante pero Harry se quedó mirando un programa de "magia". Nunca había pensado en los supuestos magos que hacían espectáculos para muggles. Seguramente era squibs que podían hacer un poco de magia y de aquella manera ganaban un poco de dinero. Al rato de estar viendo el programa se aburrió y decidió que mejor subía a su habitación a estudiar un rato más antes de dormir. Estaba subiendo las escaleras cuando repentinamente un dolor en la cicatriz lo invadió. Pero pronto no fue solo en la cicatriz sino en todo el cuerpo, era como un cruciatus particularmente fuerte. Harry no pudo evitarlo y cayó por las escaleras golpeándose la cabeza fuertemente, cuando llegó a suelo firme, ya Harry Potter estaba inconsciente.
Volaba en su Saeta de Fuego sobre el lago de Hogwarts, una brisa le movía los cabellos, se sentía tan libre y feliz, de pronto algo caía en su cabeza. Harry abrió los ojos, no podía ver con claridad, n tenía los anteojos puestos pero deslumbró una habitación grande y a una chica que lo acompañaba.
-Lo siento, Harry-dijo la chica-no quería despertarte pero ya sabes lo distraída que soy y se me ha caído la botella de poción sobre tu cabeza
-¿Tonks? -preguntó el chico confuso- ¿Eres tú?
-Sí, soy yo. Voy a avisar al profesor Dumbledore que ya despertaste
¡Eh! ¡Tonks! –Llamó- ¿podrías pasarme mis anteojos?
-Si, claro-se los dio y Harry se los puso apenas para ver como ella salía por la puerta
Harry observó el lugar, nunca había estado allí, lo que quería decir que no era Hogwarts como había creído. Era una habitación muy espaciosa. Estaba en una cama muy grande, más grande que la que tenía en el colegio. Junto a la cama, a la derecha había un pequeño mueble donde reposaba su varita mágica. A la izquierda había un escritorio con silla y en la pared izquierda estaba un armario. En la pared derecha había una ventana y en la pared del frente había una puerta y recostada a la pared también había una pequeña biblioteca con lo que Harry distinguió como sus libros de Hogwarts. Las paredes estaban pintadas de verde y en la parte inferior de éstas habían dibujados unos dragones. El techo y el piso eran negros. A Harry le agradó esa habitación aunque no tenía ni idea de donde demonios se encontraba. Miraba atentamente la puerta, cuando ésta se abrió para dar paso a Albus Dumbledore
-Hola Harry-saludó-¿cómo te encuentras?
-Bien, creo. Pero me duele la espalda y la cabeza terriblemente. ¿Qué pasó?-La cara de gravedad de Dumbledore le indicaba claramente que algo había sucedido y no era nada bueno. "Por favor que no sean los Weasley o Hermione" pensó Harry desesperado
-Bueno, pasó algo malo, Harry-dijo Dumbledore lentamente- debo comunicarte que tus tíos y tu primo tuvieron un accidente automovilístico y fallecieron
Harry lo miró. Estaba muy sorprendido. Jamás hubiera imaginado eso. Bien era cierto que no les tenía aprecio a los Dursley pero de ahí a querer que murieran había mucha diferencia. A pesar de eso Harry no se sentía triste ni melancólico ni nada. En realidad no sentía nada.
-Debo decirte también que llevas una semana durmiendo por lo que el funeral ya se ha llevado a cabo, lo siento
-Bien, mejor así-admitió Harry-No me agrada la idea de tener que ir a funerales y hubiera sido muy incómodo para mí.
Dumbledore lo miraba muy sorprendido de esa respuesta, parecía mas bien un poco asustado de tanta frialdad
-¿Quieres decir que no te importa su muerte-preguntó
-No, es que no me importe es solo que no me sentiría cómodo en un funeral donde todos me mirarían con miedo, pues se supone que soy un delincuente peligroso
-Ah ya te entiendo mejor-dijo Dumbledore un poco menos asustado
-Por cierto-dijo Harry mientras miraba a su alrededor-¿dónde estoy?
-Ah sí, eso. Estás en la casa del profesor Snape-Harry abrió mucho los ojos y abría y cerraba la boca como un pez-él te cuidará dado que como tu tía murió se rompió el hechizo que los unía y te mantenía protegido. Es por eso que caíste de la escalera, tuviste una especie de ataque al acabarse un hechizo tan poderoso.
-Pero ¿por qué estoy aquí ¿no puedo ir a otro lugar? De verdad no quiero quedarme con él, ¿alguien más va a quedarse conmigo?-preguntó Harry aterrado
No, Harry, no puedes. Este es el lugar más seguro para ti en este momento. Además si estás cerca de un Slytherin tal vez se te terminen pegando sus mañas y sea más convincente tu cambio-dijo Dumbledore-Te recomiendo que te portes bien y no lo hagas enojar.
Si, señor-dijo Harry muy fríamente. A ese viejo loco solo le interesaba que él hiciera bien su trabajo y no le importaba nada más. Pues bien ese anciano idiota ya vería lo que era ver a un verdadero Slytherin, si eso quería eso tendría, claro que sí.
Bien, Harry, debo irme. Ya sabes pórtate bien. Tonks ha estado cuidándote esta semana y vendrá de vez en cuando a ver cómo estás. -Dumbledore salió por la puerta dejando a Harry solo, encolerizado y pensando en lo desdichado que era.
