Disclaimer: Los personajes no me pertencen, no escribo esto con fines lucrativos. Todo pertenece a JK Rowling!
Capitulo IV Recuerdos
Harry se encontraba dormido en su nueva habitación, pero no sería por mucho tiempo, una lechuza blanca como la nieve golpeaba con su pico la ventana. El joven se levantó sobresaltado y se mareó levemente por levantarse tan repentinamente después de un pesado sueño. Miró la ventana de la pared de atrás y vio que el ruido era provocado por Hedwing. Le abrió la ventana y la dejó pasar, hacía mucho que no la veía y se preguntaba donde habría estado, y miró que traía dos cartas atadas a su pata. Harry tomó las cartas mientras acariciaba a su querida mascota. Una carta era de Ron y la otra de Hermione. Recordó que Dumbledore le había dicho que no les respondiera las cartas a sus amigos pero definitivamente él no iba a acatar esa orden. "Aún son mis amigos-pensó-aunque no por mucho tiempo"
Entonces Harry pensó en las reacciones de sus amigos, el joven Weasley probablemente le retiraría la palabra de inmediato. Harry sabía perfectamente que Ron odiaba a cualquiera que tuviera alguna relación con la casa de las serpientes, porque eso era como sinónimo de egoísta, hipócrita, dominador, malvado, ambicioso, en resumen todas las cosas malas que puede tener una persona.
Hermione, en cambio es probable que lo aceptara, aunque con un poco de recelo, ella estaba de acuerdo con que en esos "tiempos de oscuridad" había que estar unidos pero su amiga también odiaba a los slytherins. Harry no tenía ni idea de cómo haría para alejarse de ellos y acercarse a los "mortifaguitos junior" los slytherins no le tendrían confianza y lo tratarían mal. Pero no quería pensar en eso "no todavía"
Decidió mejor abrir las cartas de una vez, tomó la de Ron primero, era pequeña, y habían muchos tachones al principio, probablemente no sabía que poner
Querido Harry:
¿Qué tal estás, compañero? –siento mucho lo de tus tíos, se que no te llevabas con ellos muy bien pero igual no era para que murieran ¿no?
En realidad por lo que te compadezco es por estar en casa de Snape, debe ser terrible. Fred y George no paran de decir que seguramente te tiene durmiendo en una cama de clavos y que cuando te portes mal te atará con cadenas en el calabozo, mamá les ha dicho que no es cierto pero ellos insisten. Yo espero que no sea así y no la estés pasando muy mal
Espero que podamos vernos pronto
Ron
Harry sonrió al pensar en lo equivocados que estaban los gemelos. No estaba durmiendo en una cama de clavos ni en nada similar, más bien estaba durmiendo muy bien en una cama muy parecida a la que tenía en Hogwarts, bastante grande y cómoda. Y con especto a lo del calabozo, dudaba mucho que Snape lo castigara de aquella manera, ya le había dicho que ordenaría la biblioteca. Por la expresión de su rostro al imponer el castigo, seguramente la biblioteca era inmensa, sin embargo Harry siguió sin lamentar haber contestado mal a Snape.
Decidió abrir entonces la carta de Hermione:
Querido Harry:
¿Cómo estás? Mi más sentido pésame por el fallecimiento de tus tíos, debe ser difícil para ti ¿no? Bueno, supongo que no querrás pensar en eso, así que te contaré sobre los demás. Estamos en GP y hemos estado limpiando todo. Ya casi no hay bichos raros y está todo mucho más limpio. Le hemos dicho a Dumbledore que te deje venir, pero dice que estarás mejor con Snape, aunque no nos dijo la razón. Espero que no la estés pasando mal y nos podamos ver pronto
Besos de
Hermione
Posdata ¿Tu sabes cuándo dan los resultados de los TIMO? Estoy impaciente
Así que estaban en Grimmauld Place mientras él estaba en quien sabe donde con Snape. Ellos estaban pasándola bien, disfrutando las vacaciones y él estaba aburrido y pronto estaría ordenando una biblioteca del tamaño del mundo. Ellos no sabían por qué Dumbledore no le permitía ir con ellos pero él si lo sabía, era por la maldita misión. Estaba enfureciendo, como en el verano anterior, Dumbledore le estaba haciendo lo mismo ¿por que demonios no lo dejaba ir con los demás y en Hogwarts separarse, al menos podría despedirse, secretamente por supuesto, de sus amigos, pero no, lo dejaban solo, era insoportable.
Severus estaba en su habitación, eran las 7:00 a.m. y él ya se había duchado. Él era una de esas personas a las que les gustaba levantarse temprano. Se puso, como de costumbre, una túnica color negro que le llegaba hasta los tobillos. Ese día iba a ordenar su biblioteca, pero aprovechó la insolencia de Potter para castigarlo a él. Disfrutaría muchísimo viendo al niño-que-vivió arreglando libros al estilo muggle y haciendo una lista, que obviamente él ya había hecho y tenía bien actualizada. En realidad lo único que necesitaba la biblioteca era arreglar los libros viejos, bastaba un par de movimientos de varita para arreglar los libros, en cuestión de una hora ya tendría reparados todos los libros, mientras que sin magia se podría tardar aproximadamente unos tres días. Además prefirió castigar a Potter a ver si acaso así se le bajaban los humos.
Vio el reloj, ya eran las 7:10. Era hora de despertar al chico, seguramente, como todo adolescente, estaría durmiendo. "Estos muchachos de ahora duermen hasta tarde, si no se les saca de la cama, duermen hasta en la tarde"
Severus salió de la habitación y entró a la de su alumno, estaba. Como había predicho, acostado, sin embargo estaba con los ojos abiertos y sujetaba con furia lo que parecían ser dos cartas de ¿sus amigos? "Que raro"-pensó Severus
-Veo que estás despierto, eso me resta el "placer" de despertarte-dijo Severus-quiero que te alistes y bajes a desayunar a las 8:00 para que a las 8:30 comiences a ordenar
-Sí, señor-Harry estaba de muy mal humor sin embargo decidió no poner a prueba el de su profesor
-No has empezado el trabajo y ya pareces más educado. En unos cuanto días estarás irreconocible-Y diciendo esto Severus salió de la habitación con una sonrisa irónica
Severus bajó las escalera y fue a la cocina a decirle a los elfos que alistaran el desayuno, seguidamente, fue hasta la biblioteca. Severus adoraba su biblioteca, tenía de todo lo que a él le gustaba. Estaba ordenado por secciones que eran Artes Oscuras, Protección, Pociones, Hierbas, Dragones y serpientes y Literatura Clásica. Todo estaba muy ordenado así que cambió de posición unos libros, aunque no era necesario que hiciera eso, Harry Potter estaría ocupado bastante tiempo, tenía demasiados libros así que la lista le tomaría unos 4 días, más los tres días de arreglar libros viejos, estaba garantizada una semana de tranquilidad.
Algunos de sus libros eran algo peligrosos si estaban en las manos equivocadas, por eso fue que los escondió de Potter, sabía que el muchacho era muy curioso y si llegaba a ver ciertos libros no quería ni pensar en no que podía llegar a pasar. Si esos libros llegaban a manos de niños o jóvenes podrían corromperlos y convertirlos en otras personas, en monstruos, sí monstruos porque no eran humanos. Seres oscuros a los que no les importa nada ni sienten. "No quiero que a más personas les pase lo que me pasó a mí-pensó-un ser sin sentimientos que solo vive por el rencor que lo alimenta, porque no es sangre lo que corre por sus venas, sino odio, rencor, dolor, eso es la oscuridad verdadera" Era por eso que siempre había querido dictar la asignatura de defensa contra las artes oscuras en Hogwarts, quería decirles a todos aquellos jóvenes que no siguieran el camino de la oscuridad, aparentemente era el mejor, era tentador y se veía fácil, una excelente opción pensaban muchos. Pero al tiempo se hacía horrible, escabroso y lleno de dificultades espantosas. Algunos continuaban en el camino pues podían cerrar sus ojos y atravesar el camino, sin ver lo que pasaban, pero otros "como yo", abrían los ojos y veían el camino por el que estaban atravesando y se daban cuenta del error garrafal que habían cometido al recorrer ese camino. Se devolvían e intentaban entrar al otro camino, el camino de vuelta a vivir, pero no lo conseguían puesto que eran débiles. Finalmente estaban hasta el final de sus "vidas" en el lugar de la bifurcación de caminos sin recorrer ninguno, era una vida solitaria y triste, nunca se recuperaban por su error y se recriminaban por siempre, hasta la eternidad.
Severus sufría cada vez que pensaba todos los slytherins, "mis slytherins", que podrían tomar el camino erróneo. En sexto curso había varios como Draco, Gregory, Vincent y Theodore. Además de todos los demás que pudieran verse arrastrados. Le daba miedo, mucho miedo por ellos, que no veían su error.
Una lágrima cruzó el rostro de Severus, pensar en esos chicos, le hacía pensar en sí mismo cuando tenía su edad. Aunque había una clara diferencia entre ellos y él: los amigos "Ellos se tienen así mismos, yo estaba solo-y con mucha más amargura pensó-y todavía lo estoy" Severus lloró más aún, no había llorado desde hacía muchos años, hacía unos 16 años. "Desde que abrí los ojos"
Flash Back
Estaban reunidos en una casa abandonada, formaban un círculo y justo en el centro estaba el Gran Señor Tenebroso, a todos les infundía respecto, cada uno de los mortifagos deseaba ser como él, muchos estaban ahí solo para poder conseguir aunque fuese solo un poco de su poder. Severus estaba ahí por venganza, sabía que había un grupo contrario al señor Tenebroso que estaba formado por Dumbledore y todos sus enemigos del colegio, estaba Potty y toda la pandilla. Los odiaba a todos por haber hecho su vida colegial una verdadera desgracia, fue un sacrificio el estar 7 años en Hogwarts sin amigos, ni un solo amigo. Ahora que estaba con el Lord Oscuro había encontrado a los suyos, todos tenían la misma pasión que él: Las Artes Oscuras.
Terminaron de aparecerse los mortifagos que faltaban y se colocaron donde les correspondía. Y el Lord habló por fin
-Llegan tarde-dijo-a Lord Voldemort no le gusta esperar y no hay justificación que valga por haber llegado 7 minutos tarde. No crean que saldrán impunes. Crucio-Voldemort pronunció tres veces la maldición, por los tres mortifagos que llegaron tarde.
Los tres mortífagos se revolcaron en el suelo mientras gemían de dolor, cuando la maldición terminó cada uno fue a pedir disculpas a su amo y le besó el bajo de su túnica.
Ya que estamos todos reunidos-continuó Voldemort-quiero anunciarles que por su buen desempeño, o al menos el desempeño de la mayoría hoy tienen un premio. Algunos de sus compañeros trajeron sangre sucias para torturar, hay uno para cada uno, pueden hacer lo que quieran con el suyo-hizo una pausa en la que los mortífagos rieron y celebraron el "premio" y seguidamente gritó-Malfoy, Avery, traigan a los sangre sucias.
Dos encapuchados salieron del círculo y se fueron hacia más adentro de la casa. Severus pensaba que no le gustaba mucho la idea de torturar muggles y sangre sucias, después de todo, ellos no tenían la culpa de serlo, al menos no necesariamente tenía que matarlos él nunca los mataba, solo los torturaba un poco y luego los dejaba por ahí tirados, luego de borrarles la memoria, claro.
A los cinco minutos de haberse ido los dos mortífagos, regresaron levitando niños. Los niños gritaban y lloraban que querían ir con su madre. También había unos magos y brujas de unos 19 o 20 años. Severus sintió un escalofrió que le recorría el cuerpo. "¿niños-pensó-porque matar niños, son inocentes, no le han hecho daño a nadie y oh por Dios" Un niño de unos 4 o 5 años se le había acercado llorando y le dijo:
-Señor, no me haga daño por favor. Déjeme ir ¡quiero ir con mi mamá-los mortífagos cercanos a Severus se rieron del niño y le gritaban a Severus que matara al chico rápido porque no soportaban a los maricones
Severus sintió como un balde de agua fría le caía en la cabeza, observó a su alrededor y lamentó haberlos hecho: el panorama era espantoso, los demás mortífagos estaban torturando a los niños de las formas más crueles posibles, algunos iban amputándoles poco a poco sus brazos y piernas, luego les aplicaban cruciatus hasta matarlos. Severus vio a los que hasta ahora había llamado amigos matando a los niños cruelmente y entonces vio algo que lo espantó aún más, si es que eso se podía: Habían dos chicos que Severus apenas si había visto pero no se había fijado quienes eran, y ahí lo descubrió. Era Jack Greens y Ashley Parker, ambos fueron compañeros suyos en Hogwarts, Jack estaba en Slytherin y Ashley en Ravenclaw, eran una de las parejas más sonadas de todo el colegio. Sabía que Jack era hijo de muggles, puesto que estaban en a misma habitación, pero era muy inteligente y Snape nunca había tenido nada en contra de ellos, al contrario, le caían bien. Ahora estaban ambos tirados en el suelo siendo torturados, los mortífagos parecían saber que eran pareja porque los tenían semidesnudos poniéndolos en posiciones grotescas.
Eso fue suficiente para Severus, tomó al chico que se le había acercado y estaba llorando a sus pies y se desapareció del lugar. Sabía que cuando había recompensa podían irse cuando lo desearan y si tenían que volver, Voldemort los llamaría de nuevo. Se apareció en el bosque cercano a su casa con el niño en brazos. Estaba muy alborotado por lo que decidió aturdirlo para que durmiera un rato, más tarde ya lo despertaría.
El niño era muy pequeño, tenía el cabello rubio y sus ojos eran marrones. Estaba muy flaco, seguramente lo tenían sin comer. Severus se preguntó quien sería el niño. No podía creer que alguien fuera tan cruel y entonces pensó-"yo soy así" los demás mortífagos no parecían sentirse mal en lo más mínimo, es más adoraban matar muggles, Severus no era así, no quería serlo. Todos los demás eran unos monstruos sin sentimientos, entonces volvió a pensar "yo soy así, un monstruo sin sentimientos, yo soy parte de ese grupo, soy un maldito, no soy de ellos, pero tampoco soy de los del grupo de Dumbledore, no soy nadie, maldita sea" Y entonces lloró, lloró amargamente porque su vida no valía la pena, porque era un maldito, porque era un perdedor, alguien que no tenía nada, toda persona tenía una meta en si vida y un propósito. Incluso el mismo Voldemort tenía una meta, la meta de ser el mago más grande del mundo, pero él no, solo vivía por el rencor que lo alimentaba. Había jurado que se vengaría de Potter y los suyos porque habían hecho su vida una desgracia, pero en realidad no era así y él lo sabía. Quien había convertido su vida un martirio fue él mismo, no fue Potter quien lo metió al grupo con Voldemort, fue él mismo, era un idiota y nunca se perdonaría eso. Severus lloró aún más, lágrimas silenciosas recorrían su cara y no cesaban de caer.
Ahora no lloraba sólo por ser un monstruo sino también porque era un cobarde, un cobarde porque se metió en algo mucho más grande con él y no pudo continuar, pero debía continuar. No podía dimitir, el contrato con Voldemort se sella con sangre, si decidía irse, Voldemort lo mataría y era un cobarde porque le tenía pavor a la muerte, al sufrimiento. Aunque toda su vida fuera un sacrificio y un sufrimiento continuo.
Entonces una idea afloró y alumbró como una luz en la oscuridad, una luz de esperanza, esperanza en la que Severus ya no creía. Él sabía cosas, muchas cosas acerca de los planes del señor tenebroso, una forma de enmendar su error era decirle al bando "bueno" acerca de Voldemort, sabía que estaría corriendo un riesgo, pues si decía que era un mortífago inmediatamente llamarían a un auror para que lo matara, pero si no lo hacía y se retiraba de ofrecerle sus servicios a Voldemort, también lo matarían, era lo mismo, igualmente moriría. Fue entonces cuando decidió que ya había cometido demasiados errores, si iba a morir, que valiera la pena y con una esperanza de hacer algo bueno por el mundo, tomó al niño, que en efecto había dejado en el suelo, y se desapareció.
Apareció momentos después en un pueblo, cerca de una casa que todos creían embrujada, aunque Severus sabía que no lo estaba. Se saltó las tablas y entró por una ventana a la casa. Ahí se quitó la máscara de mortifago para descubrir un rostro pálido y sudoroso, estaba realmente muy asustado y no sabía si estaba haciendo lo correcto, estaba decidido a seguir. También se quitó la capa que traía la capucha que le cubría el rostro, ahora estaba con una túnica normal.
Caminó por un túnel unos 30 minutos hasta llegar a las afueras de un árbol, el sauce boxeador. Ya estaba en los terrenos de Hogwarts, lo que debía hacer era buscar a Dumbledore para contarle todo. Miró el reloj, eran las 10:30 p.m. a esa hora los alumnos tenían que estar en sus sala comunes, así que no había peligro de que nadie lo viera, los profesores generalmente comenzaban las guardias hasta las 11:30 p.m. Caminó hasta el castillo y entró, ese viejo castillo le traía muchísimos recuerdos, algunos buenos pero la mayoría malos. Cruzó el vestíbulo y llegó hasta la entrada al despacho del profesor Dumbledore, evidentemente no sabía a contraseña, pero por las veces que había entrado por castigos sabía que las contraseñas siempre eran cosas de comer. Decidió probar
-Turrón de caramelo-dijo pero la gárgola no se abrió-eh ranas de choclate-la gárgola continuó sin moverse-helado mil sabores-Severus estaba empezando a desesperarse y a decir nombres de caramelos a lo loco, como a los cinco minutos ya más que harto dijo-ah no se, maldita gárgola ya he dicho todo lo que se me ha ocurrido decir que contenga azúcar.
En ese momento la gárgola se movió y lo dejó pasar, seguramente la contraseña era azúcar. Severus entró y llegó a la puerta del despacho y antes de que pudiera tocar una voz desde adentro le indico que pasara. Severus entró y vio al director del colegio, al que había llamado "enemigo". Snape no sabía que decir, por o que fue una suerte que fuera el anciano quien empezara
-Te vi entrar a los terrenos, entraste por la casa de los gritos, ahora tengo medidas de seguridad rigurosas para controlar quien entra y sale de los terrenos-Severus no dijo nada, se sentía bastante incomodo-Veo que traes un niño, siéntate y cuéntame que te trae por aquí
Severus se sentó en la silla y con su varita conjuró un sofá sonde puso al niño, quien dormía plácidamente. El joven Snape respiró hondo y decidió que era el momento para hablar y condenarse.
-Bueno, pues verá, vine aquí porque yo, bueno, estem-Severus estaba demasiado nervioso y eso se notaba en su voz, era algo muy poco usual en él que no que revelaba sus sentimientos a nadie-bueno, porque tengo que hacerle una confesión
-Así que una confesión-empezó Dumbledore-ya veo, supongo que si vienes a hacer una confesión y justamente a mí es porque quieres decirme que eres un mortífago ¿no es así?
¿Qué?-Severus nunca creyó que el anciano supiera justo lo que iba a decirle-¿cómo puede saberlo?
-Bueno, pues no se si sabes, pero yo tengo contactos, contactos que investigan a los que vemos sospechosos y controlamos sus movimientos. Teníamos sospechas de que eres un mortifago y ahora veo que es verdad. En fin-dijo Dumbledore- ¿a que viniste? ¿Es una especie de plan de Voldemort para matarme?
-No, claro que no-gritó Snape-No es ninguna clase de trampa de ningún tipo, vine aquí por mi propia cuenta. Vine porque ya no quiero estar en el bando del señor tenebroso, me di cuenta de que cometí un error ¡y no quiero estar más tiempo con esos monstruos!
-¿Monstruos? ¿Qué quieres decir con eso?
-Hoy me di cuenta de que todos los mortífagos no son más que unos monstruos, unas ratas de caño-explicó Severus-Son personas sin sentimientos de ningún tipo. Hoy el señor tenebroso quiso premiar el buen desempeño en las misiones de la mayoría del grupo. Así que trajo a una buena cantidad de niños muggles para que fueran torturados e hiciéramos con ellos lo que quisiéramos
-Entonces, debo suponer, que este niño es el "tuyo" ¿no?
-Sí, señor-confirmó el joven-este niño fue quien me hizo ver el lugar en el que me encontraba y la gente que me rodeaba, me hizo entender que no quiero ser como ellos. Este niño se me acercó llorando pidiendo clemencia, pues a los otros chicos los estaban torturando de las formas más espantosas, los torturaban hasta matarlos.
-Bien-dijo Dumbledore después de unos minutos de silencio-te creo, veo en tus ojos la verdad, también veo mucho arrepentimiento, no necesito nada más
-Gracias, señor-dijo Severus-pero ¿solo eso? ¿va a confiar en mi palabra y no va a hacerme alguna prueba para ver si digo la verdad o no?
-No, Snape, confío en tu palabra, confío en ti. Tampoco voy a presentar cargos contra ti, pues si estás realmente arrepentido y quieres cambiar de bando puedes serme útil ¿quieres ayudarme?
-Sí, claro, en lo que sea-dijo Severu, eso era lo que él quería, poder ayudar y así enmendar su error, si es que eso era posible
-Bien, Severus, quiero que seas mi espía. Recuerda que confío en ti, espero no equivocarme y que nunca me traiciones
-No señor-respondió Snape con convicción-Nunca lo traicionaré
Fin Flash Back
A partir de ese día, había sido el espía de Dumbledore y se sentía muy orgulloso de sí mismo al poder decir que nunca había traicionado la confianza del viejo. Ahora era por segunda vez, el espía. Le asqueaba tener que estar con esos animales asesinos. Odiaba a Malfoy más que a ningún otro mortífago. Era el más cruel y despiadado de todos, por eso era uno de los más allegados a Voldemort. Severus sentía muchísimo miedo por los Slytherins de 6to año, porque ahí estaba el hijo de Malfoy, quien, como su padre, tenía el don de manipular a los demás con mucha facilidad.
Severus se secó las lágrimas que habían corrido por su cara a causa de los recuerdos. Odiaba llorar, porque solo los débiles lloraban, odiaba mostrar sus sentimientos, pero en esas horas de oscuridad solo cosas malas le llegaban a la mente. Y aún más si debía soportar a los mortífagos idiotas.
Miró el reloj, eran las 8:20. Ya casi era hora de poner a Potter a trabajar y él no había bajado a desayunar, pero eso no importaba, no tenía hambre y ya comería después.
Salió de la biblioteca y se dirigió a la cocina. Entró y vio a Potter sentado a la mesa hablando con un elfo.
¿Ya terminaste de comer?-le preguntó aunque la respuesta era obvia pues, su plato estaba sucio y vacío
-Si, señor
-Entonces, en ese caso es hora de que empieces tu castigo
Harry se levantó y siguió a su profesor, no tenía ni idea de donde estaba la biblioteca. Subieron las escaleras y Severus abrió la puerta. Harry se quedó parado justo debajo del marco de la puerta y vio que sus miedos se habían hecho realidad: La biblioteca era enorme, sólo un poco más pequeña que la de Hogwarts. Severus miró la expresión del rostro del alumno y sonrió burlonamente, definitivamente pasaría una semana muy divertida.
