Disclaimer: Los personajes no me pertencen, no escribo esto con fines lucrativos. Todo pertenece a JK Rowling!

Capítulo VI Cumpleaños

Harry despertó a la mañana siguiente y decidió que después del desayuno iría volar un rato. Y así lo hizo, le pidió a Snape la autorización y este, después de un gran discurso acerca de la necesidad de volar bajo y de tener cuidado con la casa, le dejó ir. Harry fue por su saeta de fuego salió al jardín. El día era hermoso, el cielo era tan celeste y el sol daba su luz y calor, ni una sola nube se vislumbraba en el horizonte. Todo daba a entender que se encontraba en una preciosa mañana 30 de julio.

Harry despegó en su escoba voladora y sintió como el viento golpeaba en su cara suavemente como una dulce caricia y mecía su cabello azabache. Hacía ya tanto tiempo que no volaba que Harry sentía cada sensación como nueva, la sensación de vértigo que acompañaba cada vuelo en picada, su jugada favorita. Bajaba a toda velocidad y a tan solo 50 centímetros de suelo remontaba el vuelo hacia arriba y sus pies rozaban el suelo suavemente. De verdad estaba pasando un buen rato. Snape le había dicho que no podía sobrepasar los 20 metros de altura pues los muggles podrían verlo. Así que subió esa altura y se dedicó a observar el paisaje. Lograba divisar el bosque del que Snape había hablado, no era muy grande, sin embargo desde arriba se veía espléndido. La luz del sol daba a las copas de los árboles un brillo dorado casi sobrenatural. Muy a lo lejos se lograban divisar unas cuantas montañas y un poco más allá de los linderos del bosque podía verse algunas casas de aspecto agradable. Tal parece que se trataba de una región de la alta sociedad muggle.

Al cabo de un par de horas, pues a Harry el tiempo en la escoba se le pasaba volando, decidió darse un baño y luego almorzar. Durante la tarde se dedicó a estudiar lo que le faltaba de pociones que no era mucho y se retiró a descansar. Días como aquel eran los que le esperaban durante todo el mes que le quedaba. Al día siguiente sería su cumpleaños por lo que seguramente recibiría tarjetas de sus amigos, eso lo alegró. "Mis últimas tarjetas de cumpleaños de Ron y Hermione" pensó un poco triste.

Snape se pasó todo el día en su despacho, estaba tan enojado con Dumbledore, todavía no podía creer que tuviera que hacerle caso a cada uno de sus mandatos sin poder replicar. Había aceptado y ahora se encontraba en su oficina preparando pociones arduamente para poder calmarse un poco y olvidarse aunque sea por un rato de sus demonios interiores. Necesitaba tranquilizarse para que la impresión del día siguiente no lo matara ni terminara matando gente, bueno no era tan radical, pero Severus realmente sentía que justamente era eso lo que iba a pasar.

En fin, respiró hondo y continuó con su trabajo. Aún tenía mucho que hacer antes de volver a Hogwarts, siempre tenía una lista de todas las pociones que debía hacer durante el verano en su casa y las que hacía en el colegio antes de comenzar las clases. Aún le faltaba muchísimo por hacer, así que sin perder su tiempo continuó trabajando hasta altas horas de la noche cuando cansado decidió ir a dormir, definitivamente el día siguiente sería muy movido.

Harry despertó con la extraña sensación de estar siendo observado. Y al abrir los ojos se dio cuenta de que estaba en lo correcto, una chica con cabello color naranja y ojos celestes le miraba fijamente

-¡Tonks!-dijo Harry alegre-¿qué haces aquí?

-Bueno, si te molesta mi presencia me puedo ir-dijo haciéndose la ofendida

-No, claro que no, solo me sorprende verte aquí

-Dije, que vendría a verte de vez en cuando y hoy es tu cumpleaños así que decidí venir para que no te quedaras tan solo. Además hace un día muy bonito, sería bueno dar un paseo por el bosque ¿te parece?

-Claro, me encantaría. Realmente esperaba que vinieras un día de estos para dar el paseo, definitivamente no me gustaría ir con Snape

-Bueno, en realidad no conozco bien el bosque y podría perderme, iremos los tres

Harry abrió mucho los ojos, lo menos que quería en ese momento era que su estúpido profesor de pociones lo llevara a dar un paseo por el bosque. Sin embargo, pensándolo bien, él iba a hablar con Tonks y Snape sería solamente el guía probablemente se sentiría incómodo, este pensamiento lo reconfortó un poco así que sonrió, como aceptando definitivamente la invitación de Tonks.

-En ese caso ve a ducharte y luego tomaremos el desayuno en el lago-y diciendo esto, la joven salió de la habitación

Harry miró hacia la ventana, justo en ese momento entró Hedwing, pero sin ninguna carta ni tarjeta de felicitación por cumplir sus 16 años. No pudo evitar sentirse un poco deprimido, aunque lo pensó mejor y decidió que sus amigos probablemente estarían ocupados haciendo algo importante y por eso no le habían escrito, pero seguramente por la noche llegaría otra lechuza llevándole sus tarjetas.

Como a las 11 de la mañana ya Harry se encontraba en el jardín de la casa con Tonks y con Snape. Harry iba con un bañador negro, una camisa azul oscuro y unas sandalias, también llevaba una pequeña mochila donde llevaba una toalla, y otra camisa por cualquier inconveniente. Ah, y claro, llevaba su varita a mano, sería muy imprudente de su parte no andar bien armado en aquellos tiempos de oscuridad.

Tonks, por su parte llevaba una camisa sin mangas y un pantalón azul. No es necesario mencionar como iba Snape, él nunca variaba su vestuario: una toga negra larga. Harry frecuentemente pensaba como demonios hacía para respirar en esos días de calor.

Iban caminando por el bosque a un buen ritmo, aunque Harry tuvo la extraña sensación de que caminaban en círculos, aunque eso no tenía sentido, Snape debía conocer perfectamente su bosque ¿o no? Tonks y él iban conversando de temas triviales, Snape permanecía silencioso y tenía una cara de querer matar gente. Al cabo de un rato Tonks se adelantó un poco porque según ella había visto un animal de largo y quería acercarse para verlo mejor. Rápidamente Toks ya no era visible entre los árboles. Se hizo un silencio incómodo pues tanto Harry como Severus no tenían ganas de hablar con el otro. Siguieron caminando y al cabo como de tres minutos se escuchó un grito agudo

-¡Tonks!-Harry se asustó muchísimo e intentó correr hacia el lugar de donde había provenido el grito, mas Snape se lo impidió

-No conoces el bosque, Potter, puedes perderte-dijo obviamente fastidiado-No quiero después tener que ir a buscar a dos inútiles, quédate aquí y yo iré a ver que le ocurrió a esa auror tonta

Snape salió corriendo pero Harry no pensaba quedarse ahí parado sabiendo que a Tonks le pudo haber pasado algo. Ella era su amiga y además era familiar de su difunto padrino. Sin pensarlo dos veces salió corriendo hacia el lugar donde había visto desaparecer a Snape, corrió durante como dos minutos, cuando llegó a un claro donde había un lago y...

-¡SORPRESA!

Ahí estaban muchas personas: La Sra. Weasley, el Sr, Weasley, Ron, Fred, George, Ginny, Charlie, Bill, Hermione, Tonks (sana y salva), Dumbledore, Ojoloco, Kingsley, Remus y muy apartado, Snape, con su cara de amargado de nuevo.

Todos se acercaron a saludarle y darle su regalo de cumpleaños.

-Felicidades Harry-dijo Ron dándole un pequeño paquete color verde- buen susto te has llevado compañero ¿verdad? Jajaja

-Si, uno bien grande

-¡Harry!-dijo Hermione dándole un fuerte abrazo- feliz cumpleaños, no sabes cuanto nos alegra saber que te encuentras bien.

-Gracias, estoy bien

Así todos fueron pasando a saludar al joven Potter que se sentía tan feliz como nunca. Una vez que ya todo el mundo le había dado su regalo, observó como de pronto todo el claro se encontraba lleno de mesas llenas de comida y sillas. Ya los gemelos se encontraban bañándose en el lago. Harry agradeció internamente el poder tener esa fiesta de cumpleaños, que más bien para él era la fiesta de despedida, en esa fiesta les diría a sus amigos adiós, aunque ellos no lo supieran. Les sonrió y se fue con sus dos mejores amigos a sentarse bajo un árbol a conversar

-¿Cómo ha estado su verano?- Les preguntó Harry

-Bueno, como ya sabes hemos estado en Grimauld Place-comenzó Ron-Cuando salimos de Hogwarts fuimos a la madriguera solamente por unos cuantos días, apenas para aparentar que nos quedaríamos allí. Luego nos trasladamos a la casa donde estaba Remus.

-Yo también fui a mi casa por unos días-explicó Hermione-les dije a mis padres todo lo que había sucedido y la necesidad de irme tan pronto, ellos no lo entienden bien, pues sabes que no entienden la magia pero saben que yo se lo que hago y confían en mí. Llegué dos días después que los Weasleys y desde ese momento hemos estado limpiando la casa. Creo que ya no tiene bichos raros.

-Y ¿De quién fue la idea de la fiesta?-preguntó Harry curioso

-De Dumbledore, dicen que le costó un mundo convencer a Snape de poder hacer la fiesta acá.

-No lo dudo jajaja, me alegra mucho verlos, chicos-sonrió Harry

-A nosotros también, Harry-dijo Hermione

-Bueno, ya basta de cursilerías, vamos a comer, me muero de hambre-apunto el joven Weasley

Los tres se levantaron y se dirigieron a la mesa donde estaba Ginny hablando con Tonks. Había de todo tipo de comida sobre la mesa y todos comían y charlaban. Se sentía en el aire la buena vibra de la alegría, las conversaciones se confundían y el viento levaba retazos de ellas a lugares lejanos. Harry sonreía a todos y olvidó aunque fuese por unas cuantas horas que pronto muchas de las personas que estaban en aquel momento rodeándole le odiarían y probablemente le retirarían la palabra. Después de comer un poco, los chicos decidieron darse un baño en el lago. Harry y Ron se quitaron la camisa y se lanzaron al agua que estaba muy fría, Hermione, por su parte fue a cambiarse al pequeño vestidor que la Sra. Weasley había conjurado. Al rato salió con un bikini rosa y Ginny con uno de color verde claro. Al verla, Harry se sintió enrojecer así que desvió la mirada, no podía gustarle aquella pelirroja, al cambiarse de casa ella lo odiaría y el sufriría mas, no, definitivamente no.

Todos se metieron y estuvieron jugando un gran rato todos aquellos juegos infantiles que ya hacía mucho no jugaban. La estaban pasando en grande, todos los adultos estaban alrededor del lago viendo a los chicos y reían de sus tonterías y de sus propias conversaciones. Aunque fuera por un día todos la estaban pasando fenomenal, olvidando los problemas que tenían. Todos excepto uno, Severus Snape estaba sentado bajo la sombra del árbol más alejado que pudo encontrar, aunque estaba dentro del claro. Tenía un fuerte dolor de cabeza, ya no soportaba las risas de todos aquellos mocosos revoltosos ¿qué no tenían nada mejor que hacer? Es lo que se preguntaba constantemente, pues él realmente tenía muchas obligaciones que cumplir. Esperaba con ansias el fin de la maldita celebración del cumpleaños de Potter. ¡Solo estaba cumpliendo 16 años! No era algo tan importante. El señor oscuro había vuelto, eso era algo de preocuparse y todos estaban perdiendo el tiempo en estas simplicidades. Se aceptaría una fiesta si ya Voldemort hubiese sido derrotado pero no, era solo porque san Potter cumplía años!

Dumbledore, desde lo lejos miraba a Severus. Sus expresiones faciales eran todo un poema. Sabía exactamente lo que estaba pensando. Se acercó a él y le dijo:

-Severus, deberías relajarte un poco. Ve y disfruta de la fiesta, ¿sabías que reír alarga la vida? Creo que es una actividad que deberías practicar un poco más

Severus solo lo miró duramente e hizo un sonido extraño.

-Se que te molesta que haya una fiesta cuando hay tanto de que preocuparse. Yo también tengo mucho que hacer, pero a veces se necesita un alto en el camino. Además, Severus, tu no sabes lo que está viviendo Harry en este momento-Snape hizo un gesto de inconformidad-no se trata solamente de la muerte de su padrino, está pasando una prueba muy dura en este momento y debo decirte que muy pronto el tendrá que pensar cosas parecidas a las tuyas. Ustedes dos se parecen mucho y no se dan cuenta de eso

Después de esto, Dumbledore se fue con los demás dejando a Severus enfrascado en sus propios pensamientos.

Al cabo de unas horas la Sra. Weasley sacó un pastel enorme de chocolate, que tenía escrito en letras de color verde "Felices 16, Harry". Todos se reunieron alrededor de la mesa donde estaba el pastel (incluso Snape, Dumbledore lo obligó) Cantaron cumpleaños y le metieron la cabeza a Harry en el pastel, la señora Weasley se enojó un poco, alegando que le había costado trabajo cocinar el pastel para que desperdiciaran una parte con aquellas tonterías, pero al ver a Harry-a pesar de tener la cara tan llena de pastel-sonriente y muy feliz la hizo cambiar de opinión.

Después de lavarse la cara, Harry y sus amigos tomaron un trozo de pastel y fueron a sentarse bajo un árbol. El día ya casi se acababa, la vista era hermosa tenían un lago al frente y mas allá de él una gran cantidad de árboles y entre sus hojas podía verse un atardecer, Harry nunca había visto un fenómeno tan maravilloso. Los tres permanecían en silencio, la simple compañía era más que suficiente. Harry sonrió pensando en el día que había vivido, había sido excelente. Ya pronto todos tendrían que partir pues se hacía tarde y había deberes que cumplir.

-¿Sabe alguno cuando darán los resultados de los TIMO?-preguntó Hermione rompiendo el silencio

-Ya deja de preocuparte tanto, no has dejado de preguntar eso durante TODO el verano-respondió Ron molesto

-No te lo preguntaba a ti, Ronald

-¿Ah si? Creí que le preguntabas a los dos

-Lo dije en plural para que no sintieras ofendido, como te ofendes por cualquier cosa

Ante eso Ron se quedó callado, Harry sonrió, casi habían olvidado lo mucho que peleaban esos dos

-Ya basta de pelear. ¿Por qué diablos no admiten que se gustan y ya?

-¿QUÉ?-esta vez fueron Ron y Hermione los que protestaron

-Nada, nada, algún día se darán cuenta.

Se quedaron un rato más en silencio hasta que la Sra. Weasley anunció que ya era hora de irse pues debían tomar un traslador que estaba previsto que funcionara en 10 minutos. Con unos cuantos movimientos de varita, Dumbeldore recogió todo y el claro quedó como si nadie hubiese estado allí. Todos fueron pasando a despedirse de Harry y desearle de nuevo un muy feliz cumpleaños. Al final solamente quedaban Ron y Hermione. Estos ya no estaban enojados entre si, fue tal la conmoción al escuchar a Harry decir que debían admitir que se gustaban que el problema había quedado en el olvido.

-Bien, ya nos tenemos que ir, cuídate Harry

-Ustedes también, no se olviden de mí ¿si?

-¿Qué te pasa Harry? Claro que no nos olvidaremos de ti, es poco probable que eso suceda si nos veremos en un mes, cuando comience el curso de nuevo.

-Si si, claro-dijo Potter un poco nervioso

-¡Ron, Hermione! Apúrense que ya nos tenemos que ir-gritó el Sr. Weasley

En un impulso, Harry abrazó a sus dos mejores amigos y les dijo que pasara lo que pasara no los olvidaría y que por nada del mundo lo odiaran.

Ron y Hermione creyeron que seguramente el encierro con Snape lo estaría afectando. Así que sin decir nada ambos corrieron con los demás y como un minuto después todos desaparecieron. Una solitaria lágrima se deslizó por el rostro del joven Potter, pero la secó rápidamente. Lo que Harry no sabía es que TODA escena con sus amigos había sido campada por dos pares de ojos, unos negros y otros celestes.