Disclaimer: Los personajes no me pertencen, no escribo esto con fines lucrativos. Todo pertenece a JK Rowling!
Capitulo 7: Timos, llamado y occlumancia
El regreso a la casa después de la fiesta, fue un tanto incómodo. Snape encogió todos los regalos de Harry y éste los metió dentro de su mochila. Ninguno de los dos habló durante el trayecto por el bosque y Harry notó que Snape le miraba de vez en cuando. Una vez que llegaron a la casa, Snape agrandó los regalos de Harry y el chico tuvo que hacer dos viajes para llevarlos todos hasta su habitación.
Cuando estaba en su cuarto se dedicó a abrir los regalos. El de Hermione estaba envuelto en un papel celeste y resultó ser una cámara mágica. Harry pensó que lo mejor sería no sacarla muy a menudo, pues si no parecería un Creevey. Ron, por su parte le había regalado una bufanda de los Chuddley Cannons, que evidentemente, era de color naranja. Harry nunca había visto a ese equipo jugar sin embargo, por Ron, era el equipo al que apoyaba. Los Sres. Weasley le regalaron una caja grande de dulces de Honeydukes. Los gemelos le regalaron un surtido de artículos de broma de su propia invención. Tonks le regaló un pequeño reflector de enemigos, en ese momento solo se lograban ver sombras. Lupin, por su parte le regaló una hermosa capa, Harry pensó en lo irónico que era que Remus le diera una capa cuando él tiene todas sus túnicas en muy mal estado. Kingsley le regaló un juego de ajedrez mágico de madera, era muy bonito. Dumbledore, le dio un paquete de calcetines nuevos, Harry sonrió ante esto, pensando en la vez que estuvo con el director ante el espejo de Oesed. Moody, le regaló un baúl nuevo, era de siete compartimientos. Esto le resultaría sumamente útil, pues su baúl ya estaba muy viejo y resultaba pequeño para todas las cosas que debía tener adentro.
Harry creyó que ya esos eran todos los regalos hasta que vio una pequeña caja de color verde muy oscuro. La tomó y la abrió, se trataba de una cadena muy bonita, con un dije muy extraño, era como una cruz con una serpiente enroscada. Había una nota pegada a la pequeña caja
Harry:
Esta es una cadena que siempre debes de llevar puesta pues trae buena suerte. Es sumamente poderosa y te protegerá de cualquier cosa. Te brindará una luz en la oscuridad, cuando todas las otras luces se hayan apagado. Cuídala bien.
Ginny
Así que la cadena era de Ginny. Se la puso inmediatamente y realmente sintió como una fuerza regeneradora lo invadía y se sintió protegido, como si nada lo fuera a lastimar. Decidió que nunca se lo quitaría.
Poco tiempo después entro por su ventana una lechuza negra con un paquete y una carta.
Querido Harry:
Espero que te encuentres bien. Supe que ibas a tener una fiesta de cumpleaños, es una lástima que no pudiera asistir. Me encuentro en Francia con Olympe. La estamos pasando genial. Ya que no pude estar en tu cumpleaños, te envío este pequeño regalo esperando que te guste. Olympe te manda saludos. Sé buen chico y no hagas enojar a Snape, ya sabes como se pone. Cuídate mucho, Harry.
Hagrid
PS: ¿Ya te han dado los timos? Se que quieres convertirte en auror pero eso es muy peligroso. ¿Qué tal ser un medimago? No quiero que te pase nada
Harry pensó que Hagrid exageraba un poco y abrió el regalo, era una miniatura de un edificio. Harry lo abrió y aparecieron unas letras que decían: "Bienvenido al museo de Louvre". Una nota de Hagrid apareció diciendo que era una réplica exacta del museo y que lo mágico era que al ver una pintura se podía ver como el artista había hecho el cuadro. Harry notó que la famosa monalisa empezaba con un boceto perfecto de Leonardo Da Vinci. "Entonces los muggles tenían razón, se trata de un autorretrato-pensó Harry-Tengo que decírselo a Hermione"
Cansado ya, por un día tan agotador, Potter se quedó dormido sobre su cama, con muchos regalos a su alrededor.
Severus, mientras tanto se encontraba en su oficina en el piso de abajo, No lograba concentrarse, aquella vez, Dumbledore había ido demasiado lejos. Lo había obligado a participar de una farsa para que Potter se quedara atrás y cuando llegara al claro todos pudieran gritarle "sorpresa". Se había sentido tan estúpido corriendo apresuradamente para "salvar" a la tonta auror. Era tan ilógico, pero ahí estaba, Severus Snape jugando a ser la mascota de Dumbledore. Pero ¡Que le pasaba a ese viejo loco! Intentaba alejarse lo más posible para no ser molestado y llegaba Albus a decirle que debía de participar de la fiesta y que la risa alarga la vida. Además lo obligó a acercarse a la mesa a cantar cumpleaños. Claro que él ni abrió la boca y en cuanto todos comenzaron a aplaudir fue a sentarse de nuevo bajo la sombra del árbol.
La escena que después había presenciado lo había dejado pensando. Había vigilado al trío de oro por si se les ocurría hacer alguna tontería. Pero no lo hicieron. Cuando el chico Weasley y la sabelotodo Granger ya debían irse y se estaban despidiendo, Potter los había abrazado muy fuerte y les había dicho algo, por la cara que hicieron ambos chicos, aquello no era normal y cuando por fin todos se fueron, Potter se había secado una lágrima de sus ojos. Eso era muy extraño, nadie llora al despedirse de sus amigos cuando los va a ver dentro de un mes y además de seguro se enviarán lechuzas con regularidad. Severus recordó las palabras de Dumbledore diciéndole que Potter estaba pasando un momento muy difícil y que eso no era solamente por la muerte de su padrino sino por algo más. Además dijo que ambos se parecían, aunque él no encontraba ninguna similitud. Potter era Gryffindor y él un Slytherin. Severus era callado y reservado y Potter no paraba de hablar pues tenía mucho amigos y admiradores. Severus era bueno en pociones y Potter era un fracaso total. Snape era como una sombra más y Potter era la luz en la oscuridad, o al menos es como lo veía la gente. Potter era un maleducado y desobediente, Severus nunca tuvo la posibilidad de ser así. Finalmente, Potter era feliz. Todos estos eran los pensamientos de Severus, algunos acertados, otros no tanto, aunque eso, él no lo sabía, aún.
"¿Y que diablos significa eso de que pronto va a sentir lo mismo que yo?, ese maldito Potter no sabe nada de la vida y eso no tiene nada que ver con sus edad, pues mucho de mis niños en Slytherin han sido maltratados por la vida. Realmente a la casa de la serpiente van los niños ambiciosos y astutos, si, pero porque la vida los ha obligado a ser así, la vida los ha forzado a madurar antes de tiempo y conocer las desgracias que trae el vivir. Cuando deberían reír todo el tiempo y dejarle las preocupaciones a los mayores. ¡Maldito Potter, porque lo has tenido todo en la vida!"
Y con estos pensamientos, Severus continuó con su trabajo. Sin saber lo equivocado que estaba y que dentro de más o menos un mes, lo sabría.
Al día siguiente, Harry despertó y acomodó todos sus regalos y limpió un poco su habitación. Aquel día ya debía tener clases de Occlumancia de nuevo. Pensó que tal vez debería disculparse con Snape por haber visto su pensadero el año pasado. Pero probablemente el profesor de pociones reaccionaría de una forma un tanto violenta. Harry ya había terminado todos sus deberes escolares, por lo que ya no debía hacer nada más. Ahora solo le quedaba esperar a que llegaran los resultados de los TIMOS que probablemente llegarían en esa semana.
Una vez que todo estuvo acomodado, decidió bajar a desayunar. En la cocina estaba Snape, quien se encontraba leyendo el periódico. Cuando entro Harry, esté ni siquiera levanto la vista, sin embargo cuando Harry dijo bueno días, contestó de igual forma. A Harry le pareció que estaba un poco preocupado.
El joven Potter se sentó a la mesa y los elfos le sirvieron de todo. Estaba en la mitad de sus desayuno, cuando una lechuza parda llegó hasta él con una carta que parecía oficial, y claro que lo era, se trataba de la carta de Hogwarts con los resultados de sus TIMOS, sus manos temblaban cuando abrió el sobre y apareció en el la carta, con mucho nerviosismo la abrió y comenzó a leer:
Estimado Señor Potter:
Por medio de la presente se le entregan los resultados de sus exámenes presentados el curso anterior. Anexo a los resultados, viene la lista de los libros necesarios para todas las materias, usted escogerá las materias en las que seguirá, por lo que serán esos libros los que necesitará.
Cordialmente
Minerva McGonagall
Subdirectora
Resultados de los TIMO:
Encantamientos: E
Transformaciones: S
Historia de la magia: D
Adivinación: D
Astronomía: A
Herbología: E
Cuidado de Criaturas Mágicas: S
Defensa contra las Artes Oscuras: E (tuvo 120 sobre 100)
Pociones: E (110 sobre 100 en el examen escrito, 90 en el práctico)
Harry soltó una carcajada mientras miraba sus notas. ¡Había obtenido un Extraordinario en pociones, podría ser un auror! Sin poder creerlo, leyó una y otra vez los resultados. De repente sintió como que lo observaban, había olvidado completamente que se encontraba con su profesor de pociones. Sintiéndose enrojecer, se quedo más tranquilo y siguió su desayuno
-¿Porque tanta alegría, Potter? ¿Tuviste en todo un extraordinario?-preguntó irónicamente Snape, quien había dejado el periódico a un lado
-Tengo la posibilidad de ser un auror, señor-dijo Harry muy contento-Obtuve un extraordinario en pociones
Severus sintió como se ponía pálido, cuando vio la nota que Potter le extendía, era verdad, ¡tendría que soportarlo dos años más! Creía que ya se había deshecho de él, pero no, se equivocaba
-Fue suerte, Potter. Tuviste mayor nota en el examen escrito que en el práctico, lástima que en mi clase necesitas hacer bien las pociones-dijo Severus mordazmente tratando de recuperar la compostura
-Lo haré, señor-Harry estaba tan feliz, que sentía que nada lo podría bajar de esa nube, ni siquiera las palabras de Snape
Y diciendo esto salió de la cocina hacia la biblioteca, tomó un libro de encantamientos que le había parecido interesante y bajó al jardín donde se sentó bajo un árbol.
Harry no cabía de la felicidad, podría ser un auror. Le gustaría saber si Ron y Hermione habrían obtenido las notas que necesitaban. Ron, al igual que él quería convertirse en auror, y Hermione realmente no sabía lo que quería tampoco, había dicho que algo interesante e importante.
Faltaba un mes para que comenzaran las clases y Harry no se sentía del todo preparado para afrontar el reto que le había impuesto Dumbledore. Se había prometido a sí mismo no volver a llorar, sin embargo al terminar la fiesta una lágrima había brotado de sus ojos. Se sintió mal de ser tan débil, necesitaba ser fuerte en el próximo curso, pues en Slytherin las cosas eran diferentes, ya no tendría amigos, solo poco confiables niños mortifagos. Harry ya había penado mucho en lo que iba hacer, pero todavía no llegaba a una verdadera conclusión. Sabía que sería muy difícil, pues debía hacerse amigo de los chicos para poder sacar información importante. Aunque pensándolo de otra forma, tal vez podría utilizar su capa invisible y así estar presente en las conversaciones de los chicos y no tendría que relacionarse con ellos. Pero no, pensándolo bien, esa no era una buena idea, además, iba a necesitar personas que lo acompañaran durante el año. ¿Con quién se iba a sentar durante las clases? ¿Con quien iba a conversar? ¿A quien le contaría sus problemas? ¿Y cuando tuviera miedo? Definitivamente necesitaba a alguien, sí, pero el problema era ¿quién? Y otra cosa lo mortificaba ¿cómo debía actuar? Él no era un Slytherin y no se había fijado mucho en como actuaban, en realidad todos eran diferentes, aunque seguramente deberían de tener algo en común. Dumbledore le había dicho que la estadía con Snape le serviría para aprender a ser una serpiente. ¿Pero eso significaba que debía de andar insultando a todos los que se encontrara? ¿Lanzando maldiciones a todos y no hablar con nadie a menos que sea demasiado necesario? Aunque Draco Malfoy era algo completamente distinto, él siempre estaba hablando de su riqueza, de lo bueno que es al Quidditch, e insultando a todos los Gryffindors. Además siempre respondía fríamente a todo, era cortante y mordaz.
Ambos coincidían en insultar a la gente, básicamente. Tal vez los Slytherins tenían tan mala autoestima que necesitan de resaltar los defectos de los demás para sentirse superiores. Tal vez esa era la respuesta. En cuanto a todas sus demás preguntas, solo el tiempo le diría que hacer.
Ya era hora de las clases de Occlumancia y Severus se encontraba en la sala de estar de su casa. Esperaba a Potter, no tenía ganas de volver a intentar enseñarle a ese niño, era un caso perdido, no se esforzaba ni siquiera un poco. Era tan molesto ver a un chico con tanta capacidad como Potter que no quería hacer nada, era inteligente, se le podía ver en los ojos. Evidentemente sería inteligente, sus padres lo eran, incluso Potter padre, a pesar de ser un idiota al que le gustaba pavonearse todo el tiempo, tenía una gran mente, era un chico listo. Y su hijo no era la excepción, pero a diferencia de su padre, no lo demostraba.
En clases de Occlumancia no se vio en ningún momento ni tan solo un pequeño avance, podía entrar a la mente del chico con gran facilidad. La única vez que hizo algo fue cuando pudo entrar en la mente del profesor de pociones y vio un par de recuerdos, como cuando era niño y su padre le gritaba. Maldito y mil veces maldito su padre. Le había hecho sufrir tanto.
Pensando estaba en esto cuando entró Potter
-Llegas tarde Potter
-Pero señor, usted no me dio una hora exacta, solo dijo que después de la cena y usted no fue a comer-trató de explicar Harry
-Entonces si yo no voy a comer, tu tienes que gastar todo el tiempo ¿no es así, Potter?
-No, señor
-Bueno, como sea, Potter vamos a empezaAAAAAAAAARRGGG-Snape se agarraba el antebrazo izquierdo con fuerza, no había duda de ello: el Señor Oscuro lo quería en ese momento
Harry se asustó un poco y se acercó de inmediato a su profesor
-Profesor Snape ¿se encuentra bien?
-Cállate Potter ¿tu que crees?-ante la mirada de nerviosismo de Harry, Severus agregó-Debo irme ahora, como es inesperado deberás quedarte solo un rato. Aquí estás seguro, pero no quiero que salgas de la casa bajo ningún concepto. Regresaré muy tarde así que cuando regrese quiero que estés en tu cama ¿entendido?
-Si, señor
-Bien-y diciendo esto Severus trajo su máscara de mortifago y desapareció
Harry se quedó unos minutos más parado en medio de la sala, pensando en lo desagradable que debería ser ir a presentarle los respetos a un asesino como Voldemort. Definitivamente, él no podría hacerlo.
Seguidamente subió las escaleras para ir a su habitación, su cicatriz le dolía mucho, sentía la felicidad de Voldemort. Harry se sentó en su cama, se sentía un tanto inquieto. Decidió ponerse el pijama e intentar dormir, ya no había mucho que hacer.
Se metió a la cama, sin embargo no dormía. Sentía que Voldemort estaba muy contento, Harry intentó pensar que podría alegrarlo tanto. De pronto recordó que durante el desayuno, Snape había estado leyendo el periódico con cara de preocupación. Seguramente se trataba de algo relacionado con Voldemort. Sin poder contenerse, Harry bajó las escaleras y llegó a la cocina pero el periódico ya no estaba ahí, en la sala tampoco estaba, subió a la biblioteca pero tampoco estaba allí. Seguramente lo debería tener en su habitación o en su oficina. Snape lo había dicho desde el principio que no estaba autorizado a entrar a su habitación ni a su despacho. Sin embargo la curiosidad era demasiada, sigilosamente, a pesar de no ser necesario, Harry abrió la puerta de la habitación de su profesor de pociones, la habitación era mucho más grande que la suya, estaba pintado de verde muy oscuro, era casi negro. La cama estaba en el centro, era muy grande. A un lado estaba un armario, sin poder contenerse, Harry lo abrió, estaba lleno de togas negras, todas eran iguales, o al menos muy parecidas. "¿pero es que este hombre no puede cambiar ni un poco?"Pensó Harry. Solamente había una túnica de color azul oscuro, parecía nueva, seguramente nunca la había usado. También había un escritorio, había una gran cantidad de pergaminos, pero todos se encontraban perfectamente organizados. Esa habitación era un tanto deprimente, no había nada y era demasiado oscura, Harry se sintió por un momento como si se encontrara en las mazmorras de Hogwarts, tal vez fuera por lo oscuro, hasta daba frío.
El periódico que había buscado estaba sobre la cama, lo tomó y con tan solo ver la portada compendió la felicidad de Voldemort: Los dementores habían abandonado la prisión de Azkaban por lo que los mortifagos que se encontraban encerrados pudieron escapar.
Dejó El Profeta donde estaba y salió de la habitación. Esa era una noticia espantosa, aunque Harry sabía que sucedería tarde o temprano.
Salió de la habitación de Snape y entró a la suya. Se metió a la cama, tenía mucho sueño, realmente no le preocupaba muchísimo la fuga de los mortífagos, pues sabía que la orden habría tomado sus precauciones por lo que ya deberían saber que hacer para poner nuevos guardias.
A pesar de tener tanto sueño, no se podía dormir, pero no sabía por qué. No había nada que lo estuviera perturbando más de lo normal ¿o si? Sin embargo pasaban las horas y el joven Potter no se dormía, sin embargo más o menos a las tres de la madrugada escuchó un "plop" cerca de su puerta, luego vio que esta se abría y después de unos instantes era cerrada de nuevo. Escuchó como una puerta cercana a la suya era abierta y luego ya no escuchó más, pues finalmente, Harry Potter se había dormido.
Al día siguiente, Severus despertó temprano y fue a desayunar. Evidentemente el chico Potter no estaba ahí, pues era realmente muy temprano. El día anterior había sido agotador. Estaba bastante preocupado, ese era el motivo que no le había permitido dormir mucho más que un par de horas. La reunión del Lord Oscuro era informativa, solo quería informar sobre lo que ya todo el mundo mágico sabía: los dementores se le habían unido a sus filas y estaban a su disposición. Por lo tanto esto significaba que los mortifagos escaparon, Voldemort los recibió contento porque ya no tendría esas bajas, muchos de los mortifagos atrapados eran de los mejores que tenia, los más allegados.
Pero también le perturbaba la nueva misión del Lord
Flash Back
Severus llegó al sitio de la reunión, era el claro de un bosque bastante grande, era un lugar donde nadie que no fuera parte del grupo de Voldemort, podría llegar. Ya estaban casi todos reunidos, Severus se apareció en su puesto y segundos después, el señor tenebroso comenzó a hablar, Severus suspiró aliviado, un poco más y lo hubieran torturado por llegar tarde.
-Bien, mis queridos mortifagos, lo he reunido hoy aquí para confirmarles la gran noticia de que los dementores han aceptado unírsenos. Y además para darles la bienvenida de nuevo a los mortifagos que fueron atrapados por Dumbledore y todo su corro de amantes de muggles.
Ustedes saben bien que me enfadó mucho que perdieran la profecía, ahora no sabemos que es lo que dice. Por eso quiero que busquen de cualquier forma información acerca de ella, quiero que cuando los vuelva a llamar, tengan noticias y si no es así, pagarán caro las consecuencias. Todos los que trabajen en el ministerio deben utilizar sus influencias para averiguar más de esto y si necesitan dinero, Lucius se los proveerá.
Todos los mortifagos volvieron su mirada hacia Malfoy, pero este no hizo ningún ademán. Se quedó rígido y no hizo ningún comentario en ningún momento, sabía que no le convenía hablar, el señor estaba enojado con él por haber fallado en quitarle la profecía al chico Potter.
-Bien, ya pueden irse, todos excepto tú, Snape, quédate un momento-dijo Voldemort
Todos los mortifagos se fueron y quedaron únicamente el señor oscuro y Severus Snape. El profesor de pociones se acercó hasta los pies de su amo y se arrodilló
-¿Amo?-dijo Severus bajito
-Tú eres el mortifago que me va a ser de mas ayuda en este momento, en el ministerio no creo que encuentren mucha información, sin embargo tu te encuentras en una situación privilegiada, estás con Dumbledore, Él te tiene demasiada confianza, aprovéchalo y saca toda la información que puedas acerca de la profecía. Ya sé que tu escuchaste ela primera parte de ella, ahora quiero que termines bien tu trabajo y me digas todo lo que falta. Quiero deshacerme de ese niño de una vez por todas ¿has entendido, Snape?
-Si, amo
-Bien, pues vete ya
Sin esperar ni un momento más, Severus se levantó, hizo una reverencia y desapareció. Apareció segundos después en las orillas del bosque de su casa. –no sabía si debía avisarle al director de inmediato o esperar un poco. No era tan tarde, podrían ser las 10 de la noche, sin embargo no creía conveniente ir a informar sobre eso, lo mejor sería dejar al anciano sin preocupaciones por un tiempo y luego ya le avisaría.
Severus sabía que si iba a la casa de inmediato no podría dormir y no pensaría en lo que necesitaba pensar. Así que hizo lo que en momentos como este solía hacer, caminar.
Se dirigió hacia su bosque y caminó y caminó, le dio muchas vueltas sin llevar un rumbo fijo. Solo necesitaba caminar y así despejar su mente por un rato. No supo cuanto caminó, solo supo que se detuvo cuando sintió que sus piernas no soportarían más el peso de su cuerpo, entonces se apareció dentro de sus casa, frente a la puerta del cuarto donde estaba Potter. Abrió la puerta y notó que el chico estaba allí, eso era lo que importaba, sin embargo se dio cuenta de que estaba despierto, aunque tenía los ojos cerrados se notaba a no dormía. "Tal vez también padezca de insomnio" pensó entonces, Cerró la puerta y entró a su propia habitación y aunque lo intentó no pudo dormir en toda la noche.
Fin del Flash Back
Aquel día definitivamente tampoco le iba a decir nada a Albus, se lo diría cuando regresara Hogwarts, dentro de poco menos de dos semanas.
Severus desayunó sin ninguna molestia y después de eso, se dedicó a hacer pociones que debía realizar para la enfermería. Estaba bastante atrasado, la simple presencia de Potter lo afectaba los suficiente para perturbar su horario de hace pociones todo el día, ir a pescar, leer mucho, instruirse en los últimos avances de pociones y de artes oscuras. Su vida era demasiado perfecta, demasiada calma, justo como le gustaba, pero no, tenía que soportar al maldito niño de oro en su casa. Bastante enojado, Severus dejó la cocina y fue a su despacho, de donde no salió hasta después de la cena para darle clases de Occlumancia a Harry.
Harry, por su parte, se levantó muy tarde, ya era hora de almuerzo. Fue a comer algo y seguidamente bajó con su escoba al jardín, se encontraba descansando bajo la sombra de un árbol, cuando una pequeña lechuza llegó hasta él con dos cartas. Se trataba de Pig, la pequeña lechuza de Ron, evidentemente las cartas serían de Ron y de Hermione. No estaba muy seguro de querer abrirlas, ya había tomado la decisión de hacer las cosas bien y que la fiesta de cumpleaños había sido la despedida. Sin embargo la curiosidad pudo más y abrió las cartas. La primera era la de Ron
Harry:
¿Cómo te ha ido en tus TIMOS?, yo he tenido solo 6 y no obtuve una E en pociones, de hecho, lo reprobé. ¡No podré ser un auror! Pero amigo, tal vez eso no era lo mío. Solo puedo entrar a Herbologia, Transformaciones, Encantamientos, Defensa contra las artes oscuras, Historia de la magia y Cuidado de criaturas mágicas.
No sé que puedo llegar a ser con eso, papá dice que si me esfuerzo mucho y obtengo buenas calificaciones en todas en todas estas materias, tal vez pueda entrar al ministerio. A mi no me gusta mucho la idea, pero creo que es lo mejor que puedo hacer ¿no?
Espero que a ti si te haya ido mejor
Saludos,
Ron
Harry se sintió un poco mal porque Ron no podría convertirse en auror como quería, pero viéndolo de otra forma, así no lo vería tan seguido en clases el próximo curso. Decidió leer la carta de Hermione
Querido Harry:
He obtenido 10 TIMOS, todas las asignaturas que cursaba. Todavía no estoy muy segura que quiero estudiar, pero creo que seré una medibruja, me gusta la idea de curar a la gente. Tendré que dejar al menos tres asignaturas para centrarme más en lo que realmente necesito. Pero no lo he elegido todavía. Espero que te haya ido bien, Ron está un poco deprimido porque no puede ser auror.
Cuídate
Hermione
Harry creía que Hermione se convertiría en una auror al igual que Ron y él. Pero tal parecía que ella tenía otros planes en mente. Harry se sintió un poco mal porque Ron no iba a poder estudiar con él, sin embargo, aunque no lo admitiera ni siquiera para si mismo, Harry sabía que Ron no lo iba a lograr, era demasiado vago, incluso más que él mismo. Tal vez realmente no fuera la profesión para Ron, quizás no era su destino.
Harry pensó que ya era momento de empezar a hacer las cosas bien, tenía que centrarse en su misión, que era de él, nada más. Cuando todo lo de los mortifagos terminara podría contarles a los chicos todo lo ocurrido y ellos lo entenderían. Pero por ahora debía madurar y comenzar a pensar en el futuro del mundo mágico, después de todo, ese era su destino ¿no?
Sin pensarlo demasiado, rompió las cartas de los chicos y montó a su escoba, cuando ya estuvo en el aire, soltó los pedazos al viento, que se fueron volando hasta perderse en el horizonte. Eso era lo mejor, tenía que alejar de él todos los recuerdos que lo hacían sentirse débil, a pensar de sentirse tan mal ni una solo lágrima apareció en el rostro del joven Potter. Éste decidió olvidarse de sus problemas aunque fuera solo por un rato y durante toda la tarde se dedicó a pasear volando por los alrededores del bosque. Sobrevoló todo el bosque, teniendo cuidado que no subir muy alto, pues los muggles podrían verlo. Sabía que para volar debía avisar primero y para andar por el bosque tenía que ir acompañado, pero ya estaba tan harto de seguir reglas que no le importó, de todas formas no había visto a Snape en todo el día, y las probabilidades de que este se diera cuenta era muy pocas.
Cuando ya estuvo muy cansado, se fue a dar una ducha e inmediatamente bajó a cenar. Su profesor no estaba ahí, era extraño que no lo hubiera visto en todo el día, pero no había nada de que preocuparse, ya que lo había escuchado llegar la noche anterior, así que de seguro no le había pasado nada grave durante la reunión, aparte de que Voldemort estaba muy contento.
Al terminar de comer Harry ya sabía a lo que iba: clases de occlumancia de nuevo con Snape. No sabía que era lo que iba a pasar a continuación, había practicado durante todas las noches a cerrar su mente, dejarla completamente en blanco. Sin embargo Snape nunca le había dicho como exactamente era que se debía hacer, lo único que decía era que debía dejar la mente en blanco y alejar todos los sentimientos. ¿Pero eso que significaba? ¿Entonces dejaba la mente en blanco y así nadie podría saber lo que pensaba y listo? ¿O debía pensar en recuerdos sin importancia para desorientar al adversario? Harry no tenía ni idea, así que decidió que simplemente la dejarían en blanco y ya vería lo que sucedería.
Salió de la cocina y decidió ir a ver si Snape estaba en su despacho, pero no tuvo ni que tocar la puerta pues justamente, iba saliendo de ahí con una cara de profunda satisfacción, parecía relajado. Pero en cuanto vio a Harry la cara se le tensó.
-Llegas en punto, Potter-dijo simplemente
Harry no dijo nada y se sentó en el sofá que estaba al frente de Snape, quien también se había sentado.
-Como hace tiempo que no debes clase debes de estar muy atrasado, sin embargo debo intentar enseñarte algo. Como ya debes de saber el ejercicio consiste que en que yo entraré a tu mente y debes sacarme de ahí. La forma adecuada de hacerlo es dejando tu mente completamente en blanco en un principio, cuando ya lo domines, si es que lo haces, podré enseñarte como engañar a la otra persona para que piense que no hay nada importante ahí. No te enseñaré Legimancia porque no lo necesitas. ¿Entendido?
-Si, señor
Harry sonrió para si mismo pensando en que tenía razón, debía quedarse con la mente en blanco y luego ya engañaría. Sin previo aviso, Severus entró en la mente de Harry, sin embargo éste ya estaba preparado y Snape intentó por una buen rato encontrar algún recuerdo del chico pero no encontraba nada, era como si esa cabeza estuviera vacía, pero después de unos minutos logró romper la barrera y solo pudo ver como el chico Potter se desmayaba al aparecer un dementor y luego pudo escuchar voces que decían "A Harry no, por favor" Reconocía esa voz, era de Lily Potter, fue tal la sorpresa que salió de la mente de Harry sin darse cuenta y cayó de rodillas. Potter también estaba de rodillas, parecía que tenía lágrimas en los ojos y miraba a Severus con el odio más profundo, Harry nunca le había dirigido esa mirada a Snape, no podía soportar que su profesor más odiado viera aquel recuerdo, era algo demasiado personal y se lo confiaba solo a las personas más cercanas. Estaba tan enfadado, así que se levantó y dijo
-¿Continuamos?
Severus lo miró con un asombro contenido y se levantó, ese chico realmente tenía sorpresas. Se levantó e intentó de nuevo ver recuerdos de Potter, pero la barrera estaba muy fuerte, no le había explicado como hacer eso, sin embargo Potter lo había logrado, tenía una barrera tan fuerte que no le permitió entrar a su mente. Cayó de rodillas de nuevo y vio a Potter de pie, no parecía ni siquiera un poco cansado. "¡Madito niño!"pensó.
-Hemos terminado con la clase por el día de hoy, ya sabes hacer a barrera, solo tendré que enseñarte a engañar a quien entre a tu mente. Por ahora sigue practicando, para que no vuelvas a tener sueños con el señor tenebroso.
Con esto, Harry salió hecho una furia hacia su cuarto. Estaba muy alterado, así que decidió intentar cerrar su mente y así poder dormir más fácilmente y así lo hizo, a pesar de estar tan enojado, Harry cayó en un sueño profundo.
Severus se quedó un rato más en la sala, pensando en lo que acababa de ver. En primer lugar, se notaba que el chico Potter había practicado mucho, lo cual lo asombraba bastante, pues el año anterior no había avanzado absolutamente nada. Pero eso no era lo que lo había dejado con dudas, sino el recuerdo el chico, ahora comprendía porque los dementores le afectaban tanto. Sabía que Potter se desmayaba al ver un dementor, había creído que se trataba de una estupidez, pero al ver eso, cambió de parecer. Ese chico escuchaba a voz de su madre antes de morir, eso era espantoso. También le intrigaba la mirada del joven, nunca le había visto esa cara de profundo odio, ese odio solo se podía ver en los ojos de otra persona, de Lord Voldemort.
Ese niño estaba en peligro, no tanto de que lo pudieran matar sino que el miedo que tenía lo convirtiera en odio, ese chico podría convertirse en otro lord oscuro con facilidad, tenía razones para vengarse y tenía suficiente poder y fama.
De ahora en adelante tendría que tenerlo más vigilado que nunca.
