Disclaimer: Estos personajes le pertenecen a JK ROwling y no a mi. No escribo por fines lucrativos.
Capítulo 8: Regreso prematuro
Harry se despertó un poco más tranquilo de cómo había estado la noche anterior. Sentía que Snape había ultrajado su privacidad de la manera más baja, aunque sabia que realmente en era así. Nunca antes en clases de Occlumancia, o incluso de pociones, se había sentido tan humillado. El recuerdo más doloroso había sido visto por el profesor que mas detestaba en el mundo, una de las personas a las que les profesaba mas odio. Esos gritos que escuchaba de su madre era lo único que recordaba de ellos y era algo sagrado para él, no era algo que le gustara andar divulgando ante a gente, era solo para él. Seguramente, por el enfado que había sentido era que por fin pudo lograr crear la barrera mental que requería desde hacía ya bastante tiempo. Solo esperaba que ahora que lo había obtenido seguir haciéndolo así y que no se tratara solo de un momento de enojo. Ya estaba harto de quedar siempre como un idiota ante Snape, pues este lo aprovechaba y se burlaba cada vez que se le presentaba la oportunidad. Pronto lo tendría como jefe de casa y esperaba que estando en esa nueva posición pudiera tener aunque fuese solo un poco de paz en aquella relación tan antagónica que sostenían.
Harry no había pensado mucho en que Snape sería ahora su jefe de casa, pasaba más tiempo pensando en lo que sería perder la amistad de los Gryffindors y que en Slytherin nadie lo aceptaría. Entonces le surgió una pregunta ¿a que adulto debería recurrir si necesitaba algo? ¿A Dumbledore? No, definitivamente con el anciano no podría contar, siempre estaba ocupado y nunca le daba las respuestas que requería. ¿McGonagall? No, ella era la jefa de Gryffindor y aunque no lo expresara abiertamente, no le agradaban los Slytherin y prefería a los de su propia casa. ¿Hagrid? Él no lo dejaría solo, de eso estaba seguro, pero probablemente estaría en alguna misión o pasando todo el tiempo con su "hermanito". No, estaba solo, completamente solo. Ya no tenía a Sirius, y además tenía terminantemente prohibido contar nada. Estaba solo y no podría hacer nada para remediarlo.
Bajó a desayunar y esta vez Snape si estaba ahí, pero no dijo absolutamente nada y Harry, como no estaba de humor tampoco dijo nada. Después de comer, comunicó a adulto que iría a volar. Y así lo hizo, tenía un buen rato volando cuando vio la figura de su profesor salir de la casa y sentarse a la sombra de un árbol mientras leía un libro. Harry nunca lo había visto hacer eso así que le llamó la atención, mas no demasiado como para interrumpir su vuelo. Ya estaba bastante aburrido, pues no tenía una snitch para practicar sino que se limitaba a volar, simplemente. Al cabo de un rato era bastante aburrido pero ¿qué más podía hacer? Ya había terminado todas las tareas y había hecho resumen de las materias que necesitaba y no tenía ganas de pasar todo su verano leyendo, eso era más típico de Hermione. Estaba tan aburrido que incluso un castigo no sería mala idea para poder hacer algo diferente. Pero no, eso era estúpido, no iba a hacer alguna tontería solo para que lo castigaran y lo obligaran a hacer algo. Igualmente ¿que lo pondría Snape a hacer? Ordenar la biblioteca no había sido tan desagradable pero si volvía a hacer alguna trastada de seguro no le iría nada bien.
Decidió que al menos por el momento se quedaría tranquilo, ya estaba bastante aburrido de volar todo el día. Tal vez debería hacer lo mismo que Snape: leer. Bajó de su escoba y la llevó hasta su habitación, luego tomó un libro de defensa contra las artes oscuras que tenía en su habitación y lo llevó consigo al jardín, se sentó bajo un árbol pero muy alejado de su profesor de pociones. Su libro parecía bastante interesante, hablaba sobre las protecciones que puedes crear para no recibir cierto tipo de maldiciones. Lastimosamente no existían ese tipo de barreras para las imperdonables. Harry de improviso recordó cuando el falso Moody les aplicaba la Imperius para que pudieran resistirse a ella, era muy difícil resistirse a ella y ahora que lo pensaba, era parecido a la Occlumancia, también tenia que tener un gran control mental, tal vez, después de todo, la occlumancia no era tan difícil.
Harry leyó un par de páginas más, sin embargo por haber dormido tan poco la noche anterior, se quedó dormido apoyado sobre el tronco del árbol.
Cuando Harry despertó de nuevo ya estaba completamente oscuro. Bastante asustado entró rápidamente a la casa, miró el reloj, eran las nueve de la noche. Se había dormido por una buena cantidad de horas. El problema era que las clases con Snape se suponía que ya tenían que haberse llevado acabo. Eso le iba a acarrear una gran reprimenda por parte del estúpido murciélago ese.
Sin embargo, en ese momento Snape salió de su oficina en aquel momento con una cara muy neutral.
-Potter-lo llamó-ven aquí
Harry caminó hacia donde él y entró por primera vez al despacho de su profesor. Era una versión en MUCHO más grande de la oficina que tenia en Hogwarts. Todo estaba repleto de sustancias en tarros y animales muertos por todas partes, sin embargo estaba todo pulcramente ordenado y limpio. Snape le indicó a Harry que se sentara en la silla frente al escritorio donde tenía una poción
-He estado trabajando en una poción de la verdad, más potente para que nadie pueda resistirse. Quiero que tomes unas gotas para probarla
Harry no estaba muy seguro de ello sin embargo no hizo ningún ademán de miedo, lo ultimo que quería era que Snape pensara que era un cobarde.
-Está bien-contesto un tanto confuso
Severus le tendió un gotero con poción, Harry lo tomó y puso unas tres gotas en su lengua. Inmediatamente perdió la noción de todo.
-Bien, empecemos-dijo Snape ¿emocionado?-¿Cuál es su nombre?
-Harry James Potter-Harry no podía controlar absolutamente nada
-¿Edad?
-16 años
-¿Quién es su mejor amigo?
-Ronald Weasley
-¿Quién es su padrino?
-Sirius Black
Todas aquellas preguntas estúpidas eran para comprobar que la poción no hacia nada como para que se dijeran incoherencias. Ahora iba una verdadera pregunta
-¿Qué piensas de Draco Malfoy?-Severus sabía que aquellos dos chicos se detestaban, sin embargo Potter no se atrevería a insultarlo libremente teniéndolo a él presente
-Es un idiota que solo piensa en la maldita limpieza de sangre, en sí mismo y en el dinero que tiene. Es un cobarde, y de seguro seguirá a Voldemort para obtener algo de poder, que no encontrará. Pasa hablando de su padre que es otro idiota como él. Es un Slytherin estúpido, al igual que todos los demás, sobre todo el maldito jefe de la casa. No se como demonios los aguantaré el próximo curso teniéndolos tan cerca, compartiendo todo el tiempo con ellos.
Severus apenas estaba comenzando a captar toda aquella información cuando repentinamente Potter cayó desmayado, por suerte tenía buenos reflejos y logró tomarlo antes de que cayera al piso. Lo tomó en brazos y lo llevó hasta su habitación, de seguro dormiría hasta el día siguiente. Mejor así.
Snape bajó de nuevo a su despacho pensando en lo que Potter acababa de decir, no lo de que Draco era un idiota, eso lo esperaba. Lo sorprendente fue la ultima parte algo como de compartir todo el tiempo con los Slytherins, eso no tenía sentido, Potter era un Gryffindor al igual que su famoso padre, eran idénticos. El chico maravilla siempre andaba acompañado por sus amigos de su casa, que eran todos iguales. No tenía sentido todo aquello de pasar más tiempo con los Slytherins, se llevaban malísimo, era bastante extraño. Tal vez la poción no estuviera tan bien, algo había fallado y el mente del chico se había confundido completamente. Si, eso sería definitivamente. Y pensando firmemente en eso, Severus siguió trabajando arduamente en mejorar la poción.
Harry despertó al día siguiente sintiéndose extrañamente relajado, como si tuviera un peso menos sobre sus hombros. Se sentía casi flotando. Intentó recordar que había pasado pero lo último que recordaba del día anterior era a Snape dándole algo un gotero, pero no recordaba la razón o que contenía ese gotero, era extraño. Tal vez se trataba de alguna poción para dormir sin soñar. Si era eso, pies había resultado muy efectiva porque Harry había dormido perfectamente.
El sol ya estaba muy alto, seguramente sería tardísimo, sin embargo a Harry no le importaba, pues su día no le sugería ser más interesante de lo que había sido el anterior. Le quedaba poco menos de un mes de la misma monotonía antes de entrar a clases. Sin embargo, después de un rato de estar en la cama decidió bajar. En la salita estaba Snape leyendo el periódico, en cuanto escuchó a Harry dejó El Profeta de inmediato
-¿Recuerdas algo de anoche, Potter?
-Pues no mucho, señor-dijo Harry extrañado de la pregunta cuando justo él se había cuestionado lo mismo tan solo unos momentos antes-Recuerdo que desperté afuera apoyado en un árbol, así que entré a la casa y usted me hacía entrar a su despacho por alguna razón y me daba un gotero con poción, pero no recuerdo por qué me dio eso
-Ehh, bien. Entonces no recuerdas nada después de tomar el gotero. ¿Y ahora que sientes?
-Pues, ahora que lo menciona pues no se, me siento como flotando, como si todo estuviera bien y me siento muy descansado. ¿Qué pasó? ¿Qué tomé?
-Te di una variante de la poción de la verdad que inventé y quería saber si había funcionado. Se supone que si la poción es fuerte no debes recordar nada pero-Snape hizo una pausa-creo que está bien, ve a hacer algo productivo, Potter. Y tendremos clase de Occlumancia esta noche.
Harry no quedó muy feliz con esa respuesta, no le gustaba para nada que Snape estuviera dándole pociones de la verdad y luego no recordar nada. Podría haber dicho cosas terribles sin darse cuenta o echar a perder la misión. Miró a Snape con duda pero este le devolvió la mirada de modo desafiante que le hizo saber que no sacaría nada con preguntarle, así que mejor subió a su habitación.
Harry pasó el día leyendo libros, así que había tenido razón al pensar que pasaría el verano leyendo, ya se sentía como Hermione. Faltaban aproximadamente dos semanas para ir a Hogwarts, no para que empezaran las clases sino a ir al colegio, porque los jefes de las casas debían estar dos semanas antes en el colegio para tener todo preparado para la llegada de los alumnos. Hogwarts era muy grande, podría alejarse lo suficiente de Snape. Además seguramente Hagrid le haría compañía.
En clases de Occlumancia, el maestro de pociones le dijo que durante el tiempo que estarían aún en la casa repasarían la barrera de Harry para hacerla más fuerte, de tal forma que ni siquiera pudiera entrar a su mente. Para regocijo del joven aquella noche logró hacer la barrera de nuevo, pero todavía le faltaba mucho para parar completamente a Snape. Pero no había dudas de que en dos semanas ya lo dominaría, o al menos eso esperaba.
Con la rutina siempre la misma de desayunar, leer, comer, leer, comer, clases de Occlumancia y dormir. Harry pasó unas muy lentas jornadas, hasta que finalmente llegó la noche anterior a la partida a Hogwarts
Severus había pasado, finalmente dos buenas semanas. Tal vez fuera por la costumbre de tener al chico en casa, pero lo cierto es que ya no le estorbaba su presencia. Apenas si lo veía de vez en cuando, había días en que en el único memento en el que se veían era durante las clases de Occlumancia- El niño mimado-Potter ya lograba hacer bien la barrera, en realidad excelente, pero eso jamás lo admitiría abiertamente. Desde el día en el que había escuchado los gritos de Lily Potter, no había vuelto a poder entrar a la mente del chico. Severus ya había visto gran cantidad de recuerdos dolorosos y vergonzosos del joven Potter. Esa era la prueba más grande y más difícil para quien aprendía Occlumancia, muchos desistían pues no querían que su maestro viera los momentos que tanto deseaba olvidar o que nadie más viera. El miedo pone tantas barreras que aún teniéndolas justo al frente es imposible verlas. Muy en el fondo, sin saberlo, Severus estaba orgulloso del chico, otro ya hubiera desistido aunque supiera la necesidad de aprender, ese niño pudo haber hecho un berrinche y decir que no necesitaba nada de Occlumancia, sin embargo allí estaba. "Amor-pensó Severus irónicamente-el amor fue lo que salvó al pequeño Harry Potter. El amor tuvo el suficiente poder para quitarle los poderes al señor oscuro. El amor es más fuerte que el odio, según parece. Dicen que entre ambos sentimientos existe una delgada línea. ¿Pero por qué demonios yo no la distingo? ¿Por qué no simplemente la cruzo y dejo todo atrás?" "miedo" se respondió a si mismo
Severus cabeceó, no quería seguir maltratándose a sí mismo. Era una maldita alimaña y lo sabía pero de vez en cuando olvidarlo no le caía mal.
Ya era la última noche en su casa, no volvería sino hasta el final del curso. Tenía que empacar en todas las pociones que había hecho, unos calderos, unos cuantos libros y algo de ropa. A Severus le molestaba sobremanera ir a comprar ropa nueva y detestaba todo aquello de seguir lo que decía la moda. No le gustaba ser muy llamativo, en realidad NADA llamativo. Por eso prefería vestir de negro, era algo mucho más aceptable, así pasaba un poco más desapercibido. "Además combina con todo" pensó divertido. Algunos profesores, sobretodo el director habían intentado hacerlo cambiar de vestimenta. Casi todas las navidades recibía como regalo por parte de Dumbledore alguna túnica, algunas veces de un color extravagante y otras veces con algunos dibujos ridículos. Todos aquellos trajes los guardaba en una caja que tenía muy escondida en su habitación, detestaba toparse con esas cosas tan feas ridículas. No lo botaba por respeto al anciano, pero algo era seguro JAMAS se pondría algo de aquello. También tenía un poco de ropa muggle, pero era apenas la estrictamente necesaria, casi nunca la ocupaba, pues nunca iba al mundo muggle. El castillo y su casa conformaban su pequeño mundo.
Snape estaba en su despacho así que aprovechó y con unos cuantos movimientos de su varita metió todas las pociones, algunos libros y unos cuantos calderos dentro del baúl y todo quedó perfectamente acomodado. Sacó el baúl y subió a meter su ropa, en su habitación hizo exactamente lo mismo, un par de movimientos y todo lo que necesitaba estaba dentro del pequeño baúl de ropa. Iba a llevarlo abajo cuando un estruendo se escuchó en el cuarto contiguo al suyo. Entró en la habitación del chico Potter y lo encontró tirado en el suelo, sudando y tomándose fuertemente una pierna con los ojos cerrados. Ni siquiera tuvo que preguntar lo que había sucedido, en la escena se podía leer. Había una pequeña silla de madera quebrada al lado de una estantería vacía excepto en la parte más alta donde estaban los libros de Potter de 1° y 2° año. Evidentemente, se había subido a la silla para alcanzar los libros y ésta no había aguantado el peso. "Es demasiado pequeño. Herencia por parte del padre" pensó Severus con una sonrisa burlona. Se acercó al estante y todo todos los libros para ponerlos en la cama del chico
-La próxima vez, Potter, olvídate de tu orgullo y pide ayuda
-Gracias-murmuró como única respuesta el chico, quien ya se reponía y se ponía en pie
Después de esto, Snape bajó a la salita con su baúl. Estaba cansado, así que se sentó en un sofá a ver las llamas. Poco tiempo después apareció Potter arrastrando su baúl y con lo que parecía un álbum de fotos en la mano. También se sentó en el sofá a ojear las fotos. Tal parecía que ambos tenían ideas parecidas de cómo pasar el último día en la casa. Al cabo de un rato Severus ya estaba aburrido de ver las llamas. No quería ir a dormir porque aún era temprano, y definitivamente no iba a ponerse a cocer pociones. Ya Potter dominaba la barrera mental y no tenía sentido empezar con las clases de engañar al enemigo de una vez. Entonces ¿qué hacía? ¿Molestar a Potter? ¿Hablar con Potter? No, definitivamente no.
Sin embargo no tuvo que pensar más posibilidades mucho tiempo más. Justo llegó una lechuza para Potter que lo distrajo de su aburrimiento.
Harry se encontraba viendo por enésima vez las fotos de sus padres y amigos. Cuando de repente llegó una lechuza para él, era un sobre de color rojo "oh, no, es un howler" lo menos que quería en ese momento era que Snape escuchara a alguien gritarle algo. Pero no le daría tiempo de llegar a su habitación y de seguro se escucharía igualmente. Con un suspiro, Harry lo abrió
-Harry, por qué no nos respondes a ninguna de nuestras cartas. Desde el día de tu cumpleaños no sabemos nada de ti. Yo te he escrito por lo menos unas cinco cartas-la voz de Ron no se escuchaba como gritos, por lo que no era un howler de verdad, Ron sonaba de todo menos enojado-Hermione te ha escrito también muchas veces y hasta creo que Ginny también. Te envío esto así porque no se si es que no lees nuestras cartas, no te llegas o simplemente no quieres escribir. Pero sabemos que si las recibes porque la lechuza siempre vuelve sin nada. No se que pase contigo, Harry, solo espero que estés bien y el estúpido de Snape no te esté tratando muy mal.
La carta se consumió sola y Harry simplemente miró las cenizas que quedaron sobre su mano y murmuró algo parecido a "Estúpido Ronald Weasley". Sopló sobre las cenizas y continuó viendo las fotografías. Quedó ensimismado hasta que la voz de su profesor de pociones lo sacó de ese estado pero fue tan extraño lo que escuchó que estuvo seguro que le faltaba dormir
-¡Potter! Te pregunté que si querías galletas y chocolate caliente-dijo Snape con cara de enojado y con una taza de chocolate en la mano
-Eh, si, señor eh gracias-respondió muy dudoso y extrañado ante aquel ofrecimiento poco normal. Eso lo hubiera esperado de Remus, pero de Snape definitivamente no
Severus le pasó la taza a Harry y tomó la suya en sus manos. Se había sentido tan estúpido diciendo eso, pero bueno, era educación. De pronto se le había antojado un poco de chocolate con galletas, hacía mucho tiempo que no hacía eso. Y definitivamente no era un ogro como para comer eso frente al chico y dejarlo con las ganas. Ese mensaje del chico Weasley lo había dejado con dudas, debía admitir que sentía curiosidad por la conducta de Potter, primero era menos travieso, no le escribía a sus amigos, lloraba cuando ellos se iban, ahora era menos curioso y dejaba de entrometerse en lo que no le importaba, Severus juraba que el chico iba a estar hurtando por la casa el día entero. Y se pasaba el día leyendo de todo tipo de cosas, ya había hecho todas las tareas. Y lo que había dicho con la poción de la verdad tampoco lo había olvidado, continuaba con la duda de porque diablos ese chico decía que iba a pasar más tiempo con los Slytherin. Ya averiguaría que se traía entre manos ese chico, iba a descubrir el gran secreto del gran Harry James Potter.
Harry observaba las fotos de su familia, ¿qué dirían si lo vieran ahora? Encontrarían a un chico que intentaba ocultar sus sentimientos y evadirse a sí mismo. Pero no quería pensar en eso, cerró el álbum de fotos y miró a su alrededor. Snape miraba las llamas distraídamente con la taza de chocolate caliente en sus manos. Claramente estaba aburrido, igual que él. ¿Debería iniciar una conversación? No… terminarían discutiendo como siempre. ¿Y una partida de ajedrez? ¿Snape aceptaría jugar con él? Nada perdería intentándolo
-Ehm.. ¿Profesor Snape?-preguntó cuidadosamente
-¿Potter? –le respondió distraídamente Snape. Sonaba como una respuesta neutral así que Harry decidió intentarlo
-Señor, para mi cumpleaños Kingsley me regaló una ajedrez y bueno yo ehm.. yo me preguntaba si usted, bueno.. usted sabe-Severus levantó la vista interesado, ¿sería lo que él estaba pensando?-bueno si le gustaría jugar una partida de ajedrez conmigo, ya sabe para estrenar el tablero-terminó Harry mientras se sentía enrojecer un poco.
-Espero que sepas, Potter, que soy muy buen jugador de ajedrez, no hay manera que puedas ganarme-Dijo Severus después de unos segundos de silencio donde analizaba lo que Harry acaba de decirle
-No importa, estoy acostumbrado a perder-sonrió Harry tímidamente-Ron siempre me gana-Esto último lo dijo apenas susurrado pero Severus lo escuchó de todos modos. Asintió y el chico subió a su habitación por el set nuevo.
Harry bajó rápidamente con el set, era realmente hermoso pero eso ni el ser de su propiedad hizo que las piezas obedecieran sus órdenes y tras treinta y cinco minutos de juego Snape logró hacerle el jaque mate.
-Te dije que te ganaría, Potter-dijo Severus satisfecho. Harry solo se encogió de hombros y subió a su habitación tras decir buenas noches.
Severus aún no podía creer el comportamiento del chico, debería estar verdaderamente aburrido para proponerle jugar. Aunque debía admitir que había disfrutado el juego aunque Potter no supusiera un gran reto intelectual. Y ese asunto de los amigos, las lágrimas era todo un misterio que no estaba dispuesto a dejar pasar. Algo raro estaba pasando con Harry Potter y lo iba a descubrir.
A la mañana siguiente Harry fue despertado al recibir agua fría en su cara
-¿Pero qué demo..?-preguntó enojado al ser despertado tan bruscamente
-Cuida tu vocabulario, Potter. Mejor ir a lo seguro no tengo tiempo para estar todo el día intentando despertarte solo diciendo tu nombre
Harry gruñó y se secó la cara con su camisa, luego cerró los ojos e intentó seguir durmiendo, en vano.
-¡Potter! Dije que te levantaras ya. Debemos partir a Hogwarts lo antes posible, como aún es muy temprano no habrá nadie que nos vea llegar, no queremos ojos curiosos sobre nosotros, no sería apropiado que nos vean juntos.
Snape salió de la habitación y Harry se levantó, miró por la ventana, aquella sería la última mañana en que se levantaría en esa habitación y miraría el bosque a través de el ventana. Ya era una costumbre hacerlo cada mañana al despertarse, debía admitir que lo extrañaría, ya se había acostumbrado completamente. Tomó una ducha rápida y se vistió. Con un último vistazo a la que había sido su habitación, Harry tomó a Hedwing y bajó a la salita. El profesor Snape lo esperaba con todos los baúles y demás cosas.
-Bueno, vamos-dijo levitando todo y llevándolo a un carruaje halado por cuatro thestrals. Snape puso las cosas dentro del carruaje y caminó distraídamente alrededor de él, se dirigía justamente hacia la parte trasera de un thestral, Harry no sabía si el profesor los podía ver o no, si no los veis aquellos sería peligroso, podría patearlo.
-¡Cuidado!-le gritó Harry-va a chocar contra un thestral, señor
-No chocaré contra él, Potter. Yo puedo verlos-esta aclaración fue un tanto sombría-sube ya
Harry subió y Snape también lo hizo. En cuanto cerró la puerta, el carruaje comenzó a moverse y poco después a volar. Tardaron aproximadamente dos horas en llegar a Hogwarts y Harry permaneció la mayor parte de ese tiempo, durmiendo. Severus, sin embargo tenía muchos cosas que pensar como para malgastar el tiempo durmiendo.
Al entrar al castillo a Harry le surgió una pregunta que no se le había ocurrido antes ¿dónde dormiría? Su pregunta fue contestada poco después. Snape lo guió hacia las mazmorras, pasaron el salón de clase y se detuvieron justo en una gárgola "Roble" dijo Snape a la gárgola y esta dio el paso para que ambos entraran. Se trataba de una habitación enorme. Tenía una cama muy grande, unos estantes para libros, algunos muebles de diversos tamaños, una mesa con cuatro sillas, un escritorio muy confortable, un armario gigantesco y lo que parecía un baño
-Ésta será tu habitación por las próximas semanas. Justo al lado se encuentran mis habitaciones. No tendrás acceso a ellas, sin embargo yo si a tu cuarto. Esa puerta-señaló una puerta que había pasado desapercibida por Harry-comunica tu habitación con mi sala, solo se abre a mi tacto. Las clases de Occlumancia serán en esa sala, yo mismo vendré a buscarte. Si necesitas algo solamente se lo pides a un elfo ¿alguna pregunta?
-¿Puedo salir de esta habitación?
-Eso no lo sé, el director sabrá que permisos te concede
Harry asintió y Snape se fue dejando a Harry de mal humor. No quería ver a Dumbledore. Estaba enojado porque ese anciano estaba demasiado ocupado pensando en las misiones que ya no lo tomaba en cuenta, se sintió como el curso pasado, que no lo miraba a los ojos, este curso sería igual. ¿No había dicho el viejo que se sentía mal por aquello y que lo disculpara? Todo era mentira, Dumbledore era un gran manipulador, tal vez fuera el mago más grande del mundo, pero igualmente Harry sentía mucho resentimiento. No es que se tratara de un niño mimado que necesitaba que todos estuvieran velando por su bienestar, más bien eso le molestaba un poco. Tuvo que pasar 10 años de su vida completamente solo, sabía lo que era que nadie se preocupada por él en lo más mínimo. Sólo quería ser alguien normal, no que lo estuvieran cuidando todo el tiempo, no quería salvar el mundo, solo quería ser un chico normal de 16 años y nada más ¿era demasiado pedir? Pensaba que no, pero tal vez no todos compartían la misma opinión.
Ahora estaría en Slytherin y pasaría de nuevo por la situación de encontrarse solo, ¿seria tan malo como todos los años que pasó con los Dursley y con Dudley golpeándolo todo el tiempo? Tal vez no, tal vez simplemente lo ignorarían, eso sería mejor, se quedaría solo y nadie lo molestaría. Podría aprovechar su tiempo de soledad con la capa invisible espiando a los mortifagos junior, así escucharía todo lo que necesitaba oír. Sí, esa era la solución, así no fraternizaría con el enemigo. Aunque para ser completamente realista, Harry debía de admitir que sentía cierta curiosidad por lo que pasaría de ahora en adelante ¿que hubiera pasado si el sombrero hubiese dicho Slytherin desde el principio? No podía tener una respuesta a esa pregunta pero podría saber lo que pasaba estando en la casa de la serpiente a la edad de 16 años. Era una nueva aventura y una nueva oportunidad, oportunidad de cambiar la historia, SU historia.
Después de dejar al chico en su habitación, Severus se dirigió a la suya. Aquel día debía de comunicarle a Dumbledore la misión encomendada por Voldemort. Era muy importante discutir con el anciano lo que debía decirle al Lord Oscuro. De seguro, Albus se enojaría un poco por ocultarle la información tanto tiempo en vez de decírselo en el momento, pero eso no importaba.
Dejó las cosas en su habitación, ya después organizaría todo. Lo mejor sería hablar de una vez con el sabio anciano. Una vez ante la gárgola Severus dijo la contraseña (Crunch). Albus Dumbledore estaba sentado frente a su escritorio hablando con uno de los cuadros.
-Buenos días, Severus
-Buenos días, Albus
-¿Cómo te fue en el viaje?-preguntó el anciano
-Bien, supongo. El chico está en la habitación que está al lado de la mía
-Me parece bien, pero creo que no me equivoco al pensar que no es de Harry de quien me quieres hablar
-En realidad le quería hablar de, algo que me pidió el señor oscuro, es una misión que nos encomendó-Albus frunció un poco el seño
-¿Cuándo te llamó? Imagino que no fue precisamente ayer
-En realidad fue hace bastante. Pero no se lo comuniqué porque no lo quería preocupar con más cosas
-¡Severus! Tú sabes perfectamente que siempre estoy aquí. Pero en fin, ¿De qué se trata?
-El señor tenebroso quiere saber que decía la profecía y se que no se rendirá hasta descubrir algo más de ella. Envió a los que trabajan en el ministerio a que averigüen algo, pero él sabe que no encontrarán nada. Me dijo a mí, en privado, después de que todos se fueron, que debía aprovechar mi situación estratégica en Hogwarts para saber más. Dijo que daría un tiempo para buscar información y luego nos convocaría, si llego sin nada me matará.
-No lo sé, Severus, tengo que pensar en ello. No le podemos decir a Voldemort nada acerca de la otra parte de la profecía, le daría armas. No puede saber que uno debe morir a manos del otro, porque sino, haría lo posible para apartar a Harry de todos y no termine sus estudios. Harry debe matar a Voldemort y para eso necesita entrenarse, aunque el poder ya lo tiene: el amor.
-Entonces...
-Entonces deberás darle información incompleta. Tu eres ingenioso, Severus. Dile que yo no te quise decir porque eso solo le incumbe a Harry, pero que nos escuchaste hablar y según los retazos pues se trata de que Harry es el único que le puede vencer, pero que no sabes más. Aunque eso, realmente el debe de saberlo ya
-Como mejor le parezca.
-Bien, ¿hay algo más que me quieras decir?
-Bueno pues-dijo Severus haciendo una cara desagradable-el chico Potter me preguntó que si tenía permiso para salir de su habitación.
-Ah, bueno, yo se lo diré personalmente, necesito hablar con él. Es más, bajo contigo, quiero hablar de una vez con él.
Ambos se dirigieron a las mazmorras y no intercambiaron ninguna palabra más. Severus le dio la contraseña al director y este entró a la habitación de Harry.
Harry ya había terminado de desempacar todo y acomodarlo, así que estaba tirado en su cama mirando el techo, sin hacer nada en particular. Al ver al director en su puerta, se levantó de un salto
-Buenos días, Harry
-Buenos días profesor Dumbledore
Dumbledore se acercó a la mesa y se sentó en una silla y le indicó a Harry que hiciera lo mismo, con un chasquido de sus dedos apreció un elfo, al que le pidió que les trajera algo para desayunar. Poco después la mesa estaba repleta de cereales de distintos tipos, jugos diversos, tostadas, panqueques, fruta, semillas, panecillos y galletas. Harry casi había olvidado lo hambriento que estaba, durante un rato no dijeron nada, simplemente se dedicaron a comer hasta que Dumbledore rompió el silencio
-Te preguntarás la razón de por qué estoy aquí ahora-Harry cabeceó- pues solo quería saber como estabas y decirte las reglas de estas dos semanas
-Estoy entero, creo que con eso basta-dijo Harry duramente
-Justo esto es lo que esperaba, se que estarás enojado conmigo y no te culpo. Pero espero que entiendas que esto es por el bien de todos
-Eso ya lo sé
-Bien, creo que no quieres hablar así que te diré lo que puedes y no puedes hacer. El castillo es seguro para ti, pero creo que no es conveniente que vayas afuera solo, podrás salir solo si estás acompañado de un adulto. Puedes recorrer el castillo a tu antojo, ir a donde quieras, incluso a mi despacho por si necesitas algo de mí. Todavía no tienes tus libros para este curso así que la próxima semana vendrá Remus a acompañarte a Hogsmeade a hacer las compras que necesites. Es probable que se quede en es castillo unas cuantas noches.-Ante eso Harry levantó la cabeza y esbozó una muy pequeña sonrisa. Apenas perceptible
-Está bien
-Ahora te dejaré solo, me da la impresión de que eso es lo que quieres
Y diciendo esto, Albus dejó la habitación. Harry se quedó pensando un momento, Dumbledore sabía que Harry no estaba de buen humor y no le quería hablar y aún así no había intentado hacerlo desistir de su idea, se notaba que no tenía real interés en saber lo que le pasaba. Pasó el día en su habitación terminando de ordenar todo y pensando en que tal vez las mazmorras no fueran tan desagradables, de todas formas debía acostumbrarse al frió de allá abajo, allí sería su nueva morada de ahora en adelante.
Justo después de terminar su cena, Snape entró por la puerta que le indicó que lo siguiera. La salita de Snape era muy parecida a la de su casa, tenía una chimenea que se encontraba ahora encendida, varios sofás de color verde oscuro, una mesa con dos sillas y muebles con cristalería. También había retratos y pinturas colgadas en las paredes. El lugar parecía más hogareño que su propia casa.
-Hoy, Potter, probaremos algo nuevo. Ya haces bien la barrera, ni siquiera puedo entrar a tu mente. Ahora lo que sigue es engañar a tu enemigo, si te encuentras con el señor oscuro, éste no puede saber que tu conocer Occlumancia, por eso debes poner pensamientos para que él crea que logra pasar tu barrera. Es algo complicado, porque debes de cierta forma ceder esa barrera para dejar pasar ciertos sentimientos y pensamientos pero al mismo tiempo debes dejarla tan firme como te sea posible-Harry hizo una cara de incredulidad-Ahora trataré de entrar a tu mente, pero no quiero toparme con la barrera, debes tratar de pensar en algo que no sea importante y dejar que yo lo vea, entre más presione por seguir viendo debes dejarme ver más cosas. Por el momento trabajaremos con hechos que hayan sucedido. Para saber que realmente lo estás haciendo y no has debilitado tu barrera quiero que me muestres únicamente recuerdos de un solo tipo, por ejemplo solo de tu familia, o solo de Granger o solo de algún Weasley, nada más ¿entendido?
-Si, señor-dijo Harry muy seguro
-Legilimens
Harry en un inicio solo dejó su mente en blanco como siempre lo hacía, no sentía la presencia de Snape, eso quería decir que su barrera estaba bien, ahora debía pensar en algo rápido "Ron" recordó el momento en el que vio a Ron con su familia por primera vez, luego a Ron preguntándole que si de verdad era Harry Potter, luego, el sombrero diciendo que Ron era un Gryffindor, estaba muy bien, pero de repente recordó también a Malfoy cuando le ofreció su amistad "oh, no, esto esta fuera de control, Malfoy no puede estar aquí en mis pensamientos" luego apareció Malfoy convertido en hurón, ahora recordó a Moody cuando le mostró la foto de sus padres, un segundo después apareció el recuerdo de Sirius cayendo tras el velo...
-¡No!-Harry abrió los ojos, se encontraba en el suelo de la sala de Snape y este lo miraba con una mirada un tanto desconcertante, no podía leerse nada en ese par de ojos oscuros, ninguna emoción. Potter, entonces decidió que no iba a parecer un idiota una vez más, se levantó un tanto tambaleante con una mirada decidida, no había rastro de tristeza alguna, ni mucho menos de lágrimas.
-Eso no estuvo bien. Empezaste bien, pero te dejaste llevar por tus emociones. Quiero que hoy en la noche y por el resto de las noches aparte de practicar dejar tu mente en blanco, quiero que organices tus recuerdos, ponles conexiones para que esto no vuelva a pasar
-Bien
Severus le abrió la puerta a Harry y éste entró a su cuarto. Sin perder tiempo se metió a su cama e hizo justo lo que Snape le dijo que hiciera. Pasó un par de horas organizando sus recuerdos. Evidentemente no podía organizar TODOS sus recuerdos pero sí muchos y era muy difícil, pues habían muchas clasificaciones. Lo que sí, puso énfasis fue en los que no podían ser vistos por nadie. Al final, muy cansado, Harry se durmió.
