Disclaimer: Estos personajes le pertenecen a JK ROwling y no a mi. No escribo por fines lucrativos.

Capitulo 9: Nueva selección

Los siguientes días fueron similares para Harry. Leía un rato en la mañana, a veces le gustaba pasear por el castillo y después de cenar tenías sus clases de Occlumancia. Éstas fueron muy parecidas a la primera, pero con leves mejorías. En cierta sesión, Snape lo atacó de improviso, como ya tenía bien consolidada su barrera, el antipático profesor no pudo entrar en su mente en ese momento como era su intención. Al intentar recordar algo, su primer pensamiento que en los Dursleys, sobre todo en su tío Vernon. Detestaba esos recuerdos pero no podía descontrolarse "Era su cumpleaños y tío Vernon le regalaba unos calcetines viejos, iban al zoológico y tío Vernon le decía que se anduviera con cuidado, tío Vernon le daba una lista enorme de deberes, tío Vernon lo encerraba en la alacena y le gritaba que no comería hasta la cena del día siguiente. Tío Vernon le ponía una reja a la ventana de la habitación de Harry. Tío Vernon le explicaba que debía decir que estudiaba en el Centro de Seguridad San Bruto para Delincuentes Juveniles Incurables. Finalmente la presión cedió y Harry se encontró a si mismo de pie frente a Snape.

-Bien, ya no te descontrolas, Potter-dijo Snape-Pero creo que no me equivoco al pensar que esos recuerdos no son los más agradables. Ahora quiero que solo me muestres recuerdos tontos con tus amigos. Nada importante. Si te llegaras a enfrentar a algún enemigo, éste podría ver cosas que tal vez le sirvan

-Sí, señor

-Legilimens

Y la historia volvió a repetirse. Así pasaba cada noche. Iba mejorando poco a poco. Aunque a veces los recuerdos con Ron y Hermione involucraban a Draco Malfoy o a Snape y Harry no lograba controlarse del todo.

La rutina lo estaba matando, salía a caminar por el castillo pero no tenía autorización para salir a los jardines. Siempre se fijaba por las ventanas de los pisos superiores a ver si lograba divisar a Hagrid, pero no había rastro de él. Los profesores aún no se habían hecho presentes. Solamente estaban Snape, McGonagall, Flitwick, Sprout y por supuesto Dumbledore. Pero apenas si los había visto un par de veces, cada uno tenía sus cosas que preparar puesto que faltaba una semana para el inicio de clases. Harry se preguntaba quien sería su nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. También se encontraba impaciente porque llegara Remus, según Dumbledore, se quedaría por unos días. Quería verlo. Además la rutina lo estaba matando.

Iba caminando distraídamente, sin dirigirse a ningún lugar en particular cuando divisó una figura cabizbaja que se acercaba, sospechando de quien se trataba, aceleró el paso.

-Remus-le llamó cuando ya estaban muy cerca-esperaba que llegaras pronto

-¡Hola Harry! ¿Cómo estás? Tengo algunos asuntos que discutir con Dumbledore, en realidad vengo de su oficina, me ofreció quedarme aquí esta semana para que te hiciera compañía. Tengo que cumplir una misión así que antes de partir estaré contigo

-Me parece genial, he estado un poco aburrido. Todos los días son iguales y ya estoy cansado de ello

-Bien, ahora voy a instalarme en unas habitaciones cerca de la Torre de Gryffindor. Dumbledore me dijo que estás en la habitación aledaña a las de Severus. Iré allí en cuanto me desocupe ¿cuál es la contraseña?

-Roble

-Bien, pues nos vemos en un rato- y diciendo esto, Remus se fue

Harry se quedó un momento más en el lugar que se encontraba hasta que decidió ir a su habitación. Aunque primero decidió pasar a las cocinas, se le antojaba algo dulce de comer. Al llegar al lugar, una cantidad increíble de elfos de arremolinaron a su alrededor ofreciéndole de todo. Seguramente durante el verano se aburrían, pues no debían preparar tanta comida. Después de al menos unos treinta minutos intentando convencerles de que solo quería un pedazo de pastel, Harry salió de la cocina. Aunque, claro, no llevaba solo el pedazo de pastel, llevaba galletas de chocolate y de vainilla, helado de nueces, caramelos, unos cuantos chocolates, fruta y algo de flan. Jamás podría comerse todo eso, pero no pudo rechazarlo. Una vez en su habitación lo puso todo sobre la mesa y se dispuso a comer, cuando llegó Remus

-¿Hambre?-le preguntó divertido

-No realmente, fui a las cocinas por pastel y los elfos me dieron todo esto. ¿Me ayudas?-le explicó el chico

-¡Claro! Sabes que me gusta mucho el chocolate

Tardaron un buen rato comiendo hasta que finalmente la mesa quedó vacía y ambos quedaron tan hastiados que apenas si podían hablar

-¿Y que has hecho en todo este tiempo?-quiso saber Harry

-Pues me he mantenido en Grimauld Place. Ahora debo cumplir una misión y no se cuando vuelva. Lo que si sé es que estaré muy ocupado

-Ni siquiera pregunto de que se trata porque se que no me dirás nada. Espero que no sea muy peligroso-ante esto Remus rió sombríamente

-Estamos en guerra, Harry. Vivir ya es un peligro, imagínate una misión para la Orden. Espero que todo salga bien y pueda regresar ehmm...completo

Harry no respondió nada. Por un momento le surgió la idea de decirle a Remus algo sobre Sirius y decirle que se cuidara porque él era el último merodeador que quedaba (Peter no cuenta) y le tenía gran aprecio pero lo pensó de nuevo. Eso iba a sonar muy tonto, como al niño débil y frágil que necesita que lo mimen. Él no era un idiota y Remus ya debía de saber eso. Por esa razón permaneció callado.

-¿Estás bien, Harry?

-Sí, claro ¿Qué tal una partida de ajedrez?-le respondió evasivamente

La partida se extendió bastante dejando finalmente a Remus como ganador. Aunque estuvo muy reñido y cualquiera pudo haber ganado.

-Bien, Harry. Según tengo entendido tienes clases de Occlumancia pronto así que te dejo. Igual, debo descansar, la luna llena se acerca y comenzó a debilitarme. ¡Suerte en tus clases!

-Gracias, Remus

Remus salió de la habitación y Harry se quedó solo. Guardó el ajedrez y se sentó en su cama para dejar su mente en blanco y organizar sus pensamientos

Severus estaba en su habitación. Faltaba una semana para que el curso comenzara. Tenía que preparar todo para la llegada de los alumnos, aún debía reestablecer algunas protecciones para las habitaciones y pegar todos los horarios en la sala común. Ya los horarios estaban establecidos, los únicos por organizar eran los de 3ro y 6to año. Los de tercero ya los había arreglado pero faltaban los de 6to. En algunas asignaturas para los EXTASIS todas las casas quedaban juntas porque no aprobaban muchos alumnos (pociones). Él tenía una copia de los resultados de los TIMOS de cada estudiante, decidió comenzar. "Draco Malfoy pasó pociones, defensa, cuidado de criaturas mágicas, transformaciones, encantamientos y runas antiguas Lo anotaré en todo. Theodore Nott aprobó encantamientos, transformaciones, Herbologia pociones y defensa, lo anotaré en todo también. Vincent Crabbe aprobó cuatro encantamientos, astronomía, defensa y Herbologia, evidentemente tendrá que cursar las cuatro. Gregory Goyle, es un idiota solo pasó tres astronomía, defensa y encantamientos. Blaise Zambini se fue del colegio" Severus suspiró y se estiró "ninguno de estos chicos tienen futuro, no están interesados en una carrera, saben que deben ser mortifagos como sus padres. Los marcarán muy pronto, como en marzo. Ahora debo seguir con las chicas Pansy Parkinson cursará runas antiguas, encantamientos, transformaciones, cuidado de criaturas mágicas, pociones y defensa. Mullicent Bulstrade tendrá encantamientos, transformaciones, cuidado de criaturas mágicas y defensa. Pansy quiere trabajar en Gringotts pero su padre es mortifago. Y Mullicent es extraña, solo dijo que venia al colegio porque debía hacerlo. Ella no está interesada en nada. Solo espero que no se la lleven al lado oscuro"

Severus se levantó y caminó al rededor de su habitación. Ya casi le tocaba clase de Occlumancia, estaba feliz de que Potter ya hacía la barrera permanentemente y casi siempre controlaba sus recuerdos, aunque de vez en cuando se le escapaba algo, eso era normal. Pero si se lo decía al chico, éste se confiaría. El mejor método era el duro. Así lo aprendió él, a gritos y a golpes. Había valido la pena, su padre había sido un bastardo pero algo le había enseñado bien.

Fue a buscar a Potter y lo encontró sentado en su cama con los ojos cerrados parecía en trance. La visión era graciosa. Harry Potter sentado como indio con los ojos cerrados y meditando. Severus pensó que si continuaba así pronto levitaría. Sin embargo, no había tiempo que perder.

-¡Potter! Vamos, que tenemos clase

Harry abrió los ojos asustado, estaba tan concentrado que no había escuchado a Snape entrar. Lentamente se levantó de la cama y lo siguió

La clase fue muchísimo mejor. Por primera vez no se había dejado llevar por otros recuerdos. Harry sonrió y miró a su profesor. Snape tenía una mirada inescrutable, como siempre. No podía saberse que pensaba.

-Bueno, Potter, ya lo has hecho bien del todo. Toda la siguiente semana practicaremos lo mismo. Si no vuelves a fallar comenzaremos con algo nuevo

-Está bien

-Ya puedes irte, tengo cosas que hacer

Severus le había dejado la puerta abierta así que Harry entró a su habitación y decidió dormirse de una vez.

Severus se quedó un rato más despierto. Mientras tomaba un poco de coñac en su sillón favorito pensó en lo que acababa de pasar. Potter lo había hecho perfecto. No esperaba que lo hubiese hecho tan rápido. En promedio se tardaba un mes en dominar esa parte y Potter solo había tardado una semana. No era estrictamente necesario que siguieran practicando lo mismo, lo que pasaba era que Severus prefería afianzar el terreno y luego continuar enseñándole algo más a Potter. Realmente ese niño estaba cambiando mucho, ya no era tan revoltoso y se aplicaba más, quizás fuera solamente porque estaba aburrido durante el verano. Pero prefería hablar con Dumbledore sobre el asunto. El chico necesitaba orientación o podría perderse en el camino. Sabía que jamás se uniría a Voldemort pero ese odio que le profesaba podría llevarlo a cometer alguna locura, podría comenzar a interesarse por las artes oscuras y no por la defensa contra ellas. Un poco preocupado, Severus fue a dormir.

Al día siguiente, Harry se levantó temprano y después de una ducha se dispuso a desayunar, justo cuando entró Remus a su habitación

-Buenos días Harry-le sonrió

-Buenos días

-¿Qué te parece si después de desayunar vamos a Hogsmeade a comprar lo que necesitas para el próximo curso?

-Si, genial

Remus se sentó con él a comer. Había de todo sobre la mesa. A pesar de ser un desayuno para una sola persona-según los elfos.-ambos quedaron repletos y sobró muchísima comida

-¿Y qué asignaturas vas a cursar?

-Encantamientos, transformaciones, pociones, Herbologia, cuidado de criaturas mágicas, y defensa

-Si, está bien para un auror

-¿Tú sabes quién será mi profesor de defensa?-preguntó Harry curioso

-Dumbledore me lo dijo, es llama Patrick Hook. Es un poco mayor que yo. Por lo que sé después de Hogwarts se dedicó a estudiar algo de artes oscuras y sobre todo mucha defensa. Tanto defensa mágica como muggle. Luego entró a la academia de aurores, pero solo ha ejercido un par de años, creo que es alguien muy capacitado.

-Interesante ¿lo conoces?

-Es tres años mayor que yo, creo. Lo vi en Hogwarts pero nunca le hablé. Era un chico muy callado y estudioso. Siempre estaba leyendo algo. Era de Ravenclaw

-Ya veo. ¿Vamos?

-Claro

Harry tomó la lista de libros que necesitaba y salió con Remus. En el camino se encontraron a algunos profesores y los saludaron rápidamente. Decidieron ir caminando así que pasaron de lejos de donde estaban los carruajes, eso estaría mejor, no le gustaba ver a los Theastrals.

Cuando llegaron a Hosmeade, Harry notó que casi no había movimiento, no se veía a nadie en las calles, era un tanto siniestro tanto silencio.

-Bueno, primero vamos a la tienda de libros-indicó Remus

El hombre que les atendió parecía un poco nervioso. En aquellos tiempos de oscuridad no se podía fiarse de nadie.

-¿En qué les puedo servir?-preguntó el hombre

Harry le tendió la lista de los libros, era más fácil eso que estarle diciendo todo lo que necesitaba. Aprovechó para sentarse en una silla que había y miró a su alrededor. En los estantes más próximos habían algunos libros de defensa, pero se veían muy estúpidos todos los títulos eran como: "defiéndete de los malvados" "¿qué hacer en caso de tener a quien no debe ser nombrado en frente?" "¿necesitas defenderte?" y uno bastante grande que decía "El secreto de supervivencia de Harry Potter" Ese libro en particular tenía un rotulo pegado que decía que era el último ejemplar que quedaba. Decidió mejor no seguir viendo, todo aquello era pura basura. Al cabo de unos 15 minutos de espera el hombre le entregó a Harry todos sus libros y le indicó la cantidad que debía pagar. Harry se lo dio y salió con Remus de la tienda.

Aquellos libros se veían muy grandes, ese curso sería mucho más difícil.

-¿Ahora que mas necesitas?

-Ingredientes para pociones

Así que se dirigieron a la tienda de pociones, esta vez fue una mujer quien les atendió. El lugar era oscuro y ¿húmedo? Aquello parecía una cueva. La mujer parecía misteriosa, Harry le dio una lista que él mismo había hecho de los ingredientes que necesitaba y las cantidades. A diferencia de en la otra tienda, rápidamente tenía todos los paquetes de ingredientes en sus manos y Harry le pagó.

Después de eso, fueron a comprar las plumas, tinta y pergamino y con eso dieron por terminado el día de compras. Remus y Harry se sentaron a descansar en una banca.

-¿Recuerdas el día que nos conocimos?-preguntó Remus de repente-no confiabas en mí, no querías aceptar mi chocolate

-Bueno, es que eras un poco raro, no es bueno fiarse de la gente tan rápido yo no sabía cuáles eran tus intenciones-le respondió Harry defensivamente

-Claro, recuerdo tu cara de asustado-rió Remus

-hey! Tú sabes la razón por la cual estaba asustado, eso no es gracioso, Lupin-le dijo Harry enojado

-Perdón, no me refería a la razón por la que te asustaste, solo la cara. Me recordó a Lily. Ella siempre abría mucho los ojos y a veces abría la boca, solo eso, me la recordaste

Aquello era nuevo para Harry, siempre le decían que se parecía a su padre pero nunca a su madre, además del color de sus ojos, nunca lo habían comparado con nada más. Miró a Remus curioso

-También te pareces a Lily-parecía que Remus le había leído el pensamiento-ella era algo orgullosa. También un poco tímida y callada. Pero defendía a las personas con todo su corazón, aunque esas personas no se lo agradecieran luego, era sumamente justa, no le deseaba el mal a nadie. Ella era una luz, Harry. Nos alegraba a todos cuando lo necesitábamos ella siempre estaba allí para todos. No desistía de sus ideas, si algo le entraba a su mente no se lo podías sacar hasta que lo consiguiera o fallara en el intento y detestaba fallar se ponía de un humor terrible. Era extremadamente inteligente y muy ESTUDIOSA , algo que tu también deberías intentar, Harry-terminó Remus con una sonrisa.

Harry permaneció callado, no tenía nada que decir. Ambos guardaron silencio por unos minutos hasta que Lupin rompió el silencio.

-¿Ya no necesitas nada más? ¿Tus túnicas están bien? ¿No quieres una bandera de Gryffindor o algo?-Harry bajó la cabeza incómodo-tengo entendido que este año podrás jugar Quidditch de nuevo. De seguro te harán capitán, James lo fue

Harry ahora ya se sentía definitivamente mal, pero disimuló

-No, no necesito nada más ¿vamos ya?

-Eh, pero ¿no quieres ir a las tres escobas a tomar algo? Yo invito

-En realidad me duele mucho el estómago y preferiría ir al castillo de una vez y ojear mis libros nuevos

-Bien, que así sea-dijo Remus sin haberle creído una palabra

Caminaron de regreso al castillo. Remus lo acompañó hasta su habitación, pero alegando que le dolía mucho el estómago pero que no necesitaba ir a la enfermería, hizo que Remus se fuera y se quedó solo. Necesitaba tiempo para pensar. Faltaba menos de una semana para que su misión comenzara y no tenía ningún plan, demasiados pensamientos acerca del tema y ninguna conclusión importante. Ya era momento de pensar en serio

"Draco Malfoy y yo nos odiamos desde el primer día en Hogwarts, definitivamente no puedo acercarme a él. Pero es el líder, es que quien más información importante tiene. Con él debo usar la capa invisible. Crabbe y Goyle son un par de idiotas que lo siguen a cualquier parte, tal vez pueda idear la forma de sacarles información sin que sospechen. Theodore Nott tiene a su padre mortifago, lo he visto con Malfoy pero no es su guardaespaldas. Creo que él anda con otro chico, Zambini. De él no sé nada. Tal vez esa sea mi opción, no tengo anda contra Zambini y el nada contra mí, supongo. Tal vez me pueda aliar con el. ¡Si, eso haré! Y con respecto a las chicas, tal vez me sirva la capa o puedo fraternizar con Pansy, que se ven un poco tonta."

Ya con un plan un poco más formado, Harry se relajó un poco empezó a hojear sus libros nuevos.

Los siguientes días pasaron muy lentamente para el joven Harry Potter. Ahora que se acercaba el 1 de septiembre era más difícil ver una sonrisa en su cara por no decir imposible. En realidad, estaba de un humor terrible. Ni siquiera Remus se podía escapar de sus oleadas de ira. Pasaba todo el día encerrado en su habitación leyendo o pensando, sobre todo esto último. Remus llegaba todas las tardes a hacerle compañía pero esto a Harry no le importaba. Hablaba muy poco, estaba siendo muy huraño y Remus se preguntaba una y otra vez la razón de la actitud del chico. Harry no era así, algo grave le pasaba pero cada vez que se lo hacía ver, el joven Potter le respondía fríamente "nada, Remus, no me pasa nada. No necesito ir a la enfermería, nunca me he sentido mejor" y volvía a su mutismo. Esa actitud estaba sacando de quicio al licántropo. Igualmente seguía insistiendo en sacar al muchacho de aquella habitación, pero éste se rehusaba, lo más que lograba era que jugaran una partida de ajedrez y Harry las ganaba todas. Ni siquiera aceptaba ir a volar, dar un paseo por el castillo, pasear por el lago o el bosque, nada. Finalmente, el 1 de septiembre, Harry aceptó ir a despedirlo en las puertas de entrada.

El 1 de septiembre Harry decidió que daría su última vuelta por Hogwarts como un Gryffindor. Además, Snape le había dicho el día anterior que el almuerzo del 1 de septiembre sería en el Gran Comedor, pues era tradición que los profesores almorzaran juntos el día del inicio de clases para desearse suerte y Dumbledore quería que estuviese presente. Remus y Harry llegaron hasta un carruaje, Dumbledore estaba con ellos.

-Bueno-comenzó Remus-espero verte pronto, Harry. Cuídate mucho y estudia bastante, este curso es importante para ti. Espero poder satisfacer tus expectativas, Albus.

-Cuídate, Remus. Sabes que lo más importante eres tú

Remus abrazó a Harry y se subió al carruaje que lo llevaría hasta donde tuviera que llevarlo. Harry volteó a ver a Dumbledore

-Te espero en el almuerzo, Harry. Y quiero hablar contigo al acabar. Necesito aclarar algunos puntos de lo que tú ya sabes-Harry asintió y se dispuso a merodear por el castillo

Caminaba distraídamente sin fijarse hacia donde iba. Cuando se dio cuenta, estaba frente al retrato de la Señora Gorda. Tenía ya tantos años de ir siempre al mismo lugar que no le extrañaría nada si en medio del curso se equivocara de sala común. Decidió alejarse de allí, caminó hasta la sala de los trofeos y encontró rápidamente su premio por Servicios Especiales al colegio que había ganado con Ron en su segundo año. ¡Ron!, había pensado mucho en él y en Hermione. Ron definitivamente le iba a retirar la palabra, de eso estaba seguro y Hermione lo trataría con mucho recelo. No sabía que haría cuando los viera en la noche. Ya era hora del almuerzo así que Harry fue al Gran Comedor donde ya estaban casi todos los profesores.

-Ah, Harry-dijo Dumbledore y todos lo miraron-me alegra que hayas venido. Siéntate allí, en medio del profesor Snape y la profesora McGonagall

Harry se sentó, sintiéndose bastante incómodo, notando que justo al frente había un hombre al que nunca había visto, tenía cabello castaño oscuro y ojos azules, podría tener unos 40 años. El hombre lo miró y le dirigió una sonrisa

-Creo que no nos han presentado-dijo con voz grave-mi nombre es Patrick Hook y seré tu nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Tú, por supuesto, eres Harry Potter

-Si, señor gusto en conocerlo. Me han hablado bien de usted-Hook sonrió y Dumbledore se levantó para decir unas palabras

-Bueno compañeros, solo quiero desearles mucha suerte a todos en este curso que comienza. Espero que puedan enseñarles a los alumnos todo lo que puedan para que algún día salgan capacitados para poder ejercer la carrera que hayan elegido. También quiero presentarles oficialmente a Patrick Hook, quien desde hoy se integra al plantel-Snape gruñó-Eso es todo, ¡a comer!

Todo se llenó de comida. Realmente no era demasiado se trataba solo de panecillos y pasteles. Era apenas un pequeño refrigerio pues el banquete era en la noche.

Los profesores hablaban de sus propios temas, Harry se sentía bastante incómodo pero no era el único. Solamente habían dos personas calladas a la mesa: Harry y Severus. Pronto los demás lo notaron, intentaron meter al chico a las conversaciones de vez en cuando, pero éste no tenía ganas de hablar, ni siquiera con el tema de Quidditch estuvo lo suficientemente entusiasmado para intervenir.

-¡Potter!-llamó la profesora McGonagall-¡Potter! ¡Harry Potter!

Harry la miró, estaba tan distraído que no se había dado cuenta de que lo llamaban

-¿Si?-preguntó confundido y hastiado. "No quiero hablar, ¿por qué diablos no lo entienden?"

-Quería preguntarte si quieres ser el nuevo capitán del equipo de Quidditch

Harry sintió como si un balde de agua bien fría le cayera en la cabeza. Él ya no estaría en Gryffindor. ¿Debía decir que si o que no? Tal vez...

-Si lo quieres pensar un poco está bien. Sé que es una gran responsabilidad, pero me extraña de ti, creía que dirías que si de inmediato después de haber quedado afuera el año pasado...

-No lo sé-respondió Harry un poco más fuerte de lo que debería

-Cuida tu tono, Potter-le gruñó Snape-La profesora McGonagall no tiene la culpa de que seas un niño malcriado, irresponsable que no puede asumir sus propios asuntos, menos todo un equipo de Quidditch. Tal vez sea demasiado el peso para el pobre niño que vivió

-No soy un irresponsable, profesor Snape-argumentó Harry fríamente-y tampoco soy un niño débil que no pueda asumir responsabilidades. Simplemente tengo asuntos en que pensar y que resolver, cosas que usted no conoce, señor.

-¡Harry y Severus! Parecen niños peleando de esa manera. ¿No pueden olvidar sus diferencias ni siquiera por unos momentos?-les reprendió McGonagall

Ambos hicieron una cara que daba a entender un definitivo NO sin embargo ninguno de los dos hizo comentario alguno. Harry se sintió como un bebé pero se esforzó por no enrojecer y mantener el perfil serio y la mirada fija. Tras unos instantes siendo el centro de atención junto con Snape, las conversaciones volvieron.

Ahora Harry estaba de un mal humor pero al de antes. Al cabo de al menos una hora, el almuerzo se dio por terminado y los profesores se fueron para continuar con sus labores. Finalmente, solamente quedaron Dumbledore y Harry.

-No creo que el Gran Comedor sea un buen lugar para hablar, vamos a mi oficina

Harry asintió y siguió al director. Durante el camino no intercambiaron ni una sola palabra. Harry iba centrado en sus propios pensamientos que no se dio cuenta de nada hasta que llegaron a la oficina del director. Se sentó y esperó.

-Bueno, Harry-comenzó el anciano-Ya sabes de lo que quiero hablar. Primero que nada quiero saber si estas realmente dispuesto a hacerlo, todavía estás a tiempo de declinar la propuesta

-Estoy seguro-contestó Harry aburrido. Sabía que aquello no era más que protocolo, no tenía la opción de echarse para atrás y lo sabía

Bien. No te he dado muchos detalles, solo que serías el espía. Pues lo más importante de todo es que consigas información, cada cierto tiempo vendrás a darme un reporte de lo que sepas, por pequeño que sea, a veces esos detalles hacen la diferencia. Eso es lo más importante pero también me interesa mucho que salves a esos chicos de la oscuridad. Que sus padres sigan a Voldemort no significa que ellos también quieran seguirlo.

-¿QUÉ?-gritó Harry-Claro que quieren ser como sus padres, ese es el motivo de sus patéticas vidas

-Eso, no lo sabes, por eso te envió, quiero que lo averigües. Anda con ellos, trátalos más, sácalos del agujero en el que se están metiendo. Hazles saber donde estarán mejor. El profesor Snape lo intenta pero no es su compañero, es su profesor así que no le tiene toda la confianza ni puede intervenir demasiado. De cierta forma serás el ayudante de Severus, aunque él no lo sepa.

-Entonces, debo espiar a los chicos y al mismo tiempo decirles que Voldemort es malo, que deben estar del lado nuestro. Claro, me ganaré su confianza muy rápidamente-dijo Harry irónicamente

-No estoy diciendo que sea fácil, Harry. Además creo que te las puedes arreglar

-¡Claro que puedo! ¡Ya verá que puedo hacerlo!-le gritó Harry enojado

-Bien

-¿Y cómo será lo de mi selección?

-Eso no te lo diré, mejor que sea sorpresa-Harry sentía que quería ahorcar a aquel viejo loco, ere anciano tonto pensaba que todo era un juego, claro, todos eran piezas de ajedrez en el tablero de Voldemort y Dumbledore.-Ah y por cierto, será mejor que vayas a la estación para que los alumnos te vean allí y no sospechen.

-Está bien ¿algo más? ¿Ya me puedo ir?-dijo Harry

-Es todo, puedes irte-la voz del anciano parecía preocupada

Una vez en su habitación, Harry metió rápidamente todo en su baúl, como ahora era mucho más grande podía tirar las cosas desordenadamente y cabían perfectamente. Guardó en su viejo baúl todas sus pertenencias de Gryffindor, cartas de Ron y Hermione y su álbum de fotos. Y este baúl lo metió a su vez en uno de los compartimientos del baúl nuevo. Aquel era el compartimiento secreto, no quería que los Slytherins vieran esas cosas.

Se puso su túnica de Gryffindor-por última vez-y salió a la estación

La estación estaba repleta de chicos y chicas de Hogwarts. Harry pudo divisar a Hagrid gritándoles a los niños de primer año que lo siguieran. Vio a unos cuantos conocidos pero se hizo el que no los había visto. Dumbledore quería que la gente lo viera e la estación, bien, ya lo habían visto era hora de irse al colegio. Se subió al primer carruaje que vio y rápidamente tres chicos de Hufflepuff se subieron también. Nunca los había visto así que no les habló. Al llegar a la puerta de entrada, Harry casi corrió hasta la mesa de Gryffindor y se sentó en la parte más cercana a la mesa de los profesores, cuando lo llamaran no quería recorrer todo el Gran Comedor. Pronto sucedió lo inevitable, vio una figura pelirroja y otra castaña acercársele rápidamente

-¡Harry!-gritaron Ron y Hermione a coro-¿Cómo estás?

-Bien-contestó cortante "oh maldición, no voy a poder" pensó

-¿Por qué no contestabas nuestras cartas? Te enviamos muchísimas ¿Snape te las quitaba?-preguntó Ron con enojo

Por un momento tuvo el impulso de decirles que Snape se las quitaba y que no había recibido ninguna, pero decidió que ya era hora de que se hiciera responsable y dejar de echarle la culpa siempre a los demás

-Sí, si las recibía

-¿Entonces?

-¿Entonces qué, Weasley? Habla claro

-¿Weasley? ¿Por qué me llamaste Weasley?-preguntó Ron herido

-Así te llamas ¿o no? Tal vez prefieras que te llame Whaterbey, como a Percy

-¿Qué te pasa, Harry?-esta vez fue Hermione-estás muy raro

-No me pasa nada ¿está bien? Nada-les respondió enojado

-Tal vez el verano con Snape te ha afectado. De seguro mañana estarás bien. Quizás debamos dejarte en paz por hoy

-Sí, creo que sería una buena idea-terminó Harry

Ya todos los alumnos estaban sentado en sus mesas, solo faltaban los de primer año. Se acercaba su momento, Harry sentía que si alguien le hablaba en ese momento terminaría enviándole una maldición muy potente que lo enviaría a la enfermería al menos una semana. Nadie lo hizo. Unos instantes después entraron los niños de primer año con la profesora McGonagall, todos se veían bastante asustados. Sin embargo, sucedió algo extraño, la profesora McGonagall se acercó a Dumbledore y le dijo algo al oído, se veía muy sorprendida y miraba en la dirección de Harry. Dumbledore hizo una cara de sorpresa y le dijo algo a su vez. A Harry le dio la impresión de que algo no había ido como debería. El sombrero seleccionador canto su estúpida canción y la profesora McGonagall empezó a llamar a los niños, pero Harry no prestaba atención, estaba como en otro mundo, tampoco reaccionaba cuando en la casa de Gryffindor irrumpían en aplausos para darle la bienvenida a un nuevo miembro. Finalmente la selección terminó pero la profesora McGonagall no se llevó el sombrero como era la costumbre, se quedó de pie junto al taburete y Dumbledore se puso de pie.

-Antes de darles la bienvenida oficial, debo hacerles un anuncio. La profesora McGonagall me acaba de comunicar que acaba de ocurrir algo que no se da hace al menos unos 250 años. Como todos ustedes saben, los alumnos son seleccionados para sus casas en su primer año, sin embargo, ha habido algunos casos aislados en los que el sombrero cambia de opinión en algún momento porque el alumno ha cambiado y ya no debe estar en la casa que estaba o porque realmente no pertenece allí. Esta noche acaba de suceder, un alumno de sexto año será seleccionado de nuevo. Por favor, que se presente el alumno Harry Potter

Harry sintió en su nuca las miradas de todos los presentes, era como en su cuarto año cuando fue seleccionado como un campeón del torneo de los tres magos. Lentamente se puso de pie y se dirigió hacia el taburete donde reposaba el sombrero. La profesora McGonagall lo miraba con una cara de profunda decepción. Los demás profesores se veían muy sorprendidos. Sprout tenía las manos en la boca, Flitwick parecía expectante y Snape tenía la mirada fija, no se podía leer nada en esos ojos, a Harry le pareció que se veían más oscuros, aunque sabía que eso era imposible. Los murmullos no se hicieron esperar, los Gryffindors no salían de su asombro, estaban completamente pasmados, se podían escuchar algunos "no, Harry no. Esto no puede estar pasando, es imposible" Los Hufflepuffs estaban simplemente con la boca abierta, algunos comentaban lo extraño que era aquello, los Potters siempre iban a Gryffindor y Harry parecía bien allí. Los Ravenclaws se veían expectantes, probablemente era la casa más probable en la que Harry quedara, eso para el pensamiento de todos los presentes, era la casa más adecuada para el chico Potter. Los Slytherins miraban burlonamente a los Gryffindors, estaban perdiendo a su buscador, ya no ganarían el torneo de las casas.

Finalmente, Harry llegó hasta el taburete y se sentó, la profesora McGonagall le puso el sombrero con una última mirada desaprobatoria. Ahora el sombrero no le tapaba los ojos así que podía ver las caras de los alumnos esperando el veredicto del sombrero. No podía demostrar miedo, puso su mirada más desafiante. Escuchó entonces una vocecita dentro de su cabeza

"Harry Potter, has cambiado mucho. Ya no eres el mismo niño de 11 años que puse en Gryffindor. Nunca debía haberte puesto allí, en esa casa no crecías, necesitas darte cuenta de tu potencial, Potter. Tú sabes a donde perteneces. Nunca es tarde para enmendar tus errores. Estarás de ahora en adelante donde perteneces realmente, serás un SLYTHERIN

La profesora McGonagall lo miraba con tristeza y decepción en sus ojos, además de un poco de ¿miedo? El Gran Comedor estaba en completo silencio, podría escucharse el vuelo de una mosca, el silencio era absoluto y denso. Todos lo miraban incrédulos mientras caminaba hacia la mesa de su nueva casa. Se pudo escuchar el chasquido de dedos de Dumbledore que hizo que los distintivos de su túnica de Gryffindor pasaran a ser de Slytherin. Ahora llevaba la serpiente plateada en vez del león dorado. Todos los Slytherins le miraban con desconfianza, halló un sitio justo al lado de Theodore Nott y al frente de Draco Malfoy, allí se sentó. Dumbledore dijo algo más pero Harry no lo escuchó, en realidad nadie lo hizo. Pronto la comida estuvo sobre la mesa, aquello era incómodo, todos le miraban aún. De repente se escuchó un "TRAIDOR" Harry se volteó para ver a Ronald Weasley de pie y señalándolo con un dedo "TRAIDOR, POTTER" volvió a gritar. Rápidamente casi todos los Gryffindors estaban de pie gritándole cosas similares

-Potter apestas

-Vete al diablo

Nos has traicionado a todos

-Púdrete, Potter

-Te odiamos

-TRAIDOR maldito cobarde

Harry cerró los ojos intentando calmarse mientras apretaba fuertemente su varita. Abrió de nuevo sus ojos y empezó a comer. Aquello era tan solo el principio pero no mostraría debilidad ni dolor. Le sería todo indiferente. "Apenas comienza mi infierno" pensó amargamente