Disclaimer: Estos personajes le pertenecen a JK ROwling y no a mí. No escribo por fines lucrativos.

Capítulo XII: Lágrimas en el aire

-y como buscador quedará...

Severus miró a Draco, ojalá que hiciera lo correcto. Ya era hora de madurar y hacer las cosas bien, dejando atrás un poco el orgullo. Además era la oportunidad para que Potter se integrara al grupo. Tal vez Draco ceca de Harry se decidiera por el lado de la de luz o Harry cerca de Draco se pasara a la oscuridad. Era un arma de doble filo.

-...Harry Potter

Harry sonrió débilmente. Severus notó como los Slytherins se veían un poco turbados y desubicados, nadie hizo ningún comentario. Sin embargo, los Gryffindors, que también escuchaban la declaración oficial, no parecían para nada contentos, todos miraban hacia Harry con caras de profunda decepción. En cada uno de esos rostros podían leerse diversos sentimientos: rencor, enojo, odio, orgullo, tristeza, sorpresa, shock, angustia, preocupación, dolor... La cara específica de Ronald Weasley era todo un poema, eran tantos los sentimientos juntos que más bien parecía indiferencia, pero para un buen conocedor como Severus, sabía que simbolizaba todo lo contrario. Hermione Granger, por el otro lado, tenía la cara de dolor y preocupación más sobresaliente. Por su parte, Ginebra Weasley tenía lágrimas en los ojos y así pudo haber pasado Severus por los rostros de cada uno de los leones, mas un alboroto lo hizo reaccionar. Un chico de tercer año corrió hasta Harry y se le tiró encima y comenzó a golpearlo en la cara, pero era muy pequeño. Harry lo agarró por la túnica y lo quitó. Después se puso de pie, miraba al chico con rabia. Pero éste, parecía querer buscar pleito

-Tú, maldita asquerosa serpiente-le gritó-siempre supe que tenias algo raro. Eres un anormal. Ahora sabemos por qué no moriste cuando el que no debe ser nombrado te atacó, es más, tal vez en realidad no te atacó. Quizás son aliados y tus padres lo fueron antes que tú. Eres una serpiente traicionera y oscura, Potter. Vete al diablo, tú y todos los demás Slytherins ambiciosos de tus amigos

-Nadie le habla así a un Slytherin-amenazó Nott-no si hay más Slytherins cerca. Ahora, anda, atrévete a decir algo más

Todas las serpientes se reunieron amenazadoramente viendo al chico, éste probablemente vio el peligro y decidió abortar su misión de humillar a Harry y volvió con los leones

-¡Hey chico! ¿Dónde está tu valentía Gryffindor?-gritó un Slytherin de sétimo año

Todas las serpientes se reían, incluso Harry sonreía un poco. Severus decidió actuar

-Chicos, es suficiente-dijo a los Slytherins-ya la selección acabó, ahora vayan a la sala común

Luego se volvió a los Gryffindors y habló mucho más fuerte para que todos los de su casa escucharan también.

-En cuanto a ti, Foster-dijo con sorna-te rebajaré 75 puntos por agredir a un compañero. Quiero que mañana me entregues un pergamino con la frase "no debo golpear a mis compañeros de otras casa" doscientas veces y además tendrás detención durante dos meses todos los jueves con el Sr. Filch ¿entendido?

Foster asintió y los Slytherins rieron burlonamente. Los Gryffindors solamente le decían que todo estaba bien, que no importaban los puntos.

-Ah y lo olvidaba-agregó Severus-le otorgo al Sr. Potter 10 puntos por no pelear y saber controlar la situación

Esta vez, Harry sonrió más abiertamente y Malfoy, quien estaba su lado le dijo algo que sonó como "Quizás sirvas para algo, Potter"

Durante la cena, Harry estuvo muy callado y podía notar todas las miradas de los presentes en sí mismo, de seguro el rumor de su inclusión en el equipo de Quidditch ese año ya seria de conocimiento público. Estaba un poco enojado por la reacción de ese chico, para ser sincero, Harry nunca lo había visto. Evidentemente, no tenía ningún problema con él, cuando lo golpeó en la cara, Harry se sorprendió pero decidió parar eso, no iba a golpear al chico por varias razones: la primera, porque ni lo conocía, segunda no iba a pelear con todos los Gryffindors allí y tercera no le gustaba pelearse con nadie. Además, Snape estaba allí y no quería que lo castigara, mejor simplemente ignoraba la situación.

Sus compañeros Slytherins parecían un tanto incómodos con la resolución del equipo, a Harry le sorprendía realmente que lo hubieran aceptado, había ido a las pruebas solamente para demostrar que ya no era un león y ellos no le interesaban en lo absoluto. Aunque eso no fuera cierto...

-Nott-llamó Harry Theodore lo miró-con mi entrada al equipo estoy dando la prueba que pediste. Creo que ya lo demuestro

-En realidad no es suficiente, Potter-contestó Nott-no sabemos cuáles son tus verdaderas intenciones. Perfectamente podrías no atrapar la snitch en el partido para que perdamos, puede ser todo un complot. No voy a aceptar esta prueba todavía.

-Bien

-Pon atención, Potter-dijo Malfoy-te escogimos para el equipo porque te estamos probando, si haces algo mal, te vas y entra Roberts. Esta es tu única oportunidad, no hay más. Más te vale hacer las cosas bien. Y tienes una maldita suerte, porque por alguna razón el profesor Snape te apoya, no se en que estés, Potter, pero te descubriré.

Harry no contestó ante eso, simplemente asintió levemente con la cabeza y continuó con su cena.

Después de la selección del equipo de Quiddith y de resolver el problema con el chico Foster, Severus se fue a su despacho, tenía que revisar unos cuantos trabajos de los chicos de cuarto año. Estaba orgulloso de Draco, era un buen chico. De hecho, tenía que hablar con él, y con los otros chicos también, claro, pero el primero era Draco, en realidad Draco era el que más le importaba y el que más diferencia podría hacer, aunque Nott también era un sujeto de cuidado. Pero a Draco le tenía un afecto especial, sabía que Lucius no era el mejor padre para el chico, lo sabía porque Lucius había sido su "amigo" durante toda su vida. No tenían la misma edad, Malfoy era un par de años mayor que él. Draco había crecido siendo un niño malcriado, tenía muchísimo dinero y se le consentía en todos sus caprichos, pero no tenía el amor de su padre, no sabía lo que era tener un padre afectuoso, Lucius solamente le enseñaba a ser un Malfoy, a llevar el apellido con honor. Narcisa, por la otra parte, era distinta, era de sangre limpia y también para ella era muy importante lo que es las clases sociales, sin embargo, amaba a su hijo más que a nada, podía verse en sus ojos. Narcisa era diferente de Lucius en ese sentido, aunque ambos eran muy astutos, calculadores y ambiciosos.

Por todo esto, Draco era un chico un tanto desubicado, pues cuando tenía que elegir, no podía hacerlo por él mismo, decidirse por su propio criterio, debía pensar primero en la imagen, en cómo seria visto que un Malfoy hiciera tal cosa o tal otra. Aunque aparentaba una gran seguridad, realmente era muy nervioso, debía medir cada actuación suya, era un peso enorme. Severus también lo llevó en algún momento de su vida, y lo llevaba todavía. Pero ahora era diferente, pues lo que llevaba era el peso de haber sido un mortifago, su mayor error.

Severus no tenía hambre, nunca comía mucho así que si necesitaba comer simplemente iba a las cocinas y los elfos le darían de todo. Ahora se encontraba revisando unos cuantos ensayos, cuando de repente lo sintió: un ardor en su antebrazo izquierdo le quemaba. Voldemort requería de su presencia, aquello no era bueno, Severus ya sabía lo que venía.

Se levantó del asiento frente a su escritorio, convocó su capa y máscara de mortifago y las guardó pequeñas en su bolsillo. Envió por medio de la chimenea un mensaje a Dumbledore donde le comunicaba que iba a reunirse con el Lord Oscuro. Salió rápidamente de sus habitaciones y durante el trayecto hasta los límites del bosque prohibido topó con varios estudiantes, a los cuales por supuesto, les quitó puntos "sin razón". Claro que tenía razones para restarles puntos "no merecen ganarlos" pensaba Severus. Aunque en realidad estaba tan nervioso que eso lo hacía desquitarse con los demás.

Llegó finalmente a un lugar donde ya podía desaparecer, se puso la máscara y la capa y desapareció con un "plop". Instantes después apareció en medio de un bosque oscuro, no se escuchaba absolutamente nada, era un lugar aterrador, pero más aterradores eran aún quienes se reunían allí. Severus avanzó hacia el círculo y se reunió con sus compañeros mortifagos. Afortunadamente, llegó a tiempo y más o menos unos dos minutos después todas las figuras estaban ya formando el círculo alrededor de la sombra más perversa del lugar

-Ahora que estamos todos-comenzó Voldemort-quiero que me digan que averiguaron sobre la profecía que se perdió en el Ministerio de Magia

Se podía percibir claramente el miedo que sentían los mortifagos, evidentemente ninguno había conseguido información de ningún tipo. Severus sabía que la maldición cruciatus sería muy usada aquella noche, solo esperaba poder salir con vida de allí. Pero nunca se sabía, con lord Voldemort nunca se sabía, todo era una caja de sorpresas, aunque éstas nunca eran agradables.

-Empecemos por ti, Lucius-el rubio apenas si abrió a boca cuando Voldemort lo interrumpió- ah cierto, es que estás prófugo de la justicia. Todo por tu propia estupidez, no es posible que te hayas dejado atrapar. Crucio

Lucius Malfoy cayó al suelo mientras gemía de dolor, Severus tenía sus ojos puestos en él, su mirada era neutra. En el pasado, había considerado a Lucius como un amigo, un compañero, ahora lo veía como un estúpido que trataba a su único hijo como una basura, un desperdicio de vida humana. Su mirada neutra se transformó en una mirada de profundo desprecio. Minutos después Voldemort liberó a Lucius de la maldición y siguió con Crabbe

-Tú, Crabbe, dime que conseguiste-El estúpido mortifago grande sudaba frío y no paraba de gimotear

-Pues, ee, buenos es que, señor...

-no conseguiste nada

-no, señor-Crabbe se arrodilló y besó el dobladillo de la túnica de Voldemort

-NO TE DIJE QUE TE ARRODILLARAS, QUITATE DE AQUÍ. Crucio. Eres demasiado inútil, igual que todos tus compañeros.-la tortura de Crabbe tardó al menos 10 minutos, en los cuales los mortifagos iban preparándose psicológicamente para recibir el dolor del fracaso

-Bueno, no voy a perder mi valioso tiempo preguntándole a cada uno que consiguió, sé que ninguno averiguó nada-los mortifagos bajaron a cabeza con pesadumbre-si alguien tiene información importante hágamela saber de inmediato

Ningún mortifago dijo nada, Severus sabía que no era momento para decirle a "su amo" lo que sabía, lo que le había pedido. Así que guardó silencio, solamente un mortifago habló

-Yo averigüé que la profecía fue hecha por Sybill Trelawlney y fue escuchada por Dumbledore, señor

-Eso ya lo sé, idiota. Quiero que me den datos importantes.-rugió Voldemort

-Pensé que tal vez querría secuestrar a Trelawney, mi lord-se atrevió a agregar el mortifago

-Pues pensaste mal. Y además ¿cómo te atreves a decirme lo que debo hacer? CRUCIO

El mortifago estuvo bajo la maldición alrededor de quince minutos, durante los cuales, nadie se atrevía tan siquiera a parpadear. Cuando acabó el castigo, el mortifago estaba sangrando por todas partes y temblaba incontrolablemente. Voldemort, al ver que no se movía le lanzó u hechizo y lo lanzó a su lugar del círculo, donde no se movió.

-Bien si nadie tiene más cosas que agregar entonces puedo decirles algo importante-nadie dijo nada así que el Lord Oscuro pudo continuar-Como todos saben, nuestro grupo es muy exclusivo, no puede entrar cualquiera, se necesitan a los mejores, que no tengan miedo a nada. Pero nuestro grupo es reducido, ya es hora de traer los miembros nuevos. Sé de unas personas que quieren ingresar, así que comuníquenles que vengan a la próxima reunión. En cuanto a los jóvenes, los hijos de mortifagos que sean mayores a 16 años ya pueden ingresar, deben venir también a la próxima reunión. Si no viene el chico, el padre lo pagará.

Severus cerró sus puños fuertemente, eso era a lo que le tenía más miedo, no le importaba si algo les pasaba a los idiotas de los padres mortifagos, le importaban sus chicos. Les importaba su presente, pues no estaba muy seguro de si existía un futuro para ellos, era triste pensar eso para unos chicos que apenas tenían 16 años.

-Ahora, ya pueden irse. Snape, quédate-Severus asintió y esperó a que los demás se fueran. Ya estaba preparado para eso-dime todo lo que sepas

Severus se arrodilló, besó con asco el dobladillo de la túnica de "su" señor y se puso de pie nuevamente

-Dumbledore insiste en que la información de la profecía únicamente concierne a Potter así que no me quiso decir nada. Pero pude romper las barreras del chico Potter y además escuché una conversación entre el vejete y el mocoso. No hablaron de lo que dice exactamente la profecía, pero hablaron que Potter es supuestamente el único que puede derrotarlo, señor. Que él tiene algún poder que usted desconoce, pero ese poder no lo conoce tampoco Potter ni Dumbledore. Ambos están preocupados intentando descubrir que tiene el chico que usted no tenga

-¿Y cuales son sus planes?

-Dumbledore tiene planeado enseñarle magia avanzada a Potter para averiguar en que área se destaca más para reforzárselo, pero por el momento no han tenido ninguna reunión de ese tipo

-Bien, Snape, quiero que vigiles muy de cerca al chico sé que ahora está mucho más cerca de ti porque Lucius me lo dijo, quiero que sepas todo lo que pasa con él y quiero saber por que diablos está en la casa de MI familia.

Todos saben que para que haya cambio de casa debe haber un cambio enorme en la personalidad de las personas, quiero que averigües que pasó con el chico que lo hizo cambiar. La próxima reunión tendrás que darme un informe de todo lo que pasa. ¿Está claro?

-Si, señor

-Bien, puedes irte, Severus

Severus besó de nuevo el bajo de la túnica del mago, se levantó y desapareció en la oscuridad.

Harry despertó por la mañana y se preparó para un nuevo día de clases. Por el ajetreo del día anterior por haber quedado en el equipo de Quidditch y las demás preocupaciones había olvidado por completo el asunto del libro de Malfoy. Lo que Harry no sabía, era que muy pronto descubriría el misterio.

Tenía a primera hora clases de pociones, la semana pasada había tenido clases de Occlumancia y el profesor Snape no había vuelto a citarlo, seguramente ese mismo día le diría el día de la nueva clase.

Después de desayunar se dirigió al aula de pociones, ya estaban algunos alumnos esperando afuera. Harry puedo ver a Hermione conversando con Ernie, el chico de Hufflepuff. Al ver a Harry, detuvieron de inmediato su conversación, evidentemente habían estado hablando de él. Estaba acostumbrado a que la gente hablara a sus espaldas, pero no que esas "gente" fuera Hermione. Retiró su mirada y miró a las demás personas, en ese momento iban llegando Malfoy, Nott y Parkinson y un momento después el profesor Snape abrió la puerta del aula. Entraron y Harry se sentó con Draco, pues Pansy se sentó con Nott, seguramente estaba harta de que Draco no le hiciera caso, así que ahora intentaba conquistar a Nott.

El profesor Snape les dijo rápidamente que debían preparar la poción reductora. No era muy difícil.

Harry observó a Draco, tomaba todos los ingredientes rápidamente y los cortaba con bastante destreza, siempre había creído que Snape le ponía buenas calificaciones pero que no sabía hacer pociones, ahora veía lo equivocado que estaba, parecía saber lo que estaba haciendo.

Harry decidió concentrarse en su trabajo en vez de observar a los demás, aunque sabía que Snape ya no iba a estar molestándolo durante clase, no estaba muy seguro de que pasaría si no hacía la poción bien no se sentía con tanta confianza.

Al cabo de una hora y media ya había acabado exitosamente su trabajo, así que embotelló la poción y se dispuso a observar silenciosamente a los demás.

Sus compañeros estaban concentrados haciendo su poción excepto Draco, había empezado bien pero ahora estaba como distraído, Harry creyendo, que tenía problemas con su poción revisó la coloración, pero todo parecía bien, tal vez fuera solo una impresión suya

-Ya terminó su tiempo, embotellen sus pociones y tráiganlas a mi escritorio-anunció Snape alrededor de diez minutos después.

Harry tomó su botella y la llevó al escritorio de Snape quien lo miró y le dijo en voz que solo él pudiera escucharle: "Clases de occlumancia esta noche en el salón de clase, después de la cena" Harry asintió, tomó su mochila y salió de la clase.

Ahora tenía clase de transfiguraciones con los gryffindors y además no soportaba ver a los ojos a la profesora McGonagall, siempre tenía una mirada de melancolía y decepción que era difícil de ignorar, aunque intentaba pensar para mí mismo que todo aquello tenía un significado importante, podría significar las vidas de muchas personas, si tan solo pudiera hacer su trabajo de espiar, si pudiera meterse en el mundo de sus ahora compañeros, pero ellos no le dejaban entrar.

Cabizbajo entró a la clase de transfiguraciones y se sentó solo al final del salón, donde siempre se sentaban los slytherins, poco después llegaron los demás y quedó solo. Entregaron los ensayos sobre la transformación de la roca y la clase fue de análisis de cómo transformar materiales sólidos pequeños en animales acuáticos grandes, era solo teórico porque para practicarlo era necesario un espacio más grande por si alguien lograba transformar una ballena.

Harry ya había leído eso también así que mientras los demás prestaban atención a la profesora McGonagall-o fingían hacerlo-se dedicó a mirar a la clase de nuevo.

Las clases ese día pasaron muy lento para Harry, por alguna razón se sentía incómodo, tal vez fuera su relación con Lord Voldemort, tal vez eran emociones de él y no de Harry, así que no le dio mucha importancia.

Después del almuerzo tenía clases de criaturas mágicas con Hagrid, quien esta vez les estuvo enseñando una esfinge, Harry no estaba muy emocionado por su anterior encuentro con una en el torneo de los tres magos, el recuerdo de aquel fatídico día lo hizo estremecerse. La clase terminó una hora antes de lo habitual porque Hagrid les dejó como tarea intentar descifrar un enigma, y como era mejor que lo pensaran a solas, les dejó ir.

Como aún estaba claro Harry decidió ir a dejar su mochila en su habitación y luego dar un paseo por el lado antes de la cena para estar relajado para sus clases de occlumancia. Así hizo y una vez cerca del lago se puso a dar vueltas cerca de la orilla al mismo tiempo que lanzaba piedras. De pronto un sonido parecido a un sollozo llamó su atención, volteó a ver si encontraba a algún alumno llorando pero no vio a nadie, de nuevo lo escuchó y esta vez pudo darse cuenta de que provenía detrás de unos arbustos mas o menos cercanos. Harry se acercó cautelosamente, había un pequeño claro detrás de unos arbustos, y estaba bien ocultado por un par de árboles, Harry apenas pudo ver una silueta de un chico, pero no sabía quien era. Pensó que lo más adecuado sería irse y dejar al chico llorar, pero por otro lado un sentimiento de necesidad de permanencia le impidió moverse de donde estaba. Desde su posición tan solo podía ver la forma del chico pero éste no podría verlo a él pues había un haya grande que impedía la visibilidad.

El chico se movió y Harry pudo ver que era rubio y sostenía fuertemente en su mano un papel, y susurraba palabras, Harry no pudo evitar acercarse un poco y al hacerlo puso comprobar lo que en efecto estaba sospechando ¡Era Draco Malfoy!

Ahora estaba lo suficientemente cerca para escuchar lo que decía el rubio:

"¿Por qué? ¿Por qué a mí me tiene que pasar esto? Siempre supe que pasaría, pero no quiero que suceda. ¿Qué opción me queda? No puedo discutir con papá, no puedo negarme, pero realmente ¡no quiero hacerlo! ¡No quiero ser un sirviente más de ese mounstro! De ese bastardo que me quitó a mi padre, del maldito que está arruinando mi vida y la de mamá. No quiero ser una marioneta suya, quiero tomar mis decisiones. ¿Es que acaso no tengo opción? Prefiero la muerte antes que unirme a él, ¡no voy a aceptar estar bajo su dominio!"

Mientras Draco hablaba las lágrimas resbalaban sobre sus mejillas, mientras sus ojos grises siempre fríos ahora demostraban toda clase de sentimientos encontrados, tenían un brillo particular, el brillo que hay siempre antes de que todo se opaque.

Harry estaba impresionado, era evidente a que se refería Malfoy, no quería unirse a los mortífagos y reclamaba el por qué. Siempre había creído que Malfoy estaría más que contento de ser llamado a ser un mortífago como su padre, a matar muggles y destruir vidas inocentes, pero parecía que se había equivocado en sus juicios. Realmente no conocía a Malfoy, ni siquiera un poco.

Harry miró de nuevo hacia el rubio y vio con horror que tenía su varita apuntando hacia su propio corazón, Harry no dudaba que pudiera conocer más de una maldición asesina que pudiera acabar con su vida. Pensando muy rápido, Harry saltó sobre los arbustos

-¡Malfoy! ¡NO!-gritó mientras intentaba quitarle la varita de sus manos.

Los siguientes cinco minutos fueron una lucha entre ambos de intentar quitarse la varita, se valía todo, golpes, patadas, cabezazos…Hasta que finalmente Harry logró quitarle su varita y tirarla lejos

-Maldito Potter, ¡mi varita!-gritó entre jadeos Malfoy

-No le pasará nada, la convocaré después y estará igual-contestó Harry jadeando también

-¿Por qué lo hiciste?-preguntó de pronto Malfoy

-Bueno ehm estaba cerca del lago y creí escuchar algo y ehmm-empezó Harry nervioso

-No me refiero a eso. Quiero decir, ¿Por qué no dejaste que me matara?

-Nadie debe morir así, Malfoy. Si vas a morir que valga la pena

-Siempre nos hemos odiado ¿por qué no me dejaste morir? Así ya no estaría para molestarte todo el tiempo-la voz de Malfoy temblaba casi imperceptiblemente

-Ya te dije, nadie debe morir así

-¿Cuánto escuchaste de lo que estuve hablando?-ahora la conversación empezaba a ponerse peligrosa

-Lo suficiente para saber lo que te pasa-contestó Harry

-¿Lo suficiente para saber que me pasa?-Gritó Malfoy-Nadie puede saber exactamente lo que me pasa, nadie lo puede entender, todos los chicos se unirán al Señor Oscuro, ellos no lo entenderán y tú no tienes que hacer una elección, ya todos saben de que lado de la guerra estás. ¡Tú tienes posibilidades!

-No sabes nada, Malfoy, no sabes de mi vida y mis elecciones, yo también he tenido que elegir que hacer, no me hables de eso-Harry intentó calmarse para proseguir-Además, nadie puede forzar tu voluntad, tú eres quien le da el rumbo a tu vida, ¿Qué quieres hacer? Puedes elegir si eso es lo que quieres

-Claro que no puedo elegir, no tengo opciones, me tengo que unir al Señor Oscuro

-¿Tienes? ¿Qué te obliga a hacerlo?-Draco iba a contestar pero Harry prosiguió-Tu padre, esa no es una excusa puedes negarte

-Si lo hago me matará

-Entonces tu muerte tendrá algún valor, no como ahora. ¿No ibas a morir de todas formas?

Draco permaneció en silencio, como valorando lo que Harry acababa de decirle, pero éste estaba ahora demasiado metido en la situación

-Puedes unirte a Voldemort o negarte. Si te unes puedes morir, podría descubrir que no estás realmente interesado. En caso contrario, si te niegas entonces puedes unirte a Dumbledore y luchar contra Voldemort y vengarte por lo que te ha hecho. Tú decides

-Dumbledore no me aceptaría, después de todo soy el hijo de un mortífago

-Él aceptaría a cualquiera, después de todo aceptó a Snape una vez

Malfoy asintió en silencio y miró hacia el suelo. Harry aún no podía creer esa conversación, seguramente Malfoy estaba demasiado débil como para no ponerse agresivo.

-Accio varita-dijo Harry y la varita de Malfoy voló a sus manos e inmediatamente se la devolvió a su dueño-no tienes que dar una respuesta de inmediato, puedes pensarlo un tiempo

Malfoy asintió de nuevo y se incorporó lentamente mientras miraba a Harry

-Tal vez tengas razón-murmuró rápidamente

Harry sonrió

-Malfoy…

-Draco

-¿Perdón?-dijo Harry confundido

-Llámame Draco, como los demás

-Bueno, Draco, es hora de la cena, es mejor que vayamos ahora al Gran Comedor

Hubo un último asentimiento por parte de Draco y ambos se fueron caminando hasta el castillo.