No soy tan mala, al fin y al cabo, ¿si? ;)

Espacios ...

Far across the distance
and spaces between us,
you have come to show you go on.

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.- ¡Apartad, apartad! ¡Vamos, dejad paso! ¡Carro de paradas, deprisa! ¡No tiene pulso!

En todos sus años como oncólogo, James Wilson se había enfrentado a todo tipo de situaciones. A los casos de los pacientes con los tipos más extraños y retorcidos de cáncer. Había visto perder la vida a niños y a ancianos, había comunicado a los pacientes el infierno en que se iban a convertir sus vidas; en su profesión, aquello era pan de cada día.

.- ¡Preparad las palas! ¡No tiene pulso! ¡Oh, mierda, cierra las cortinas!

Era Jefe del Departamento de Oncología. Era un igual a House, y había sido antes un igual a Cuddy, cuando era ella quien dirigía el Departamento de Enfermedades Biológicas. Quizá por eso no le había sorprendido tanto como a su amigo el que ella hubiera adoptado tantas medidas de seguridad cuando semanas atrás había habido en el hospital el caso más sonado de enfermedad biológica… con Joe y Foreman. Porque Cuddy sabía de sobra todas las implicaciones y consecuencias que aquello podría suponer.

.- Uno, dos… ¡suelta!

A pesar de toda su experiencia, a pesar de toda su profesionalidad, racionalidad médica y lógica frialdad que debía mantener frente a sus pacientes, a James Wilson nunca le habían preparado para ser el médico de un amigo. Y no supo cómo agradecerle a House que hubiera confiado más en la claridad y la sangre fría de Cuddy que en la suya propia cuando siete años atrás fue ingresado en ese hospital. Sabía de sobra que estaba siendo egoísta, con House, con Cuddy y consigo mismo. House no merecía que su único amigo, su compañero de juergas, su paladín eterno, se acobardara. Y Cuddy, ella tenía el mismo derecho que él a desesperarse en cada pasillo al ver al invencible House postrado en una cama… a sentirse tan débil como él, en vez de estar obligada a mantenerse entera y firme frente al amigo que, de pronto, se había convertido en su paciente.

Foreman se hizo oír por encima de los sonidos magnéticos y el remolino de los recuerdos que en esos momentos era la mitad de la mente de Wilson, la mitad vulnerable que estaba viendo morir a una amiga, hasta llegar a la mitad que estaba sujetando dos palas, la mitad que estaba en la habitación de la UCI, la mitad que era el médico de una paciente más.

.-No responde.

A pesar de todos los obstáculos que se fueron materializando en el camino, Cuddy lo había hecho bien… había salvado a House. Sí, contra su voluntad. Sí, a pesar de sus deseos. Pero le había salvado. Seguía vivo. Para Wilson había sido suficiente.

.- ¡Vamos, vamos! Uno, dos… ¡suelta!

House no lo había visto así. Una traición, fueron las primeras palabras que le oyó decir después de despertar del coma. Con rencor. Con rabia. Con… decepción. Wilson no había sabido qué responder. House había pasado la tarde maldiciendo a Stacy, pero no había dicho una palabra sobre Cuddy. Simplemente, para él no existía. Había dejado de ser una amiga… él se dio cuenta enseguida, en cuanto ella entró en la habitación para chequearle. House ni siquiera la había reprochado nada. Ni un "Por qué lo hiciste", ni un "No tenías ningún derecho". Porque eso hubiera implicado que le importaba lo que ella pensara. Ni miradas rencorosas, amargadas, o comentarios corrosivos que sin duda la habrían hundido. Wilson casi lo había deseado con toda su alma, una reacción, un algo para hacerle abrir los ojos. Pero no. Y Cuddy parecía tan…deshecha. Wilson hubiera jurado que, cuando ella salió de la sala, la había visto llorar. Wilson tenía miedo de la reacción de House. Él no era así. Se estaba guardando para él la traición que más le había dolido, incluso más que la de Stacy… Cuddy había sido su amiga desde hacía más tiempo. Había confiado en ella.
Cuando Wilson salió de la habitación, hubiera jurado oír a House llorar contra la almohada.

.- ¡Sigue sin responder, Wilson! ¡Un minuto sin pulso!

A pesar de todo, James Wilson no había sido el médico de House. Si él lo hubiera sido… no quería ni siquiera pensar en cómo habría pasado aquellos días. Cuddy lo había hecho bien, y el salvarle la vida le había costado su amistad. Wilson ni siquiera hubiera podido rematarle. No porque le faltara profesionalidad, sino porque no podía. No podía.

.- ¡Otra vez! Uno, dos… ¡suelta! – se inclinó sobre el pecho de ella. – Vamos, Cuddy, tú puedes…

Habían pasado más de siete años. Y ahora… tenía que devolverle el favor a Cuddy. Ella les había salvado a ambos, a House y a Wilson, a su manera, cuando más lo habían necesitado. Ahora lo necesitaba ella. Parecía una idea imposible, casi surrealista. Ella era la doctora Lisa Cuddy. Ella era fuerte. Ella no necesitaba a nadie.
Y sin embargo, era así. Cuddy tampoco era invencible. House no podía ayudarla, pero él sí. Wilson sí podía. Se lo debía.

Más médicos iban añadiéndose al equipo. Chase controlaba el electrocardiograma con los dientes apretados, Cameron parecía perdida en un mar de gente que iba en su dirección y la voz de Foreman se oía pastosa junto a Wilson. Él no les culpaba. Debía ser extraño ver a la directora siempre inflexible, siempre firme, siempre sólida e inamovible, en una cama, como una paciente más. El médico jefe encargado de la UCI se mantenía en el marco de la puerta, con los ojos abiertos y la boca titubeando.le.taba a nadie.manera, cuando msara. que estaba en parte de hab44444444444444444444444444444444444

.-Noventa segundos sin pulso, doctor Wilson…

Él extrañó a House en ese segundo. House no hubiera dicho aquella frase con tanto derrote y resignación en la voz. House le hubiera gritado, como hizo Wilson para que entrara en razón en el quirófano. Cuddy había perdido mucha sangre y House no era otra cosa capaz de hacer que abrazarla. House le hubiera espoleado, le hubiera machacado e instigado a seguir intentándolo a pesar de todo, de todos.

.-Uno, dos… ¡suelta!

Silencio. Ya nadie respondía. El pitido en línea recta seguía siendo ininterrumpido.

.- ¡Lisa! Lisa, venga… ¡Suelta!

.-Déjalo, James…

La mano cálida de Cameron se posó en su hombro. Temblaba como una hoja, y Wilson se estremeció.
Ella nunca le había llamado por su nombre.

.-Dos minutos. No tiene pulso.

Una última vez. House lo hubiera hecho. House le hubiera animado a intentarlo una última vez. House no se hubiera rendido, le hubiera recordado que él había estado técnicamente muerto un minuto. Que Cuddy merecía una última vez. La mano en su hombro le apretó ligeramente, pero él no se apartó. Una última vez.

El pecho se convulsionó con la última descarga. Wilson se mantuvo inmóvil. La mano en su hombro le hacía daño.

Silencio.

Pi. Pi-pi-pi. Pi.

Wilson alzó los ojos casi al mismo tiempo que le caían un par de lágrimas sin ser consciente de ello. La mano se apartó con un sollozo y él apretó a su vez las dos manos pequeñas y frías sobre la cama al mirar el electrocardiograma. Parecía que sonreía cuando volvió a fijar los ojos húmedos en los tres jóvenes médicos que le miraban expectante.

.-Ha entrado en coma.

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.-Es un milagro, doctor Wilson.

Él sonrió.

.-Quizá deba replantearse su concepto de milagro, doctor Andrews.

El Vicedecano inclinó la cabeza sin dejar de sonreír. Minutos después del incidente, el Princeton-Plainsboro parecía volver poco a poco a la normalidad. O a toda la normalidad que se pudiera sin sentir la mirada de hierro de Lisa Cuddy en la nuca.

.- Pero ahora la doctora Cuddy sigue viva. ¿Cómo sucedió?

Wilson frunció ligeramente el ceño. No recordaba muy bien cómo habían sido los primeros segundos tras entrar en la habitación privada de Cuddy. Se había sentido mareado, confuso y… terriblemente asustado.

.-Cuando entré…aún tenía pulso. Muy débil, casi inexistente; estaba fibrilando. Tuvo el paro instantes después.

Andrews abrió mucho los ojos, serio y confuso. También parecía enfadado. Muy enfadado.

.- ¿El médico de guardia no estaba con ella? ¡Le habíamos asignado su vigilancia intensiva! ¡Debería haberlo prevenido!

Wilson se removió, incómodo. Eso sí lo recordaba, con espantosa claridad.

.-El médico de guardia no se encontraba en condiciones de hacer nada. Estaba tirado en el suelo, a los pies de la cama. No sabemos cuánto tiempo llevaba inconsciente, pero no pudo ser mucho. El máximo tiempo que yo estuve ausente fue veinte minutos.

.- ¿Quién es? ¿Cómo está?

Wilson inspiró hondo.

.-Es el doctor House… Está en Urgencias, pero se pondrá bien. Despertará en unos minutos, en cuanto su equipo le prepare. – esbozó una débil sonrisa – Tiene que ocuparse de un caso. Ahora, él es el médico de la doctora Cuddy.

El doctor Andrews pareció perplejo por esa información. El doctor House… vaya. Parecía obvio. Así que por eso no estaba en la habitación tratando de reanimarla. No había tenido en absoluto idea. Pero Wilson tenía razón, despertaría en unos segundos, y se haría cargo de la Decana de Princeton… Andrews asintió.

.-House tiene dos semanas para tratarla, doctor Wilson. Confío en que su equipo esté a la altura. No hace falta decirle que la doctora Cuddy tiene que despertar, también, sin lo que le está causando la hemorragia interna.

Wilson apretó los dientes, pero asintió sumisamente con la cabeza. Confiaba plenamente en House, más que en sí mismo, para tratar esa delicada situación. Cuando el Vicedecano se iba, añadió algo más.

.-Doctor Andrews, yo también participaré en el caso. Lisa despertará. – hizo una pequeña pausa, más para sí mismo que para su interlocutor. – Se lo debo.

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Lamento no poder concluir todavía este fic ;) Pero me quedan muchas cosas por aclarar, ¿no? Tampoco podía dejar morir a mi Lisa… sólo la he dejado en coma xD Como lo prometido es deuda, he continuado n.n

Y, por favor, comentad. Nunca agradeceré lo bastante a todos los fantásticos reviewdadores que me han apoyado con este fic n.n ¡Sois geniales! Sobretodo los que escribís también, sabéis de sobra esa ilusión de cuando recibes un nuevo review, y no cuesta nada! Solo son un par de minutos para que me digáis en qué puedo mejorar, qué os ha gustado… El rollo de siempre, ¿no? n/n Ah! Y procurad dejarme e-mail para poderos contestar n.n''

Hilda: ¡Hola linda! Gracias por dejarme el review, no te pude contestar por e-mail porque…no me lo dejaste n.n'' pero muchísimas gracias por el comentario, yo también preferiría el Houmeron antes que Cuddy se marchara en verdad, pero espero no tener que llegar hasta ese punto ;)! ¡Besitos, nos leemos!

No tardaré en subir el 8, pero también estoy con otros fics de House, M.D., así que pido paciencia que los subiré rápido n.n

Eché de menos esto de actualizar Euphoria… n.n

¡Besitos!

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