Disclaimer: La humanidad entera lo sabe, lo que reconozcas aquí no es mío, ni lo ha sido ni lo será, es propiedad de James Matthew B, Disney y los otros adaptadores de cintas cinematográficas XD. Yo no gano nada con esto. I promise it XD

NA (Nota de la Autora): No me van a creer cuando les diga que hasta hace poco me enteré que la segunda parte (adaptación de Disney) de Peter Pan es, digamos, similar en trama. Pero ¡Por mi vida que no se parecen realmente! Ni esta es una trascripción de esa historia, no sé cómo se nos pudo ocurrir algo tan similar, pero ya ven, misterios de la vida. Así que, tengan por seguro que este Fan Fic es muy, muy diferente.

II. Hasta no ver ¿No creer?

Creo que caí dormida enfrascada en mis pensamientos de ironía y total convencimiento. Me desperté de un momento a otro, a media noche según parecía, el cielo se hallaba oscurecido, guardé silencio para saber qué hora era aproximadamente.

Escuché unas risas y en general una platica muy animada. Tal vez no era tan tarde, lo cierto era que no escuché a mi hermano, entonces eso significaba que no faltaba mucho para que subieran a acostarse.

Me incorporé a la vez que me desperezaba extendiendo los brazos, contemplé de nuevo mi entorno, ésta vez con más claridad. ¿Había dejado las cortinas corridas? No lo recordaba, pero el cielo se hallaba en una profundidad azul envolvente, una perfecta luna redonda y resplandeciente yacía soberbia en medio de aquel cuadro, como si lo hiciese adrede. El enojo ya no ardía y burbujeaba en mí, sin embargo algo de mi orgullo me soplaba que no tenía que bajar por ninguna circunstancia.

Seguí escuchando la plática, las risas, me hallaba cruzada de brazos de manera estúpida, pero así era, orgullosa.

Algo me hizo voltear hacia la ventana, una silueta, me había parecido ver una sombra oscura pasar. No era usual que yo alucinara cosas tenebrosas, era claro que eran aspectos de la imaginación.

Recorrí con la mirada el resto de la habitación, frente a la cama había un librero, muy amplio, en las paredes cuadros y cuadros llenos de pinturas y algunos reconocimientos, al lado de la cama, un escritorio con unas hojas sueltas y lo que parecía una taza de té de una noche anterior… Fue entonces que comprendí en qué habitación me había metido, era la habitación de la bisabuela. Bufé en desolación, no podía sentirme más ridícula en aquél momento, pero lo cierto era que nadie había ido a sacarme, hasta ese momento. ¡Cómo había podido meterme ahí sin darme cuenta! Empecé a sentirme incomoda, pero de nueva cuenta mi orgullo me dictaba pertenecer en el lugar como si desde un principio supiera lo que hacía, que yo sabía lo que hacía. No quería hacerme ver vulnerable bajo ningún motivo.

En los ratos que había estado escuchando las conversaciones no había escuchado la voz de la bisabuela ¿Estaría ya dormida? Al parecer ya lleva rato de no estar ahí.

Volví a mirar la ventana, tal vez ella había entrado a correr la cortina…

En ese momento una sensación increíble de querer golpearme la cabeza con la pared me consumió de pies a cabeza.

De nuevo, de reojo me pareció ver una sombra¿Pero cómo podía haber una sombra? Nadie podía estar pasando de manera casual, yo estaba en un piso superior. Comencé a asustarme un poco¿Sería acaso un delincuente?

Me aparté de la cama en dirección a la ventana, eché un vistazo pero nadie parecía querer entrar por la ventana ¿Qué estaba ocurriendo?

Suspiré hondo y me dirigí de nuevo hacia la cama, tenía las manos tapándome la cara tenía que idear algo.

Hasta el momento sólo me venían a la cabeza dos opciones: Permanecer ahí, hasta que amaneciera, o salir y tratar de escabullirme a otra habitación, teniendo que pasar ante los ojos de todos y teniendo que dar disculpas por lo sucedido…

Cruzada de brazos me senté de nuevo en la cama, en definitiva no sería la segunda opción, con tan sólo recordar una fracción de lo que había ocurrido, volvía a tensarme.

Tomé el forro entre mis manos una vez más, lo contemplé, altiva… justo cuando me dispuse abrirlo, me pareció que había demasiado silencio, ya no escuchaba las risas de mis padres con mis abuelos, ni siquiera algún susurro que indicara que la plática seguía, reí por lo bajo, al parecer mi plan de permanecer ahí hasta el día siguiente iba en marcha… permanecí sentada de aquella manera hasta que mi posición me pareció incómoda, entonces me recosté de forma correcta en la cama, mis párpados comenzaban a pesarme, pestañeaba varias veces con mi vista al vacío…

Pero algo me sacó de mi ritual de sueño.

Un estruendo, provenía de la ventana, me incorporé de súbito a la vez que una sombra iba cobrando forma de manera lenta.

No puedo decir con precisión lo mucho que aquella imagen me aterrorizó, de forma inmediata di un brinco fuera de la cama para después hallarme debajo de ella con el corazón latiéndome de forma descontrolada, mi voz se hallaba en mi interior enmudecida, mis ojos amenazaban con comenzar a lagrimear, en definitiva, alguien entraba a la habitación. Ponía todo mi empeño en hacer que mi respiración entrecortada no fuera ruidosa, aunque para mí era un sonido muy evidente, pero pronto ésta dejó de ser el único sonido de la habitación…

Pasos ligeros, se escucharon con cautela por el suelo, como si mis ojos pudieran delatarme los giré con cuidado para el lado de donde provenían los pasos, entonces vi el primer hecho que me desconcertaría: no eran pies adultos, y tenían un calzado muy peculiar, en pico. Los miré con extrañes ¿Qué era lo que estaba ocurriendo? Pero no se comparaba con lo que sucedería después:

— ¿Wendy…? — Sacudí mi cabeza consiguiendo darme un fuerte golpe con la cama¿a caso estaba alucinando? Pero la voz volvió a susurrar mi nombre con delicadeza — ¿Wendy…? — Fue entonces que le presté mayor atención a aquella voz, era demasiado delgada, era de un niño. ¡¿Qué significaba aquello?!

¿Cómo era posible que supiera mi nombre? Entonces recordé en donde me encontraba, aquella voz estaba buscando a la bisabuela, pero si no era un delincuente, entonces ¿Para qué? De cualquier forma yo no había parado de estar aterrada, ignoraba cuales eran las intenciones de tan inesperada visita, no sabía que hacer, pero aquel golpe que me había dado en la cabeza contra la cama había sido bastante ruidoso… Aquella persona, permaneció de pie sin hacer ningún movimiento, como si esperara a que me delatara, permanecí en silencio con un vacío que me consumía, un escalofrío me recorrió de pies a cabeza, cerré mis ojos con fuerza como si de eso se tratara para que se fuera. Y así fue.

Al abrirlos de nuevo, recorrí la habitación con la mirada, pero sus pies no se hallaban en ningún sitio… se había ido. Permanecí en silencio por unos cuantos segundos más hasta que me tranquilicé, en definitiva se había ido y yo podía respirar hondo con alivio.

Me arrastré con la mirada hacia al frente al exterior de la cama, me incorporé y sacudí el polvo de mis ropas sintiéndome realizada, como impulso miré al resto de la habitación comprobando que no había intruso…

Suspiré de nueva cuenta con alivio, mi mente debatía a sus adentros sobre si avisar en ese preciso instante de lo ocurrido, o esperar a la mañana siguiente. Me volví a la ventana, estaba abierta de par en par con las cortinas corridas, como cuando me había despertado… me dirigí hacia ellas con toda intención de cerrarlas y asegurarlas muy bien, menudo susto me habían provocado ya.

Dando traspiés llegué hasta la ventana, el aire frío de la noche me llegó de golpe a la cara, no pude evitar cerrar los ojos y sonreír, no sin antes comprobar que no había un alma en los alrededores.

La ciudad se hallaba dormida, y sólo el resplandor de la luna cobijaba sin recelo con una manta conmovedora. Lo cierto por lo cierto y lo lógico por lo lógico.

Todo había sido una mala pasada de mi mente y yo me iría a dormir, con la mente tranquila de que nadie podría entrar, ni nadie había entrado.

En definitiva había sido una jugarreta de mi cabeza ¡Un niño con zapatos de pico entrando por la ventana! Reí de manera discreta, no era más que un 'insulto a mi ingenio'.

Sin embargo, mi felicidad se cortó en seco de un momento a otro al sentir como una mano se posaba en mi hombro. Me congelé ahí mismo, no tenía fuerza para volverme y enterarme de quien se trataba, simplemente cerré los ojos al borde de las lágrimas. Le escuché hablar de nuevo.

— Pero si… volviste como antes — aquella voz se escuchaba llena de júbilo, me volvió hacia sí, pero para mi sorpresa no sentí que estuviese parado frente a mí ¡mas su mano me estaba tomando el hombro!

Abrí los ojos sin dar crédito a la imagen que se me presentaba… flotando, con una sonrisa en cara, se hallaba él¡él!

Sus facciones eran afiladas y pequeñas, su cabello claro y alborotado, sus ropajes recordaban un arlequín verde, aunque menos exagerado. Pestañeé repetidas veces con asombro, él seguía mirándome con euforia… entonces fue que vi el libro sobre la cama, aquel viejo forro que yacía inmóvil e imperturbable, solté una carcajada.

— ¡Pero claro! Ahora mismo me despierto¡pues esto no es más que un sueño! No he despertado desde que leí… ¡esa cosa! — seguí riendo convencida de lo que decía, pero el 'despertar' del que hablaba… no llegaba. Él seguía mirándome, su semblante cambió de manera repentina a una expresión que mostraba concentración. Dejó de flotar, y con la mano en la barbilla comenzó a examinarme, caminando alrededor de mí.

Comencé a ponerme nerviosa, en mi mente se repetía seriamente la opción de pellizcarme con fuerza.

— Eres tú — Determinó con firmeza sacándome de mis cavilaciones — pero no lo eres… — concluyó con ironía mostrando de nuevo una sonrisa, entonces me miró de nuevo escudriñando en cada detalle… reí, sin más, al tiempo que lanzaba un suspiro, ese cuadro no podía ser más cómico a mi parecer.

— No me digas, de manera que ¿Eres… 'Peter Pan'? — Mis palabras rompieron aquel ambiente de fantasía, dando un sorbo de realidad… escuché como había pronunciado su nombre, me sonaba ajeno… insípido. Y él pareció entender algo.

— ¿…Ya no me recuerdas? — avanzó hasta quedar frente a mí, y por primera vez le miré directamente a los ojos… primera seña radical que me mostraban lo real de la situación, tenían un brillo hipnotizante, buscaban una respuesta. — ¿Quién eres? — Escupió de súbito ahora mirándome con extrañeza.

Me encontré a mi misma retrocediendo hasta llegar a la ventana, lo cierto era que él no parecía conocer el concepto de 'espacio personal'.

Llegué al punto donde no podía retroceder, dejó de avanzar.

—… Wendy… Darling — susurré escuchando nuevamente mis palabras, de nuevo las ganas de reír me invadían, pero el mirar sus ojos me detenían, había algo en sus ojos que rompía toda mi ironía y simplemente, quedaba muda. — Pero temo que no soy la Wendy Darling que buscas. — Puntualicé apartando mi vista rápidamente ¿Qué estaba haciendo? Reaccioné entonces de lo que pasaba ¿Estaba hablando con… Peter Pan?

Asió mi muñeca con fuerza, haciéndome voltear, miró mi rostro como si buscara una seña, y entonces algo parecido a la decepción apareció en su semblante.

— No, no eres Wendy… — susurró flaqueando la fuerza con que asía mi muñeca — ¿Pero por qué estás en su casa y pretendes ser ella? — Me recriminó jalándome hacia él por completo, me encontré a escasos centímetros de su cara, podía incluso contar sus pestañas y mirar con mayor claridad sus ojos, pero me aparté bruscamente de él impulsándome hacia atrás. Gran error.

Pude sentir a la perfección como tropezaba de manera absurda y caía hacia atrás, pasando la ventana conciente de que hacia donde iba no había piso, de la misma forma que pude sentir como me alcanzaba y asía por ambas manos, trayéndome de vuelta a la habitación. Lo siguiente que vi fue a ambos en el suelo… o debería decir él en el suelo y yo sobre él.

En ese momento fue que perdí la noción del tiempo, me hallaba atrapada en mi mente, desconcertada. Nunca había tenido un sueño tan real, para ser franca…

En ningún sueño que yo recordase podía sentir las cosas tan vívidas como en ese instante, el frío de la noche me seguía llegando de lleno a la cara, en mi caída había podido sentir como mi cuerpo cortaba el aire, mi vacío y temor, y por último mi contacto con él. Pude sentir el jalón que me proporcionó para salvarme y el impacto de ambos contra el suelo… podía sentir entonces como su cuerpo transmitía calor, su respiración sobre mis cabellos (lo que finalmente me hizo reaccionar). Me incorporé demasiado rápido ya que incluso me causó un mareo que me hizo tambalear, él se incorporó con toda naturalidad, rascándose un poco la cabeza.

Después de eso reinó un silencio profundo. ¿Qué clase de sueño era aquél? (¿Era aún un sueño?) Mi cabeza me daba vueltas, eran demasiadas ideas las que rodaban por ella, mi incredulidad era la más cruel de todas pues seguía captando cosas del exterior para recordarme que así no eran los sueños, y lo más importante¿En qué sueño tiene uno tan buena conciencia de que es un sueño, tiene uno tan buena memoria para recordar a detalle lo que había echo en la semana…? Debí haber parecido un fantasma errante en aquella habitación con mi mirada fija en el vacío y mis ojos abiertos de par en par.

— Aún no me respondes por qué estás en esta habitación y pretendes ser alguien que no eres, intrusa. — Me recriminó una voz con pesadez. Me volví hacia él, me miraba con un enfado genuino, incluso tenía las manos cerradas en puño.

Odié que me hiciera hablar ¡Todo era un desastre! Y él no podía tener ni la menor idea de todo lo que yo sentía en aquel momento, sólo me exigía una respuesta que mi mente era incapaz de procesar al estar saturada.

— No soy ninguna intrusa, en primer lugar — Contesté mirándolo con la misma expresión de severidad, pero me interrumpió.

— ¿Y por qué estás en un lugar que no te corresponde entonces? Aquí estaría Wendy — siseó con una expresión exagerada de severidad. Mi curiosidad entonces despertó.

— ¿Aquí estaría… por qué? — Me crucé de brazos a la vez que se me acercaba de nuevo, debo admitir que vacilé en quedarme ahí plantada, él realmente estaba molesto.

— Yo… no suelto información tan fácil — Lo segundo lo dijo con una expresión burlona e infantil, como cuando un niño juega a no devolver algo. Empezó a despegarse del piso hasta quedar recostado en el aire, cruzado de brazos mirándome con diversión — Si no eres Wendy Darling ¿Quién eres y por qué son idénticas?

Torcí la boca un poco ¿A caso era tan infantil? Hacía unos momentos antes lo había creido capaz de hacerme algún daño… Decidí darle una cucharada de su medicina, mintiéndole un poco ¿Para qué iba yo a decirle una gran explicación?

—… Lo único que sé es que ese es mi nombre… no puedo recordar nada. — Enarbolé mi mejor cara de inocencia y angustia, él entonces mostró algo de preocupación, pero siguió jugueteando en el aire.

— Mentirosa, mentirosa, dijiste mi nombre hace un rato… y me confundiste con un sueño — Dijo a tono de capricho y tirando de uno de mis mechones de cabello, me alejé del lugar y me crucé de brazos, podía ser infantil pero era en su totalidad bastante inteligente

— Soy… una de sus descendientes — Dije con decisión colocando mis ojos en blanco, pero él volvió a hablar.

— ¡Mentirosa otra vez! Yo he visto a todos sus descendientes, desde chicos — agregó con un dejo de tristeza — ¡Y ninguno es tan amargado como tú! — declaró volviendo a su simpleza, le miré ofendida.

— ¡Mientes tú, nadie que no sea la bisabuela te ha visto! — le encaré tapándome la boca, acababa de delatarme.

—…bisabuela — balbuceó mientras descendía y paraba frente a mí, tuvo la cabeza gacha mientras el silencio volvía a ocupar la habitación, de manera repentina volvió a su sonrisa habitual — Ellos no me han visto, pero yo si. —

Algo para mí era claro entonces, él había tenido la ilusión de que yo fuera Wendy. Si es que en realidad había visto a mis abuelos de pequeños, también significaba que había visto a Wendy… Adulta.

— ¿Por qué te desilusionas? Si es que dices la verdad, entonces no había razón de que me confundieras con ella… Pues la has visto cómo es ahora ¿No es así? — Al parecer yo tenía 'el don' de borrar la sonrisa de su rostro, se paseó por la habitación hasta la ventana.

— No la había… — Susurró dándome la espalda — y ella decidió crecer para nunca volver — agregó con amargura… algo parecido a la compasión me hizo avanzar con la intensión de disculparme — y tú… Al menos deberías imitarla correctamente, eres una copia muy triste —

Volvió a su postura burlona, me ofendí a nueva cuenta.

— No eres más que un chiquillo — Dictaminé avanzando con naturalidad a la cama — Y cuando despierte, esto habrá t-e-r-m-i-n-a-d-o. — Deletreé encerrándome de nuevo en mi incredulidad, pareció divertirle.

— Y tú demasiado amargada para ser tan pequeña. — Me mostró su lengua y dio un par de vueltas en el aire, se posó a un metro sobre de mi — ¿Será que la aburrida señora podrá ayudarme? — me preguntó como si aquella mención no pudiera enfadarme.

— ¿Y a qué se supone que has veni…? — Antes de que pudiera completar mi pregunta, una sombra pasó de nuevo por la ventana, me sobresalté un poco.

— ¿Venido? Pues… precisamente la venía siguiendo ¡Escapó! — Dijo señalando la ventana, lo miré sin comprender.

— Siguiendo… ¿La sombra?

— MI sombra — Dijo en tono triunfante dirigiéndose a la ventana — aún tengo que recuperarla.

No me contuve de la risa que me causó aquel comentario ¿La sombra otra vez? Era muy absurdo

— ¿Y luego qué, tendré que coserla? — Pensé en voz alta, justo cuando él volvió a la habitación, pero mi actitud burlona se desvaneció al ver que tenía a la sombra fuertemente asida por una mano.

— Así es, una vez que la encuentras es más sencillo atraparla — Dijo con una sonrisa de satisfacción — ¿La vas a seguir mirando o vas a cocerla? — Preguntó tomando asiento en el suelo y controlando su sombra.

Me mordí el labio.

— Entonces… ¿Viniste a que Wendy cosiera tu sombra? — Pregunté con un dejo de desilusión involuntario, el rió un poco.

— En realidad… ella me hace ese favor de vez en cuando…— miró soñadoramente hacia el piso, luego se volvió — Anda intrusa¡Wendy sabe coser! … o acaso ¿Tú no sabes? — apreté los puños y torcí mi boca mientras apartaba mi mirada de él… no sabía coser ¿Y qué?

— No tengo por qué hacerlo — Declaré bajándome de la cama — y deja de llamarme intrusa. — entonces él rió con estridencia, me puse nerviosa.

— En verdad eres muy mala imitadora intrusa… Pero si no me ayudas me quedaré aquí toda la noche — dijo insinuando que seguiría provocándome, bufé y me crucé de brazos.

— ¡Anda! Con suerte encuentras algo y asunto arreglado. — Abrí mi boca demasiado ofendida ¿Quién se creía para darme órdenes? Me dirigí al cajón de la mesita de noche de al lado de la cama, lo abrí.

— ¿Qué se supone que puedo encon…? — Callé de inmediato al ver un frasco con algo de cola dentro, lo tomé y escondí tras de mí — Tengo la solución — Dije con una expresión misteriosa que lo espantó un poco. — Pero temo que es algo… dolorosa — mentí mordiéndome de nuevo el labio. Él debió haber tragado saliva, ya que el hecho de que te cosieran el pie no debía ser con exactitud divertido, y ahora yo lo amenazaba con algo 'peor'.

— ¿Qué es eso? — Preguntó con interés intentando mirar mi espalda. Reí y se desconcertó aún más.

— Sólo me tomará unos segundos — Dije destapando el frasco y empuñando la palita como si fuera un arma, intentó alejarse pero le tomé del pie y… le unte el pegamento.

— Eso es… ¿Todo? — Preguntó divertido ya que el frío pegamento le causaba cosquillas, decidí torturarlo un poco colocándole un poco más de lo necesario, pronto se hallaba riendo a carcajadas. Al final así los pies de la sombra y los uní… Me repetí a mi misma lo que acababa de hacer ¿Había tocado una sombra? La textura era muy peculiar, como red.

Peter se colocó su calzado de nuevo, permanecimos en el suelo en silencio.

— Gracias — Dijo después de un rato colocándose de pie

— ¿Te vas? — pregunté indistinta al ver que se dirigía a la ventana

— Hay… una celosa que no tardará en llegar, mejor que yo la alcance primero — Dijo sonriendo de manera abierta, me incorporé al momento.

— ¿Campanita? — Pregunté riendo de nuevo, él se acercó a mí de súbito y me tapó la boca

— Acabas de decirle donde estoy — Me susurró al oído, con un movimiento me separé de él, me ponía nerviosa que se sintiera tan en confianza de invadir mi espacio — Además no quiero que tú hables de ella — Dijo fríamente al ver que me separaba.

— ¿Por qué? — Le cuestioné sin entender

— Eres demasiado amargada — Dijo como si se tratase de lo más obvio del mundo — ¡Ni se te ocurra decirle que no… que no… que no…! — Se interrumpía él mismo su regaño

— ¿Qué las hadas no…? — Me tapó la boca de nuevo, sin dejarme siquiera decir media palabra, esta vez me tapaba con fuerza

— ¡Jamás lo digas, jamás! — Me advirtió a la vez que un resplandor dorado entraba desde la ventana. La mano de Peter ahogó el gritó que seguramente yo hubiera dado.

Era diminuta, pero por sobretodo, hermosa. Irradiaba entonces una luz un poco más naranja, me pareció que estaba furiosa, Peter me soltó enseguida.

— Me encontraste — Le dijo tomándola con delicadeza, después me señaló a mí — ¿Ves a ese monstruo? Te entiendo ¡es idéntica! pero es la bisnieta de Wendy, te la presento. — Dijo a la vez que aquella lucecilla parecía estallar en risa, como era natural en mí me enojé.

— Mucho gusto… hada — Dije haciendo que Peter me fulminara con la mirada — ¿Qué? Estoy reconociendo que lo es — contesté mordazmente cruzada de brazos.

Campanita entonces se separó de Peter hasta quedar frente a mí, la contemplé muy de cerca ensimismada, de un momento a otro ella hizo un movimiento violento, Peter la asió en seguida y rió.

— Es difícil ganarse a Campanita — Dijo mirándola sonriente — quería darte un golpe en la nariz para mostrarte lo real que es. — Agregó aún muy divertido.

— Bueno — comencé a decir muy molesta — Me disculparás, pero yo no convivo con los… de donde vienes, pensé que era una luciérnaga. — Dije con expresión burlona esperando la respuesta de Peter, este se quedó algo reflexivo sosteniendo aún a una campanita dispuesta a romperme la nariz.

— Eso se arregla — Dijo eufórico de un momento a otro, sujetando aún a campanita, comenzó a dar vueltas alrededor de mí, yo sólo podía ver como aquel resplandor dorado que irradiaba Campanita ahora caía como polvo sobre mí.

— ¿Pero qué…? — Pregunté parándolo, al parecer Campanita me apoyaba en que él se detuviera.

— Ven con nosotros — Dijo causando sorpresa en las dos, y si ella pudiese hablar estoy segura de que le hubiera reclamado conmigo.

— ¡¿Qué?! — Dije bastante alterada — ¡No tengo ni un solo motivo para hacerlo! — Quise insinuar que me refería a que aún conservaba mi cordura, pero él lo entendió diferente.

— ¡Pues yo sí! Le haré un favor a Wendy¡Y a ti también! Le devolveré a una mejor bisnieta — Dijo como si se tratase de una gran idea la cual yo debiera de aplaudir.

— ¿Qué quieres decir con eso? Yo no voy a mover un pie de aquí, y tendrás que arrastrarme por que no pienso visualizar algo feliz.

— ¡Así sea entonces! — Dijo acercándose a mí, llegué al borde de los nervios

— ¡Pues… no y punto! — Dije retrocediendo lo más que pude

— ¿Entonces por qué avanzas a la ventana? — dijo señalando tras de mí, no había parado en ese detalle — Sólo piénsalo Wendy, si estás tan segura de ti, podrás demostrarme que soy sólo un sueño. —

Debo admitir que aquella idea me hizo sonreír, sonreír por un muy corto momento por que sin poder defenderme me empujó de la ventana. Enseguida me hallaba sobrevolando la noche con Peter sujetándome de la cintura y Campanita guiando el camino.


¡Hola, hola!

Espero que les haya gustado este nuevo Capítulo

Quiero ofrecerles una disculpa, soy una ingrata, estuve más que ausente con este fic (bueno, con todos para ser franca ¬¬)

Pero tuve mil enredos y mudanzas, y pfff, como todos los publiqué al mismo tiempo es de sentarse y escribir cachito de todos, pero aquí está y me hallo muy agradecida por sus Reviews!!!

AgataBlack — Jajaja, si, la actitud de Wendy creo que es como la que la mayoría de las personas tienen, por eso creo que es interesante ponerla en esta situación. Y pues, a mi también me gusta mucho la fantasía, jaja, te apoyo en lo de las biografías, pero luego hay unas interesantes (P) ¡Espero que te guste este cap!

Kiri — Lamento muchísimo la espera, pero aquí está de nuevo y prometo publicar más seguido, en verdad muchas gracias.

Tiinkerbell — Que bueno que te pasaras por la historia, me alegra que te haya gustado¡Y espero que éste te guste igual!