CAPÍTULO 1

Querido diario:

Está lloviendo, y con el desánimo que tengo, el paisaje me ayuda a que me deprima más. Sólo tú me salvas de esta desesperación. Como bien sabes, soy un fantasma más de Hogwarts: soy invisible para todos. Esta mañana, sin irnos más lejos, fui el hazme reír de toda la clase de pociones. Como siempre, olvidé mi libro, y cuando empezamos a trabajar con los calderos y Snape vio que intentaba hacerlo sin consultar nada, me echó tal bronca que resonó hasta el último rincón de la clase. Ésta estalló en carcajadas. Y es que soy un desastre. No recuerdo haber hecho el ridículo de esa forma, bueno sí, aquella tarde en los entrenamientos de quiddich...

- ¡Eh, Susan!

- Esto...¿Ron?

- Oye¿podrías ayudarme con la redacción de historia? Es que Hermione está ocupada con las reuniones de la PEDDO y Harry está entrenando para el partido contra Slytherin. ¿Te importaría echarme una mano?

- Eh...bueno...esto...yo...

- ¡Vamos, Ro-ro, nos esperan en la sala común, no pierdas el tiempo con Bicho-Raro!!

(jajajajajajajajaja)

Sí. Definitivamente, aquello fue lo peor que me ha podido pasar en la vida, y no es por insultarme, si ya estoy acostumbrada, pero delante del equipo de quidditch, de las alumnas de segundo, mucho más pequeñas que yo, delante de los chicos de séptimo y... delante de Ron... hacía tiempo que estaba colada por él. Incluso cuando nadie le hacía caso, excepto sus amigos.

Antes, al menos me iba bien en las clases, pero esta estúpida manía de olvidarlo todo me está dando serios problemas. Últimamente, no se que me pasa, no recuerdo las cosas, olvido el material... En fin, creo que voy a tener que replantearme la propuesta de Luna Lovegood y de aceptar entrar en el Club de las Snitches Doradas. Recuerdo la mañana en la que Luna me lo dijo, fue en el pasillo del tercer piso, al salir de las clases...

- Oye Susan, tengo algo que proponerte.

- ¿Ah sí¿De qué se trata?

- ¿Te gustaría unirte a nuestro club?...

- ¿Te refieres al Club de las Snitches Doradas?

- ... podríamos reunirnos después de clase, charlar sobre muggles, jugar con nuestras mascotas... Por cierto¿has visto mi nuevo micropuff?

- Ya pero es que... no sé si eso me va, la verdad, no me veo con... con... ¿vuestro perfil?

- ¡Pero qué perfil ni que ocho cuartos! Deberías venir, sé que te va a encantar¡pero si eres especial!

- ¿En serio¿Yo¿Especial?

No estoy segura de aceptar o no, ya que las Snitches Doradas son conocidas en el colegio como "las pardillas de Hogwarts". Me imagino las burlas de la gente al verme a mí, la "rarita" del castillo en un club de fracasadas, más pequeñas que yo: "¡Vaya Susan, parece que has encontrado tu entorno natural!" Todos se reirían de mí, aunque pensándolo bien, qué pierdo con ello, ya se burlan de mí, siempre lo han hecho y esto no sería nada nuevo. Teniendo en cuenta que han sido las únicas que se han interesado por mí de verdad, no debo ser menos, debería probar.

Por otro lado, la última frase de Luna deja mucho que desear:

Tú ven con nosotras, Susan, y te garantizo que tu vida va a cambiar'.

Si es cierto que mi vida cambiase, estoy segura de que no me podría ir peor que hasta ahora, y la decisión con la que Luna pronunció esas palabras me hizo pensarlo durante varios días.

Sí, creo que voy a probar...

CAPÍTULO 2

Querido diario:

¿Crees en las casualidades? Pues están pasando cosas muy extrañas en Hogwarts, curiosamente desde hace tres días, justo cuando fui admitida en el Club de las Snitches Doradas. Pero bueno, mejor te lo cuento todo desde el principio...

- Luna¿tienes un momento? Verás, es que lo he pensado mejor y...

- ¡Admitida¡Admitida¡Ya eres de las nuestras!

-...pero si no he terminado¿Cómo sabías que...

- Pues porque no podías rechazar nuestra propuesta¡te dije que eras especial!

- Entonces¿ya soy una Snitch?

- Desde hoy mismo lo serás, pero para ello tienes que reunirte con nosotras esta tarde en la biblioteca.

- Allí estaré, en cuanto salga de Cuidado de Criaturas Mágicas.

- Qué guay...adoro esa asignatura, aunque supongo que vosotros aprendéis cosas más interesantes por ser de sexto curso.

- Bueno Luna, me tengo que ir.

- O. K. nos vemos luego¡no tardes!

Aquella tarde tuvo lugar mi coronación, que consistió en firmar en el libro de familia del club, ser coronada con muérdago (a la manera romana, como si fuera el mismísimo César) y comer pastel de calabaza a reventar, todo ello a modo de ritual y en un ambiente divertido. Tengo que reconocer que lo pasé bien y que hacía tiempo que no me reía tanto. Hasta habíamos hecho planes para la reciente salida a Hogsmeade.

Lo malo es que esa salida tardaría en llegar, con la nueva norma del colegio:

Se suspenden las salidas a Hogsmeade hasta nuevo aviso por motivos de seguridad ´

¿Desde cuando era peligroso ir a Hogsmeade?

La verdad es que no hubiera sido para tanto si tampoco se hubiera suspendido el campeonato de Quiddich:

Debido a la falta de organización y de tiempo, los partidos de Quiddich quedan suspendidos ´

Con ello, los alumnos estamos abatidos y destrozados, y el mal humor reina entre nosotros.

Como ves, algo raro pasa en Hogwarts, pues si no¿a qué se deben todas estas restricciones¿y por qué todas de repente? Y yo¡olvidando cosas! Precisamente hoy he olvidado mi reloj, así que llegué tarde a la clase de Transformaciones.

En fin, te tengo que dejar porque acaba de llegar el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras y... espera un momento...¿quién es ese? Parece que de nuevo estrenamos profesor...

CAPÍTULO 3

Querido diario:

Efectivamente y como la tradición manda, tenemos un nuevo profesor de Defensa. Su nombre es Ion Ander Morgan y lucía una túnica azul marino, que armonizaba con su larga y recogida melena rubia. Sus ojos cristalinos eran el centro de atención.

- Buenos días. En vista de lo sucedido en Azkaban, vamos a repasar el comportamiento del dementor. Como ya sabéis...

- Profesor¿qué ha sucedido en Azkaban?- pregunté.

- Vaya, vaya... ¿Miss "Ojos pegados al libro" no se ha enterado? Parece mentira que sigas perdiendo el tiempo en tus estúpidos libros, en lugar de preocuparte por lo que ocurre a tu alrededor - Malfoy escupió esas palabras con arrogancia, y la clase, como de costumbre, estalló en risas.

- Cierra tu boca, Malfoy - Harry lo fulminó con la mirada.

No podíamos creerlo: Harry Potter intervino en mi ayuda.

- Bueno, bueno, calmaos todos. Como sabéis, al menos la mayoría, los dementores han abandonado la custodia de Azkaban. Parece ser que se han unido al bando de quien-vosotros-sabéis para acabar con... esto...

- Dígalo, profesor. Dígalo sin miedo,- Malfoy dotaba a sus palabras de una pícara melodía.- para acabar con lo que empezó hace 17 años, y con todos sus amiguitos.

- Silencio, Malfoy.- la cara del profesor se torció.- Creo que la noticia la estaba explicando yo. Como decía, parece ser que con su ayuda terminarán con la Orden del Fénix y con todos los aurores, pero ya os digo que sólo son suposiciones...

- ¡Pero eso es imposible¡Nadie puede derrotar a los aurores¡Son invencibles!

- Perdónela, profesor. Debía advertirle que los aurores son los héroes desenfrenados de la pequeña Susan.

(La clase rompió a reír)

- ¡Basta! 50 puntos menos para Slytherin. ¿Pero qué se ha creído, Malfoy? Puede que no sepa administrar los puntos que doy, pero lo que no consentiré es que en mi clase os faltéis el respeto, en eso soy irreductible.

Tras sus palabras, reinó un profundo silencio. Luego, el profesor siguió con la clase como si no hubiese pasado nada, y Malfoy no dejó de atormentarme. Esta vez parecía bastante enfadado, pues no le sentó nada bien que por mi culpa le hubieran llamado la atención y Slytherin perdiera puntos para su casa. Desde luego, yo no volví a hablar en toda la hora y cuando sonó el timbre, me faltó tiempo para salir corriendo.

- ¡Espera!

- ¿Ocurre algo? - ya me temía lo peor, después de la vergüenza que había pasado, Ron era la última persona con la que quería hablar.

- Siento lo que ha pasado en clase, de verdad, sé que lo has pasado mal.

- Gracias pero no tienes por qué preocuparte. Además, es Malfoy quien debería disculparse, - sé que estaba roja como un tomate, pues me ardían las mejillas.

- Lo sé, aunque ya sabes que eso no pasará nunca, ese tío es cruel por naturaleza. En fin, sólo quería decirte que puedes contar conmigo para lo que quieras, ya está bien de que te traten así.

- Mira, esto... Ron, ya estoy acostumbrada. Al fin y al cabo, siempre ha sido así, y tengo que comprender que en el fondo tienen razón: soy... extraña¿vale? y a nadie le va relacionarse con chicas como yo.

- Te equivocas, a mí me caes simpática¡y no lo digo porque me pases los deberes de Adivinación! - su nerviosa risa me puso nerviosa a mí - En serio, yo...

- ¿Ro-Ro¡De nuevo llegamos tarde¡Vamos!

Se despidió rápidamente y se fue. Permanecí largo rato paralizada en el pasillo y en seguida recordé que había quedado con Luna y el club junto al sauce, en el jardín. Me habían dicho que querían enseñarme algo.

Aún no entiendo cómo Harry reaccionó así, él no suele prestarme atención. ¿Sería Ron quien se lo dijo? Si ya sabía yo que algo raro está pasando... Al menos han girado de la ignorancia a la compasión.

Por cierto, aún no he encontrado mi reloj y estoy un poco disgustada porque era un regalo de mi abuela. Julie también ha perdido un joyerito, aunque dice que estaba vacío. En el club estamos un tanto mosqueadas por todas estas pérdidas. Luna dice que alguien está detrás de todo esto. Pero bueno, eso te lo contaré mañana, que ahora estoy muy cansada y me voy a dormir.