Querido diario:
Ayer te dije que te contaría lo ocurrido y lo prometido es deuda. Cuando llegué al sauce, las chicas estaban charlando tranquilamente pero al verme, callaron de pronto.
- ¿Qué pasa?- pregunté.
- Bueno, Susan... nos preguntábamos qué mosca les habrá picado a esos con lo de...
- ¿Te refieres a Harry y a Ron?
- No suelen dar la cara por nadie, a menos que seas Hermione, - Nazareth arqueó las cejas, todas me miraban con incredulidad.
- Mira, no sé qué está pasando¿vale? No sé ni por qué lo han hecho, ni por qué estoy tan nerviosa, ni por qué olvido cosas...
- ¿Olvidas cosas?- Luna me interrumpió sobresaltada
- Luna, todo el mundo olvida cosas,- le espeté.
- Pero sí quien también las pierde,- esta vez, entrecerró sus ojos, dando imagen de suspense.
- Susan, lo que Luna quiere decir es que...
- ... Julie también olvida cosas, muy a menudo, sabes? y su joyero aún no ha aparecido...
- ¿Qué pretendéis decirme¿Que a Julie y a mí nos la están jugando¿Que necesitamos ir urgentemente a la enfermería? Por favor, son sólo puras coincidencias.
- ¡No, no lo son! - Luna se puso de pie,- ¿Has encontrado tu reloj¿quién va a querer un reloj?
- Era de mi...
- ¿Y un joyero vacío, Susan?- me interrumpió alterada la chica.- Quiero que de una vez por todas me creáis cuando os digo que alguien está detrás de todo esto. Alguien o...
- ¿o qué, Luna?- Nazareth preguntó tímidamente.
- No... nada... no iba a decir nada...
Decidí que cambiáramos de tema para no enfadarnos, y la verdad, aunque dio resultado, yo ya no estaba con mis (¿podéis creerlo?) amigas junto al lago, sino en medio de mi cabeza, recapitulando las últimas palabras de Luna.
- Oigan, tengo que regresar a la sala común, acabo de recordar que no he terminado los deberes de Transformaciones,- me excusé falsamente.
- Está bien¡nos vemos en el comedor!
Algo no iba bien, Luna tenía razón. ¿Quién podía interesarse en un viejo reloj¿Y acaso Julie no tenía objetos más valiosos que su joyero vacío? O quizás no sabían que estaba vacío... en fin, el ronroneo de la chimenea me hizo quedarme dormida y cuando desperté, ya se había hecho tarde, y tenía que bajar al comedor a toda prisa.
- ¡Pero si es la pequeña Susan¡eh, Susy¿Dónde estabas¿Te has olvidado de la cena¿O es que ahora cenas hojas de pergamino? He oído decir que la pasta del libro de pociones no está nada mal...
- Ya déjala en paz, Malfoy¿quieres¡Te estás pasando con ella!
- ¿Ro-Ro¿Y a ti qué te importa?
- Eso, Weasley¿y a ti qué te importa? - con la subida de tono de Malfoy, muchos chicos comenzaron a mirar.
- Esto... a mí...- Ron se había puesto tan rojo como su bufanda, y yo estaba a punto de ponerme igual, mi cara iba a estallar...
- Vamos, pelota de gomina, - Luna se había dirigido a Malfoy con su apodo favorito,- ¿quieres dejar tranquila a mi nueva Snitch?
Todos callaron
- ¿¿¿Snitch???- Malfoy también se calló... ¡jajajajajaja! No lo dirás en serio¿verdad, Lunática¡jajajaja!
No podía creerlo, lo había dicho delante de todo el colegio, y se estaban burlando de mí.
- Pero bueno¿no tenías a nadie en todo el colegio como para rodearte de las crías y palurdas de Hogwarts? jajaja, ya veo que no...
- ¡Se acabó, Malfoy, te voy a...!
- ¡¡¡Sielencio!!!- Mc Gonagall apareció en medio de nosotros con su autoridad.- ¿Qué está pasando aquí? Weasley, castigado durante 3 noches, comenzarás el sábado!!- Malfoy reía con Crabble y Goyle.- Y tú, Malfoy, comenzarás ahora mismo, si has terminado tu cena.- Ahora eran los de Gryffindor lo que reían.- El profesor Ion Ander me ha contado su actitud en clase, así que ya no habrá más advertencias.
Vamos, andando...
Desde ese momento, los rumores eran pura música en el Gran Comedor. Las chicas del club celebraban la insolencia de Luna frente al rubio de Slytherin, los de Gryffindor se preguntaban por qué Ron había actuado de ese modo, y el resto, el resto hacían chistes acerca de mi unión al Club de las Snitches Doradas. No podía soportarlo más, así que salí corriendo hacia la sala común, de donde no debía haber salido.
El retrato de la Dama Gorda se había cerrado y con él, toda posibilidad de seguir escuchando insultos. Pero la tranquilidad no duró mucho...
CAPÍTULO 5
Querido diario:
Siento haber tardado tanto en escribir pero han pasado muchas cosas esta semana y apenas he tenido tiempo para hacerlo. Como te contaba, alguien más había tenido la idea de refugiarse en la Sala Común, pero no podía imaginar que fuera precisamente él.
- ¿Te encuentras bien?- Ron Weasley de nuevo se preocupaba por mí, después de todo lo que había pasado.
- ¿Que si me encuentro bien? Estoy siendo acosada por un estúpido pijo, Luna Lovegood le insulta defendiéndome y diciendo que soy miembro de su club, el colegio entero estalla en risas y a ti te castigan por salir de nuevo en mi ayuda¿y tú me preguntas cómo me encuentro yo?- estaba muy irritada, pero esas palabras salían de mí solas, como por "arte de magia"- soy yo quien debería preguntarte a tí como estás.
- Mira, lo que ha pasado iba a ocurrir tarde o temprano, alguien lo habría hecho en algún mo...
- ¿Ah si?,- esta vez, una lágrima lo saludó,- ¿Tú crees que alguien se atrevería a dar la cara por mí? Han pasado 6 años, Ron, 6... largos... años...- jadeaba- y de veras que estuve esperando la ayuda de alguien pero... ya ves... creo que te equivocas, nadie habría dado la cara por mí.
- Bueno, yo lo he hecho.
Estuvimos un rato callados. Él, porque había vencido esa discusión que estábamos teniendo y yo, porque había quedado paralizada. Realmente, tenía unos ojos preciosos, y la llama de la chimenea los encendía aún más...
- Siento que te hayan castigado por mi culpa,- acerté a decir.
- No ha sido culpa tuya, yo me lo he buscado. Soy demasiado impulsivo, pero es que ese estúpido me saca de quicio. Además, tampoco es para tanto: ordenar secciones de la biblioteca... mira por dónde, no voy a tener una ocasión mejor para contagiarme de esos libros de historia, que tanto sueño me dan. Y de paso, quizás encuentre el de Hermione...
- ¿Hermione ha perdido un libro?- mi voz mostraba asombro.
- A ti también te extraña¿verdad? - el chico comenzó a reír, - Harry y yo ya le hemos dicho que busque bien, que es posible que no haya buscado lo suficiente, pero de cualquier modo, si lo ha perdido, no puede estar en otro sitio que no sea la biblioteca, su segunda casa, jeje...
- Bueno, creo que ya va siendo hora de irse a dormir...
- Ha sido un placer hablar contigo, Susan.- se acercó un poco más.- eres una chica estupenda. Recuerdo... recuerdo la primera vez que hablamos. Me ayudaste con la redacción de Adivinación... A Hermione no le hizo mucha gracia, pensaba que me estaba aprovechando de ti, como lo hago con ella en Pociones...
Sonreí tímidamente. Un grupo de alumnos se acercaba. Nos despedimos rápidamente y subí a mi habitación. Una vez en mi cama, no dejé de darle vueltas al asunto, a mis problemas, al ridículo de mi existencia, a todo lo que, tanto para mí como para Luna, eran sucesos sospechosos, las pérdidas, los olvidos... también Hermione había perdido cosas... "¿qué demonios pasa?" No dejo de preguntármelo.
A la mañana siguiente, bajé temprano a desayunar para evitar el tumulto de alumnos y, con ellos, las burlas. Pero algo en la mesa de los profesores me sorprendió:
- Padma¿sabes por qué no han bajado ni el profesor Ion Ander ni el profesor Snape?
- El profesor Snape acaba de salir, pero el profesor Ion Ander no ha bajado. Aunque aún es temprano...
- Ya¿y entonces por qué no bajó a cenar anoche?- Ginny apareció de repente y se sentó a mi lado.
- Hola, Ginny. Pues no sé, quizá esté enfermo,- dijo Padma.
- ¿No estuvo anoche?- cierto era que con tanto alboroto no me fijé.
- Pues no. Además, lo lógico si hubiera estado, habría sido intervenir y reprimir duramente a Draco,- Hermione también se había sentado con nosotras, viendo lo interesante de la conversación.
Ya había terminado mi desayuno cuando Hermione salía del comedor, así que no pude evitar el seguirla.
- Esto... ¿has encontrado tu libro?- en ese momento no pensé lo que estaba haciendo.
- ¿Perdón?
- Tu libro... Ron me contó que...
- ¡ah! sí, lo había olvidado, mi libro, sí...pues... todavía no, aunque reconozco que se me había pasado, sí...el libro...sí...
Era increíble. Hermione había olvidado un libro. ¡Un libro que además había perdido! No obstante, decidí no insistir más y me fui a por mis cosas, pues pronto empezarían las clases.
Esa mañana llovía a cántaros, y con ese tiempo, ya sabes que mis ánimos acaban bajo cero. La clase de Herbología se hizo eterna, atrapada en aquel empañado invernadero. Menos mal que antes del almuerzo, teníamos Defensa Contra las Artes Oscuras, la única asignatura que me alejaba de todos los problemas. Pero mi decepción fue total cuando nos anunciaron que el profesor Ion Ander no se encontraba disponible y que se suspendían las clases hasta su regreso. ¿Regreso? Un momento¿el profesor se ha ido? No sabíamos dónde estaba ni por qué, pero lo cierto era que, desgraciadamente, ni siquiera las clases de Defensa me ayudarían a sentirme mejor.
Llegó la hora del almuerzo, pero no mi apetito. Nadie reparaba en mi decepción. Al parecer, a nadie le importaba la ausencia del profesor y de sus clases, excepto a mí. Quizá su comprensión en la anterior clase, y que su asignatura es mi favorita explicaba el por qué. De repente, el profesor Dumbledore se puso de pie, la sala guardó silencio y tras él apareció un profesor Ion Ander harapiento, con el pelo revuelto y con un brazo vendado. El director debió percibir nuestro desconcierto, pues con su habitual sonrisa comenzó a hablar.
CAPÍTULO 6
Querido diario:
Queda pendiente el discurso de Dumbledore, pero créeme, merecía la pena esperar, pues este año todo está patas arriba. Como te decía, el director se levantó y se dirigió a nosotros con tranquilidad.
- Queridos alumnos, antes que nada debo pedir disculpas por la suspensión de salidas a Hogsmeade y de los partidos de Quidditch, pero también debo argumentar esa decisión que yo mismo tomé. Como sabéis, los dementores andan sueltos. Y sólo atienden las órdenes de Lord Voldemort.- hubo un estremecimiento colectivo al pronunciar ese nombre.- Uno de los objetivos de éste en Hogwarts es acabar con la raza impura: los sangre-sucia. Por eso tomamos esta medida de seguridad. Y muy acertada, además, porque como veis, aquí el profesor Ion Ander acaba de "contactar" con ellos. Y no parecen muy amigables... Esta es la causa por la que no habéis podido impartir vuestra clase hoy. Hay dementores sueltos en Hogsmeade.- una chica de Hufflepuff soltó un pequeño gritito.- y el profesor, como auror que es, acudió puntualmente al peligro. A partir de ahora, los alumnos deben estar en sus respectivas salas comunes a partir de las nueve, sin excepciones.- al decir esto miró a Harry y a sus amigos.
Ahora lo entendí todo¿qué teníamos en común Julie, Hermione y yo¡Éramos hijas de muggles! No podía ser tanta casualidad: los olvidos, las pérdidas, los despistes... Sólo me faltaba encajar la última pieza¿por qué mi reloj, y mi libro de pociones, y el joyero de Julie y el libro de Hermione¿qué tenían en común estos objetos? No conocía la respuesta, pero sí a la persona indicada para dármela. No me atrevía a hablar con Hermione Granger porque siempre estaba rodeada de sus amigos, entre ellos Ron. Pero sabía que era mi deber. Luego lo pensé mejor y me di cuenta de que esta era una buena ocasión para colaborar con Luna y el Club de las Snitches Doradas, así que decidí que ellas lo supieran primero. El único problema era cómo. Ellas estaban en Ravenclaw y yo soy de Gryffindor. Si a las nueve tenemos que estar en nuestras salas comunes...
- ¿Oigan¿qué es ese anuncio?- un grupo de chicos de tercero se acercaron al tablón de nuestra sala.
- ¿E.D.?- una chica de primero lo leyó con incredulidad.- ¿Elfos Domésticos?
ya casi estábamos todos alrededor del cartel.
- No, Sandy¡se refieren al Ejército de Dumbledore!
- ¡¡eh¡¡Harry¡¡Harry¿Para cuando comenzamos¿Es cierto que hay más plazas?
- Claro, siempre y cuando guarden lealtad al grupo, eso ya lo saben.
- El pergamino está junto al anuncio, quien quiera unirse, que se apunte. Absténganse cobardes y traidores. ¡Esto es sólo para valientes en alto grado! - Hermione recitaba el punto rojo del anuncio.
El reloj anunciaba las diez, y aún éramos muchos los que seguíamos en la sala. Algunas chicas de segundo charlaban en los sillones con sus ejemplares de Corazón de Bruja. Otros, como yo, terminaban algunos deberes. Estos, éramos un número más reducido.
Eran más de las once cuando terminé mi composición sobre la guerra contra los gnomos. Y la sala común estaba vacía. Iba a subir a mi habitación cuando me quedé mirando el anuncio. Recordaba la primera vez que los chicos se reunieron para el E.D. Yo estaba en el pub tomando zumo de frambuesa y lo ví todo. Luego los encontraba cada noche llegar de la Sala de los Menesteres a la torre de Gryffindor, comentando todo lo que habían hecho, cuánto habían aprendido y, sobre todo, cómo se habían divertido. Eso era lo que más envidiaba. Nunca me atreví a entrar... y ahora, la presencia de ese cartel me daba una segunda oportunidad. Cogí mi pluma y me acerqué al pergamino. Luego, dudé.
- Hazlo.- una voz me alertó por detrás.
- ¡Tú¿qué haces tú aquí?- es curioso. Siempre él en el mismo sitio.
- No podía dormir. Vamos, hazlo.
- No sé si debo, no aluden aquí a los indecisos... - contesté.
- ¡jajaja, pero sí a los leales, vamos hazlo ya!
- ¿acaso soy yo leal? Me sentí mal por Luna con lo de la otra noche. Me avergünezo del... grupo.
- No, te avergüenzas de ti misma. No sé por qué lo haces, lo que sé es que si no dejas de hacerlo, nunca te darás la opción a cambiar y a mejorar.
Me quedé muda. No podía despegar la vista del suelo. Su mano se acercó a la mía y me arrebató la pluma.
- ¿Qué haces?
- Ayudar a una amiga... que no se decide. En realidad, le estoy haciendo un favor.
Increíble. Ahora no tenía otra salida. Me arrepentí de haberme acercado al anuncio. Mi nombre estaba en él. No podía estar ahí ni un minuto más.
- ¿Te vas ya?
- Sí, es muy tarde. Me voy a la cama.- la situación me pareció ridícula.- Ron.
- ¿Si?
- Gracias.
Y me perdí por las escaleras. Una vez en la cama, no conseguía conciliar el sueño. Realmente, todo estaba cambiando y no sabía si para bien o para mal. De repente, recordé las palabras de Luna: "tú ven con nosotras y tu vida cambiará". Tenía razón. Todo estaba al revés. Y lo más curioso es que me sentía mejor de lo habitual, quizás por ese inesperado acercamiento con Ron en más de una ocasión. En cuanto al E.D... es curioso... el E.D era un grupo serio, disciplinado, con objetivos muy oscuros... en cambio el Club de las Snitches Doradas era todo lo contrario: era la risa, lo estrafalario, el color... cómo podía pertenecer a dos grupos tan distintos? Y con esa incógnita, me dormí.
