X-Men
Episodio 2: Hermandad

La Escuela Xavier para Jóvenes Dotados comenzaba el día una vez más. La campana sonó y los alumnos corrieron a sus clases. Y fue entonces cuando la joven conocida como Jean Grey abrió los ojos.
-Oh no oh no oh no!- gritó. La sábano voló por los aires y sus ropas flotaron hacia ella. Jean se vistió de prisa, ayudándose con sus poderes telekinéticos, y comenzó a correr. Por quinta vez consecutiva en la semana se había quedado dormida. Corrió por los desiertos pasillos, sosteniendo sus libros y acomodando sus ropas. Pasó entre los salones, hasta llegar al de su clase. Se detuvo frente a la puerta, tomó aire y abrió la puerta. El Profesor Henry Pym se encontraba de pie, escribiendo en el pizarrón. Al escuchar la puerta se detuvo y miró a la joven pelirroja.
-Tarde otra vez señorita Grey... - dijo -... esta manía suya de llegar tarde a todas las clases seguirá por mucho tiempo más o es solamente una etapa?-
Algunos alumnos rieron, en especial las chicas. Jean bajó la cabeza de inmediato -Lo... lo siento...- dijo y caminó hacia su asiento. Mientras caminaba sus ojos se cruzaron con los de Ororo, quien le arrojó una mirada de desaprobación, y Jean se sintió aún mas avergonzada. Llegó hasta su asiento, al final del aula, entre al gigantesco alumno conocido solo como Caliban, quien rara vez hablaba, y el obeso Frederick Dukes, o "Blob" como solían llamarlo, y entonces el Profesor Pym habló de nuevo.
-En todo caso señorita Grey, le aconsejo que al menos mañana se despierte a horario. No quisiera que se perdiera el examen.- dijo mirando por sobre sus anteojos.
La respuesta fue isntantánea y casi unánime. -aaahhhhhhhh nooooo...- dijeron la mayoría de los alumnos. El Profesor Pym sonrió y levantó los brazos, pero no fue su voz la que silenció a los alumnos, sino la de uno de ellos.
-Ah vamos mis ecuánimes compañeros... nuestro residente educador sólo hace lo establecido por el régimen estudiantil por el cual se rige esta noble institución. ¿Qué sería de nosotros si no hubiésemos aceptado el venir aquí? Recuerden que estamos por voluntad propia y mientras lo hagamos debemos respetar las condiciones que nos impongan, por ejemplo, esta. Ademas...¿hace cuanto que no nos examinan en nuestros conocimientos? Me parece une increíble-- pero la voz de Henry McCoy fue silenciada de golpe por la de otro alumno.
-Ya callate Bestia. Entendemos que no nos queda otra... no hagas más doloroso esto...- dijo John Proudstar apoyándose contra la pared mientras pasaba un brazo alrededor de su novia, la morocha Zala Dane.
-Señor Proudstar, en mi clase se referirá a sus compañeros por su nombre. El nom-de-guerre es estrictamente para los ejercicios de equipo.- dijo el Profesor -Además no hay nada más que discutir. Tendremos evaluación mañana, les guste o no. Ahora volvamos al tema.- agregó, volteándose al pizarrón una vez más -Como decía, los neutrinos son una sustancia...-
Y mientras el profesor hablaba, Caliban colocó una flor sobre el libro de física de Jean, y ésta sonrió.
La clase siguió sin interrupciones hasta el final, y, cuando la campana sonó la mayoría de los alumnos se apresuró a salir, salvo Caliban y Henry McCoy, quien se acercó al profesor y comenzó a hablar de forma animada. Jean junto sus cosas, lanzó una sonrisa hacia Caliban y caminó hacia la puerta. Angelo Unuscione se acercó, colocando un brazo alrededor de la joven pelirroja.
-Y dime roja... te quedaste dormida soñando conmigo?-
Jean quitó la mano de Angelo de golpe y sin sutileza, pero no contestó y comenzó a caminar a gran velocidad abrazando sus libros con fuerza.
-Uuu ese si que fue un rechazo...- rió John Proudstar acercándose
-Si Angelo, la tenes muerta...- agregó Blob mientras salían del aula.
-Callense idiotas... ya lo verán... Jean Grey será mía...- dijo entrecerrando los ojos.
Sus amigos hicieron silencio por un segundo y luego estallaron en risas.
Ajenos a la escena en la puerta, el Profesor Pym y su mejor (y favorito) alumno hablaban en tonos rápidos.
-De enserio Profe? Al final vamos a ir? No puedo expresar en palabras cuanta endorfina corre por mis venas en estos momentos.- dijo McCoy
-Solo di, estoy contento...- sonrió el Profesor Pym. -Caliban... ven unetenos... enseguida comenzaremos cuando lleguen los demás...-
-Si ProfesorPym Señor... Caliban no estaba seguro si podia acercarse mientras hablaban.- dijo el gigantesco mutante. Medía aproximadamente dos metros cincuenta y su musculatura era aún mayor que la de cualquiera de los profesores del establecimiento. Sin embargo, su mente era la de un niño y su timidez aún mayor que su cuerpo.
-Mi querido compañero de armas, te dije veinte gigallones de veces que tu presencia jamás será considerada una molestia...- dijo McCoy... -...ahora Profe... podemos verlo, por favor por favor por favor...- agregó
Henry Pym sonrió y removió el lienzo. Debajo del mismo, vieron una pecera, y dentro, un hormiguero. La emocion de Henry McCoy, mas concido por su seudónimo, Bestia, sólo creció mientras acercaba su nariz al receptáculo de vidrio y sus ávidos ojos examinaban todo el hormiguero detrás de sus gafas.
Las puertas se abrieron y dos jóvenes niñas ingresaron. La primera, Carmella Unuscione, hermana menor de Angelo, tenía largos cabellos castaños y ojos verdes, mientras que su mejor amiga, Johana Cargill, era una joven afroamericana de cortos cabellos negros. Ambas eran menores en edad que Bestia y Caliban, pero pertenecían al mismo escuadrón. Sus caras denotaban su preocupación. Era claro que no estaban tan emocionadas como Bestia. Segundos después el último alumno integrante del grupo ingresó.
-Perdonen la demora... ufff... tenía clase con la Profesora Adler... en el ... otro lado del ... edificio...- dijo el joven Vance Astrovik, respirando con dificultad mientras se acercaba.
-No hay problema, no hay problema mis jóvenes alumnos...- dijo el Profesor Pym -... la clase está por comenzar.- gesturó hacia los pupitres, y los cinco alumnos se sentaron. Pym tomó su lugar frente a la clase y habló una vez más, con claro entusiasmo en su vos. -Creo que todos los aquí presentes están más que al tanto de mi descubrimiento. Hace exactamente cinco años que, durante mi paso por la universidad de Oxford, descubrí las llamadas Partículas Pym. En la actualidad, las Partículas Pym son utilizadas para la creación de remedios contra bacterias minúsculas e imposibles de eliminar con medicamentos convencionales. Como ya deberían saber, las partículas Pym son capaces de disminuir ciertos objetos a un tamaño microscópico.- Limpió su garganta - Bueno eso es lo que los científicos del mundo saben... el mayor descubrimiento sobre las partículas Pym ocurrió aquí, en la Escuela Xavier, gracias al increíble laboratorio que el Rector Lensherr me permitió instalar... lo que les voy a contar es algo que sólo mi asistente... el joven McCoy, y el mismo Rector conocen. He logrado que las partículas Pym puedan afectar tejido humano, es decir, reducir a una persona al tamaño de una hormiga.-
Bestia tenía los ojos abiertos de par en par, claramente entusiasmado ante la declaración. Los demás alumnos, sin embargo, no supieron realmente como reaccionar, o, en el caso de Caliban, no comprendieron lo que escucharon. Pym siguió. -Tras varias discusiones, el Rector me ha otorgado permiso... para probar mis partículas en ustedes...-
-Que? Tratarnos como conejillos de indias?- dijo Carmella Unuscione sorprendida y un poco enojada.
-jajajajaj nada de eso, mi niña... las Particulas Pym ya han sido probadas extensivamente... Hank y yo hemos decidido que sería muy interesante que visiten el hormiguero...- dijo apuntando a la pecera.
-GENIAL!- vociferó Vance Astrovik -O sea que nos harán chiquitos y entraremos ahí? Eso será increíble! Voy a poder callarle la boca a Bobby, que siempre dice que nunca hacemos nada interesante en este grupo...- entonces se dio cuenta de lo que dijo y se sonrojó -...dice él...- agregó.
El Profesor Pym sonrió -No te preocupes Vance, después de esta aventurilla todos querrán estar en tu lugar, no sólo Robert Drake...-
-Yo no me voy a meter en ese agujero lleno de bichos...- dijo Johana Cargill -... que pasa si nos comen?-
-Mi querida Johana dudo mucho que la dieta de estos invertebrados incluya diminutos mutantes adolescentes...- dijo Bestia -...por mi parte no aguanto mas profe... después de controlar sus cambios una y otra vez en el laboratorio quiero hacerlo yo.-
-O... o sea que usted ya lo probó en si mismo?- preguntó Carmella
-Por supuesto niña... que crees, que los expondría a algo peligroso así como así?- ahora vamos... que se nos pasa el horario de la clase...- dijo. -Ponganse de pie y vengan aquí...-
Bestia saltó de su pupitre sin dudar, aterrizando en el suelo sin esfuerzo. Las chicas se levantaron casi sin ganas y Caliban imitó a los demás. El quinteto de alumnos se encontró frente al profesor de inmediato y este habló, entregando un reloj a Bestia mientras éste removía sus ropas, mostrando un uniforme amarillo y azul, al igual que sus compañeros. -El gas con el que voy a rociarlos los reducirá al tamaño de una hormiga por exactamente una hora. Cuando la alarma comience a sonar tendrán que volver de inmediato a la entrada especial que diseñé en la parte superior, sino destruirán el hormiguero mientras crecen de golpe y se pueden lastimar. Entren, observen como viven las hormigas y vuelvan...-
-Digo yo... para que nos sirve este ejercicio?- preguntó Carmella Unuscione cruzando sus brazos
-Para ver como vive una forma de vida que a menudo pasamos por alto... y para que vean que hay diferentes clases de sociedades en nuestro propio mundo...- dijo el Profesor tomando una especie de aerosol de su maletín. -Ahora cierren los ojos y respiren por la boca... y cuando vean mi mano subanse a ella...-
Los chicos cerraron los ojos, expectantes y un poco asustados, sintieron el ruido del aerosol, y, segundos después abrieron los ojos. Se encontraban en un mundo nuevo, diferente, increíble, pero no. Estaban en el aula y sólo medían un par de centímetros. De repente bajó una gigantesca mano sobre ellos. Casi por instinto, Carmella abrazó a Caliban, colocándose detrás de él. El gigante la protegió, pero se calmó cuando Bestia pegó un salto y subió a la mano.
-Vamos Cal... ayúdame a subir a las chicas...- dijo estirando su mano.
Caliban miró a Carmella y la tomó en sus brasos, y la levantó, repitiendo el proceso con Johana.
-Yo puedo subir solo...- dijo Vance. Cerró los ojos y utilizó su poder de telekinesis, pero, al levitar por unos centímetros cayó al piso -ouch...-
-Nene, no tenemos tiempo que perder... tu poder está muy verde aún. Caliban, súbelo...- dijo Carmella
Entre Bestia y Johana ayudaron a Caliban a subir. La superfuerza de la joven y la fuerza aumentada de Bestia fueron más que suficientes para levantar al gigante.
-Aconsejo que nos acostemos mientras dura el viaje...- dijo Bestia arrojandose de panza en la palma de la mano de su profesor. Los demás lo imitaron mientras la mano se movió hacia arriba, dejándolos frente a la gigantesca pecera. Un tubo de plástico se encontró frente a ellos. Uno a uno saltaron de la mano y Bestia se acercó a la puerta en el tubo.
-Sólo tenemos que cruzar el tubo... si alguno se quiere quedar...- dijo
-Ya es un poco tarde para eso, no?- dijo Johana Cargill frunciendo el ceño.
-Tienes razón Frenzy...- dijo Bestia.
Carmella Unuscione brilló de repente, y un exoesqueleto de energía verde surgió a su alrededor. -Por las dudas voy preparada...-
-Caliban esta listo. Caliban no tiene miedo de las hormigas...- dijo el gigante.
-Vamos de una vez Bestia...- dijo Vance.
-Muy bien...- Bestia caminó unos pasos, extendió su mano y abrió la puerta. Reconoció la puerta que él mismo había reducido en el laboratorio y cruzó primero y con decisión. Frente a ellos se extendía un amplio desierto de tierra negra. Vance cerró la puerta trás de él, mientras el equipo se mantuvo de pie, mirando a su alrededor.
-Y ahora?- pregunto Carmella, segura dentro de su exoesqueleto.
-Y ... vayamos a aquella montaña... debe ser su paso de comunicacion al exterior...- dijo Bestia apuntando
-Quieres decir la entrada...- agregó Frenzy
Bestia refunfuñó algo y el grupo caminó con seguridad hacia la entrada. No pudieron hacer veinte pasos. Dos hormigas aparecieron en la cima del montículo de tierra. Jamás habían visto algo tan aterrador en sus vidas. Las hormigas batieron sus pinzas y se acercaron lentamente. Bestia levantó su brazo detiendo el avance de su grupo.
-Creo que nos están hablando...- dijo Bestia
-Puedes entender lo que hacen?- preguntó Frenzy
-Creo... ves como mueven las antenas? Esa es su forma de comunicación...- dijo Bestia fascinado mirando a las criaturas.
-Chicos esto no me gusta nada...- dijo Vance mirando a todos lados. De repente un agujero surgió detrás de ellos y cinco hormigas más salieron del mismo, impidiendo que retrocedieran.
-Yo me encargo...- dijo Carmella avanzando, pero Bestia la detuvo nuevamente.
-Espera...- dijo, pero en segundos se encontraron rodeados.
La hormiga que bajaba por el montículo, la cual tenía una extraña franja rojiza en su frente, movió sus antenas sin detenerse, acercándose cada vez más.
-Venimos en son de paz... no queremos dañarlas...- dijo Bestia hablando despacio y en voz alta
-Si, porque eso va a ayudar.- dijo Frenzy
La respuesta fue inmediata. La hormiga de la franja dejó de mover sus antenas y emitió una especie de rayo psíquico. Bestia, Caliban, Frenzy y Vance lo sintieron de inmediato, colocando sus manos a los costados de sus cabezas y gritando de dolor.
Carmella miró a sus compañeros y se alegró que su poder mutante le otorgara inmunidad contra los ataques psíquicos. Se acercó a la hormiga y la levantó. Tiró y en un instante la hormiga se partió en dos, muriendo al instante y liberando a sus compañeros. -Están bien?-
-Ouch... me hizo acordar esa vez que le contesté mal a Frost...- dijo Frenzy poniendose de pie.
-Parece que no habrá tiempo de discutir...- dijo Bestia. Las hormigas que los rodeaban movieron sus pinzas y se arrojaron contra ellos.
-Caliban no dejará que las hormigas lastimen a sus amigos!- gritó y se avalanzó contra las hormigas.
-Jefe?- preguntó Vance.
-No hay opción...- dijo Bestia -imiten a Cal... solo no las descuartizen... son seres vivos después de todo..-
No hubo discusión alguna. En un instante la batalla comenzó. Bestia usó sus poderosas piernas para saltar sobre una hormiga e intentó domarla, mientras Unuscione usó la fuerza de su exoesqueleto para golpearlas y enviarlas lo más lejos posible, acto imitado por Frenzy. Vance usó su telekinesis para crear un escudo a su alrededor, levantando tierra y arrojándola a las hormigas, intentando detener su marcha. Caliban, sin embargo, comenzó a descuartizar hormigas con sus afiladas garras y poderosos brazos. Sus ojos se volvieron blancos y una furia creció en su interior.
-Cal! Cal!- gritó Bestia desde el otro lado de la pelea, pero el gigante no podía escucharlo. Bestia saltó entre sus amigos y aterrizó al lado del gigantesco mutante, tomando su brazo. -Caliban! Detente!- dijo
Caliban volteó y movió el brazo, arrojando a Bestia contra el cristal. Bestia golpeó su cabeza y quedó inconsciente. Y eso fue suficiente para detenerlo -AmigoBestia? Oh no... Caliban lo siente... Caliban no era el... - balbuceó acercándose a su amigo, agachándose y tomándolo en sus brazos. Más hormigas salieron, mientras Unuscione y Frenzy retrocedían, tratando de mantener a salvo a Caliban y Bestia. -... Caliban lo siente... Caliban... se pierde a veces... la ira... Caliban no puede controlar la ira...- dijo entre sollozos.
-Hey... no te preocupes... mi culpa...- dijo Bestia con los ojos aún cerrados.
De repente escucharon un sonido ensordecedor y el mundo mismo se agitó un par de veces. Las hormigas reaccionaron al unísono, alejándose. Los chicos levantaron la vista y vieron la gigantesca cara del profesor Pym, y vieron que estaban golpeando la pecera. El profesor señaló un reloj y la alarma de Bestia comenzó a sonar.
-La hora! tenemos que salir de aqui!- gritó Frenzy
-Cal, toma a Bestia... vamonos...- dijo Unuscione mirando a las hormigas, quienes timidamente comenzaron a resurgir ahora que los golpeteos habían cesado.
Caliban levantó a Bestia y comenzaron a correr hacia la puerta. En segundos salieron, cerrando detrás de ellos la puerta. Se subieron a la mano del profesor, quien los dejó en el piso nuevamente y en un abrir y cerrar de ojos recuperaron su tamaño natural.
-Hank! Que ocurrió?- preguntó el Profesor Pym al ver a Bestia en brazos de Caliban.
-Nada nada... - dijo frotándose la nuca -... sólo un malentendido... acabamos de confirmar la teoría de su comunicación telepática Profesor... creo que deberíamos llamar a la Profesora Frost para que analice n-- pero el Profesor Pym levantó la mano silenciandolo
-Nada de eso Hank, vi todo, recibiste un duro golpe, primero lo primero. Cal, lleva a Hank a la enfermería.- dijo
-Si Profesor Pym señor. Caliban lo siente y Caliban hará todo para que amigoBestia esté bien.- dijo y corrió hacia la puerta con Bestia en brazos, quien refunfuñó agregando que estaba bien.
-Bueno Profesor... la verdad que el entrenamiento de hoy fue bastante raro... aunque debo admitir que fue más interesante que aplastar robots en el cuarto del peligro...- dijo Frenzy tomando sus ropas.
-Si Profe... no estuvo del todo mal...- agregó Carmella imitandola
-Bromean? Fue genial! Luchamos contra monstruos de verdad! Fue increible! Ningún alumno jamas peleó contra nada vivo...- dijo Vance emocionado
-Vayan a su próxima clase chicos... yo tengo que examinar lo que pasó aquí...- dijo el Profesor Pym volteando para ver el hormiguero. Segundos después extrajo una grabadora de su bolsillo y la acercó a su boca. Confirmó que los alumnos se habían retirado y apretó el botón de grabar.
-Hora 10:00 AM. Resultado del experimento, positivo. Casco cibernético logró comunicación perfecta con las hormigas y obedecieron mi comando de ataque. Resumir investigación en posible aplicación, proyecto Ant-Man...-

-Enfermera Reyes!- vociferó Caliban abriendo la puerta de la enfermería de par en par de una patada
Cecilia Reyes volteó de golpe, pero se calmó al ver a Caliban -Por amor de Dios no vuelvas a hacer eso...- dijo -Ponlo sobre la camilla.- agregó
-Estoy bien...- dijo Bestia una vez más, sin efecto.
-Ya te puedes ir...- dijo Cecilia Reyes, bajando la manga de la joven Kitty Pryde -... ya recibiste la inyección...-
-Gracias doctora...- dijo la joven y se fue, un poco asustada del gigantesco joven.
-Que paso aqui?- preguntó acercándose
-Un golpe solamente...- dijo Bestia apuntando su nuca.
-Muy bien... Caliban, te agradezco por traer a tu amigo, pero lo mejor será que esperes afuera...- dijo la enfermera, acercándose y examinando a Bestia
-Lo que diga Caliban lo hará...- dijo y el gigante dejó la enfermería.
La mente del niño-gigante trabajaba a mil por hora. Estaba muy apenado por lo que había sucedido, por su inabilidad de controlar su ira. Sin pensarlo salió del pasillo, y salió a los jardines de la mansión-escuela. Se quedó unos segundos allí, apreciando el sol matutino, cuando una roca golpeó contra su cabeza. La roca no hizo ningún daño, ya que su piel era prácticamente indestructible, pero logró su cometido, llamar la atención del joven. Caliban volteó, para ver un grupo de alumnos acercándose. Reconoció a Angelo Unuscione en el centro, y a sus otros compañeros, John Proudstar, Zala Dane, Blob, y un par de chicos menores, las gemelas Wyngarde y Dominic Petros.
-Tu... monstruo... te gusta la pelirroja? Crees que porque te sonrió va a ser tuya?- dijo Angelo jugando con una piedra. No jugó más y arrojó la piedra, que impactó entre los ojos de Caliban. Los demás rieron. -Eres un monstruo... un bicho estúpido y nada más.-
Caliban se agachó, cubriendose con los brazos mientras más rocas volaron hacia él, golpeándolo. Las risas continuaron hasta que el cielo se oscureció y se escuchó un poderoso trueno y una voz que dijo
-Basta.-
La Hermandad volteó de repente, y frente a ellos vieron a Ororo Xavier, junto con sus compañeros de equipo. Wanda y Pietro Lensherr, Jean Paul Beaubier, Warren Worthington, Piotr Rasputín y Jean Grey, quien estaba un poco alejada del resto del grupo.
-Que pretendes Xavier? Acaso quieres defender a este monstruo?- dijo Proudstar, tomando el mando de su grupo y acercándose
Ororo sólo sonrió y un trueno sonó con más fuerza que el anterior, sus ojos blancos brillaron con más fuerza.
Proudstar miró por unos segundos y luego bajó su mano -Ah... vamos muchachos... no tiene sentido metérselas con los preferidos del rector...-
Angelo Unuscione lanzó un beso a Jean y la Hermandad se alejó, mientras Ororo se acercó a Caliban. -Estás bien?- preguntó
-Si... Caliban te agradece...- dijo el joven poniendose de pie.
-Vamos adentro... la clase de Historia está por comenzar y Professeur Adler se enojara...- dijo Jean Paul
-Carrera a ver quien llega antes...- dijo Pietro sonriendo. El joven salió corriendo, y Jean Paul lo imitó, ambos mutantes usaron sus poderes de super-velocidad sin dudarlo y en un segundo se perdieron de vista.
-Porque hacen esto siempre?- dijo Wanda tomando el brazo de Caliban
-Porque no tienen imaginación ni vida propia...- respondió Ororo.
-No me lastimaron...- dijo Caliban sonrojándose
-No importa... no deberían atacar así como así...- dijo Ororo, guiando al joven a la escuela de nuevo. Miró hacia atrás y vió como los demás los seguían. -Por suerte nosotros recién terminábamos nuestro entrenamiento y nos dirigíamos adentro...-
-Escuchaste porqué paso eso, no?- dijo Piotr Rasputin, su voz ronca y fuerte.
-Si...- dijo Jean bajando la cabeza.
-Angelo Unuscione no parará hasta que salgas con él...- agregó
-Tengo una idea...- dijo Warren poniendo su brazo alrededor de Jean -... si sales conmigo, el no podrá hacer nada...-
Jean levantó la mirada y dijo -No gracias... yo puedo defenderme sola...-
-Eres parte de nuestro grupo camarrada... jamás permitiremos que te lastimen...- dijo Piotr.
-Si... y si no ya sabes... yo siempre estoy dispuesto a salir con una bella joven...- dijo Warren sonriente.
Jean intentó no sonreír, pero fue futil. El carisma mismo del hermoso joven alado era imposible de resistir. En silencio el trio de mutantes regresó a la escuela, mientras las nubes se despejaron.
Y mientras éstos lo hacían, Erik Magnus Lensherr se mantuvo inmóvil, flotando en el cielo, desde donde había observado todo el episodio. Sabía que debía hacer algo con Proudstar y su llamada Hermandad, pero no sabía muy bien que hacer. Por enésima vez deseó que Charles estuviera en su lugar y comenzó a flotar hacia su despacho, preocupado por las diferentes personalidades de sus alumnos y los problemas que Irene Adler predijo que comenzarían a ocurrir tras la llegada de la joven Grey...

Continuará