X-Men
Episodio 2:
Hermandad
La Escuela Xavier para Jóvenes Dotados
comenzaba el día una vez más. La campana sonó y
los alumnos corrieron a sus clases. Y fue entonces cuando la joven
conocida como Jean Grey abrió los ojos.
-Oh no oh no oh
no!- gritó. La sábano voló por los aires y sus
ropas flotaron hacia ella. Jean se vistió de prisa, ayudándose
con sus poderes telekinéticos, y comenzó a correr. Por
quinta vez consecutiva en la semana se había quedado dormida.
Corrió por los desiertos pasillos, sosteniendo sus libros y
acomodando sus ropas. Pasó entre los salones, hasta llegar al
de su clase. Se detuvo frente a la puerta, tomó aire y abrió
la puerta. El Profesor Henry Pym se encontraba de pie, escribiendo en
el pizarrón. Al escuchar la puerta se detuvo y miró a
la joven pelirroja.
-Tarde otra vez señorita Grey...
- dijo -... esta manía suya de llegar tarde a todas las clases
seguirá por mucho tiempo más o es solamente una
etapa?-
Algunos alumnos rieron, en especial las chicas. Jean bajó
la cabeza de inmediato -Lo... lo siento...- dijo y caminó
hacia su asiento. Mientras caminaba sus ojos se cruzaron con los de
Ororo, quien le arrojó una mirada de desaprobación, y
Jean se sintió aún mas avergonzada. Llegó hasta
su asiento, al final del aula, entre al gigantesco alumno conocido
solo como Caliban, quien rara vez hablaba, y el obeso Frederick
Dukes, o "Blob" como solían llamarlo, y entonces el
Profesor Pym habló de nuevo.
-En todo caso señorita
Grey, le aconsejo que al menos mañana se despierte a horario.
No quisiera que se perdiera el examen.- dijo mirando por sobre sus
anteojos.
La respuesta fue isntantánea y casi unánime.
-aaahhhhhhhh nooooo...- dijeron la mayoría de los alumnos. El
Profesor Pym sonrió y levantó los brazos, pero no fue
su voz la que silenció a los alumnos, sino la de uno de
ellos.
-Ah vamos mis ecuánimes compañeros...
nuestro residente educador sólo hace lo establecido por el
régimen estudiantil por el cual se rige esta noble
institución. ¿Qué sería de nosotros si no
hubiésemos aceptado el venir aquí? Recuerden que
estamos por voluntad propia y mientras lo hagamos debemos respetar
las condiciones que nos impongan, por ejemplo, esta. Ademas...¿hace
cuanto que no nos examinan en nuestros conocimientos? Me parece une
increíble-- pero la voz de Henry McCoy fue silenciada de golpe
por la de otro alumno.
-Ya callate Bestia. Entendemos que no nos
queda otra... no hagas más doloroso esto...- dijo John
Proudstar apoyándose contra la pared mientras pasaba un brazo
alrededor de su novia, la morocha Zala Dane.
-Señor
Proudstar, en mi clase se referirá a sus compañeros por
su nombre. El nom-de-guerre es estrictamente para los ejercicios de
equipo.- dijo el Profesor -Además no hay nada más que
discutir. Tendremos evaluación mañana, les guste o no.
Ahora volvamos al tema.- agregó, volteándose al
pizarrón una vez más -Como decía, los neutrinos
son una sustancia...-
Y mientras el profesor hablaba, Caliban
colocó una flor sobre el libro de física de Jean, y
ésta sonrió.
La clase siguió sin
interrupciones hasta el final, y, cuando la campana sonó la
mayoría de los alumnos se apresuró a salir, salvo
Caliban y Henry McCoy, quien se acercó al profesor y comenzó
a hablar de forma animada. Jean junto sus cosas, lanzó una
sonrisa hacia Caliban y caminó hacia la puerta. Angelo
Unuscione se acercó, colocando un brazo alrededor de la joven
pelirroja.
-Y dime roja... te quedaste dormida soñando
conmigo?-
Jean quitó la mano de Angelo de golpe y sin
sutileza, pero no contestó y comenzó a caminar a gran
velocidad abrazando sus libros con fuerza.
-Uuu ese si que fue un
rechazo...- rió John Proudstar acercándose
-Si
Angelo, la tenes muerta...- agregó Blob mientras salían
del aula.
-Callense idiotas... ya lo verán... Jean Grey
será mía...- dijo entrecerrando los ojos.
Sus amigos
hicieron silencio por un segundo y luego estallaron en risas.
Ajenos
a la escena en la puerta, el Profesor Pym y su mejor (y favorito)
alumno hablaban en tonos rápidos.
-De enserio Profe? Al
final vamos a ir? No puedo expresar en palabras cuanta endorfina
corre por mis venas en estos momentos.- dijo McCoy
-Solo di, estoy
contento...- sonrió el Profesor Pym. -Caliban... ven
unetenos... enseguida comenzaremos cuando lleguen los demás...-
-Si
ProfesorPym Señor... Caliban no estaba seguro si podia
acercarse mientras hablaban.- dijo el gigantesco mutante. Medía
aproximadamente dos metros cincuenta y su musculatura era aún
mayor que la de cualquiera de los profesores del establecimiento. Sin
embargo, su mente era la de un niño y su timidez aún
mayor que su cuerpo.
-Mi querido compañero de armas,
te dije veinte gigallones de veces que tu presencia jamás será
considerada una molestia...- dijo McCoy... -...ahora Profe... podemos
verlo, por favor por favor por favor...- agregó
Henry Pym
sonrió y removió el lienzo. Debajo del mismo, vieron
una pecera, y dentro, un hormiguero. La emocion de Henry McCoy, mas
concido por su seudónimo, Bestia, sólo creció
mientras acercaba su nariz al receptáculo de vidrio y sus
ávidos ojos examinaban todo el hormiguero detrás de sus
gafas.
Las puertas se abrieron y dos jóvenes niñas
ingresaron. La primera, Carmella Unuscione, hermana menor de Angelo,
tenía largos cabellos castaños y ojos verdes, mientras
que su mejor amiga, Johana Cargill, era una joven afroamericana de
cortos cabellos negros. Ambas eran menores en edad que Bestia y
Caliban, pero pertenecían al mismo escuadrón. Sus caras
denotaban su preocupación. Era claro que no estaban tan
emocionadas como Bestia. Segundos después el último
alumno integrante del grupo ingresó.
-Perdonen la demora...
ufff... tenía clase con la Profesora Adler... en el ... otro
lado del ... edificio...- dijo el joven Vance Astrovik, respirando
con dificultad mientras se acercaba.
-No hay problema, no hay
problema mis jóvenes alumnos...- dijo el Profesor Pym -... la
clase está por comenzar.- gesturó hacia los pupitres, y
los cinco alumnos se sentaron. Pym tomó su lugar frente a la
clase y habló una vez más, con claro entusiasmo en su
vos. -Creo que todos los aquí presentes están más
que al tanto de mi descubrimiento. Hace exactamente cinco años
que, durante mi paso por la universidad de Oxford, descubrí
las llamadas Partículas Pym. En la actualidad, las Partículas
Pym son utilizadas para la creación de remedios contra
bacterias minúsculas e imposibles de eliminar con medicamentos
convencionales. Como ya deberían saber, las partículas
Pym son capaces de disminuir ciertos objetos a un tamaño
microscópico.- Limpió su garganta - Bueno eso es lo que
los científicos del mundo saben... el mayor descubrimiento
sobre las partículas Pym ocurrió aquí, en la
Escuela Xavier, gracias al increíble laboratorio que el Rector
Lensherr me permitió instalar... lo que les voy a contar es
algo que sólo mi asistente... el joven McCoy, y el mismo
Rector conocen. He logrado que las partículas Pym puedan
afectar tejido humano, es decir, reducir a una persona al tamaño
de una hormiga.-
Bestia tenía los ojos abiertos de par en
par, claramente entusiasmado ante la declaración. Los demás
alumnos, sin embargo, no supieron realmente como reaccionar, o, en el
caso de Caliban, no comprendieron lo que escucharon. Pym siguió.
-Tras varias discusiones, el Rector me ha otorgado permiso... para
probar mis partículas en ustedes...-
-Que? Tratarnos como
conejillos de indias?- dijo Carmella Unuscione sorprendida y un poco
enojada.
-jajajajaj nada de eso, mi niña... las Particulas
Pym ya han sido probadas extensivamente... Hank y yo hemos decidido
que sería muy interesante que visiten el hormiguero...- dijo
apuntando a la pecera.
-GENIAL!- vociferó Vance Astrovik -O
sea que nos harán chiquitos y entraremos ahí? Eso será
increíble! Voy a poder callarle la boca a Bobby, que siempre
dice que nunca hacemos nada interesante en este grupo...- entonces se
dio cuenta de lo que dijo y se sonrojó -...dice él...-
agregó.
El Profesor Pym sonrió -No te preocupes
Vance, después de esta aventurilla todos querrán estar
en tu lugar, no sólo Robert Drake...-
-Yo no me voy a meter
en ese agujero lleno de bichos...- dijo Johana Cargill -... que pasa
si nos comen?-
-Mi querida Johana dudo mucho que la dieta de estos
invertebrados incluya diminutos mutantes adolescentes...- dijo Bestia
-...por mi parte no aguanto mas profe... después de controlar
sus cambios una y otra vez en el laboratorio quiero hacerlo
yo.-
-O... o sea que usted ya lo probó en si mismo?-
preguntó Carmella
-Por supuesto niña... que crees,
que los expondría a algo peligroso así como así?-
ahora vamos... que se nos pasa el horario de la clase...- dijo.
-Ponganse de pie y vengan aquí...-
Bestia saltó
de su pupitre sin dudar, aterrizando en el suelo sin esfuerzo. Las
chicas se levantaron casi sin ganas y Caliban imitó a los
demás. El quinteto de alumnos se encontró frente al
profesor de inmediato y este habló, entregando un reloj a
Bestia mientras éste removía sus ropas, mostrando un
uniforme amarillo y azul, al igual que sus compañeros. -El gas
con el que voy a rociarlos los reducirá al tamaño de
una hormiga por exactamente una hora. Cuando la alarma comience a
sonar tendrán que volver de inmediato a la entrada especial
que diseñé en la parte superior, sino destruirán
el hormiguero mientras crecen de golpe y se pueden lastimar. Entren,
observen como viven las hormigas y vuelvan...-
-Digo yo... para
que nos sirve este ejercicio?- preguntó Carmella Unuscione
cruzando sus brazos
-Para ver como vive una forma de vida que a
menudo pasamos por alto... y para que vean que hay diferentes clases
de sociedades en nuestro propio mundo...- dijo el Profesor tomando
una especie de aerosol de su maletín. -Ahora cierren los ojos
y respiren por la boca... y cuando vean mi mano subanse a
ella...-
Los chicos cerraron los ojos, expectantes y un poco
asustados, sintieron el ruido del aerosol, y, segundos después
abrieron los ojos. Se encontraban en un mundo nuevo, diferente,
increíble, pero no. Estaban en el aula y sólo medían
un par de centímetros. De repente bajó una gigantesca
mano sobre ellos. Casi por instinto, Carmella abrazó a
Caliban, colocándose detrás de él. El gigante la
protegió, pero se calmó cuando Bestia pegó un
salto y subió a la mano.
-Vamos Cal... ayúdame a
subir a las chicas...- dijo estirando su mano.
Caliban miró
a Carmella y la tomó en sus brasos, y la levantó,
repitiendo el proceso con Johana.
-Yo puedo subir solo...-
dijo Vance. Cerró los ojos y utilizó su poder de
telekinesis, pero, al levitar por unos centímetros cayó
al piso -ouch...-
-Nene, no tenemos tiempo que perder... tu poder
está muy verde aún. Caliban, súbelo...- dijo
Carmella
Entre Bestia y Johana ayudaron a Caliban a subir.
La superfuerza de la joven y la fuerza aumentada de Bestia fueron más
que suficientes para levantar al gigante.
-Aconsejo que nos
acostemos mientras dura el viaje...- dijo Bestia arrojandose de panza
en la palma de la mano de su profesor. Los demás lo imitaron
mientras la mano se movió hacia arriba, dejándolos
frente a la gigantesca pecera. Un tubo de plástico se encontró
frente a ellos. Uno a uno saltaron de la mano y Bestia se acercó
a la puerta en el tubo.
-Sólo tenemos que cruzar el tubo...
si alguno se quiere quedar...- dijo
-Ya es un poco tarde para eso,
no?- dijo Johana Cargill frunciendo el ceño.
-Tienes razón
Frenzy...- dijo Bestia.
Carmella Unuscione brilló de
repente, y un exoesqueleto de energía verde surgió a su
alrededor. -Por las dudas voy preparada...-
-Caliban esta
listo. Caliban no tiene miedo de las hormigas...- dijo el
gigante.
-Vamos de una vez Bestia...- dijo Vance.
-Muy bien...-
Bestia caminó unos pasos, extendió su mano y abrió
la puerta. Reconoció la puerta que él mismo había
reducido en el laboratorio y cruzó primero y con decisión.
Frente a ellos se extendía un amplio desierto de tierra negra.
Vance cerró la puerta trás de él, mientras el
equipo se mantuvo de pie, mirando a su alrededor.
-Y ahora?-
pregunto Carmella, segura dentro de su exoesqueleto.
-Y ...
vayamos a aquella montaña... debe ser su paso de comunicacion
al exterior...- dijo Bestia apuntando
-Quieres decir la
entrada...- agregó Frenzy
Bestia refunfuñó
algo y el grupo caminó con seguridad hacia la entrada. No
pudieron hacer veinte pasos. Dos hormigas aparecieron en la cima del
montículo de tierra. Jamás habían visto algo tan
aterrador en sus vidas. Las hormigas batieron sus pinzas y se
acercaron lentamente. Bestia levantó su brazo detiendo el
avance de su grupo.
-Creo que nos están hablando...- dijo
Bestia
-Puedes entender lo que hacen?- preguntó
Frenzy
-Creo... ves como mueven las antenas? Esa es su forma de
comunicación...- dijo Bestia fascinado mirando a las
criaturas.
-Chicos esto no me gusta nada...- dijo Vance mirando a
todos lados. De repente un agujero surgió detrás de
ellos y cinco hormigas más salieron del mismo, impidiendo que
retrocedieran.
-Yo me encargo...- dijo Carmella avanzando,
pero Bestia la detuvo nuevamente.
-Espera...- dijo, pero en
segundos se encontraron rodeados.
La hormiga que bajaba por el
montículo, la cual tenía una extraña franja
rojiza en su frente, movió sus antenas sin detenerse,
acercándose cada vez más.
-Venimos en son de paz...
no queremos dañarlas...- dijo Bestia hablando despacio y en
voz alta
-Si, porque eso va a ayudar.- dijo Frenzy
La
respuesta fue inmediata. La hormiga de la franja dejó de mover
sus antenas y emitió una especie de rayo psíquico.
Bestia, Caliban, Frenzy y Vance lo sintieron de inmediato, colocando
sus manos a los costados de sus cabezas y gritando de dolor.
Carmella
miró a sus compañeros y se alegró que su poder
mutante le otorgara inmunidad contra los ataques psíquicos. Se
acercó a la hormiga y la levantó. Tiró y en un
instante la hormiga se partió en dos, muriendo al instante y
liberando a sus compañeros. -Están bien?-
-Ouch...
me hizo acordar esa vez que le contesté mal a Frost...- dijo
Frenzy poniendose de pie.
-Parece que no habrá tiempo de
discutir...- dijo Bestia. Las hormigas que los rodeaban movieron sus
pinzas y se arrojaron contra ellos.
-Caliban no dejará que
las hormigas lastimen a sus amigos!- gritó y se avalanzó
contra las hormigas.
-Jefe?- preguntó Vance.
-No hay
opción...- dijo Bestia -imiten a Cal... solo no las
descuartizen... son seres vivos después de todo..-
No
hubo discusión alguna. En un instante la batalla comenzó.
Bestia usó sus poderosas piernas para saltar sobre una hormiga
e intentó domarla, mientras Unuscione usó la fuerza de
su exoesqueleto para golpearlas y enviarlas lo más lejos
posible, acto imitado por Frenzy. Vance usó su telekinesis
para crear un escudo a su alrededor, levantando tierra y arrojándola
a las hormigas, intentando detener su marcha. Caliban, sin embargo,
comenzó a descuartizar hormigas con sus afiladas garras y
poderosos brazos. Sus ojos se volvieron blancos y una furia creció
en su interior.
-Cal! Cal!- gritó Bestia desde el otro lado
de la pelea, pero el gigante no podía escucharlo. Bestia saltó
entre sus amigos y aterrizó al lado del gigantesco mutante,
tomando su brazo. -Caliban! Detente!- dijo
Caliban volteó
y movió el brazo, arrojando a Bestia contra el cristal. Bestia
golpeó su cabeza y quedó inconsciente. Y eso fue
suficiente para detenerlo -AmigoBestia? Oh no... Caliban lo siente...
Caliban no era el... - balbuceó acercándose a su amigo,
agachándose y tomándolo en sus brazos. Más
hormigas salieron, mientras Unuscione y Frenzy retrocedían,
tratando de mantener a salvo a Caliban y Bestia. -... Caliban lo
siente... Caliban... se pierde a veces... la ira... Caliban no puede
controlar la ira...- dijo entre sollozos.
-Hey... no te
preocupes... mi culpa...- dijo Bestia con los ojos aún
cerrados.
De repente escucharon un sonido ensordecedor y el mundo
mismo se agitó un par de veces. Las hormigas reaccionaron al
unísono, alejándose. Los chicos levantaron la vista y
vieron la gigantesca cara del profesor Pym, y vieron que estaban
golpeando la pecera. El profesor señaló un reloj y la
alarma de Bestia comenzó a sonar.
-La hora! tenemos que
salir de aqui!- gritó Frenzy
-Cal, toma a Bestia...
vamonos...- dijo Unuscione mirando a las hormigas, quienes
timidamente comenzaron a resurgir ahora que los golpeteos habían
cesado.
Caliban levantó a Bestia y comenzaron a correr
hacia la puerta. En segundos salieron, cerrando detrás de
ellos la puerta. Se subieron a la mano del profesor, quien los dejó
en el piso nuevamente y en un abrir y cerrar de ojos recuperaron su
tamaño natural.
-Hank! Que ocurrió?- preguntó
el Profesor Pym al ver a Bestia en brazos de Caliban.
-Nada
nada... - dijo frotándose la nuca -... sólo un
malentendido... acabamos de confirmar la teoría de su
comunicación telepática Profesor... creo que deberíamos
llamar a la Profesora Frost para que analice n-- pero el Profesor Pym
levantó la mano silenciandolo
-Nada de eso Hank, vi todo,
recibiste un duro golpe, primero lo primero. Cal, lleva a Hank a la
enfermería.- dijo
-Si Profesor Pym señor. Caliban lo
siente y Caliban hará todo para que amigoBestia esté
bien.- dijo y corrió hacia la puerta con Bestia en brazos,
quien refunfuñó agregando que estaba bien.
-Bueno
Profesor... la verdad que el entrenamiento de hoy fue bastante
raro... aunque debo admitir que fue más interesante que
aplastar robots en el cuarto del peligro...- dijo Frenzy tomando sus
ropas.
-Si Profe... no estuvo del todo mal...- agregó
Carmella imitandola
-Bromean? Fue genial! Luchamos contra
monstruos de verdad! Fue increible! Ningún alumno jamas peleó
contra nada vivo...- dijo Vance emocionado
-Vayan a su próxima
clase chicos... yo tengo que examinar lo que pasó aquí...-
dijo el Profesor Pym volteando para ver el hormiguero. Segundos
después extrajo una grabadora de su bolsillo y la acercó
a su boca. Confirmó que los alumnos se habían retirado
y apretó el botón de grabar.
-Hora 10:00 AM.
Resultado del experimento, positivo. Casco cibernético logró
comunicación perfecta con las hormigas y obedecieron mi
comando de ataque. Resumir investigación en posible
aplicación, proyecto Ant-Man...-
-Enfermera
Reyes!- vociferó Caliban abriendo la puerta de la enfermería
de par en par de una patada
Cecilia Reyes volteó de golpe,
pero se calmó al ver a Caliban -Por amor de Dios no vuelvas a
hacer eso...- dijo -Ponlo sobre la camilla.- agregó
-Estoy
bien...- dijo Bestia una vez más, sin efecto.
-Ya te puedes
ir...- dijo Cecilia Reyes, bajando la manga de la joven Kitty Pryde
-... ya recibiste la inyección...-
-Gracias
doctora...- dijo la joven y se fue, un poco asustada del gigantesco
joven.
-Que paso aqui?- preguntó acercándose
-Un
golpe solamente...- dijo Bestia apuntando su nuca.
-Muy bien...
Caliban, te agradezco por traer a tu amigo, pero lo mejor será
que esperes afuera...- dijo la enfermera, acercándose y
examinando a Bestia
-Lo que diga Caliban lo hará...- dijo y
el gigante dejó la enfermería.
La mente del
niño-gigante trabajaba a mil por hora. Estaba muy apenado por
lo que había sucedido, por su inabilidad de controlar su ira.
Sin pensarlo salió del pasillo, y salió a los jardines
de la mansión-escuela. Se quedó unos segundos allí,
apreciando el sol matutino, cuando una roca golpeó contra su
cabeza. La roca no hizo ningún daño, ya que su piel era
prácticamente indestructible, pero logró su cometido,
llamar la atención del joven. Caliban volteó, para ver
un grupo de alumnos acercándose. Reconoció a Angelo
Unuscione en el centro, y a sus otros compañeros, John
Proudstar, Zala Dane, Blob, y un par de chicos menores, las gemelas
Wyngarde y Dominic Petros.
-Tu... monstruo... te gusta la
pelirroja? Crees que porque te sonrió va a ser tuya?- dijo
Angelo jugando con una piedra. No jugó más y arrojó
la piedra, que impactó entre los ojos de Caliban. Los demás
rieron. -Eres un monstruo... un bicho estúpido y nada
más.-
Caliban se agachó, cubriendose con los brazos
mientras más rocas volaron hacia él, golpeándolo.
Las risas continuaron hasta que el cielo se oscureció y se
escuchó un poderoso trueno y una voz que dijo
-Basta.-
La
Hermandad volteó de repente, y frente a ellos vieron a Ororo
Xavier, junto con sus compañeros de equipo. Wanda y Pietro
Lensherr, Jean Paul Beaubier, Warren Worthington, Piotr Rasputín
y Jean Grey, quien estaba un poco alejada del resto del grupo.
-Que
pretendes Xavier? Acaso quieres defender a este monstruo?- dijo
Proudstar, tomando el mando de su grupo y acercándose
Ororo
sólo sonrió y un trueno sonó con más
fuerza que el anterior, sus ojos blancos brillaron con más
fuerza.
Proudstar miró por unos segundos y luego bajó
su mano -Ah... vamos muchachos... no tiene sentido metérselas
con los preferidos del rector...-
Angelo Unuscione lanzó
un beso a Jean y la Hermandad se alejó, mientras Ororo se
acercó a Caliban. -Estás bien?- preguntó
-Si...
Caliban te agradece...- dijo el joven poniendose de pie.
-Vamos
adentro... la clase de Historia está por comenzar y Professeur
Adler se enojara...- dijo Jean Paul
-Carrera a ver quien llega
antes...- dijo Pietro sonriendo. El joven salió corriendo, y
Jean Paul lo imitó, ambos mutantes usaron sus poderes de
super-velocidad sin dudarlo y en un segundo se perdieron de
vista.
-Porque hacen esto siempre?- dijo Wanda tomando el brazo de
Caliban
-Porque no tienen imaginación ni vida propia...-
respondió Ororo.
-No me lastimaron...- dijo Caliban
sonrojándose
-No importa... no deberían atacar así
como así...- dijo Ororo, guiando al joven a la escuela de
nuevo. Miró hacia atrás y vió como los demás
los seguían. -Por suerte nosotros recién terminábamos
nuestro entrenamiento y nos dirigíamos adentro...-
-Escuchaste
porqué paso eso, no?- dijo Piotr Rasputin, su voz ronca y
fuerte.
-Si...- dijo Jean bajando la cabeza.
-Angelo
Unuscione no parará hasta que salgas con él...-
agregó
-Tengo una idea...- dijo Warren poniendo su brazo
alrededor de Jean -... si sales conmigo, el no podrá hacer
nada...-
Jean levantó la mirada y dijo -No gracias... yo
puedo defenderme sola...-
-Eres parte de nuestro grupo
camarrada... jamás permitiremos que te lastimen...- dijo
Piotr.
-Si... y si no ya sabes... yo siempre estoy dispuesto a
salir con una bella joven...- dijo Warren sonriente.
Jean intentó
no sonreír, pero fue futil. El carisma mismo del hermoso joven
alado era imposible de resistir. En silencio el trio de mutantes
regresó a la escuela, mientras las nubes se despejaron.
Y
mientras éstos lo hacían, Erik Magnus Lensherr se
mantuvo inmóvil, flotando en el cielo, desde donde había
observado todo el episodio. Sabía que debía hacer algo
con Proudstar y su llamada Hermandad, pero no sabía muy bien
que hacer. Por enésima vez deseó que Charles estuviera
en su lugar y comenzó a flotar hacia su despacho, preocupado
por las diferentes personalidades de sus alumnos y los problemas que
Irene Adler predijo que comenzarían a ocurrir tras la llegada
de la joven Grey...
Continuará
