Episodio 4: Kids' night out.
-Apurense chicos, o nos moriremos de frio...- dijo la Profesora Amelia Voght Xavier, respirando el aire puro del bosque. Su pequeño escuadrón hacía lo imposible por levantar las carpas. Mientras el joven Robert Drake, Iceman, ayudado por el inexperto Kurt Darkholme, Nightcrawler, intentaban subir su carpa sin exito, las chicas Jean Marie Beaubier, Aurora, y Lorna Dane, Magnetrix, sonreian atando los ultimos cabos de la suya, mientras la quinta alumna, Angelica Jones, Firestar, buscaba ramas secas para empezar un fuego.
Lorna Dane sonrio. -Si quieren los ayudo, con mis poderes magneticos es facil colocar las estacas en el suelo.-
-No gracias,- dijo Bobby Drake con cierto orgullo, martillando la estaca, intentando dejar la carpa lista.
-Estas seguro, Herr Iceman? Falta poco para que anochezca y no parece que terminaremos.- dijo Kurt, sosteniendo en alto el palo central de la carpa.
-No necesitamos ayuda de una chica, somos hombres!- dijo Bobby con orgullo, terminando de colocar la ultima estaca. -Ves? No necesitabamos ayuda...- sonrio, poniendose de pie.
Kurt solto el palo. La carpa se mantuvo en pie. Los jovenes mutantes ingresaron y un segundo despues, la carpa se tambaleo y cayo sobre ellos. La Profesora no pudo evitar unirse a sus alumnas y rieron al ver como los chicos intenban salir de la carpa caida.
-Tal vez esto le enseñe, joven Drake, que todo hombre necesita la ayuda de una mujer de vez en cuando...- dijo la Profesora. Amelia Voght miro a Lorna, quien movio su mano y con simpleza coloco las estacas de la carpa de los chicos.
Angelica Jones regreso al claro y coloco las ramas secas en un circulo de piedra. Con un simple chasquido de sus dedos, una onda de microondas surgio de ellos, calentando las ramas e iniciando una pequeña hoguera.
-Muy bien, ahora que esta armado el campamento tenemos que asegurarnos la comida. En el bosque encontraran varias hierbas y si tenemos suerte algun conejo o dos...- dijo la Profesora.
-Sopa de conejo?- rezongo Bobby Drake. -Hoy es sabado! Siempre hacen pizza en la cafeteria los sabados a la noche... no podemos ir hasta el colegio y volver? Estamos a 10 cuadras... por favor profesora!- agrego.
-No. El ejercicio es para que aprendan a sobrevivir con lo que les da la naturaleza. Todos los grupos han pasado por esto.- respondio la profesora
-Frau Professor... si se supone que tenemos que vivir de la naturaleza... no deberiamos encender el fuego o armar las carpas sin poderes mutantes?- pregunto Kurt
-Buena pregunta...- murmuro Bobby
-Somos mutantes, nuestros poderes mutantes son naturales, provienen de la naturaleza.- respondio Lorna, cruzando los brazos.
-Exacto, no es nuestra culpa que sus poderes no sirvan para nada...- dijo Jean Marie sacando la lengua.
-Espero que te guste tomar gaseosa caliente porque no pienso usar mis "inservibles" poderes para enfriar la tuya...- respondio Iceman sacando la lengua.
-Basta de charlas! A buscar la cena que se hace tarde!- dijo la Profesora aplaudiendo con firmeza. Mientras sus alumnos se esparcian por el bosque grito -Y no se alejen mucho!-, y recordo a su esposo, el Dr Xavier, con una sonrisa y deseo que estuviera alli.
-No te preocupes... cuando se duerman, puedo ir a la escuela y volver con comida...- susurro Kurt a su nuevo amigo.
-Kurt, no se como hice para sobrevivir sin ti todos estos años...- dijo Bobby con una sonrisa colocando su brazo en el hombro del extraño mutante azulado.
Una onda de calor se expandió por el pecho del joven Kurt y éste sonrió en respuesta. Iceman y los demás lo habían aceptado en su grupo casi de inmediato y con cada instante que sucedía, Kurt se sentía realmente parte del grupo.
Las horas pasaron con rapidez y el Instituto Xavier para jovenes dotados fue asumiendo la calma nocturna. Los alumnos ingresaron en sus cuartos, alistandose para dormir, mientras algunos profesores daban los ultimos pasos por los pasillos de la escuela, asegurandose que todos estuvieran donde deberian estar. Las reglas del instituto eran claras, tras el toque de queda, diez minutos despues de haber terminado la cena, todos los alumnos debian estar en sus camas, sin importar sus edades. Como toda regla, siempre habia alguien dispuesto a quebrarla. Ocultos en la oscuridad del pasillo, Samuel Guthrie y Vance Astrovik avanzaban en silencio, sus pies desnudos tocando la alfombra. Caminaban en silencio y haciendo fuerza para susurrar, acercandose cada vez mas al ala de las chicas.
-Bobby jura que es verdad...- dijo Sam muy despacio.
-No te creo...- respondió Vance con entusiasmo.
-Te digo que si. El la vio dormir desnuda la semana pasada...- agregó Sam, moviendose lentamente.
-Wow... espero que tengamos la misma suerte...- dijo Vance.
-Si, la verdad que tuvo suerte Bobby, llegar al cuarto de Ororo Xavier, entrar y salir sin que lo vieran? Es un maestro Bobby...- sonrió Sam
-Espero que hayas aprendido de él...- susurro Vance. Tras una corta caminata, llegaron ante el cuarto compartido por Ororo Xavier, Wanda Lensherr y Katherine Pryde. Con mucho cuidado, y con la mano sudada, Samuel Guthrie tomó la perilla, y la movió lentamente. La puerta se abrió sin hacer ruido, y la excitación creció en los jóvenes pubertos. Con el corazón latiendo a mil por hora ingresaron en la habitación, cuidadosamente entrecerrando la puerta para que la luz del pasillo no fuera excesiva. Con cuidado se acercaron a la cama más cercana, y vieron un bulto cubierto por completo con las sabanas y cubrecamas. Vance Astrovik lanzó un suspiro de decepción, y Sam colocó un dedo sobre sus labios. Con cuidado, el joven Guthrie tomó el cubrecamas y lo levantó, espiando debajo. No pudo detenerse y dijo en voz alta –¿Qué demonios?- sin ningún cuidado removió las sabanas para encontrar un par de almohadas debajo. Sorprendido miró a su compañero. Caminaron hacia la segunda cama, cubierta de rojo, y repitieron la operación. Otra vez encontraron almohadas en vez de sabanas.
-¿No están?- pregunto Vance susurrando.
-¡Las muy vivas se escaparon! ¡No están en la escuela!- dijo Sam sorprendido, caminando hacia la tercer cama. De un tirón movió las sabanas, pero esta vez, no encontro lo que esperaba.
Kitty Pryde abrió los ojos, al sentir que le quitaban las sabanas. Vio frente a ella a dos chicos en su ropa de dormir y comenzó a gritar. -¡Qué demonios creen que están haciendo!- gritó, tomando las sabanas y cubriendose.
Vance y Sam no pudieron responder. Se mantuvieron en silencio mientras la joven gritaba y, tras darse cuenta de lo que ocurria corrieron hacia la puerta a toda velocidad. Kitty se calmo y miro las camas de sus compañeras de cuarto. ¿Dónde estaban Ororo y Wanda?
La música llenaba el ambiente y confundia los sentidos. El juego de luces ayudaba a mantener la confusión, y los jóvenes bailaban apretados al ritmo de la música. Ororo Xavier fue la primera en entrar, seguida de cerca por los demás. Volteó levemente para ver a Wanda, quien sonreía con excitación ante el prospecto de una noche en el boliche. Warren Worthington sonrió colocando una mano en la cintura de Jean, mientras que Piotr Rasputin y Layna Petrovna prosiguieron a la pista de baile de la mano, seguidos de cerca por Henry McCoy y Alison Blaire. Pietro Lensherr se acerco a Ororo y le dijo -Jean Paul y yo iremos a buscar algunas chicas... nos vemos a la hora que acordamos!- grito sobre la cacofonía del lugar. Ororo asintió y pronto sintió que la arrastraban hacia adelante. Wanda tomo su mano, llevándola hacia la pista de baile.
-¿Lista para bailar?- pregunto Warren mientras veia como sus compañeros entraban en la pista. Jean asintio con una sonrisa forzada, no estaba muy contenta de estar alli.
La musica sonaba con fuerza y los jovenes mutantes se dejaron llevar, bailando y mezclandose con los humanos. Los minutos pasaron y la musica intoxicante llenó sus sentidos. Un joven de largos cabellos castaños y anteojos de sol se acercó hacia Ororo, tomando su mano -¿Qué hace una petite tan bella como tú bailando sola? ¿Me permites este baile, chere?- preguntó, bajando sus anteojos levemente y mostrando unos ojos de puro rojo debajo. Ororo sonrió y tomó la mano del joven y comenzaron a bailar.
Tras unos minutos, la música se detuvo y un hombre tomó un microfono en el escenario, llamando la atención de todos los presentes. -Ahora... porque ustedes lo pidieron... llegan... ¡Los Merodeadores!- gritó y al hacerlo la totalidad de la multitud respondió con alegria.
Luces de colores se encendieron sobre ellos, mientras la batería sonaba con fuerza.
-Lo siento chere... es mi llamada...- dijo el joven de ojos rojos. Besó la mano de Ororo y saltó sobre la multitud hacia el escenario. El joven tomó el microfono y comenzó a cantar, mientras las luces mostraban a los demas intregantes de la banda. En la batería, Ororo pudo ver a una joven de cabellos caoba y con un mechon blanco delante, y que tambien usaba anteojos de sol. En una de las guitarras, un joven de cabellos rubios sonreia a la audiencia. Y del otro lado del cantante, Ororo pudo ver a un joven de expresion seria, cuyos anteojos de sol eran diferentes de los de la banda, pues eran de color rojo. Una extraña sensación recorrió su cuerpo al ver al joven y al escuchar su musica. Y la multitud comenzó a bailar y cantar con la banda en vivo.
-Y cuando el fuego se disipo... cuando el humo desaparecio... solo encontraron... ¡sus huesos!- grito Bobby Drake, iluminando su cara con una linterna.
-Esa historia no asusta a nadie...- dijo Jeanne Marie.
-No sirves para contar historias de terror, Drake...- dijo Angelica, estirando sus brazos y bostezando.
-Creo que mejor nos vamos a dormir...- dijo Lorna Dane poniendose de pie.
-Es una excelente idea... ya es bastante más tarde que la hora habitual para ustedes...- agregó la Profesora, haciendo lo imposible para no bostezar.
Uno a uno se retiraron a sus carpas, Bobby refunfuñando sobre sus historias de terror, y se dispusieron a descansar. Sin saber que en la oscuridad de la noche, varios ojos los observaban desde los árboles.
La luz del callejon era casi nula y los dos jóvenes apretaban sus cuerpos, sus labios unidos en un beso interminable. Ocultos de ojos curiosos, acariciaban sus cuerpos y no se detenian por nada, besandose sin cesar. De repente, el joven conocido como Jean Paul Beaubier separó sus labios de los de -Pietro... escucha...- dijo cuando la música cesó.
-Es solo el intermedio... ya seguirán cantando...- dijo con una sonrisa el joven, acariciando las nalgas de su compañero y acercandolo más hacia él. La música regresó y Pietro sonrió -¿Ves? Ahora sigamos que nos queda poco tiempo...-
Jean Paul respondió conuna sonrisa y volvió a hundir sus labios en los de su amado.
Jean Grey parecía hipnotizada. Sus ojos se posaron sobre el joven de anteojos rojos, mirando como tocaba la guitarra. Su corazón parecía saltar cada vez que lo veía. A pesar de estar bailando con el joven más apuesto del local, Jean no podía dejar de ver a ese flacucho individuo.
Warren Worthington notó que Jean estaba distraída, pero poco le importo, en la distancia vio un par de jovencitas que no le quitaban los ojos de encima.
Los últimos retumbos de la batería dieron por finalizado el mini-recital y el cantante del grupo levantó en alto su mano, y la audiencia hizo un silencio. -¡Quiero oír un fuerte aplauso para mi hermanito Alex!- dijo apuntando al joven rubio a su derecha, quien hizo unos acordes con su guitarra. La gente aplaudió con entusiasmo. -¡A nuestra querida prima... Rogue!- agregó apuntando a la joven que tocaba la bateria, quien con una mirada inexpresiva retumbó los tambores. -¡Y a mi hermano mayor... Scott!- agregó apuntando al joven de anteojos rojos. La gente aplaudió una vez mas, rugiendo de alegria. -¡Eso es todo por esta noche, los Merodeadores se despiden!- gritó el jefe de la banda, ante unos acordes de sus compañeros. Las luces se apagaron y la música tecno-dance regresó al boliche.
-¡Que buen grupo!- gritó Wanda con una sonrisa, acercandose a Ororo.
-¡Si! ¡No los habia oido antes!- gritó Ororo, bailando con su amiga.
-¡Y el cantante bailo con vos! ¡Tenés toda la suerte!- gritó Wanda.
-Su suerte recién está comenzando, chere...- dijo el cantante de la banda otra vez entre la gente. -¿Que me dicen si me acompañan detras de escena?- preguntó con una sonrisa.
Wanda asintio pero Ororo dudó -¿Y los demás?- preguntó la joven de cabellos blancos.
-¡Se pueden cuidar solos! Todavia no es hora de volver...- dijo Wanda, tomando la mano del joven.
Ororo miro los ojos del cantante y su sonrisa y tomo la otra mano del líder de la banda, quien las guio detras de escena.
-Oye! No dijiste cual es tu nombre...- dijo Wanda al joven.
-Remy... Remy Summers...- dijo con una sonrisa, pasando por una puerta custodiada por un alto y musculoso patovica.
Bobby Drake tapó su nariz, moviendo su mano frente a su cara. -¡Es un gran poder... pero apesta!- dijo sin cuidado.
-Lo siento... apenas puedo controlar mi teletransportacion... el Profesor Pym dice que puedo tardar meses en controlar el olor y el ruido...- agrego Kurt Darkholme, abriendo la caja de pizza.
Bobby acerco su cara a la pizza y aspiró -Ese si es un buen olor...- dijo, tomando una porción -MMMM pizza-
De repente se escucho un ruido, una especie de grito aterrador que lleno el aire nocturno.
-¿Qué fue eso?- preguntó Kurt, un pedazo de pizza en su mano de tres dedos.
-¿El viento?- dijo Bobby tentativamente.
Vieron como la luz en la carpa contigua se encendia y se miraron. Pensaron lo mismo al unisono. Colocaron sus pedazos de pizza de vuelta en la caja y la escondieron debajo de las bolsas de dormir. Bobby asomo la cabeza por la abertura de la carpa, para ver a Jeanne Marie hacer lo mismo.
-¡Deja ya de hacer ruido Drake! ¡Queremos dormir!- gritó la joven francesa
-¡Yo no fui!- dijo Bobby
El ruido volvio a resonar, la luz de la luna tocando las carpas. La tierra temblo levemente y Bobby y Jeanne Marie se miraron mutuamente y regresaron a sus carpas, cerrando las entradas casi al unisono.
-¿Y? ¿Que fue eso?- pregunto Lorna Dane desde la seguridad de su bolsa de dormir.
-No se... se que no fue Drake...- dijo la mayor de las jovenes.
-Yo mantendre la luz...- dijo Angelica, su mano brillando como el fuego. -¿Y si despertamos a la profesora?-
-Si no se desperto con ese ruido dudo que lo haga...- agrego Lorna.
-Y entonces... ¿que hacemos?- pregunto Angelica Jones, y su miedo creció cuando ninguna de las dos jovenes mayores que ella pudo darle una respuesta.
Bobby Drake cubrió su cuerpo con la sábana, mientras los aterradores gritos sonaban cada vez con más fuerza a su alrededor. Sus ojos miraron a Kurt, quien se encontraba de cuclillas, su cola moviendose lentamente detrás de él, sus orejas puntiagudas extendidas, escuchando con intensidad. –Es como si el grito estuviera allí... pero no está... –dijo el joven mutante confundido. De repente sucedió, la carpa flotó por los cielos, dejándolos solos y una amenazadora figura apareció sobre ellos. Bobby Drake gritó de terror, cerrando sus ojos, pero Kurt se mantuvo impasible, observando la figura de pie sobre ellos. La figura era la de un vampiro gigante, sus dientes brillando con sangre en la luz de la luna. El vampiro gruñó y se movió hacia Kurt tomandolo del cuello. –Muere bicho feo... –dijo, mientras sus dedos apretaban la garganta del joven.
Bobby gritó, apuntando sus manos hacia el vampiro, lanzó un bloque de hielo, pero éste atravesó al oscuro ser sin hacerle daño.
Los ojos amarillos de Kurt Darkholme miraron inexpresivos al vampiro y dijo simplemente –No puedes matarme –. El joven extendió sus colmillos levemente y desapareció en un flash de azufre. Un instante después apareció junto a Bobby Drake, tomó al joven por el cuello de su pijama y ambos desaparecieron en una nube de humo.
-A donde se fue? –preguntó Dominic Petros con curiosidad, oculto detrás de un árbol.
-No lo sé... mi ilusión no lo afectó –dijo Regan Wyngarde, abriendo sus ojos.
-Cómo pueden haberle perdido el rastro? –preguntó John Proudstar, enfadado.
-John...? –pregutó Zala Dane a su lado, abrazándose a sí misma. De repente un fuerte frío los cubrió, la temperatura había descendido varios grados en segundos.
-Drake –susurró Proudstar. Sin dudarlo el joven comenzó a golpear el árbol más cercano y pronto cayeron de él Bobby Drake y Kurt Darkholme.
-Que demonios están haciendo? –dijo Bobby enfadado, de espaldas en el suelo. A su lado, Angelo Unuscione había tomado a Kurt por detrás, soteniendolo de pie.
Proudstar colocó su pie en su pecho, impidiendo que se levante. –Haz que suba la temperatura de nuevo, mi novia tiene frío –
Bobby Drake tragó saliva y cerró sus ojos, devolviendo la temperatura natural de la noche.
-Bien, ahora lárgate –dijo Proudstar, sonando sus nudillos volteó para ver a Kurt, quien pataleaba en los brazos de Unus, demasiado exhausto para teletransportarse nuevamente.
Una brillante luz lo detuvo. –Hey... sueltenlos –dijo Magnetrix. Detrás de ella, Aurora, se encontraba levitando y emitiendo una poderosa luz, mientras que las manos de Firestar brillaban con un poderoso fuego.
-Quieres jugar hermanita? –preguntó Zala Dane, electricidad recorriendo sus manos.
-Vete de aquí Dane, el problema es con el monstruo –dijo Avalanche
-Si atacan a Kurt nos atacan a todos –dijo Aurora, brillando con más fuerza.
-Como quieran –dijo Zala Dane, saltando hacia su hermana menor, lanzando rayos de electricidad por sus manos. Y ambos grupos se avalanzaron sobre sí mismos, sus poderes chocando con fuerza en el bosque cercano a la mansión.
-Wanda eh... lindo nombre... –sonrió el joven Alex Summers, removiendo sus cabellos rubios de su cara. Extendió una lata de cerveza hacia la joven, quien la tomó gustosa, mientras Alex colocaba una mano en la pared en la que ella se encontraba apoyada. –Y dime... estudias por aquí cerca? No recuerdo haberte visto en la secundaria local –
-Voy a una escuela... privada –respondió Wanda, tomando un sorbo de la cerveza.
Cerca, en un cómodo sillón Ororo y Remy Summers se fundían en un beso interminable, mientras Scott Summers charlaba con una mujer bastante mayor que él, de largos cabellos negros y ajustado vestido del mismo color.
-¿Dónde está Ororo? –preguntó Henry McCoy, tocando el hombro de su amigo Warren Worthington.
Warren se separó de la jovencita con quien se estaba besando y encogió sus hombros, contestando sin contestar. En un instante regresó a su actividad, mientras Henry McCoy seguía buscando a la joven, guiando a su novia entre la multitud.
-Y?- preguntó Alison
-No sabe... preguntemosle a Piotr... –dijo apuntando en la dirección del gigante ruso
-Todos están besuqueandose y nosotros perdiendo el tiempo –refunfuñó la joven.
Henry se detuvo en seco y volteó. Sus labios tocaron por un instante los de su novia y habló –Alison, es tarde, deberíamos comenzar nuestro retorno, no quiero imaginar lo que podría sucedernos si el Profesor Magneto se entera de nuestra pequeña excursión.-
-Todos los viernes hacemos la pequeña excursión, y nunca sucedió nada... –respondió la joven.
-Tengo un mal presentimiento hoy... –dijo Henry, apuntando al centro de la multitud, donde Jean Grey miraba el escenario vacío, inmóvil entre la muchedumbre que bailaba sin cesar a su alrededor.
La luz se apagó de golpe en el cuarto VIP, cuando la bombilla explotó en mil pedazos y Ororo se separó de Remy.
-¿Qué sucede? –preguntó la joven.
-Nada... todo está bien –respondió Remy con una sonrisa, sus ojos rojos brillando en la semi penumbra. Una débil luz ingresaba por la puerta. Los ojos de Ororo buscaron a Wanda, y la encontraron en los brazos del joven Alex y vió que tenía en sus manos una lata de cerveza.
-Diosas no... –susurró Ororo. La joven quizo ponerse de pie, pero Remy la abrazó con fuerza.
-No te vayas aún... –dijo el joven.
-Mi amiga... no puede tomar... no es bueno –dijo Ororo, hundiendose en el sillón
-Es sólo cerveza –dijo Remy moviendo sus hombros y acercando sus labios a los de Ororo.
-No... es... –la joven quería hablar, pero el Merodeador besaba sin cesar sus labios -... puede... pasar... algo... malo... –
-No digas tonterías... no pasará nada que ella no quiera que pase –dijo Remy sin dejar de besar los labios de Ororo.
Y entonces sucedió. Pequeños rastros de polvo cayeron del techo y se escuchó un poderoso crujido. Ororo empujó a Remy de encima de ella, y sus ojos se posaron en el techo, una grieta se formaba en el mismo. –Diosas... WANDA!- gritó
Wanda se separó de Alex para ver a Ororo y entonces vió como parte del techo se caía entre ellos y el sillón donde estaba –Ororo! –gritó
La gente comenzó a gritar. La música había cesado cuando un pedazo de cieloraso destruyó los equipos. El pánico tomó control de todos y los gritos comenzaron a sonar con fuerza mientras los jóvenes corrían en todas las direcciones.
-Piotr... toma a Alison y Layna y vayanse de aquí –gritó Henry McCoy, levantando a su novia por sobre su cabeza y entregandola al joven ruso.
-Nyet... puedo ayudar aquí –dijo el joven
-Da, vete, eres muy grandote para poder correr entre la gente, debo buscar a los demás. –dijo Henry, sus ojos buscando a sus compañeros. Vio como el techo continuaba derrumbandose y se preocupó. Subió la capucha de su buzo, ocultando su cara y saltó hacia la pared más cercana, usándola para rebotar en la misma, evitando los pedazos de techo que caían por todos lados.
-Estás bien? –preguntó Remy, en el suelo, sus brazos alrededor de Ororo
-Si... te moviste muy rápido... gracias... –dijo la joven.
Se pusieron de pie y Ororo pudo ver cómo Alex empujaba a Wanda hacia fuera y dijo –Vamos, salgamos de este lugar –intentando no fruncir el ceño.
-Si –respondió Remy.
-Ouch!- gritó la joven mientras avanzaban. -Creo que me quebré el tobillo –dijo apoyandose en Remy.
El joven sonrió, tomando a la joven en sus brazos y comenzó a caminar hacia la salida. –No te preocupes chere... yo te sacaré de aquí sin problemas.-
Ororo no pudo evitar sonreír.
Jean se encontraba inmóvil, el local destruyéndose a su alrededor. Sus ojos brillaban y los escombros no la tocaban. –Tal vez sería mejor si nos retiraramos mi joven compañera de estudios –dijo Henry McCoy, aterrizando a su lado. Jean no respondió. Un gigantesco pedazo de techo se desprendió sobre ellos y Bestia tomó a Jean para moverla, pero no podía hacerlo, la joven parecía anclada por sus poderes telekinéticos. El mutante encogió sus hombros, preparándose para lo peor, pero un rayo de energía rojiza surcó los cielos, impactando en el pedazo de techo, el cual fue desviado por el mismo. Henry miró entre el polvo y los escombros y le pareció ver una figura entre ellos, cuyos ojos brillaban con el mismo resplandor rojizo, pero no pudo ver quien era.
-Mi hermana, donde está mi hermana? –preguntó Pietro, acercándose a Warren Worthington.
-No... cough... no lo sé!- gritó el joven.
Los ojos de Pietro escaneaban la multitud de jóvenes que salían del boliche, y vió como Rasputín emergía con Alison y Layna, pero no había rastros de Wanda o de Ororo siquiera. El joven se movió con gran velocidad, intentando ingresar al local, pero le era imposible, pues el caudal de gente que salía era muy grande.
-Pietro... –dijo Jean Paul, acercandose -... no crees que las posibilidades de que un boliche relativamente nuevo se desplome son muy pequeñas? –preguntó
Pietro volteó, sus ojos abiertos de par en par, comprendiendo lo que quería decir. –Vamos al callejón de nuevo... nos metemos por arriba, me puedes llevar volando... –
-No será necesario –dijo Jean Paul apuntando a la puerta del local.
Pietro volteó para ver a Wanda de la mano de un joven rubio. Frunció el ceño y corrió hacia su hermana gemela. –Que demonios estás haciendo? –preguntó enfadado.
-Pietro... –susurró Wanda.
-Quien eres tú? Su novio? –dijo Alex con una sonrisa burlona.
-Es... mi hermano... –dijo Wanda
Pietro tomó la mano de su hermana y tiró con fuerza, separandola del joven
-Hey! Quien te crees--? –dijo Alex enojado, moviendose para delante, pero sintió una mano en su hombro. El joven volteó para ver a Rogue, quien le hizo un gesto. Alex vió como Pietro se llevaba a Wanda y cerró su puño con enojo, pero siguió a la joven del mechón blanco.
-Jean?- Preguntó Ororo, en los brazos de Remy. El local estaba casi vacío, sólo quedaban Jean, Henry y ellos dos. Del techo sólo quedaban pequeños retazos cercanos a las paredes y la destrucción era casi total. La joven Grey permanecía inmóvil, mirando hacia donde estaba el escenario.
Ororo hizo seña a Remy para que la colocara en el suelo, y avanzó ayudada por éste hacia los demás.
-No responde... hace rato que está así... –dijo Henry, mirando a la joven. –Y quien es el caballero que nos honra con su presencia?- agregó
-Ahora no –dijo Ororo. Colocó su mano sobre el hombro de Jean y repitió el nombre de la joven.
Los ojos de Jean brillaron con fuerza cuando volteó para ver a Ororo. Un poderoso rayo de energía telekinética surgió de ella, impactando en el pecho de Ororo, quien cayó hacia atrás, ante la mirada atónita de los jóvenes.
Ororo tomó sus costillas, una se había roto. Los cielos tronaron con furia y se oscurecieron, mientras se ponía de pie. -¿Que demonios te pasa?!- gritó, sus ojos volviendose blancos, mientras el viento comenzaba a elevarse a su alrededor.
-Creo que no es seguro para usted, joven Merodeador –dijo Henry, empujando levemente a Remy –Deberiamos dejar el lugar.
-Yo no me voy a ningún lado –dijo Remy.
Ororo se acercó levemente hacia Jean, sosteniendo su costilla. Los ojos de la joven estaban posados en ella. El cielo tronó con más fuerza que antes.
-Realmente le aconsejo que dejemos el lugar –dijo Henry, tomando a Remy en sus brazos y saltando hacia la puerta.
-Sueltame!- gritó el joven, pero Henry no le hizo caso y lo llevó fuera.
Escombros comenzaron a flotar alrededor de Jean y se lanzaron con velocidad hacia Ororo. Esperando un ataque, Ororo levantó su mano izquierda, y un viento poderoso desvió los escombros. –La telekinesis es una ruda imitación del viento. No quieres que use todo su poder contra ti –
-Tomaste cerveza no? Estas cosas sólo pasan cuando tomas cerveza –dijo Pietro con enfado, rodeado por los demás.
-Tomé cerveza... pero no hice nada... Pietro puedo controlar mi poder! –respondió Wanda.
-Shhh, no griten tanto –dijo Warren por sobre su hombro.
-Allá viene Henry –dijo Alison, suspirando con alivio.
-No es el único que viene... –dijo Layna Petrovna, apuntando hacia la otra dirección.
-Uh oh... –dijeron Pietro y Wanda al ver a su padre acercandose, vistiendo una gabardina.
-Que demonios está ocurriendo? –preguntó Amelia Voght, la mitad de su cuerpo convertido en niebla, rodeando a los jóvenes.
Frente a ella, Avalancha se encontraba con sus pies envueltos en hielo, Zala Dane y Lorna Dane estaban en el piso, tirandose de los pelos, Firestar cubría a Unus con fuego y Regan Wyngarde se encontraba en el piso, sus ojos enceguecidos por Aurora, mientras Proudstar intentaba golpear a Kurt que estaba en un árbol. Se detuvieron al ver a la profesora de pie. –Estan en problemas! –gritó la mujer, envolviendolos a todos en su niebla. Desaparecieron y en un instante reaparecieron en el lobby del Instituto, en la misma posición en la que se encontraban.
-Erik! –gritó Amelia Voght recuperando su forma física. –No se muevan... están todos castigados!- agregó mirando a los alumnos.
-Ellos nos atacaron! Nosotros estábamos durmiendo!-grito Bobby Drake
-No importa! No deben usar sus poderes para pelear! –gritó la profesora, repitiendo el nombre del rector.
-Nos defendiamos! –replicó Aurora.
-ERIK!- gritó una vez más Amelia Voght.
-Por favor basta de griteríos –dijo Emma Frost, apareciendo en la parte superior de la escalera, vestiendo una bata transparente, mostrando su pequeña ropa interior debajo, para el deleite de los alumnos varones allí reunidos.
-Donde está Erik? –preguntó Amelia
-Parece ser que hoy es el día de romper las reglas... –dijo Emma descendiendo por la escalera.
De repente, Jean cayó de rodillas al piso, llorando. –Lo... lo siento... el... ruido... era mucho... yo... no... no pude... –
Ororo se acercó, sus ojos regresaron a la normalidad, las nubes disipandose. Se agachó al lado de la joven –Que sucedió?- preguntó.
-Todas... todas esas voces... en mi cabeza... fue... más de lo que podía soportar... sólo quería... estar sola... –dijo Jean llorando.
Ororo abrazó a Jean –No deberías desear eso... eres parte de nosotros ahora... sólo deberías habernos dicho que querías irte y nos hubieramos ido –
-Pero... todos se divertían... no... quería molestar... –respondió Jean.
-Hubiese sido mucho más sencillo que tirar abajo el local –dijo Ororo con una sonrisa.
Jean rió y asintió –Lo... siento... –
-Todo se puede arreglar –dijo Ororo. Lentamente se puso de pie, sintiendo el dolor en su costillas y en su tobillo. Jean la ayudó, poniendose de pie también.
-Si quieres puedo llevarte con mi telekinesis –dijo la joven.
-No... estoy bien... puedo caminar –dijo Ororo
-No queria hacer daño... –
-Ya lo has dicho, no te preocupes... –dijo Ororo
En silencio fueron caminando hacia la salida, sin darse cuenta que detrás de las cortinas del escenario, que aún colgaban precariamente de una viga, se encontraba un hombre de pálida piel, sus ojos rojos brillando y una sonrisa en sus labios. A su alrededor se encontraban los Merodeadores. Remy encendió un cigarrillo y miró hacia donde Ororo se marchaba.
-Creo que nuestro pequeño tour ha terminado mis niños... nos quedaremos en este pueblo... –dijo el hombre de piel pálida, sin voltear.
-Como digas padre... –dijo Scott Summers a su lado, mirando a la joven pelirroja.
Y el hombre de piel pálida comenzó a reír, sintiendo que su larga búsqueda había llegado a su fin.
