Por fin logre tranquilizarme, y comencé a caminar normal para pasar desapercibido, para ser confundido con alguno de ellos, para volver a sentirme por lo menos por un segundo mortal de nuevo, un humano cualquiera, todo seguía desolado a mi alrededor, saque un cigarro de mi bolsillo sabia que lo tenia prohibido, pero esa noche tenia decidido hacer todo lo que no tuviera permitido, estaba apunto de darme por vencido, tenia que volver a mi departamento, pedirle una disculpa a Touma, decirle que tenia razón, que era un pobre tonto que no sabia lo que hacia, cuando estaba apunto de irme una voz a lo lejos me hizo cambiar de opinión, ya que era algo tarde para estar en ese lugar así que me sorprendí un poco, mire mi reloj, iban a ser la 1 a.m. Me sentí un triunfador al saber que tendría mi propia victima, alguien a quien había cazado por mis propios medios; era la voz de un chico, al parecer era joven, eso lo hacia aun mas excitante…
No me preocupaba que amaneciera, por si decidía jugar un poco con él, ya que los vampiros habíamos logrado concebir una forma de vivir a la luz del día, pero nada como la oscuridad de la noche, pero no estábamos arrepentidos, ya que así teníamos la oportunidad de gobernar personalmente y no moviendo los hilos de nuestras marionetas; lo oí acercarse mas, así que decidí entrar en acción…
Comencé a caminar en dirección contraria a la de él, para cruzarme en su camino, y así fue termine frente a frente con él, pero me sorprendí al verlo era tan hermoso, tan inocente en su corazón no había maldad, fije mi mirada en sus bellos ojos violetas, el me miraba algo asustado, pero seguro de si mismo, un aire frío invadió el lugar, yo camine hacia él sin mostrar sentimiento alguno, en su mano yacía una hoja, que con el aire voló hacia mis pies, yo la levante, comencé a leer el contenido, el cual resulto ser una canción de amor, el siguió mirándome fijamente, al dejar de leer deje que el viento se la llevara, me acerque alo aun confuso chico y le pregunte déspotamente…
-¿Tú escribiste eso?-
-Si- respondió nervioso y con un leve tono carmesí en sus mejillas el cual lo hacia ver mas hermoso
-Sabes no eres un buen compositor, date por vencido- Mis palabras lo destrozaron, yo me quede pensando en las tonteras que estaba haciendo, iba a alimentarme no a criticarlo, aunque no quería admitirlo, estaba postergando el momento de atacarlo, ya que sentía un extraño sentimiento, coloque mi mano sobre su rostro, el me miro aun mas sonrojado, es ahora o nunca pensé, tenia que buscar una forma de tenerlo y que mejor que seduciéndolo.
-Disculpa mi comentario, en verdad no quise ofenderte, sabes yo nací aquí pero llevo mas de 6 años sin volver, a si que no se cuando a cambiado el lugar, crees que ¿Podrías decirme como llegar a esta dirección?-
El me miro sorprendido pero con voz suave me dijo:
-Si, claro, pero ¿en verdad es de aquí, sus ojos y cabello son dorados?-
-Ah, es eso, si todos creen que soy extranjero por lo mismo, ni hablar ¿Podría indicarme la dirección?-
-Si claro, será un placer, mmm, la dirección esta un poco lejos de aquí, y el último tren subterráneo ya pasó-
-No importa- lo interrumpí- traigo auto¿Qué te parece si me indicas la dirección y luego te llevo a tu casa?- Lo mire directamente a los ojos, mientras le decía en un tono muy seductor al igual que mi mirada.
-Bueno… yo…- bajo la vista un poco- esta bien gracias- nos dirigimos a mi departamento, no entendía por que pero no dejaba de mirar su reflejo en la ventada, hacia que mi corazón latiera de la misma manera, que como cuando Touma me transformo, al fin llegamos, bajamos del auto y lo invite a entrar…
-¿Gustas pasar, quisiera agradecer de alguna forma su amabilidad-
-No muchas gracias, ya es muy tarde y debo volver a mi casa-
Me dijo con voz baja y un ligero rubor en sus mejillas
-Insisto no me sentiría tranquilo, si no le agradeciera de alguna manera, solo será un momento y como lo prometí después lo llevare a su casa –
El me sonrió, solo movió la cabeza para acceder, comenzaba a llover, así que entramos de prisa, coloque las llaves sobre una pequeña mesa que se encontraba cerca de la puerta.
-Adelante siéntase como en su casa- Le dije mientras le mostraba cortésmente el lugar, había logrado hacer mi fortuna en muy poco tiempo con ayuda de mi maestro, sabia que había llegado muy fácil y si no la cuidaba de esa misma manera se iría, así que la cuidaba mucho, lo guié hasta la sala, y encendí la chimenea, ya que hacia frío.
-Desea tomar algo, vino, champagne- sonriendo de repente- Lo siento, a un es muy pequeño, leche, agua un café- Yo sabia perfectamente que no podía darle alguna bebida alcohólica, ya que esta prohibido para nosotros beber sangre aunque sea con pequeñas cantidades de alcohol.
-No muchas gracias, estoy bien- sonrió ligeramente
-Oh, disculpe mi descortesía, permítame servirle algo¿Podría decirme su nombre?- pero que diablos hago pensé¿Qué diablos importaba su nombre, al fin y al cabo era una victima mas.
- Shindou, Shindou Shuichi y hábleme de tu por favor- Dijo escondiendo su mirada bajo sus cabellos.
-Yuki, Yuki Eiri, escritor – Le dije mientras le ofrecía un poco de café-Bien Shuichi por favor háblame con mas confianza-
Mucho gusto en conocerte –Sonrió- soy cantante, bueno casi profesional, estoy apunto de hacer mi debut en NG-
No lo entendía pero extrañamente me sentía atraído hacia él no podía dejar de mirarlo a los ojos, algo me lo impedía, y en un instante me encontraba besando esos labios que tanto había anhelado, y un momento después me encontraba haciéndole el amor, sabia perfectamente algunos de mis compañeros lo hacían, para tener a sus victimas a su merced; ya lo había hecho antes, pero esta vez era diferente, ahora lo hacia por que lo deseaba, por que ansiaba su cuerpo tanto como la sangre, ambos terminamos abrazados, el me decía con un ligero rubor en sus mejillas que había sido el primero en su vida, yo lo escuchaba atentamente mientras acariciaba su suave cabello.
Era un momento perfecto, mientras el acto había tomado ligeras cantidades de sangre de su cuello, mientas recorría con dulzura su frágil cuerpo con mis manos, era tan pura como el, pero ese instante fue roto, por la presencia de mi maestro…
Una enorme preocupación invadió mis sentidos, sabia que si Touma lo encontraba aquí seria capaz de matarlo, y eso jamás se lo perdonaría.
-Shuichi será mejor que vuelvas a casa- el me miro confundido
-Eiri¿Qué ocurre?- yo sonreí y coloque mi mano sobre su rostro
-En verdad eres hermoso shuichi, no quiero dejarte ir, pero no tengo opción, debo hacerlo-
Tan solo termino de vestirse, y salimos directamente a su casa, era muy peligroso y no permitiría que le hicieran algún daño. Al volver Touma me esperaba ahí…
-Eiri, se puede saber ¿Dónde estabas?-Siempre mostrando una sonrisa, pero por dentro estaba molesto, trataba de ocultarlo, pero aun así yo lo sabia.
-Eso no importa-
Le dije siguiendo mi camino, subí a una de las habitaciones sin decir ni escuchar nada más, y me dispuse a dormir, en mi féretro de caoba y terciopelo, me encontraba feliz, sentía un sentimiento muy extraño, uno que posiblemente había olvidado pero al fin estaba recordando…
Aquí termina el segundo capitulo, espero les halla gustado, les agradezco muchos sus reviews, en verdad me animan para seguir continuando
Contestación a sus lindos reviews :
Drunny: gracias por tu review, te agradesco mucho haber leido mi historia, espero te haya gustado este capitulo y espero seguir contando con tu valioso apoyo
Bueno aquí están contestados sus lindos reviews, espero tenerles lo mas pronto posible el tercer capitulo gracias por leer, quisiera agregar que por favor se den una vuelta por "Shuichiciento" y en "Por amarte así" de Seguchi Touma estoy segura que les gustara gracias nn
Att: sakura Uesugi
si quieren contactarme les dejo mi correo
