Pasaron los días, y yo seguía saliendo con Shuichi, el tan solo verlo, me hacia sentir tanta felicidad, le daba sentido a mi eternidad, pero había un problema él era mortal, y aun no encontraba una razón suficiente para transformarlo, tal vez para mi amarlo era la mejor razón que podía tener, pero para los demás no lo seria, tenia que hacer algo, pero ¿Qué?, me sentía confundido, y mas aun esa tarde que me obligo a despreciarlo.
-Shuichi ¿Qué haces aquí con todo eso?- pregunte confundido
-Quiero vivir contigo- me dijo con unos ojos llenos de amor, en ese momento quería correr a abrazarlo, decirle que todo lo que tenia ahí le pertenecía, lo haría, pero lo amaba tanto que no podía, arriesgarlo, bueno tal vez Touma estaba casado con mi hermana, así que podía aceptarlo, pero si llegaba a descubrirlo no se de que hubiera podido ser capaz, al menos en ese momento no lo sabia, aun no entiendo, por que jamás me puse a pensar, en por que me preocupaba tanto, al final de cuentas Mika era mortal, pero mi preocupación me nublaba la mente.
-Lo siento pero no puedes vivir aquí así que vete- le dije en un tono frió
-Pe… Pero Eiri ¿Por qué?- me dijo con lagrimas en los ojos, su bella sonrisa había desaparecido- Por favor dame una oportunidad, te juro que haré lo posible para que vivamos bien, no te pido nada a cambio, solo estar contigo- No podía resistirlo mas, la idea de tenerlo todo el tiempo a mi lado, en verdad me gustaba pero no podía arriesgarlo.
-No Shuichi, entiende no puedes vivir aquí, adiós- le cerré la puerta en la cara sin escuchar nada mas, me sentí destrozado, me odie a mi mismo al oírlo llorar, quería salir tras de él, pedirle disculpas, decirle la verdad, que era un vampiro y que mi Sire jamás me permitiría estar con él; estuve casi una semana sin verlo, le había dejado una carta a Shuichi diciéndole que me iría por un tiempo y por eso no podríamos vernos, no salía de casa ni siquiera para alimentarme así que mi maestro comenzó a preocuparse.
-Eiri ¿Estas bien?, últimamente no has querido salir, y te rehúsas a beber¿Qué no te das cuenta que te estas volviendo vulnerable y puedes morir?-
-¿Y eso que? – le dije molesto- estoy bien¿Cuántas veces debo decírtelo?-
-¡Eiri!- en verdad le molesto mi actitud, él jamás me había golpeado, yo lo mire sorprendido.
-Lo… Lo siento Eiri, por favor perdóname-
Yo me di la vuelta, limpie la sangre de mi boca, y me dirigí a la salida, pero jamás creí que supiera la verdadera razón de mi actitud.
-Es por él ¿verdad?-
-No se de que me estas hablando- le dije sin siquiera mirarlo -No me mientas Eiri, sabes perfectamente de lo que estoy hablando, me refiero a Shindou¿acaso crees que soy tonto¿Qué no me había dado cuenta?, entiéndelo Eiri, él es mortal.
-Y eso que importa, eso no me impide amarlo, tu te casaste con mi hermana y que ¿Acaso ella no lo es?-
-Eiri pero yo lo hice por…-
-Eso que importa- Salí de ahí muy molesto, no quería seguir escuchándolo, tenia que buscar a Shuichi y decirle la verdad, no quería perderlo, seria algo muy peligroso, pero tenia que arriesgarme.
-Eiri no cometas una estupidez- me grito pero ya era tarde, estaba decidido y nadie podría detenerme; llegue a la casa de Shuichi y en cuanto abrió la puerta lo primero que hice fue abrazarlo, quería confesarle la verdad y eso haría.
-Shuichi debo confesarte algo- le dije tiernamente al oído
-A ¿Dónde fuiste¿Por qué te alejaste de mi?- me dijo con un nudo en la garganta.
-Ven conmigo, quiero que vivamos juntos, que seamos felices, y nadie nos lo va a impedir-
Ambos nos fuimos de ahí ya tenia todo planeado, había comprado una casa a afueras de la ciudad, a el le preocupaba su carrera, pero yo le prometí que me haría cargo de ella, tenia un talento maravilloso así que no tendría problemas, vivimos algunos días sin mencionar palabra alguna con respecto a lo que iba a confesarle, pero jamás me presiono para decírselo.
El seguía trabajando en NG, pero yo tenía miedo, sabía que Touma podría dañarlo, ya no podía esperar mas era ahora o nunca, esperaría a que llegara a casa pero tenia un mal presentimiento, así que decidí ir a buscarlo, y llegue justo a tiempo, un viejo amigo de mi maestro había llegado, pude darme cuenta de sus intenciones, así que me lo lleve de ahí.
-Shuichi vamonos- lo tome de la mano y comencé a caminar hacia el auto
-Eiri ¿Qué crees que haces? Estuve apunto de conocer a mi ídolo, Sakuma Ryuichi– sonaba molesto pero sobre todo confundido
-Shuichi entiende estabas en peligro-
-¿Qué quieres decir con eso?-haciéndome detener el paso -Esta bien ya es momento que lo sepas, sube al auto aquí es muy peligroso-
Nos dirigimos a casa yo sabia que tan fuerte y peligroso era mi maestro, pero Ryuichi de él no conocía sus habilidades así que podría traernos problemas.
-Shuichi debo confesarte algo- Entramos a casa y subimos a la recamara
-Esto que voy a decirte es algo muy importante- yo baje la mirada, él me levanto el rostro con ternura y con una sonrisa me dijo
-Sabes que puedes decirme lo que sea, Eiri te amo y sabes que te apoyo en todo-
-Shuichi yo…. Soy un vampiro- él me miro sorprendido.
-No lo entiendo, Eiri ¿Por qué me dices eso?- Yo suspire hondo…
