¡Hola!

No me voy a exceder mucho con las notas, porque subo un capítulo bastante largo. Aunque, espero, interesante. Algunas aclaraciones que deberían ir acá arriba las pondré en las notas finales para no arruinar las sorpresas respectivas.

Solo una cosa más. A aquellos que me dejaron Reviews, les agradezco mucho, ya que me reconciliaron con el mundo. Antes de leerlos estaba en plan: todo- puede- irse- al- demonio- yo- incluida. Suelo tener esas fases. Pero me hicieron olvidarlo todo.

Finalmente, espero subir bien el capítulo, porque últimamente no esta funcionando del todo bien.

¡Espero que les guste tanto como me gusto escribirlo!

Orgullo y prejuicio

Round 2: Canciones

- ¡Ya basta, Ginny! ¡No voy a cambiarme!- la molesta voz de Hermione les anunció a Molly y Harry que ella y Ginny ya estaban listas para irse. Un segundo después, Hermione apareció en el primer peldaño visible del tramo final de la escalera. La bajo lo más rápido posible y se quedó a un costado, aún roja por pelear con su amiga y arreglándose el cabello.

- Ya sé que tomaste el puesto de McGonagall, pero no por eso tienes que vestirte como ella.- La pelirroja puso, finalmente, un pie en la cocina y se quedo mirando a su amiga.

Hermione estaba arreglada, aunque no tanto como le hubiera gustado a la chica más joven. Llevaba un jean, una camisa cruzada verde manzana, una chaqueta, también de jean en la mano, y botas blancas. Cruzó en dos zancadas el espacio que la separaba de la mesa y tomó una cartera del mismo tono que las botas.

- No es cierto, Mione.- Molly se acercó a ella y le arregló el cuello de la blusa.- Estás perfecta. ¿Verdad, Harry?- tanto ella como la castaña giraron para mirar el moreno.

- ¿Uhmm?- Harry dejó de mirar como idiota a Ginny y le echó una mirada de reojo a Hermione.- Perfecta, Mione.- Le dio la espalda a las tres mujeres y se dirigió al fregadero.

Ginny, que aún sonreía encantada por la atención del ojiverde, miro interrogantemente a su amiga.

Hermione desvió la vista e hizo como que revisaba no olvidarse nada. Ahora no estaba tan seguro de haberte estado haciendo lo correcto cuando le contaba cosas a Harry que los medimagos habían prohibido que oyera. ¡Si Molly se enteraba lo que estaba haciendo!

- ¿Seguro que no quieres venir, Harry?- Ginny busco sus llaves y se detuvo, esperando su respuesta.- Podemos esperarte un poco más si quieres ir a cambiarte.-

- No, no, no. Esta bien, vayan ustedes.- Harry se puso a ordenar nerviosamente las cosas.- Me quedaré ayudando a Molly con esto de los pasteles y los envíos… -

Molly había iniciado un negocio de pasteles a pedido, y aunque recién iban por los primeros días, ya había tenido un relativo éxito. Harry la ayudaba con los envíos. Recientemente se había abierto una nueva red de comunicaciones mágicas, que permitía enviar comidas de un horno a otro, mientras estuvieran conectados. Por ahora no habían tenido ningún problema, pero Molly aún tenía pavor de cometer algún error y carbonizar el pedido o enviarlo a la dirección equivocada.

- Además esta James. No quiero que aprenda a hablar con Tobby. ¿Se lo imaginan? "James dice que…"-

- Pero James no aprenderá a hablar hoy. No esta noche.- insistió Hermione.

- No, en serio. Vayan ustedes.- afirmó con rotundidad Harry.

Ambas chicas se despidieron y salieron de la cocina. Cruzaron el recibidor y salieron a la noche.

Estaba un poco fresco para ser de principios de agosto, pleno verano. Se arrebujaron más en los abrigos.

- ¿Y si hubiera aceptado?- preguntó Hermione, mientras se dirigían hacia el auto de Ginny. Bajaron la escalinata de entrada, pasaron junto a la fuente y se enfriaron unos minutos más en la explanada tapizada de grava donde se estacionaba el auto, mientras la pelirroja buscaba las llaves.

- Bueno ¿Algún día tendrá que ir a algún lugar público, no? Y ya le habremos explicado algo de… todo. Aunque desde que llegó ha recordado muchas cosas.- Logró dar con las llaves y abrió la puerta del conductor. – Y creo que sé porque.- se quedo mirando fijamente a su amiga.

- ¿Ah, sí? ¡Yo no lo he notado! ¿Por qué crees que sea?- de pronto Hermione empezaba a sentir calor.

- No te hagas, Mione.- Ginny entró al auto y levantó el seguro del asiento del capiloto.-

La chica abrió la puerta y se agachó para hablar con la pelirroja, pero no entró.

- ¿Cómo?-

- Bueno, tú fuiste casi su hermana. Por supuesto que verte de nuevo le traería muchos recuerdos. Nos paso algo parecido con Ron y, en menor medida, conmigo.-

Hermione se enderezó un segundo, suspiro aliviada y se sentó en el asiento correspondiente.

- No importa lo que mucha gente dijera… Incluso mi propio… - Ginny suspiró, negó con la cabeza y no terminó la frase.- Para mí siempre fuiste su hermana. Estoy tan absolutamente segura de eso como de que James es su hijo.- ahogó un sollozo o algo así y puso el auto en marcha.

- ¿Estás bien?- pregunto preocupada Hermione.

- Si, si. Lo estoy. Siempre se termina estando bien al final ¿Sabes?- compuso una sonrisa melancólica e hizo girar la llave. El motor arrancó.- Pero todos esos años están tan lejos de esta noche de sábado… Píensalo hace diez años estábamos encerrados en una vieja y tenebrosa casa en Londres suponiendo los próximos pasos de Voldemort… -

- Ahora todo parece muy lejos, es cierto… -

- Y te parecerá más lejos después del tercer Bola de fuego chino.-

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La casa de Ed

Hermione miro el cuadrado edificio. Parecía un pub londinense más. Aunque, para tener ese aspecto pequeño y mediocre, había demasiada gente fuera. La fila, separada de ellas por un largo cordón escarlata, daba vuelta a la esquina. El hombre que actuaba como seguridad casi era una broma: pequeño, delgado y con voz chillona. Sin embargo, siempre decían Fred y George que el tamaño de Ginny engañaba respecto a sus cualidades.

- Aquí estamos.- dijo muy sonriente Ginny, señalando el edificio.- Mira muy bien todo lo que haga yo hoy, porque quizás alguna vez quieras venir de nuevo.-

Hermione pensó que seguramente no volvería a pisar esa calle, pero no dijo nada.

- ¿Nos ponemos a la fila?- sugirió.

- Estamos esperando a alguien…- miró por entre la gente que iba y venía.- ¡Allí esta! ¡Sam!- Ginny llamó a alguien y levanto la mano, agitandola para que la vieran.

Unos segundos después llegó el tal Sam. Solo era un poco más alto que Hermione y el flequillo ondulado y castaño rubión le caía sobre los ojos redondos y grises.

- ¡Hola, Sam! ¿Cómo has estado?- saludó alegremente la pelirroja.- Ella es Hermione Granger, una amiga mía. Él es Sam Wiseman, compañero mío del trabajo.-

- Mucho gusto.- Hermione le sonrió y le extendió la mano.

- Igualmente.-

- ¿Por qué no me…? Algún día me las vas a pagar.- le susurró la castaña por lo bajo a su amiga, cuando el muchacho les dio la espalda. Ginny solo sonrió, satisfecha.

- ¿Entramos?- propuso.

- Con toda la gente que hay, si logramos entrar, entraremos como a la una.- estimó el chico. Hermione asintió con la cabeza.

- Entonces hagámoslo a mi modo.- Ginny se acercó al hombre que custodiaba la puerta y le pico el hombro. Hermione y Sam se miraron con temor.

- ¿Qué…? ¡Señorita Ginevra!- el hombrecito le sonrió a Ginny y le desenganchó parte del cordel.- Pase por favor. ¿Vino a ver el espectáculo, verdad? ¡Esta teniendo mucho éxito!- Hermione pensó con aprehensión que ese lugar no parecía capaz de contener adecuadamente un espectáculo, cualquier que fuera.- ¿Trajo amigos?- les sonrió al rubio y a ella.

- Sí. Ella es Hermione Granger, una prima y amiga mía y él es Sam Wiseman, un amigo mío.-

- Bienvenidos. Pasen por favor.- Ginny se metió dentro del pub y Sam y la otra lo siguieron, ante las miradas molestas y envidiosas de la gente de la fila.

- ¿Qué fue eso?- preguntó impresionado el joven.

- Ciertos privilegios… ustedes saben.- Hermione y él se miraron con cara de "No, no sé." Se abrieron paso entre "una multitud" de gente que bailaba y bebía diversos tragos, y llegaron hasta la barra.

- ¡Hola, John Charles!- Ginny se estiró sobre la barra y le habló al encargado de los tragos.

El hombre se dio vuelta de inmediato. Dejo un vaso a medio llenar y se acercó a ellos.

- ¡Pero si es Ginny!- exclamó el hombre.- ¿Has venido finalmente a decir que vas a aceptar salir conmigo?-

- No, creo que no era eso. Lo siento. ¿Me das Tres Bolas de Fuego Chino?-

- ¿Tres? ¿No crees que es demasiado para ti sola?- el hombre sacó los tres vasos.

- Claro que no son para mí. Vine acompañada. Hermione Granger y Sam Wiseman.- repitió una vez más, mientras señalaba a sus acompañantes.

- ¿Hermione Granger?- repitió John Charles. – He oído mucho de ti.-

- Nunca habrás oído lo suficiente de ella.- respondió Ginny. - ¿Es la mismo que la semana pasada?- el muchacho asintió. – Vamos entonces.- le pagaron los tragos.

Dejaron la barra y se encaminaron hacia un rincón del pub. Allí estaba casi desierto. Había una simple puerta de caoba. En el camino, Hermione miró su trago.

- ¿Por qué se llama así?-

- Por el color, rojizo anaranjado.-

Hermione se lo tomo todo de una vez.

- ¿Qué demonios tiene?- la garganta se le estaba quemando.

- Las calabazas han crecido esplendidas desde que los gallos volvieron a cantar.- recitó Ginny.

- ¿Qué?-

La puerta se abrió. Había un salón por lo menos tan espacioso como el pub que acababan de dejar. Había mucha mesitas redondas con lámparas a querosen en medio de ellas. Algunas estaban ocupadas, pero había mucha gente bailando en el centro del salón.

- Tendría que haberlo supuesto.- susurró Hermione.

- Me extraño mucho que no lo notarás.- dijo Ginny.- ¿No te diste cuenta por el nombre?-

- ¿La casa de Ed?-

- Sí, bueno en realidad mi nombre fue la casa del ED.-

- ¿El Ejército de…?-

- Ajá. Pero como también querían entrar muggles había que disimular de algún modo. ¡Y, por favor! ¿Un Bola de Fuego Chino? A propósito, tiene whisky de fuego, jugo de naranja y un toque de frutilla.- se sentaron en una mesa. Hermione le dio la espalda al escenario, donde había una banda tocando.

Al poco rato, las chicas ya habían convecido a Sam de que bailará con Hermione, ya que estaban tocando temas de Los Beatles y a ella le encantaban.

Cuando finalizó Can't buy me love, la banda dejo de tocar. El cantante, que además tocaba la guitarra, hizo una ligera reverencia y empezó a hablar.

- Cuando hace un año empecé a cantar aquí… - saco el micrófono del pie y se paseó por el escenario.- Mi hermana y el querido John Charles me dijeron: No durarás ni un minuto. ¿Y saben cuál fue mi respuesta? Bueno, yo soy a medias dueño del negocio, así que hago lo que quiero.-

El público rió ante la pequeña declaración del muchacho del escenario. Hermione no. Había reconocido a Ron. Ahora definitivamente dejaría huérfano de madre a James en cuanto pudiera.

- Hoy he encontrado a un par de personas que estuvieron aquí la primera noche que canté. Quizás ellos la recuerden más que yo, porque me había pasado un poco de copas.- continuó Ron. Un par de personas asintieron.- Lo único que recuerdo es que cante una canción que tiene un significado y una historia.-

La sonrisa de Ginny vaciló un momento. En cambio, la ira de Hermione iba creciendo paulatinamente. Todo el auditorio escuchaba con atención.

- Así como me ven, con 25 años, he tenido un amor de mi vida. Y también ya se ha acabado. La cuestión es que esta chica sabía castellano y me contagió un par de canciones. Esta en especial, la recuerdo porque concordaba con todo aquello que pasaba en el momento.- el silencio se torno triste por un momento.- O al menos eso fue lo que ella me dijo. No debería confiar en su palabra… Pero que va.- se volvió a colgar la guitarra y empezó a tocar.

La música empezaba un poco pausada y se extendía unos minutos sin letra. Después, unos golpes rítmicos de batería acompañaban.

Intenten describir música y después me cuentan.

Silencio, que no es silencio.

Alguien se levanta, otro viene a buscar.

Ella trae algo que no busco ni espero.

Hermione simplemente seguía allí, estática, sin poder creer que Ron estaba cantando su canción favorita en una fonética casi perfecta. Sin poder creer que aún le dolía todo lo que significaba y sin poder entender como todavía le dolían las heridas que creía cerradas ya.

Silencio, que no es silencio.

Calles y lugares se cuelgan de mí.

Toda mi camisa esta llena de anzuelos.

Silencio, espero en silencio.

Un montón de bocas como parlantes,

Saturan el aire.

Ron se detuvo un momento, tomó aire y continuó con más potencia. Quizás por eso también le gustaba esa canción. Por que al llegar a esa parte tenía demasiada angustia en el pecho para reprimirla.

Hoy que mi corazón, se agita en silencio.

Hablando solo cuando es tarde, y ya

No hay nada más que hablar.

Hoy que mi corazón, se agita en silencio.

Por los gritos del amor.

Demasiada angustia por todo: por todos los que ya no estaban y no volverían. Por los que acababan de regresar y por aquellos que aunque no se habían ido nunca no habían regresado del todo.

Aquí venía un parte exclusivamente instrumental. "Vamos, Ron. Tú puedes. Solo respira."

Silencio, que no es silencio.

Surfeando mi camino que creo esta bien.

Sigo su camino de arena y de mar.

Silencio, espero en silencio.

Un montón de bocas, como parlantes,

Saturan el aire.

¿Por qué se había metido con ella? Sabía que iba a salir lastimado… Y sin embargo… Sin embargo en medio del caos diario en que vivían, en medio de la lucha y la muerte y el dolor… Ella era su consuelo… su sol. En medio de los gritos que lo despertaban en sus pesadillas también veía su mirada serena y su sonrisa. Y quizás esas eran torturas peores.

Hoy que mi corazón, se aturde en silencio.

Hablando solo cuando es tarde y ya

No hay nada más que hablar.

Hoy que mi corazón,

Se agita en silencio.

Por los gritos

Del amor.

Hoy que mi corazón, se aturde en silencio.

Hablando solo cuando es tarde y ya

No hay nada más que hablar.

Hoy que mi corazón, no encuentra el silencio.

Por los gritos

Revelados

Del amor.

El rasgueo de la guitarra se fue extinguiendo hasta que simplemente se silencio. Por un minuto surgió un murmullo, que subió como la marea y terminó en un atronador aplauso.

- ¡Muchas gracias! Ahora solo una canción más y… -

- ¿Y será otra canción que demuestre lo caradura que eres?- prácticamente grito Hermione, que estaba al pie del escenario.

Ron la notó por primera vez.

- Ven aquí.-

Lo subió al escenario con él y se dirigió al público.

- A continuación, voy a cantar otra canción de esas que me enseño esta gentil dama. Así que disculpen que este en otro idioma… ya saben como es eso de la mundialización… -

- Globalización.- corrigió Hermione entre dientes.-

- Como sea. Señoras y señores: esta es la mujer que me pego la costumbre de cantar canciones en castellano. Y esta va dirigida especialmente a ella.- le hizo una reverencia irónica y se alejó de ella.

Se acercó un momento a unos de sus músicos y luego volvió al centro del escenario. Le sonrió malignamente a Hermione y luego se enfrentó al público.

Empezó a sonar un ritmo muy tropical y movido. Incluso algunos se pusieron a bailar en la pista.

Dejarte no fue fácil, para que hoy vuelvas a mí.

Con cara de inocente y esa voz de "Yo no fui"

Mira que adentro mío hay un deseo de venganza.

De hacer pagar tus culpas y dejarte sin fianza.

Pensar que ya no puedo ni adorarte como antes,

Porque estoy ocupado en culparte.

Quisiera encerrarte y no dejarte salir más.

Mostrarle a los demás, el dolor que me causas.

Culpable. Sos la única culpable.

Yo te acuso y te maldigo.

Te destierro de mi alma y mi corazón.

Culpable. Sos la única culpable.

Yo te acuso y te maldigo.

Te destierro de mi alma y mi corazón.

Ron la miró un momento directamente y luego, sin dejar de verla de reojo, observó al público, que parecía fascinado con el ritmo de la canción.

Voy a crucificarte. Y a quitarte la razón.

Ponerte frente a frente, con toda la procesión.

Toda esa gente muda, que no tiene corazón.

Hoy para mí estás muerta.

Muerta en vida y sin mi amor.

Y quemándome en silencio,

Entre el odio y el rencor.

Y abriéndote una causa de mil hojas de dolor.

Pase noches enteras, preparando mi venganza.

Y ahora es el momento de tomarme la revancha.

Culpable. Sos la única culpable.

Yo te acuso y te maldigo.

Te destierro de mi alma y mi corazón.

Culpable. Sos la única culpable.

Yo te acuso y te maldigo.

Te destierro de mi alma y mi corazón.

Carga tu cruz.

Lleva el dolor.

Hasta el final

Guarda el rencor.

Carga tu cruz.

Lleva el dolor.

Hasta el final

Guarda el rencor.

Culpable. Sos la única culpable.

Yo te acuso y te maldigo.

Te destierro de mi alma y mi corazón.

Culpable. Sos la única culpable.

Yo te acuso y te maldigo.

Te destierro de mi alma y mi corazón.

La música se extinguió en un redoblar de tambores. Ron respiró agitado y miró con los ojos desafiantes y llenos de satisfacción a Hermione. Los magos, un poco contradecidos por el final de la canción, aplaudieron sin embargo.

La castaña, mucho más furiosa que luego de Can't buy me love, le arrebató el micrófono y se dirigió al público.

- Lamento que hayan tenido que escuchar una simple discusión doméstica. Para más, en otro idioma. Pero más lamento lo que van a tener que escuchar a continuación. Sin embargo, estamos en un país libre y hay derecho a réplica.- se giró para hablar con uno de los músicos.- Quiero que toquen Para entender. Y no pongan esas caras, porque estoy segura que alguna vez se las hizo tocar.- Uno de los músicos asintió y habló un momento con los otros. Luego le hizo un gesto afirmativo a la chica y volvió a su instrumento. – Perfecto.-

- ¿Qué haces?- susurró Ron.

- Pasar la mayor vergüenza de mi vida. Pero te arrastraré conmigo.- sonrió maliciosamente Hermione. Agarro más fuerte el micrófono. Tomo aire y cerró los ojos.

La guitarra eléctrica (no la de Ron, demasiado paralizado para hacer nada, sino la del otro guitarrista) y todos los instrumentos empezaron a sonar a un ritmo de rock frenético.

Hoy otra vez discutí del amor, de la vida, del dolor.

Todos tenemos alguna razón. Y una triste explicación.

Para entender, hay que sufrir. Después tratar de olvidar.

La verdad era que Hermione cantaba mal, más bien tirando a pésimo Pero le estaba poniendo mucha potencia. Quizás descargaba todo su dolor y su frustración en la canción.

Lo cierto era que no sonaba tan mal.

Hoy descubrí que era mi corazón, que no quiere perdonar.

Todo se agita, el vacío me aleja y no quiero perdonar.

Para entender, hay que sufrir. Después tratar de olvidar

Que de todo lo que escuchas, algo es cierto.

Los dedos que te estrujan

Desaparecerán.

Como seguía una parte bastante extensa solo instrumental, Hermione se atrevió a abrir los ojos. Mucha gente que hasta ese momento no había abandonado sus asientos se estrujaba en la pista, saltado y empujando a los otros cual concierto de rock. ¡Amo hacer eso!

Pero había que volver al ruedo. Ya era la última parte y la chica la encaró con más ganas, si cabía.