Es doloroso…

"Que no crean lo que sus ojos no alcanzan a ver…"

Comenzó a escribir. Siempre que algo lo traía nervioso empezaba a escribirle cartas a una persona.

Tomo lo primero que le llegara a la mano. Un lápiz.

Por desgracia, no terminaba una palabra que la punta del desdichado lápiz se partía emitiendo un "crack" que se volvía eco en su mente.

-No…por que a mi?…- Susurro para si, bastante frustrado por tantos nervios corriendo por sus venas, y el crack que aumentaba la velocidad del recorrido.

Hasta que termino de romper el lápiz aventándolo contra el suelo.

Su mente era como agua turbia; como niebla en una calle a oscuras; como su misma vida.

El regreso de su Aniki lo tenia muy, muy mal.

A tal punto de llorar por no tener la fuerza necesaria para romperle el rostro con su puño, y porque no, pared.

A tal punto de llorar por no tener, tampoco, la fuerza necesaria para abrazarlo y decirle cuanto lo necesitaba, extrañaba, y quería.

Como por milagro de dios, Syuusuke había llegado cuando solo el se encontraba en la casa, gran milagro fue aquel…

Sintió el timbre diferente al momento de sonar. Y no era para menos.

Su primera reacción fue mirarlo y musitar un "Tu…" que llego a Syuusuke como un "No eres bienvenido."

Y la ultima reacción que se le hubiese cruzado por la mente al menor de los Fuji seria abrazarlo…o hasta hablar.

Y luego de algunos momentos de miradas de sorpresa, Syuusuke miro al suelo, rendido. Sabía que al llegar todo seria sermones y preguntas, pero pensó que al menos seria recibido a su propia casa. Después de todo, el vivía allí, después de todo…era su familia…

-Yuuta…yo…- Dijo cortadamente, sintiéndose mas solo que nunca.

Hasta que recibió un fuerte abrazo en muestra de cariño por su hermano menor, su hermanito.

Y su corazón volvió a bombear.

Devolvió el abrazo con una sonrisa y lagrimas naciendo en sus ojos.

Pero no dejaba de sentirse solo.

-.-.-

Pero eso no era lo que lo tenía así.

Era la conversación que toda su familia, menos el, mantenían con su Aniki en esos momentos.

-Auch.-

Volteo a escuchar un grito desde su habitación, que provenía de abajo, la sala, pero al hacerlo tan bruscamente, para su estado, hizo que el brazo enyesado le palpitara de dolor.

Sus nervios le podían mas que el.

Aun no comprendía por que no podía estar presente allá abajo.

Su familia se volvía algo paranoica cuando se trataban temas que tenían incluido el nombre de su hermano mayor luego de su corta pero desesperante "partida".

La había pasado muy mal cuando de regreso del hospital, y en medio tiempo de recuperación, llego y no vio a Syuusuke.

Se le hacia raro la falta de sobre protección de su parte.

Pero aun así, le costaba trabajo admitirlo luego del hecho que había ocurrido entre Mizuki y el…fue una experiencia, aparte de nueva, aterradora. Pero era su hermano.

-Hola…como… estas?…- Repetía mientras escribía sobre el papel después de encontrar algo decente con que escribir.

Por "x" razón, la ausencia de su hermano le hizo darse cuenta cuanto lo amaba.

Y ahora solo quería vivir una vida normal, junto con su familia y hermano…era lo que mas necesitaba como remedio.

Lo único provechoso que podía sacar a eso, era la libertad de poder llevar a su novio a su hogar sin que nadie saliera lastimado.

Y, claro, disfrutarlo al máximo.

Pero eso le traía un sabor amargo.

-Nos… hablamos… luego…- Termino de escribir. Su destinatario: Mizuki.

Recorrió luego con su vista la habitación. No soportaba mas tanto encierro

Abrió la puerta decidido y bajo lo mas rápido que pudo con su estado las escaleras.

Sus ojos se conmovieron.

Aunque no sabia que sucedía, ni el porque de todo ese ambiente, ver esa escena quito la inocencia que tanto lo confortaba y de alguna forma, protegía de toda la situación que llevaba ocurriendo hace semanas.

-.-.-.-.-.-.-

-Entonces, te quedaras?.- Pregunta inocente.

El mayor asiente con su sonrisa habitual y se acerca hasta llegar lo más cerca posible del rostro del otro, lo acaricia lentamente.

Sus ojos entrecerrados, mirándolo fijo, lo hacían sentir extraño.

-No preguntes nada, bien?.-

-.-.-.-.-.-


"-Lo sabré tarde o temprano, Aniki…-"

-Syuusuke, este es tu salón.-

-Oh…si, gracias.-

La puerta se abrió, dejando ver caras nuevas, pero ya conocidas, probablemente.

No quería recordarlas, aunque no tuviera motivo para olvidarlas más que por el dolor.

La profesora de turno no dijo nada mas que un "Siéntate Fuji" para el recién llegado.

Mientras que la mayoría de los alumnos ahí presentes lo miraban ciertamente sorprendidos.

Pero uno en particular, se lo quedo viendo con ansiedad de poder estar y hablar con el.

Syuusuke sin embargo, solo se empeño en sentarse en el lugar indicado por su profesora.

Su madre le había sugerido quedarse y no concurrir a clases todavía, pero Fuji insistió, poniendo como mejor excusa sus estudios.

Después de todo, la escuela era casi el lugar indicado para alejarse unas horas de su casa.

De repente el timbre sonó, dándole a entender que la hora terminaba, y el descanso llegaba para todos.

Al salir se topo con Eiji, quien parecía esperarlo recostado por la pared, y con los brazos cruzados.

Al verlo, el castaño cambio de rumbo hacia otra dirección.

-Syuusuke…te estuve llamando todos estos días…- Escucho antes de dar otro paso en dirección contraria.

La voz del pelirrojo a sus espaldas ahora sonaba distante.

Lo extraño era, que si bien el ojiazul actuó indiferente al momento de pisar el lugar, no había motivo como para hablarle en ese tono tan…opuesto a lo que era el…

-No estuve en mi casa.-

Y así, siguió su camino por otro lado, sin voltearse a verlo, y sin sonreír.

Recorrió los pasillos, mientras la gente lo esquivaba, buscando al de lentes con la mirada.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

Se acomodo un poco más bajo el árbol en el que trataba de descansar.

No había podido encontrar a Tezuka, pero estaba tranquilo, seguramente el lo buscaba ahora.

Un dolor del lado izquierdo, justo en sus costillas, lo hizo gemir bajo.

Tomo la zona con ambas manos, como si así fuera a pasarle...

Fue despejando la mente de todo, contando también al dolor.

El sol asentaba muy bien, y le traía recuerdos de la primera vez que piso esas canchas de tenis.

Sonrió, olvidándose y acostumbrándose al dolor en su cuerpo.

-.-.-.-.-.-.-.-

Poco a poco el viento fue volviéndose frío y levemente denso.

Cada vez el clima se ponía peor. Hasta el punto de caer finas gotas de agua.

El castaño abrió los ojos, una gota cayo en su entrecejo. Comenzó a parpadear un poco confundido.

-Me quede dormido.- Susurro limpiando con sus dedos la gota en su piel.

-Fuji.- Escucho un poco a lo lejos, sus ojos se dirigieron a la persona, Tezuka, quien hacia señales indicándole que fuera hacia el.

-Que hacías?.- Pregunto mirándolo, mientras este se acercaba a paso rápido hacia el.

-Me quede dormido…- Syuusuke se acerco mas a Tezuka, lo tomo del brazo derecho y volteo su muñeca, mientras el de lentes miraba toda la acción con sorpresa, el castaño miro el reloj en este.-…Una hora y media, mas o menos.

-Faltaste a un clase.- Comento, reprochándolo por su falta de interés y responsabilidad ante sus estudios.

-Has hablado con Eiji?.- Pregunto mientras caminaban hacia techo.

-Por que preguntas?.-

-Lo escuche comentando que estas diferente.-

Fuji cerró los ojos con una sonrisa satisfactoria.

Le gustaba cuando la gente comentaba sobre el, malo o no, los rumores que se formaban a partir de ahí, le causaban gracia.

-Y que piensas sobre eso?.- Interrogo al mayor divertido, pero con un tono serio.

El viento golpeo mas fuerte, trayendo consigo más y mas lluvia que mojaba todo a su paso, pasando los minutos.

-Entremos.-

-Si.-

Pronto las horas de clases terminarían, y aunque no sabia si eso era favorable para el o no, no dejaba de mirar el reloj clavado en una de las paredes de su salón.

Las prácticas de ese día se habían cancelado, pues la lluvia opto por burlarse de aquellos que ansiaban tener sus raquetas en mano.

-.-.-.-.-.-.-.-

-Sabes?...quizás, solo quizás hubiera sido bueno.-

-De que hablas?.-

-Nada.-

Y la caminata siguió silenciosamente.

Ambos sabían muy adentro de lo que se hablaba, pero era posible que ese no fuera el momento indicado para hablar y confesar…

Confesar que todo llego muy lejos. Demasiado.

-.-.-.-.-.-.-.-

-Syuusuke, no bajas a comer?.-

-No hermana, te lo agradezco.-

Syuusuke cerro la puerta, pero justo cuando el picaporte termino de subir, volvió a bajarse acompañado de varios golpecitos en la puerta.

-Aniki…que sucede contigo?.- Pregunto el menor de la familia entrando y recostándose en la cama del nombrado con algo de pesadez y sobre todo cuidado.

-Estoy bien.-

Fuji miro una vez mas el yeso de su hermano en uno de sus brazos, que llegaba hasta el hombro.

Se maldijo a si mismo internamente.

-Yuuta, lo siento.-

Y le sonrió.

-.-.-.-.-.-.-.-

El día llego, estaba mental y emocionalmente preparado, aunque lo dudaba igualmente.

Era sábado a la mañana, y el se encontraba sentado en una silla con ruedas, a la cual le sacaba provecho moviéndose de un lado al otro, como un niño, aunque un poco mas disimulado.

En el lugar, solo habían dos personas, el, y un hombre con bata que lo miraba meticulosamente.

-La entrevista ya comenzó, me equivoco?.-

-Si.- El hombre canoso sentado detrás de un escritorio, volvió a mirarlo de pies a cabeza.- No pareces tener problemas muy serios.-

-Que tienes?.- Pregunto curioso, entrelazando sus manos.

-Se supone que usted lo averigüe.- Respondió Fuji, encogiéndose de hombros, pero sin soltar la mirada que sostenía desde hace minutos con el hombre.

Sentía algo de rencor y odio hacia el. Simplemente el tipo no le agradaba.

No lo conocía, es mas, lo acababa de ver en toda su vida, y ya lo irritaba.

-Trata de contarme al respecto.- Ordeno el hombre, inclinándose hacia delante.

"-Oh, claro…así me internan de una vez y sin perder tiempo tratando de ver cuan loco estoy".

-Yo…-Comenzó.

No sabia que decir, y no había pensado en como "zafar" de aquella…

Estaba atrapado, compartiendo unas dos horas con ese tipo, y su irritante forma de ser.

-No pienses que no he visto casos como los tuyos, pacientes tratando de hacerme creer que están totalmente sanos, mentalmente, claro.- Comento el canoso, mirándolo como si estuviera hablando con un niño.

-Yo estoy muerto.- Soltó, sabiendo que el no le creería.

-Si?.- Otra vez ese tono...

Fuji apretó sus puños, escondiéndolos bajo el escritorio, sobre sus piernas, mientras veía el gesto que su nuevo – y primer – psicólogo le hacia en son de burla.

-Cuénteme más de su muerte y resurrección.-

El ojiazul formo una sonrisa. Los roles se estaban por cambiar si aquel hombre canoso no se cuidaba las palabras.

-Dime, crees en esas cosas?. La vida después de la muerte y todas esas fantasías.-

-No. Antes no.-

-Y ahora crees, supongo.-

-Eso creo.-

Syuusuke comenzó a jugar con sus dedos, mirando a un punto indefinido de la habitación, y respondiendo las preguntas que el psicólogo le hacia.

Prácticamente, en casi dos horas había contado toda su vida desde que nació.

"-Y pensar que me llevo, hasta ahora, 16 años armarla…y vivirla…-"

-Sientes tristeza cuando ves en ese estado a Yuuta?.-

Volvió con sus preguntas.

Mientras preguntaba y escuchaba las respuestas que Syuusuke le daba, este anotaba y garabateaba cosas en una carpeta roja recién comprada, se notaba que era nueva ya que Fuji había logrado alcanzar a leer el precio en una diminuta etiqueta a un costado de esta.

La carpeta estaba vacía, y parecía que esa iba a ser la que contara toda su vida, según ese hombre, quien seguía preguntando y escribiendo.

-Bien, esto se termino.-

Syuusuke contuvo las ganas de saltar de la silla e irse.

-Nos veremos…-observo en una receta, apoyada en su escritorio-…el próximo sábado, así hablaremos de tu charla con Tezuka, bien?.- Entrego la receta en manos de Fuji, quien la arrugo un poco al sentir que el hombre canoso emitía el nombre del de lentes.

-Cuando es que le hable de el?.-

El hombre soltó una carcajada, ante la mirada confusa del niño.

-Adiós.- Le dijo mientras le daba una palmada en la espalda a Fuji, y lo veía desaparecer por los pasillos del lugar.

-.-.-.-.-.-.-.-

-Syuusuke, como te fue?.- Le pregunto una voz apagada.

El menor de los ahí presentes cerro la puerta de entrada tras si, y miro con rencor a su hermana mayor.

-Crees que me internen?.- Escupió en un tono de odio puro, y mirándola del mismo modo.-Eso desean, alejarme?.- Termino su oración. Haciendo llorar a su hermana.

En ese momento, quería descargarse con alguien, por haberle hecho esto. Y aunque sabía que la culpa no era precisamente de su hermana, no había alguien más con quien descargarse en ese momento.

Estaba solo, y no quería apoyarse en alguien ajeno a su familia…no quería lastimar y asustar de cierta forma a otros…incluyendo a Tezuka.

También se odio una ves mas a el mismo por decir a su madre todo aquello, que para ojos ajenos, parecía solo una infantil fantasía con un poco de sangre.

Pero claro, quien le creería?.

Ni siquiera el amor podía contra esa gran mentira a vista de los demás de su alrededor.

Ni siquiera pudo con Tezuka, quien creía que el amor que el de lentes sentía por el, era totalmente ciego e incondicional.

Estaba todo perdido, sin embargo – por instinto – debía protegerse y no dejarse morir atrapado en un consultorio para gente a punto de ir a parar en un manicomio.

Porque ni siquiera era un psicólogo para gente normal, no. Su familia se encargo personalmente de pedirle uno de esos jodidos que deciden si te encierran o te dejan en paz.

Y si es que estaba loco, cosa que ya dudaba, no cabía la menor duda de que su vida, sus 16 años de vida, serian enviados a la basura…o quedarían atrapados en cuatro paredes blancas, a las cuales vería todos los días que le quedaban.

CONTINUARA…

Kitana: Holaa!...

Pido perdón por la enorme demora, pero ( por si no leyeron en mi perfil), estoy priorizando mas mis estudios y notas para el fin de año.

Por eso estoy escribiendo de a poquito, y el tiempo fue pasando y pasando.

Gracias a los que me mandaron antes sus reviews!.

Espero recibir mas para saber que les parece este capitulo a todos los que leyeron.

La historia ya esta bien encaminada, así que solo me faltaría pasar mis ideas a papel y ya.

Bueno, gracias otra ves.

Nos estamos leyendo!