¡Hola!

Ante todo, si descubren alguna incoherencia, disculpen. Pero estoy en medio de exámenes finales y el cerebro no me trabaja del todo bien. ¡Maldita matemática!

No me extrañaría que me obligue a desdoblar el capítulo. Así que me adelante y los desdoble yo solita, de todos modos considérenlo un capítulo solo. Y cuando terminan de leer la segunda parte, me dejan el Review que seguro tenían dejado pensar. ¿Eso cataloga como chantaje?

Los que me dejaron Reviews en el capítulo anterior, busquen al final de la segunda parte.

Y sí, acá esta la explicación que le debía a Atzweasley.

Bueno, si lo leen notarán que tiene un par de explicaciones muy importantes. Y ustedes se preguntarán: ¿Por qué, después de habernos tenido en suspenso dos meses no nos explicas más esmeradamente? Bueno, lo mío es un estilo limpio. Lo que haya que decir, dilo.

Lo que hay que decir es el capítulo, así que lo digo.

Orgullo y prejuicio

Desborde

La mitad de sus preocupaciones se habían vuelto a Francia hacia dos horas.

La otra mitad, no la vería hasta dentro de cinco meses, o quizás más, con suerte, en cinco o seis horas contando desde ¡Ya!

Ron le dio un sorbo a su café.

Un auto negro avanzó por el camino de grava que conducía desde el portón exterior hasta la casa. El vehículo comenzó a recorrer la rotonda que rodeaba a la fuente frente a la escalinata principal. Pero no se detuvo en la playa de grava, sino entre la fuente y la casa, listo para volver a salir.

Mejor así.

La puerta del lado del conductor se abrió y de allí salió el tal Sam Wiseman. Ignorando a Ron, se apresuró a abrirle la puerta a su acompañante. Pero este no salió. El muchacho metió medio cuerpo dentro del coche y sacó a Hermione en brazos. Estaba profundamente dormida.

Ron se puso de pie de un salto y dejo el café sobre un escalón. Se acercó rápidamente hacia ellos y la tomó en brazos. Sam no opuso resistencia ni pareció sorprendido por el gesto del pelirrojo.

- ¿Qué le ha pasado?- susurró. Hermione, aún dormida, giró la cabeza y apoyó su sien izquierda en el pecho del ojiazul.

- Tomó demasiados Bola de Fuego Chino.- explicó el rubio.- Con John Charles le dijimos que no lo hiciera, pero dijo algo así como que quería celebrar que no estuvieras en la Casa de Ed defenestrándola con canciones en castellano.-

- Bueno, a partir de aquí yo me encargo. Le diré que te llame o te mande una lechuza o lo que sea que hagan. Buenas noches y muchas gracias por traerla.- cortó la conversación fríamente el otro.

Sam lo miró un momento y asintió. La cubrió con un abrigo que había dejado olvidado en el auto y le puso la cartera en el regazo. Luego se subió al coche y se fue.

Ron se quedo mirando un momento hacia el camino de acceso, como si temiera que repentinamente cambiará de opinión y volviera. Pero como unos minutos después nada había sucedido, entró en la casa.

Ya hacia rato que todos los demás dormían. Sentó a Hermione en un taburete junto a la isla de trabajo y llamó.

- Hermione, Hermione, despierta.- la sacudió un poco. La sacudió un poco más fuerte.- ¡Vamos! ¡Mortífagos!-

La castaña ni siquiera parpadeó. Abrió los ojos de inmediato y casi se cayó de la banqueta por el susto. Ron la empujó hacia delante suavemente y logró mantener el equilibrio. Se paso las manos por los ojos y miró a su alrededor asustada y enojada.

- ¡Eres un idiota! ¿Cómo demonios se te ocurre decirme algo así? ¡Casi me da un infarto!-

- ¿Qué yo soy idiota?- Ron no perdió la primera oportunidad para discutir.- Yo no fui el que me pase con los tragos…-

Hermione abrió la boca y luego la cerró. Parecía tratar de entender. O recordar.

- ¡No vas a comparar pasarte de copas, que lo has hecho, con gritar 'Mortífagos!'!-

- Yo no digo pasarte de copas. Yo digo una auténtica borrachera a solo cinco horas de irte a Hogwarts y a merced de un idiota que conoces hace solo un mes. ¡Quién sabe que pudo haberte hecho!-

- ¿Hablamos de Sam?- preguntó lentamente Hermione. Le dolía tanto la cabeza que hasta le costaba razonar.- ¡Y no grites!-

- No estoy gritando.- Ron bajó la voz.- Bienvenida al mundo de la juventud. Se llama resaca y mañana tendrás que cubrirla muy bien delante de McGonagall. Tomate esto.- le dio un café. – Y mañana tendrás que deshincharte los ojos con algo y tomarte un analgésico.-

- ¿Por qué insistes en atacarme?- preguntó tozudamente la castaña, mientras tomaba un trago de café negrísimo.

- ¡Pero si te estoy diciendo…!- se defendió su ¿amigo?

- ¡No! ¡Me refiero a Sam! ¡Y a Bill!-

- Sólo digo la verdad: No sabes quien es Sam y podría haberte hecho cualquier cosa. No eres así de inconsciente. Y para empezar a serlo, no deberías a haber elegido esta noche.-

- ¡Déjame en paz, Ron! Desde que terminamos… perdón, desde que me terminaste, he sabido muy bien que hacer yo solita de mi vida. No voy a empezar a necesitar tus consejos ahora.-

La chica se calló de pronto. Era la primera vez en dos años y medio que le decía Ron. En cierto modo, era la primera vez desde que se habían separado que hablaban tanto.

- No puedo creer que vayas a traer eso a colación ahora.-

- ¿Por qué no? ¡Ya estoy harta de tu posición de víctima! ¡Porque si hubo una víctima allí, fui yo! ¡Si hubieras tenido la cordura de escuchar un poco más lo sabrías!-

- ¿Cómo la cordura que se necesita para abandonar a tu mejor amigo?-

- ¡No vayas a empezar de nuevo!-

- ¡No lo que voy a decirte ahora es completamente nuevo: hoy a la noche Harry tuvo un ataque bastante importante y tú no estabas! Nos costó mucho tranquilizarlo y no dejaba de pedir por ti.-

Hermione se paró de inmediato. Tenía mucha cara de susto.

- Tengo que verlo.- se exaltó la muchacha.

- No, ahora no. Finalmente Ginny logró dormirlo. No vas a ir a despertarlo.- la atajó Ron.

- ¿Cómo esta?- Hermione volvió a sentarse.

- Bastante conmocionado. Y Ginny también.- agregó malignamente Ron.

- Me parece que podríamos dejar las indirectas.- apuntó Hermione.

- Tú primero.- La castaña se encogió de hombros. Entonces Ron continuó.- De acuerdo. Hace dos años te vi besándote con Harry, quizás no lo recuerdas. Solo unos pocos días después de saber que Ginny estaba embarazada.- Ron no gritaba. De hecho, no daba muestras de estar alterado.

Sospechoso, extraño e inquietante.

- Eso…- empezó a explicarse Hermione, turbada.

- No quiero oír tu explicación. No quiero saber que fue lo que te paso o que lapsus de inconsciencia tuviste para hacerlo. Además, ya hace mucho que deje de esperarla. Pero siempre, siempre seguí esperando que hablaras con Ginny.-

- No voy a discutir contigo ahora, no me escucharás realmente. Y sobre Ginny… no le debo ninguna explicación. Ella sabe lo que tiene que saber y tampoco tiene porque explicártelo.-

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Eso era raro.

Harry echó una mirada dentro de la habitación desde el pasillo. Era rarísimo verse a sí mismo, un poco más joven, quizás de 23 o 24 años, sentado junto a la cama de una Hermione, también más joven. Pero lo más raro era saber que a él no podían verlo.

- ¿Qué curioso, no? ¡Quién iba suponer que tenemos el mismo tipo de rara sangre!- comentó Hermione contenta.

- Te tengo malas noticias, Mione.- dijo serio Harry. – Ron tiene el mismo tipo, eso les puede traer complicaciones para casarse.-

Hermione sonrió, aliviada, y le golpeó el brazo al moreno. Hizo un gesto de dolor cuando un cable que se enrollaba alrededor del brazo la apretó un poco más.

- No deberías esforzarte. Aún no te han dado el alta.- Harry la hizo recostarse.- Sabes no puedo creerlo… Como ninguno de nosotros se dio cuenta… Me siento tan mal… Si solo hubieras tardado unos segundos de más en reaccionar…. –

- No te culpes, Harry. Yo asumí esto sabiendo lo que significaba. No pueden estar ustedes para cuidarme siempre. También tienen sus misiones…- las palabras se diluyeron en un suspiro.

- Ron vendrá en cuanto pueda. Ya debe de llegar.- dijo rápidamente Harry.- Él te hubiera donado sangre, pero no podías esperar más…-

- Me alegra que hayas estado aquí.- Hermione le sonrió y luego desvió la mirada.- ¿Me prometes que no mirarás raro ni te reirás si te digo algo extraño?-

- Lo prometo.-

- Siempre he pensado que somos un poco como hermanos… Creo, porque yo no tengo y no sé que se siente por ellos… Siempre has sido un poco mi hermano… y ahora tengo un poco de tu sangre en la mía… Y en sólo unos meses más seré tía… -

- Ya que hablamos de eso… No creo que a Ginny le moleste, al contrario… Te gustaría… ¿Querrías ser su madrina? Porque ya hemos decidido que Ron sea el padrino y eso es como encomendárselo a un Sirius aún más impulsivo e inmaduro… -

- Gracias. Y perdona por esto.- Hermione se enderezó levemente.

El Harry fantasmal oyo pasos que venían por el lado contrario del pasillo y volvió la vista. Un Ron más joven que el que conocía cargaba un gran ramo de jazmines y caminaba a paso rápido y feliz.

La cabeza le dolió levemente.

Sabía lo que pasaría a continuación y tenía que impedirlo. Corrió hasta situarse delante del pelirrojo; pero al parecer, además de invisible, era inmaterial porque Ron lo atravesó canturreando. Volvió corriendo a su puesto.

Pero ya era tarde.

Ron ya los había visto a él y a Hermione besándose y ya había corrido lejos de todo, sin quedarse a ver el resto de la escena. Sin quedarse siquiera a gritar por una explicación a semejante traición.

- Lo siento, Harry.- dijo Hermione, separándose del moreno.- Sólo quería estar segura que eres el único chico del mundo que sería totalmente incapaz de besar sin sentir asco.- se limpió los labios.- Y lo eres.-

- Es horrible besar a alguien de tu propia sangre.- terció Harry, limpiándose la boca y sin sentirse ofendido en lo más mínimo.

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Harry despertó justo a tiempo. Era la tercera vez en esa noche que soñaba con lo mismo. Si así serian las cosas de ahora en adelante, prefería no saber ni quien era.

No. Las cosas no serían así. En la mañana hablaría con Ron y todo se solucionaría. Todo volvería a ser como antes.

Se giró hacia un costado y vio el blanquísimo rostro de Ginny, que resplandecía con la luz lunar que se filtraba por la ventana. La pelirroja sonreía en sueños. Cuantos años haría que no la veía dormir así. Cuantos años haría que no dormía así de tranquila.

Algo se movió a la altura de su cintura, en medio de él y la Weasley. James gimoteó entre sueños. Luego, Harry casi se desmayaba de la emoción, se dio vuelta boca abajo y puso su manita sobre la suya. Oriento la carita hacia el lado de su padre y siguió durmiendo con una paz total.

James Arthur Potter Weasley. Sonaba mejor que "James Arthur Potter" o "James Arthur Weasley."

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