Declaro: Que este fic es una idea original de Istel, que los personajes principales son propiedad de J.K. Rowling y que no pretendo suprimirla ni nada de eso. Que los personajes como Joy,Carmen,etc. son mios y de nadie mas (Bueno de Athenea que me inspira, de Noe que me anima, de Kevin, de Clara, de... De toda esagente que me apoya para escribir. Y creo que los lectores se quedaron con una parte de ellos, porque últimamente no me tratan tan bien... Snif U.U) Y dejando chorradas a parte... Capitulo dos de:

La Venganza

2. Un nuevo trabajo

Olvídate de mí

Olvida nuestro amor

Olvida las promesas

que no tienen ya valor

Hermione estaba encerrada en la habitación. Demasiadas emociones fuertes en un solo día. Ese estúpido Ronald y ese estúpido Malfoy y esa zorra de Parkinson. Al principio había pensado en llorar, gritar y deprimirse. Y de repente había visto el sol, reflejado en la ventana que estaba en frente de su habitación. Ronald la había humillado, y esa zorra le había quitado a su novio. Y no les iba a dar el gusto de llorarles, esos dos se merecían algo más.

- Juro que voy a vengarme – Dijo en voz baja – Aún no se como lo haré. Pero vais a descubrir que no me habéis derrotado, y que no fui la mejor estudiante de Hogwarts por mi cara bonita.

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- Y bien¿Qué me dices¿Quién te parece el mejor?

- Draco, si no me dices la misión, no puedo saber con seguridad qué es lo que necesitas exactamente.

- Necesito a mi complemento. Una especie de yo, pero completamente opuesto. Es decir una persona que sea completamente distinta, pero que a la vez tenga las mismas características iniciales que yo.

- ¿Un antagonista?

- No. Con un antagonista tendría problemas. Lo que necesito es mí igual, pero con otras características. A ver si me explico, yo soy el ying y él sería el yang, colores diferentes, pero una misma forma.

- ¿Tu complementario? – Draco asintió – Entonces el 07170. – Dijo con rotundidad Blaise – Es perfecto para ti, es decir cumple todos los requisitos que necesitas, pero os movéis en campos distintos.

- Sí, él había sido mi elegido también. – Draco recogió el resto de expedientes y colocó el 07170 en primer lugar – Mañana se lo diré a Snape.

- Tendrás que andarte con mucho ojo. Recuerda que es del ministerio. – Advirtió Zabbini.

- Me he dado cuenta. No te preocupes tengo la situación controlada. Además siempre puedo borrarle la memoria.

- Hablando de memoria, si la mía no me falla, aún no has dicho nada de lo que ha pasado en el restaurante.

- No hay nada que decir. – Dijo Draco sentándose en un espléndido sillón de estilo victoriano. – Estos son los muebles de la casa de mi madre… Podías haber decorado la casa de una manera menos barroca… Y más moderna. Aunque supongo que Cissa fue la que pagó todo esto.

- En efecto, tu madre ha decorado toda la casa. A excepción de mi habitación… pero Draco, no me gusta que me cambies de tema.

- Esta decoración me recuerda a la sala común de Slytherin – Comentó el blondo obviando el comentario de su amigo – No me gusta mucho… Deberíamos contratar a una decoradora profesional. Iré a por la guía – Draco se incorporó con intención de ir a por la susodicha guía y de paso escapar de una situación comprometida, pero Blaise le interceptó.

- Draco, se que algo trama tu cabeza… Te conozco lo suficiente como para percibir que no vas a dejar en paz a la feliz pareja. ¿En qué piensas?

- Vale, es verdad, voy a vengarme de ellos, del pobretón de Weasley y de la idiota de Pansy. Pero de momento no. – El chico le miró incrédulo – Ahora me voy a centrar en la misión. Snape está muy nervioso, dice que estamos en el punto de mira. Cuando acabe la investigación volveré a tener tiempo para esos dos. Pero hasta entonces busca una decoradora. La próxima vez que vuelva a casa, quiero algo sobrio y moderno. – Draco salió y segundos después asomó la cabeza para decir – Y Blaise… No escatimes en gastos

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- Ginny prométeme que vais a colocar lo que queda. – Hermione estaba intentando colocarse los zapatos y los pendientes a la vez con un extraño resultado. – Y no toques mis cajas.

- Sí, claro, lo que tú digas – Ginny estaba ensimismada con un programa de moda que ponían por la tele y parecía ajena al caos que la envolvía – No entiendo porqué no has pedido un día más en el trabajo.

- Porque si Luna no hubiese colgado mierda de gusarajo en el techo, ayer me hubiese dado tiempo a arreglar mi habitación – Luna bufó desde la cocina y la castaña la ignoró. – Además tengo mucho trabajo atrasado. Y no se me ocurriría pedirle otro día a Lupin.

- Vale, como quieras – Dijo Ginny tomando una bolita de queso – Yo he atrasado mis citas hasta dentro de dos días… Me merezco unas vacaciones¿No te parece? – De repente un pitido ensordecedor invadió la habitación y Ginny saltó como un resorte en dirección a la chimenea. – ¡Es para mí! – Se acercó a la chimenea tocó un ladrillo y el sonido cesó.

- ¿Qué es eso? – preguntó Hermione molesta mientras se ponía una chaqueta sobre su impecable traje.

- Es un avisador de red Flu – Aclaró Luna levantando la cabeza del extraño potingue que preparaba en el fregadero. "¡Mi fregadero nuevo!" pensó Hermione horrorizada.

- Me voy antes de cometer un doble homicidio – Y salió dando un portazo. Luna lo ignoró y añadió zumo de limón a su "receta", al momento la sustancia comenzó a humear

– ¿Qué pasaba? – Preguntó la rubia al darse cuenta de que Ginny volvía muy acelerada después de atender a su "llamada"

- Trevor me ha conseguido un nuevo encargo. Debe ser para alguien importante, porque me van a pagar un pastón – Aclaró la pelirroja abriendo una de sus cajas esperando encontrar ropa decente. – Pero tengo que ir ahora… ¿Puedes ocuparte de la casa? – Luna asintió distraídamente – Mejor no hagas nada sola, avisa a tu jefe, que venga a ayudarte… - Luna volvió a asentir mientras se aplicaba el producto sobre las uñas – Por favor… - Suplicó Ginny.

- ¡Eureka! He encontrado la forma de dar color permanente a tus uñas. Para que se pinten de la forma en que la persona piense… ¡A Joy le encantará! (N.A. Si, este es el Joy de mi otro fic, se ha vuelto imprescindible, y es el jefe de luna :D) – Ginny zarandeó a Luna.

- ¡Llámale!

- Está bien… Voy a llamarle¿vale? – Luna se acercó a la chimenea y metió la cabeza en la misma para hablar con su jefe mientras Ginny se vestía en la habitación de al lado.

Dos minutos después la pelirroja salió ataviada con una elegante túnica color lila y subida en unos zapatos de tacón, del mismo tono que la túnica y un gracioso bolso de mano. Se estaba recogiendo su precioso pelo rojo en un cómodo moño cuando irrumpió en el cuarto.

- Me voy¿Qué ha dicho tu jefe?

- Que vendrá y se quedará a cenar.

- Perfecto

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Draco introdujo un número de cinco dígitos en un cajero destartalado de uno de los barrios más pobres de Londres. El cajero estaba empotrado contra una enorme fábrica de chocolate, que parecía abandonada.

De repente Draco había desaparecido de la calle y caminaba por un enorme y sofisticado edificio de una sola planta cuyos pasillos atravesaban infinidad de magos que portaban una gran diversidad de instrumentos claramente mágicos, documentos, incluso pudo vislumbrar al antiguo Jefe del Departamento de Juegos Mágicos, Ludo Bagman, con su inconfundible túnica de la selección, portando lo que parecía una rata que echaba fuego por la cola. La mayor parte de los empleados de "La Organización" eran, por lo general, grandes cerebros mágicos, caídos en desgracia tras la segunda guerra, y algún que otro deshecho mágico con dotes para la gente, como era el caso de Bagman.

Draco no miraba a nadie. Atravesaba con velocidad el enorme pasillo que acababa en una puerta de roble bien gruesa. Cuando llegó a su destino se giró hacia la secretaria y la saludó.

- ¿Cómo te encuentras Penélope?

- Muy bien Draco, muchas gracias por preguntar. Estoy deseando que Nott vuelva con la noticia de que ha surgido efecto la carta que le mandé a Percy… Se que no debería utilizar mis contactos del trabajo para realizar mi venganza pero… - La castaña sonrió – No voy a permitir que ese aspirante a Ministro crea que me ha derrotado, por el mero hecho de dejarme plantada en el altar.

- La venganza es un plato que se sirve frió… ¿Verdad? – Ella asintió – Lo tendré muy en cuenta.

- Bueno, es un placer charlar contigo, pero el jefe te está esperando ya. Buena suerte.

Draco entró en el opulento despacho en el que Severus Snape estaba sentado organizando un montón de papeles. Sin levantar la cabeza de los mismos le ofreció la silla a Draco. El chico obedeció y permaneció callado hasta que su jefe alzó la cabeza y dijo:

- Muy buenas Draco. ¿Qué, te has decidido ya?

- Tengo una duda¿Toda esta gente trabaja para La Organización? – Preguntó Draco antes de comunicar su decisión

- Chico listo… - Observó Snape – No, trabajan para el Ministerio de Magia, no para nosotros.

- Y… ¿Van a acceder a trabajar para nosotros?

- Con nosotros – Aclaró el antiguo profesor. – No, no creo que vayan a acceder, y menos si se enteran de que yo soy el jefe.

- ¿Qué vamos a hacer?

- Engañar a la persona que hayas elegido. Y al Ministerio… Bueno de eso me encargo yo, todas esas personas trabajan en menor o mayor grado para el departamento de defensa. – Aclaró Snape leyendo el pensamiento del rubio – Y digamos que el jefe de ese departamento está aún más interesado en tu informe que yo. Se le ocurrirá algo para tapar la misión.

- Está bien. He escogido el 07170. Me parece que se complementará perfectamente conmigo. – Contestó Draco mostrándole el expediente del elegido – Y eso es lo que hace falta… Una persona que tenga las capacidades que no tengo.

-Muy bien, espera un momento fuera. – Le dijo su jefe – Te avisaré cuando tengas que entrar otra vez

Draco salió y se sentó impaciente en una de las sillas que había fuera, destinadas a la espera. Penélope, observando el estado de nervios del chico, le ofreció un te y siguió con sus asuntos.

- Penélope por favor, dile a Draco que entre – la voz de Snape salió de una especie de altavoz situado en la mesa. Draco no esperó que Penélope le avisase, se levantó como si tuviese un resorte y entró en el despacho.

- ¿Y bien?

- Sales dentro de una semana. Aquí están los detalles de la misión. Necesito un informe completo de lo que pasa en ese sitio. – Draco abrió el expediente y se quedó sorprendido – Sí, es una escuela de aurores, una de las mejores, creemos que están enseñando a personas que les pueden interesar para sus futuros planes. – Draco le miró escéptico – Draco, no son locos fanáticos de las artes oscuras. Las descripciones de tu informe, hablan de mentes prodigiosas para la magia, que no están utilizando métodos muy… Correctos para conseguir sus fines. Necesito que vayas al ministerio, el jefe del departamento de defensa te estará esperando.

- Sí señor. Voy enseguida

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- ¿Hermione? – La castaña levantó la cabeza de la poción en la que trabajaba y miró al intruso.- Remus quiere verte en su despacho – Explicó una chica con el pelo rubio y de aspecto delicado

- Dame un segundo – pidió Hermione

- Dice que es urgente – Hermione levantó la cabeza fastidiada, resopló y se quitó la túnica de protección, con un leve golpe de varita limpió el caldero. Se calzó unos zuecos y siguió a otra chica

-Hannah¿Sabes que quiere el jefe? – La chica negó y Hermione comenzó a sentir curiosidad. - ¿Qué tal con George?

- Muy bien la verdad, pero quiere que deje de trabajar. Dice que con la tienda me puede mantener perfectamente – La chica resopló – Pero bueno, por lo que me ha contado Angelina, Fred le ha dicho lo mismo… Así que no me lo tomo muy en cuenta. Fred sabe de sobra que Angelina no va a dejar el equipo, y menos con la temporada que lleva. A este paso se llevará la liga y la copa europea. El viernes tiene partido, así que iremos a verla. A veces me da corte ir con toda esa familia de pelirrojos, pero soy tan feliz junto a George… ¡Hasta hemos empezado a hablar de boda! – Dijo llena de felicidad la chica.

- De aquí a un año te veo casada y con gemelos – Bromeó Hermione.

- No creas que no lo he pensado… Molly está ansiosa por tener más nietos, dice que los de Bill y Fleur no la llenan.

- Sí, es toda una matriarca, a Ron y a mí nos decía lo mismo. Y yo respondía que aún éramos jóvenes – Contestó la castaña con nostalgia.

- Lo siento Mione, me hubiese gustado que fuésemos cuñadas… - Se lamentó Hannah

- Sí bueno… Ahora tendrás que conformarte con Parkinson – Hannah sonrió pensando que bromeaba – Va en serio, Ron y Pansy Parkinson están juntos y van a casarse. – La chica se paró de golpe y miró a su amiga – Me los encontré ayer en un restaurante y me lo dijeron.

- ¡Ya verás cuando Molly se enteré! – Exclamó la chica fuera de sí - ¡Con una Parkinson! – Dijo incrédula - Va a poner el grito en el cielo, y bastante tuvo con lo de que Percy dejase plantada a Penélope en el altar. ¡Esos chicos! Y pensaba que Ron era el mejor… - Comenzó a recordar - Recuerdo en el colegio, siempre a la sombra de Harry y loco por ti… Luego comenzasteis a salir juntos. ¡Pensaba que os casaríais! Estabais como destinados. Habíais pasado la guerra, los problemas… todo. ¿Y ahora me vienes con eso?

- Pero yo estoy bien… - Mintió la castaña. – Vamos que no me importa… - Hannah la miró con compasión y Hermione se sintió aliviada al llegar al despacho de su jefe – Bueno, aquí me quedo.

- Sí… Adiós Mione, ven a cenar a casa cuando quieras. Puedo invitar a algún amigo mío. Aún somos jóvenes, los 19 son una edad perfecta – "Si tienes pareja" dijo Hermione para sí mientras asentía y entraba en el despacho. Cuando lo hizo descubrió que el interrogatorio al que había sido sometido por parte de Hannah Abbot, era mucho mejor que lo que la esperaba en el interior

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- Vamos a ver Nothing Hill, 27. Creo que es aquí –

Ginny llamó a la puerta del elegante edificio situado en uno de los mejores barrios londinenses. "Por supuesto que tienen pasta" Pensó mientras esperaba que le abriesen la puerta. De repente escuchó el ruido de las llaves y levantó orgullosamente la cabeza para saludar a su nuevo cliente

- ¿Zabinni?

- ¿Weasley?

- ¿Tú me has contratado?

- No lo se… ¿Eres la decoradora?

- ¡Sí! Soy yo¿Y tú eres el hombre con prisa y pasta que necesitaba la mejor decoradora mágica de Londres?

- Es una manera de decirlo… Pero sí. – Ginny le miró esperando la invitación y finalmente dijo.

- ¿Puedo pasar? Tengo que empezar cuanto antes el trabajo, quiero mirar el potencial de esta casa.

- Discúlpame – Dijo Zabbini mientras aparecía un leve tono rosado en sus morenas mejillas – Pasa…

Ginny recorrió cada estancia como si estuviese en su propia casa. Se paraba en los balcones, en las chimeneas, miraba algunos cuadros, y arrugaba la nariz de forma muy graciosa cuando algo la desagradaba de verdad. Finalmente volvió al comedor, dejó su bolso en una de las sillas y miró a Zabinni que la había estado siguiendo por toda la casa durante la inspección de la misma

- ¿Está muy mal? – preguntó en un tono de voz que hizo que a Ginny le diese un ataque de risa.

- Hombre… No va a morir, pero está grave – Contestó hablando de la casa como si de un paciente se tratase. Zabbini por fin pilló la broma y también sonrió - ¿tengo carta blanca?

- Sí

- Bueno¿Qué quieres que haga con las cosas que no me sirvan¿Las tiro¿Las subasto¿Las dono a un museo de arqueología? – preguntó sonriendo

- Se las puedes mandar a la madre de Malfoy, fue ella la que nos decoró la casa en un primer momento.

- ¿Vives con Malfoy? – Zabini asintió – Bueno, puedes irte, prefiero trabajar sola. Yo voy a empezar con la cocina que es lo primero que usaréis, y luego uno de los baños, las habitaciones, otro de los baños, y por último el comedor, la biblioteca, los dos estudios y creo que no voy a tocar el gimnasio. ¿Te parece bien? – Zabbini asintió – Bueno, esta noche cuando vuelvas te habré dejado los diferentes modelos de decoración en la mesa, si te gusta mañana mismo empezamos, cada día intentaré hacer un boceto nuevo¿Vale?

- Me parece bien

- Bueno pues tú te tienes que ir, yo me tengo que poner a trabajar… Así que hasta mañana. No te preocupes dejaré la casa cerrada –

Y sin que él se diese cuenta Zabinni se encontró en la calle, vestido, con su maletín en la mano y la puerta de su casa cerrada tras de sí. Miró a la puerta de SU casa y negó un par de veces… La chica estaba loca, el problema era precisamente que a él le atraía ese género. Se quitó a la pelirroja de la cabeza y miró el reloj "Mierda llego tarde" Se dijo mientras corría calle abajo.

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- Buenos días je… ¿Malfoy? – Hermione acababa de entrar en el despacho de su jefe para encontrarse con una desagradable sorpresa. - ¿Qué haces tú aquí? – Preguntó con desagrado.

- Yo tampoco me alegro de verte Granger – Aclaró el rubio colocándose la túnica. - ¿Qué se le va a hacer?

- Bueno chicos. Me alegra comprobar que os seguís llevando de maravilla, igualitos que en el colegio.

- Déjese de ironías Lupin, - Interrumpió Draco – Tengo un poco de prisa ¿Sabe? Así que traiga a mi compañero cuanto antes.

- Malfoy, lo tiene delante – Contestó el licántropo con una sonrisa en los labios mientras señalaba a Hermione – Curiosa elección señor Malfoy… Así que será mejor que mejoren su relación.

- ¿Mi compañera? – Logró decir el blondo tras recuperarse de la impresión - ¿Granger?

- ¿De qué está hablando este demente? – Inquirió la castaña intentando disimular el pánico que le producía el hecho de haber entendido de lo que hablaban su jefe y su enemigo infantil.

- Pues bien, - Intervino Remus - El señor Malfoy habla de una misión conjunta entre el ministerio y la organización para la que él mismo trabaja. Resulta que el señor Malfoy ha descubierto varias cosas inquietantes, pero necesita redactarlas en un informe con pruebas.

- Ya pero… ¿Qué pinto yo en todo eso? – Preguntó Hermione

- Muy sencillo, el ministerio no quiere que el señor Malfoy vaya solo. Necesita un segundo agente. Y… Querida Hermione, tú has sido la elegida – Hermione miró a su jefe incrédula.

- ¿Por qué yo? Si ni tan siquiera quiero salir del laboratorio… Nunca he pedido una misión.

- El señor Malfoy la ha escogido – Hermione por fin miró a Draco, si la daban otra noticia de ese tipo iba a acabar con un paro cardiaco.

- Yo no sabía que era Granger – Protestó Draco

- Eso es cierto, pero el señor Malfoy cree que eres la persona de este departamento, idónea para la misión. – Hermione se sentó en la silla intentando asimilar toda la información.

Tenía que irse en una misión especial del ministerio, a saber donde, acompañada de Malfoy, su peor enemigo, sin ningún tipo de preparación, y a descubrir una cosa tan importante como para que el ministerio haya tenido que realizar un trabajo conjunto con otra organización.

- ¿Puedo negarme? – Preguntó la castaña haciendo un intento de evasión a la desesperada.

- No – Dijo Lupin. Sacó una carpeta de color marrón de su escritorio y se la extendió a Hermione – Aquí tienes los datos de la misión. Salís dentro de una semana. Dentro están las respuestas a todas las dudas. Si hay algo que no entiendas se lo preguntas a Malfoy, es su organización la que tiene los datos más detallados, yo me fío de su jefe – Hermione cogió la carpeta temerosa y se dispuso a salir con la cabeza aún embotada – Hermione – Le llamó Lupin – Supongo que entenderás que esta misión es de alto secreto. No quiero filtraciones.

- ¿Mis padres?

- Ni a tus padres, ni a tus amigos, ni a tu novio.

- No tengo novio – Dijo reaccionando Hermione.

- Bueno, tómate el resto de la semana libre – Hermione asintió y salió de la habitación dirigiéndose al laboratorio a recoger sus cosas.

Recorrió el pasillo como si estuviese en una nube. Aún no había asimilado todo lo que acababa de ocurrir. Ni tan siquiera saludó a los compañeros con los que se cruzaba, y de repente se vio frenada por una mano que la sujetó del brazo. Se giró despacio para encontrarse con los ojos grises de Draco

- ¿Qué quieres ahora? – preguntó molesta

- Para mí esto tampoco es plato de buen gusto Granger. Llevo trabajando en este informe cinco meses, si escogí tu expediente es porque me pareciste buena¿Entendido? No quiero que lo eches todo a perder por tu estupidez. – Advirtió con voz amenazadora. – Yo intentaré comportarme y tú harás lo mismo. – Le tendió un papel verde con letras en plateado y le explicó – Aquí está mi dirección, si necesitas algo te comunicas por la red Flu. Porque… Tu casa tiene chimenea ¿verdad? – Preguntó el chico escéptico con la tarjeta aún en el aire.

- Por supuesto que sí – Respondió ofendida Hermione mientras cogía el papel que su nuevo compañero la ofrecía.

- Bueno, si quieres hablar conmigo dices la dirección y "Estudio de Draco", si no estoy allí prueba en el salón o la cocina, y si tampoco estoy y es muy urgente prueba en mi habitación. Pero solo si es muy urgente. ¿Entendido? – Hermione asintió sin saber que decir – Otra cosa, no voy a estar despierto antes de las 13:00, así que abstente de comunicarte conmigo antes de esa hora. Bueno, tengo asuntos que atender – Dijo el chico con voz prepotente – Si no te has comunicado conmigo antes del domingo yo me pondré en contacto contigo para hablar de la hora a la que nos vamos. Ten el equipaje preparado para el martes que viene. Ciao – Dijo mientras se daba la vuelta elegantemente dispuesto a irse

- Espera – Dijo Hermione – No tienes mi dirección.

- La buscaré en la base de datos del ministerio.

- Me acabo de cambiar de casa – Explicó ella mientras rebuscaba en el bolsillo derecho de su chaqueta y apuntaba la dirección en un pañuelo de papel – Aquí tiene señor Malfoy.

- Adiós – Y el chico se fue.

- Capullo engreído y egocéntrico… - Murmuró Hermione mientras miraba la tarjeta del rubio – Mas vale que no me toque las narices durante la misión, tengo cosas más importantes en las que pensar.

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- ¿Blaise? –

Draco entró cautelosamente en la casa, Blaise no podía estar porque trabajaba hasta tarde, pero la puerta no estaba sellada mágicamente. Sacó la varita para estar prevenido y de repente escuchó una voz canturreando desde la cocina. Se dirigió raudo hacia la misma y descubrió a la intrusa.

- ¡Buenos días! – Saludó Ginny. Estaba subida encima de SU encimera, descalza, con un trasto muggle en las orejas, el pelo recogido con un lápiz y midiendo la altura de la cocina.

- ¡Sal de mi casa psicópata! – Exclamó Draco sacando la varita y apuntando con ella a la pelirroja que se calló al suelo del susto.

- ¿Pero… Qué… Clase… De idiota… Apunta a una chica que está subida en una encimera? – Preguntó Ginny jadeando y frotándose las costillas. - ¿Eres tonto o se te cayó un caldero encima cuando eras pequeño?

- ¿Qué haces en mi casa? – Preguntó Malfoy aún más molesto por el hecho de que ella no pareciese sorprendida o avergonzada. Más bien estaba molesta y estaba regañándole.

- Pensé que Blaise te lo había dicho… - Murmuró la pelirroja acercándose – Ginevra Weasley, tu nueva decoradora – Le dijo ofreciéndole la mano y luciendo la mejor de sus sonrisas.

- Pues no. No me lo había dicho – Ginny le miró con incredulidad – Me había comentado que iba a contratar a un decorador. Pero no sabía que iba a llegar tan pronto, ni que ibas a ser tú.

- Pues sí, soy yo. ¿Algún problema?

- Mientras trabajes no. Estaré en mi estudio, no quiero que me molestes¿Entendido? – Ginny no contestó se limitó a seguir midiendo la cocina y poniéndose los cascos.

Dos segundos después Ginny volvió a sobresaltarse al ver la cabeza de su mejor amiga suspendida en la chimenea de la cocina. Esta vez el batacazo se lo dio contra el lavabo.

- ¡Mione! – Gritó a la vez que Draco entraba en la habitación gritando como un poseso.

- ¡Weasley, haz el favor de permanecer sin hacer ruido¿Tienes tan poco cerebro como tu hermano?

- ¿Y tú¿Eres tan maleducado como idiota? – Respondió la cabeza de Hermione desde la chimenea

- ¿Qué haces tú aquí¿Ya tienes dudas?

- Alto – Pidió Ginny - ¿Por qué yo estoy sorprendida de que Hermione esté flotando en tú chimenea y tú no lo estás? – Draco fulminó a la castaña con una mirada que no amilanó a la chica.

- ¡Yo no sabía que mi mejor amiga era tu decoradora! – Protestó – Y tienes desconectada la chimenea de tu estudio pedazo de idiota. ¿Cómo quieres que me comunique contigo?

- Acabo de llegar a casa. ¿Cómo pretendes que pueda dar para tanto? – Contestó el rubio malhumorado

- Y yo he salido después que tú y me ha dado tiempo a llegar a casa y leerme el expediente – Ginny la miró sin entender – Y este no es lugar para hablar de estas cosas. Vamos a tu estudio – Y en menos tiempo del que se tarda en decir knut, Hermione había salido de la chimenea y empujaba a Draco hacia el exterior de la cocina – No te preocupes, son cosas de trabajo – Le explicó a la perpleja Ginny. – Y el jefe de Luna ya está en casa…

- Vale – Dijo Ginny cuando recuperó el habla – Perfecto.


Ahora noticias... Me voy por 10 días o puede que más (Aunque puede que menos) Voy a desconectar de todo y por desgracia en ese todo entra internet (En la montaña no hay ni ordenadores ni internet) Pero os agradezco muchisimo los comentarios, me alegraron un montón y por eso publiqué tan pronto. Mientras, si quereis, leed el otro fic de mi lista (También sin acabar ¬¬) Y os anticipo que hay otro en proyecto que incluye a los merodeadores entre otros personajes ya conocidos.

Ahora es solo daros las gracias. Gracia sa ti Montse por leerlo, a Ana, paddyale, Silviota, Irene (Problema con el Slytherin corregido, gracias, no me di cuenta de que Word me corregía esa palabra automáticamente. Maldito ordenador ¬¬)IRIS WARREN,Nukire,victor jos krum, Maya, Sonilee, Policp Malfoy, emperatriz-draconiana,annia, Arasami (Como no recordarte preciosa!)Anggy, Andy Black Lupin,katelau (Hombre tanto como muerte... Pero un par de sustos si que se merecen esos pendejos) Eris Malfoy, Aleja M y Gabrielle. Muchas gracias porque este fic se escribe por los lectores, y es un placer tener a tantos y tan maravillosos