Disclimer: ¿Tengo que repetirlo? Bueno pues ahi va. No, Ron no es un personaje inventado por mí, Hermione tampoco y Harry menos. Draco aparece en algún que otro sueño pero sigue sin ser mío. Por otra parte Joy, Carmen, los hijos de Carmen y tal SI que son míos. ¿Qué no sabéis porqué son tan raros? Eso es porque no me conocéis bien. Bueno y dejandose de chorradas:
La Bruja Lola (güena de verdá) productions, en asociación con Istel S.A., con el apoyo del Foro de Hogwarts y sus integrantes más pintorescos... presentan:
4. ¿Qué está pasando?
Dame tiempo
y bésame en la boca
Y déjame la lengua rota
Es mi pasatiempo…
Ginny abrió los ojos lentamente y disfrutó del momento. El brazo de Blaise aún la abrazaba por la cintura. Cerró los ojos y rememoró la noche. Otra noche perfecta. Llevaban tan solo una semana viéndose y ya había empezado a dejar cosas en la casa del chico. Miró su cintura y sonrió. Adoraba ver el contraste entre la piel oscura como café de Blaise, y la suya propia, totalmente blanca. Cerró los ojos y se acurrucó contra el pecho del chico.
La mano de Blaise se movió suavemente y acarició el costado de Ginny. Estaba despierto. Ginny se dio la vuelta y le miró fijamente. Depositó un pequeño beso en la nariz, y luego otro en la boca, y otro en el cuello… Y Blaise la paró. Ginny le miró intrigada.
- Tengo que ir pronto al trabajo. – Explicó – Hay que organizar la salida de Draco y Granger. Y temo que si sigues así no voy a querer moverme de la cama – Ginny sonrió y se apartó un poco – Como estás ocupada arreglando la cocina hoy traeré comida para llevar.
- Oh no puedo comer hoy contigo. – Se disculpó la pelirroja – Voy a comer con Hermione. Llevo una semana sin comer con ella y está muy rara. Al menos Joy consiguió sacarla ayer de casa.
- ¿Cómo que está rara?
- Está muy distraída, como si tuviese demasiadas cosas en que pensar. Ni tan siquiera ha discutido con Luna acerca de la nueva alfombra de fibra de pelo de escarabato…
- Draco también está raro, pero en otro sentido. – Ginny le miró intrigada, puede que la aparente ausencia de Hermione se debiese a la misión que tenía que llevar a cabo – Se ha acostado con unas quince chicas en siete días. Con algunas a la vez… Siempre ha sido así, pero nunca con esa necesidad imperiosa de demostrar que es un macho ibérico.
- Puede que sea por esa… Misión. ¿Sabes algo? – Pregunto inocentemente Ginny. La pelirroja sabía que Blaise sabía más de lo que la decía, pero esperaba pillarle desprevenido en algún momento y conseguir algo de información. Pero fracasaba estrepitosamente en todas las oportunidades.
- Ya te he dicho que no se nada… Y que aunque así fuese no te lo podría decir ni siquiera a ti. – Ginny se levantó y se puso la ropa con rapidez – Ginny por favor no te enfades.
- Tengo que irme a casa a ducharme – Contestó ella.
- Te puedes duchar aquí.
- No tengo ropa limpia – Contestó secamente la pelirroja – Debo irme ya. – Se dirigió a la puerta pero el chico la interceptó.
- Tienes que entenderme Ginny… De verdad que no puedo. No puedo ocultarte nada, pero es algo muy serio.
- Demasiado simple para una decoradora mágica, ¿Verdad? – Contestó la pelirroja enfadada.
- Así es. Demasiado para cualquier persona que no esté implicada en la misión. Y tú, a pesar de ser inteligente y preciosa. No estás en esa misión – La agarró por la cintura y la besó dulcemente. Ginny contestó acariciando el pelo del chico. Adoraba tocar esos rizos tan apretados y besar esos labios tan carnosos… No sabía como podía haber llegado a depender tanto de Blaise, pero se estaba convirtiendo en algo así como un novio. El chico se separó de ella y simplemente dijo – Quedamos en el restaurante de la otra noche a eso de las ocho.
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- Joy, no me entra más ropa aquí – Se quejó Hermione mientras se sentaba sobre el baúl del que sobresalían varias prendas.
- Hermione, eres la bruja más lista de tu promoción – Le contestó el brujo alzando su varita – Utiliza tus conocimientos mágicos para cosas que no sean salvar el mundo o el trabajo. – Hermione amplió mágicamente en baúl y se sintió como una estúpida delante del hombre.
- Deberías llevarte rábanos – Comentó Luna mientras se ponía una zapatilla en un pie y otra de otro color en el otro – Dicen que protege de la mayoría de las maldiciones menores y te advierten de los peligros – Hermione le ignoró – Yo te he dejado un collar de rábanos en el baño, por si lo quieres utilizar. Me tengo que ir ya o cuando llegué habrá mucha cola en tú peluquería – Le recriminó a Joy – Vendré para comer, y Ginny me comentó ayer que también venía. – Hermione le hizo un gesto de conformidad y la rubia se fue.
- ¿Viene tu compañero a recogerte? – Preguntó Joy inocentemente – Draco Malfoy me dijiste que se llamaba… ¿Verdad? – Hermione volvió a ausentarse misteriosamente, en ese momento miraba un par de zapatos como si fuesen la cosa más interesante del mundo. - ¿Hermione?
- ¿Eh? – Hermione reaccionó – Sí, se llama Malfoy – Confirmó la chica metiendo los zapatos en una bolsa.
- Conocí a una Malfoy en mi época… Era genial. Divertida, dicharachera, leal, amistosa, inteligente…
- Debe ser una Malfoy de otra rama familiar– Apuntó Hermione – Desde luego este hombre no es genial, ni divertido, ni leal, ni amistoso… Y mira, supongo que inteligente si que es.
- Era una mujer muy guapa. Me hubiese casado con ella si no fuese porque yo era homosexual – Declaró el chico.
- Malfoy también es guapo – Apuntó la chica algo fastidiada.
- Pareces contrariada… ¿No es bueno que al menos sea guapo? – Inquirió el rubio intuyendo que el chico era una de las cosas que estaban influyendo en el comportamiento de la perfecta Hermione.
- Si no fuese un egocéntrico, creído y ruin… - Dijo ella guardando el último abrigo del armario – Listo. Ahora a otra cosa… ¿Te apetece ir de compras? Creo que aún entran cosas en este baúl
- Me parece que hablamos el mismo idioma Hermione – Contestó el rubio contento – Te voy a llevar para que veas lo último que ha llegado a la tienda. Hay unas sedas verdaderamente increíbles.
- Vale, me voy a gastar todo lo que había ahorrado para cuando me casase con Ronald. Ya es hora de borrar los vestigios de esa relación – Dijo la chica poniéndose en pie y cogiendo el bolso
- Así me gusta cielo. Gástate todo lo que él no ha gastado en ti
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- ¡Weasley! – Ginny se cayó de la silla desde la cual medía la altura de uno de los balcones.
- Mira Malfoy, aprecio tu entusiasmo – Dijo la pelirroja frotándose el trasero que había recibido el mayor golpe – Pero si sigues así voy a tener que cobrarte un plus de accidentes laborales. ¿No sabes como decir las cosas sin tener que sobresaltar a la persona en el proceso?
- Lo que sea… Me voy.
- Bien por ti – Dijo la pelirroja mientras utilizaba la varita para medir la dichosa ventana. Draco no se movió del lugar en el que estaba.
- Mírame pelirroja – Ginny le miró sorprendida – Quiero dejar unas cosas claras antes de irme. No se cuanto tiempo voy a estar fuera, pero en ese tiempo, no quiero que entres en la habitación que está al final de las escaleras de caracol. No tomes recados que sean para mi. Entra en mi habitación lo indispensable. No bebas mi vino - Comenzó a enumerar – Ni mi licor de grosella, ni mi wisky de fuego, ni el vodka de Siberia, ni el caviar, ni ningún otro alimento o bebida que estén en el armario de la derecha en la cocina. Si no estoy aquí por Navidades, no tocarás la cesta que me manda mi madre, ni mis regalos, ni nada que me pertenezca. No hablarás con ninguna mujer que venga a esta casa preguntando por mí y no tocarás la poca ropa que deje aquí. El resto de las cosas las comparto con Blaise, él decide si te las deja o no. ¿Entendido? – Ginny no podía contestar – Y quiero ver el piano de la sala de música cuando vuelva – Advirtió con voz amenazadora. – Si te ha quedado todo claro me puedo ir. – El chico se dio la vuelta y se dirigió a la puerta – Ah, y dile a Blaise que ya me he ido, que tenía cosas que arreglar. – Y el blondo se fue.
- Capullo engreído…
- Cuida tu lengua Weasley – Le contestó desde la otra punta de la casa Draco – Sigues estando en mi casa, y aún trabajas para mi
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- ¡Gracias por el baúl Joy! ¡Me encanta!
- Eso parece – Dijo sonriendo el hombre mientras entraba en la casa siguiendo a la castaña– Ya te dije que era mucho más elegante que el tuyo, y todos estos compartimentos son perfectos para guardar la ropa, zapatos, maquillaje… Nos va a tocar rehacer tu equipaje – Dijo el chico emocionado mientras daba saltitos detrás de su amiga.
- Y meter las sábanas de seda y el edredón de algodón y los cojines… - Dijo ella igual de emocionada – Nunca había tenido nada parecido.
- Pues ya era hora… Con todo el potencial que tienes, no se porqué no vas a comprar más a menudo.
- Buenas tardes – Saludó Ginny sentada en el sofá con aire de aburrimiento – Ya era hora.
- ¡La desaparecida! – Exclamó Hermione - ¡Dichosos los ojos! – de repente olisqueó y se relamió - ¿Qué es eso que huele tan bien?
- Una receta de mi madre – Explicó la chica – Me estaba aburriendo aquí sola, y vosotros de compras. Luna me a avisado que llega en un cuarto de hora, que se le ha complicado el peinado viviente de la señora Plunfield – Joy la miró asustado – No ha querido entrar en detalles, ha dicho que lo tenía bajo control. No te preocupes Joy, Luna sabe lo que se hace.
- No, Luna no sabe lo que se hace. Y es mi peluquería… No se la puede dejar sola. Vengo en cuanto solucione el problema – Dijo el chico. Y con un suave plin desapareció del salón de las chicas.
- Ya era hora de que aparecieses por casa – Dijo Hermione sentándose junto a su amiga.
- Ya era hora de que tu salieses de casa – Le reprochó Ginny – Creo que está misión te tiene alterada, ¿Estás bien?
- Bastante estresada – Contestó la aludida – Pero lo superaré. Excepto por el hecho de que estaré con Malfoy, podrían ser unas vacaciones medio decentes… Aun que odio a Lupin por adjudicarme a Malfoy de compañero.
- Si tu le odias yo le odio – Dijo la pelirroja.
-Yo odio a Zabini – Dijo Hermione alzando su ceja izquierda.
- Eso es porque no le conoces – Contestó Ginny – Es un buen tío, Hermione, de verdad, él no es tan…
- ¿Slytherin? – Completó Hermione
- Es tan Slytherin como Malfoy – Hermione le miró esperando que su amiga dijese que tenía razones para odiarle, pero Ginny siguió - Pero sin la pedantería y los aires de superioridad del rubio. Cuando vuelvas cenaremos con él y ya verás que te cae muy bien.
-Ginny, ¿Vas en serio con él?
- Yo…No lo se… - Dijo la pelirroja visiblemente incómoda - ¿A qué viene esa pregunta?
-No se cuando voy a volver y ya estás hablando de cenar con él cuando lo haga – Explicó la castaña. En ese momento sus tripas se quejaron ruidosamente – Espero que vengan pronto – Y nada más acabar de formular el deseo, la figura de Luna salió de la chimenea seguida por Joy dando voces
- ¡¿Cómo se te ocurre que el peinado viviente esté inspirado en las serpientes?! ¡Podías haber matado a esa mujer! ¿No puedes hacer que sea una nube, una fruta, un caracol o algo así.
- Pero no hubiese sido tan divertido – Dijo la rubia sin inmutarse por la bronca – Tengo hambre.
- Pues yo ninguna – Dijo su jefe enfadado – me voy a rehacer el equipaje de Hermione, a ver si se me pasa el enfado – Y se fue a la habitación.
- Luna… - Susurró Hermione
- ¿Qué? – Dijo la rubia quitándose los zapatos – Anda si me he puesto zapatos de diferente color…
- Por curiosidad… - Comenzó a decir la castaña ignorando el último comentario de su compañera de piso y sentándose en la mesa para comer – ¿En qué clase serpiente te habías inspirado al hacer el hechizo?
- Boa constrictor de Brasil – Explicó la rubia colocándose una servilleta alrededor de su cuello – Son muy cariñosas.
- Y pueden hacerte papilla en menos de un minuto – Completó Hermione por encima de las carcajadas de Ginny. – Aún no se porqué Joy no te ha despedido.
- Fácil. – Dijo la chica – Yo le caigo bien, Ginny le cae bien, tú le caes bien… Es cuestión de lealtad.
- Bueno, eso y que las señoras que van a la peluquería están igual de locas que tú – Dijo Ginny.
- Igual o peor – Completó Hermione
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- ¿Dónde vas esta vez Draco? – La mujer rubia y de ojos azules tomó la mano del rubio platinado y se sentó a su lado.
- No te lo puedo decir mamá – Contestó el chico – Y lo sabes.
- Tampoco me puedes decir cuanto tiempo, ¿Verdad? – Dijo la mujer con los ojos suplicantes.
- Ya sabes que no mamá, no se porqué me lo preguntas. Pero serás la primera en saber cuando vuelvo. Te lo prometo – Besó la frente de su madre y ésta pareció calmarse un poco.
- No se porqué tienes que trabajar. Tienes todos los negocios que te dejó tu padre, no tienes necesidad de trabajar. Deberías hacerte cargo del imperio familiar Draco – Le pidió la mujer.
- Tú lo haces muy bien. – La mujer se estaba quedando sin argumentos.
- Deberías casarte pronto hijo, Pansy no es la única mujer sobre la faz de la tierra. Hay muchas brujas jóvenes de buena familia que desearían casarse contigo. Me darías una gran alegría.
- Me aburren. Todas son como Pansy, tal vez menos atractivas, pero ninguna interesante. No voy a casarme por el momento. Y es lo último que digo acerca de esta situación. – Se levantó de la silla y besó a su madre en la frente – Me voy ya o no podré coger el traslador. – Su madre le abrazó con fuerza
- Mi niño… A veces me siento tan sola…
- No estás sola mamá… Si quieres puedes – Draco parecía reticente a decir lo que iba a decir – Ya sabes, invitar a la tía Andrómeda.
- ¿De verdad? – Dijo su madre sin creérselo demasiado.
- De verdad. Después de todo es tan hermana tuya como la tía Bellatrix. Ya llevabas demasiado tiempo sin hablar con ella.
- Amaba a tu padre. – Draco apretó los puños y se soltó de su madre
– Me voy antes de que insistas en que me quede a tomar el té – Narcisa asintió – Por cierto, te traerán los muebles de mi casa. Blaise ha contratado a una decoradora – Con la que se acuesta, pensó Draco – Y va a cambiar el mobiliario. Si los muebles te molestan los puedes dejar en mi antigua casa. Adiós
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- Creo que no voy a moverme de esta mesa en todo el día
- Bueno, hasta que Malfoy te llame o tu jefe te venga a buscar – Aclaró Luna mirando a Hermione – Así que me va a tocar quedarme sola esta noche, ¿Verdad? – Las otras dos la miraron extrañada – Ginny volverá a salir con Blaise, tú te vas de viaje, Joy tiene que cuidar de sus sobrinos y dice que les altero un poco… Así que alquilaré una peli, o iré a ver a mi padre.
- No, da igual, me quedo contigo esta noche – Dijo Ginny levantándose para recoger la mesa.
- ¿No sales con el perfecto Blaise? – Dijo Hermione con bastante retintín aunque estuviese bastante sorprendida.
- Ha discutido con él esta mañana – Dijo tranquilamente la pelirroja – Le voy a dar un pequeño escarmiento y mañana volveré a quedar con él.
- ¡Qué bonito! – Contestó la voz de Joy que entraba en ese momento a la cocina – Vuestra primera discusión como pareja… ¿Sobre qué ha sido la discusión? – Ginny enrojeció, no le podía decir a Hermione que había estado intentado averiguar cosas que la castaña le había pedido explícitamente que no intentase averiguar
- Eh… Sobre… Sexo – Soltó la pelirroja sin darse cuenta de lo que acababa de decir.
- ¿Sexo? – Dijo Hermione alarmada.
- ¿No te da placer? – Soltó Luna mientras construía un cisne de papel. Hermione la miró reprobatoriamente y Luna sin levantar la vista del experimento papirofléxico advirtió – Deja de mirarme así, es algo perfectamente normal para hablar. Deberías hablarlo con todas tus parejas –
Hermione enrojeció hasta la raíz del cabello y de repente alguien llamó a la puerta rompiendo la incómoda situación. La castaña aún sonrojada se abalanzó hacia la puerta y la abrió cayéndose sobre el recién llegado en el proceso.
- ¿Tan ansiosa estás de venir conmigo de viaje? – Preguntó el recién llegado arrastrando las palabras. Mientras se incorporaba y
- ¡Malfoy! ¿Qué haces tú aquí?
- Coge tus cosas Granger, nos vamos – Ordenó el blondo sin moverse de la puerta – Date prisa.
Voy – Hermione fue hasta su cuarto como un autómata, y por el camino fue rezando para que Joy hubiese acabado de hacer SU equipaje.
Llegó a la habitación y vio todo perfectamente colocado. "Nota mental: Invitar a Joy a comer, a cenar y comprarle una túnica de gala nueva" Se dijo la castaña respirando con más tranquilidad. "Segundo punto del día Hermione" Dijo una voz proveniente del cerebro de Hermione "Ya va siendo hora de que dejes de ignorar el beso con Malfoy, no voy a poder enterrarlo en tu subconsciente mucho más tiempo" Hermione suspiró e intentó relegar el segundo pensamiento. Cogió el baúl y una chaqueta fina, se puso los zapatos y se dirigió a la puerta donde esperaba su nuevo compañero de trabajo sin intenciones aparentes de moverse. Los tres amigos rodearon a Hermione y la abrazaron.
- ¡Te echaremos de menos!
- ¡Queremos lechuzas casi a diario!
- Le diremos a tus padres y a tu gato que estás bien
- Voy a mandarles lechuzas a mi padre y a mi gato – Recordó Hermione algo dolida – Y no me voy al fin del mundo.
- Eso es Granger, así que si no te importa, nos vamos ya – Dijo Malfoy mientras agarraba a la castaña del brazo y la arrastraba por todo el pasillo hacia la calle. Un precioso Audi negro deportivo esperaba aparcado en la puerta. Draco abrió el maletero, metió el baúl de Hermione en él y empujó a Hermione hacia el interior del coche con no muy buenos modales.
- Supongo que no esperarías que fuese en algún trasto viejo – Dijo el chico mientras se ponía unas gafas de sol. Hermione parecía haber olvidado que la posición normal de la boca era cerrada y permanecía atenta a todo lo que la rodeaba. Inmersa en un extraño mundo al que no sabía como había llegado. – Granger, ¿No has oído nunca eso de que "En boca cerrada no entran moscas"? – Hermione cerró la boca algo avergonzada y de repente pareció darse cuenta de que ese era Draco Malfoy y que ella era mucho mejor que él.
- ¿No has oído eso de "A la fortuna, por los cuernos"? – Preguntó con malicia la castaña.
Draco frenó el coche bruscamente abrió su perta salió de él y dos segundos después Hermione estaba de espaldas al rubio, apoyada en el coche y con los brazos inmovilizados en su espalda.
- Mira Granger, si quieres que esto salga bien me vas a tener que respetar, ¿Entiendes? – Susurró Draco al oído de Hermione. Hermione no podía reaccionar, tenía la cabeza embotada a causa del perfume de él, de su aliento, de su piel, de su voz… Sentía que las piernas le fallarían en ese preciso momento sino fuese porque Draco la sujetaba con fuerza - ¿Me has escuchado pequeña Sangre Sucia? – Preguntó de nuevo el blondo.
- Eres todo un caballero Malfoy – Observó Hermione con irritación. La castaña estaba muy molesta por la actitud del chico y aún más por la reacción de su organismo ante él.
Draco la sujetó aún más fuerte y se apretó más contra ella. Quería hacerla daño, ¿O no? ¿Acaso deseaba besarla en ese preciso instante? Su rostro rozaba con el cuello de la chica, y éste era tan suave y tentador… Tan tentador que el rubio no pudo resistirse y lo besó, para sorpresa de los dos. Besó el cuello de Hermione y absorbió su perfume intentando saciarse de él. Un gemido de Hermione le hizo volver a la realidad y se separó bruscamente. Ni siquiera la miró a los ojos, se metió en el coche, cerrando la puerta de un portazo y esperó a que ella entrase. Pero no era tan sencillo. Hermione no estaba segura de nada, ¿Acababa de gemir? Le parecía imposible que Malfoy despertase en ella algún apetito sexual, o simplemente que el contacto con Malfoy pudiese causarle alguna sensación positiva. Finalmente miró al cielo se rehizo la coleta y entró en el coche con otro portazo.
- Después de este numerito… - Consiguió decir la castaña sin que le temblase la voz - ¿Nos vamos?
Draco no dijo nada y arrancó el coche.
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- Me da miedo que la pase algo – Comentó Ginny. – Joy te podías quedar con nosotros hasta que Hermione diese señales de vida – Lo propuso al rubio que se estaba poniendo el abrigo – Por fa…
- No puedo Ginny, de verdad que tengo que estar en casa con mis sobrinos, dicen que paso demasiado tiempo fuera de casa, y han vivido toda la vida conmigo – Se disculpó el chico.
- ¿Cómo se llama tu hermana o hermano? – Preguntó Luna con curiosidad
- No tengo hermanos – Explicó con sencillez.
- ¿De quién son hijos tus sobrinos? – Preguntó entonces Ginny
- De mi mejor amiga
- ¿Cómo se llama? – Insistió Luna
- Chicas tengo que irme, lo siento mucho – Se disculpó el chico. – Mandadme una lechuza cuando tengáis noticias de Hermione. Y Ginny, no dejes sola a Luna esta noche o me enfadaré.
- Descuida, había quedado con Blaise hace cosa de cuarenta y cinco minutos, dale quince minutos más y vendrá a casa – Joy alzó la ceja preocupado – No voy a irme con él, le explicaré la situación con tranquilidad, y si es tan galán como aparenta ser, me dará un beso de buenas noches y se irá.
- Perfecto
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Gracias a las gafas podía observar a la castaña sin que ella lo imaginase. Recorrió con la mirada el cuerpo de la chica y se detuvo en su cuello, en el que permanecía la marca roja que él la acababa de hacer. Desde luego Pansy tenía un buen cuerpo, y era bastante… desinhibida en la cama, por decirlo de alguna manera, pero la Sangre Sucia era mucho más salvaje, más difícil de domar, un simple reto, que Draco descubrió que deseaba realizar. ¿Conquistar a Granger? ¿Por qué no? No solo Pansy se moriría de celos, Weasley también, y además podría probar aquel cuello, aquellos labios, aquel sabor inédito, cuantas veces quisiese…
- ¡Malfoy! – Gritó Hermione hablando por primera vez desde el incidente. Draco giró bruscamente y esquivó el camión en el último momento - ¿Quieres matarnos a los dos?
- Ya tranquilízate estaba… Pensando y me despisté un poco – Hermione le miró aún enfadada – Además ya nos queda poco
- ¿Poco para qué? – Preguntó la chica molesta por el hecho de que ni siquiera sabía con seguridad hacia donde se dirigían los dos.
- El traslador sangre sucia – Explicó Draco mientras se desviaba por un casi invisible camino de cabras – Voy a destrozar los bajos del coche.
- Mira, yo también destrozaré los bajos, pero no del coche como me vuelvas a llamar sangre sucia, ¿Entendido? – Amenazó la castaña encolerizada – Ya sabes que tenemos que intentar llevarnos bien, después de todo vamos a estar mucho tiempo juntos – Observó mientras hacía una mueca de disconformidad – Y créeme, o dejas de tratarme así o me voy.
- Te arriesgas a que te despidan – Advirtió el rubio sin dejar entrever ningún sentimiento en su voz
- Sí, pero también te despedirían a ti. Y eso paliaría bastante mi descontento por la decisión de mi jefe – Añadió ella sin dejarse amilanar.
Draco no dijo nada pero volvió a frenar bruscamente el coche y salió de él con un portazo. Hermione siguió dentro sin saber qué hacer. Y de repente el brazo del rubio la sacó del vehículo. Abrió el maletero y la dio su baúl mientras él cogía una bolsa no muy grande, un maletín y una maleta, todo ello negro.
- Vamos Granger – Le ordenó – Supongo que no estarás esperando a que te lleve el equipaje, porque esto no es un viaje de placer – Le aclaró el blondo mientras lanzaba un hechizo de camuflaje al coche y se internaba en el campo
La palabra placer despertó en Hermione una extraña sensación, un fuego que la quemaba por dentro y que Hermione sabía que solo podría calmar un uno de los besos de Draco. ¡Maldito Slytherin!
- ¡Granger! – La "dulce" voz de Draco la sacó de sus pensamientos y comenzó a caminar tras él con la cabeza gacha. De repente el chico se paró delante de una lata de anchoas vacía y oxidada y miró su reloj – Vamos Granger, tienes que darme la mano o te quedarás aquí, podemos cogerlo los dos a la vez, pero está el riesgo de que uno de los dos sea más rápido que el otro. Así que dame la mano – Ordenó el blondo ofreciéndole la mano a la chica.
Hermione dudó unos segundos y finalmente recordó que estaba trabajando. Le dio la mano y el chico tocó la lata consiguiendo así que un torbellino les absorbiese y los dos apareciesen en una especie de desierto de tierra reseca y con grietas. Hermione poco acostumbrada a los trasladores perdió el equilibrio y fue a aterrizar encima de Draco con las maletas de ambos esparcidas a su alrededor.
El pelo de Hermione rozaba suavemente la cara de Draco y ninguno de los dos parecía darse cuenta de que hacía un asfixiante sol, en contraste con la placentera noche que habían dejado en Inglaterra. Hermione miraba embelesado los ojos de él, se zambullía en esos ojos grises y fríos que sin embargo estaban quemándola dolorosa y placenteramente. Draco la apartó el pelo de la cara, molesto por las sensaciones que el mechón acababa de despertar en él y entonces ocurrió.
El contacto de la mano de Draco con la cara de Hermione se convirtió en esa corriente eléctrica que sentían cada vez que estaban cerca y el rubio siguió la inocente caricia hasta el cuello de Hermione. La castaña por su parte, cerró los ojos deleitándose con el placer que sentía y alzó la cara. El sol se ocultaba justamente tras los castaños cabellos y daba la sensación de que Hermione desprendía una luz, que podía llegar a extasiar a cualquier. Con los ojos cerrados y el aura dorado, Hermione parecía una auténtica diosa.
Draco solo pudo acercarse a ella y besarla. Era como un impulso que ninguno de los dos podía ya controlar. Recorrió los labios de la chica y esta abrió la boca dejando entrar la lengua del blondo. Draco exploró la húmeda cavidad y luego paseó su lengua por los labios de ella… Eran tan tentadores, que no pudo evitar morderlos levemente obteniendo un sonoro suspiro por parte de ella. Y no pudo evitar seguir la línea de su rostro hasta su cuello y besarlo y seguir bajando hacia el escote prohibido de la castaña, y en ese momento…
Y colorin colorado este capitulo ha terminado. Ando liada con la Fac., las practicas, el foro, los amigos… Emmmm Si, son excusas muy muy muy malas, pero no se me ocurre nada mejor. Solo pedir perdon por no publicar y daros las gracias por los Rw a todas. Todos los comentarios me han encantado
Ann. Joy es simplemente una forma de acortar Enjoy (disfrutar en inglés) Es una historieta larga de otro fic que no he publicado y viene a cuento de que Lilian Evans disfrutaba mucho con Alex. Espero que más o menos te lo deje aclarado
Ese botoncito que pone GO, al lado de Submint Review, es mágico, sube mis ánimos hasta límites insospechados, así que pulsadlo y dejad comentarios.
