Ancient Rituals: Mi tòirean aig Gradlon

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, son propiedad de JK Rowling y de la WB, yo solo los tome prestados para divertirme un poco con ellos y ver que sale en este mi primer slash.

CAPITULO # 4

Atrás Rubio

Un Malfoy no muy contento entró en la Sala Común de Slytherin.

Se podía ver la rabia en su rostro, estaba realmente molesto, hacia apenas unos minutos una Sangre Sucia le había quitado momentáneamente la voz y lo había amenazado solo por que se acerco a "saludar", obviamente sabia que había hecho enojar a los Leones, bueno al menos a Granger y a Weasley, pero no lo había logrado con Potter.

Potter, Potter siempre Potter¿porqué no podía sacárselo de la cabeza¿acaso le molestaba tanto que él no se hubiera enfadado?

Últimamente nuestra Serpiente se encontraba más concentrado en el Niño-Que-Vivió que en otra cosa, su objetivo al acercarse a los Leones en el lago era molestarlos haber si lograba sacar al ojiverde de sus casillas y así aumentar su ego, en otras circunstancias quizá hubiera funcionado pero esa vez fue todo muy diferente.

Harry estaba sentado al lado de Hermione y en todo momento pareció atento a lo que saliera de sus labios pero nada de lo que dijo lo saco de sus casillas, nada...solo Ron y Hermione habían reaccionado ante tal intromisión pero él había permanecido callado.

¿Porqué el hecho de que Potter no hubiera reaccionado ante tal situación lo ponía tan mal?

¿De que derechos o privilegios gozaba para ser una prioridad en su vida?

Estaba arto de todo, Potter en sus sueños, Potter en sus objetivos diarios, Potter en todo. Él era un Malfoy, no se iba a preocupar por Harry, ya basta de todo eso. Continuaría su vida como si él no existiera.

-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-

Nuestros Leones pasearon un rato alrededor del lago, después de que el idiota de Malfoy los hubiera molestado ya no habían podido recuperar la calma así que decidieron pasear para calmar los ánimos.

Hermione llevaba sus libros flotando delante de ella junto con el envoltorio que contenía los emparedados preparados por Dobby, Harry y Ron habían dejado de discutir sobre escobas y sobre estrategias de juego y cada uno se había metido en su tema, iban muy serios, cada uno pensando en lo que más les convenía; las expresiones de sus caras no eran de total felicidad, si en días anteriores Herm había estado ausente ahora parecía culpable, quizá le remordía la conciencia por haber privado del habla a Draco, Ron se había quedado muy pensativo desde que terminó del hablar con Harry; en cambio este solo tenía una cosa en su cabeza...

-¡Draco! Para ya¿qué culpa tienen los muebles de la Sala Común de tu enojo?-

-Déjame solo Pansy- respondió en un grito el rubio

-¿Qué te deje solo? Ni loca, acabaras lanzándole un sillón a alguien. Mejor dime que te pasa-

-Nada que te incumba así que DÉJAME SOLO- un nuevo grito salió de la garganta del chico

-Esta bien me iré, solo si dejas de hacer lo que estas haciendo y me dejas mostrarte un lugar para que desquites tu ira donde no dañes a ningún otro Slytherin-

El chico se detuvo de pronto, eso le interesaba, en parte esa chica tenía razón, que culpa tenían los demás de que el imbecil de Potter fuera un estorbo en su vida y él no supiera como ponerle remedio. Así que le presto atención a Pansy.

-Esta bien, te escucho-

-Ya era hora-

-Bueno¿¿hablaras o no?-

-Ya voy, ya voy, no presiones-

-Entonces deja de parlotear y habla ya-

-Veras, hace unos días paseando por el castillo en una de esas noches furtivas me encontré un aula vacía, al parecer hace años que no se utiliza, he ido un par de veces, la he acondicionado un "poco" al estilo Slytherin, así que podrás hacer uso de ella y arrojar cuanto mueble se te cruce-

-Me agrada la idea, continua-

-¿Qué más quieres que diga? Ya lo he dicho todo-

-¿Dónde está?-

-Abajo, pasando por las Mazmorras y desviándote en el cuadro vacío-

-¡Llévame!-

-Paciencia, después de la comida encantada lo haré-

Antes de que el rubio pudiera decir algo más, se levanto del sillón que minutos antes había ocupado y se retiro, sonriendo para sus adentros.

Draco se levanto del sillón que había ocupado junto con Pansy, hacía apenas unos minutos, con un enojo aún mayor que el que la chica había logrado calmar... lo había dejado con la duda y con un enojo frustrado.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Nuestros Leones entraron en el Gran Comedor a la hora de la comida, siendo observados furtivamente por un buen número de estudiantes, obviamente ya se habían enterado de lo que Hermione le había hecho a Draco en el lago, muchos parecían apoyarla con la mirada, otros, bueno, los Slytherins la veían como si quisieran lanzarle todos los Cruciatus posibles. Lo que le había hecho a Malfoy debió resultar para su Casa algo así como lo más humillante, después de haber perdido la Copa de las Casas contra ellos en primero.

La comida no resulto digamos "agradable", los Leones tenían un montón de ojos sobre ellos, lo que hacía que se sintieran enormemente vigilados y para Draco no poderle quitar los ojos de encima al ojiverde era una enorme culpa.

Comió rápido e hizo que Pansy hiciera lo mismo, la saco del Comedor casi con la bandeja de postre en las manos y la obligo a guiarlo hacia el aula prometida.

Recorrieron pasillos, bajaron escaleras, pasaron por cuadros llenos y vacíos, lo que confundió a Draco, pues en más de una ocasión intento meterse en aulas con bancas arrumbadas y proyectores como el que había utilizado Snape en tercero.

Después de casi veinte minutos de recorrido llegaron a su destino, obviamente Pansy lo había timado por que pasaron por las Mazmorras y siguieron de largo un buen tiempo, hasta que llegaron al cuadro vacío del que la chica hablaba. Ella susurro algo cerca del marco de la puerta que estaba a escasos pasos del cuadro, ésta se abrió de par en par dejando ver una habitación con un montón de cosas arrumbadas que poco a poco fueron acomodándose y dejando ver ahora una lujosa habitación muy al estilo Slytherin.

-Y bien¿te gusta?-

-¿Bromeas, es perfecta, solitaria, alejada del bullicio del Colegio, justo lo que necesito-

-Me alegra que te guste y siendo así hay unas cosas que debes saber. Esto, según he descubierto en mis visitas, funciona de un modo semejante a la Sala de los Menesteres; pero yo, con un toque de magia avanzada he logrado que solo funcione para los propósitos de las personas que, como tu, sean invitados por mí-

-¿Quieres decir que con tu invitación me estas concediendo ciertos privilegios?-

-Así es, cuando necesites estar en un lugar y no quieras ser molestado por nadie más solo tienes que venir y la habitación se adecuara a tus deseos y caprichos. Ahora, por ejemplo, tu más sincero deseo era desquitar tu enojo y frustración ¿verdad?-

-Podría decirse, si; pero ¿eso que tiene que ver con que todos los cachivaches que había aquí ahora estén en las paredes?-

-Eso es sencillo de explicar: veras tu deseo era desquitarte, y la única forma que tu creíste posible era arrojando cosas por los aires; así que todas esas cosas están ahí esperando que las lances unas contra otras-

-¿Y qué pasará con los lujos de esta alcoba cuando termine?-

-Se reacomodaran y seguirán ahí-

-Volate silla!- dijo apuntando con su varita hacia un extremo de la habitación, con una expresión de satisfacción en su rostro, cuando la silla se estrello contra una pared el rubio solo pudo volver a mostrar satisfacción, como quien gana un partido de Quidditch de la manera más sucia posible. –Pensaste en todo Pansy-

-Espero que sea un halago-

-Lo es, lo es-

-Te dejo, sigue divirtiéndote. El resto de los secretos te los diré luego, el la Sala Común-

-¿Cómo, aún hay más secretos?-

-Claro, si no ¿cómo podrías volver a entrar, solo quiero que demuestres ser digno de ésta habitación-

La chica se giró y salió de la habitación dejando atrás a Draco, quien se quedó lanzando objetos de un lado a otro de la habitación.

Unas horas después, salió de la habitación con una expresión mas relajada que con la que había llegado ahí. El regreso a los terrenos comunes del castillo fue más rápido, quizá porque ahora ya no estaba tan ansioso por desquitar su enojo contra algo.

Llevaba la varita en la mano, jugando con ella, como si esperara poder atacar a quien que se atreviera a cuestionar su repentina felicidad.

Eran casi las 7 pm, comenzaba a oscurecer y los alumnos que se encontraban en los jardines comenzaban a entrar para prepararse para la cena, apenas podía creer que se le hubieran pasado tan rápido las horas; no tenia hambre así que no se detuvo en el comedor cuando paso por enfrente.

Bajo hasta su sala común, murmuró "Odiosos Leones" y entró.

Encontró a Parkinson sentada en un sillón frente al fuego de la chimenea con una revista ("El Quisquilloso") sobre sus piernas.

-Y bien¿te divertiste?-

-Si, mucho. Fue muy... ¿cómo te explico?-

-Relajante...-

-Exacto, relajante, desestresante; algo muy al estilo Slytherin, diría yo-

-Me complace que haya sido de tu agrado-

-¿Y bien?-

-¿Qué?-

-El resto de los secretos. ¿Cuándo me los dirás?-

-Todo a su tiempo Draco, se paciente. Ahora subamos a cenar-

-Ve tu, no tengo hambre y tengo mucho en que pensar-

-Como gustes-

Se levanto y se dirigió a la salida, dejando la revista sobre la mesa de enfrente del sillón que ocupaba. Se giró, hecho un ultimo vistazo hacia donde se había quedado Draco y sonrió para sus adentros.

La chica le había mostrado una nueva forma de sentirse libre aún estando encerrado en el Castillo y pensaba seguir disfrutando de ese sentimiento de libertad que había encontrado en esa habitación y la única forma de seguir haciéndolo era convencer a Parkinson de que era digno de ella, el problema era que no sabía como lo haría. Se quedo un buen rato pensativo frente a la chimenea, pero no pudo conseguir adivinar que es lo que Pansy consideraría "digno", así que se levanto, apenas se dirigía hacia las habitaciones de los chicos cuando recordó que todos habían subido a cenar.

Salió y comenzó a caminar sin rumbo fijo, solo siguiendo a sus pies. Había conseguido sacar el enojo pero Potter aún seguía ahí, presente en su cabeza.

Al parecer ya habían terminado de cenar porque a lo lejos se oían los pasos y las charlas de los estudiantes, así que desvió el camino para no encontrarse con la muchedumbre. No tenía antojo de encontrarse con nadie excepto tal vez con...

-Harry, Harry¿haz visto a Harry, Ron?-

-No, pensé que venia detrás de mi-

-Pues no es así. Lo vi que se desvió pero no pude seguirlo con la mirada-

-¿Quieres ir a buscarlo?-

-Sería lo mas conveniente. No vaya a ser que se tope con Malfoy y pague por mi hechizo-

-No sería capaz¿o sí?-

-Es Malfoy, no se que esperar de él-

Se alejaron del grupo de Gryffindors y se dirigieron en dirección contraria, esperando ver a Harry aunque fuera a lo lejos; pero no consiguieron nada.

Después de unos minutos que se les hicieron horas regresaron a la torre Gryffindor; Herm saco pluma y pergamino y escribió en la parte superior:

Harry James Potter

Tomó su varita y apuntando firmemente, sin dar explicaciones de nada dijo

-¡Rannsachadh!- y las palabras comenzaron a aparecer en el pergamino con un destello de luz. Cuando el destello termino Hermione se acerco a leer, ahogo un grito; no podía creer lo que leía, dejo caer el pergamino y ésta vez fue Ron quien lo tomo.

En letras finas como de plata escritas sobre el pergamino estaba la ubicación de Harry en ese momento.

"Piso 3, Corredor 2, Derecha, con un Slytherin cerca"

-Valla, valla si es Harry Potter paseando por los pasillos- dijo una voz arrastrando las palabras, consiguiendo sacar a Harry de su ensimismamiento

-¿Qué quieres Malfoy?-

-¿De verdad quieres saber que es lo que quiero? No te agradaría descubrirlo Potter-

-Eso déjalo a mi criterio Malfoy-

-El León saca la melena¡¡Dios Potter¿¿no te cansas de pretender ser VALIENTE?- esas palabras resonaron en los oídos de Harry como una sinfónica en el mejor auditorio.

-¿Y tu qué Malfoy? Como las serpientes, al sentirse acechadas atacan con alevosía- había dado puesto el dedo justo en la llaga, hirió el orgullo Slytherin de un Slytherin que se apreciaba de serlo.

-¿Qué sabes tu de atacar con alevosía? Nada Potter, tu no sabes NADA- antes de que pudiera defenderse, estaba acorralado contra la pared con Malfoy muy cerca de él y con las manos tapándole el paso, una a cada lado de su cabeza -¿y bien Potter¿dónde quedó el orgullo y la valentía Gryffindor?- dijo en un susurro muy cerca de los labios de Harry.

-Tienes razón, no sé nada, pero al menos sé que es lo que quiero de mi vida y a quien quiero dentro de ella- respondió con un dejo de rencor y odio en su voz, colocó su mano derecha hábilmente sobre su varita, por si es que la necesitaba.

Draco se hizo hacia atrás, bajando sus manos, dejándole libre. –Entonces si sabes lo que quieres de tu vida, supongo que si temblaste cerca de mi fue solo miedo al sentirte indefenso-

-¿Temblar¿En tus brazos? Olvídalo Malfoy, ese será un placer que no te brindare NUNCA- las palabras salieron de su boca como veneno escupido por una serpiente.

-Ya lo veremos, algún día me las cobrare TODAS Potter- se alejo aún más, girándose para retirarse

-Te estaré esperando Malfoy- ahora el tono fue altanero

-Tu, grandísimo engreído, arrogante- se giró de pronto con la varita en alto

-¡Expeliarmo!- La voz de Ron se oyó desde el fondo del pasillo donde se encontraba Harry, la varita de Malfoy calló a unos metros de los pies de Hermione.

La castaña se apresuro a levantarla, llegó segundos antes que Malfoy.

-Devuélvemela Granger- dijo casi gritando

-Eres una basura Malfoy, acorralas a Harry e intentas atacarle con premeditación-

-No estoy hablando contigo Weasley, ahora Granger por ultima vez DEVUÉLVEME MI VARITA- el rencor salió de los labios de Draco, estaba enojado y alguien lo iba a pagar a menos que le dieran lo que pedía.

-Dasela Herm, no vale la pena-

-Pero Harry...-

-DASELA- la frase de la castaña fue cortada por la voz decidida del moreno.

-Ten- dijo con rencor extendiéndole la varita –Tienes suerte Malfoy-

Draco tomo la varita y se alejo con la furia aún es su mirada. Los sentimientos encontrados comenzaron a atormentarlo, había estado apunto de atacar a Harry y estaba odiándose por ello...