Capítulo 2: Una "cita" inesperada.
Salí de la sala común y fui a vagar un rato por el colegio. Pensé que quizás podría ir a la biblioteca a ver si tenían algo interesante que leer, y me aventuré a buscarla, porque no tenía ni la menor idea de dónde estaba... y si es que había una biblioteca en aquél lugar.
Después de algún rato perdida en alguna parte del castillo, llegué hasta un pasillo en el que había varias puertas con carteles que indicaban que salón era. Fui leyendo poco a poco hasta que al final del condenado pasillo encontré la biblioteca. Entré y le pedí a la bibliotecaria que me enseñara donde había alguna novela o algo así para entretenerme un rato. Me señaló un pasillo largo y ancho con más de 400 libros, seguro. Recorrí todo, buscando algo que fuera de mi agrado. Al cabo de algunos minutos encontré una novela sobre "el señor oscuro y su tenebrosa y malévola vida"... ¿Es que acaso hacía mal a alguien si tan solo ponían Voldemort? ¡Qué paranoicos que son estos tipos!
Me dirigí a una mesa donde había dos chicos y una chica. Al parecer hacían su tarea. Me senté en la mesa de al lado y comencé a leer bastante metida en mi lectura, cuando sentí que me tocaban el brazo y salté del susto. Al darme vuelta me topé con unos increíbles y profundos ojos azules muy... demasiado cerca de mí.
¿Sí?... Dije apartándome un poco para poder verle la cara completa. Era el amable chico que me había ayudado con mi equipaje.
Disculpa por interrumpirte. Dijo sonriendo dulcemente. Yo sentí que me derretía ante aquella tierna sonrisa y esa mirada atrapante.
No hay... problema. Le dije sonriendo también. - ¿Qué necesitas?
Tú... Tú hoy no fuiste a clase... ¿Por qué?
Ah eso. Sonreí tímidamente. – Me quedé dormida.
¿Dormida?... Cuéntame acerca de eso. Me dijo divertido mientras tomaba una silla y se sentaba junto a mí, mirándome con dulzura.
Pues, es bastante tonto...
Le conté como había sido todo.
¿Snape te dejo... Mejor dicho, te mandó a dormir?
Sí. ¿Por qué tanta sorpresa?
Porque ese profesor es una rata...
Mmmh. No... Conmigo es muy bueno.
Ah de ser así porque eres una Malfoy. Dijo haciendo énfasis al pronunciar Malfoy.
No lo sé...
El profesor Snape adora a toda persona que venga de la familia Malfoy.
Pero yo no soy nada del otro Malfoy. Le respondí.
¿Ah no?... Creí que eras hermana de Draco... Son... Iguales.
¡Oye! No me ofendas... Tengo mejor carácter y soy más bonita e inteligente. Le dije divertida.
Jaja. Sobre eso no cabe duda. Me acarició la cabeza.
Tú, ¿Cómo te llamas?.
Harry.
¿Harry...?
Harry Potter.
¿Po… Potter…?
Sí... ¿Por qué?
En el vagón en el que yo venía estaba Draco y dos chicos más hablando de ti...
Ah, eso. Pensé que ibas a salirme con lo mismo de siempre.
¿Lo mismo de siempre?
Sí, ya sabes. Eso de "cómo se siente ser el niño que sobrevivió al avada kedabra y todo eso"... No es divertido tener que decir siempre lo mismo.
Pues disculpa... Pero no tengo ni la menor idea sobre lo que me estás hablando.
¿A no?. Se sorprendió.
No. ¿Me podrías explicar?
Mmmh. Otro día mejor, ¿Sí?... No quiero hablar de eso ahora.
Esta bien.
Y tú, ¿Cómo te llamas?
Silvana.
Bonito nombre... Lástima el apellido.
Lo mismo opino yo. Le sonreí.
Estábamos aburridos y en la biblioteca hacía calor, así que salimos a escondidas un rato al patio, cerca del lago. Nos sentamos bajo un árbol y nos pusimos a charlar y a contar cosas sobre nuestras vidas... Aunque, en realidad, la única que dijo cosas sobre sus vacaciones o nombró a su familia, fui yo, Harry no quiso hablar.
Harry...
¿Sí?
¿Qué era eso que me dijiste hace rato en la biblioteca? Lo de... "tener que decir siempre lo mismo". Explícamelo, por favor, tengo intriga.
Está bien. Suspiró. – Cuando yo tenía maso menos un año de edad... Voldemort fue a casa de mis padres y los asesinó... Luego trató de matarme a mí, pero no pudo gracias a un hechizo que mi madre había hecho para protegerme por sobre todas las cosas, y... Se quitó los cabellos de la frente y me mostró su cicatriz. – Lo único que pudo hacerme fue esta cicatriz y... Bueno... Me "pasó" algunos de sus poderes.
Ya veo... Lo miré y note en sus ojos una mirada triste, que parecía estar perdida en los recuerdos. – Disculpa si te hice recordar cosas horribles, no fue mi intención.
No te preocupes. Sonrió. – Estoy bien...
En ese momento, nuestras miradas se cruzaron y el ambiente se volvió algo... Bueno, no sé como explicarlo, lo que importa fue que... Pasó lo que yo esperaba con ansias. Harry y yo nos besamos. ¿Lo explico con detalles?... Sí... Que más da.
Nos acercamos ambos con los ojos cerrados, nuestros labios se unieron, luego paso a ser un beso francés (mejor conocido como "beso de lengua"), él me tomó por la cintura y yo puse mis brazos alrededor de su cuello. No sé exactamente por cuánto tiempo habremos estado así, pero sé que no fue poco. Y todo iba muy bien, hasta que...
¡¿Harry Potter!? ¿Señorita Malfoy?. Nos separamos de inmediato y vimos parado allí observándonos con cara de asco al "Señor" Flich.
Sí, ¿Qué sucede?. Dijo Harry conservando la calma.
¿Qué sucede?... Estaba asustada, era el primer día en ese colegio y presentía que ya iba a recibir un castigo. – Sucede que ahora mismo me acompañarán a la oficina del profesor Dumbledore.
¡No!... Dije sin pensar. – No podemos ir allí... Usted, no sería capaz...
¿A no? ¿Quiere probar de qué soy capaz, srita. Malfoy?
Pero... No estábamos haciendo nada malo. Le repliqué.
No, pero estaban fuera del colegio en deshoras.
Está bien Sil. Vamos Flich, antes de que se haga más tarde... Aunque de todos modos no creo que el profesor Dumbledore nos reciba a estas horas.
A éstas y más tarde también. Dijo el viejo feo comenzando a caminar.
Harry caminaba tranquilo, sin preocupación aparente, mientras yo me moría de miedo y pensaba en qué iba a decirle al director.
Al llegar a la oficina, yo estaba casi temblando. Harry me miró y al notar esto, me tomó de la mano y me susurró que todo iba a estar bien, que lo dejara en sus manos.
Entró el director, nos saludó y nos hizo tomar asiento. Harry no soltó mi mano en ningún momento.
Buenas noches Flich, ¿Qué lo trae por aquí con el señor Potter y la señorita Malfoy?. Dijo amablemente.
Eh encontrado a estos dos depravados besándose casi desnudos a las orillas del lago, profesor Dumbledore.
Oh mi dios, esas son acusaciones muy graves. Miró a Harry y le guiñó un ojo. – Y dígame Flich, ¿Tiene pruebas de lo que está diciendo?.
No... Pero... Yo los vi... El "señor" Potter tenía sus manos sobre el cuerpo de la señorita Malfoy mientras se besaban. Miré al director y me sonrió. Luego, se puso serio y habló.
Oiga bien Flich, cuando deba decir algo de los alumnos, diga la verdad, porque podría causar la expulsión de alguno de ellos sin que hayan hecho nada malo. ¿Está claro? No me venga con más historias inventadas, porque ya he tenido muchos problemas con los padres de algunos alumnos por culpa de usted. Flich se quedó callado y lo miró con repulsión. – Muy bien señor Potter, podría decirme lo que realmente sucedió. Le dijo amablemente a Harry.
Sí. Silvana y yo nos encontramos en la biblioteca así yo le pasaba algunas tareas que no pudo copiar hoy en clases por órdenes del profesor Snape y luego salimos al patio a tomar algo de aire. Estábamos sentados bajo un árbol cerca de la orilla del lago sí, pero no casi desnudos, y yo en ningún momento me atreví a poner una mano encima de ella ya que no era el lugar ni el tiempo correctos para tales actos de los cuales nos acusa Flich. Lo único que es cierto es que estábamos besándonos, pero, dígame señor Dumbledore, ¿Acaso usted nunca hizo algo así con su novia en el colegio?. Dijo Harry con tranquilidad y cierta confianza.
Claro que sí. Nunca fui un alumno muy ejemplar que digamos. Dijo Dumbledore con una pícara sonrisa. – Entonces. Miró a Flich. – Usted, la próxima vez venga con acusaciones verdaderas. Y ustedes dos. Nos miró. – Felicitaciones por su noviazgo, pero saben que no pueden salir del colegio a estas horas de la noche.
Sí, yo ya lo sabía. Dijo Harry. – Pero ella no. Acepto toda la culpabilidad en el asunto.
Muy bien señores y señorita, pueden retirarse. Buenas noches.
Salimos y seguimos el mismo camino que Flich por algunos minutos. Antes de pasarlo, Harry le susurró algo.
Esta vez no lograste meterme en problemas viejo zorro. Le dijo.
Flich lo miró con odio y nosotros echamos a correr antes de que nos asesinara o algo parecido.
Me acompañó hasta la entrada de Slytherin y allí nos despedimos... Con un beso en la boca.
Cuando entré, en la sala común solo había una persona y no sabía quién era, ya que estaban las luces apagadas y la persona estaba de espaldas a mí, sentado en un sillón junto al fuego del hogar.
Era hora de que vuelvas, ¿No? ¿Adónde habías ido tan tarde?. Se dio vuelta y me miró, era Draco...
