Capítulo 5: El bosque prohibido

El anteúltimo día de clases, con Harry fuimos al bosque prohibido. ¿Para qué? No lo sé aún... Solo sé que nos metimos en problemas... Nada raro en nosotros dos.

Harry, ¿Qué hacemos aquí?

Mmmh. No tengo idea... Metámonos en problemas. Me guiñó el ojo.

Dios mío, no. Van a terminar expulsándonos. Y no pueden expulsarme de este colegio porque tendría que irme a un colegio muggle.

¿Acaso nunca fuiste a uno?

Sí, pero no me gustan.

Oooh... Perdón, cierto que estoy hablando con la señorita perfecta.

¡Ya cállate!. Le sonreí.

Caminamos durante algún rato por el bosque hasta que tropezamos con unas enormes arañas y tuvimos que correr.

Querían usarnos de cena.

Ouch... Esto es... Lo que no me gusta... De este... Bosque. Dijo Harry con la voz entrecortada mientras seguíamos corriendo.

¡Esto es tu culpa! Dije sin aliento, cayendo al suelo.

¿Estás bien?

Sí, pero necesito descansar. Hemos corrido mucho y ya no nos persiguen... Vi que estaba mirando hacia atrás con terror.

¡Vamos!

Me tomó de la mano y corrimos nuevamente... Hasta que caímos en un poso enorme que nos llevó hasta un lugar subterráneo.

¿Qué es esto Harry? Tengo miedo...

No te preocupes.. Conmigo estarás a salvo.

Lo dudo mucho. Ya casi nos asesinan unas arañas mutantes. Le dije con cara de "sabes que tengo razón".

Bueno fue un accidente. Solo quédate detrás de mí y estarás bien.

De acuerdo... Pero... Me tapó la boca.

Sh... Escucha. Susurró.

Se escuchaban unas voces de fondo. Una era cruel y fría, la otra parecía de alguien que estaba completamente asustado, y luego se escuchaba como que alguien estaba con la boca tapada. Caminamos con cuidado, sin hacer ningún tipo de ruido hasta llegar a la entrada de la habitación de donde provenían las voces. Espiamos por un pequeño agujero que había en la pared.

Había un hombre amarrado a un sillón con la boca encintada, una cosa horrible sin nariz en otro y por último, había uno sentado en el suelo sangrando, escuchando a la cosa esa que había en el otro sillón.

Ahora colagusano, ve a la habitación contigua, tenemos visitas. Miró hacia el lugar en donde Harry y yo estábamos.

¡Vámonos!. Dijo Harry, comenzando a correr.

Espera...

Me paré y apenas comencé a correr tropecé con algo que había en el suelo. Me di vuelta y el tal "colagusano" estaba mirándome con malicia mientras sostenía en las manos un palo con el que me golpeó la cabeza y quedé inconsciente.

Harry escuchó el golpe y se quedó parado en un lugar mirando la escena.

Tengo que idear un plan. Se dijo a sí mismo.

Cuando desperté del golpe, sentí adolorida la cabeza y ahora por si fuera poco, noté también que tenía cortes en los brazos y uno en la cara (supe de éste último porque me dolía muchísimo.)

Estaba amarrada a un sillón y tenía en la boca un pañuelo que no me permitía hablar.

Así que por fin despertó la pequeña, eh. Dijo la cosa fea, mirándome con desprecio.

Ha de ser la novia de Potter o algo por el estilo...

Mmmh.

¿Quieres algo niña?. Dijo colagusano.

¡Mmmh.!

¿La dejo hablar señor?

Si quieres... Aunque tendremos que escuchar la misma estupidez de siempre.

Bien. Me quitó el pañuelo de la boca.

Gracias... Dije con rencor.

Así que... ¿Qué relación tienes con Potter, niña?

En primer lugar, dígame srita. Malfoy, y en segundo, Harry y yo sólo somos amigos.

Colagusano... Ella ha dicho... ¿Malfoy?

Sí mi señor. Es una Malfoy...

¿Algún problema con mi familia?

¿Potter la quiere mucho a usted, señorita Malfoy? Dijo la cosa fea.

Sí, es mi mejor amigo...

Colagusano, mátala.

¿¡Qué!?. Grité como loca.

Como usted ordene señor...

Traté de liberarme de las cuerdas que me amarraban, pero si lo hacía, me lastimaría aún más. Colagusano se me acercaba peligrosamente con la varita en alto...

Harry estaba escondido tras una puerta. Salió corriendo del lugar. ¡Qué maricón! Pensé yo.

Mientras tanto afuera...

Harry corría con rapidez hacia el castillo. Cuando entró fue directo a buscar a Ron y a Hermione.

Luego, buscó rápidamente a Draco, hasta que tropezó con él y cayeron ambos al suelo.

¡Ten más cuidado Potter!... Se levantó y se sacudió. – Por cierto, ¿Dónde está mi hermana? Salió contigo la última vez que la vi.

Por eso te busco Malfoy, está en peligro, Voldemort la asesinará.

¿¡Qué!? ¿En qué diablos la has metido Potter?. Lo golpeó.

¿Por qué diablos crees que vengo a buscarte Malfoy? ¡Necesito de tu ayuda!

Es verdad Draco... Silvana corre peligro y Harry necesita tu ayuda para salvarla.

Bien. Vámonos, ahora.

Los cuatro se dirigieron hasta la guarida donde estaban Voldemort, Colagusano, el otro hombre y yo.

Al llegar, Draco entró.

¡¿Qué le han hecho a mi hermana?!. Dijo exaltado, mientras todos lo miraban. Yo, estaba desmayada.

Oh, Draco Malfoy... El heredero de Slytherin. ¿Qué haces aquí pequeño?. Dijo Voldemort.

Vengo por mi hermana y no me iré sin ella. Dijo con la varita en alto, amenazante.

Pero nosotros queremos a Potter, tu hermana no nos interesa. Además, has llegado tarde, ya está muerta. ¿Verdad, colagusano?

Sí mi señor.

¡NO!. A Draco le salieron algunas lágrimas que se las sacó rápidamente y apuntó a Voldemort.

¿Qué? ¿Crees poder hacerme algo? ¿Acaso no sabes que no puedes hacerme daño, niñito?.

¿A no? ¡Avada Kedabra!

Jajajaja. No me haces nada. ¿No ves que soy inmortal? ¡Niño estúpido! Te mataría de no ser porque eres hijo de uno de mis más fieles mortífagos.

¿Qué diablos...?

Así es Draco. ¿O es que tu padre nunca te habló de mí?

Draco estaba callado. No sabía que decir.

Pues sí, él es uno de mis mortífagos, y está aquí conmigo.

De las sombras salió Lucius.

¿Pa... Papá...?

Sí hijo.

¿¡Cómo pudiste dejar que la mataran?!

¿Y qué? Después de todo Draco... Se acercó a Draco y le puso la mano en el hombro. – Ella no es tu hermana. Es tu prima...

¿Qué...?. Draco estaba llorando...

Ni siquiera es de la familia... Tiene el mismo apellido... Pero no es de la familia, ya que Narcisa era adoptada...

¡¿Cómo pudiste mentirme tan descaradamente?!

¿Y por qué no hacerlo? ¿O acaso vas a decirme que querías a esa estúpida niña sangre sucia?

¡Claro que sí! ¡La amo! ¡Y tú dejaste que la mataran maldito infeliz!. Lucius lo golpeó y Draco cayó al suelo.

No permitiré que me hables así. Además, no puedes enamorarte de NADIE Draco. ¡Se te está prohibido!

¿Por qué? El que tú no tengas sentimientos no significa que yo tampoco. ¡LA AMO!

¡Eres un Malfoy! No puedes amar a nadie... Y en caso de que en verdad estés enamorado, tendré que matarte.

¡Haslo! ¡No me importa vivir si no está ella viva!

Lucius lo apuntó con la varita y Harry salió y el hechizo fue a caer directamente a él.

¡Crucius!

Harry se retorcía del dolor en el suelo. Draco lo miró inpresionado, tomó su varita rápidamente y apuntó al padre.

¡Déjalo!

¿Ahora te interesa Potter? Vas de mal en peor Draco... Me has decepcionado...

Ron estaba comiéndose las uñas de la intriga.

¿Pop corn?. Dijo de repente Colagusano.

¡Síiiiiiiiii! Está mejor que una película. Dijo Ron comenzando a comer pop corn.

¡Ron!. Hermione lo tomó de la mano, golpeó a colagusano dejándolo en el suelo y entraron a la sala.

Otros niños más, por ¡Mí!. ¿Qué es esto? ¿Una guardería?. Dijo Voldemort.

Hermione logró hacer un hechizo que convirtió a Voldemort en un animal y lo metió en un frasco.

¡Avada kedabra!. Dijo Draco apuntando al padre. Éste lo esquivó con suerte.

¡Niño malcriado, ahora verás!

Harry se levantó del suelo con ayuda de Ron y fue a verme.

¿Silvana? ¿Silvana?... ¡Despierta!. Me tiró algo de agua en la cara y con eso desperté.

¿Silvana?. Dijo Draco distrayéndose. Lucius le apuntó con la varita... El hechizo mortal... Draco cayó al suelo.

¡DRACO!. Grité. – Ron, ¡DESÁTAME!.

Ron cortó las sogas y me liberé. Fui hasta donde estaba Draco. Estaba frío... Sus ojos habían perdido su brillo... Comencé a llorar y miré con odio a Lucius.

Maldito desgraciado... ¡Cómo pudiste hacerle esto a tu propio hijo!...

No es mi problema. Se dio media vuelta y se marchó.

Draco... Susurré. Hermione se acercó a mí con una rata en un frasco.

Silvana...

Déjame sola...

No... Escucha... Nuestro pequeño amigo aquí en el frasco me dijo cómo revivirlo. Lo obligué.

¿Cómo? ¡Díme!

Tienes que encontrar agua pura... Agua santificada.

¿Y de dónde diablos saco eso?

No lo sé...

Unas lágrimas se derramaron por mis mejillas pensando que ya no podría hacer nada... Creí que mi mundo entero se derrumbaba, pero... Draco comenzó a toser. ¿Qué sucedía? ¡Y a mí que diablos me importaba! ¡Estaba vivo!.

¡Draco!. Lo abracé.

Él hizo lo mismo. Ron, Harry y Hermione estaban sorprendidos. ¿Cómo podía ser...? Nadie había sobrevivido a ese hechizo exepto Harry, y por su madre... No quería pensar. Solo el sentir a Draco rodeándome con sus brazos me hacía sentir feliz. En ese momento lo único que pensé fue... Que era la persona más afortunada del mundo...

Todos volvimos al castillo y fuimos a la oficina del director.

Gracias a Hermione Slyhterin y Gryffindor ganaron 100 puntos cada una de las casas, por atrapar a Voldemort.

Dumbledore llamó a Azkaban y ordenó que atraparan a Lucius Malfoy, y dieron aviso de que también teníamos a Colagusano, el principal secuaz de Voldemort.

Harry, Draco y yo fuimos llevados a la enfermería, donde nos limpiaron y curaron las heridas.

Al día siguiente, en el banquete de fin de curso fuimos nombrados los cinco. Gryffindor ganó la copa de las casas, Slytherin quedó en el segundo puesto, seguidas de Hufflepuff y Ravenclaw.

Cuando entre al tren, fui a un vagon en el que no había nadie. Rato después aparecieron Ron, Harry, Hermione y Draco. ¿Qué hacía Draco con ellos tres...?

Chicos...

¿Podemos quedarnos aquí?... Preguntó timidamente Ron.

Sí, claro. Les sonreí.

Pasaron los cuatro y acomodaron sus cosas.

Draco se sentó junto a mí y apoyó su cabeza en mi hombro.

¿Estás cansado?...

Sí, un poco...

Duerme un rato...

No puedo dormir, no después de todo lo que sucedió ayer.

Draco... ¿Qué vas a hacer ahora que tu padre ya no está?

Sí esta...

Lo sé, pero... Él intentó matarte.

¿Crees que iré a su casa y voy a pretender que nada sucedió?. Ya tengo algo planeado. Me dijo maliciosamente.

Eres terrible...

Lo sé, gracias.

Se acostó a lo largo del asiento, apoyando su cabeza en mis piernas y se durmió.

Al llegar a la estación, ví a mi madre. Miré a Draco... Sí... Definitivamente ambos éramos iguales a ella... (N/A: ella no sabía que en realidad Draco y ella no eran hermanos.)

Desperté a Draco y bajamos con nuestras cosas. Cuando vi a mi mamá, corrí a abrazarla. Draco nos miró y se quedó parado donde estaba.

¿Quién es él, hija?.

¿Cómo que quién es?... Le dije horrorizada.

Soy... Draco... Draco Malfoy. Le dijo, estirando su mano en forma de saludo.

Oh. Mucho gusto Draco. Supongo que se han hecho muy buenos amigos, ¿Verdad?. Sonrió.

Mamá... Draco y yo somos hermanos. Le dije furiosa. ¿Cómo podía ser tan...? ¡Arg!

¿Hermanos?. Se rió. – Cariño tu no tienes más hermanos que James y Ashlee.

Pero mamá... ¿Cómo puedes ser tan sínica?...

No, espera Silvana. Dijo Draco. – Tenemos que hablar.

¿Qué sucede Silvana?

Espera...

Draco y yo nos alejamos de mi madre. Cuando terminó de contarme todo, lo abracé y me puse a gritar como una loca.

Tranquilizate. Dijo él sonriendo.

¡No puedo!... Es tan... Estoy tan feliz. Le dije. Lo miré, tomé su rostro entre mis manos y lo besé. Luego lo abracé nuevamente.

Jajaja. Él también estaba feliz.

Volvimos junto a mamá.

Mamá... Disculpame... No quise tratarte así... Es que hubo un pequeño problema con Lucius, el padre de Draco en mi colegio y...

¿Lucius?. Dijo mi madre con miedo.

Sí. ¿Por qué?...

Él es mi hermanastro...

Sí, lo sabemos. Dijo Draco.

¿Está aquí?... Debemos irnos Silvana...

No esta aquí. ¿Qué pasa mamá?.

Luego te lo digo...

Mamá, ¿Puede Draco quedarse en nuestra casa durante las vacaciones?

Claro que sí. ¿Tu madre sabe, Draco?.

Ehm... Sí... Me dijo que no había problema.

De acuerdo...

Nos fuimos los tres a casa...