Calabozos y Dragones 08

Esa noche fue muy larga. Luego de descansar del mejor polvo de mi vida, fui yo el que estuvo arriba, besándolo. Me permití todo ese deseo de conocerlo lentamente. Toda su piel. Sus cicatrices, sus daños.

Me permití hacerlo sin pensar en nada. Quizá debiera haberlo hecho… tal y como están las cosas ahora…

A veces deseo que las cosas hubieran podido ser diferentes, pero se que no es posible. Y a veces deseo poder hacerlo de nuevo. No para hacerlo bien esta vez… sino para hacerlo igual… para hacerlo mas veces…

Esa noche lo hicimos varias veces. Había pociones de recuperación, así que no me preocupé por nada más. Sé que vi el color tenue del amanecer sobre la piel de él, cuando finalmente cayó dormido en mi hombro. Lo vi reflejado en su piel, en su sudor. En su leve sonrisa. Mi rostro debía tener esa tirantez que da el sexo.

El sexo del bueno, desenfrenado, calmado a veces… tierno. Cálido.

Me quedé un poco mas mirando a Draco. No le pregunté nunca si había estado con alguien más, pero conociendo su vida… era difícil. Toda su vida fue el prepararse para ser mortífago. Serlo. Su misión, y luego escapar. Aún había muchos blancos en todo. Quizá debiera pedirle que hable.

Acaricié su mejilla, y pensé que diría Voldemort cuando supiera que los dos a quienes mas perseguía estaban juntos. Ya faltaba poco o nada para saberlo. Draco no lo sabía, pero… sólo habían comprobado mapas extraídos por la fuerza de otros cerebros.

Faltaba muy poco, quizás demasiado poco. Por eso me habían dado días libres. Muy pocos sabían que yo estaba en posesión de Draco, y al ver mi evolución referente a los entrenamientos y misiones, supongo que deben haber sacado sus propias conclusiones. Estaba más que un poco triste por todo aquello. El esperado fin estaba cerca, el fin de todos mis sueños, anhelos y esperanzas. Nadie aun sabía cuanto significo… pero el matar a Voldemort era el horizonte de mi vida. Jamás vi un futuro después y trataba de no pensar en ello.

Solo tenía un día más, un día mas… como un mendigo me puse encima de draco y empecé a bajar por su camino.

Estaba dormido cuando el me despertó. Claro, debía estarlo para que me despertara… este tipo de comentarios pone muy nerviosa a hermione. Traía algo de comida para los dos, y tenía puesto solo un pantalón muy sencillo y suelto. Me miró y me sonrió. Tenía una sonrisa de estar feliz, satisfecho, a pesar de las nubes negras que se cernían sobre su cabeza. Cuando pasó al otro lado cerré los ojos. Supongo que desarrolló un sexto sentido para mis estados de ánimo, así como para ver cuando las cosas se aproximaban.

Por triste que fuera el futuro para el, quería dárselo. Yo no tenia ese futuro, para mi el mundo acababa cuando muriera voldemort. A veces hermione me hablaba de la casa para los tres, donde viviríamos los tres, tratando de estar tranquilos. De ser felices. Comí junto a él ese delicioso preparado que trajo, casi sin hablar. Miré su piel pálida, producto de dos años sin tocar el sol. Las cortinas jamás se habían abierto, ni las puertas ni las ventanas.

En tres años, recordaba una vez haberme tendido en el pasto a ser besado por el sol.

Dos veces haber sentido el viendo sobre mi cara al jugar quiditch.

Tres veces que fumé viendo el atardecer.

Todo ese tiempo se me había perdido en tratar de buscar alguna medida segura de matar a Voldemort, aun sabiendo que hace dos años mate a Snape, el primero se me escabullía cual gusano asqueroso por la tierra. ¡Él respiraba y mis padres no!

Ya no cabía tiempo de preguntarse nada.

Ese día le hice otra vez el amor a Malfoy, suspirando junto a el sus atribuladas sensaciones. Recorriéndonos y volviendo a recorrernos. Hasta hartarme de sexo…

Durante la tarde, me bañé con agua caliente, dormí. Él a mi lado. Grave error, mis ropas quedaron prendidas de su olor, que me persiguió por los siguientes meses, incluso cuando cambiaba mi ropa, lo cual no fue a menudo. Al llegar la tarde, bajé. El estaba dormido, así que pensé que sería mejor. Miré alrededor y descubrí que había solo una cosa que me gustaría llevar conmigo y no se podía.

Llegaron Hermione y Ron. Ellos sabían que debía hacerse. Llego ella primero, y me explicó una parte de las noticias del día. Yo estaba nervioso, sentado en la cama. El se sentó abajo, cerca de los pies, con las piernas cruzadas. Nos miraba hablar alternadamente. Ron entró por la puerta y nos saludó. Bajamos a comer algo, ella se quedó arriba, tiñéndole el pelo negro. Supongo que Draco empezó entonces a sospechar lo que pasaría. O ya lo hacia de antes, pues su mirada era un ruego mudo. Y yo no comprendía que le sucedía, jamás me detengo a reflexionar sobre nada.

Tocaron la puerta principal, esa que se llegaba atravesando la sala, pero que quedaba oculta desde donde draco solía estar en la sala. Por eso no aparece en su enumeración.

-Yo voy con él, dijo Ron.

-Harry, rápido, ya vienen por ti los del ministerio. Tenemos que salir, recuerda que este lugar nunca existió. –ella me tomó del brazo y arrastró por la puerta de la cocina. –Ron, recuerda traer lo que fuiste a comprar, cigarrillos.

-Si mione, Vamos, Hurón.

Le tomó del brazo y se lo llevó. Por la puerta entraron unos hombres de blanco, y le dijeron: "Ven, Draco"

-¡¡Todo estará bien, Draco, tranquilo, esto es por tu bien! Alcancé a decirle.

-Harry… Harry… ¡¡No, por favor, harry, no dejes que me lleven, HARRY!

Los gritos desgarradores de Malfoy retumbaron en mis oídos, alzándome ese nudo en la garganta que desde hace rato tenia. Ron lo tomo, y ayudó a la gente a sacarlo de la casa, pataleó un poco. No quería moverme, estuve a punto de ir tras él, de escaparme de todo este escabroso asunto…

Hermione me tomó del brazo.

-Harry, si no nos movemos ahora, los capturarán. Distrae a los aurores. Ron se ocupará de todo.

Luchaba contra la comadreja esta que me tenía prisionero. Una vez salimos de casa, me bajó al suelo. Me dio una bofetada.

-¡Cállate! Debes mantener la boca cerrada, no quieres que Harry vaya a sufrir, no dejes que la última vez que te vea sea sufriendo.

-¿No lo veré mas?

-No lo sabemos…

-Puedo ayudar yo…

-Malfoy, por culpa de Harry ya no puedes hacer mas magia, compréndelo, por favor. Él solo te salva la vida por culpa… ahora trata de mejorarte.

Uno de los hombres de blanco me indicó un auto. Subí a el. Al salir, vi como un gran número de aurores estaba rodeando a Harry. Harry me vio y le hizo una seña…

"te volveré a ver" fue todo cuanto pensé.

"te volveré a ver y serás mío" preguntándome si de eso era lo que me tenía que mejorar.