OK no los torturaré más... Capítulo Final!!!!!!!!!!!! Espero que les guste. X cierto, dentro de un mes o dos empiezo la secuela se llamara "Tsuki" que en japonés significa "Luna" (si, yo y mi trauma con la luna) y sera de Touya básicamente bueno ahora si escribamos el final

Capítulo 12

A unos pocos metros del suelo, Luna fue recibida por los cálidos brazos de Yue. El Juez la miró por un breve momento, para luego marcharse volando lejos de ahí. Los presentes observaban extrañados la escena, todos excepto Eriol Hiragizawa.

-Me sorprende... y me alegra que haya tomado la decisión correcta- murmuró con una sonrisa en su rostro, con la mirada fija en la luna llena, una luna tan brillante como la de aquel día, hacía tantos años, en que todo había comenzado.

Yue no estaba muy seguro de porqué había hecho lo que hizo, tal vez un acto reflejo o un traición del subconsciente, pero no lo pensó mucho. En ese momento, y a pesar de todo, su prioridad era ella.

Llevó a Luna hasta la casa de Yukito. Entró por la ventana de la habitación y dejó a la chica bocabajo en la cama. Le descubrió la espalda, que sangraba abundantemente. Deslizó sus manos pálidas por la espalda desnuda de la Juez, murmurando unas palabras en un idioma extraño. Las alas de Luna se desdoblaron a su espalda. El ala izquierda era la que había sido herida con el poder de THUNDER. Se veía desgarrada, como si la hubieran cortado unas garras muy poco hábiles. Sangraba aún más que la espalda de la chica.

-Dios ¿cómo dejaste que te hicieran esto?- murmuró el Juez acariciando el ala herida. –Esto tomará tiempo...- suspiró acercándose al botiquín de emergencias.

X-X-X-Una hora más tarde-X-X-X

-¡Auch! ¡Me duele!- se quejó Luna entreabriendo los ojos, despierta por el dolor que sentía en su ala izquierda. Tardó un poco en recordar lo que había pasado, y porqué estaba en ese lugar extraño, semidesnuda, con la horrible sensación de sangre en su espalda y un dolor espantoso en su ala izquierda.

-Si no me dejas ayudarte te va a doler mucho más y por mucho más tiempo. Y no volverás a volar- dijo Yue secamente, haciendo su mejor esfuerzo por regenerar los pedazos del ala que se habían destrozado por el golpe del relámpago.

-Nunca me había roto un ala en un sentido tan literal...-murmuró la chica haciendo constantes muecas de dolor. No era para menos. La situación del ala de Luna era similar a lo que sería perder un pedazo de pierna, como si te amputaran de la rodilla hacia abajo, y lo que hacía Yue era regenerar las plumas y la piel misma con su propio poder.

-Yo tampoco, y espero que no suceda. Suena doloroso.-continuó Yue tranquilamente, como si hubiera olvidado todo. No era así, pero pensaba que a él no le gustaría que le reclamaran por sus errores cuando tuviera una herida de esa magnitud –Ya casi termino- murmuró haciendo un último esfuerzo por regenerar las últimas plumas. Terminado esto, entablilló el ala, para luego curar las heridas de la espalda con su poder. –Listo- dijo finalmente Yue, limpiándose la sangre de las manos.

-No deberías hacer esto. No merezco estas atenciones de tu parte... después de lo que pasó- una lágrima corrió por la mejilla de Luna –Perdóname Yue, yo...-

-Olvídalo por ahora. Si estuviera en tu lugar aprovecharía mi amabilidad y esperaría a curarme antes de discutir cualquier cosa. Y agradecería mis atenciones con un poco de silencio.- aunque Yue fue bastante amable con sus palabras, por su tono, Luna supo que él estaba molesto, muy molesto.

Luna guardó silencio y cerró los ojos, tratando de dormir y no despertar. Hubiera preferido morir a seguir viviendo y conocer ese lado tan frío de Yue. Pero al fin de cuentas, sabía que la culpa de eso era solo de ella y que aunque quisiera, no podía cambiar el pasado. No tardó en quedarse dormida.

Cuando despertó, encontró junto a ella una mesa con una bandeja de galletas. Con dificultad se sentó en la cama y tomó una de las galletas entre sus dedos. La miró por unos instantes hasta que la voz de Yue la interrumpió –Come- dijo cortante, parado en el umbral de la puerta con los brazos cruzados.

-No gracias- replicó ella dejando la galleta en la bandeja –No tengo ganas de comer-

Yue se le quedó viendo con incredulidad. Se sentó en la cama junto a ella, la tomó por el mentón y la forzó a mirarlo a los ojos -¿No quieres vivir?-

Ella se sorprendió mucho por esta reacción, que era la que menos esperaba por parte del juez de la Luna. Se ruborizó ligeramente, pero volvió a tomar el control con rapidez y respondió : -No. No tengo porqué. Mi familia me detesta y mis amigos... creo que no los tengo, ¿para qué vivir? Mejor dicho, ¿Para quién?- replicó tristemente, pero con un tono firme en la voz.

Yue se levantó molesto –Cómo quieras- y salió de la habitación dando un portazo.

Luna volvió a tomar una galleta y se la comió, dibujando una momentánea sonrisa en su rostro –Está deliciosa- murmuró metiéndose una nueva galleta a la boca. Volvió a recostarse, bocabajo por supuesto, y volvió a dormirse.

Yue salió de la habitación azotando la puerta con rabia. Bajó las escaleras hasta la sala como un vil huracán, tirando cosas a su paso del puro coraje que traía. Para cuando se arrepintió del tiradero que había hecho, ya había acabado con la mayor parte de las cosas de valor que tenía Yukito. Se derrumbó en el sillón de la sala y golpeó repetidas veces un cojín.

Como es de imaginarse, Yue estaba en un lapsus de descarga de rabia, es decir, todos los corajes que había hecho en su vida se liberaban en ese momento, significando una gran explosión. ¿La razón? Las palabras de Luna, junto con las mil cosas que se habían dado en los últimos tres meses eran más de lo que el Juez podía soportar.

"¿Cómo pudo decir eso? ¿Cómo se le ocurre decir... que la detesto? Ojalá la detestara. No me molestaría tanto de ser así, no estaría sufriendo así. Lo peor es que soy tan débil que ni siquiera puedo odiarla. ¿Cómo podría odiar... a la única persona que he amado? La única... que siempre estuvo ahí; que siempre me escuchó, aunque no quisiera hablar; que me dio razones para sonreír en los momentos más difíciles... y que me hacía reír con sus locuras... ¿Cómo podría odiarla?" pensó llorando de rabia y destrozando el cojín que tenía en las manos.

Fue así que un cansancio terrible se apoderó de Yue, después de no haber dormido bien en dos semanas, por lo que no tardó en quedarse dormido en el sillón.

Para cuando Luna volvió a despertar, ya había amanecido. Daban las siete de la mañana. La guardiana volvió a sentarse. Su ala herida seguía extendida, no podía guardarla hasta que sanara –No podré volar en mucho tiempo- bufó con resignación. Se levantó, ignorando el hecho de que seguía semidesnuda, puesto que no podía volver a acomodarse la túnica hasta que se curara su ala. Tomó un sábana y la amarro alrededor de su cintura, cubriendo la parte de su cuerpo que quedaba al descubierto. Bajó las escaleras hasta la sala y encontró a Yue dormido en el sillón. -¿Lo ves? Hasta tú necesitas dormir. Pero necesitamos hablar-susurró suavemente, zarandeándolo ligeramente.

Yue entreabrió sus ojos plateados para encontrarse cara a cara con Luna, que mostraba una mirada triste en su rostro pálido. Se sonrojó un poco, en parte por la vergüenza, en parte por la sorpresa. -¿Qué haces de pie? Tu ala no se ha curado todavía, no deberías...- pero ella lo calló tapándole la boca con una mano.

-Yue, tenemos que hablar- dijo cortante sentándose en el sillón junto a él.

-Ya te dije que no hay nada de qué hablar- replicó él en el mismo tono, cruzándose de brazos y desviando la mirada. El sueño había borrado todo interés o intención en tener una charla, o cualquier cosa que se le pareciera.

-Hay mucho de qué hablar, y lo sabes- replicó ella obligándolo a mirarla. No que tuviera muchas ganas, sino que sabía que era necesario

-¿Para qué quieres discutir por asuntos de hace tanto?- volvió a evadirla Yue sin desviar la mirada esta vez, pero con ninguna gana de ponerse a discutir sobre el asunto.

-Para recuperar lo que me importa, Yue- la guardiana retuvo la mirada de igual manera, pero suavizando el tono de su voz.

-Si tanto te importara, no te habrías ido así, y no hubieras hecho... ni vale la pena repetirlo- el Juez de la Luna se levantó con expresión seria en la cara. Sin embargo, ella lo detuvo por la manga de la túnica con expresión sombría. –Ya no puedo confiar en ti, Luna. Ni siquiera puedo estar seguro de que esto... de que no haya sido un juego desde el principio.-

Luna se levantó furiosa –¡¿Cómo te atreves a decir eso?! Después de todo lo que pasó... lo que pasamos... ¿aún así tienes dudas? ¡Pude morir, no sé si lo notaste! ¡Pude morir porque no me sentí capaz de mandarlo todo al diablo! ¡Pude morir por ti, maldición! ¿Y de todas formas dices que todo fue un juego?- la guardiana estalló en lágrimas de desesperación y de rabia.

-Así parece- replicó él con la mayor crudeza que le fue posible, dando media vuelta para salir de ahí.

-Ni siquiera me puedes ver a la cara... eres un cobarde Yue...-

Había varias cosas que el Juez de la Luna no toleraba, y una de ellas era que lo llamaran cobarde. Volteó a ver a Luna con firmeza -¿Quieres hablar? ¿De qué quieres hablar? ¿De cómo te largaste a la mitad de la noche sin decirme nada? ¿De cómo he pasado todos estos años culpándome por que habías muerto? ¿O de cómo decidiste que está bien mandar al demonio toda una vida por hacerle un favorcito a Clow?-

-Te lo dije hace dos segundos pero veo que ya se te olvidó ¡¡Estuve a punto de morir por ti!! Y otro detallito ¡¡No recuerdo que hayas dudado mucho durante la Última Audiencia!! Aún cuando ya estabas derrotado te negabas a aceptarlo. Querías causar el Gran Desastre a toda costa-

-¡La diferencia es que tú no estabas ahí! Pasé no sé cuantos años pensando que estabas muerta y mortificándome por eso. ¿No crees que me parecía fantástico poder olvidar algo que me lastimaba tanto?-

-¿Y eso qué? Desde que me fui de la casa de Clow yo sabía lo que tendría que hacer, pero no por eso quise olvidar, aunque me carcomiera el alma. Siempre atesoré los momentos que pasé contigo como lo más valioso para mí. ¡¡Tú eres lo más valioso para mí, grandísimo tonto!!- la guardiana, en pleno arranque de furia, tiró un florero al suelo y se dio la media vuelta para irse -¿Y sabes algo? Yo estaba segura de que iba a morir anoche. ¿Y sabes en qué quise gastar mi últimos pensamientos? ¡Sólo recordando lo que fuimos, recordando lo felices que éramos! Pero claro, lo mejor que se puede hacer con mis últimos pensamientos es gastarlos recordando un "juego" como tú lo llamas. ¡Por todos los dioses, debiste dejarme caer!- y dicho esto salió de la casa hecha una furia, azotando la puerta de forma que ésta se zafó de sus goznes y quebró una ventana de junto.

Yue se quedó ahí mirándola marcharse y no hizo nada hasta que ella se hubo ido. De hecho no pensaba hacer nada, hasta que una voz en su cabeza lo interrumpió en su inactividad.

'¿No vas a ir por ella?' era, indudablemente, la voz de Yukito, hablándole desde dentro.

-¡¿Porqué no dejas de meterte en lo que no te importa?!- gritó Yue furioso, aunque no necesitara gritar, tomando en cuenta que Yukito conocía todos sus pensamientos mientras estaba en su verdadera apariencia.

'Es sólo que pensé... que yo no podría vivir sabiendo que una persona se quitó la vida por mi causa' contestó Yukito con voz queda

Yue no entendió lo que su contraparte le decía, por lo que este le explicó: '¿Es más que obvio, no? Ella dijo "Debiste dejarme caer", quiere decir que ella desea morir. Lo más seguro es que buscará la forma de matarse'

Yue se quedó helado con estas palabras. Si bien estaba en pleno arranque de rabia, no llegaba a desear que ella muriera. En el fondo de su corazón, seguía amándola como el primer día, pero no era capaz de decirlo. Salió corriendo como un demonio hasta la calle y lo que vio lo aterrorizó.

Había un gigantesco trailer corriendo a toda velocidad para alcanzar a pasar el semáforo. A unos metros estaba Luna, aún con la sábana amarrada alrededor del cuerpo y un ala extendida, evidentemente lista para saltar en la primera oportunidad. Yue corrió hacia ella y la detuvo por la muñeca cuando estuvo a punto de saltar.

-¡¿Qué quieres?! No soy una niña Yue, puedo decidir qué hacer con mi vida y cuándo terminarla- se quejó la chica forcejeando con el Juez que la llevaba en vilo al interior de la casa.

-No mientras estés a mi cargo- replicó él dejándola en el sillón donde él mismo había pasado la noche. Lo más extraño es que la posición en que la dejó, de alguna forma, en conjunto con su lesión, le hizo imposible moverse de ahí.

-Yue... ¿Porqué haces esto? ¿Es mi castigo? ¿Es mi tortura por lo que hice?- preguntó con los ojos llorosos.

-¿Querías hablar no? Puedes empezar por el porqué te fuiste así nada más, sin decirme nada- el Juez se sentó junto al sillón y recargó sus manos en su nuca, visiblemente de mejor humor por haber tomado el control del asunto.

Luna suspiró amargamente, imaginando que no saldría de la incómoda posición en la que se encontraba por mucho tiempo. Sin embargo, sintió algo de alivio al pensar que aún una pequeña parte de él se interesaba en ella -¿Recuerdas que el libro Clow tiene el poder del Sol y la Luna? Y mi magia es de la Estrella. No es compatible con el Libro. Clow sabía que pronto moriría, por eso me envió lejos. No te dije nada porque él pensó que me buscarías si sabías que yo estaba viva- replicó la derrotada guardiana poniéndose las manos en la nuca con resignación.

-¿Y porqué no me enteré de que saliste y Cerberus sí?- volvió a preguntar el Juez

-Clow te hechizó para que te quedaras dormido, pero olvidó hacerlo con Cerberus- explicó ella contestando ya sin importarle lo demás. De momento, ambos parecían haber olvidado su reciente pelea, como una tregua temporal.

Yue guardó silencio por un buen rato, pensativo. Recordó el atardecer antes de que ella se marchara la última vez. El Juez miraba el techo, buscando palabras para expresar esa cosa rara que sentía. Se sentía mal por haberle gritado unos minutos antes pero aún así... se sentía muy herido por lo que había pasado. El que ella hubiera querido perderlo todo, que hubiera estado dispuesta a olvidarlo, sólo por Clow, lo lastimaba. Se incorporó y miró a su compañera, que seguía sin poder moverse. Ella le clavó la mirada, evidentemente más calmada que antes y resignada totalmente a que no se movería si él no deseaba que lo hiciera.

-¿Derrotada?- preguntó él con un tono de cinismo bastante extraño.

-Digamos que mi amor propio está profundamente herido, tomando en cuenta que una niña de 14 años me quebró el ala, y que un tipo que usa vestido me dejó inmóvil- la chica se rió un poco por lo último, aunque lo lamentó, pues la risa le provocó un dolor horrendo en la espalda.

Yue hizo caso omiso de esta burla. Volvió a sentarse y preguntó: -¿Porqué dejaste que THUNDER te golpeara?- no le despegó la mirada de encima ni un instante hasta que contestó.

-Por que no quería perderte, Yue.- respondió ella ruborizándose un poco, y logrando que él tuviera la misma reacción, y por tanto, desviara la mirada.

De nuevo, los dos se quedaron callados por un buen rato, sumergidos en sus propios pensamientos. Fue un silencio muy raro. Intercambiaban miradas cada tanto, pero ninguno decía nada. El recuerdo del atardecer volvió de nuevo a la mente de Yue, y se le ocurrió una última pregunta.

-¿Porqué llorabas?- preguntó finalmente, causando que ella abriera los ojos desmesuradamente por la sorpresa y la confusión. Había llorado más de tres veces en las últimas 24 horas, por tanto, no tenía idea de a cual de ellas se refería Yue. –Quiero decir... el día que te fuiste- le explicó él con tanta calma como pudo, pues entendió inmediatamente la confusión de ella.

Ella agachó la cabeza con tristeza, recordando aquel día. –Porque yo... yo sabía lo que tendría que hacer... sabía que iba a perderte, Yue-

-Pero al final... aquí estamos ¿no? A pesar de todo, no hemos olvidado...- murmuró Yue en un volumen casi inaudible. Ella se sonrojó.

-Lo sé... pero tú sigues molesto conmigo. Es casi lo mismo ¿no? Tal vez peor... porque de haber olvidado, no dolería. Sin embargo, no olvidamos, y duele... duele mucho- replicó ella también como un leve murmullo.

Los dos suspiraron hondamente, casi al mismo tiempo. De nuevo un largo rato de silencio, no, no un rato, más o menos dos horas, sentados, mirándose fijamente, cada uno en sus pensamientos, pensando el uno en el otro, pensando en el pasado, en el presente, en lo que vendría... todo en silencio. Un montón de dudas se arremolinaban en sus mentes. ¿Qué me dirá? ¿Qué debo decir? ¿Qué debo hacer? ¿Qué pasará de ahora en adelante? ¿Cómo serán las cosas? ¿Podremos volver a empezar? ¿Podremos volver...? Y mientras, ahí seguían, en silencio, sin saber qué decir. Sin saber qué hacer. Y ese silencio se hacía cada vez más asfixiante, más sofocante, más insoportable. De pronto sentían necesario hablar, decir algo, cualquier cosa, pero ¿quién sería el primero? ¿quién quebraría el hilo?

-¿Yue?- Luna fue la primera en hablar, tras dos horas de eterno silencio y vacío. Su voz se escuchó demasiado fuerte, casi creyeron haber oído el eco retumbar en la casa. Él la miró, interrogante –No podemos seguir así... quiero decir... no me puedo quedar aquí toda la vida... ¿qué pasará... con nosotros, Yue?-

Yue siguió mirándola, aparentando serenidad como siempre lo había hecho. Ese había sido un ultimátum, indirecto, pero ultimátum, y el Juez sabía que debía decidir. Las cartas ya estaban sobre la mesa y Luna ya había hecho su apuesta y su jugada. Ahora le tocaba a él. Era una decisión difícil, a pesar de todo, seguía lastimado, pero no quería perderla por ningún motivo.

-Primero que nada, prométeme que no vas a intentar matarte de nuevo- exigió cruzándose de brazos, al tiempo que se sentaba en el sillón junto a ella.

-¿Porqué no? Pensé que ya no te importaba... que ya no te preocupabas por mí. Creí que ya no sentías nada, tú lo dijiste- replicó ella sin darle mucha importancia. Un ser humano normal hubiera notado que no hablaba en serio, pero Yue ni era ser humano, ni se encontraba en buen estado mental por el momento.

-No recuerdo haber dicho que no me importaras, ni que ya no sintiera nada- replicó él manteniendo una calma a medias –Sólo estaba molesto ¿vale? No quería gritarte o decir esas cosas. Es que yo... sigo confundido, sigo dolido porque hayas hecho todo esto- esta vez un ligero tono rojizo llegó de nuevo a sus mejillas. Desvió la mirada. Esas últimas palabras habían sido causadas por otra traición del subconsciente, cosa que se estaba haciendo cada vez más frecuente.

Ella sonrió levemente. Dejó su mano sobre la de Yue, con suavidad. –Perdóname... nunca quise que esto terminara... no estaba pensando con claridad. No había ordenado mis prioridades... ¿me perdonas?- preguntó en un murmullo tenue y casi inaudible.

Él volvió a mirarla a los ojos y un asomo de sonrisa cruzó su rostro por unos leves instantes. –Sí... te perdono...- acarició con dulzura la mano de Luna –Te amo-

Ella se ruborizó. Amplió su sonrisa y un par de lágrimas se dibujaron en sus ojos de plata. Haciendo un enorme esfuerzo se incorporó y se abrazó al cuello de Yue –También te amo- murmuró llorando de alegría.

Él le acarició la cara, sonriendo como no lo había hecho en mucho tiempo, y la besó. Ella correspondió a ese regalo, sintiendo como si su corazón estallara de alegría. Se separaron y se miraron a los ojos. Sabían que de ahora en adelante, no habría nada entre ellos, que por fin llegarían juntos a esa tan anhelada felicidad.

Por la ventana veían cómo la primera flor brotaba del jardín en la casa Tsukishiro. Una flor pequeña, blanca, casi invisible entre la nieve. -¿Te das cuenta? La nieve ya empezó a derretirse... ¿sabes lo que significa?- preguntó Luna con una sonrisa de esperanza en el rostro.

-Significa que ya empezó la primavera...- respondió él, también sonriendo, y volvió a besarla.

Sin importar el tiempo... sin importar la distancia... después de cada "adiós" viene un "hola". Por que los que de verdad se aman volverán a encontrarse una y otra vez... hasta que juntos lleguen a la verdadera felicidad... y entonces no tendrán que separarse de nuevo nunca...

Muchas gracias... por haberme dicho adiós una vez y haber vuelto a mi lado... gracias porque ahora que te digo hola de nuevo sé que siempre estaremos juntos... y que al fin seremos felices

FIN

Wow!!!!! Mi primer fic trminado!!!! Me emociono!!!!!!! Wuaaaaa q feliz soy!!!! Bueno quedo un poco corto la vdd. Y x cierto, no c si lo notaron pero nunk xpliq xq Clow hizo cosas malas. Eso vendra en la secuela juajuajua q mala soy juajuajua pasara un rato antes de publicar la secuela primero quiero pasar este a ingles a ver q tal sale mi traducción O.O Bueno espero q me dejen reviews y muchas gracias x apoyarme con este fic!!!!! Hasta la proxima!!!!!