-Pero mamá

-Nada de peros, ahora termina la tarjeta que ya falta muy poco

-Mamá tiene razón hermano, es mejor apurarnos, ya verás que así no sientes el tiempo

-Aún así no le encuentro una buena razón para que alguien como yo tenga que hacer algo tan cursi como eso a diferencia tuya Azuka, tú eres mujer pero yo el gran Ian no tengo porque

-Hermano porque siempre tienes que arruinarlo todo, a veces me pregunto si de verás eres de la familia

En un templo ubicado en el centro de Tokio se pueden observar dos casas, la primera con un estilo oriental clásico pero moderno al centro del lugar enfrente de las escaleras que guían hacían un pequeño cubículo en el cual se ofrecen ofrendas y oraciones, en dicho hogar casi no había movimientos puesto que los habitantes se encontraban realizando labores diarias.

La segunda un poco más al fondo y escondida entre unos cuantos árboles pero muy cerca del gran árbol Gonshinboku, a diferencia de la primera es un poco más moderna y con un estilo entre oriental y occidental.

En esa casa en particular, en una de las habitaciones de la planta baja se pueden distinguir las voces de tres personas, la primera de ellas es la voz de un niño con al menos 7 años, la segunda de una mujer más grande que la primera voz de al menos 25 años y por último la dulce voz de una pequeña que al parecer cuenta con la hermosa edad de 7 años.

-Feh! No se que ganó con hacer esto – el pequeño vestía un pantalón de mezclilla y una playera negra manga corta y debajo de esta una blanca de manga larga con zapatillas blancas, de cabello plateado algo largo agarrado en una pequeña coleta con ojos ambarinos y semblante serio

-Recuerda que te valdrá puntos para los cursos y no te gustaría que papá viera que has bajado en tus calificaciones o sí? – la inocente niña vestía un overol negro y una playerita sin mangas blanca con zapatillas blancas; su cabello plateado largo hasta la cintura estaba recogido en dos coletas y poseía unos hermosos ojos ambarinos. Los niños eran mellizos siendo el varón el más grande por tres minutos

-Cómo me gustaría que dejarán de perder tanto el tiempo y se pusieran a trabajar porque los dos están buscando una excusa para no seguir – la mujer de cabello negro ondulado hasta la cintura suelto, vestía una falda de mezclilla paletoneada hasta unos tres dedos arriba de la rodillas con una blusa rosa palo y unas botas hasta la rodilla negras

-¿Nosotros! – dijeron al unísono poniendo cara de cordero degollado pues la joven madre había dicho la verdad

-Si, ustedes, como me gustaría que su padre estuviera aquí para que los pusiera a realizar sus trabajos, con él todo es más simple – bufó molesta la madre

-Por cierto ¿A dónde fue papá? No lo he visto desde que me levante – el chico notó hasta en ese momento la ausencia del protagonista

-Salio a la época antigua a realizar algunos trabajos que le encomendaron – contestó de forma cortante la pequeña ante el despiste de su hermano

-Como me hubiera gustado ir con él, para poder luchar contra los moustros y de paso retar a Taro para ver que tanto ha mejorado, además mis ataques han mejorado ya manejo bien mis garras y colmillos – soltó el chico mientras se paraba en la silla al tiempo que blandía una espada con superioridad o al menos para un niño de su edad

-Tienes razón a mí también me hubiera gustado ir para poder visitar a Sayuki y demostrarle como he mejorado y que sigo siendo la mejor aunque odie las noches de luna nueva – decía mientras tomaba la misma actitud que su contraparte y chocaban las espadas en forma de haberse atacado

La madre miraba con pena ajena aquella imagen mientras pensaba en que sus hijos tenían razón, ya que aunque lo negará ella también tenía deseos de volver para poder platicar con sus amigos, de pronto recordó el motivo por el cual no habían podido viajar y mostró un semblante serio

-Bueno, basta de payasadas y ahora pónganse a trabajar porque no cuentan con mucho tiempo – ambos niños se bajaron de sus respectivas sillas y mascullando maldiciones tomaron asiento para retornar a su tan "feliz" actividad – Oye mamá y tú que le vas a regalar a papá – comento el chico tratando de perder el tiempo y hacer que su madre quedará en una difícil situación, pero la respuesta que obtuvo no le agrado en lo más mínimo

-Le compre un regalo, ahora cállate y vuelve a trabajar – sabía de antemano que su hijo no se quedaría conforme y agregó – no, Ian tú no puedes comprar regalos porque esa tarjeta y ese trabajo también son parte de la escuela además están muy bien elaborados y te aseguro que tu padre aprecia más las cosas hechas manualmente que compradas y si le compre el regalo fue porque no tengo mucho tiempo para realizar algo con mis propias manos y tu padre me comprende ¿Alguna duda? – comentó con arrogancia ante la mirada atónita de su pequeño y de la sigilosa risita de su hija que se burlaba por la forma en que había sido callado su hermano

-Va! Solo espero ser algún día tan fuerte como mi padre y poder luchar contra él para derrotarlo – decía mientras sostenía con firmeza su espada que había sido detenida en el aire por su adorada hermana

-Ten cuidado tonto, casi me sacas un ojo, no creo que puedas vencer a nuestro padre al menos no con esos ataques – se burló la chica pues sabía que dicho comentario haría enojar al mayor

-Pues que yo recuerde soy el único de los dos que ha podido hacerle una herida – en definitiva el chiquillo poseía la misma forma arrogante de pensar de su padre aunque en raras ocasiones podía ser igualito a su madre

-De acuerdo pero no tienes porque recordármelo, pero aún así no eres más fuerte que Keitaro – la furia del niño creció de tal forma que si su hermana no fuese como era se hubiera retractado en ese mismo momento pero conociendo lo terca y orgullosa que podía ser sabía que no lo haría

-Feh! Ya verás que algún día seré tan fuerte que lo derrotaré y con eso mi padre estará orgulloso de mí ¿Verdad mamá? Además tú tampoco le has podido ganar a Irlan – soltó ingenuo y esperando la aprobación de su madre la cual asintió con la cabeza logrando que el joven gritará de júbilo mientras su hermana mascullaba conjuros y maldiciones contra su hermano

-Mamá ¿por qué le mientes? – preguntó la niña haciendo un puchero, no creía justo que él se burlará de ella y su madre no hiciera nada más que apoyarlo

-Déjalo sabes que solo con eso logró que se calle y deje de pelear contigo – su rostro mostró una sonrisa tan hermosa como la de su madre al notar que su bella y linda progenitora siempre estaría de parte de ella – Y como veo que ya terminaron les iré a traer un poco de pastel y jugo – la madre se retiro del lugar dejando a los hermanos callados y con la vista fija en un punto imaginario hasta que la menor decidió hablar

-Contéstame algo – inquirió la niña, el chico se sobresaltó al escuchar su voz – notaste que mamá estaba algo triste, tú crees que papá fue a… – pero sus palabras fueron cortadas por las palabras del chico

-No lo creo, papá ya ha sufrido demasiado como para echar por la borda todo lo que le ha costado ganar, pero tampoco lo niego él puede ser tan tonto que no se da cuenta de lo que sufre mamá – las palabras tan frías y cortantes del chico solo podían demostrar el enojo que le provocaba aquella situación.

Si bien su padre era amoroso y dedicado también sabían que por esas fechas iba a visitar a alguien en la aldea de la anciana Kaede aún a pesar de que esa persona ya no estuviera viva, hecho que molestaba al pequeño y entristecía a las únicas mujeres de la casa

-Aún no entiendo porque la visita si sabe que con eso hace que mamá se entristezca – no hubiera desear decir esas palabras pero tampoco podía guardarlas, al notar lo que había dicho llevo sus manos a su boca en señal de confusión, pero la suave mirada de su hermano la tranquilizó

-No temas en mostrar o decir lo que sientes y menos si estás conmigo – sabía que a su hermana le costaba demostrar lo que en verdad sentía pero hacía todo lo que podía para que se sintiera confiada y expresará lo que quería – lo sé y te lo agradezco, pero dime ¿es necesario que siempre para estas fechas tenga que ir?

-Si es necesario, porque soy yo la que le pide que vaya – contesto la madre que acababa de entrar al lugar luego de oír la plática de sus hijos, puesto que no había podido alejarse del comedor cuando los oyó platicar – Pero ¿Por qué mamá? No entiendo – definitivamente esa aclaración los había desconcertado y Azuka no se quedaría con la duda

La joven pensó por unos instantes las palabras adecuadas para decirles – porque es gracias a ella que ustedes están vivos – le dolía el recordar que por unos instantes los hubiera perdido y que no estarían con ella en esos momentos y le agradecía infinitamente el haber sacrificado su vida por la felicidad de la persona amada – para su padre fue una persona muy especial a la que quiso mucho y su pérdida fue algo doloroso para él y por ende para mí, es por eso que cada año por esta fecha la visita para agradecerle el acto tan especial que hizo por nosotros – una solitaria lágrima rodó por la mejilla de la joven ya que el recuerdo la había hecho recordar todos esos sentimientos guardados desde aquel día

Ambos chicos callaron ante la explicación de su madre, ahora entendían el porque por aquella época su padre desaparecía y su madre se ponía triste, la joven madre se encontraba tan sumida en sus pensamientos y recuerdos que no notó la sombra que se acercaba sigilosa hacia ella, los niños por el contrario pudieron ver con sorpresa el rostro de aquella persona que era tan familiar para ambos.

Poso su mano sobre el hombro de la joven y la abrazo con ternura y cariño tratando con esto de que aquella agonía se alejará del ser que más amaba, la joven se sobresaltó pero sonrío con sinceridad para luego observar fijamente a los niños presentes

-Es por esa razón que viajo todos los años a la época antigua con el fin de agradecerle por la oportunidad que me ofreció, el poder verlos crecer, vivir con ustedes cada momento de sus vidas y poder disfrutar junto con su madre de todas sus travesuras, caídas y éxitos; toda mi vida le estaré en deuda por lo que me dio – con estas palabras los niños comprendieron el motivo que guiaba a sus padres hacia aquel extraño comportamiento, para sus adentros dieron gracias a la chica por la oportunidad de vida que les concedió y prometieron que en años posteriores irían a visitarla todos juntos

-Entonces creo que eso explica todo ¿verdad? – Preguntó aun temerosa la pequeña Azuka – entonces ¿Kikyo sacrifico su vida para perpetuar la nuestra? – Así es Azuka, al igual que la vida de su madre – puntualizó el padre

La pequeña saltó a los brazos de su padre y sonrío como solo ella podía hacerlo, siendo superada únicamente por su madre que ahora sonreía tan radiante y alegre como siempre; pero el pequeño aún no mostraba expresión alguna ni había dicho palabra, algo que preocupo al resto de los habitantes

Y bien que les pareció, creo que me salió bien pero no estoy segura, era un one-shot pero creo que exagere con el contenido y fue por esa razón que saque tres capítulos, impresionante pero me llevo dos días hacerlo