-Bueno – soltó de pronto – creo que ahora todo está más claro, no te preocupes ya lo entendí todo – el pequeño se acerco a su madre y la abrazó como pocas veces lo hacía, por los alrededores de la casa se oyó un suspiro de satisfacción
-Oigan y ese suspiro? – preguntó molesto Ian, ya que tal acto no le daba buena espina y menos si su padre también lo había hecho
-Eh!! No por nada – dijeron al unísono, cosa que confirmo las sospechas del chico
-No habrán pensado que no había entendido verdad? – la vena de su sien se hacía cada vez más notoria mientras los enjuiciados tenían una sonrisa nerviosa y se miraban cómplicemente
-Como crees que yo pensaría algo de ti hermano y menos eso, tú sabes que yo te aprecio mucho y jamás pensaría algo en contra tuyo – dijo solemnemente esperando que con eso las dudas desaparecieron pero logrando con esto la mirada de reproche de los mayores
-Ahora límpiate las manos y échanos la culpa, uuuuy como se ve que son tus hijos, Inuyasha – bufó la joven ante el comentario de su hija
-Qué quisiste decir con eso Aome? Yo nunca hago semejante cosa – intentó en vano limpiar su nombre pues era bien sabido que jamás aceptaría aquella acusación hacia su persona
-Lo que oíste y no me pienso retractar de ello, al menos vele el lado positivo con esto puedes estar seguro de que son tus hijos – soltó la chica "molesta" sabía que con eso lograría confundirlo
-Feh!! Bueno al menos las cosas se arreglaron y podemos seguir con nuestras labores, por cierto quiero que se arreglen los llevaré al Sengoku para visitar a los chicos – los pequeños corrieron en dirección a sus habitaciones dejando a dos personas impresionadas y anonadadas por la rapidez con que los infantes habían desaparecido formando una gota en sus cabezas, sencillamente jamás dejarían de sorprenderlos aunque fueran sus propios hijos
-No cabe duda que son tus hijos Inuyasha – la chica sonrío y volteo a ver al susodicho que le devolvía la sonrisa en igual intensidad, pero de pronto su mirada cambio de ternura y cariño a una llena de lujuria y pasión y su vista paso de sus ojos a sus labios que inconscientemente se encontraban entreabiertos al notar el cambio en el rostro de su ahora esposo
-¿Inuyasha? – Llamó Aome pero este se encontraba en otro mundo puesto que no notó como la chica se acerco hasta quedar a escasos centímetros de distancia – ¿te encuentras bien? – algo le decía que debía alejarse de ahí pero su corazón le decía que se quedará, en esas cavilaciones se encontraba cuando sintió que unos fuertes brazos la envolvían en un ligero apretón rozando sus cuerpos con suavidad situación que estimulo los sentidos de la joven respondiendo el gesto con un suave gemido que logró despertar del trance al hanyou e incentivar el deseo en él
-¿Me amas? – preguntó sin rodeos, la joven miró con extrañeza a Inuyasha por la interrogación pues sabía que él no era de las personas que hacían ese tipo de preguntas y menos con tanta naturalidad pero entonces escabulló dentro de esas orbes ambarinas que tanto le gustaba y la hacían perderse en un mar de sentimientos y encontró el porque de su pregunta – Si, te amo Inuyasha y tú mejor que nadie lo sabes – contestó dulcemente despejando con esto cualquier duda que hubiese nacido muy posiblemente en los encuentros con Kouga que aún molestaba a Inuyasha con quitarle a Aome aunque él ya tuviese una familia con Ayame
La chica iba a preguntar el porque había decidido llevarlos a la época antigua pero toda palabra que hubiese deseado salir de su boca fue ahogada en la del joven que había cogido los dulces y suaves labios de Aome y los besaba con ternura y pasión, Aome se sorprendió ante tal acto pero tan rápido como sucedió comenzó a corresponder, las caricias comenzaron a subir de tono y el beso se empezó a volver más apasionado, una de las manos de Inuyasha comenzó a recorrer el cuerpo ya bien conocido de Aome y a delinear cada curva de su cuerpo agradeciendo a Kami el hecho de que la chica llevará falda pues le hacía más fácil las cosas
Ágilmente poso una de sus manos en la pierna de la chica acariciando con delicadeza y subiendo poco a poco por debajo de la ropa, ante tal movimiento Aome respondió subiendo lentamente su pierna hasta la cintura de Inuyasha ahogando gemidos mientras profundizaba más el beso
En eso estaban cuando….
-Oh por favor, mínimo cuando estén en su habitación y nosotros no tengamos que oírlos ni verlos – comentó con repugnancia cierto jovencito asustando a los susodichos, acto seguido se separaron haciendo que un tomate se quedara corto ante el sonrojo de sus caras
-hermano!! – Chilló la pequeña – les arruinaste el momento, que no viste que estaban muy emocionados – le aclaró mientras su dedo índice le apuntaba acusadoramente
-Eh!! Bueno… este… por lo visto ya están listos así que ya nos podemos ir – la joven trataba de evitar tocar el tema y de que su color volviera a la normalidad mientras arreglaba su ropa y su cabellera
-Es cierto lo mejor será irnos ahora para que puedan aprovechar al máximo el tiempo que estaremos ahí y de paso podrán demostrar sus destrezas frente a los hijos de Miroku y sus primos – con este comentario el joven padre logró desviar la atención de sus cachorros del tema anterior incitándoles a demostrar cuan fuertes podían ser y de paso humillar un poco a su hermano
-Es cierto, lo mejor será irnos pronto para poder humillar a Sayuki y a Irlan – el lugar quedó en un sepulcral silencio mientras que tres de los habitantes observaban atónitos a la hermosa personita que correspondía aquella frase – definitivamente son hijos tuyos Inuyasha, tienen el mismo temperamento arrogante y sarcástico – acto reflejo el joven observo a la chica y a los cachorros y viceversa, no le molestaba en lo absoluto el comentario pero ciertamente no le gustaba que hablaran mal de su persona en frente de él
-Bueno creo que mejor nos vamos antes de que a mi hermana se le suba la loca idea de retar a cualquier criatura que se le atraviese e irreparablemente muera – dijo sin mucho entusiasmo Ian que comenzó su caminar calmado hacia la salida de la casa seguido por su hermana que iba comentando el como derrotaría a las chicas, los jóvenes padres observaron la escena haciendo que imágenes de recuerdos surcaran sus mentes, movieron las cabezas en señal de resignación y comenzaron a caminar cuando unos objetos llamaron la atención de Aome mientras una venita en su sien se hacía cada vez más grande y apretaba sus puños hasta que los nudillos se pusieran blancos por la fuerza que usaba, amenazadoramente volteo hacia sus inocentes infantes al entender el porque de su insistencia en irse
-Mis lindos querubines – agregó en forma sarcástica que logró atraer la atención de los jóvenes y una mirada nerviosa y de temor de su cónyuge, los pequeños al notar que habían sido descubiertos intentaron correr hacia la puerta pero por arte de magia su madre había llegado antes y cerró violentamente la puerta anteponiéndose a ellos y con mirada sepulcral siguió – no creen que se están olvidando de algo mis angelitos – estaba claro no los dejaría ir hasta que hubieran entregado aquellos objetos cosa que no les agrado mucho, no porque no quisieran dárselo a esa persona sino que simplemente ellos no eran de los que entregaban cosas pero ante la mirada amenazadora de su queridísima madre pues no tuvieron otra opción
-De acuerdo – contestaron al unísono mientras se dirigían al comedor la pequeña observo a su padre – papá podrías acompañarnos por favor – Inuyasha obedeció al instante y tomando la mano de la pequeña entró al comedor
Azuka se soltó de su padre y corrió hacía la mesa, agarro lo que con tanto esmero había estado elaborando por dos semanas, se acerco a su padre y con timidez extendió sus brazos entregándole aquello que estaba dedicado a él, Inuyasha tomo las cosas y observo una hermosa tarjeta con un portalapiceros muy original, hecho de madera pura con tallados antiguos acerca de youkais, hanyous y humanos, sonrió ante la observación, se encuclilló hasta quedar al tamaño de su hija y con amor la abrazo – Feliz día del padre, papá – decía mientras le devolvía el abrazo y sus mejillas tomaban un color carmesí
- No, gracias a ti por hacerme tan feliz mi pequeña Azuka – el momento le trajo el recuerdo de su hermosa madre cuando le contaba acerca de cuando el formara una familia – lo has hecho tú sola? – Preguntó apreciando el regalo – si, papá lo hice yo con mis manitas – aclaró mientras mostraba al frente sus dos manos y le sonreía dulcemente al tiempo que éste respondía de igual forma agregando un beso en la frente
Levantó la mirada sin deshacer el abrazo observando al joven que se encontraba frente suyo, delicadamente se separó de su hija y se acercó al pequeño se miraron fijamente por un instante hasta que la mirada del pequeño cayó en dirección al suelo mientras le entregaba los objetos, Inuyasha tomó las cosas y observó que también había una tarjeta sencilla pero original que contenía el mismo mensaje que el de su hija y curioso observo que el otro objeto era muy peculiar pero igualmente importante, era el tallado de un gran monstruo el cual su hijo admiraba fervientemente sin saber con certeza el porque de su admiración hacía aquel ser, pero su padre pudo notar entonces de quien era aquella escultura, que si se observaba con detalle contenía a una persona y que al parecer el youkai protegía con dedicación, la persona que protegía era una mujer hermosa sin duda, se encuclilló y le dijo – Muchas gracias hijo son muy hermosas – ante estas palabras el chico se sonrojó y evitó la mirada de su padre mientras esbozaba una pequeña pero visible sonrisa
Feliz día papá – Inuyasha sonrío sabía que a su hijo le costaba decir lo que sentía y que a veces su orgullo se anteponía al igual que le pasaba a él por eso le entendía y le dejaba ser como quisiera cuando estaba con él – Sabes quienes son estos seres y porque te apasiona tanto su leyenda – preguntó sabiendo lo que el pequeño respondería – No papá, no se quienes son, pero cada vez que mamá me cuenta la historia me gusta y a veces sueño con aquel relato por eso talle lo que he soñado – contestó inquieto el joven ante la pregunta de su padre lo conocía bien y sabia que no se lo había preguntado al azar algo le diría que posiblemente le gustaría
-Buenos estos personajes son tus abuelos y la historia que Aome te cuenta es su vida – su sonrisa aumento al ver como tanto su hijo como la pequeña abrían sus ojos ante tal confesión – eso no puede ser posible porque entonces querría decir que somos nietos directos del gran Inu No Taisho y que se sepa nadie ha sabido nada de su linaje – la pequeña demostró su dote en la lectura cosa que Aome agradeció interiormente – es cierto hijos su padre es el hijo de Inu No Taisho y esa mujer que protege es la madre de Inuyasha su nombre es Izayo – comento mientras observaba como sus hijos los miraban expectantes – es por eso que su apellido es Taisho y que yo no soy específicamente diferente a él, pensé que habían notado esas similitudes – preguntó con sarcasmo haciendo que su hijo se molestará y comenzará así una pequeña disputa entre padre e hijo
Tanto madre como hija se miraron con complicidad y sonrieron mientras se encaminaban al pozo dejando que continuarán con su pequeño debate de acerca de quien tenía la razón, poco antes de que entraran al cuarto en el cual se encontraba la unión de ambos tiempos fueron alcanzadas por los chicos – Bueno, al menos nos hubieran esperado no creen – bufó molestó el pequeño mientras su padre reía fuertemente ante el reclamo del pequeño – No es para tanto sabes que igual podríamos haberlas alcanzado después – dicho comentario solo logró molestar aún más al infante pero desapareció cuando su hermana le tomo la mano y lo obligó a cruzar primero dejando solos a los padres
