Konichiwa, yo otra vez, aquí está la continuación del fic, agradezco todo su apoyo, recibí los reviews casi más rápido que inmediato, así que me alegro mucho de que les haya gustado la idea de la historia y sinceramente agradezco sus comentarios, por eso, Itsumo Arigato (Gracias por todo).
Fría como el fuego
Nuestra reconciliación
- "¿Por qué? ¿Por qué Dios mío? ¿Por qué aún no logro superarlo? Y ahora estoy llorando delante de un hombre que es idéntico a él…" – Pensó tristemente.
- "¿Qué hago? maldición…" – Pensó Inuyasha desesperado.
- "No le voy a dar el gusto de verme vulnerable, nunca más…"
Kagome rápidamente se limpió las lágrimas y con un ademán hizo que Inuyasha le abriera paso y se dirigió a su escritorio donde se sentó en su silla y lo encaró de frente.
- Es cierto que después de este espectáculo no merezco su respeto y no debo exigirle nada… - Empezó a decir ella lo más calmadamente que podía.
- "¿Qué demonios le pasó?... ¿Por qué el cambio tan repentino?" – Se preguntaba confundido.
- Lamento mucho no demostrar una expectativa de ser una buena presidenta al verme vulnerable pero le prometo que tal acto no se va a volver a repetir. "Después de todo, Sesshomaru tiene razón" – Pensó resignada.
- ¿Qué?
Fue lo único que Inuyasha atinó a decir ya que había quedado en shock después de las palabras frías y mirada tan indiferente que juro por un segundo que se pareció a Sesshomaru.
- No lo voy a despedir ni nada parecido, es más, no quiero distraerlo más en sus quehaceres, así que puede continuar. – Dijo fríamente.
- ¿Qué quehaceres? - Espetó con burla para ver si Kagome volvía a su estado anterior.
- Es cierto, no se los he dado.
Kagome revisó en una de sus gavetas y sacó una paca de papeles.
- Tenga, estos son facturas y balances que deben ser ordenados y entregados al contador y por supuesto el de último mes, camuflado para que no se note tan repentina pérdida. – Explicó pausadamente.
- O sea, ¿qué vas a ayudar a Sesshomaru?
- Nunca le di permiso de que me tuteara y sí, voy a darle el préstamo que solicita Sesshomaru.
- Pero ¿qué demonios…? – Empezó a musitar él.
- Sólo limítese a cumplir sus funciones.
- ¡Feh!
Inuyasha cogió de mala gana la montaña de papel y se encerró en su oficina. En ese momento Kagome con los ojos empapados y con la amenaza de las lágrimas salió rápidamente y fue al baño. Sango se dio cuenta de esto cuando Kagome salió apresuradamente pero sabiendo lo orgullosa que se había vuelto, prefirió dejarla tranquila y esperar a que se tranquilizara para hablar con ella.
- En que tanto piensa una hermosa dama.
Sango volteo de súbito, encontrándose con los ojos azules que acompañaban a Inuyasha el primer día, sonrojándose sin poder evitarlo.
- ¿Si? dígame.
- Sólo quería saber que la atormenta. – Dijo Miroku galantemente.
- Con todo respeto, no creo que este sea el lugar apropiado para analizar mis problemas psicológicos, además no creo que esa sea la causa por la que está aquí. – Respondió ella seriamente.
- No, en realidad no. Sólo no me trates con tanta formalidad, ¿si?
Miroku le regalo a Sango una sonrisa que por poco la deja desmayada, sin embargo trató de demostrar seguridad.
- Pues, diga… dime, ¿qué se te ofrece? – Preguntó algo nerviosa.
- No, sólo era para pedirle a tu jefa unos papeles que el coño de madre de mi jefe me mandó a buscar, como si no tuviera secretaria. Pensó resentido en voz alta.
Miroku al darse cuenta de que las palabras que pensó no estaban precisamente en su cabeza sino que las había dicho giró para ver la cara acusadora de Sango, en ese momento se retractó.
- Lo lamento, a veces pienso en voz alta, je,je. – Dijo alisándose el pelo nerviosamente.
- Cuídese de eso, El Sr. Koga no es precisamente paciente. Pero, ¿qué es lo que busca? porque Kagome está en el baño. – Explicó Sango cortésmente.
- Otra vez con formalidad, bueno, no importa, creo que son algunos balances. – Contestó Miroku.
- Esos los tiene Inuyasha, creo.
- En ese caso, se los voy a pedir. Gracias por tu tiempo.
Miroku le regaló una última sonrisa con un beso en la mejilla y se alejó para entrar en una de las puertas a su izquierda, dejando a Sango totalmente roja e incrédula, pero salió de su trance al ver venir a Kagome un poco más repuesta aparentemente.
- ¿Estás bien? – Preguntó Sango preocupada.
- Por supuesto, Sango. – Kagome intentó mostrar una sonrisa, aunque no logró mucho, sin embargo, se dispuso a entrar.
- Por cierto, Mi…, el Sr. Houshi está con Inuyasha.
Sango se dio cuenta de que cuando dijo el nombre de Inuyasha, pareció verle el rostro más sombrío que nunca a Kagome, aunque esta no se dejó ver porque entró rápidamente a la oficina, dejando a una dudosa Sango.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
- Inuyasha, ¿no los tienes? ¿De verdad? – Preguntaba Miroku de una forma suplicante.
- Coño, no me los voy a robar, así que si te digo que no los tengo, es porque NO los tengo. – Respondió Inuyasha sin mucha paciencia.
- Será… - Dijo resignado.
Miroku se dio cuenta que su amigo no estaba precisamente saltando de felicidad, así que prefirió dejar las cosas así.
- Chao pues Inuyasha, aunque no entiendo cual es tu problema, al menos tu jefa es una atractiva mujer, no como el mío, un tipo que cree que estamos en la revolución industrial y que me explota hasta más no poder, de verdad te quejas por nada…
Miroku al ver la mirada asesina que le clavaba Inuyasha, supo que ese no era un buen momento, así que sólo se limitó a salir sin decir nada más. Kagome vio salir a Miroku con una cara que hasta parecía de miedo y fue a ver a Inuyasha muy a su pesar.
- ¿Qué pasó? – Preguntó Kagome a Inuyasha.
- ¿De qué hablas? – Respondió sin muchos ánimos.
- ¿Qué quería?
- El dichoso balance donde interviene Sesshomaru. – Espetó él.
- ¿Se lo diste sin arreglar? – Lo dijo algo preocupada y con un dejo de rencor.
- ¿Por quién me tomas? – Preguntó con la ira comprimida.
- Bien, mira, era para informarte que tenemos un lanzamiento de la empresa Chevrolet para…técnicamente, restregarnos en la
cara que su tecnología es muy buena. No sé si querrás ir, pero en vista de que eres mi "asistente", tendrás que ir conmigo. – Explicó ella pausadamente.
- ¿Tendré? ¿Cuándo te dijeron eso? – Preguntó Inuyasha con el seño levemente fruncido.
- Una semana antes de que entrarás.
- ¿Y por qué debo? – Volvió a preguntar pero esta vez como cachorro desamparado.
- Ya te lo dije, eres mi "asistente", ¿recuerdas? te consideran como uno de los más altos ejecutivos por eso, el problema es que no sé si puedas llevar a alguien porque vas a tener que estar conmigo la mayor parte del tiempo.
- ¿Eh?
- Si nos van a restregar algo en la cara, no creo que se queden felices de hacerlo a una sola persona, por cierto, también va a ir el Sr. Houshi.
- ¿Miroku? La cagará.
- ¿Perdón? – Preguntó confundida.
- Es un mujeriego, además de que no desaprovecha una rumba…
- Pero es un evento formal. – Explicó ella.
- El no le para a eso.
- Entonces que lleve a alguien que lo mantenga a la raya.
- ¿Qué prostituta haría eso?
- ¿Eh? no sabía que tenía esos hábitos… entonces que vaya con… ¡Sango! si, ella definitivamente lo va a poder controlar. – Pensó Kagome con una sonrisa triunfal.
- ¿Por qué tan segura? – Inquirió curioso.
- Allá te darás cuenta, este, es el sábado a las 9:00 pm. En el hotel Príncipe.
- Demasiado lujoso, ¿no crees? – Preguntó con burla.
- Acostúmbrate porque eso no es algo raro, y por si acaso, en traje de gala y corbata modernos, no quiero pasar una pena. – Advirtió seria.
- Ni que tú pudieses lucir muy bonita que digamos… - Espetó burlón.
- Te prometo que al menos decente pareceré. – Le devolvió la jugarreta a Inuyasha, algo que hizo que este por un segundo mostrara una semi-sonrisa.
Kagome salió de la oficina de Inuyasha, dejándolo algo contrariado por la seguridad que ahora mostraba.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
La semana pasó sin muchos cambios, ya que Kagome se había vuelto distante y fría con Inuyasha y sólo se limitaba a hablarle cuando era estrictamente necesario…pero la noche del sábado llegó e Inuyasha había planeado encararla para saber por qué el cambio tan pasado de repentino.
En el Hotel Príncipe se paró una limusina, dejando ver a Kagome que usaba un hermoso vestido rosado con escote en "V" pero que no mostraba demasiado, unas sandalias rosadas junto con algunos accesorios, no muy extravagantes, era un arreglo simple pero bonito. Rápidamente, cuando entró en el recinto, buscó a Inuyasha, pero por más que se esforzará no lo veía.
- Ese idiota, me dejó sola con esta cuerda de cuervos. – Dijo Kagome resentida.
(…): Decías…
Kagome se volteo de súbito y vio a Inuyasha que vestía un traje de gala muy juvenil, color negro. Kagome lo vio demasiado guapo y bajó la vista rápidamente.
- No te pongas a juzgar a la gente de antemano, ¿quieres? – Le pidió él burlonamente.
- Mira quien lo dice. Por lo menos viniste.
- Pues sí, o sino ¿quien se calaba tu lengua después?
- Pues sí.
- No te queda mal el vestido, por lo menos cumpliste con lo que me prometiste de verte decente. – Dijo haciendo un gesto de asentimiento.
- Yo siempre trato de cumplir lo que prometo, y siquiera viniste en traje.
- Lo que me costó conseguirlo en el reguero de mi casa…
- Je,je…pero valió la pena.
- ¿Eh? – Preguntó confundido.
- "¿Qué he hecho? ¿Desde cuando digo y pienso esto tan pervertido?". No, pues, me refiero a que viniste decente y nadie notará lo relajado y despreocupado que eres. "Si, el poder de la palabra, menos mal me salió una excusa" – Pensó Kagome con una expresión nerviosa.
- No soy tan así pero como sea, ¿qué se supone que debo hacer? – Preguntó fastidiado.
- Básicamente, saludar a todos con cortesía, seguirlos en la conversación, aunque nunca te quedes en una mucho tiempo porque luego te hacen preguntas muy personales como que si ya tuviste tu primera vez y de allí en adelante por el mismo efecto del alcohol. Y, darles algunas alabanzas a sus productos y a ellos mismos, pero si quieres puede tomarte uno que otro tiempo para descansar en la terraza ya que no es un sitio ni una situación específicamente romántica, pues nadie se la pasa ahí. – Explicó sin mucho ánimo.
- Se ve que tienes experiencia. – Dijo burlón.
- No es que lo disfrute pero se manejarme en este tipo de eventos.
- Si no me lo dices, no me doy cuenta… y ¿cuánto dura todo ese procedimiento? – Volvió a cuestionar.
- Veamos, son las 9:15, creo que como a las doce a más tardar ya habremos terminado con el disfraz de hipocresía.
- Bien, entonces, empecemos de una vez. – Declaró él.
Kagome e Inuyasha se dirigieron a los grupos de gente para iniciar su "trabajo" mientras que un poco más lejos se encontraba Sango esperando conseguir a Miroku.
- Espero que venga, no perderé horas de sueño por nada, además no entendía porque Kagome le dejó ese raro encargo, era algo hasta desesperado.
FLASCHBACK
- Sango, anda, ven, así controlas a Miroku y yo podré estar tranquila. – Pedía una suplicante Kagome.
- ¿Quién soy yo para quitarle la libertad de hacer lo que quiere? además, no creo que sea tan así. – Respondió Sango insegura.
- Es mejor prevenir que lamentar, además, el no sabe de esto y podrás estar hecha la loca interrumpiendo sus momentos de conquista, él entenderá que estará como en una especie de cita y se controlará.
- ¿Y con eso crees que estoy más tranquila? ¿qué voy a hacer cuando piense que está en una cita?
- Sólo hazte la loca, ¿si? Anda Sango, ¿cuánto tiempo debo estar aquí para convencerte?
- Muy bien…lo haré. – Dijo resignada.
FIN FLASHBACK
- ¿Por qué me dejé convencer? – Se reprochaba Sango en voz alta.
(…): ¿Te dejaste convencer de qué?
- ¿Eh?
Sango levantó la vista encontrándose con los ojos azules de Miroku que iba en traje, muy apuesto, que la dejó a ella con la boca abierta.
- ¿Pasa algo? – Inquirió él.
- No nada. – Respondió con una sonrisa nerviosa.
Miroku observó con detenimiento la figura de Sango que se encontraba vestida en un escotado vestido rojo junto con unas sandalias del mismo color y el pelo suelto.
- ¿Qué pasa? – Dijo sonrojada por la mirada de Miroku.
- No, nada, sólo admiraba tu belleza. – Respondió galantemente.
- ¿Qué? – Preguntó más sonrojada aún.
- Bien, empecemos, debemos mostrarnos complacidos y alegres aquí ¿no? – Dijo desviando la conversación.
- Sí. – Respondió ella algo confundida.
- Entonces empecemos el proceso de manipulación psicológica. – Propuso felizmente.
- Será… - Dijo mientras reía por lo bajo, sin pensar que él podría tener tantas mañas como se lo había dicho Kagome.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
- Oye, ¿podemos ir al balcón un momento? – Le dijo Inuyasha al oído a Kagome, no para seducirla, simplemente estaba agotado de tanto jaleo de bola como el le decía.
- Bi…bien. – Respondió medio nerviosa por la cercanía.
Los dos se dirigieron hasta una de las esquinas del balcón.
- ¿Cómo haces para no volverte loca ahí dentro? – Cuestionó él.
- Supongo que la práctica… - Rió un poco al verse tan experimentada en la materia.
- Debí estudiar medicina. – Pensó en voz alta.
- Ja, ja. Tampoco para tanto, ¿no crees?
- Pues, creo que sí. – Le mostró una sonrisa a Kagome que la hizo sonrojarse un poco.
- Yo…- prosiguió – Yo lamento haberte tratado así el martes.
- No te preocupes, yo…no le veo ninguna importancia a ese beso.
- Pero yo sí, me comporté como un idiota y tanto que critico a Sesshomaru…qué ironía, ¿verdad?
- Je, pues, al menos pides disculpas, siendo él, jamás lo harías y le echarías la culpa a alguien más.
- Y ¿a qué viene eso? – Inquirió confundido.
Kagome se dio cuenta que habló más de lo debido.
- No, no tiene importancia. – Contestó rápidamente.
- Él me dijo que rompió contigo porque eres una persona demasiado blandengue para su gusto.
- Si, por eso cortó conmigo. – Asintió Kagome tristemente.
- Idiota como él solo, ¿no?
Kagome mostró una semi-sonrisa.
- Pues, creo que es demasiado orgulloso, aunque esa no es excusa para que hablemos de él a sus espaldas.
Inuyasha soltó un suspiro.
- De verdad crees en la gente ciegamente, ¿no?
- Y tú desconfías hasta de una mariposa, ¿no?
- El polvo de las taras te da ceguera.
- ¿Lo ves? no le tienes confianza ni a tu propia sombra. – Concluyó ella.
- No me culpes, he pasado por muchas cosas. – Respondió él distraídamente.
- ¿En verdad? pero no por eso debes pensar que todo el mundo te odia. – Respondió Kagome tratando de entenderlo.
- Y tú eres mi más vivo ejemplo. – Dijo con sarcasmo.
- Yo no te odio. – Respondió ella.
- Sí, claro.
- En verdad ¿piensas que hablaría así con alguien que odio?
- ¿Qué se yo? – Resopló él.
- Pues no, porque debajo de esa capa de arrogancia y altivez, eres una buena persona. – Concluyó muy segura.
- Demasiado ingenua. – Pensó en voz alta.
- Trabajas para tener un futuro, no robas, no usas drogas, no has matado, ¿qué te hace pensar que eres malo? – Lo volvió a cuestionar ella.
- Lo insensible y amargado que soy, para empezar.
- Sólo eres impulsivo.
- Será mejor que regresemos si quieres que nos crean la farsa.
- Cierto.
Ambos regresaron a su "labor", mientras que con esta conversación se sentían más tranquilos, después de todo, fue una especie de reconciliación a su manera.
Mi alma, creí que no terminaría, pero por fin lo hice, se que este capítulo no está muy entretenido que digamos y ni siquiera se si ese tipo de reuniones se hacen en verdad, lo más seguro es que no, pero se tenían que arreglar las cosas no, y no había mejor sitio que en una lujosa fiesta (al menos a mi me parece un buen lugar). Coloqué a la pareja de Miroku-Sango, aunque se que me va a poner la cosa más extensa pero es para no centrarme tanto en los mismos personajes. Trataré que el próximo capítulo sea más romántico para ambas parejas, ya lo empecé a hacer pero sólo llevo 4 páginas pero es que estoy en la época en la que todos los profesores desean que me convierta en psicópata, es decir, tiempo de evaluaciones y por eso este capítulo es un pelín más corto. Aclaraciones: Coño de madre es algo como infeliz, desgraciado, mal nacido, etc. Y jala bola es una persona muy aduladora. Espero que haya sido de su agrado. Voy a tratar de actualizar el viernes o el fin de semana. Sayonara.
