Bueno aquí está la continuación, hoy ando depre porque la vieja esa me puso mala nota en la exposición y tanto que me fajé estudiando, dizque no di mucha información, vieja el coño, así que no sé como quede el capítulo. Pero bueno, volviendo al fic, agradezco mucho todos sus comentarios, me siento sumamente alagada, gracias por todo Lorena, mily-chan, Jimena-chan, Kagome-katheryne, la feña, dark a.g y a todas las personas que leen la continuación del fic, Honto Arigato (Gracias de verdad)

Fría como el fuego

Luego de terminar con su "trabajo" en la fiesta, estaban dispuestos a salir y en la entrada del hotel…

I: Dios mío, eso era interminable, aunque tu parecías como si nada.

K: Ese es el poder de la actuación, je, je.

I: Si, échame coco (restriégame) con que eres muy buena actriz.

K: Pues, en realidad no es algo de lo que me enorgullezca sinceramente.

I: Por?

K: Estas reuniones sociales son un verdadero fastidio y dar a entender a alguien más que lo idolatras y hacerle un viaje de ilusiones en la mente, no es algo que merezca mucho honor y gloria.

I: Se te salió el Juan Gaviota.(se volvió poética y reflexionista)

K: Cállate.- Le dijo mientras le daba un codazo y reía. Mira, ya me tengo que ir.

I: En qué?

K: En taxi, supongo.

I: Y tú no habías venido en limusina?

K: Sí pero le dije al chofer que se fuera, a fin de cuentas, él no tenía que

calarse el hecho de que yo estuviera jalando bola y el sin poder ver a su familia ni dormir, por eso lo dejé irse para que descanse, después de todo, el también tiene que trabajar mañana.

I: Demasiado amable…

K: Quizás…, entonces, mañana nos vemos temprano.

I: En donde?

K: En donde más, en la empresa.

I: Espera un minuto, o sea que mañana tengo que ir a trabajar?

K: Por supuesto, igual que yo.

I: Pero, eso es injusto, los demás bien sabroso en sus camas y yo aquí trabajando.

K: Si, es por eso que lo digo ya que no todo el mundo vino esta noche a "trabajar" y si faltamos tú, yo, Sango y Miroku, quién se va a encargar de la empresa?

I: Que se yo, como es que se llamaba…ah sí, Ayame, creo que era, dile que tendrá sus 15 minutos de fama y se encargará de todo mañana.

K: Es la recepcionista, Inuyasha.

I: Y qué, dará igual.

K: Deja de buscar soluciones imposibles, y no vayas a faltar, porque si no vienes, no te voy a pagar en tres meses. Ok?

I: Ingrata.

K: Como sea, me voy.- Kagome se disponía a irse cuando se paró en seco al escuchar a Inuyasha decir…

I: Yo te llevo.

K: Qué? - Volteo para verlo y creer que estaba bromeando.

I: Eres una ingrata al querer quitarme el sueldo por tres meses, pero no importa, no me perdonaría que te pasara algo a altas horas de la noche por no ser dizque "caballeroso", así que yo te llevo.

K: No te ves en la obligación, tranquilo.

I: Aquí la gasolina es barata, no hay problema.

K: Que sutil ¬¬

I: Mi carro es ese Toyota Corolla. – Dijo señalando un carro blanco.

K: Y Toyota…

I: El hecho de que trabaje ahí y que odie el no haber estudiado psicología o cualquier otra cosa para no tener ese empleo, no significa que no sea una buena marca. Se que no es un carro lujoso, es más, está ya hasta anticuado pero no estoy nadando en dinero como para comprarme otro.

K: Si claro…

I: Es verdad.- Inuyasha le abre la puerta del lado del copiloto.

K: Y esa amabilidad?

I: Para que vos veáis (es una expresión para mostrarle y restregarle a alguien la cara lo que uno puede hacer, por lo menos es así en mi país)

K: ¬¬

Kagome entra dentro del auto pero quería mantener la conversación anterior. Espero a que Inuyasha entrara para preguntarle. Cuando este ya estaba adentro…

K: Cómo que no tienes plata, no te creo, si Sesshomaru es uno de los más grandes empresarios…

I: Sesshomaru, no yo. – La interrumpió – Ese idiota se quedó con la empresa y modificó el testamento de mi padre para que no me quedara nada, sin embargo, por el peso de la ley, tuvo que ser mi tutor y para que no abriera la boca y lo demandara, me dijo que me pagaría los estudio y me daría un empleo. Y por eso ahora soy tu "asistonto"

K: No exageres ¬¬, aunque…de verdad no imaginaba eso de Sesshomaru.

I: Las apariencias engañan.

K: Sí…- Fue lo único que atinó a decir ya que para ella poseía un doble sentido, aunque Inuyasha no se dio cuenta de ello, pues Kagome mostraba una actitud que no era su personalidad completamente.

I: Dejemos la filosofía para después porque tengo sueño y eso si es un somnífero, dime, en donde vives? – Dijo mientras prendía el carro.

Kagome salió de su trance y respondió…

K: En Santa Elena.

I: Qué, la zona de los ricos, por ahí vive Sesshomaru. Espero no tener que pasar frente a su casa, sino se me pega la mala suerte.

K: Je, je, no, más bien, vivo 4 cuadras más lejos de la calle de él.

I: Eh?- Dijo levantando una ceja.

K: Fui a su casa una vez, pero fue hace mucho.

I: Umm, bueno, entonces vives en la Avenida Italia, no?

K: Ajá. – Respondió distraídamente.

Inuyasha arrancó con mucha velocidad.

K: Puedes ir más lento sabes?

I: Voy apenas a 120, no es para tanto.

K: 120 Km/h es mucho por si no sabías.

I: No voy a chocar, si es por eso.

K: Quizás tú no pero otros sí a causa tuya.

I: Si disminuyó la velocidad dejarás de quejarte?

K: Quizás…

I: Bien. – Inuyasha desaceleró y continuó su camino. Kagome iba muy tensa, sin embargo, no se hacía notar, cuando vio que Inuyasha se desvió del camino, se asustó.

K: Qué haces?

I: Nos siguen.

K: Qué?

I: Ese auto negro que va allá.

K: Con más razón déjame en mi casa.

I: Si te dejó allá, será como meterte en la boca del lobo, porque no creo que estén interesados en un pelagato como yo.

K: Y qué hacemos?

I: La noche les favorece el hecho de hacer cualquier cosa, será mejor ir a un sitio más transcurrido pero el centro aún está lejos.

K: Dios mío – Kagome estaba muy alterada y tenía ganas de llorar pero no se iba a ver como una debilucha.

I: Estás bien? "Qué pregunta Inuyasha, quién va a estar bien en una situación así?"- Se reprimió mentalmente. Aunque pudo notar que la chica estaba tensa, no lloraba ni temblaba, es decir que cuando él la besó en la oficina en verdad la turbó.

K: Estoy bien. – Apenas alcanzó a decir ya que sentía que si volvía a abrir la boca, se le saldría en cualquier momento un sollozo.

I: "Maldición, aún mantiene la compostura, es decir que yo en verdad le hice daño aquella vez" – Inconscientemente aceleró, dejando mucho más asustada a Kagome.

K: Qué coño estás haciendo? – Estaba tan asustada que olvidó que debía comportarse más educada.

I: De cuando acá juego metra contigo para que me trates así, además, sólo trato de mantener la distancia con esa gente. – Se excusó para no decir sus verdaderos motivos.

K: Perdón. – Kagome se dio cuenta de que se estaba saliendo de sus casillas y que por lo pronto sería más prudente no hablar.

I: No te preocupes, me han tratado mucho peor y… - viendo el miedo y la frustración en los ojos de ella terminó su oración diciendo…- si quieres llorar o gritar, hazlo, no me voy a burlar de eso.

K: Qué?

I: Se que quieres ocultar tu miedo y mostrarte segura pero será peor para ti.

K: No tengo miedo. "Cómo demonios se dio cuenta de todo, acaso fui tan obvia?"

I: Si claro, te preguntarás como es que tu actuación no funcionó conmigo, no?

K: Eh?

I: Verás, soy una persona que aunque no lo parezca, se fija mucho en los detalles y en los gestos y tu mirada es exactamente igual a la que tenías cuando lo del beso.

K: Pero, cómo?

I: Si no tuvieras los ojos tan grandes, quizás podrías pasar más desapercibida. – Dijo bromeando para tratar de calmar la tensión.

K: Como si los tuyos fueran diminutos…¬¬

I: Yo me sé controlar mejor, por eso no me afecta.

K: Si claro ¬¬. "Tiene razón, yo en su lugar estuviese temblando al frente del volante"

I: Estamos llegando al centro.

Por un momento Kagome se tranquilizó un poco pero aún se sentía alterada. En ese momento Inuyasha sintiéndose tan impotente se dejó llevar por sus impulsos y…

K: Qué haces? – Dijo sonrojada, ya que Inuyasha había agarrado su mano y se la había besado no como un gesto seductor ni mucho menos, simplemente una caricia para tranquilizarla, aunque nunca quitó los ojos del camino.

I: Dándote apoyo, nada más.

K: Gra…gracias. – Dijo algo nerviosa y confundida, por qué le había hecho ese gesto, a pesar de todo, el objetivo de Inuyasha se cumplió, ya que se sentía mucho más tranquila y ya en el centro…

I: Llegamos.

K: Aún no nos dejan. – Dijo mirando el espejo a su lado.

I: Ya lo harán.

K: Si tienen tanto afán, es por algo importante, pero que he hecho yo?

I: La gente que se ve obligada a manejar con tanta plata siempre tiene ese tipo de problemas.

K: Pero, por qué?

I: A veces porque ven la felicidad y el poder en el dinero. Por cierto, creo que ya los perdimos.

K: Eh? – Kagome volvió sus ojos al retrovisor y para su tranquilidad mental pudo notar que efectivamente ese carro negro había desaparecido. – Muchas gracias, por ti fue que pudimos salir vivos de esto.

I: De nada, además, no hice mucho.

K: En realidad si, me siento culpable por lo que te hice pasar hoy.

I: Eh?

K: Si no me hubieras dado la cola (aventón o como le llamen) no habrías pasado por esto, así que por favor déjame aquí, yo buscaré un taxi.

I: Ajá, y yo soy un idiota que va a dejar a una mujer indefensa en una parada en el centro expuesta a que la secuestren, violen y quien sabe que más…deja, yo te dejo en tu casa.

K: No, no puedo pedirte eso.

I: Es cierto, no sería conveniente que te quedarás en tu casa hoy.

K: Qué?

I: Es cierto, porque si te pones a ver, esos tipos nos dejaron fácilmente sabiendo que en algún momento llegarás y te quedarás en tu casa. Quizás sea mejor que duermas en otro lugar.

K: Pero en donde?

I: Quizás en un hotel.

K: No recibirán a nadie a esta hora.

I: Buen punto.

K: Déjame aquí, yo veré que hago.

I: Kagome por Dios, son las 3:15 de la mañana, no te voy a dejar en la calle.

K: Pero, no tengo a donde ir. Qué otra cosa puedo hacer?

I: Pues…pero no pienses mal, eh?

K: Que quieres decir.

I: No vayas a hacer mal pensada ni me vayas a dar una cachetada.

K: Di pues…

I: Quédate en mi casa.

K: QUÉ!

I: TE DIJE QUE NO FUERAS MAL PENSADA!

K: Pero, cómo se te ocurre darme esa clase de proposición?

I: No te queda de otra, además, si te quedas aquí te violan, si te quedas en tu casa te matan, entonces?

K: Pero…mañana hay que trabajar.

I: Querrás decir hoy, y ya estamos gastando el tiempo de las últimas 4 horas que nos quedarían de sueño, así que mejor decídete de una vez.

K: Yo… "Quedarme con Inuyasha, estoy segura que en verdad sus intenciones son buenas pero yo no se si podré estar tranquila con él aunque tiene razón en lo que me ha dicho, supongo que no tengo otra opción"

I: Y bien? "Que mal pensada es…ni que fuera alguna clase de pervertido o algo así para que se lo piense tanto"

K: Está bien, pero saldré temprano porque debo cambiarme de ropa antes de trabajar.

I: Bien.

Inuyasha se dirigió hasta su apartamento en un edificio ni muy lujoso ni muy pobre, de clase media para ser exactos. Entro dentro del estacionamiento y se bajó del auto, Kagome lo imitó y fue detrás de él hasta las puertas de un ascensor y entraron, Inuyasha apretó algunos botones y mientras el ascensor subía con mucha parsimonia, el ambiente estaba muy tenso, cada uno sumido en sus pensamientos.

K: "Qué carrizo me pasó para haber aceptado, ahora qué se supone que debo hacer, no puedo salir corriendo como una loca, así que…Dios quiera y todo quede absolutamente normal y sin ningún tipo de eventos"

I: "Por qué la invité, es más, qué me importa a mi si la violan, matan o drogan, qué demonios está pasando conmigo, sólo espero estar en mis cabales aún para cuando el sol salga"

El ascensor abrió e Inuyasha salió primero dirigiéndose hacia una de las puertas, seguido por Kagome y ninguno de los dos sin articular palabra. Cuando se abrió la puerta, ambos entraron y Kagome se puso a observar todo, ya que lo vio muy ordenado y bien decorado a pesar de que aparentemente vivía solo.

K: Tú lo arreglaste?

I: El que?

K: El apartamento.

I: Ah no, fue mi mamá cuando vino para la mudanza, se empeño en organizarlo todo para que viviera decentemente según ella.

K: Je, supongo entonces que no se lo impediste. Ya se me hacía extraño que un hombre que no fuera gay tuviese buenos gustos en la decoración.

I: Pues sí, oye, qué quieres: cama o mueble( sofá o como le llamen ustedes)?

K: Obvio que el mueble, no puedo quitarte la cama.

I: Me es indiferente.

K: De todas formas.

I: Bien, entonces, espera a qué busque una almohada y una sábana.

K: Ajá.

Inuyasha salió de la sala y se adentró en uno de los cuartos para cuando salió, ya Kagome se había quedado profundamente dormida en el mueble.

I: Ni siquiera se cambió de ropa, debe estar cansada para conciliar el sueño con un vestido tan apretado – Dijo mientras le quitaba las sandalias, le acomodaba la almohada debajo de la cabeza y la arropaba. – "En verdad esta chica es hermosa, nunca creí que una mujer pudiera tener un cuerpo tan perfecto, espera un minuto, que idioteces estoy pensando, ya el cansancio me hizo mal, mejor me voy a dormir"

Pero cuando se iba dispuesto a dormir, el sonido de un plato quebrándose lo alertó y se dirigió de inmediato a la cocina. Para su sorpresa un hombre con un arma lo estaba apuntando.

I: Maldición – Masculló entre dientes.

(…): No te muevas o disparo.

I: Ni creas que me intimidas con eso.

(…): Quizás a ti no, pero a ella estoy seguro de que si.

Kagome se había despertado por el ruido y había ido a ver que pasaba. Para cuando entró vio a un hombre encapuchado que apuntaba con un arma a Inuyasha y simplemente se quedó paralizada. Inuyasha luego de que el hombre la señalara movió su cabeza hacía donde estaba ella, viéndola indefensa y asustada, tuvo el impetuoso deseo de romperle la cara a ese hombre pero por su seguridad y la de ella no se movió.

(…): Creíste que la esperaríamos en su casa como unos gafos?

I: Pues, sí.

(…): Ja, no te confíes. Lindura (dirigiéndose a Kagome) será mejor que si quieres ver a tu amigo con vida, hagas lo que yo te diga.

I: Qué?

(…): Quizás ella no valore mucho su vida, para dejarse intimidar, pero sería capaz de hacer sufrir a otro por su culpa?

K: Déjalo, el sólo ayudaba, no tienes porque amenazarlo a él! – Dijo con lágrimas en los ojos que salían descontroladamente

I: Kagome… - Inuyasha estaba en shock, se imaginaba cualquier reacción menos esa.

K: Por favor…- continuó- no se atreva a lastimarlo o sino jamás me lo perdonaría.- Dijo entre sollozos.

(…): Vaya, vaya, mira las sorpresas que da la vida. Quién imaginaría que la mujer de hielo se viese tan vulnerable con el simple hecho de amenazar a su asistente, o quizás sea más que eso, seguramente una mujer de tanta belleza se aprovecharía de todos así…

I: CÁLLATE COÑO DE MADRE!

(…): No hagas sufrir más a la "Srta." porque ella es la que va a ver tu muerte sin anestesia.

I: Maldito.

K: Qué es lo que demonios quiere? – Kagome había recobrado algo de cordura y lo enfrentó.

(…): Por mi, muchas cosas, linda – dijo en tono pervertido – pero estoy aquí es para hacerte una advertencia, será mejor que te retires del negocio o sino para la próxima acabará tu cadáver en un misterioso accidente.

Antes de que el hombre pudiese salir, Inuyasha se había abalanzado contra él pero este le disparó dejado paso al sonoro grito de Kagome.

K: INUYASHA!

Bueno aquí quedó el capítulo, lo dejé en una parte muy melodramática, pero así salió, no les indico el día específico que colocaré la actualización, ya que a mi la inspiración me viene en cualquier momento, y tuvieron suerte de que me viniera hoy, porque esa viene es de ratico que es lo peor del cuento. Sinceramente, espero que les guste y que me sigan apoyando en la elaboración de este fic. Sayonara