Continué el fic rápido no, es que en el capítulo anterior dejé la idea en el aire y luego no iba a poder terminarla bien si dejaba de escribirla, por eso lo hice hoy, este capítulo no va a estar muy ardiente que digamos (en lo absoluto hasta el final donde la cosa cambia y tampoco mucho), pero aún así espero que sea de su agrado y una vez más agradezco su apoyo en el fic, agradezco sus comentarios y el hecho de que les haya gustado.
Fría como el fuego
La estadía junto a ti.
K: INUYASHA!
Kagome había cerrado los ojos y calló sobre sus rodillas después de escuchar el disparo, ya que temía lo peor, no se atrevía abrirlos.
I: Que escandalosa, ahora me pondrán una queja.
K: Eh?- Kagome levantó la vista, viendo a Inuyasha sano y salvo sólo con una pequeña herida en su brazo a causa del roce de la bala y sentado en el suelo, mientras que el hombre que se encontraba con ellos había desaparecido.
I: Me dejaste sordo, sabías?
K: Pero…
I: No soy tan idiota como para dejarme parado como blanco para que me diera y practicara su puntería.
Kagome no sabía que le había pasado a ella pero en un momento donde para ella no importaba nada más que Inuyasha se abalanzó sobre él, abrazándolo y llorando con todas sus fuerzas pero de felicidad.
I: Tranquila…-dijo correspondiendo el abrazo, aún así estaba intrigado por la actitud que mostraba.
Luego de que Kagome se hubiese tranquilizado, se separó de él algo apenada.
I: Por qué…- Temía hacer la pregunta más la curiosidad lo venció.- Por qué llorabas?
K: Yo…- Kagome temía mostrar sus sentimientos tan abiertamente pero no era momento de echarse para atrás, así que diría la verdad. – Yo estaba muy asustada por lo que pudiese pasarte.
I: Por qué?
Una sonrisa algo triste se mostró en el rostro de Kagome, algo que intrigó a Inuyasha pero no dejó de mirarla esperando una respuesta.
K: "Ya qué Kagome?"- se dijo a sí misma.- Yo…no quería que la única persona a la que le caigo bien pase lo que me pase, le sucediese algo.
I: Eh? – Esta era la gota que derramó el vaso, Inuyasha no entendía nada ahora.
K: Soy… una persona que es odiada por muchos y menospreciada por montones, soy alguien muy débil que debe lucir fuerte y segura para mantener una buena imagen y tu eres la única persona que me ha visto en ocasiones tal y como soy y no me ha menospreciado o rechazado, quizás en lo del beso no estabas conciente de lo que me hacías más que pisotear mi orgullo, que francamente poco me importa, y que de verdad no te culpo de no imaginar nada, por eso…pienso que…si mueres a causa mía, me odiaría toda la vida y me…suicidaría.
I: Kagome… "Cómo es posible que alguien que ha sufrido tanto puede verse tan segura ante los demás?"- Si eso te hace tan infeliz por qué no…lo dejas? "Listo, si no preguntaba no hubiese podido dormir, ojala no esté exigiendo demasiada información"
K: Mi padre…en su lecho de muerte me pidió que siguiera manteniendo su empresa, porque era lo único que podía ofrecerme y yo en verdad no quiero defraudarle.
I: El estaría feliz por ti si tú realmente lo estuvieras.
K: Aún así, ese no es un negocio del que se sale fácilmente.
I: Es cierto. – Inuyasha, una vez con los niveles de adrenalina bajos, se dio cuenta del ardor que sentía en su brazo e hizo una pequeña mueca.
K: Es cierto – dándose cuenta de que Inuyasha estaba herido.- Donde tienes un botiquín?
I: Qué?
K: Un botiquín de primeros auxilios, donde lo tienes?
I: No tiene importancia.
K: Si la tiene, ya que se puede infectar. Dime, donde está?- Dijo ayudándolo a ponerse de pie y llevándolo hasta la sala, algo que puso nervioso al chico por la cercanía pero que ella no se dio cuenta.
I: En el baño. - y Kagome después de saber del paradero del botiquín lo dejó en el mueble para ir rápidamente entre las habitaciones, para buscar el baño.
Cuando consiguió el baño buscó entre la gaveta del espejo y otras partes, hasta que divisó una pequeña caja donde tenía algo de alcohol, algodón, vendas y algunos medicamentos, entre esos, encontró un analgésico que junto con las vendas, algo de algodón y el frasco de alcohol, fue donde Inuyasha.
I: Lo conseguiste, creí que no lo harías ya que ni preguntaste donde quedaba el baño.
K: Sí, pues fíjate. Ahora enderézate y quédate quieto ya que la sangre me pone medio nerviosa. – Dijo mientras se paraba a su lado y estiraba el brazo de Inuyasha que lo vio muy bien formado para su gusto pero intentó verse serena para cumplir lo que se había propuesto.
I: Entonces, si no te gusta, por qué lo haces? – Dijo mientras ella aplicaba alcohol en el algodón y lo acercaba a su herida para limpiarla.
K: Es lo menos que puedo hacer por todo lo hoy has hecho por mi. – Dijo muy concentrada en que no le hiciera mucho daño a Inuyasha.
I: No pedía nada a cambio – Dijo haciendo una pequeña mueca mientras veía a Kagome pasar el algodón.
K: Aún así lo hago, este país es libre, y puedo hacer lo que me plazca mientras no le haga daño a nadie. –Cuando terminó de limpiar la herida se dispuso a vendarla.
I: Parece que ya regresaste a la normalidad, ya me extrañaba que estuvieras tan dulcita por tanto tiempo.
K: Sí, hasta yo me había asustado. – Dijo con sarcasmo mientras terminaba de vendar la herida. – Esto no ha caducado no, porque no se le ve la fecha de vencimiento. –Mostrándole a Inuyasha una caja de pastillas.
I: Me imagino que no, además, no es que vaya a hacer mucho porque es muy chimbo.
K: Ni modo, es lo que hay, busqué Buscapina pero no encontré.
I: Da lo mismo, de algo servirá.
K: Bueno, entonces voy a traerte agua. – Se alejó de él, con destino a la cocina y cogió uno de los vasos, llenándolo de agua de la nevera y trayéndolo consigo de vuelta. – Ten.
I: Gracias. – Tomó el vaso y junto con el agua se tragó la pastilla, devolviendo el vaso a Kagome. – Oye, gracias por…llorar por mí.
K: Eh?
I: Nunca, nadie había llorado por mí.
K: No? – Kagome estaba algo nerviosa pero le asombraba esa declaración.
I: No importa, se suponía que deberías estar durmiendo y yo molestándote. – Dijo al ver los ojos de Kagome con profundas ojeras.
K: No es molestia, además, tampoco voy a poder dormir mucho. Ya son las 5:00 a.m. No es que me quede mucho tiempo ya que debo salir de aquí como a las siete para ir a cambiarme y volver a la empresa.
I: O sea, que después de todo el maratón de anoche y hoy, pretendes ir a trabajar?
K: Hoy va Sesshomaru, no creo que le agrade el hecho de que falte.
I: Que se joda, qué sabe él de ti? – Dijo algo más alterado.
K: No importa, además, no quiero más enemigos.
I: Yo me hecho la culpa.
K: Qué?
I: Yo digo que te ofrecí la cola pero que el auto quedó accidentado y que por la hora no conseguía ni taxi ni grúa y por eso no pudiste dormir bien y por la exposición al frío pegaste un resfriado y que yo no me puedo movilizar sin el carro.
K: Pero saldrás perjudicado por mi culpa nuevamente.
I: Yo no le tengo miedo a Sesshomaru, si es por eso. Además, tú eres la que tiene la última palabra de que si me botan o no, en cambio él sólo llegara a sugerencias.
K: Bueno, pero…estás seguro?
I: Llamó temprano y le digo a Ayame, no te preocupes.
K: Gracias.
I: Deberías cambiarte, ese vestido debe estar torturándote. – Dijo viendo lo ajustado que era.
K: No cargo más ropa.- Dijo algo apenada por la mirada de Inuyasha.
I: Ponte una camisa y un pantalón mío, si quieres.
K: No quiero causar más molestias.
I: Kagome, por amor a Dios, deja tantas formalidades. Nada, cámbiate y duerme en mi cama.
K: No, yo dormiré en el mueble, tú estás mal herido y ahora más que nunca necesitas tu cama.
I: Entonces, dormirás conmigo porque este mueble es muy duro y por mucho cansancio que tengas no vas a poder conciliar el sueño y se te desviará la columna.
K: Qué idioteces dices. "Dormir con Inuyasha, eso si es un martirio, ahí si no voy a conciliar el sueño"
I: Mira, en mi closet, en la 2da gaveta de abajo está la ropa de casa, totalmente limpia y libre de infecciones, así que si por eso dudas, no te preocupes.
K: Por eso no es que me preocupo, sino que tú eres muy testarudo y estoy segura que no me dejarás dormir en el mueble.
I: Exactamente, porque la única manera de que me mueva de aquí será que me pudieses cargar, algo totalmente imposible para ti.
K: Pareces un niño pequeño, pero no me queda de otra, buenas noches. – Kagome se alejó del mueble donde estaba Inuyasha para dirigirse al cuarto donde lo observó detalladamente, observó el closet y dudó si sería correcto cogerle algo de ropa a Inuyasha pero el tenía razón, ese vestido no es precisamente lo mejor que existe para dormir, así que revisó en la gaveta que él le había dicho y sacó una franela y un short, cerró la puerta y se cambió, dejó el vestido a un costado de la cama, pero quiso salir para ver si Inuyasha estaba bien, cuando salió y llegó a la sala, lo vio acostado en el mueble, con los ojos cerrados y aparentemente dormido, así que regresó al cuarto y se acostó en la cama, al principio el olor varonil la ponía algo nerviosa pero cuando se dejó llevar por el cansancio se durmió placidamente.
Cuando despertó, abrió los ojos lentamente, dándose cuenta de que no estaba en su casa y recordó todo lo acontecido, cuando se giro sintió que su mano golpeaba algo cálido y se sorprendió de súbito al ver a Inuyasha a su lado sin camisa y durmiendo como si nada.
I: Si te mueves, no joda…- Dijo algo molesto cuando despertó y abrió lentamente los ojos.
Kagome estaba en shock y no se atrevía a articular algo, así que Inuyasha fue el primero en hablar.
I: Ese mueble es más duro e incómodo que una roca, así que anoche me levanté y como vi que estabas durmiendo y la cama es matrimonial, entonces aproveché tu estado de inconsciencia y me acosté a tu lado, aunque no es que haya dormido de maravilla porque te mueves demasiado… pobre de tu futuro esposo... – Soltó un gran bostezo y se levantó de la cama para ir al baño, dejándole tener a Kagome una espectacular perspectiva de su abdomen, algo con lo que ella se sonrojó al instante.
K: Perdón, ni siquiera sabía que me movía tanto…- Dijo cuando se sintió lo suficientemente valiente como para hablar- Además…-recordando el descaro del chico – tú no tenías que estar aquí.
Inuyasha entró al baño y cuando salió le respondió.
I: Esa es mi cama y este es mi apartamento, además, nunca te dije que no iba a entrar al cuarto mientras estuvieras aquí.
K: Pero se supone que debes respetar la intimidad de los demás.
Inuyasha la observó por instante contemplándola por completo y viéndola más hermosa que nunca pero con la intriga que se mostraba en la cara de la chica, desvió cualquier pensamiento de ese tipo y dijo algo poco romántico para no mostrar lo que sentía.
I: Te ves fatal, mejor date un baño y péinate antes de seguir peleando.
K: Eh? – Kagome se dio cuenta de que estaba recién despierta e imaginaba su aspecto y sin reclamar fue al baño.
I: Dentro de la gaveta que está al lado de lavamanos se encuentran las toallas limpias. – Dijo mientras salía de la habitación.
Kagome entró al baño y su mente empezó a trabajar.
K: "Qué haré, no le puedo exigir respeto ni nada por el estilo después de lo que pasó, qué pensará la gente en la empresa cuando lo vea tan confianzudo, pero sería un descaro de mi parte decirle que se comporte distante conmigo…Dios mío, qué hago?"
Salió del baño sumida en sus pensamientos y se vistió con la ropa que le había prestado Inuyasha, se peinó y salió del cuarto, insegura de lo que iba a hacer. Cuando llegó vio a Inuyasha preparando unos sándwiches y se sentó en la mesa, pero recordando que ese día se suponía que iba a trabajar, habló…
K: Qué hora es?
I: Creo que las diez y media, por qué?
K: QUÉ!
I: Ya llamé a Ayame y le di la excusa, de todas formas, llámala tú para confirmar sus sospechas, ah y te tapas la nariz mientras hablas para dar la idea de que tienes gripe y estás congestionada.
K: Es verdad. – Kagome fue a la sala y sacó su celular y con el regreso a la cocina. – Qué digo?
I: Que por mi culpa estás así y que por pasar tanto tiempo esperando la grúa y el taxi, fue que te enfermaste y por supuesto, haz tu mejor trabajo de actriz y da sentimiento de lástima.
K: Te odiarán, sabes?
I: Más de lo que ya, no hace daño y…no es demasiado cifrino (cursi y ridículo) ese celular?
K: Fue un regalo – Dijo mientras buscaba el número de la empresa en su celular Motorola rosado, último modelo. (No me acuerdo del número de modelo, pero es ese que es plano, rosado, con cámara y de todo)
I: Quién da regalos así? – Dijo mirándola incrédulo.
K: La misma empresa Motorola.
I: Ah… ya capté.
K: Aló, buenos días. – Dijo Kagome con la nariz tapada y haciendo el papel de engripada.
A: Kagome, Dios mío, entonces Inuyasha no mentía, en verdad estás bien?
K: Si, bueno, regresaré mañana, no te preocupes, ahora salgo para el médico, sólo avísale a Koga y a los demás.
A: Tranquila y sobre mi cadáver te vienes hoy para acá, me oíste?
K: Tranquila, no tengo tanta fuerza de voluntad.
A: Ese insensible de Inuyasha, pero me va a oír.
K: No fue su culpa, cálmate, yo estaré bien para mañana. – Dijo con un dejo de desgano que Ayame se lo creyó.
A: En verdad no necesitas ayuda?
K: Estoy bien, entonces, nos vemos luego.
A: Adiós, cuídate.
K: Lo haré, adiós. – Cuando colgó, Inuyasha la veía con sonrisa burlona en su cara. – Qué?
I: Deberías trabajar en las telenovelas.
K: No empieces.
I: No, es que si de broma la hacías pensar que tenías una enfermedad terminal.
K: Deja el fastidio, y eso? – Dijo mirando unos sándwiches al frente suyo junto con una taza de café.
I: El desayuno, qué más podría ser?
K: Gracias. – Dijo mientras probaba un sándwich y agarraba la taza de café.
I: Y?
K: Muy sabroso, muchas gracias. – Dijo con una sonrisa sincera.
I: Que bueno, ya que nunca me había fajado tanto en un desayuno.
K: A no? – Dijo mientras veía sentarse a Inuyasha al frente de ella y con un sándwich en la mano.
I: No, cuando mucho y tomo leche cuando salgo.
K: Y eso?
I: Pues, por lo general me levanto tarde y tengo que hacer todo a la carrera, además de que nunca tengo visitas. – Dijo con una sonrisa que le pareció demasiado seductora a Kagome, haciendo que esta desviara la vista y se sonrojara.
K: Pues…-dijo recobrando el valor para hablar – deberías hacerlo más a menudo ya que te quedan bien.
I: Es un fastidio tanto proceso sólo para luego comértelo en un minuto.
K: Sí, pero comes bien, no?
I: Me da lo mismo.
K: Flojo.
I: A mucha honra. – Dijo bromeando, causando risa en los dos. Luego se levantó y agarró su plato e iba a hacer lo mismo con el de ella.
K: No te preocupes, yo lo lavo, tampoco soy una reina para que me trates así, no te parece? – Dijo mientras se levantaba y cogía su plato.
I: "En realidad…" – Creo que el cansancio me pegó y ahora me comporto muy educado para mi gusto. – Dijo bromeando mientras iba a la cocina, junto con ella.
K: Definitivamente. – Dijo siguiendo el juego. Luego de que terminaran de limpiar todo, Kagome se dirigió a la habitación de Inuyasha para ponerse su vestido y poder irse. Inuyasha la esperó en la sala, ajeno a la idea de lo que ella pudiese estar haciendo. Kagome regresó ya cambiada y con la ropa que él le había prestado en sus manos.
K: Donde están mis sandalias? – Inuyasha se volteó a verla y quedó como hipnotizado, pero se dio cuenta de lo que estaba haciendo y desvió la mirada, haciendo como si buscara las sandalias.
I: Aquí están - dijo entregándoselas a ella en sus manos – Pero vas a salir así a plena luz del día?
K: No me queda de otra a menos que tengas ropa de mujer. – Dijo bromeando.
I: En realidad creo que tengo un vestido de mi madre en algún rincón de mi cuarto.
K: Y crees que voy a profanar algo tan personal y sentimental como eso?
I: Ni que fuera su cuerpo lo que te estuviera dando para que lo pongas así. – Dijo mientras iba a su habitación a buscar el vestido.
K: No me importa, yo me voy así. – Dijo poniéndose las sandalias.
I: Vas a parecer una loca, espera a que lo consiga, si no lo hago entonces te vas así. – Dijo desde el cuarto.
K: Que terco. – Luego de unos minutos salió Inuyasha de su cuarto con un vestido veraniego rosado con escote en "V" no muy profundo.
K: Es muy hermoso.
I: Ella era muy delgada pero creo que te queda. – Dijo entregándoselo.
K: En verdad puedo?
I: Y dale con la duda, que ya te dije que sí.
K: Gracias – Dijo saliendo de la sala para ir a cambiarse. Cuando se cambió, Inuyasha pensó que ni su propia madre por muy hermosa que haya sido podría haber competido con Kagome.
I: Te ves hermosa. – Dijo casi inconcientemente, mientras seguía embobado observándola de arriba a abajo.
K: Gra...gracias. – Kagome se encontraba muy nerviosa y se sonrojó. Cuando Inuyasha salió de su trance y vio lo incómoda que la había puesto, reaccionó.
I: Entonces, déjame cambiarme para llevarte. – Dijo mientras se disponía a entrar al cuarto.
K: No, está bien, si alguien por casualidad te ve en carro, ni yo podré hacer que no te despidan.
I: Pero…
K: En verdad, no importa. Agradezco mucho todo lo que has hecho y no pido nada más.
I: Pero y cómo harás con los tipos que te persiguen?. Además, tú no te ves específicamente enferma.
K: Yo…no voy a dejar la empresa pero voy a tomar las vacaciones horita y me voy del país por algunos meses para tratar de despistarlos mientras contrato algún detective y con respecto a mi imagen, no hay problema, digo que es que salí para el médico si alguien me ve.
I: Eso no es tan simple Kagome, ellos no son tan estúpidos para dejarte irte así sin tener nada seguro, y no sólo está el hecho de que alguien conocido te vea, sino que esos tipos te puedan hacer daño.
K: No lo creo si ya dieron la amenaza que iban a dar.
I: Aún así, ellos deben saber que "la mujer de hielo" no se va a dejar asustar tan fácilmente y harán todo lo posible por sacarte de tus cabales y que le des el gusto de perder la empresa.
K: Pero…entonces qué propones, qué contrate un guardaespaldas?
I: No, esos a veces se van con el enemigo si este va a pagar más. Más bien, quedarte con alguien de confianza que pueda protegerte.
K: Y que los cerdos vuelen y las serpientes caminen, Inuyasha, donde voy a conseguir a alguien así?
I: Al frente tuyo, quizás…
K: No dirás que…
I: Exacto, yo te cuido y asunto arreglado hasta que se pueda dar con el paradero del jefe de estos tipos.
K: Pero pondrás en peligro tu vida nuevamente.
I: Y qué, ni que me fuera tan bien en la vida como para cuidarla tanto.
K: Inuyasha, esto no es broma, y si te pasa algo?
I: Estaré contento de que siquiera me pasó haciendo algo por alguien más.
K: Inuyasha…
I: Además, no lo estoy pidiendo gratis.
K: Qué?
I: Quiero que…fueses mi novia por ese tiempo.
K: Ah?
I: Así le restriego en la cara a Sesshomaru de todo lo que perdió y el no verá la posible farsa, además de que los secuestradores, matones o lo que sean aquellos tipos, también me buscarán a mi y se les complicará el papagayo mientras que los detectives que contrates buscarán el paradero de su jefe.
K: Pero para que sea creíble tendríamos que besarnos y todo eso.
I: Esa es la parte donde salgo mucho más beneficiado.
K: Qué…? – Pero las palabras de Kagome fueron interrumpidas por el contacto de los labios de Inuyasha con los suyos, algo que hizo sentir bien a los dos pero que los hundiría en un juego peligroso más adelante.
Aquí los dejé con la duda, este fic me está saliendo como una extraña mezcla de todas las ideas que he leído en otros fics, por eso no sé si les está gustando. Cualquier cosa avísenme y con respecto al posible lemon que pueda salir más adelante, quiero pedirles un gran favor. Yo de verdad no sé muy bien como redactar una relación sexual así que quiero pedirles que alguien se ofrezca para que cuando tenga que hacer ese capítulo, se lo pase a alguien que escriba el lemon y que por supuesto yo aclararé que no fue escrito por mí porque de verdad a lo máximo que llegaré será a "y unieron sus cuerpos mostrando totalmente su gran amor el uno al otro". Por eso que es que pido este favor muy de antemano si es que quieren ver la narración de un lemon dentro de unos cuantos capítulos y si no quieren, también me avisan pero como me lo han sugerido, no sé. Espero sinceramente que el capítulo haya sido de su agrado y que dejen algún review para saber su opinión. Sayonara.
