Hola, no acostumbró poner capítulos seguidos pero es que el capítulo anterior lo tenía listo desde hace años pero la página le dio un ataque y no me dejaba subirlo y estaba tan ladillada (fastidiada, aburrida, etc.) que empecé con el otro y ya me terminó de salir, así que aquí lo tienen. Espero que les guste y que den su opinión.
Fría como el fuego
Un reencuentro
K: Y ahora que haré? – Decía Kagome mientras cruzaba las puertas de la empresa, vestía un conjunto de blazer y falda azul claro con el blazer desabrochado dejando ver una blusa blanca ceñida a su cuerpo, junto con unos zapatos negros y cartera de cuero del mismo color. No usaba maquillaje y cargaba el pelo suelto, que era algo extraño ya que siempre procuraba tenerlo recogido.
A: Buenos días Kagome, ¿te encuentras mejor? – Preguntó a una Kagome que se dirigía al ascensor sumida en sus pensamientos.
K: Eh, ah sí, gracias. – Dijo sin más mientras volvía a su mundo y se adentraba dentro del ascensor.
A: Que rara está. – Decía mientras volvía a sus labores.
………………………………..
El ascensor se abrió y Kagome salió, saludo a Koharu, la actual secretaria de Koga, luego a Sango y esta respondió amablemente.
S: Buenos días Kagome, Inuyasha ya llegó y está en su oficina. – Sango le informó a su amiga sabiendo que se ella se debía preparar para hablar con él.
K: Gracias Sango. – Dijo mientras entraba en su oficina y se preparaba para lo que fuera a pasar. Cuando entró, vio la puerta que conectaba su oficina con la de Inuyasha semiabierta, respiró profundamente y fue hasta donde estaba, abriendo totalmente la puerta y haciéndolo levantar la vista. – Buenos días Inuyasha.
I: Buenos días. – Inuyasha no quería agregar más nada porque no sabía como era que ella había reaccionado luego de su último encuentro.
K: Mira, yo…sobre nosotros…quería decirte que…
Inuyasha tragaba dolorosamente saliva pero espero que continuara, sin embargo, fueron interrumpidos por una tercera persona.
(…): Kagome, eres tú?
K: Eh? – Kagome se volteó extrañada que alguien fuese tan confianzudo con ella pero cuando vio a la dueña de esa voz, vio a lo que reconoció como su prima Yura, que estaba detrás de ellos, mirándola incrédula.
Y: Vaya, los años te han asentado bien, primita. – Dijo mientras veía a su prima con un dejo de superioridad y arrogancia.
K: Lo mismo digo Yura. – Decía terminando de voltearse y encarándola, tomando la misma actitud que ella tenía.
Y: Parece que ya no luces tan tonta y…- Interrumpió su discurso cuando vio a Inuyasha detrás de su prima. – Vaya, pero miren que espécimen tan perfecto de hombre tenemos aquí. – Dijo mientras se acercaba a Inuyasha. – Me llamo Yura, cuál es tu nombre?
I: I…Inuyasha Taisho. – Decía mientras veía extrañado y a la vez anonadado a Yura que lo trataba con demasiada confianza.
Y: Y tu eres de mi prima: novio, esposo, amante o qué?
I: Qué?
K: Él es mi asistente y mi novio. – Dijo Kagome recalcando el "mi" e interrumpiendo el buceo (análisis detallado del cuerpo de alguien) mutuo que tenían los dos. Inuyasha veía incrédulo a Kagome pero se acordó del trato y tuvo que apoyarla si es que quería salir vivo de ahí.
I: Así es. – Dijo Inuyasha parándose de su escritorio y haciendo distancia con Yura.
Y: Vaya, que partido te conseguiste primita, tienes suerte de que él no haya visto mundo y no sepa bien todo lo que este le ofrece. – Dijo volteándose hacia su prima.
I: Creo que conozco lo suficiente como para saber con que clase de mujer estoy. – Decía algo molesto por el trato que daba esa tal Yura.
Y: Interesantes gustos. Oye, Kagome…- Dijo mientras volvía a verla. – Vine por el puesto de vicepresidencia.
K: ¿Qué te fumaste Yura?
Y: Muy graciosa, pero recuerda que le prometiste a mi papi que le darías el puesto de vicepresidencia a otra persona si él te lo pedía, y deduce quién es.
K: ¿Lo decía por ti, debes estar bromeando, cuando mucho sabrás sumar como para venir a tomar vicepresidencia. – Decía mientras se alejaba de ella y tomaba asiento en su escritorio.
Y: Créeme, las apariencias engañan y sé perfectamente como manejar la empresa, inclusive, hasta mejor que tú. – Dijo mientras se acercaba y la encaraba frente a su escritorio.
K: No me hagas reír, primita – Decía en el mismo tono que Yura usaba. - Pues, por si no lo sabes, alguien está ocupando ese puesto y no puedo despedirlo.
Y: Pero su contrato se acaba a fin de mes, o sea, que hoy es su último día y aún no le has ofrecido otro año de trabajo. Sabes en los problemas en que te meterás con tu tío por todo eso, ¿verdad?
K: Veo que lo tienes todo muy bien calculado. Sé de lo que es capaz Onigumo, así que no te preocupes, te conseguiré tu deseado trabajo. – Dijo con una sonrisa totalmente falsa y levantándose para acompañarla hasta la puerta. Inuyasha veía esa "pelea de gatas" totalmente asombrado por la actitud de Kagome, viendo que debía tener cuidado con esa mujer cuando se enojaba.
K: ¡Maldición! - dijo cerrando la puerta de un trancazo. – ¿Qué haré con esa arpía? – Decía sentándose en su escritorio, apoyando su cara sobre sus manos e ignorando por completo la expresión de Inuyasha.
I: Vaya…- Dijo cuando se recuperó del asombro. – Creí que se caerían a arañazos.
K: Créeme, era muy capaz de hacerlo, lo que pasa es que para mantener las apariencias, se aguantó. Veo que no ha cambiado en nada. – Decía mientras levantaba la vista y lo miraba al frente de su escritorio. – Escucha, por lo que te habrás dado cuenta, acepté el trato, pero te advierto que te cuides de Yura.
I: ¿Celosa? – Decía con una sonrisa burlona.
K: Eso quisieras. – Dijo con la cara seria, luego prosiguió. – Pero ni se te ocurra echarte para atrás mientras ella esté en esta empresa, con lo víbora que es, no me sorprendería que literalmente, se te regalara sólo para humillarme.
I: ¿En verdad?. No parece que llegara a tanto, pero, dime…¿por qué tanto amor entre ustedes?
K: Lo típico, la competencia de familia. Menos mal mi mamá se dio cuenta del daño que me hacía eso, por eso nos mudamos a Tokio cuando tenía diez años y ella trece.
I: ¿Dónde vivías?
K: En Kyoto. Mi papá mudó la empresa para acá y evidentemente creció.
I: ¿Pero una estúpida competencia puede generar tanto odio?
K: Nunca nos hemos llevado bien, de todas formas.
I: ¿Y no te molesta?
K: Supongo que hay que adaptarse a todo.
I: Entonces, no creo que sea conveniente que trabaje aquí.
K: Sí, todo se volverá un suplicio para mí. Pero si no lo hago, mi tío literalmente me matará.
I: ¿Qué?
K: Está sumamente obsesionado con mi linda y encantadora prima. –Dijo con sarcasmo. - Así que hará todo lo que sea necesario para complacerla.
I: Eso es enfermizo.
K: Pues, con eso termina mi explicación de los oscuros secretos de mi familia. – Decía con una sonrisa sarcástica.
I: Creo que lo superaste muy bien, ¿no es así?
K: He pasado por peores cosas. – Dijo distraídamente sin darse cuenta que hablaba demás.
I: Eh?
K: No nada, oye, ¿por qué no buscas con Sango lo que tenemos que hacer hoy?
I: Bien. – No estaba muy convencido de la respuesta evasiva de ella pero sabía que ni por que la torturaran, cedería a hablar.
Luego de que trabajarán durante toda la mañana sin hablar de ellos o de sus vidas, llegó la hora del almuerzo.
I: ¿Vas a ir a comer? – Dijo mientras salía de la oficina.
K: Definitivamente. Estoy muriendo de hambre. – Decía guardando algunas cosas en su bolso. – Oye, ¿tengo la cara muy pálida? – Inuyasha la observó detenidamente, admirando lo radiante y hermosa que se veía.
I: En lo absoluto.
K: Te mato si me mientes.
I: ¿Por qué tanto interés? – Dijo con una sonrisa burlona.
K: El lugar donde como es un sitio muy refinado y elegante, pero me da mucha pero mucha ladilla ir al baño a maquillarme sin ni siquiera haber desayunado y con puro aire en el estómago.
I: Estás bien, si es por eso. Pero ¿no crees que deberíamos comer juntos si vamos a ser dizque novios?
K: Creo que tienes razón, pero ¿dónde comes tú?
I: En un sitio totalmente opuesto a donde comerías tú, pero podemos ir a donde dices.
K: Supongo que estará bien entonces. – Recogió su bolso y salieron juntos, algo que causó miradas acusadoras, pero Kagome se haría cargo después de lo que debían decir los chismes, ya que en ese momento no estaba de humor como para dirigir tal movimiento de guerra.
Cuando llegaron, era un restaurante muy fino, Inuyasha tragó saliva al imaginarse los precios por tener esa decoración a su alrededor, le buscaron una mesa y se sentaron.
K: Veamos…- Decía mientras tomaba y leía el menú.
I: ¿Qué demonios es todo esto? – Dijo con el seño fruncido cuando leyó todos los nombres de las comidas.
K: Sólo pide pasticho (disculpen, no me acuerdo como es que se escribe) y refresco. – Decía entre risas.
I: Por eso no me agradan estos sitios, supongo que tomaré tu consejo.
K: Yo pediré lo mismo.
Luego de tomar su orden y de que les trajeran la comida, Kagome empezó a comer sin pronunciar palabra, muy concentrada en lo que hacía.
I: Se ve que tienes hambre. – Decía con una sonrisa burlona.
K: No critiques, no me he metido la comida de un solo bocado porque no puedo hacer tal escena aquí.
I: Yo no le pararía a eso.
K: ¿Y calarse las burlas, tengo suficiente ya con Yura.
I: Sólo olvídala mientras tanto.
K: Supongo.
Luego de comer y hablar de asuntos triviales, regresaron a la oficina, pasaron por la misma sesión de miradas de todo tipo y cuando llegaron a la oficina se sintieron más aliviados.
I: ¡OJALA SE CONSIGUIERAN UNA VIDA! - Dijo exasperado, desahogándose de todo lo que no pudo decir.
K: Shhh. No alces la voz. – Dijo mientras se sentaba en su escritorio y dejaba a un lado su cartera.
I: ¡Ni que hubiera cometido un crimen para que me miren así! – Decía con el tono de voz más bajo pero aún enojado.
K: Técnicamente sí, ya que fuiste el único que ha podido "conquistarme", sobretodo con mi fama.
I: Ni que fueras de piedra como para pensar que alguien no pudiese hacerlo. – Decía más calmado y se acercaba al escritorio de ella.
K: Sabes lo que dicen, hazte una fama y échate a dormir.
I: Ni que cuando alguien se hace una fama fuera cierto.
K: Pero los demás lo ven como ley después. – Kagome escuchó como Sango intentaba comunicarse con ella y apretó el botón de su intercomunicador. – ¿Qué sucede Sango?
S: El Sr. Sesshomaru está aquí.
I: Y con eso se vuelve el día más agraciado todavía. – Decía con sarcasmo.
K: Cállate Inuyasha, muy bien Sango, hazlo pasar.
S: Enseguida. – Luego de que se cortara la comunicación con Sango, se abrió la puerta dejando ver la figura de Sesshomaru.
K: Buenas tardes, Sesshomaru. No te esperaba.
S: Buenas tardes Kagome, hola idiota. – Dijo lo último dirigiéndose a Sesshomaru.
I: Mierda, ¿tenías qué venir? – Decía volteándose para verlo.
S: Eso no es problema tuyo y sí, necesito saber la respuesta de Kagome.
K: Ya tengo el dinero apartado pero la última vez que te vi., dijiste que habías cambiado tu cuenta del banco, y por todo el trabajo, se me ha olvidado llamarte, lo siento. – Dijo de manera neutral.
S: Ah, perfecto, entonces, déjame darte el número de cuenta. – Se acercó al escritorio de Kagome y se sentó al frente. - ¿Dónde lo anoto?
K: Aquí. – Le acercó un lapicero y una libreta.
S: Bien, aquí tienes. – Le dijo mientras le devolvía la libreta y el lapicero una vez terminado de anotar todos los datos correspondientes.
K: OK, entonces a más tardar para el viernes tendrás el dinero.
S: Gracias Kagome. Por cierto, ¿no tienes algún problema con mi queridísimo hermano? – Dijo de forma burlona.
K: En lo absoluto, cumple bien sus funciones.
I: En todos los sentidos. – Agregó Inuyasha, haciendo cambiar la expresión de Kagome por una más asustada.
S: ¿A qué te refieres?
I: ¿No te has enterado por los rumores?
S: No soy ese tipo de persona.
I: Pues sí, ahora su novio.
S: No te creo.
K: Es cierto Sesshomaru. – Dijo sin levantar la vista.
S: Pensé que habías renunciado a eso, lástima, caíste otra vez en lo mismo, y lo peor es que con Inuyasha. – Kagome levantó la cabeza pero Sesshomaru ya había salido.
I: ¿A qué se refería?
K: Pues, creo que si te lo digo, será mejor, así entenderás que no debes seguir seduciéndome. - Kagome lo miró a los ojos y habló. – Yo he tenido otro novio antes que Sesshomaru pero tanto él como Sesshomaru dieron la misma razón para su separación.
I: De lo que eres…
K: ¿Blandengue, efectivamente. – Dijo con un dejo de tristeza que Inuyasha notó. – Yo…- Lucho para que su voz no se oyera quebrada. – me prometí que jamás volvería a llorar y mucho menos por un hombre, pero a pesar de todo, yo sentí que Bankotsu…
I: ¿Tu primer novio? – Interrumpió Inuyasha.
K: Sí. Yo de verdad no le creí todo, más bien parecía que todo lo que decía era para deshacerse de mi, simplemente ya estaría cansado y lo hizo saber de una forma un poco más sutil, supongo, no me ha pasado nada bueno en esta vida cuando confío en la gente...- Kagome luchó por no hacerse ver llorar, pero sus ojos la estaban traicionando y ya los tenía húmedos. Por eso, ocultó su cara sobre sus manos con los codos apoyados en el escritorio. – Luego de eso, cuando Sesshomaru rompió conmigo me dijo que si ni siquiera podía tener características que satisficieran a un hombre decente, que renunciara a eso, me volviera más fuerte y que al menos triunfara como presidenta de la empresa de mi papá, y eso es lo que he venido haciendo... – Luego de decir esas últimas palabras, las lágrimas rodaron por sus mejillas, desahogándose de tanta frustración acumulada.
Inuyasha tenía fuertes deseos de golpear a Sesshomaru y a ese tal Bankotsu, sintiéndose más culpable que nunca por lo que hizo pasar a Kagome cuando le dio el primer beso y luego con sus insinuaciones hacia ella.
K: Yo…luego fui acusada de asesinato por la muerte de Bankotsu pero no pasó nada, aunque muchas cosas no me encajan, ¿por qué lo haría, seguramente porque en verdad la gente se acerca a mi por mi condición social o para vengarse conmigo lo que quería vengarse con mi padre o mi familia... – Volvió a caer en un llanto silencioso pero sin reservas, liberándose de todo su dolor. – Inuyasha no aguantó más verla así y rodeó el escritorio, abrazándola y consolándola con sólo su presencia.
I: Tanto daño no puede ser repuesto u olvidado pero…- Empezaba a decir Inuyasha una vez que sintió a Kagome más tranquila. – Yo de verdad quiero ver a la auténtica Kagome porque se que es la persona más maravillosa que existe…y que mucha gente podría opinar lo mismo. – Inuyasha la miró a los ojos y Kagome mostró una sonrisa irónica y luego habló.
K: Es la segunda vez que me ves llorar…me siento tan estúpida…- Inuyasha la abrazó más fuerte contra sí y le acarició el cabello.
I: Créeme que si lo fueras no estaría aquí contigo, además…te agradezco que confiaras en mí como para contarme algo tan íntimo y doloroso como eso, ya que nadie me había dado nunca en mi vida tanta confianza.
K: No creo que sea algo muy importante… - Dijo aún en los brazos de Inuyasha sintiéndose más protegida que nunca antes en su vida.
I: Eso depende desde cada punto de vista, ¿no crees? – Dijo con una sonrisa sincera que reconfortó mucho a Kagome.
K: Supongo. – Se quedaron así por otro rato y luego se separaron. – Esto no es precisamente el mejor lugar para esto, ¿no crees? – Dijo limpiándose las lágrimas que le quedaban.
I: Ni modo, uno debe adaptarse a todo, ¿no? – Decía recordando las palabras de ella.
K: buen punto. – Terminó de enderezarse y revisó lo que le quedaba por hacer, pero al ver que Inuyasha la veía algo preocupado, le habló. – No te preocupes, estoy bien, será mejor que sigas trabajando para que la gente no siga imaginando cualquier estupidez.
I: Como si lo necesitarán para pensar mal…- Se levantó y fue a su oficina, dio una última mirada desde la puerta a Kagome que se veía mejor, se tranquilizó un poco y finalmente entró.
Luego de terminar la jornada de trabajo, cada uno recogía todo para irse a su casa.
I: ¿Vas a venir a mi casa?
K: Que pregunta Inuyasha, por supuesto que no, estoy bien, no necesito nada, además, cargo carro.
I: Sólo decía…después de todo, te tengo que "proteger" luego de ayudarme con Sesshomaru.
K: Tú también me ayudaste con Yura, así que estamos a mano.
I: Ni que hubiera hecho mucho.
K: Espera…Yura seguramente irá a mi casa, creo que si podría aceptar tu oferta pero por ningún motivo dormiré contigo esta vez. – Dijo muy seria, algo que a Inuyasha le causó gracia y rió un poco.
I: Si eres masoquista, pero allá tú. – Dijo mientras iba a salir por la puerta.
K: No voy a ir contigo, yo voy en mi carro para que las malas lenguas, que son toda la empresa por cierto, no tengan tanta base con la que hablar.
I: Ok. Nos vemos, entonces. – Salió finalmente de la oficina, se dirigió al ascensor, luego al estacionamiento y se fue en su carro. Luego de ello, Kagome lo imitó y cuando llegó a su casa, el le abrió la puerta, andaba sin camisa, con monos deportivos y de lo más relajado, le hizo un gesto a modo de saludo y le dejó la puerta abierta, entrando otra vez dentro del apartamento.
K: ¿Te molesta mucho si te pido que te pongas alguna franela? – Le dijo algo turbada y sonrojada por el panorama que tenía.
I: En realidad sí. – Él se encontraba en la cocina calentando alguna comida vieja en el microondas, luego la miró para continuar hablando. – Tenemos una temperatura de 30º C y ¿me pides que me ponga una franela, sigue soñando.
K: "Creo que más no es posible…Ay, por Dios ¿en qué estoy pensando?". Supongo que será una larga noche. – Dijo sentándose en la mesa.
I: Es lo más probable.
…………………………………
Y: Ay, que bien está esta cama, me gusta esta habitación. – Decía Yura una vez acostada en la lujosa cama de un hotel cinco estrellas. – Luego de que esa idiota se escabullera para que no la atormentara hoy al no poder estar en su casa, creo que merezco un buen descanso. – Luego el celular de Yura sonó y haciendo una mueca al ver el nombre de la persona, contestó. - ¿Qué quiere?
(…): ¿Por qué será que todos los que trabajan para mi tienen que ser tan altaneros, bueno lo que te quería decir es que no la vayas a arruinar dulzura, ya sabes, si quieres te caes a arañazos con la tonta de Kagome, pero debes ser todo lo opuesto con Inuyasha.
Y: ¿De qué hablas, pensé que sólo la iba a sacar de sus casillas y deshabilitar psicológicamente.
(…): ¿Y crees qué eso se logra con simplemente hacerla enojar, Yura, en verdad creí que eras más lista…
Y: Bien, entonces ¿qué se supone que debo hacer?
(…): Pues, ¿no es acaso obvio, hazte "amiga" de Inuyasha y por supuesto deja lo más mal parada que puedas a Kagome con él.
Y: Eso es algo que puedo hacer con gusto, pero recuerda todos mis beneficios para después.
(…): El contrato ya está y sabes perfectamente lo que te toca, ¿no es así?
Y: Por supuesto, pero dime, ¿tú también participarás?
(…): Claro.
Y: Vaya, no pensé que te fueras a molestar tanto por una niña sin experiencia.
(…): Tú más que nadie sabes que los planes sutiles como el del "novio Bankotsu" no funcionaron, así que ya me cansé de este juego mediocre y prefiero tomar el toro por los cuernos.
Y: O sea, ¿qué te arriesgarás a salir descubierto por la muerte de Kagome?
(…): En la guerra y en el amor todo se vale, ¿no es así lindura?
Y: Pero que guerra…
(…): Digamos que la fortuna de esa niña malcriada lo vale.
Y: En eso estoy de acuerdo. – Dijo mostrando una gran sonrisa. –Por cierto, no habría algo más que yo pudiera hacer para subir el pago de mi contrato. – Decía con una voz muy sensual, casi ronroneando.
(…): Eres toda una zorra, mi amor, pero, yo no caigo en redes tan simples como esas.- Yura hizo un gesto de desagrado pero se hizo la loca (Se desentendió).
Y: Vaya, entonces será hacer muy bien mi trabajo.
(…). Haz lo que se te venga en gana con ese niño, sólo déjalo vivo para hacer sufrir a Kagome, recuerda que la ayuda de Sesshomaru ya no nos está funcionando muy bien porque los préstamos se hacen cada vez más escasos pero aún así debemos actuar con cautela, ya que si fallas, te mataré tesoro. – A Yura se le heló la sangre pero no se lo haría notar.
Y: Yo en ese tipo de cosas soy una experta, además, no soy la única que puede fallar…
(…): Sabré moverme, después de todo, he vigilado durante toda su vida a Kagome Higurashi.
Y: Entonces, empezaré mañana mismo para luego dar espacio a todos los demás pasos de tu plan.
(…): Dulces sueños, zorrita. – Dijo de forma burlona.
Y: No creas que te saldrás con la tuya. – Decía una vez cortada la llamada.
A que los dejé intrigados, voy. Sólo para que no se den falsas ilusiones, el malo de la película no es Naraku, porque si es eso lo que piensan, no están ni tibios. Con respecto al papel de Yura, se que mucha gente pondría a Kikyo, pero en realidad, si lo vemos desde un punto de vista neutro, su personalidad no es muy así para ese papel, además, de que así se pone la cosa más original y que yo ya le tengo otro papel a ella. Se que parezco un disco rayado pero yo de verdad no me lo termino de creer, así que: Agradezco mucho su apoyo en este fic, nunca imaginé que gustaría tanto, los adoro por tanta amabilidad para conmigo y espero que este capítulo haya sido de su agrado. Sayonara.
