Sé que primero que nada debí actualizar antes y todo lo demás pero si les sirve de consuelo no ha sido por flojera o vagancia sino porque he tenido exámenes y trabajos que hacer hasta que ya. Estoy hasta traumatizada por todo lo que tengo que hacer, además, la última vez dejé dos capítulos de un solo trancazo, por ahí siquiera tengo una excusa porque por mi actualizaría a diario pero no se puede. Agradezco todos los reviews que me han dejado y ahora los dejo con la continuación, espero que sea de su agrado.
Fría como el fuego
El período y el próximo viaje.
En la casa de Inuyasha, Kagome se sentía sumamente incómoda y tratando de evadir la atención de él. Pero como por jugarreta del destino se acordó de una fecha muy importante…
K: "Veamos, hoy es 4 y la última vez que me vino la menstruación fue…Ay, no, no, ¡definitivamente esto no me puede estar pasando a mi!" – Kagome se puso pálida y rápidamente comenzó a revolver todo en su bolso buscando algo…
I: ¿Estás bien? – Le preguntaba desde la cocina muy intrigando, viendo como ella revisaba su cartera con ahínco y desesperación.
K: Eh…sí. "Maldición, la menstruación me va a venir hoy y no cargo ni una toalla sanitaria, ¿por qué a mi?" – Kagome cesó de revisar su cartera y fue al baño.- "Lo máximo que encontraré será papel toillete pero no puedo salir a esta hora de la noche y tampoco puedo pretender que Inuyasha me lleve a una farmacia porque ¿qué le diría: Inuyasha, ¿serías tan amable de acompañarme a la farmacia para comprar toallas sanitarias, es que se me olvidó. Pareceré más idiota de lo que ya aparento." – Cuando llegó al baño se las arregló como pudo con el papel sanitario y regresó a la sala con un nuevo dilema. – "¿Cómo se supone que voy a dormir, ¿qué es mejor: mancharle la cama o el mueble, creo que tendré que quedarme despierta toda la noche." – Suspiró resignada y se sentó en el mueble, luego de unos minutos, Inuyasha la llamó para sentarse a comer pero en la mesa ninguno había pronunciado una sola palabra, Inuyasha intrigado más aún por el cambio tan repentino de actitud por parte de ella y Kagome sumida en sus pensamientos planeando formas para mantenerse despierta. Luego de un rato en ese incómodo silencio, al menos para Inuyasha, este se aventuró a hablar.
I: ¿Qué no piensas decir nada en toda la noche? – Pero no hubo respuesta, es más, parecía que Kagome ni lo había escuchado y volvió a intentarlo. – Kagome…¡KAGOME! – Con el grito de Inuyasha, Kagome volvió en sí y lo miró extrañada ya que ella andaba en otro mundo, sin embargo, él la veía furioso.
K: Perdón, no escuche. – Dijo mientras seguía comiendo.
I: Si no me lo dices no me doy cuenta… - Dijo con sarcasmo. - ¿Qué es lo que te pasa? – Kagome volvió de nuevo a la realidad sólo para darse cuenta de que ya llevaba medio vaso de jugo de naranja vacío.
K: Ay, no, ¿qué he hecho? "Me moriré, ¿cómo se me ocurre tomar cítricos ahora?"
I: ¿Qué? – Dijo extrañado por el semblante de miedo y arrepentimiento de Kagome.
K: No, nada, no importa… "¿Qué no importa, ¿QUÉ NO IMPORTA, hoy definitivamente no es mi día."
I: ¿Qué es lo que te pasa? – Volvió a preguntar el chico, más intrigado y extrañado por la actitud de Kagome.
K: Es que… "¿Qué le voy a decir, ¿qué de tarada olvidé que me venía el período hoy?", no es nada. – Inuyasha más furioso que nunca por la forma de evadir de Kagome, se levantó y se acercó peligrosamente hacia ella, quedando su rostro a pocos centímetros del de ella.
I: Te lo pregunto una última vez y será mejor que respondas con la verdad: ¿qué demonios te pasa? – Inuyasha no se movió ni un centímetro, viendo lo nerviosa y sonrojada que estaba Kagome, pensaba que se había salido con la suya, pero por alguna "combustión" de hormonas, no pasó lo que él creía.
K: Con que quieres saber que me pasa, ¿eh, pues, está bien, te lo diré… - Inuyasha estaba en shock por la actitud de Kagome pero no se lo hizo saber a ella y la miró desafiante. – ¡Cargo la maldita regla y trataba de no decírtelo para no pasar una pena ni fastidiarte! – Inuyasha retrocedió y su rostro no pudo ocultar su asombro y sonrojo.
I: ¿Qué que? – Decía incrédulo por las palabras de Kagome.
K: Ya me oíste. – Dijo cruzándose de brazos.
I: Ah….- No tenía palabras con que reprocharle aunque se aventuró a seguir preguntando, quizás más de lo debido. – Pero a pesar de que las mujeres en…esos días están…sensibles, no es razón para que…- Temía decirlo pero la curiosidad lo venció. – te pongas tan molesta… y anduvieras con tanto secreto, ¿qué es lo que de verdad te preocupa? – Inuyasha había descubierto a Kagome y a esta no le quedó más que hablar.
K: Yo… "Si ya le dije lo más vergonzoso, entonces ¿qué más da que le cuente lo demás?" yo no me acordaba que hoy me venía y… - Inhaló fuertemente para seguir y no mirando a los ojos a Inuyasha para que este no la viera con tanto sonrojo. – no cargo toallas sanitarias. – Terminó la frase pero no quería mirarlo porque ya se imaginaba su sonrisa burlona.
I: ¿Y eso es todo?
K: ¿Qué? – Kagome alzó la vista y lo vio totalmente serio y tranquilo como si le estuviera hablando de un proyecto del trabajo.
I: ¿Cuál es la tragedia del cuento, francamente no entiendo por qué el misterio. Espera a que me cambie para ir a la farmacia, aunque tendrás que acompañarme porque yo no sé nada de ese tipo de cosas. – Inuyasha entró en su cuarto dejando a Kagome totalmente extrañada por su actitud tan madura. Cuando salió, ella volvió a hablar.
K: No es necesario. – Dijo con la cara roja de vergüenza y la vista clavada en el suelo.
I: Deja de decir estupideces, no se mucho de esas cosas pero por lo que entiendo es que te sale sangre, tienes cólicos y andas sensible, así que no me arriesgaré a que manches mi casa.
K: ¡Inuyasha!. – Le dijo Kagome furiosa pero el ni se inmutó, simplemente tomó las llaves de su auto y le habló desde la puerta.
I: Apúrate pues. – Kagome tenía deseos de golpearlo pero se contuvo y se arregló, cuando llegó hasta él, ambos salieron y se dirigieron hasta el ascensor para parar luego ir hasta el estacionamiento. Luego de estar dentro del carro, Inuyasha abrió la boca para su desgracia.
I: ¿Segura que no me manchas el carro?
K: Tranquilo, no me voy a desangrar "Ya me parecía extraño tanta madurez de su parte". – Dijo con el seño fruncido y la cara roja de la rabia. – En el transcurso del viaje, ninguno de los dos dijo más nada. Llegaron a una farmacia, Kagome compró todo lo que le resultase necesario y regresaron en el mismo incómodo silencio. Luego de haber entrado al apartamento, Kagome se dirigió al baño, luego de salir, vio en el mueble de la sala una almohada y una sábana, junto con la ropa de casa de él que Kagome usó la vez anterior. Inuyasha salió de su habitación ya cambiado y se dirigió a la cocina sin mirarla.
K: Gracias por ser tan cortés. – Dijo con sarcasmo, mientras se dirigía al baño para bañarse y cambiarse la ropa, cuando salió y se dirigió a la sala, encontró a Inuyasha en el mueble tomándose un vaso de jugo. Cuando ella llegó, el la miró pero no se movió, sólo habló.
I: No es que no sea cortés pero no te ofrecí jugo porque es cítrico y eso supuestamente les causa algo a las mujeres en el período.
K: Nos causa más dolor cuando tenemos cólicos, pero a eso no me refería. – Dijo parándose al frente de él, este desvió su mirada y preguntó.
I: Entonces ¿a qué?
K: ¡A que hablabas de eso como si fuera lo más normal del mundo, luego te molestas conmigo porque a mi me molesta que hables así.
I: Es lo más normal del mundo hasta donde tengo entendido y no sé por qué te molestas cuando hablo de eso. – Dijo sin mirarla a la cara.
K: Sólo te pido que lo olvidemos, ¿sí, además, ¿por qué no me miras a la cara? – Inuyasha volteó su rostro y la miró por un rato, luego respondió volviendo a desviar la vista.
I: Porque se supone que no puedo seducirte en ese estado, ya que sería un aprovechamiento de mi parte con tus hormonas a millón, y tu figura no me está ayudando.
K: ¿Qué? – Preguntó incrédula y roja de la vergüenza.
I: Ya me oíste, buenas noches. - Se paró del mueble y se dirigió a su dormitorio con intenciones de dormir. Kagome se dejó tirar en el sofá totalmente sorprendida por aquella ¿declaración, luego se terminó de acostar pero no consiguió el sueño por un buen rato debido a que su mente trabajaba a más no poder.
K: "¿Para qué me diría eso, no lo entiendo…" - Kagome se durmió acurrucada a su sábana con pensamientos similares, y con lo que respecta a Inuyasha, este estaba en una situación semejante no comprendiendo su actitud pero al igual que Kagome, el sueño le venció.
Al día siguiente, Kagome despertó temprano, luego de asearse y cambiarse de ropa, fue hasta la cocina, preparó sándwiches tanto para ella como para Inuyasha, los tapó y cuando lo iba despertar, se quedó contemplándolo por un largo tiempo y al darse cuenta de lo que hacía se sonrojo y se alejó del cuarto sin despertarlo. Escribió una nota y salió del apartamento, se dirigió al estacionamiento y finalmente a su carro, fue hasta su casa para cambiarse de ropa y no llegar con la misma del día anterior a la empresa. Cuando Inuyasha despertó, se desperezó, fue al baño y cuando salió fue hasta la sala pero al no encontrarla, se alarmó de que le haya podido pasar algo mientras dormía, se dirigió rápidamente hasta la cocina pero se alivió al ver unos sándwiches recién hechos y con una nota al lado, fue hasta la mesa, tomó la nota y la leyó mientras iba comiendo.
"Lamento no haberme despedido pero por razones obvias (la ropa) tuve que ir a cambiarme a mi casa, ahí dejé el desayuno, si no te gusta no es mi problema pero por lo menos hice algo por ti, te veo en la empresa, bye."
Luego de leer la nota, Inuyasha se echó a reír por la "delicadeza" de la muchacha pero viendo la hora, se apuró en terminar su comida. Cuando terminó de comer, fue a vestirse para ir a la empresa.
………………………………
A las ocho de la mañana, Kagome entraba puntual a la empresa, saludando a todos con cortesía mientras iba hasta su oficina, cuando llegó hasta su destino saludó a Sango, entró, se sentó en su escritorio, revisó su agenda y se iba a poner a trabajar cuando vio llegar a Inuyasha.
I: Hola, perdón el retraso. – Decía cerrando la puerta de la oficina.
K: Sí, debí haberte despertado. – Dijo mientras hojeaba el contenido de algunas carpetas.
I: ¿Y por qué no lo hiciste? – Decía con una sonrisa burlona.
K: Estás bastante grandecito como para saber tu hora de trabajo, eso es algo que no me concierne, ¿no crees? – Dijo excusándose de sus verdaderos motivos y sin levantar la vista.
I: Será…- Decía en tono de que no le convencía. - ¿Qué tengo que hacer hoy?
K: Organizar y planear todo lo que te dejó Sango en el escritorio.
I: Y tú de cruel dejaste que colocara todo.
K: Ni modo. – Dijo haciéndose la inocente.
I: Será mejor que empiece de una vez. – Luego de decir eso, se adentró a su oficina para empezar a trabajar.
A mitad de mañana, Sango entró en la oficina.
S: Perdón, Kagome, allá afuera está una mujer junto con un niño, buscan a Inuyasha.
K: Son horas laborales, Sango. – Dijo levantando la vista.
S: Se niega a esperar o irse Kagome, y ese niño está distrayendo mucho a las empleadas.
K: Muy bien, hazla pasar. Inuyasha te buscan. – Dijo con un tono más fuerte al llamar a Inuyasha.
I: ¿Qué? – Dijo saliendo de su oficina. Kagome sólo señalo a la puerta con su lapicero mientras Sango salía, en ese momento, entró una mujer de pelo, piel y ojos parecidos a los de Kagome pero con una mirada inexpresiva.
(…): Hola, Inuyasha.
I: ¿Kikyo, ¿qué haces aquí?
Ki: Estoy bien, gracias por preguntar. – Dijo sarcásticamente. - He venido a hacerle un favor a tu difunto primo Nomunaga.
I: ¿Qué? – Kikyo se dirigió hasta la puerta, hizo una seña a un niño que estaba siendo mimado por muchas empleadas y volvió a adentrarse a la oficina.
Ki: Él murió hace un mes.
I: ¿Qué? – Inuyasha no salía de su asombro.
Ki: Y dejó bajo tu potestad a su hijo. Shippo ven. – Shippo entró y saludo alegremente a los presentes.
I: Mocoso, sal un momento.
Sh: ¿Y quién te crees para darme órdenes?
I: Eso es lo que voy a aclarar, así que sal.
Ki: En ese caso, deberíamos hablar en privado. – Dijo mirando a Kagome.
K: Lo lamento, son horas laborales, soy su jefa, esta es mi oficina y mucho es que te haya dejado entrar, así que los que tendrán que salir son ustedes. – Kagome bajo la influencia de la menstruación, estaba algo…susceptible, por ello, fue tal la respuesta.
Ki: Perdón por ofenderla, entonces. – Dijo con tono sarcástico pero con la cara neutra.
I: Lo que sea lo puede escuchar ella, ahora, dime, ¿por qué coño soy niñera ahora?
Ki: Porque esa fue la última voluntad de tu primo.
I: ¡Pero yo apenas lo conocía, me niego a tener que cargar con ese niño.
Ki: Si no eres tú, será un huérfano.
I: ¿Qué?
Ki: No tiene a más nadie. ¿O por qué crees que vendría yo, que no tiene nada que ver con tu familia, a traerte al niño, siendo tu propia ex? – Kagome se sorprendió de las últimas palabras pero no lo expreso y bajó la mirada para no hacer notar su asombro.
I: ¿Qué sé yo, lo cierto es que no estoy en condiciones para criar a un niño, por si no lo sabes, soy soltero, vivo en un apartamento, no tengo hermanas y no sé nada sobre infantes.
Ki: Estoy conciente de eso pero yo no escribí el testamento.
I: Ese hijo de su perra madre me la complicó horrible, ¿ahora qué hago? – Decía alisándose el pelo en señal de frustración.
Ki: Tienes prorroga hasta dentro de un mes, mientras tanto, yo estaré en el hotel Príncipe y me haré cargo del niño hasta entonces, tienes el suficiente tiempo para reorganizar tu vida y planear que harás con él. Hasta luego, Inuyasha. – Kikyo salió de la oficina, dejando a un furioso Inuyasha y a una anonadada Kagome.
I: ¡MALDICIÓN! – Pegó con su puño a la pared más cercana, a tal magnitud que hizo un pequeño orificio y dejó correr un hilillo de sangre de su mano aún cerrada.
K: Cálmate Inuyasha. – Se levantó de su silla alarmada y se acercó a él. – Por favor siéntate.
I: ¿Ahora qué hago? – Dijo una vez sentado y dejando descansar su cabeza sobre sus manos.
K: Mira, sé que la responsabilidad que te han dejado no es precisamente…muy buena, pero piensa que harías algo realmente valioso por alguien más.
I: No Kagome… - Levanta la vista y la mira directamente a los ojos. – No es sólo es darle estadía a un extraño por unos cuantos días y ya, es sobre hacerse cargo de un niño de cuando mucho ocho años por diez años más. Soy alguien que no está preparado para tal responsabilidad y más aún, solo. – Terminó su frase hundiendo su mirada en el suelo.
K: No…no estás solo. – Dijo algo insegura. – Yo puedo ayudarte aunque sea por un tiempo.
I: ¿Cómo? – Dijo con una sonrisa irónica.
K: Pues…tú vas a trabajar aquí por un año y …- Vio que Inuyasha levantaba la vista y la miraba detenidamente. – tú podrías mudarte a mi casa por ese tiempo y…te ayudaría con la crianza de ese niño, al menos para que te acostumbres.
I: Me estás ofreciendo tu libertad de todo un año ¿por nada? – Dijo contrariado.
K: Digamos que no por nada, sólo que por ti.
I: ¿Eh?
K: Ya te lo dije una vez, tú me caes muy bien y te considero…un gran amigo "un amigo, sólo eso Kagome" – Pensaba tratando de auto convencerse - además…no estoy perdiendo mucho, aunque si no te gusta la oferta, yo…
I: ¿Estás loca, ¡me has salvado la vida! – Dijo abrazándola, haciendo que Kagome se sonrojara pero correspondió el abrazo. Luego de unos instantes se separaron. – Por cierto…- Dijo pensativo – No he cumplido con mi amenaza de seducirte, ¿verdad? – Decía con una pícara sonrisa.
K: ¿Eh? – Preguntaba incrédula y roja hasta más no poder, pero el sonido brusco de un golpe en la puerta les estropeó el momento. – Será…- Decía en un hilo de voz. – mejor que regreses a tu oficina.
I: No me queda de otra. – Dijo resignado. – Pero ya estás advertida de que no se si pueda seguir controlándome hasta que se te pase la regla (menstruación). – Dijo mientras entraba a su oficina.
K: ¿Qué? – Decía roja de la vergüenza y de la rabia, pero el sonido de la puerta nuevamente, la hizo reaccionar y se sentó en su silla mientras daba permiso para pasar, más aún que por la fuerza con la que se golpeaba la puerta, significaba que la persona estaba impaciente. Cuando por fin se abrió, pasó Koga que a paso rápido llegó hasta quedar al frente de Kagome, se veía con el seño fruncido y muy molesto.
Ko: ¿Qué demonios significa esto? – Dijo mostrándole un cheque y una carta a Kagome con un tono de voz muy alto y acelerado, ante esto, Inuyasha abrió la puerta que conectaba su oficina con la de Kagome para vigilar a Koga, ya que se veía capaz de todo.
K: Significa que tus servicios para esta empresa ya están completos. – Dijo totalmente tranquila e impasible.
Ko: Pero, coño ¡¿por qué! – Decía aún más irritado por la actitud de Kagome.
K: Porque estabas contratado por un año solamente. – Decía totalmente segura.
Ko: ¡Pero a otros les has dado un nuevo contrato!
K: Si te sirve de consuelo, tengo un empleo para ti en otra empresa, además de que la persona que va a ocupar tu puesto no es precisamente de mi agrado.
Ko: Sí claro. – Dijo sarcástico. – ¡Pero esta me las pagas perra! – Se acercó furioso hasta ella, algo que asustó a Kagome, pero antes de hacer cualquier movimiento, una fuerte voz lo hizo detenerse.
I: ¡Sí la tocas, te mato! – Dijo Inuyasha muy molesto en el umbral de su puerta.
Ko: ¿Qué? – Dijo volteándose.
I: Si consideras valiosa tu miserable vida será mejor que te largues.
Ko: No me hagas reír. – Dijo desafiante.
K ¡YA BASTA! – Gritó Kagome, intentando mostrarse valiente ante la pelea que se pudiese formar. – Koga, te pido que si tienes algo de dignidad te vayas ahora mismo si no quieres que llame a seguridad y te denuncie. – Koga en ese instante volvió para verla y se dirigió a la puerta dando una amenaza.
Ko: ¡No creas que esto quedará así, me las vas a pagar.
I: Eso lo veremos. – Lo retó Inuyasha. Koga le dio una última mirada resentida a ambos y salió del recinto. Luego de que Kagome se asegurara de que había salido por completo, se dejó caer en la silla, estaba nerviosa y algo pálida.
I: ¿Te encuentras bien? – Preguntó mientras se acercaba a ella.
K: Gracias por defenderme, de no ser por ti ya estuviera en el hospital lesionada. – Quiso mostrarse tranquila pero no convenció a Inuyasha.
I: No tienes que agradecerme nada, después de todo, es parte del trato, además de que nunca dejaría que le pegaran a una mujer en mis narices.
K: Bien…- Kagome se recostó en su asiento y cerró los ojos mientras intentaba tranquilizarse. – otro enemigo más a mi larga lista, y para completar, salió vengativo este.
I: Mientras este con vida, no dejaré que ese infeliz te haga daño.
K: Te lo tomas muy en serio, eso lo del trato.
I: No lo hago sólo por eso, además…tú ya has hecho mucho por mí.
K: Para variar, supongo…- Dijo irónicamente.
I: Déjame que llame a Sango para que te traiga algo.
K: Gracias. – Decía débilmente mientras mantenía los ojos cerrados. Inuyasha salió, le pidió a Sango un té o algo para los nervios, cuando esta se lo trajo, entró de nuevo a la oficina y se lo entregó a Kagome.
………………………………………
Ko: Esa maldita me las pagará. – Decía mientras caminaba por la calle.
(…): Oye, guapo. Quizás te pueda ayudar con eso.
Ko: ¿Umm, ¿y tú quién eres?
(…): Una persona que puede hacer que Kagome Higurashi pague todo lo que ha hecho. – Dijo una mujer alta, esbelta, pelo corto.
Ko: No me importa lo que quieras, ¿cuál es tu nombre?
(…): Yura. Y estoy segura que querrás trabajar conmigo porque además de hacer pagar a Kagome, digamos que tendrás…trabajo de medio tiempo.
Ko: ¿Qué?
Y: Este no es lugar para hablar de este tipo de cosa. – Decía mirando a su alrededor. – Pero si me invitas un café podría aclarar tus dudas. – Dijo sensualmente. Koga lo pensó por un momento pero luego se convenció y fue junto a ella a la fuente de sodas más cercana.
……………………………..
S: Kagome, recibiste una invitación desde Estados Unidos. – Dijo Sango detrás de la puerta de la oficina.
K: Voy. – Decía desganadamente apoyándose en su silla dispuesta a pararse.
I: Yo voy. – Dijo rápidamente alejándose de Kagome y dirigiéndose hacia la puerta. Cuando alcanzó la manija, abrió y recibió el sobre que tenía Sango en sus manos. Luego de ello, cerró la puerta y regresó junto a Kagome, le entregó la invitación y se sentó a su lado. Kagome abrió el sobre y extendió entre sus manos la carta que poseía adentro, luego de leerla, la guardó en su agenda.
K: Creo que no es tan malo. – Decía luego de suspirar.
I: ¿Qué cosa?
K: Tenemos que viajar a Estados Unidos mañana mismo.
I: ¿Por qué? – Dijo con el seño fruncido.
K: Porque están haciendo pruebas con nuevos vehículos todo terreno y tengo que ir para ver los planes de comercio y todo lo demás… El único problema sería… Can you speak english?
I: Yes, I can. – Dijo con una sonrisa arrogante.
K: Sólo es por si acaso de todas formas. En ese caso, tenemos excusa para dejar el trabajo mientras vamos a empacar todo.
I: ¿Y piensas manejar así?
K: Pues…creo que sí.
I: Yo te llevo a tu casa.
K: No, no importa. Estoy bien.
I: No, no lo estás, además no te lo estoy preguntando. – Decía mientras entraba a su oficina para recoger todo.
K: Gracias por darme libre albedrío.
I: De nada. – Dijo sarcásticamente mientras guardaba unas últimas cosas. Luego salieron de la oficina para prepararse para lo que sería un viaje que posiblemente sería inolvidable para ellos dos.
Los dejé con la duda de lo que pudiese pasar, ¿no, lo único que les puedo decir es que más o menos tengo la idea en la mente de todo el transcurso del viaje y ya empecé a hacer el capítulo. Sé que he dejado rezagada a la pareja Sango x Miroku pero apiádense de mi, me falta mucho en la pareja protagonista como para centrarme tanto en personajes secundarios. Además de que luego les voy a dar espacio a ellos dos. Con respecto a las fans de Koga, se que me querrán degollar por el papel que le di pero luego eso lo arreglo. Sin más que aclarar, espero que el capítulo haya sido de su agrado y que dejen su opinión. Sayonara.
