Konichiwa, me alegra que haya gustado tanto el capítulo anterior, agradezco sinceramente sus reviews. Este no va a ser romántico así pero también espero que les guste.
Fría como el fuego Atentados y...más atentadosEn el aeropuerto de Japón se encontraban Inuyasha y Kagome esperando a Sango y Miroku.
K: Que bueno que ellos dos nos acompañarán, así no tenemos tanto trabajo.
I: Siquiera. – Decía mientras miraba a su alrededor.
En ese momento sonó el celular de Kagome y esta contestó la llamada.
K: Aló.
S: Kagome, lo lamento no podré llegar para el vuelo.
K: ¿Qué, Sango, pero ¿por qué?
S: Tengo algunos problemas con la estadía de mi hermano y donde dejarlo, por eso tomaré el vuelo de mañana.
K: Bueno, no podemos hacer nada, ¿no, no importa, te espero en Washington entonces.
S: Gracias Kagome, bye.
K: Adiós. – Luego de despedirse cerró la cubierta de su celular y soltó un suspiro mientras lo guardaba nuevamente en su cartera.
I: ¿Y?
K: No viene. – Dijo mientras escuchó una melodía, vio sacar a Inuyasha su celular y contestar la llamada.
I: Aló.
M: Inuyasha no voy a poder llegar para el vuelo.
I: ¿Qué?
M: Me quedé dormido, me falta mucho para llegar y estoy en una tranca.
I: Sí serás idiota.
M: Dime algo que no sepa, ¿sí? Tranquilo, me voy en el vuelo de mañana.
I: Sango se va mañana, arregla el vuelo con ella.
M: Con mucho gusto. – Dijo con un tono soñador.
I: Deja de ser tan pervertido y madura Miroku.
M: Ok, bueno, gracias, avísale a la Srta. Kagome.
I: Ajá. – Luego de decir esto cerró la cubierta de su celular y lo guardó, dirigió su vista hacia Kagome y habló. – No viene.
K: Grandioso. – Dijo sarcásticamente.
I: Ni modo.
Luego de esto, se encaminaron hasta su vuelo y una vez en el avión…
I: Vaya, que lujoso. – Decía mientras veía maravillado el avión desde el compartimiento de primera clase.
K: Pues sí, ese es uno de los beneficios.
I: Yo quiero la ventana. – Dijo como un niño pequeño muy entusiasmado.
K: Toda tuya. – Decía mientras se sentaba al lado de Inuyasha.
I: Y cuando lleguemos, ¿qué haremos?
K: Nos esperará el chofer de una limusina que nos llevará hasta el hotel y de ahí esperaríamos la visita de Kagura, que es la asistente de Naraku Miyamoto, uno de los socios de Toyota.
I: Ah…. ¿Y luego?
K: Asistiríamos a varios eventos por una semana y luego regresaríamos a Japón.
I: Será… - Decía distraídamente mientras observaba por la ventanilla.
Al rato a Kagome le venció el sueño porque la noche anterior no pudo conciliarlo planeando todo el viaje, haciendo que su cabeza quedara apoyada sobre el hombro de Inuyasha, algo que lo puso nervioso por un momento pero que después la imitó y se durmió apoyando ligeramente su cabeza sobre la de ella. Luego de unas horas de sueño muy necesitadas, despertó Kagome, sobresaltándose por la cercanía de Inuyasha, sin embargo, se movió despacio y no lo despertó o al menos eso creía, porque al cabo de unos segundos, Inuyasha se enderezó y abrió los ojos.
I: Oye… - Decía desperezándose levemente. – ¿Cargas en tu cartera la bolsa que te pedí que me guardaras?
K: Ajá.
I: Pásamela.
K: Bien. – Kagome revisó en su bolso y sacó una bolsa negra pequeña. Se la entregó a Inuyasha y este sacó de allí un Game Boy Advance portátil y Kagome al verlo se asustó. – Te juro que si esa cosa chilla, no dudaré en lanzarla por la ventana. – Decía por el trauma que le había dejado el uso del video juego y su molesto ruido por parte de su hermano. Inuyasha al ver el aspecto tan serio de Kagome se echó a reír.
I: Le quitaré volumen, no te preocupes. – Decía divertido. Kagome se alivió ante esa afirmación y sacó una de las revistas al azar para entretenerse con algo, pero al revisar su contenido…
K: Dios, ¿qué clase de entretenimiento es este? – Dijo señalándoselo a Inuyasha, haciendo que quedara tan sonrojado como estaba ella al ver la revista porno.
I: Uno muy agradable a Miroku. – Decía bromeando mientras veía que Kagome la devolvía a su lugar mientras reía ante lo que había dicho Inuyasha.
K: Seguramente algún viejo verde (hombre de mayor edad que se comporta como un hombre joven y anda con mujeres mucho más jóvenes que él) que viajó en este avión se lo solicitó a la aeromoza.
I: Como está ahorita el mundo ya ni se sabe. – Dijo mientras seguía muy entretenido en su juego.
K: Pareces un niño. – Decía reprochándole.
I: ¡Feh! soy infantiloide, lo acepto. – Dijo aún muy concentrado en lo que hacía.
K: Por lo menos lo aceptas. – Decía resignada mientras buscaba algo en su bolso con que entretenerse.
I: Si quieres te lo presto. – Decía aún sin mirarla mientras jugaba.
K: Paso, pero gracias por la oferta. – Dijo mientras se colocaba los audífonos y se guardaba su Mp3 en el bolsillo.
Cada uno en su mundo, hizo que el viaje pasara rápido, luego de ello, llegaron al aeropuerto de Washington, bajaron y llegaron hasta el que sería el chofer de su limusina.
(…): Good afternoon. You are Inuyasha Taisho and Kagome Higurashi, right? (Buenas tardes. Ustedes son Inuyasha Taisho y Kagome Higurashi, ¿cierto?)
K: That's right. (Eso es correcto.)
I: Where is our luggage? (¿Dónde está nuestro equipaje?)
(…): The hotel has your suitcase, Sr. (El hotel tiene su maleta, señor.)
I: Ok, Thank you. (Ok, Gracias)
(…): Follow me, please. (Síganme, por favor.)
I: ¿Así será todo el tiempo? – Decía dirigiéndose a Kagome mientras caminaban detrás del hombre.
K: No, pero posees buen acento.
I: Gracias, supongo.
K: De nada.
Luego de llegar a la limusina, fueron hasta el hotel y al llegar, se dirigieron a recepción.
K: Buenas tardes.
(…): Buenas tardes. – Saludó el recepcionista.
K: Somos Inuyasha Taisho y Kagome Higurashi.
R: Oh sí, una habitación.
K: No, disculpe, son dos habitaciones, no una.
R: Poseen reservación para una habitación matrimonial porque tenemos entendido que dos personas no llegaron hoy y traspasamos su reservación a otro de nuestros hoteles.
K: ¿Qué? – Decía casi gritando.
R: Lo lamento.
I: ¿Y nuestro equipaje? – Preguntó tratando de hacer tiempo para que Kagome se calmara.
R: Oh, es cierto. – El recepcionista sacó dos maletas nada más.
K: ¿Y el mío?
R: Este fue el que nos llegó.
K: ¡¿Es que no puede hacer nada bien! – Dijo Kagome totalmente furiosa.
R: No se preocupe Srta., seguiremos buscando su equipaje mientras tanto le proveeremos de artículos de higiene como el cepillo de dientes, desodorante, enjuague bucal y…
K: ¡Me importa un pepino si tengo buen aliento o no, en esa maleta tengo archivos muy importantes y ustedes de tarados los perdieron!
I: Calma. – Le decía a Kagome al mismo tiempo que sujetaba ligeramente su brazo, algo que la hizo darse cuenta de su reacción tan escandalosa producida en parte por su ciclo menstrual.
K: Bien, ahora dígame, ¿será que podría enviar todo eso que me ofrece a mi habitación y darme la dirección de algunas tiendas de ropa? – Dijo un poco más calmada.
R: Oh sí, por supuesto.
Después de eso, el botones los dirigió hasta su habitación, entregándole las llaves y las maletas a Inuyasha para luego retirarse. Luego de ello, Inuyasha abrió la puerta de su habitación y ambos se llevaron una gran sorpresa al ver una habitación con decoración romántica hecha para la luna de miel de unos recién casados.
K: Para rematar. – Dijo irónicamente mientras entraba seguida de Inuyasha.
I: Yo pensé que este tipo de lugares existían sólo en las películas.
K: Pues no, ahora lo sabemos. – Decía mientras se sentaba en la cama. – Al menos es cómoda.
Inuyasha se acercó hasta una de las almohadas y la levantó encontrando unos chocolates debajo.
I: Y luego dicen que el cine no educa. – Decía mientras destapaba los chocolates para comérselos.
K: Se ve que lo has visto muchas veces, ¿no? – Dijo irónicamente mientras reía ante la acción de Inuyasha.
I: Unas cuantas. – Decía sarcásticamente mientras se sentaba a su lado y le ofrecía un chocolate a Kagome, algo que esta rechazó.
K: No gracias, este…¿cargas tu computadora portátil?
I: Sí.
K: Préstamela.
I: Ahorita voy. – Dijo mientras continuaba comiendo. – Por cierto, no creo que sean sólo archivos lo que cargabas en esa maleta, ¿no?
K: Pues…tienes razón. Cargaba muchas cosas caras ahí.
I: ¿Cómo qué? – Decía destapando el último chocolate que le quedaba.
K: Veamos… - Hizo un ademán mientras pensaba para luego continuar. – Mi estuche de maquillaje Estee Lauder, mi perfume "Pink" de Lacoste, "Intuition" de Estee Lauder, el de Ralph Lauren, mis sostenes Van Ralte, mi computadora portátil…
I: Ok, ya capté. – Dijo mientras se paraba a buscar en una de sus maletas su computadora. – Metiste todo lo de valor ahí dentro.
K: En realidad…sí.
I: No debiste traer tanta cosa.
K: Son necesarias, aunque no lo creas.
I: Ajá, y el hecho de traer tres perfumes diferentes, es un asunto de vida o muerte. – Dijo sarcásticamente mientras sacaba de su maleta la computadora portátil.
K: Es una estrategia muy bien formulada, pero claro, es muy profundo para ti. – Decía cruzándose de brazos.
I: Pruébame. – Decía insolentemente, mientras empezaba a sacar sus cosas de la maleta.
K: Los ejecutivos con los que hacemos negocios, son por la mayoría hombres, entonces, son más propensos a las feromonas y los perfumes las tienen.
I: ¿Y tu brillante plan es...?
K: Déjame terminar la idea, ¿sí? El punto es que estas se encuentran en los perfumes en diferentes grados de concentración, por ello es que son tan caros. – Inuyasha paró lo que hacia y la miraba, incitándola indirectamente a que continuara. – Entonces, ellas actúan como una especie de seducción sin palabras, haciendo más provocativa a la mujer, por eso, yo veo, con que clases de hombre trato y como me puede ayudar a hacer cooperar y obtener lo que quiero, en un sentido profesional, claro está. – Aclaró antes de que Inuyasha la pudiese acusar de algo - Porque a pesar que la mujer no sea muy atractiva, esto ayuda bastante.
I: Pero hasta donde tengo entendido, el cuerpo por si sólo lo produce.
K: En una cantidad más reducida.
I: Pero mira lo inteligente y seductora que saliste. – Decía sarcásticamente con una sonrisa burlona. – Y yo creí que eras una tonta sin remedio.
K: La idea es que parezca eso para hacer bajar la guardia al enemigo.
I: No, yo creo que has forzado mucho tu pequeño cerebro buscando información y aparentas ser lista.
K. Y por eso soy una de las mujeres más temidas en todo Japón. – Dijo sarcásticamente.
I: ¿Quién sabe? La idiotez asusta. – Decía molestándola.
K: Deja. – Dijo, colocándose la computadora sobre las piernas y prendiéndola.
Inuyasha terminó de acomodar todo lo que tenía en la habitación y se fue a bañar. Cuando salió, vio a Kagome dejar la computadora a un lado y suspirar.
I: ¿Qué? – Dijo viendo su cara de preocupación.
K: Voy a salir.
I: ¿A dónde?
K: A alguna tienda, hoy hay un evento a las nueve, es muy importante que vayamos y con la pérdida de mi maleta, no tengo ni siquiera ropa interior. – Dijo parándose, tomando su cartera y acomodándose levemente el cabello.
I: ¿Y eso es con traje? – Dijo con el seño fruncido.
K: Noooo, vestidos como duendes y hadas, ¿oíste? – Decía sarcásticamente.
I: Mierda, no cargo traje. – Dijo con una mueca de frustración.
K: Insensato, eso era lo menos que te podía faltar. – Dijo parándose en la puerta.
I: ¿Ya qué, voy contigo. – Decía mientras se ponía los zapatos y tomaba su billetera.
K: Vamos pues.
Ya en el centro comercial, Kagome e Inuyasha se separaron dentro de una tienda muy extensa, Kagome fue a ver los perfumes, se compró dos, más el maquillaje y cremas para el cuerpo y la cara. Luego de ello, escogió la ropa interior para finalmente escoger la ropa de fiesta y si le rendía el tiempo, la ropa casual. Inuyasha simplemente compró dos trajes junto con sus zapatos, se compró un perfume nuevo y luego fue a ver el área deportiva. Cuando se hartó de eso fue a buscar a Kagome para irse, pero entrando en el área de ropa para dama, todo quedó en penumbras y se escuchó un grito por parte de Kagome, Inuyasha se alarmó y sacó de su bolsillo una linterna que usaba como llavero y corrió hacia los probadores. Cuando llegó, vio un hombre amenazándola con un arma y esta tapaba a medias con un vestido en sus manos su cuerpo en sólo ropa interior dentro del cubículo. Sin dudarlo ni un minuto, Inuyasha atacó al sujeto, dejándolo inconsciente en el suelo. Kagome estaba pálida y abrazó a Inuyasha en busca de protección, soltando el vestido y con sólo su ropa interior, en eso, las luces volvieron e Inuyasha tuvo una vista privilegiada de las curvas de Kagome, pero pensando que estaba como Miroku por lo que sentía, hizo que ella se separara de él y le entregó el vestido que yacía en el suelo con una sonrisa burlona y mirándola descaradamente de arriba a abajo. Ella, no entendiendo nada, lo miró contrariada pero luego se dio cuenta de que su ropa no le estaba tapando mucho. En ese momento reaccionó.
K: ¡Largo! – Le decía mientras lo empujaba fuera del probador y cerraba la puerta para vestirse.
I: ¡Que forma tan inusual de agradecer! – Le decía fuera del cubículo.
K: ¡Cállate! – Le decía aún adentro. – ¡Eres un cerdo!
I: ¡Pero si tu fuiste la que se me lanzó a los brazos! – Decía casi gritando.
K: ¡Y tú aprovechaste la situación! – Luego de decir eso, Kagome salió con la ropa con la que había llegado y el vestido en los brazos. – Ya tengo todo lo que necesito, así que vámonos.
I: Sí, eso, hazte la loca (desentendida) – Dijo sarcásticamente mientras la seguía hasta la caja.
K: Déjame en paz. – Decía mientras pasaba la tarjeta de crédito a la cajera luego de notificarle que había un asesino en serie inconsciente al lado de los probadores. Luego de pagar todo con un gran descuento para que no dijera nada sobre la tienda, fueron a una fuente de sodas. Luego de sentarse pidieron cada uno un jugo y un pan dulce. Luego de comer durante un rato…
K: Gracias. – Dijo secamente mirando para otro lado.
I: De nada. – Dijo en el mismo tono, luego revisó la hora. – Nos queda media hora, será mejor que volvamos.
Luego de ello, se dirigieron al hotel y cuando llegaron, escucharon una gran explosión en la parte superior, haciendo caer trozos de techo y demás escombros muy cerca de ellos, todos estaban en shock menos ellos dos. Kagome tenía expresión de fastidio e Inuyasha de preocupación.
I: ¡Coño, mis cosas! – Dijo llevándose una mano a la frente.
K: ¿Qué cargabas? – Decía con una sonrisa burlona, pudiéndole restregar en la cara que la pérdida de las cosas de uno, duele.
I: Mi Game Boy, mi perfume, mi reloj, porque el que cargo es muy barato y el caro lo dejé allá, además de mi ropa.
K: Ves que si duele. – Le dijo reprochándole.
I: Creo que sí. Será mejor pedir otra habitación. – Dijo resignado mientras se dirigía al recepcionista que lo veía muy sorprendido por lucir tan tranquilo. – Por razones obvias...- Dijo señalando el techo con su dedo. – necesitamos otra habitación.
R: En...enseguida. – Decía el recepcionista mientras le daba la llave y le indicaba donde se encontraba la habitación con la voz aún quebrada y las manos temblorosas.
Luego de ello, Inuyasha le hizo un ademán a Kagome para que lo siguiera y esta fue caminando detrás de él. Cuando llegaron hasta una de las puertas, Inuyasha probó la llave y entraron, no era una habitación con motivos románticos como la otra pero tenía una cama matrimonial.
K: Siquiera no es tan cursi. - Dijo entrando mientras dejaba algunas bolsas en la repisa y se llevaba otras al baño. Luego de estar en el baño por un rato, salió ya vestida y fue hasta la peinadora para maquillarse y demás, mientras Inuyasha entraba al baño para cambiarse de ropa. Una vez listos los dos, salieron encontrándose con el chofer que los había recogido en el aeropuerto en la puerta del hotel, lo saludaron y entraron en el vehículo, suspirando los dos al mismo tiempo.
I: Sólo falta que nos caiga un avión con un piloto suicida en el evento ese. – Dijo mientras recostaba su cabeza en el respaldar del asiento.
K: O que nos manden una bomba atómica. – Decía siguiendo el juego pero con una expresión de fastidio.
I: Muy cara. – Dijo mientras mostraba una sonrisa y Kagome reía.
K: Como si dinero les faltase. – Decía resignada.
I: De todas maneras, esos ricos son muy pichirres. – Dijo mientras se incorporaba y la miraba.
K: Aún así. ¿Sabes? Recuerdo que tú ahora debes de cuidar de un niño, no está bien que te arriesgues tanto.
I: No hay problema. – Decía relajado. – Si muero yo, Kikyo va a tener que lanzarle el muerto a otro.
K: Inuyasha...- Decía en un tono reprochador. – Esto no es juego.
I: Yo se lo que hago, déjame tranquilo.
K: Como si tuviera elección. – Dijo preocupadamente mientras observaba por la ventana.
Luego de ello, llegaron al evento, hicieron lo mismo que en el evento anterior a lo que se refería a adular a los ejecutivos y luego regresaron al hotel. Entraron apenas con los ojos abiertos a la habitación.
I: Esto es una explotación, necesito buscar un sindicato. - Dijo luego de bostezar.
K: Definitivamente. – Decía mientras entraba a la habitación seguida por Inuyasha.
I: ¿Y eso? – Decía señalando una bolsa y un ramo de rosas.
K: No sé. – Dijo mientras tomaba el ramo y leía la nota en silencio.
I: ¿Y? – Decía mientras se sentaba en la cama y se sacaba los zapatos.
K: Es de Koga... – Dijo quedamente.
I: ¿Cómo? – Preguntó con el seño fruncido girándose para quedar su rostro al frente del de ella.
K: Dice que lamenta lo que hizo, la forma como se comportó y lo que estuvo a punto de hacer, que no merece mi perdón y que tratara de enmendarlo empezando por este detalle. – Dijo señalando el ramo.
I: ¿Y tú le vas a creer? – Decía mientras se encontraba en suspenso y con los músculos contraídos.
K: Lo bueno de todo esto es que está arrepentido y que no tendría que preocuparme por una próxima venganza, yo lo perdonaré diplomáticamente para evitarme problemas pero por supuesto no voy a volver a confiar en él.
I: A mi me parece que de todas maneras es muy arriesgado.
K: Piensa Inuyasha. – Decía mientras dejaba a un lado el ramo y sacaba su celular para revisar los mensajes que tuviese. – Si no lo hago, lo que conseguiré será que me odie más, entonces, si de verdad está arrepentido, espero poder dejar las cosas así y tratarlo cortésmente. Ahora lo que menos necesito son más enemigos.
I: En parte tienes razón.
K: ¡No lo puedo creer! – Decía mientras leía el mensaje y se llevaba una mano a la frente en señal de sorpresa y frustración.
I: ¿Qué? – Preguntó con el seño fruncido.
K: ¡Mañana también hay un evento en la noche! – Dijo totalmente irritada.
I: ¡Maldición! – Dijo levantándose.
K: Y para rematar, es de disfraces, y en sí, es una fiesta, o sea que…¿sabes bailar?
I: Pues…sí, pero eso con nosotros, ¿qué?
K: Es una fiesta hecha por la hija de un empresario muy importante, no nos conviene faltar porque se vería muy mal.
I: Pero si es con baile y eso, entonces, ¿es una rumba hecha por una chama (muchacha) caprichosa?
K: Sí, y me termina diciendo Kagura que ya nos compró los disfraces y que son los que están más de moda, según ella.
I: ¿Y eso dónde está?
K: Me dice que me envió un paquete y que ya debería estar aquí.
I: Entonces debe ser este. – Dijo tomando la bolsa.
K: Seguramente. – Decía mientras se acercaba a él para ver el contenido del paquete.
En eso, Inuyasha sacó dos bultos forrados con papel de seda, uno rosado y el otro azul, rápidamente le dio el rosado a Kagome y se sentó para abrir el azul, ella lo imitó y ambos quedaron totalmente sorprendidos por el contenido del de él.
I: Ni hablar, no me voy a poner esta vaina, pareceré un marico. – Dijo echando a un lado el disfraz.
K: No creo que te vaya a quedar tan mal.
I: Sí claro - dijo sarcástico.
Luego fue el turno de Kagome, abrió el contenido y tuvo la misma impresión de asombro que él.
K: ¿En qué estaba pensando Kagura al comprar esto? Me veré como la propia zorra. – Decía mientras examinaba la ropa.
I: No creo que sea para tanto. – Dijo devolviéndole lo dicho anteriormente por ella con respecto al disfraz de él.
K: Deja. – Dijo mientras volvía a guardar el contenido en la bolsa y la puso a un lado de la cama.
Como a Kagome no le dio tiempo de comprar más ropa, se quitó las sandalias y se acostó en la cama con el vestido aún puesto.
I: Supongo que esta vez no podré ofrecerte una muda (cambio de ropa). – Dijo mientras se quitaba la chaqueta y se desabotonaba la camisa. – Pero en lo que respecta a mí, no me importa si te da un "ojogasmo" con sólo verme pero no me dejaré la camisa. – Decía burlón.
K: Ni que fueras Tom Cruise. – Dijo sarcásticamente.
I: Por lo menos soy más joven que él, porque a punta de operación es que medio se conserva. – Decía mientras se acostaba al lado de Kagome.
K: Como sea, no tengo ganas de pelear ahorita, esperemos hasta mañana. – Soltó un bostezo luego de decir eso, se acurrucó en la parte de la sábana que le tocaba y se durmió profundamente. Luego de ello, Inuyasha la imitó para intentar dormir toda la noche.
Sé que parezco cruel al no decirles de que se van a disfrazar pero es necesario crear algo de suspenso, ¿no? No coloqué el capítulo así romántico pero el próximo si va a tener más romance y cosa, porque la explicación que le veo yo del uso a veces excesivo de comentarios sarcásticos en el fic es que yo soy así, entonces el autor (más si es un principiante como yo) de una u otra forma deja plasmado parte de sí en la historia (o al menos esa es la percepción que tengo). En fin, espero que haya sido de su agrado y que dejen su opinión. Sayonara.
