Como lo prometido es deuda, aquí tienen la continuación del fic, este será el último capítulo que yo escriba y pues, agradezco todo el apoyo que me han brindado, agradezco también que hubiese tanta gente ofreciéndose para continuarla, lamento haber tenido que rechazar personas, hubiese querido tener más fics que dar, pero bueno, en resumen agradezco su apoyo y sus reviews y espero que este capítulo también les guste y que me den su opinión.

Fría como el Fuego

¿Matrimonio?

A la mañana siguiente, Inuyasha despertó junto con los primeros rayos del sol. Se volteó y observó a Kagome que yacía profundamente dormida a su lado. Después giró su vista al trofeo que ella había ganado en el concurso, en ese momento, recordó todo lo acontecido en la noche anterior e hizo una mueca de desagrado. Se levantó y fue al baño para asearse y cambiarse. Una vez en la ducha, analizó la situación en la que se encontraba.

I: "¿Y ahora qué genio?" – Empezó a reprenderse a sí mismo. – "¿En qué estoy metido? Kagome y yo ¿qué somos?" – Mostró una sonrisa irónica ante sus propios pensamientos, la cual se borró al instante cuando recordó su conversación por teléfono con Sesshomaru.

FLASHBACK

Mientras Kagome hablaba "amenamente" con unos empresarios, Inuyasha aprovechó la oportunidad para salir y respirar por un momento. Pero luego de unos minutos, una idea cruzó por su mente, sacando así su celular y marcando un número. Después de una corta espera, atendieron el teléfono.

(…): Buenos días, Empresa Taisho, ¿en qué puedo ayudarle?

I: Hola Sara, es Inuyasha, ¿me pasas a la oveja negra de la familia? – Preguntó burlón mientras escuchaba una leve risa al otro lado del auricular.

S: No creo que deba decirle eso a él. Y ya se lo comunico. – Avisó una vez retomado su compostura.

I: Ok – Luego de un rato, se escuchó una potente voz.

S: ¿En qué puedo servir a la escoria del mundo? – Preguntó Sesshomaru impasible.

I: "Luego preguntan si tenemos algún problema" – Pensó irónico – Yo también estoy saltando de alegría por oírte. – Respondió sarcástico. – Mira, el asunto es grave, así que tendrás que escucharme. – Acotó muy serio.

S: ¿Y qué se supone que estoy haciendo? – Preguntó fastidiado.

I: Teniendo consideración con los más débiles, según tú. – Respondió en el mismo tono. – El problema que tengo es monetario, en otras palabras y a pesar de que me odies más que al gobierno, necesito lo que me corresponde por derecho, que sería la mitad de la herencia. – Terminó tajantemente.

S: Ya sabía que para preguntar si gozaba de buena salud no era. – Dijo sarcástico. – Pero ya que tengo en mis manos toda la herencia. No creo que te molestes si me dices que cosa es lo que necesita de tanto dinero.

I: No pretendo ocultarte nada porque a fin de cuentas tú estás involucrado y mi parte es la más difícil. Nomunaga murió y su hijo quedó huérfano.

S: ¿Y quién demonios era él? – Preguntó cansado de tantos rodeos.

I: Tú siempre tan apegado a la familia. – Comentó sarcástico. – Era un primo y su última voluntad fue que su hijo sea cuidado por la familia Taisho.

S: ¿Y si uno no puede? – Preguntó retomando el interés.

I: Entonces queda en un orfanato. Pero ya acepté que estuviera conmigo y yo me encargaré de él. Lo único que debes hacer tú es darme el dinero.

S: ¿Y debo suponer que esto no es un chantaje para que tomes parte de la herencia? – Preguntó desconfiado.

I: A diferencia de ti, tengo sentido común y no iba a abandonar a su suerte a un niño de siete años de edad. Pero si no me crees, bien puedes llamar a Kikyo, porque ella está encargada de él temporalmente.

S: ¿O sea que vas a volver con ella?

I: Dios me libre. Ni porque fuera la última mujer en el planeta. Y tú bien sabes que el sentimiento es mutuo.

S: ¿Vas a estudiar psicología?

I: Sesshomaru ¿qué idioteces estás preguntando? – Cuestionó enojado por el ridículo interrogatorio.

S: Sí ese niño va a estar bajo tu custodia, necesitarás a alguien que sepa tratarlo, así que no te daré el dinero hasta que te cases. Mira, me necesitan. Adiós idiota.

I: Yo… - No pudo contestar porque la llamada había finalizado. - ¡Agradable hermano el que me gané! – Exclamó sarcástico y a la vez preocupado.

FIN DE FLASHBACK

I: "¿Qué me case? ¿Quién en su sano juicio se va a casar así como así?" – Terminó de bañarse y salió de la ducha para vestirse. – "¿Quién lo haría? ¿Kagome?" El mundo se acabaría entonces. – Masculló con una sonrisa irónica.

Para cuando salió, vio a Kagome ya levantada que le pasó por un lado para ir al baño sin dirigirle la palabra.

I: "Y tuve la ingenuidad de preguntarme si ella hubiese querido". – Pensó reprochándose su estupidez.

Cuando ambos estuvieron listos, se dirigieron a la puerta. Inuyasha fue el que giró la manija, encontrándose con un sobre blanco a sus pies, sin más información que su nombre. Extrañado, lo tomó y abrió. Sacó y desplegó una hoja que se encontraba dentro y leyó en silencio.

"Inuyasha:

Debes sentirte halagado de poder ser advertido. Tú preciosa y querida Kagome está en un peligro inminente y tú no podrás protegerla. Pero ¿sabes qué? No somos tan ruines como crees y tenemos la posibilidad de perdonarle la vida. Sí, tal y como lo lees. Lo único que debes hacer es alejarte de ella y le estarás salvando la vida a tu "novia".

Sí en verdad le tienes al menos consideración, será mejor que lo hagas lo más pronto posible."

I: "Malditos, aquí obviamente hay algo más" – Pensó preocupado para luego mirar a Kagome que lo observaba expectante. – No te preocupes, es sólo Kikyo amenazándome. – Respondió afablemente, haciendo sentir más tranquila a Kagome mientras empezaban a caminar.

K: Bueno, creo que tendrá buenas noticias porque volvemos hoy. – Informó fríamente.

I: "ya se volvió a cerrar" – Pensó con amargura. - ¿Y eso?

K: Todo lo necesario ha sido concluido, no tenemos motivos para quedarnos más tiempo aquí.

I: Ya veo. – Respondió pensativo. – Oye… muy bien, tú ganas, perdón por "molestarte" anteanoche. – Dijo con desgano, dejando su orgullo a un lado.

K: Oh… - Exclamó sorprendida – No esperaba que te disculparás. – Respondió honestamente.

I: A todos nos toca alguna vez dejar las apariencias atrás ¿no? – Preguntó con una sonrisa que Kagome correspondió.

K: Te perdono. – Dijo alegremente.

Luego de su ya segunda reconciliación, hicieron unos últimos trámites para concluir con su vuelta al hotel y preparar sus maletas. Mientras estaban en eso, Inuyasha empezó a "analizar" detalladamente todo.

I: "Veamos Inuyasha…" – Se puso a pensar mientras recogía sus cosas. – "Tienes a cuestas la responsabilidad de cuidar a un mocoso. Te quedan tres semanas para conseguir una solución a eso, en la cual está el obstáculo de un matrimonio donde no tienes a nadie a quien elegir. Encima, está la seguridad de Kagome, donde vas a tener que renunciar a tu empleo y a su oferta de ayuda con la crianza de Shippo. El suicidio no es una buena opción porque no voy a salir de un infierno para entrar en otro, así que por muy tentador que sea el cuchillo grande que está en mi cocina, me tengo que abstener a esa idea. Peo hipotéticamente hablando ¿Qué pasaría si me casara con Kagome? Ay, ya empecé con mis idioteces" – Cerró su maleta bruscamente, enojado consigo mismo al no conseguir respuestas concretas. Kagome lo miró extrañada pero no dijo nada para no poner las cosas en peor estado.

Una vez en el avión, Inuyasha volvió a poner a trabajar sus neuronas.

I: "Si Kagome se casara, esos asesinos no podrían matarla porque todas sus acciones pasarían a su esposo ¿no? Y si hacen que se divorcien, sólo obtendrían la mitad, algo que no les convendría, teniendo como única opción, aliársele o en dado caso, hacerla quebrar de forma trabajada y a puro nivel empresarial, lo que les sería casi imposible con lo astuta que es Kagome. Si la solución a todos nuestros problemas es el matrimonio ¿pudiese ser que…?

K: ¡Inuyasha! – Dijo Kagome casi gritando al ver que Inuyasha no la escuchaba.

I: ¿Ah? ¿Qué? – Preguntó saliendo de su ensimismamiento.

K: Pregunté que si te da la gana de comer chocolate ahora. – Respondió enojada.

I: Ah, perdón, no te había oído. Y si, si quiero. – Kagome le paso una barra de chocolate para volver a leer su revista. – "Pero ella no se va a casar así como así, en dado caso, tendría que convencerla."

Luego de unas horas, llegaron a Japón y ambos se dirigieron hasta la "casa" de Kagome.

I: ¿A esto le dices casa? – Preguntó incrédulo mientras bajaba las maletas del taxi y miraba la elegante mansión que se encontraba al frente.

K: Sí, aquí es donde vivo. – Respondió abriendo la puerta y viendo a lo lejos que se acercaban dos sirvientas y recogían las maletas. – Por favor, lleven estás dos maletas… - Decía señalando las maletas de Inuyasha. - …a la habitación que se encuentra al lado de la mía.

(…): Sí, como diga, srta. – Respondió la muchacha recogiendo las maletas y llevándolas al interior.

I: Que mantequilla, tienes una mansión para ti sola y con sirvientas incluidas. – Le dijo burlón mientras caminaba al lado de ella hacia el interior del edificio.

K: Yo no la compré, simplemente le doy uso a lo que sería el pago de mi esfuerzo en la empresa. – Dijo defendiéndose.

I: ¡Y que pago! – Exclamó sorprendido.

K: Yo casi nunca estoy en casa, y cuando estoy, por lo general ni siquiera llamo a las sirvientas y me hago todo yo misma.

I: Ah, eso es masoquismo, ¿tienes a medio mundo bajo tus órdenes y no lo aprovechas? – Preguntó incrédulo.

K: A mi no me gusta dar órdenes.

I: oh, sí, seguro. – Contestó sarcástico.

K: Es verdad, pero es mi trabajo. Y el hecho de que sea buena haciendo algo no significa que me guste. – Dijo mientras entraba a su habitación.

I: Sí, ya, no te enfades y dime donde está mi cuarto.

K: Ahí al lado. – Dijo señalando la puerta a su derecha para luego cerrar la suya y dejar a Inuyasha en el pasillo.

I: Definitivamente va a tomar tiempo convencerla. – Decía para sí mientras entraba en su cuarto.

…………………………………………………………………………………………….

Y: Ya envié la carta a Inuyasha, espero que haga caso. – Dijo Yura sentándose en la silla que se encontraba al frente del escritorio de Hiten.

H: Sí tu ridícula idea funciona, todo se nos haría más fácil ya que esos dos están enamorados y los únicos que no lo ven son ellos.

Y: Y si Inuyasha se aleja de Kagome…

H: Entonces nos aprovecharemos del dolor de ella para quitarla del camino sin arriesgarnos a ser localizados. – Dijo con una sonrisa triunfal.

Y: Así es pero…yo me puse a revisar la vida de Inuyasha y un matrimonio creo que es lo único que podría quitarle todos sus problemas.

H: Es cierto, entonces, tendremos que impedirlo por si se les ocurre esa descabellada idea.

Y: ¿Qué sugieres? – Preguntó con reticencia.

H: Ya veremos…ya veremos. – Dijo sonriendo y con un brillo malévolo en los ojos.

…………………………………………………………………………………………….

Al día siguiente, Inuyasha y Kagome estaban desayunando en el comedor, mientras que Inuyasha se debatía mentalmente.

I: Oye, Kagome, una pregunta. – Dijo llevándose un pedazo de pan a la boca.

K: Dime. – Respondió, revolviendo el azúcar en su café para luego llevárselo a la boca.

I: ¿Te casarías conmigo? – Preguntó como si fuese lo más normal del mundo.

K: ¡¿QUÉ! – Preguntó haciendo que su café se derramara sobre la ropa y pegara un leve grito.

I: Mal momento. – Dijo reprendiéndose a sí mismo mientras se acercaba a ella para ver su estado.

K: No te preocupes, ya vengo. – Se levantó y corrió a su cuarto para cambiarse.

Inuyasha se quedó en la mesa preocupado por como estuviese ella mientras que las sirvientas que se encontraban cerca y escucharon la conversación, salían a hacer sus quehaceres con una sonrisa pícara en los labios.

I: "Tenías que hacerlo en ese momento ¿no?" – Empezó a regañarse. – "Si antes pensabas que no iba a aceptar, ahorita menos."

Luego de unos minutos, bajo Kagome totalmente seca y con otra ropa.

K: Inuyasha… - Empezó a decir una vez estando al frente de él. - ¡¿QUÉ DEMONIOS CREÍAS QUE HACÍAS AL PREGUNTARME ESO! – Preguntó gritando, roja de la rabia.

I: Yo… - Empezó a decir intimidado. – Yo lo decía seriamente. – Terminó valientemente su oración.

K: ¿Qué? – Preguntó incrédula.

I: Mira, esto del falso noviazgo no va a funcionar y pienso que con el matrimonio, esos asesinos te dejaran en paz.

K: ¿Y tú intuyes que yo me voy a casar al frente de Dios y de la gente simplemente por mi seguridad? – Le preguntó mirándolo con sorna.

I: ¿Por qué no? Además, no es tan serio. – Mal comentario el que escogió porque Kagome recobró su enojo.

K: SÍ SERÁS DESVERGONZADO, ¿CÓMO SE TE OCURRE DECIR QUE NO ES SERIO? ¿ACASO CREES QUE EL MATRIMONIO ES UN JUEGO? – Le reprendió llena de ira.

I: No, no, a mí en alguna parte de mi ser debieron quedar los sermones de mi mamá diciendo que fuese honesto y todo lo demás pero simplemente sugería, ya que trae beneficio a los dos.

K: Inuyasha, yo me casaré el día en que esté totalmente segura de mi amor por alguien, esto no es un negocio, es un compromiso para toda la vida. – Y sin más que decir, tomó las llaves de su auto y salió para dirigirse a la empresa echando humo por la cabeza.

I: ¿En que me metí? – Dijo una vez que hubiese salido Kagome del recinto, llevándose las manos a la cabeza.

…………………………………………………………………………………………….

Una vez en la empresa, Kagome entró sin siquiera responder a los saludos y con la cara roja de la rabia. Cuando llegó a la oficina, tuvo que organizar todo el trabajo que tenía ya que Sango y Miroku se iban a quedar en Estados Unidos por un día más antes de volver a Japón.

Luego de acomodar todo el trabajo, se sentó en el escritorio para iniciar sus actividades y despejar la mente, algo que sólo quedo en el deseo porque en ese momento tocaron la puerta.

K: Pase. – Dijo secamente creyendo que sería Inuyasha.

(…): ¿Aún enojada conmigo? – Preguntó una voz masculina diferente a la de Inuyasha.

K: ¿Eh? – Levantó la vista y observó a Koga al frente de ella. – Koga… - En ese momento se puso pálida al recordar lo que había intentado hacer la última vez que lo había visto.

Ko: Hola Kagome. – Saludó con una sonrisa.

K: ¿Qué…? ¿Qué haces aquí? – Preguntó desconfiada.

Ko: Pasaba por aquí ya que te tengo una oferta. – Dijo sonriente mientras tomaba asiento en la silla al frente del escritorio.

K: ¿De…qué se trata? – Preguntó sin entender y por instinto, movió ligeramente su asiento hacia atrás.

Ko: No temas de mi, Kagome. Yo jamás te haría daño, créeme. – Le decía con una mirada de arrepentimiento.

K: "Eso ni él mismo se lo cree" – Pensó para luego mover ligera y negativamente la cabeza ante esos pensamientos. – "Definitivamente la compañía de Inuyasha me está influenciando demasiado" Está bien, Koga, te creo. "Me sigue dando mala espina" ¿Qué es lo que querías decirme?

Ko: Sabes que me dijiste que era posible que me encontraras un puesto en esta empresa, uno no tan importante como lo es vicepresidencia pero que permitiría seguir trabajando para ti. Entonces, vine a pedirte ese empleo.

K: ¿Por qué? – No entendía su actitud tan "amable".

Ko: Mira, si voy a otra empresa, obviamente no me van a tener tanta consideración como aquí, así que lo pensé bien luego de que me tranquilicé y decidí estar aquí. Por cierto, ¿no debería estar el bestia aquel por aquí? – Preguntó mirando hacia la oficina de Inuyasha.

K: No ha llegado. – Respondió distraídamente mientras analizaba la situación.

Ko: Que suerte, así no se entromete. ¿Con él es que estabas enojada? – Preguntó con toda la intención de ver hasta que punto estaban las cosas.

K: Este, sí pero bueno, Koga, con respecto a tu trabajo y la forma como te comportaste el otro día… - Empezó a decir Kagome.

Ko: Kagome, yo ya me disculpe y me arrepiento de eso, ¿acaso no puedo ser perdonado? – Preguntó con exagerada humildad a Kagome, la cual, no tuvo más opción que aceptarlo.

K: Muy bien, pero Koga, preferiría que guardemos las distancias. ¿Sí?

Ko: "Ni loco, eso no me sirve" De acuerdo, preciosa, sé que mi perdón no vendrá tan pronto pero sé que en ese corazón tan grande que tienes podrás darme tu perdón. Entonces, ¿cuál sería mi cargo? – Preguntó mientras la puerta a sus espaldas se abría.

I: ¿Cargo? – Preguntó Inuyasha mientras terminaba de entrar y miraba a Kagome acusadoramente.

K: No lo sé muy bien todavía pero te lo haré saber tan pronto tenga todo listo. – Le dijo cordialmente a Koga, ignorando por completo a Inuyasha.

Koga al ver la tensión en el ambiente, no quiso causar más porque vio que con lo que había logrado, era más que suficiente.

Ko: Muy bien, entonces me voy, gracias, preciosa. – Dijo saliendo por la puerta mientras Inuyasha se acercó a ella y se sentó al frente mirándola reprobadamente.

K: ¿Qué? – Preguntó luego de ver que Inuyasha no hablaba.

I: ¿Qué se suponía que estabas pensando al traer de vuelta a un sádico violador a la empresa? "preciosa" - Le preguntó irónico.

K: Deja el sermón, Inuyasha. Yo ya te expliqué una vez lo que significa para mí ganarme un enemigo. Además, me aseguraré de que su trabajo quede distanciado del mío. Y…- Mostró una sonrisa irónica – no es el mejor momento para que me reproches. – Comentó recordando el incidente de la mañana. – Pero para arreglarnos, puedes darme unas disculpas y olvidaré todas tus idioteces.

I: Oye, no soy tan feo como para considerar que el que yo le proponga matrimonio a una mujer sea una idiotez. – Le respondió defendiéndose.

K: Cierto, lo que hiciste, lo hacen muchos hombres todos los días y definitivamente no eres feo pero el hecho de que lo hagas por pura conveniencia es de lo peor. Ah, y nuestro "noviazgo" se acabó. – Dijo fríamente.

I: Muy bien, entonces tendré que devolver tu regalo. – Decía haciéndose el resignado mientras miraba a Kagome de reojo.

K: ¿Re...regalo? – Preguntó totalmente sorprendida.

I: Ah sí, y con lo caro que me salió, por eso es que llegué tarde, ojalá acepten devoluciones. – Respondió levantándose.

K: No, espera, ¿qué era? – Preguntó como una niña arrepentida.

I: ¿Para qué quieres saber si ni siquiera lo aceptarás? – Le preguntó volteándose.

K: Sólo por curiosidad. – Se excusó.

I: Bien, un anillo de compromiso. – Le dijo calmadamente mientras Kagome abría inmensurablemente sus ojos.

K: ¿Qué que? – Preguntó incrédula.

I: Tú dijiste que si no amabas a alguien, no te casarías con él, ¿no? Bueno, mi solución es que ya que hemos sido amigos y me he robado uno que otro beso, pues, ¿qué te parece si nos ponemos un poco más serios y jugamos a los novios con todos los derechos que eso implica? – Preguntó con una sonrisa burlona y sincera a la vez.

K: Yo no me voy a acostar contigo si eso es lo que pretendes. – Le dijo desconfiada.

I: Sería bueno hacerlo para ver que tal eres pero en realidad no me refería a eso. – Le respondió distraídamente.

K: Sí serás… - Empezó a decir.

I: ¿Entonces, qué? ¿Aceptas o no? – Le preguntó con intriga.

K: Yo…yo… "¿Qué hago Dios mío? ¿Le digo que sí? ¿Es correcto hacerlo?" – Mientras se debatía mentalmente, Inuyasha la miraba con una sonrisa burlona. – Sí no quitas esa ridícula sonrisa de tu cara, juro que ni siquiera te voy a dar chance de besarme. – Le advirtió seriamente.

I: O sea, ¿qué es un sí? – Preguntó como sí ya estuviera cansado de tanta espera.

K: Pues…sí. – Respondió tímidamente mientras se sonrojaba y desviaba la vista.

I: ¡Por fin te dignaste a hablar! – Exclamó.

K: ¡Oye…! – Le reprendió, pero antes de decir más, ya Inuyasha se había acercado a ella y la estaba besando. Kagome se movió hacia atrás pero Inuyasha la detuvo por la cintura.

I: No, esta vez dejé claro que era con todos los derechos. – Le dijo a pocos centímetros de sus labios para luego volver a tomarlos.

…………………………………………………………………………………………….

¡Fin del capítulo y fin de mi intervención en la historia! (ya se libraron de mi ¬¬) Bueno, no sabía como hacer el capítulo, me quedó de lo más meloso pero era mi último capítulo y bueno, quería colocar algo fuera de lo común como regalo de… ¿Cuál es la celebración más cercana en mi país? Ah sí, será del día del niño (como soy tan niña ¬¬), porque la de independencia de Venezuela ya pasó, xD y también como obsequio de despedida. Bueno, si no les gusta, lo lamento pero sí siquiera estuvo pasable, agradeceré su opinión y despedida. Sayonara n.n