¡Hola, ¿qué pasó aquí? ¿No era que te ibas? Se preguntaran muchas de ustedes pero lo que pasa es que en verdad son muy convincentes, casi lloro ante semejantes dedicatorias que me dejaron en los reviews, algo que agradezco inmensurablemente porque mi autoestima subió muchos niveles, xD. Bueno, no les voy a dar un período de tiempo específico entre actualización y actualización ya que les mentiría porque mis problemas que les dije, los tengo, pero aún así me dio mucho dolor dejar de escribir y bueno, voy a actualizar cada vez que pueda, así que si les alegra la idea, emociónense porque hay mucho Kikyo-dono para rato, je,je.
&&&&&&&&&&: Va a ser de ahora en adelante el cambio de escena. (Porque los puntos la página no los muestra)
Fría como el Fuego
Cerca de la muerte
I: No, esta vez dejé claro que era con todos los derechos. – Le dijo a pocos centímetros de sus labios para luego volver a tomarlos.
En ese momento entró Yura en la oficina, frunció levemente el seño al ver semejante escena después de que Koga había dicho que la situación estaba a su favor y que era hora de que ella actuara.
Y: "Ese idiota no hizo nada" – Pensó enojada para luego interrumpir a la reciente pareja. - ¡Kagome! – Dijo colocando su más creíble sonrisa para correr hasta ella y abrazarla, haciendo a un lado a Inuyasha.
K: ¿Yu…Yura? – Preguntó confundida deshaciendo el abrazo.
Y: Ay, Kagome, no sabes cuanto te he necesitado. – Dijo irguiéndose y mirando burlonamente a Inuyasha.
I: Podías haber tocado la puerta, ¿no? – Le preguntó resentido.
Y: Ah, es cierto pero esto no es un hotel, mi estimado Inuyasha. – Le respondió con una sensual sonrisa con la cual Inuyasha no se inmutó.
K: ¿Y por qué dices que me has necesitado? – Preguntó mientras se acomodaba en su silla.
Y: No, es que tú sabes, tener la empresa en tus manos es un trabajo arduo, Kagome. – Le dijo mientras se paraba al frente de ella e Inuyasha se sentaba en la silla desocupada al frente del escritorio.
K: Pues, sabes que esto no es precisamente un juego de niños, no esperarías que con sumar dos mas dos en un papel ya estuviese todo solucionado, ¿no? – Le preguntó sarcástica.
Y: Veo que ya sabías lo que me venía por delante, ¿no es así? – Preguntó volviendo a su habitual personalidad.
K: Pues…para serte franca, sí. Tú no estás capacitada para los negocios, Yura. – Le dijo en tono hiriente. – Así que mientras te quede algo de dignidad, deberías retirarte de tu "oficio" – Dijo con burla.
Y: ¿Para qué? ¿Para colocar a Koga? – Le preguntó mirando de soslayo a Inuyasha.
K: Pues, al menos él hacía más que tú. – Le respondió tajantemente sabiendo las intenciones de su pregunta. – Pero no, preferiría contratar a alguien más.
Y: Ummm, ya veo. – Le dijo observando la situación. – Inuyasha, ¿te molestaría venir a mi oficina un momento? necesito urgentemente de tu ayuda, ya que a mi asistente también te lo llevaste. – Dijo lo último a Kagome.
K: No creo que a él le importe pero tiene mucho trabajo por hacer aquí. – Le respondió mirándola con odio.
Y: Pero perfectamente lo puede hacer en mi oficina ¿no crees? – Le preguntó con toda la mala intención de ponerla en evidencia, sabiendo que Kagome era muy orgullosa.
K: Sí tanto problema tienes, por mi no hay ningún inconveniente con llamar a Ayumi para ver si puede hacer que en ese cerebro de maní que tienes, le pueda caber algo de información, pero Inuyasha se queda. – Dijo recalcando lo último y dejando extrañada a Yura por esa actitud.
Y: Ay, ya niña, deja de comportarte como una tigra en celo, si tanto se aman, no creo que Inuyasha sucumba ante mis encantos, ¿no? – Preguntó burlonamente a ambos.
K: Sólo no quiero que te distraigas mi querida primita. – Le dijo cínicamente para luego continuar muy seria. – Sí no tienes más que acotar, la puerta está abierta.
Yura no tuvo más remedio que darse media vuelta e irse porque obviamente no tenía oportunidades de ganar esa "batalla". Luego de que finalmente saliera, Kagome se calmó para luego observar a Inuyasha que la miraba con una sonrisa burlona.
K: ¿Sabes lo que me repugna esa idiota sonrisa arrogante que pones?- Le preguntó molesta.
I: Ya, tu rival se fue, no necesitas seguir hiriendo a la gente y menos al que defendías. – Le dijo pícaramente.
K: Yo no estaba defendiendo a nadie. – Respondió tajantemente.
I: Oh, eso es cierto, estabas más bien, celando. – Le decía con la misma sonrisa en los labios.
K: ¿Y qué? Se supone que soy tu novia, ¿no? – Le preguntó tratando de excusarse.
I: No había visto esa faceta tuya. – Terminó diciendo mientras reía levemente.
K: Sí serás… - Empezó a decir.
I: Ya, no te sigo diciendo nada. – La interrumpió. – Bueno, será mejor que me ponga a trabajar para que no te veas como una mentirosa. – Dijo levantándose para ir hasta su oficina.
K: Será. – Respondió revisando los papeles que tenía al frente para empezar a usar la computadora.
Luego de unas cuantas horas, Kagome recibió un mensaje en su celular, aparentemente de uno de los empresarios, pidiendo que se reunieran en un lugar determinado para que observara los nuevos modelos que aún estaban en prueba. Ella pensó por un momento decirle a Inuyasha pero sabía que él iba a insistir en ir con ella y no se sentía de humor como para ver las miradas y sonrisas pícaras de las empleadas. Por ello, escribió una nota y la dejó en el escritorio, tomó su cartera y salió silenciosamente de la oficina. Se dirigió hasta el estacionamiento para terminar en el carro y empezar su recorrido.
Cuando llevaba unos cuantos minutos en la carretera, observó que tres carros negros la seguían, sintió temor y trató de perderlos pero aparentemente nada de lo que hacía parecía funcionar, empezó a asustarse porque estaba en una zona muy solitaria ya que la dirección que le habían dado era lejos y muy apartada del gentío que se forma en la zona urbana.
K: "Dios mío, apiádate de mi y no me dejes morir así" – Suplicó mentalmente mientras retenía las lágrimas que amenazaban con salir.
Llevaba mucha velocidad y los nervios le empezaban a fallar, pronto vio como sus manos temblaban delante del volante y deseo con toda su alma que Inuyasha estuviese cerca de ella. En ese momento se le cruzó por la mente llamarlo y con el poco autocontrol que le quedaba, tomó el celular y llamó al de Inuyasha muchas veces sin este ser contestado, intuyendo que lo había olvidado o que se le había acabado la batería. En ese momento todas sus esperanzas se esfumaron, entrando en un temor total que nublaba todos sus sentidos, aceleró aterrada mientras era guiada indirectamente hasta un barranco en un transcurso de las horas que iban pasando muy lentamente según ella, con la poca cordura que le quedaba, se dio cuenta de esto y pudo girar, salvando su vida de aquello, pero de un momento a otro el auto perdió el control, aparentemente lo habían averiado y con todo su potencial al máximo, se dañó completamente, haciendo que Kagome chocara con una de las colinas que quedaban a un lado de la carretera y que el golpe contra el volante y los vidrios rotos clavados por todo su cuerpo junto con las rocas que cayeron sobre el auto por el mismo impacto contra el montículo la dejara inconsciente y sangrando en mitad de una carretera desolada con un pulso que poco a poco iba cesando.
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Inuyasha seguía haciendo su trabajo ajeno a lo que pudiese pasar en el mundo exterior pero en uno de los balances que revisaba, tuvo una duda, saliendo de su oficina con la intención de consultárselo a Kagome para luego salir con ella a almorzar. Pero se desilusionó al ver la oficina vacía, aún así se extrañó de que no estuviese y se acercó hasta el escritorio leyendo la corta nota que avisaba que había salido y que lo llamaría si lo necesitaba, en ese momento se acordó que había dejado el celular en su maletín y apagado ya que la noche anterior no iba a perdonar si por la alarma del aparato se despertaba a la mañana siguiente y con el cansancio que tenía simplemente lo apagó, protegiendo la existencia del celular de un lanzamiento que terminaría en una pared.
Pero sin poder divagar más por sus recuerdos, las puertas de la oficina se abrieron, dando paso a Ayame que lloraba sin cesar junto con las mejillas pálidas y la voz quebrada.
A: ¡INUYASHA!- Exclamó mirándolo con desolación.
Ante tal escena, Inuyasha se preocupó y se acercó hasta ella zarandeándola por los hombros.
I: ¿Qué te pasó? ¡Habla! – Ordenó al ver el cuerpo de la chica temblar entre sus manos.
A: Ka…Kagome, ella… ella está a punto de…morir. – Dijo echándose a llorar amargamente mientras caía de rodillas en el piso.
En ese momento Inuyasha no reaccionaba, ni siquiera gritaba, sólo miraba incrédulo a Ayame mientras pasaban por su mente todos los recuerdos que tenía con Kagome.
A: Ella…- Prosiguió con el poco valor que tenía pero con la mirada clavada en el suelo. – Ella tuvo un accidente automovilístico y…quedó atrapada en el auto, la ambulancia no la ha podido sacar porque al parecer, el auto está a punto de estallar. – En ese momento un sollozo ahogó su relato.
I: ¿Dónde? ¡DIME DÓNDE ESTÁ! – Gritó perdiendo toda pizca de cordura y haciendo que la muchacha se estremeciera.
A: Ella…ella se encuentra en una de las colinas fuera de la ciudad… - Empezó a decir la ubicación, una vez terminado de dar todo los datos correspondientes, Inuyasha entró a su oficina, tomó las llaves de su carro y fue corriendo por las escaleras de emergencia hasta llegar al estacionamiento en planta baja.
Una vez en su auto, salió a toda velocidad, rezando porque Kagome estuviese viva todavía.
I: Cobardes… - Masculló entre dientes mientras se acordaba que ni siquiera la habían sacado de los escombros por miedo a que el carro explotara.
Los segundos se hacían eternos mientras más aceleraba, se maldijo a si mismo por no haber estado pendiente de ella, no se perdonaría nunca la muerte de Kagome y si quedaba viva, el recuerdo de la culpa sin duda lo atormentaría durante toda su existencia.
I: ¡Maldición! – Exclamó – "La única mujer de la cual en verdad me he enamorado y estoy a punto de perderla…" – Pensó mientras el temor y el odio a si mismo empezaban a nublarle la mente.
Llevaba demasiada velocidad y estuvo a punto de chocar muchas veces sin medir el peligro que pudiese correr al hacerlo. Ya sus fuerzas lo traicionaban pero la imagen de Kagome como una persona luchadora y fuerte le motivó lo suficiente para seguir adelante con un rayo de esperanza.
FLASHBACK
K: Soy… una persona que es odiada por muchos y menospreciada por montones, soy alguien muy débil que debe lucir fuerte y segura para mantener una buena imagen y tu eres la única persona que me ha visto en ocasiones tal y como soy y no me ha menospreciado o rechazado, quizás en lo del beso no estabas conciente de lo que me hacías más que pisotear mi orgullo, que francamente poco me importa, y que de verdad no te culpo de no imaginar nada, por eso…pienso que…si mueres a causa mía, me odiaría toda la vida y me…suicidaría.
I: Kagome… "¿Cómo es posible que alguien que ha sufrido tanto puede verse tan segura ante los demás?"
FIN DE FLASHBACK
I: Kagome… - Dijo quedamente con la vista ligeramente nublada por lágrimas que amenazaban por salir que por orgullo, Inuyasha impidió su recorrido.
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Todo se veía nubloso con muchas manchas rojas a su alrededor pero a lo lejos podía escuchar algunos ruidos, en donde se oían una que otra voz. Cuando se intentó mover, partes de su cuerpo se estremecieron y sintió un dolor punzante tanto en su cabeza como en otras partes de sí. Algunas extremidades ni siquiera las sentía y le dolía respirar, sólo una imagen constante se le venía a la mente: Inuyasha…
FLASHBACK
I: Tanto daño no puede ser repuesto u olvidado pero…- Empezaba a decir Inuyasha una vez que sintió a Kagome más tranquila. – Yo de verdad quiero ver a la auténtica Kagome porque se que es la persona más maravillosa que existe…y que mucha gente podría opinar lo mismo.
FIN DE FLASHBACK
K: "Inuyasha" – Pensó para volver a caer en aquel letargo que parecía que nunca se iba a acabar.
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I: ¡No lo puedo creer! – Se decía a sí mismo al ver todos los obstáculos que se encontraba en la carretera. Luego de unos cuantos minutos más, pudo divisar el tumulto reunido alrededor de un "accidente", lo cual Inuyasha sabía que no había sido eso sino un atentado contra lo que más le importaba en ese momento.
No tuvo más opción que estacionar el carro y salir apresuradamente del vehículo, haciéndose paso entre la multitud hasta llegar a la cadena de policías que impedía el paso. Cuando quiso pasar, uno de ellos lo retuvo.
I: Escúcheme atentamente porque no lo volveré a repetir: La persona más importante en mi vida está ahí dentro, nadie se atreve a sacarla y yo si lo voy a hacer, no importa que muera en el intento y si usted no me deja pasar, juro por Dios que veré como lo quito de un lado para seguir, no me importa matar con tal de llegar hasta ella. – Le dijo sin mucha paciencia y con bastante determinación.
El hombre al ver la seguridad con la que hablaba aquel joven, se intimidó y le cedió el paso, gesto que Inuyasha ni siquiera agradeció mientras corría y abría paso entre las rocas y los restos del carro, haciéndose heridas y rasguños en el cuerpo.
Cuando estuvo al frente de la puerta atorada, luego de mucho esfuerzo por llegar, observó entre uno u otro orificio a Kagome. Su estado hizo que la sangre se le helara y temiera lo peor. Rápidamente empezó a mover la puerta, su propia sangre corría ante el inservible y afilado metal mientras los segundos parecían haberse detenido. Una vez que hubiese dejado espacio, se acercó hasta el cuerpo de Kagome, tomó su pulso y se alegró inmensurablemente al ver que se encontraba viva. Con cuidado retiró los vidrios más grandes que se habían clavado en su cuerpo, sintiendo que se le desgarraba el alma al ver la sangre de su ser más querido correr sin piedad. Luego la tomó entre sus brazos y para su sorpresa Kagome abrió levemente los ojos, mostrando una pequeña sonrisa mientras volvía a caer en ese sueño involuntario. Ese sólo gesto le dieron a Inuyasha felicidad y fuerza suficiente para poder salir con ella y a pesar de sus propias heridas, de ese horrible lugar. Una vez que ambos estuviesen cerca de la poca gente que se había quedado, unos paramédicos desobedecieron sus órdenes de retroceder y tomaron a Kagome que junto con Inuyasha llegaron hasta la ambulancia. El conductor aceleró todo lo que pudo en su viaje de regreso mientras el vehículo casi perdía el equilibrio al ser levemente afectado por el impacto de la explosión en el exterior.
Los paramédicos le ofrecieron ayuda a Inuyasha, pero este se negó, observando como lo más importante a Kagome. Una vez en el hospital, internaron a Kagome mientras una enfermera curaba las heridas de Inuyasha.
En la sala de espera los segundos pasaban con la misma lentitud que con la que pasaron mientras iba en el carro. Luego de unas cuantas horas, ningún médico había salido pero llegaron hasta él Sango y Miroku. Sango lloraba desconsoladamente y Miroku la animaba de vez en cuando, sin embargo, cuando vieron a Inuyasha, ella se lanzó a sus brazos.
S: ¡Gracias Inuyasha, gracias por salvarla! – Exclamó mientras el abrazo era correspondido por él y mostraba una leve sonrisa para luego ver a Miroku.
M: Gracias amigo. – Dijo afablemente a Inuyasha.
I: No me lo agradezcan, aún no se sabe como está. – Respondió mirando hacia la puerta de la sala de emergencias.
S: No te preocupes, Kagome sería incapaz de dejarte. – Dijo separándose de él y mostrando una gran sonrisa que en parte tranquilizó un poco a Inuyasha.
I: Gracias. – Respondió devolviendo la sonrisa.
En ese momento salió uno de los médicos y se acercó hasta ellos con una expresión lúgubre. Ante esto, Inuyasha se preocupó y se acercó rápidamente a él para preguntarle.
I: ¿Cómo está Kagome? – Preguntó con la vida guindando en un hilo.
(…): ¿Eh? – El doctor levantó la vista de su carpeta y miró al muchacho frente a él. – La paciente Higurashi está libre de peligro. – Respondió distraídamente mientras Inuyasha, Sango y Miroku sentían que el alma volvía a su respectivo lugar.
S: Disculpe mi atrevimiento… - Empezó a decir Sango mientras se acercaba a el médico. – pero ¿por qué entonces mantiene el rostro tan serio? – Preguntó desconfiada.
(…): ¿Ah? No, no se fíen por eso, soy así. – Dijo junto con una mueca parecida a lo que sería una sonrisa. – Bueno, creo que dentro de una hora la podrán visitar pero sólo por unos pocos minutos y una persona a la vez.
Los presentes se miraron unos a otros antes de responder.
S: Que sea Inuyasha. – Dijo con una sonrisa.
M: Lo mismo. – Expresó mientras veía a Inuyasha.
I: ¿Seguros? – Preguntó dudoso volteándose para verlos a la cara.
S y M: Completamente. – Dijeron al unísono.
I: Gracias. – Respondió con una sonrisa.
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Kagome empezó a abrir sus ojos lentamente porque sentía que la luz le iba a quemar la retina, cuando por fin pudo abrirlos por completo, observó que había muchos tubos conectados a su cuerpo junto con una máquina que marcaba los latidos de su corazón, además de que usaba una mascarilla de oxígeno y uno de los tubos conectados en su brazo estaba conectado en su otra extremidad a una bolsa que poseía lo que aparentemente se veía como un suero, cuando pudo ver más, observó algo que la dejó en shock, en un pequeño y verosímilmente incómodo sofá se encontraba Inuyasha, durmiendo con la cabeza recostada en el espaldar del asiento, andaba desaliñado y la ropa estaba manchada con sangre seca, además de una u otra venda en sus brazos hasta donde pudo ver. Su rostro, a pesar de estar dormido, estaba levemente contraído y no reflejaba serenidad.
K: I… - Kagome intentó hablar pero la habían intubado y le dolía la garganta.
Aún así como si sus pensamientos hubiesen sido escuchados, Inuyasha abrió poco a poco los ojos para luego ver a Kagome, al verla despierta se acercó a ella. Una vez más, esta intentó articular palabra pero Inuyasha le indicó que no lo hiciera.
I: No te esfuerces, te harás más daño. – Le dijo tomando asiento en la silla al lado de su cama para luego tomar la mano de Kagome entre las suyas.
Kagome a pesar de no poder hablar, reflejaba en su mirada la duda e incertidumbre para luego dejar su vista clavada en los vendajes de él, ante esto, Inuyasha intentó relatar algo sobre los sucesos.
I: No te preocupes, estoy bien. Son unos cuantos rasguños nada más… - Inhaló algo de aire antes de continuar mientras Kagome volvía sus ojos a los suyos. – Tuviste algo que se le ha catalogado como accidente, sin embargo, tanto tú como yo sabemos que no es así y… - Se silenció un momento al mostrarse en los ojos de ella, el inteligible y agudo temor. – Estás a salvo, no volveré a dejar que te pase algo, oye, ¿desde cuando puedo entender tu mirada? – Preguntó intrigado al verse a si mismo respondiendo a las preguntas implícitas que mostraba Kagome. Ante esto, ella mostró una leve sonrisa y lo observó expectante. – Has estado aquí una semana y… - Kagome abrió inmensurablemente sus ojos, expresando asombro. – Sí, una semana, aunque no lo creas - le respondió - ¿y cual es el secreto de que no tenga barba a pesar de haber pasado día y noche contigo? Pues que Sango se apiadó de mi y me trajo artículos vitales para la higiene aunque la afeitadora era más chimba pero bueno, si quiera era algo… - Comentó mostrando una sonrisa que Kagome correspondió. – No estoy muy seguro de cuando te den de alta, por eso ahorita se lo voy a preguntar a los médicos y Kagome… - Dijo antes de salir de la habitación, tomando toda la atención de la chica. – Gracias por permanecer conmigo. – Agradeció para luego ir hasta una de las enfermeras que pasaban por el pasillo.
Kagome se alegró internamente por esas palabras pero volvió a sucumbir en el cansancio y cerró los ojos.
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Discúlpenme si el capítulo estuvo muy largo pero es que me inspiré en verdad, a pesar de no ser la "reina del drama", pienso que el capítulo estuvo pasable, ¿no creen? Aunque el capítulo no está tan así de que voy a provocar un llanto desconsolado en el público, considero que cumplió el ideal que tenía. Lamento haber molestado dando una falsa alarma, espero que me puedan perdonar por eso, en verdad creí que no iba a seguir escribiendo. Bueno, entonces mi frase típica: "Agradezco mucho todos los reviews que me han dejado, en verdad que me quedé sin palabras y espero que el capítulo haya sido de su agrado y que me den su opinión. Sayonara."
P.D.: Para las personas que pidieron mi e-mail y las que estén interesadas, es (Lo más fácil posible para no enredar a nadie, de todas maneras lo voy a poner en el profile)
