Ok, de nuevo voy a tener que incluir notas en ésta historia, excepto que ésta vez he decidido hacerlo al principio, porque presiento que cuando lleguen al final lo que menos van a querer va a ser leer notar mías así que...
Me imagino que algunos tan sólo con leer el título de éste capítulo empezarán a hacerse ideas respecto a lo que va a pasar. Sólo hay algo que voy a decirles, antes de que enloquezcan o cualquier cosa vayan a la parte superior, donde están las especifícaciones del fanfic, vean ahí en qué género está puesto éste fanfic: Romance/Acción/Aventura. Lo cual significa que ni es drama, ni tragedia, (angustia quizá le quedaría, pero tampoco es para tanto).
Bueno, habiendo aclarado eso ya sólo me queda decirles que ahora he actualizado los capis muy rápido, y eso porque éste fanfic ya está terminado en mi computadora. Ahora, si vuelven a dejarme reviews tan rápido como la última vez tengan por seguro que para la próxima semana tendrán ya el siguiente capítulo, a partir del cual la historia irá decreciendo hasta legar a su gran final (esa ni yo me la creo). En fin, ya me extendí demasiado con éstas notas. Probablemente ya no vuelva a decir nada sino hasta el último capítulo así que...Sayonara Bye Bye.
Capítulo 7. Sacrificio por Amor.
Cuando desperté noté que estaba en una cama, en el hotel de la isla, mis heridas habían sido tratadas y vendadas. Kiseki me ofreció un té para el dolor apenas abrí los ojos y lo curioso fue que en cuanto me lo bebí ella se marchó, junto con su esposo y una sorprendentemente callada y preocupada Botan. Y cuando alcé la vista noté la razón, Hiei estaba ahí, recargado en la ventana, mirándome directamente. Por alguna razón no quise verlo directamente y voltee a un lado, entonces vi en la mesita de noche mis kodachi.
-Gracias. –dije, era obvio que él las había encontrado.
-¿Qué fue lo que hiciste? –me preguntó él de pronto.
-¿Con los tulipanes o las gardenias? –mas no esperé respuesta. –Los tulipanes son una técnica asesina, una de las más fuertes que he desarrollado. Las gardenias son una técnica especial, curativa.
-Estabas débil y aún así lo hiciste.
-Tú estabas peor que yo. Yo me desmayé pero sólo fue por falta de energía, ahora ya estoy mejor, tú podrías haber muerto.
-Aún así no tenías por qué ayudarme.
-No se trata de 'tener que', yo quise hacerlo y lo hice, así de simple.
-No tenías por qué hacerlo.
-No pedí tu permiso.
-Baka shoujo.
-Gaki. –suspiré. -¿Por qué siempre tenemos que estar peleando?
-¿Por qué no entiendes que no debes arriesgarte demasiado?
-Ya te dije muchas veces que no soy una niña…
-Nunca dije que lo fueras.
Eso sí que me dejó sin palabras.
-Sé que no eres una niña, no estoy ciego, y también sé que puedes defenderte sola, yo mismo he podido comprobar eso desde el día en que te conocí; pero aún así yo siento éste deseo por protegerte. Nunca antes había sentido yo algo así por nadie excepto quizás por mi hermana… no lo entiendo.
-Hiei-kun…
-No sé como explicarlo Hana, son tantas cosas. Todas las discusiones, las peleas, cuando parecía que te subestimaba, no era nada de eso, simplemente quise sentir que podía mantenerte alejada del peligro. Las palabras tan feas que te dije, que parecía que tenía toda la intención de insultarte, nunca quise hacerlo, es sólo que no sabía de que otra manera tratar de protegerte, eres tan necia…
-Baka… -ésta vez lo dije con una sonrisa. –Tan sólo estar contigo ya es un peligro.
Él sonrió, tan sólo por un instante, y yo sentí que mi corazón se paró.
-Es en serio. –dijo él volviendo a ponerse algo serio. –Si algo te pasara yo…no sé, creo que me volvería loco. Yo…
Y en ese preciso momento nuestra conversación se vio interrumpida.
-¡Hana! –exclamó Yuske entrando de improviso. –Ya despertaste.
-Baka. –le espeté, en un tono más frío de lo que pretendía. -¿No sabes que se debe tocar la puerta antes de entrar?
Al parecer Yuske se sorprendió bastante de mi tono, pues no respondió.
-Sí, como podrás ver ya desperté, ya me siento mejor. –le aseguré. –Estaré perfectamente para la final.
Lo único que quería yo en ese momento era que Yuske se marchara ya, poder terminar esa conversación con Hiei.
Pero lamentablemente eso no iba a ser posible.
-Me voy. –anunció Hiei en ese momento.
Yo quise detenerlo, llamarlo a que regresara, que terminara de decir lo que había estado a punto de decirme, pero no confiaba en mi propia voz.
-Ehm…Creo que fui inoportuno¿verdad? –preguntó Yuske algo apenado.
Yo no le respondí, simplemente lo miré un momento y me giré, acomodándome en la cama.
Un instante después escuché la puerta cerrarse, aunque no haya respondido creo que mi mirada le dijo a Yuske todo. Y es que yo en verdad lo quería matar en ese momento…
.---.
Cuando Yuske se fue realmente no me dormí. En vez de eso traté de ponerme a meditar por un rato, había oído que algunos decían que 20 minutos de meditación equivalen al descanso que se obtiene de 8 horas de sueño. Si es cierto o no quizá pueda averiguarlo algún día, porque lo que fue esa ocasión tenía demasiadas cosas en mente para poder ponerme a meditar, mucho menos dormir.
Después de perder el tiempo por un rato me decidí y salí del cuarto.
-Hola Hana, pedimos algo de pizza. –me informó Keiko. -¿Quieres?
-¿Tienen vegetariana? –le pregunté. –No acostumbro mucho la carne.
-Sí, aquí está. –Keiko me pasó un plato y señaló una de las pizzas.
-Yo creí que Kurama era el único vegetariano. –comentó Yuske.
-No soy vegetariano. –replicó Kurama desde un lado, mientras comía su pizza. –Los vegetarianos no comemos pescado.
Y para probarlo nos mostró su rebanada de pizza, tenía además de lo mismo que la vegetariana que me estaba comiendo pedacitos de lo que parecía ser trucha.
-¿Pescado en una pizza? –pregunté. –Yuck!
Todos rieron ante mi expresión.
Pasamos un rato entre broma y broma, mientras comíamos la pizza, bebíamos sodas y en general la pasábamos bien.
-Mañana es la final del torneo. –declaró Yuske súbitamente.
-Como Kuwabara está herido yo tomaré su lugar. –informó Keiko.
Yuske aún no parecía muy conforme por los gestos que hizo, pero todos sabíamos bien que teníamos que presentarnos como un equipo de cinco integrantes o seríamos descalificados.
-Tranquilo Yuske. –le dije yo alegremente para intentar calmarlo. –Ya verás que mañana pelearemos tú, Kurama y yo; si algo sale mal pelea Hiei, ganamos tres peleas y asunto arreglado. Keiko no se arriesga y nosotros somos los campeones del Torneo; pedimos nuestro deseo y asunto arreglado.
-¿Ya saben qué van a pedir? –preguntó Botan en ese momento. –Se supone que es un sólo deseo para todo el equipo.
-Pues creo que todos coincidimos en pedir que no nos vuelvan a involucrar en una tontería como ésta. –dijo Kurama con firmeza. –No podemos seguir participando, arriesgando nuestras vidas y las de nuestras familias.
Los demás asintieron.
Me sorprendió ver que incluso Yuske estaba de acuerdo, creo que el estar casado y con dos hijos ya lo hacía ver las cosas con más calma que cuando era más joven y lo único que le interesaba era pelear.
-¿Entonces estamos listos para mañana? –pregunté Keiko.
-Sí. –respondimos a una voz.
-Tengan mucho cuidado. –pidió Botan.
-Suerte. –agregó Kiseki con una sonrisa.
-No se preocupen. –dije yo sonriendo. –Ya verán que todo saldrá bien.
.---.
Llegó el día siguiente, estábamos nerviosos pero tratábamos de aparentar tanta tranquilidad como fuera posible mientras esperábamos a un lado de la plataforma a que Yuske y el capitán del otro decidieran los detalles para los combates de ésa última ronda del torneo. Cuando Yuske finalmente bajó de la plataforma para hablar con nosotros no se veía muy contento.
-¿Qué sucede? –le preguntó Kurama.
-El capitán del otro equipo insiste en que terminemos éste torneo jugándonos el todo por el todo. –respondió Yuske, no parecía agradarle la idea.
-Eso significa… -comenzó Keiko, tratando de adivinar.
-Una pelea de equipo contra equipo. –respondió Kiseki. –Todos en la plataforma al mismo tiempo, sin limitaciones en cuanto a estrategias ni a tiempo. El equipo que quede al final con al menos un miembro en pie es el vencedor.
-¿Cuál es el problema en eso? –preguntó Keiko.
-En que fue el equipo contrario el que propuso este estilo para el último encuentro; y sólo existen dos motivos posibles para que lo hayan hecho. –expliqué yo con gran seriedad y estoy segura que hasta una cierta sombra de duda en mis ojos. –El primero es que confían mucho en su trabajo en equipo, y el segundo es que planean algo sucio contra nosotros que sólo va a funcionar si estamos todos.
-Me voy más por lo segundo. –dijo Hiei.
-Lamentablemente es lo más probable. –afirmó Kurama. –Todos aquí sabemos que los participantes de éste torneo no se caracterizan precisamente por ser muy honestos, jugar limpio o seguir las reglas.
-Cierto, -afirmó Botan. –El Torneo pasado pudimos ver más bien como acostumbran hacer exactamente lo contrario.
-Y creo que la manera en que trataron de evitar que llegáramos al barco y el ataque en el mismo barco también es prueba de ello. –agregó Keiko.
-Y por favor que no se les olvide el intento de asesinato hace dos noches contra mí y Hiei-san. –agregué yo con una mezcla de seriedad y sarcasmo.
-Bien, así que hay quienes están decididos a hacer lo que sea con tal de que perdamos el torneo, preferentemente si eso incluye también que estamos muertos. –concluyó Yuske.
-Exacto. –afirmó Kurama.
-Y porque se trata de nosotros no les vamos a dar el gusto. –afirmé yo sonriendo, tratando de levantarles los ánimos, aunque no estoy segura de haber hecho un muy buen trabajo.
-Equipo Urameshi, se solicita su presencia en la plataforma. –anunció Koto.
Ya nadie dijo nada, simplemente volteamos a ver brevemente a nuestros amigos que no pelearían y sin más subimos a la plataforma.
-Muy bien. –dijo Koto. –La final del Torneo Oscuro será en una única batalla, cinco a cinco. El equipo que derrote primero a todos los miembros del contrario será el vencedor de la ronda y por lo tanto del Torneo. Así que, sin más que decir…¡Que comience la pelea!
Y así fue.
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Pasó una eternidad, o al menos para mí. El plan era el siguiente: Keiko se concentraba en la defensa (era su poder además de las flechas espirituales, crear escudos); Kurama y yo usaríamos ataques a distancia, incluso podíamos sacar buenas combinaciones; mientras que Yuske y Hiei se concentraban en realizar un ataque directo a los oponentes.
Pero las cosas no salieron como lo hubiéramos planeado.
Uno de los del equipo opuesto usó un extraño veneno en Kurama que lo dejó mal, como yo era la única que sabía de plantas fue mi deber buscar la manera de ayudarlo mientras Keiko me cubría la espalda. Pero ella sola no podía defenderse de oponentes tan fuertes, varios al mismo tiempo, de un golpe la sacaron de la plataforma y la dejaron inconsciente contra un muro. Fue tal la desesperación de Yuske que perdió la concentración y el control.
Les juro que nunca imaginé ver a Yuske transformado en su imagen de youkai, y menos actuando tan…salvaje.
Ahora, la buena noticia de su actitud es que logró matar a dos youkai, la mala es que cuando finalmente se calmó ya había quemado tanta energía que no podía seguir peleando.
En cuanto a Kurama, logré detener el veneno que le hiciera daño, pero no tenía forma de contrarrestar sus efectos; para eso necesitaba muchas más hierbas, la ayuda de un kitsune más experimentado y principalmente tiempo (algo que en definitiva no teníamos en ese momento).
No quedó de otra, sacamos a Kurama y a Yuske de la plataforma y Hiei y yo nos quedamos peleando contra los otros dos (Kurama había matado a otro de ellos antes de que lo hirieran).
Usé una tras otra mis flores, claveles, alcatraces, girasoles y lirios, pero nada parecía ser suficiente; nada parecía ser suficiente contra los últimos dos enemigos.
Estuve a punto de usar nuevamente mis tulipanes, de la manera en que lo había hecho la vez que nos atacaron a mí y a Hiei, pero él me detuvo justo antes de que pudiera actuar.
-No lo hagas. –me dijo en voz baja. –Déjame primero intentar matarlos yo.
Me sorprendió que me lo pidiera amablemente y sin ironías, y creo que fue precisamente por eso que no me negué, dejé que él hiciera lo que quisiera.
Y de pronto sucedió algo que no esperaba, él logró decapitar a uno de ellos, al mismo tiempo que era malherido por otro de ellos.
-¡Hiei-kun! –grité yo desesperada, corriendo hacia él.
-Baka shoujo, no te distraigas. –me dijo Hiei enderezándose con esfuerzo.
Lo peor vino cuando voltee a ver al último oponente y sentí que su poder estaba aumentando, al parecer estaba absorbiendo el poder que perteneciera a sus compañeros muertos.
-No puede ser… -ahogué un grito.
Ni siquiera mis tulipanes serían suficientes contra eso. Lo único que me quedaba era 'Eso', aunque al usarlo tuviera que sacrificar más que mis reservas de energía.
-¿Qué esperas baka shoujo? –me preguntó Hiei. –Derrótalo de una vez.
Creo que hasta Hiei sabía que él no podía con él, no con lo cansado que ya estaba, en verdad que yo no tenía otra opción.
Discretamente aparecí una semilla en mi mano y la convertí en una flor, una flor muy diferente a las que usara normalmente, pues era negra.
-Hana… -creo que hasta Hiei notó mi duda, porque me llamó por mi nombre.
-Por favor perdóname Hiei. –susurré yo, lentamente las lágrimas comenzaron a caer.
-¿De qué hablas? –creo que ahí sí él sonaba preocupado. -¿Hana?
-Hiei… -susurré a la vez que besaba la comisura de sus labios. –Te amo…
Y antes de darle tiempo a responderme me levanté y ejecuté mi último ataque:
-¡Maldición de la Flor Muerta!
Y la luz se apagó para mí.
