Hola, caracolas!... aquí estoy de nuevo con el capítulo 3 n.n… Espero les guste, y muchísimas gracias a todos por los lindos reviews, me han animado mucho a seguir escribiendo! xD

Bueno, ahora si, sin más:

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3. Primeras Impresiones

Sintió que la descargaban en un suelo de madera que crujió bajo su peso. Supo de inmediato que era la cubierta de un barco… Todos los viajes que había hecho en su vida le habían dejado grabados para siempre en su memoria la sensación y el delicioso olor de la madera y el agua… Aunque en esta ocasión no era para nada poético.

Había dejado de forcejear cuando la subieron a un pequeño bote y le vendaron los ojos, ataron las manos y amordazaron la boca con unas tiras de tela, para que dejara de moverse y de maldecir como una endemoniada. Sólo entonces se había dado plena cuenta de lo que estaba ocurriendo y de que intentar escapar no era la mejor opción en ese momento, por lo que se había quedado aparentemente calmada y sosegada, pero en realidad lo que hacía era prestar atención a todos los sonidos que escuchaba, mientras su mente trabajaba a mil por hora. "Oh, por todos los dioses!... ¿en qué lío me metí?... ¿Qué se supone que debo hacer ahora?.?". Estaba menos asustada que antes, aunque no por eso dejaba de sentir un horrible temor por lo que le pudiera suceder.

- Vaya, vaya… Parece que la pequeña fiera por fin se calmó – Oyó decir a uno de los hombres, quien soltó una risita ahogada cuando acabó la frase.

- Jajajajajaja, creo que a esta pequeña le haría bien un poco de domesticación¿no crees Gibbs? – Dijo otro, mientras toda la tripulación de la pequeña barca reía.

- Pues yo creo que tanta domesticación es lo que la ha vuelto así – respondió un tercero, el que ella supuso que era Gibbs.

- ¡Basta ya! – reconoció de inmediato la voz del que la había llevado cargada… era una voz bastante…peculiar… - No es propio de los caballeros molestar a las damas, y menos si estas se encuentran maniatadas y amordazadas – Le pareció oír que el hombre reía para si mismo – Además ya tendrá tiempo suficiente de escucharlos y soportarlos a todos ustedes cuando estemos abordo… eso claro, después de que haya escuchado y soportado lo suficiente a su capitán – concluyó con ceremonia.

En esta ocasión toda una oleada de risas recorrió la barcaza, mientras sentía que los hombres murmuraban y se daban golpes divertidos entre si.

Annette creyó morir de furia y temor allí mismo, aunque no hizo nada por demostrarlo… Odiaba lo que esos hombres estaban haciendo con ella (o peor¡lo que iban a hacer!), que hablaran de ella tan tranquilamente como si no estuviera allí… Odiaba sentirse tan débil e impotente… "Así que ese maldito que me tomó es su asqueroso capitán…Grrrr… Ya verá cuando lo tenga al frente a ese idiota… Grrrr… ¡No sabe la gran carga que se ha echado encima! ... Y si ese asqueroso cerdo o alguno de sus desagradables compinches intenta tocarme¡juro por dios que salto por la borda y muero ahogada, es preferible!... Después de darles su merecido, claro…"

Lo que Annette no sabía era que el capitán no había realizado todo el esfuerzo y trabajo de secuestrarla tan sólo por algo tan vano y fácil de conseguir como una noche o dos de pasión o por un cúmulo de hormonas masculinas sobreexcitadas… No, lo que el capitán quería de ella era algo mucho más serio e importante (por lo menos por ahora), algo que ella jamás habría imaginado… Además, lo que Annette tampoco imaginaba era que su capitán no era tan desagradable como ella pensaba…

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En el mismo momento en que la descargaron en cubierta, y luego de pasar por muchas manos, se paró apresuradamente del suelo, aún con las manos, los ojos y la boca vendados. Estaba totalmente desubicada pues no veía nada y no se podía mover con libertad. Desesperada, daba vueltas sobre si misma en la dirección de la que ella creía provenían las carcajadas y los gritos de burla de los hombres que formaban un círculo a su alrededor. Se encontraba a punto de desplomarse pues su cansado cuerpo y su asustada mente no resistirían mucho más aquel tormento, cuando oyó por encima de las demás voces, la misma voz peculiar que había escuchado hacía un momento…pero esta vez con un tono un poco más amenazador:

- ¡..¿Pero qué demonios creen que están haciendo?..! – Las burlas y rechiflas cesaron de inmediato. Annette pudo percibir un poco de tensión en el aire.

Oyó unos pasos apresurados que se acercaban hacia ella, abriéndose paso entre la multitud. Sintió cuando aquel hombre se paró a su lado y la tomó suavemente del brazo.

- No puedo creerlo – Continuó – Me ausento por un minuto con Gibbs y Ana María, dejándoles la chica a su cuidado y esto es lo que entienden por la palabra 'cuidado'… Ya les había explicado que esta chica no es una prisionera para nuestra diversión; es una invitada… una muy importante… Y como nuestra invitada, merece el mejor de los tratos… ¿He hablado claro, caballeros?

- ¡Si, capitán! – Corearon los hombres.

- Muy bien…Ahora¡todos a sus puestos y zarpemos de una vez!... ¡Nos vamos a Cabo Knob!... – Una ola de gritos de júbilo hizo que la pobre Annette, que estaba más confundida que nunca, se sobresaltara y diera un brinco hacia atrás. El hombre que estaba a su lado la agarró un poco más fuerte para que no fuera a perder el equilibrio. - Si es que quieren diversión, la tendrán… después de todo, se la merecen¿no crees, querida? – Oyó que le decía, e inmediatamente después comenzó a caminar, arrastrándola consigo a quien sabe donde.

Luego de mucho forcejear con el hombre que la llevaba y de intentar inútilmente de escaparse y salir corriendo, percibió que entraban en una habitación muy cálida y agradable, a pesar del fuerte olor a ron que se percibía por todo el lugar. Se quedó parada muy quieta, mientras sentía como el hombre cerraba la puerta y volvía de nuevo, parándose al frente suyo. Annette estaba nerviosa y muy asustada, pues creía que lo peor estaba a punto de pasar, pero cual no sería su sorpresa, cuando de repente todo se hizo claro y la luz la encegueció por un instante, en el momento en que el hombre le quitó la venda que cubría sus ojos.

Cuando pudo abrir bien los párpados y mirar con claridad a su alrededor, se dio cuenta de que se encontraba en el desordenado camarote principal de quien demonios sabría qué barco… Había una mesa con muchos papeles y mapas revueltos y desordenados encima, una sencilla cama, una silla de madera olvidada en un rincón, unos cuantos libros y varias botellas de ron esparcidas por toda la habitación ("¡vaya!..!... me pregunto cómo es posible que una completa tripulación de hombres borrachos pueda dirigir un navío tan grande").

Pero sin ninguna duda, lo que más llamó su atención, fue el hombre que tenía al frente… Se sobresaltó un poco cuando vio un par de ojos muy maquillados, muy negros y muy abiertos "… pero también muy inquietantes" que la observaban fijamente muy de cerca, acompañados por una leve sonrisita que dejaba entrever un par de dientes de oro que resaltaban brillantes por entre una barba trenzada y un pequeño bigote desordenado… Todo esto hallabase sumergido bajo un mar de rastas, mechones, trenzas, colgandejos y cascabeles que sobresalían y tintineaban por todos lados, de una manera muy peculiar… coronaba todo el atuendo un pañuelo rojo muy sucio… "¡Por mi madre!.!.! O.O … todos en este barco deben estar locos para seguir las órdenes de un tipo con semejante pinta!… Parece un 'rastafari' caído en desgracia… u.u")

- ¡Hola, cariño! – Le dijo alegremente – Ha de ser un gran alivio para ti poder contemplarme, después de haber permanecido tanto tiempo sin nada que observar…

Sonrió socarronamente y se alejó unos pasos, luego alzó ambos brazos al nivel de sus hombros, y miró a Annette fijamente, aún sonriendo

- …Bienvenida a mi humilde navío... Te aseguro que tu estancia aquí será muy agradable y placentera…

Tomó la primera botella de ron que encontró a la mano y bebió un largo sorbo

- ¿Gustas?

Le alargó la botella a Annette, quien observaba la escena con el ceño fruncido, cada vez más furiosa…" Estúpido borracho…¬¬"

- … ¡Eso supuse! – La volvió a acercar y bebió otro largo sorbo – Todas dicen que no al principio, pero luego no hay quien las aguante cuando se beben la primera botella y comienzan a pedir más… - Se quedó callado un momento, al parecer pensando o recordando algo importante y luego continuó:

- Ahora dime, preciosa¿Cuál es tu nombre? – Annette no hizo absolutamente ningún movimiento, y tan solo miraba al pirata fijamente, con una mirada asesina…

Al ver que la chica no contestaba, dejó la botella a un lado y, tomando la silla del rincón, se sentó en ella con los brazos y las piernas cruzadas, y con el ceño fruncido, la boca entre abierta y los ojos muy fijos en ella, en una expresión de aparente y falsa seriedad, que a pesar de las circunstancias a Annette se le hizo muy cómica.. (N/A: venga¿quién podría no reírse ante tal expresión? xDD)

- Pareces un poco tensa… ¿Seguro que estás bien, querida?

Si hubiera podido, Annette le hubiera dado un puñetazo en la cara al tipejo ese allí mismo… "¡..¿Qué no te das cuenta que no puedo hablar porque tengo un asqueroso pedazo de tela metido en la boca?.?.!.!...pirata estúpido… ¬¬!"

Entonces, él abrió súbitamente los ojos de una manera exagerada y puso una expresión de verdadera sorpresa, cuando al parecer se dio plena cuenta de la tira de tela que cubría la boca de la chica y que le impedía hablar. Se levantó súbitamente de la silla, juntó las manos, se inclinó levemente ante Annette y sonrió mientras desamarraba el nudo del pañuelo.

- De verdad lo siento, querida… Nunca he sido muy bueno observando detalles – Se lo dijo al oído, muy suavemente, y tan cerca, que Annette pudo percibir su aliento y su olor a ron y a mar sobre su cuello y su mejilla… Lo cierto es que en ese momento, aunque no le pareció desagradable, tampoco se diría que le hizo mucha gracia.

Terminó de desatarle el nudo y de retirarle la mordaza, entonces se alejó dos pasos de ella para observarla fijamente y ver su expresión de absoluto odio… y se dio cuenta de que estaba a punto de enfrentarse a una difícil y dura conversación con, probablemente, la chica más obstinada de todo el Caribe.

Le pareció percibir un brillo de astucia mezclado con algo de temor en sus negros ojos… Cosa que le encantó de inmediato… Adoraba ver esa actitud desafiante y rebelde en las mujeres, eso si, claro, con moderación… una mujer demasiado rebelde dejaba muy pronto de ser una atracción y pasaba a convertirse en un gran problema.

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Bueno, hasta aquí el capi de hoy… Les puedo adelantar que en el próximo capítulo Annette y Jack tendrán una conversación muy…mmmm…Llamémosle particular xDD… Muchas gracias por leer, y si tienen tiempo dejad un review! ;)

Besos!