Un joven, pero no tan joven, Lincoln Loud, se encontraba en la sala de estar de su departamento, en donde estaba inquieto por su inusual hallazgo. En su gran sillón marrón, estaba una canasta con un bebé que dormía en él. Lincoln, quien posaba sus manos en su cadera mientras observaba de frente al bebé, estaba desconcertado por el bebé, pues, al pobre infante se le había dejado abandonado frente a su puerta, sin ninguna explicación verbal.

Lincoln: ¿Debería llamar a la policía? —Se cuestionó—. ¿Pero qué estoy diciendo? Es claro que debo hacerlo —Se reprendió él mismo—. No pueden dejar a un bebé así nomás en la puerta de un desconocido.

El albino sacó su celular y estaba marcando a las autoridades para qué se encargarán de ese asunto, pero antes de hacerlo, observó unos papeles doblados que estaban al lado del bebé en su cesta. «Hubiera empezado leyendo eso. . .» Se dijo mentalmente. Él retiró los papeles con cuidado para no despertar al bebé que aún dormía.

Lincoln tenía en sus manos dos papeles, a simple vista uno parecía ser un documento, mientras el otro parecía ser una nota. El joven decidió leer la nota y después aquel supuesto documento. La expresión de Lincoln al leer la nota fue igual al chef Skinner (De Ratatouille) al enterarse de que Linguini era el legítimo dueño del restaurante. La nota decía:

«Hola Lincoln, lamento mucho tener que contactarte de nuevo bajo estas circunstancias, yo hubiera querido que las cosas hubiesen terminado de forma diferente, pero por motivos ajenos a mi voluntad, no puedo tener al bebé conmigo. Te ruego que cuides de nuestra hija, Loan. Y espero que podamos volver a encontrarnos.»

Aquella nota escrita de forma apresurada, decía sobre de quien era aquella bebé, y porque apareció en la puerta de Lincoln.

Lincoln: ¿¡Ella es mi hija!? —Exclamó sorprendido.

Velozmente, empezó a leer el otro papel con la misma expresión de miedo y sorpresa. Ese papel era un documento, pero no un documento cualquiera, sino una prueba de paternidad, en donde dejaba en claro que él, Lincoln Loud, era el padre biológico de aquella bebé, Loan.

Mil y una preguntas se hicieron presentes en la cabeza del albino, pues él no recordaba haber tenido intimidad con alguna chica en meses. . . O en años. . .

Lo más gracioso y a la vez triste, es que él aún era virgen, eso es lo que él creía con total seguridad. Y ustedes dirán: «¿Es en serio? ¿Y todas esas novias que ha tenido?» Y la respuesta que en ninguna de sus relaciones la ha puesto, no glaseo la dona, no metió el muñequito a la rosca, no relleno al pavo, no le escribió a la cigüeña, no parcho, no metió el camarón a la olla, no hizo el ñiqui ñiqui, no hizo el snu snu, no metió el pi x radio al cuadrado de 3.1416, no metió el chorizo al pan, etc, etc. En resumen, él no ha tenido relaciones sexuales, pero hablaremos de eso más adelante. El problema es que, con esa información, le resultaba difícil creer que él fuera padre, ya que él seguía siendo virgen.

Toda esta situación le parecía una mala broma para el albino. Lincoln miró a la bebé, que aún permanecía en la cesta en la que había llegado, con una manta de color azul cielo que la cubría. El joven intentó hacer recuerdo, sí, él había tenido intimidad, pero nada surgió, pero había una laguna en sus recuerdos que le aterraba. Un recuerdo de hace unos meses, en el cual Lincoln estaba en una fiesta tomando una cerveza, y eso era lo último que recordaba, después no podía recordar más.

Sin previo aviso, Loan abrió los ojos y volteó a ver a Lincoln, ambos se quedaron mirando por unos segundos hasta que ella le regalo una pequeña sonrisa haciendo que Lincoln sintiera una gran ternura por la bebé. Algo que él no podía negar era que ella tenía similitudes con él, Loan tenía su mismo tono de piel, también tenía el mismo color de ojos, azules. Pero había un importante detalle, y era su color de cabello, el de ella era rubio. Ese detalle daba a entender que su madre tendría el cabello rubio.

Loan se inquietó en su cesta y empezó a moverse, aunque mucho no podía hacer. Lincoln se acercó y la cargó, lo hizo sin poder ocultar una gran sonrisa que tenía en su cara.

Lincoln: Hola, Loan. Parece que soy tu padre. Yey~. . . —No supo que más decir.

Por parte de la adorable bebé, sonrió nuevamente mientras miraba a Lincoln. El joven de cabello blanco, sentía un gran confort en su corazón al estar con la bebé, un confort que no había tenido en años, un confort que en verdad necesitaba.

Una parte de Lincoln le dijo que esas pruebas podrían ser falsas, y que le estarían engañando para que cuidara al bebé, pero también estaba la otra parte que le dijo que confiara en esas pruebas, ya que Loan podría ser el cambio que él necesitaba. Lincoln reflexionó sobre la situación y llego a la conclusión que: Su vida era un desastre y no tenía a nadie (Excepto a su familia, pero no tuvo en cuenta eso), también que necesitaba hacer un cambio, y ese cambio era Loan. Loan parecía ser la solución, ella podía alejarlo de la soledad y tristeza, además, él se había encariñado con la bebé. Lincoln podía hacerse cargo de ella, además, su madre había confiado en él para qué la cuidará, ¿No? Así que no habría ningún problema.

La idea de dejarla en un orfanato estaba completamente descartada (Y también prohibida por Lincoln).

Pero Lincoln había olvidado un pequeño detalle, que es pequeñito, pequeñito, pero muy, muy importante. . . SU FAMILIA.


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