¡Hola, holita! Ah, siento bonito al reescribir este fic. Supongo que es por revivir el amor que le tuve y porque escribo lo que quisiera encontrar en un fic. Eso es lo que me gusta mucho sobre el fanfiction en general. De verdad cuando encuentro un fanfic tan bellamente escrito, ¡no puedo evitar esforzarme más para que mis escritos sean igual de buenos! Me falta por aprender, pero creo que he dado pasos considerables hacia adelante.
Como sea, disfruten.
He leído sus reviews. Me alegra ver a antiguos lectores entre los que comentan. Pueden pasar a Wattpad para ver las ilustraciones que hago de este fanfic.
He estado pensando en hacer un concurso, pero eso depende del apoyo que vea ya que no tiene sentido hacerlo si no hay participantes. Los premios no serán la gran cosa (soy una estudiante en proceso de titulación, evidentemente la pobreza me respira en la nuca, Marce), quizás sean ilustraciones o capítulos especiales del ship que les apetezca.
No sé. Tengo que pensarlo muy bien.
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Noche II
Inicios
"¿Cuánto daño te habrán hecho para ser cómo eres?".
—Autor Desconocido.
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Antes de ir a su habitación, Sakura le brindó a Zero unos consejos sobre el medicamento, ya que le causaría mucho sueño las primeras veces. Así que no debía poner la alarma porque nada lo haría despertarse hasta que durmiera unas ocho horas justas.
—Podría darte más recomendaciones, pero desconozco si la fisiología de un vampiro es distinta a la de un shinobi —dijo Sakura—. Si el medicamente causa una reacción negativa en tu cuerpo, infórmamelo enseguida. Pero si lo que sientes es un ligero dolor de cabeza sólo tienes que beber mucha agua.
—¿Por qué no tomaste otra cosa de tus pertenencias? —preguntó Zero cruzándose de brazos. La pastilla estaba haciendo efecto ya, haciéndolo sentir adormilado—. Pudiste ocultar tus armas o esos pergaminos tan raros. Los cazadores querrán saber que contienen.
—Los cazadores se quedarán con las ganas de saberlo —replicó Sakura con una sonrisa—. Dije que estaba en una misión diplomática, ¿no es así? Los pergaminos están protegidos con un hechizo especial. Nadie más que el Hokage y el Señor Feudal de nuestro país pueden abrirlos, ni siquiera yo puedo. La información que contienen está a salvo, y si está en custodia de los cazadores será difícil que los vampiros lleguen a ella.
—Por eso es que cediste tus cosas tan fácilmente.
—Por supuesto, ¿acaso crees que lo hice porque el presidente Yagari lo ordenó? No son los únicos interesados en averiguar qué está pasando, yo también quiero saber por qué estoy aquí, ¿sabes? Pero no voy a llegar a nada si pierdo la paciencia.
—Qué astuta —dijo Zero recostándose en su cama. Estaba empezando a cabecear—. ¿Qué hay de tu misión? ¿No se darán cuenta de que estás tardando demasiado tiempo en cumplirla?
—Tal vez —respondió Sakura deseando por dentro que fuera así. Los viajes entre mundos no eran un tema nuevo para ella, ¿pero cómo sabrían sus amigos si ella había terminado en otro lugar? Sin ser consciente de ello, tocó el sello especial que Naruto le había colocado en la cadera. Este mundo no era como el suyo, estaba segura de eso, porque habría bastado inyectar chakra en el sello para que Naruto viniera por ella en segundos—. De todos modos, mi salario no se vería afectado. Gano bastante dinero.
—No sabía que ser ninja era un trabajo en sí.
—Claro que lo es. Ustedes los cazadores hacen lo mismo, ¿no es así?
—Bueno, sí —admitió soltando un ligero bostezo—. Cobramos un salario, pero es muy poco. Somos cazadores por cosa familiar. De hecho muchos cazadores tienen trabajos distintos para ganar más dinero.
—¿Los ves? Shinobis y cazadores somos similares.
El cazador sintió los parpados pesados. Se acomodó lo mejor que pudo considerando que su cuerpo parecía incapaz de responder adecuadamente.
—¿Para qué… usas estas pastillas? Ya sé que son para dormir, pero… ¿por qué? —pero se quedó dormido antes que Sakura pudiera responderle.
Ella avanzó hasta la cama y lo cubrió con la cobija para que estuviera cómodo.
—Para cuando las pesadillas son demasiado dolorosas para soportarlas —respondió en voz baja, sonriendo ante la expresión relajada de Kiryû—. Buenas noches.
Cuando Sakura volvió a su alcoba, vio varias bolsas sobre su cama. Se acercó para mirar su interior, era ropa. Sacó algunas prendas, se dirigió al baño donde se encontraba un espejo de cuerpo completo en la pared y se las midió. Le quedaban bien aunque eran de un estilo distinto al suyo. Ino solía decirle que tenía un estilo muy simple que la hacía verse fofa y sin gracia.
"¿De qué sirve que te regale ropa bonita, si nunca te la pones? No pongas de excusa tu trabajo en el hospital y tus misiones para no vestirte bien, Sakura", le dijo su amiga en más de una ocasión. Volvió a donde estaban las demás bolsas, observó que había una nota.
«Sakura:
Me he tomado la molestia de conseguirte algo de ropa ya que no pude convencer a Yagari que diera permiso para un día de compras. Creo que le he atinado a tus medidas. Espero te guste lo que escogí para ti.
Sinceramente, K.C.»
Sakura agradeció la amabilidad del director. Tendría que convencerlo —más bien a Toga— de uno u otro modo para que le dejaran conseguir un trabajo. Ser prefecta no era más que un título sin remuneración. Sakura no quería depender de las caridades de los demás, por lo que quería trabajar para regresar el dinero que ya habían gastado en ella. Aunque con las opciones que tenía sería difícil, no estaba desanimada.
—¡Bien, mañana tengo que esforzarme el doble! —se apremió para después buscar entre las bolsas algo que sirviera para dormir. Un suave pijama de algodón de color amarillo con un simpático estampado de narutos y tomates. Se la puso sintiéndose cómoda al instante hasta que una pregunta surgió en su cabeza.
"¿Me habrá comprado ropa interior?".
Ella vivía con Naruto y Sasuke en la nueva finca de los Uchiha, y Sai solía visitarlos a menudo, por lo que siempre estaba rodeada de chicos así que la modestia había desaparecido la primera vez que los vio desnudos sin querer. Claramente no sería lo mismo con Kaien, pero a Sakura no le habría molestado que le trajera un par de mudas cuando las que tenía ya casi se le acababan.
Pero Kaien no le compró lencería y Sakura no quería obligarlo a hacerlo porque obviamente le incomodaba. La ropa que le trajo era suficiente y estaba agradecida con él. Sin embargo, dado que no sabía cuánto tiempo se quedaría, decidiría luego si adquirir ropa interior era prioridad en su lista de cosas. Pasó parte de la noche acomodando su nuevo guardarropa en el armario. Kaien tenía un gusto muy bueno. Por lo que el hombre le contó tenía una hija a la que adoraba con todo su corazón y con la que había aprendido las maravillas de la paternidad. Sakura comprobó ese toque afectuoso en las prendas que le compró. Todo tenía el toque de lo que un padre quisiera que su hija usara.
A Sakura le recordó a Kizashi Haruno, aunque él era otro tipo de padre al que igualmente quería y apreciaba, por mucho que no hubiera apoyado su decisión de vivir junto a Naruto y Sasuke. Sakura había tenido dieciocho en ese entonces y no había podido alejarse de ellos tras perder a personas muy queridas para ella. Además Sasuke estaba pasando por una etapa difícil al tratar de reintegrarse a Konoha, y obviamente ni ella ni Naruto iban a dejarlo solo.
"Entiendo que quieras ayudarlos, hija", declaró Kizashi cuando Naruto y Sasuke salieron de la habitación de Sakura cargando las últimas cajas con sus pertenencias. "Apenas saliste de… recuperación. No quiero verte otra vez en el hospital tan pronto".
"Estaré bien, papá", respondió Sakura pese a las profundas ojeras y a la delgadez de su cuerpo. Todavía no había recuperado el peso que perdió en su estadía en la sala psiquiátrica del hospital de Konoha. "Naruto y Sasuke estarán conmigo, y Sai y el capitán Yamato nos checarán regularmente. Te prometo que todo saldrá bien".
Pero las consecuencias de la guerra y sus propios demonios mantuvieron a los tres en lapsus de paranoia y ansiedad. En ese lío era normal que Sasuke los atacara en ocasiones, o que Kurama tuviera que intervenir para calmar a Naruto, o que ambos sostuvieran a Sakura cuando tenía pesadillas horribles.
"Espero que Sasuke esté durmiendo bien. Estos últimos días han sido duros para él", pensó cerrando las puertas del armario. Era un secreto (aunque Sai y Yamato lo sabían) que nadie del original Equipo 7 podía dormir bien. "Naruto se ha vuelto bueno al tratar con sus ataques de pánico, pero no quiero que se malpase. Por fortuna Kurama es el más sensato, sé que él los ayudará".
Se tumbó en la cama, cerró los ojos y se quedó dormida.
No tardó en adentrarse en un sueño profundo.
Sakura se encontraba de pie y frente a ella se extendía un camino largo y recto. Sin saber por qué caminó hacia adelante hasta ver la espalda de un hombre. Ella lo conocía y sonrió intentando alcanzarlo, pero no podía avanzar. Por más que sus piernas se movieran, ella no daba ningún paso. El hombre se alejaba, dejándola atrás.
"¡Espera, por favor, no te vayas!", suplicó con voz desesperada.
Alzó su mano para intentar alcanzarlo. No iba a llegar a tiempo. No iba a lograrlo. Dos pares de brazos la detuvieron, pero ella siguió insistiendo.
"¡Puedo salvarlo! ¡Yo puedo hacerlo! Él… él es…".
El rostro de Naruto y Sasuke bloquearon la imagen del hombre. Sakura sabía que ellos no querían herirla, que también habían querido salvarlo, pero sus ojos reflejaban una verdad que dolía aceptar.
"Ya es suficiente, Sakura", dijo Sasuke. "No hay nada que puedas hacer".
"No es tu culpa", aseguró Naruto tomándola del rostro. Su expresión acongojada multiplicó el sufrimiento de Sakura. "No puedes salvarlos a todos".
"¡Pero a él sí! Es mi responsabilidad asegurar la supervivencia de mi equipo. ¡Yo debo… yo debo…!".
Pero el hombre no se volteó y ella no pudo llegar a él. Naruto y Sasuke la abrazaron y ella se hundió entre sus brazos, sintiendo que el corazón se lo estrujaban como un trapo.
Sakura se despertó de golpe. Su pecho se movía agitado, el sudor resbalaba por su frente y su cuerpo temblaba. Miró con ojos desorbitados la habitación a su alrededor. Se abrazó a sí misma. Ya habían pasado casi dos años desde aquello. Tendría que ser menos susceptible, pero lo cierto era que continuaba siendo el más grande fracaso de su carrera como ninja médico.
Y lo peor era que él no la había culpado. Simplemente le sonrió mostrando su cara detrás de la máscara a sus alumnos por primera y última vez.
"Está bien. Naruto se convertirá en Hokage cuando terminé su entrenamiento con Lady Tsunade. Sasuke ha regresado a la aldea y busca enderezar su camino ninja. Y tú, Sakura, te has convertido en una kunoichi extraordinaria. Estoy conforme con la manera en la que terminó todo. Soy muy feliz por haberlos conocido y haber sido su maestro".
Giró su vista hacia la ventana, apenas había amanecido. Miró el reloj en la mesita marcando las seis en punto.
Sakura se levantó para abrir las cortinas.
"Perdóname, maestro Kakashi, no soy la kunoichi extraordinaria que creíste que era", pensó con mortificación sabiendo que sus errores eran irreparables y que a pesar de no haber sido un mentor adecuado para ella, Kakashi siempre veló por su seguridad.
Después de alistar su cama y dar una limpieza rápida, Sakura se dio una ducha y se preparó para lo que le deparaba ese día. Al final se colocó encima el nuevo uniforme que Cross le había dado, que le quedaba perfectamente. Como pequeño detalle en el colgante del collar escolar estaba tallado el símbolo de su aldea. No pudo evitar sonreír al verlo y se sintió el doble de convencida de no permitir estar aquí sin corresponder la amabilidad del director Cross.
Salió a la cocina encontrando a Kaien preparando el desayuno. Ambos se dieron los buenos días. A Sakura no le pasó desapercibido lo satisfecho que el hombre se sentía al verla tapada. Bueno, no podía privarlo de sus valores tradicionales por mucho que a ella le parecieran obsoletos.
Sakura se ofreció a ayudarle en lo que pudiera.
—Aunque no soy buena cocinando —le dijo. Sasuke era quien se encargaba de cocinar ya que ella y Naruto no eran los mejores en cuanto a la sazón. Naruto prefería la comida instantánea y Sakura se fijaba en el lado nutricional y no en el sabor, así que ninguno de los dos lograba hacer comida sabrosa.
—Oh, no te preocupes. Si lo hacemos entre los dos posiblemente nos salga algo que sea, por lo menos, comestible.
Kaien se puso un mandil color durazno —un regalo que Yûki le había dado hace años—, y le tendió a Sakura uno color amarillo claro. Kaien haría pan francés, huevos con tocino y salchichas de pavo fritas, mientras Sakura picaría fruta y verduras para una ensalada, además de los ingredientes que se freirían. El desayuno solía ser más ligero, pero hoy era un día importante. Sakura debía alimentarse bien. Cuando ella tomó el cuchillo comenzó a cortar y picar con precisión y una rapidez sobrehumana. Kaien la miró boquiabierto, lo que más le sorprendió fue que podía hacerlo sin siquiera parpadear.
Zero bajó aproximadamente una hora después. Su aspecto había mejorado tras una noche de sueño reparador, en la que la sed no lo había interrumpido ni una sola vez. El efecto de las pastillas era maravilloso en ese aspecto, pero en lo demás no, lo cual era obvio teniendo en cuenta que eran un sedante.
—Buenos días —dijo Kaien. Zero emitió un gruñido en forma de saludo y se sentó junto a la barra.
—Hoy Sakura me ayudó a preparar el desayuno, así que ya todo está listo —dijo Kaien como si Zero no lo hubiera notado.
—Sólo corté los ingredientes, eso es todo —dijo tratando de restarle importancia. Pero su respuesta hizo que Kaien se le aventara en un abrazo de oso.
Zero observó la escena con fastidio. Sabía que Kaien no tardaría mucho en comportarse como un padre amoroso con Sakura.
—Eso significa que ayunaré hoy, dudo que lo que ustedes hagan sea saludable —espetó Zero con franqueza.
—¡Qué cruel eres! —comentó Kaien—. Y yo que pensaba cocinar tu platillo favorito el día de hoy.
—Eso quiere decir que piensas envenenarme también en la cena.
Eso causó otro lloriqueo en Kaien. Sakura comenzó a reír ante su peculiar dinámica.
—Parece que Sakura se divierte a nuestras expensas —dijo Kaien tratando de sonar indignado.
—Es que me recuerdan a personas muy queridas para mí.
—Oh, te refieres a tus amigos, ¿no es así? Los que viven en tu… aldea.
Sakura asintió meditando unos segundos sobre si debía contarles sobre ellos. Ya habían pasado cuatro días, y aunque eso no hacía la diferencia, tenía la certeza que Kaien y Zero no utilizarían esto para embaucarla. Además quería calarlos, saber hasta qué punto podía confiar en ellos.
—Uno es Naruto y el otro Sasuke. Somos amigos desde que teníamos once años y ellos son shinobis como yo. Naruto es el Hokage de Konoha y Sasuke es su guardaespaldas.
—Ya veo. Pero, ¿podrías explicarme qué es Hokage otra vez? —dijo Cross.
—Hokage es algo como un presidente aquí. En mi mundo a los shinobis se les divide por niveles de acuerdo con su chakra y habilidades. Están los gennin novatos. Los chunnin, que son ninjas que lograron pasar los exámenes de conocimiento básico. Los jounin que son muy capaces.
—Por lo que dices puedo intuir que tu mundo es complicado y es una sorpresa saber que tu amigo es el líder de ellos.
—Créame, director, nadie que conozca por primera vez a Naruto diría que es el Hokage —se encogió de hombros.
—Ahora quiero por preguntarte… es simple curiosidad, por supuesto, en esa pirámide de niveles, ¿cuál lugar ocupas tú?
Sakura guardó silencio por un minuto como meditándolo.
—Soy chunnin al igual que Sasuke —mintió—. Ah, pero soy parte del Escuadrón Médico. Mi deber es atender a los civiles heridos, nada más.
—Oh, ya veo —dijo Kaien—. Es por eso que pudiste usar esa técnica tan rara, ¿verdad? Jamás creí que algo pudiera impresionarme de nuevo.
—No fue nada, hice lo básico.
—Pero gracias a ti no se perdió ninguna vida —apremió Kaien.
Sakura se rascó la mejilla apenada, volviendo a restarle importancia al asunto.
—¿Los otros chunnin son igual de fuertes que tú? —preguntó Zero sacando platos y cubiertos para colocar la mesa, mientras Kaien y Sakura llevaban las cacerolas con comida—. No todos los días ves a una persona partiendo el piso o mandando a volar a otros con un puñetazo.
—Cada persona es fuerte a su manera, Kiryû, no todos son bendecidos con súper fuerza —respondió Sakura con despreocupación—. Es como los cazadores, ¿no es así? Por lo visto no todos son vampiros como tú.
Zero mostró una sonrisa torcida, bastante entretenido por las respuestas de Sakura. Tenía claro que cualquier declaración de ella podía ser tanto verdad como mentira. Los shinobis parecían tener una jerarquía bien marcada, y lo que le parecía más sorprendente era que… no parecían peligrosos. Cuando Sakura habló no dio la impresión de que se trataran de personas que fueran amenazas, los hizo ver como un montón de tipos con habilidades prácticas que usaban en cualquier trabajo.
—¿Qué es lo que hace exactamente el Hokage? —preguntó Kaien.
—Su deber es proteger a la aldea —respondió Sakura con una sonrisa genuina en su rostro. Los deberes de Naruto eran mucho más que eso, pero sin duda él respondería así si estuviera aquí.
Los tres se sentaron en la mesa y empezaron a comer. Kaien la informó a Sakura que ese día no haría guardia debido a que el Senado mandaría por ella en la tarde. Ante la mirada gélida de Zero, Cross tuvo que explicarse rápidamente. Debido a que la Asociación de Cazadores tenía la custodia de Sakura, los vampiros demandaron conocerla para ver si representaba un peligro para ellos.
—El vampiro que vendrá por ti se llama Takuma Ichijou, es uno de los nobles más cercanos a Kaname, aunque está claro que Zero también te acompañará.
—Entonces lo que quieren no es sólo asegurarse de que yo no soy un peligro, sino ver que tan cierto es el rumor acerca de mi sangre.
—Así es, Sakura. El senado actual fue organizado hace treinta años, como una especie de consejo general para discutir planes importantes para la sociedad de los vampiros. Kaname es su líder, aunque eso no quiere decir que compartan su forma de ver el mundo. La mayoría son apegados a las viejas costumbres, pero no te preocupes, no creerás que te dejaré ir sin nada que te ayude a defenderte ¿o sí? —preguntó Kaien con una sonrisa mordaz. A Sakura se le habían incautado sus armas, pero nadie diría nada si él le daba una ya que era por seguridad.
—Será mejor que ir desarmada —comentó sabiendo la importancia de conocer las armas antes de usarlas. Sakura era usuaria de taijutsu, su cuerpo era su mejor arma, pero no menospreciaría un pequeño apoyo (aunque ahora se sentía arrepentida de no haber asistido a la clase especial de Tenten sobre armamento, le habría servido bien saber desenvolverse con distintas armas)—. Me gustaría pedir algunas cosas de mi equipaje. Me servirían mucho en esta situación.
—No creo que sea posible… —meditó Cross frunciendo las cejas—. Veré qué puedo hacer, Sakura, pero por ahora tendrás que conformarte.
Claramente no era algo que quería escuchar, y por un momento le pasó por la mente escabullirse de la academia para infiltrarse en la asociación. Pero si un vampiro la olía, se descontrolaría. Sakura ya había visto las reacciones de la clase nocturna para decidir actuar con más cautela.
Cuando el desayuno terminó Zero y Sakura fueron al salón de clases donde Sakura tuvo la oportunidad de conversar con las dos chicas que le habían dado la bienvenida. Cross había insistido en que estuviera en el nivel de preparatoria, por lo que sus compañeras eran más jóvenes que ella por cuatro años.
Una de ellas estaba muy entusiasmada por la clase de deportes al final del horario.
—Y creo que será la mejor clase que tendremos en toda nuestra vida —ella era Isamu Tachibana. Tenía el cabello corto y castaño oscuro y ojos marrones, piel ligeramente tostada por el sol. Llevaba puesto el uniforme con una chaqueta azul brillante que podría haber dejado más ciego a un ciego y unas botas amarillo chillón.
—¿Por qué lo dices? —cuestionó Sakura.
—Lo dice porque Kiryû será nuestro maestro —contestó Chiasa Ueda una chica con lentes, dos trenzas rubias y ojos color miel. Su cara llena de pecas daba la impresión de ternura, aunque era muy seria en realidad.
Ahora que Sakura lo notaba, todas sus compañeras en el salón tenían una mirada perdida. Entendía bien lo que era soñar con un tipo guapo como Zero, y sintió un poco de nostalgia de los días en la Academia Ninja, cuando se esforzaba en resaltar para llamar la atención de Sasuke.
"Me habría notado si me hubiera enfocado seriamente en mi entrenamiento. Me habría visto como un rival… aunque conociendo cómo era de niño, dudo que lo hubiera admitido. Era un niñito con un extraño complejo de superioridad", pensó Sakura. Le había tomado años ver a través de la imagen idealizada que tenía de Sasuke Uchiha. La caída de un ídolo nunca era fácil de aceptar.
—Veo que no lo entiendes, Haruno. Nuestro anterior maestro era muy feo, parecía una mezcla de un hipopótamo y un perro. Así que ahora que tenemos a Kiryû como profesor, digamos que él será un oasis en medio de este horrible desierto.
Sakura río ante su descripción. Chiasa sólo suspiró mientras se acomodaba los lentes.
—Será un día muy largo —dijo.
—Mientras no acosen a Kiryû como lo hacen con los de la clase nocturna, todo marchará bien —comentó Sakura en voz alta para recordarles lo que había sucedido con Hinamori por exceder los límites. Sus compañeras se recompusieron enseguida, no querían recibir un puñetazo.
—Me gustaría haberle pegado a Sasagawa también —dijo Isamu—. Me habría gustado verlo, por lo menos. Creo que debo ir a la Puerta de la Luna para ver si se repite.
—Creo firmemente que ella aprendió la lección.
Tachibana resopló con evidente desdén.
—¿Hinamori Sasagawa? No la conoces, ella es una perra. Van varias veces que se mete en problemas por su actitud de mierda.
—Lenguaje, Isamu —pidió Chiasa sacando su cuaderno de ejercicios matemáticos.
—En fin, ella en verdad es una mala persona y tiene como meta casarse con un vampiro antes de acabar la escuela.
—¿Por qué? —preguntó Sakura con curiosidad, pero su pregunta no pudo ser respondida.
La clase habían comenzado.
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Takuma esbozó una de sus enormes y radiantes sonrisas. Los ojos de Senri Shiki lo escrutaban en silencio, vacíos como siempre, procesando la información que acababan de proporcionarle.
—¿Y bien, qué dices? ¿Me acompañarás a la Academia Cross?
—Vienes a mi casa para decirme si quiero ir por la mujer de la que todo el mundo está hablando porque te encargaron llevarla al senado para que la conozcan, aunque la verdad sea para otra cosa. Además de que lo haces para no tener que tratar tú solo con Kiryû ya que temes que te dispare, aun si no le das un motivo —no fue pregunta, sino afirmación.
Takuma río entre dientes, Senri era el único que podía ver a través de sus intenciones.
El pelirrojo sacó una cajita de Pockys y se llevó uno a la boca.
—Está bien. Al fin y al cabo se me están acabando los dulces, creo que podríamos pasar por algunos de regreso.
Ichijou sonrió reconfortado.
—Gracias, Senri.
—Hm… ¿Tanto quieres la sangre de esa chica que hiciste todo lo posible para que fueras tú quien la llevara al senado? —preguntó Shiki tomándolo por sorpresa.
—Desde que olí su sangre —comenzó a explicar— fue como si una fuerza extraña me guiara hacia ella.
—A Hanabusa le ocurrió lo mismo, ¿verdad?
—Él parecía atraído, pero no como yo… yo simplemente no puedo olvidar la sensación —colocó su mano izquierda en su cuello.
—¿Te sentiste de la misma manera que cuando estabas con Sara Shirabuki?
—No, no fue como una orden en mi cabeza. Fue deseo, la deseaba. Mucho más que a nada en el mundo —dijo con sinceridad, aunque sintiéndose avergonzado. Y es que no era propio de él comportarse de esa manera.
Shiki sólo había visto a Takuma con una expresión tan abatida por la sed una vez. Senri se preguntó si a él le ocurriría lo mismo, si no iba a poder controlarse y sus instintos le gritarían que tomara lo que pudiera. Bien, ahora sentía bastante curiosidad por esa chica.
—Da algo de miedo —dijo Shiki. Ichijou le miró con las cejas fruncidas sin entender—. Digo que da miedo que su sangre provoque una reacción tan salvaje en los vampiros.
—Una humana con una sangre temible. Tienes razón, da un poco de miedo, pero no creo que ella sea así. De acuerdo con Kaien Cross, su comportamiento ha sido adecuado y cortés durante estos días.
—Ella podría estar fingiendo —puntualizó Shiki como un hecho—, no sería la primera vez que un lobo feroz se oculta detrás del disfraz de un dulce corderito.
A Takuma no le gustó pensar en la posibilidad, sobre todo porque no juzgaba a las personas hasta no tener evidencia de sus fechorías. Sakura era un lienzo en blanco en ese aspecto. Su origen así como su historia eran incomprobables y ella estaba haciendo lo posible por no causar problemas. Por lo que sabía Sakura sólo quería volver a casa.
—No juzguemos hasta conocerla bien, Senri —pidió Takuma—. Por ahora me preocupa más lo que harán ciertos miembros del senado para indagar cosas sobre ella. Kaname tuvo que negociar bastante para que cooperaran.
—Creí que mi primo ya no tendría que enfrentar líos de esa índole con su posición.
—La negociación fue más un juego que nada. Kaname sabe que no pueden oponerse a él, pero les permite creer que sí para averiguar quién sí o quién no está de su lado. Es… deshonesto, pero no quiere que se repitan los problemas del anterior gabinete.
—Si tú lo dices.
Ambos vampiros se quedaron en silencio con los ojos clavados en el contrario, analizando la situación. Sabían, no, tenían la certeza de que algo grande estaba por suceder.
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La primera y segunda clase terminaron sin ninguna novedad. El receso fue recibido con entusiasmo por Isamu, quien estiró sus brazos hacia arriba para aliviar la tensión en sus hombros mientras Sakura y Chiasa mantenían la misma conversación que iniciaron a mitad de clase de química sobre un problema que Zero había dejado para resolver. No era de asombro que Chiasa Ueda fuese una de las chicas más brillantes de la escuela, lo que impactó a Isamu fue que Sakura era capaz de seguir la discusión sin perderse.
—Jamás creí que existiera una persona en el mundo que pudiera compararse con Chi en química —comentó—. ¿Te educaron en una escuela particular o qué?
—Fui a una escuela especial y tomé varios cursos avanzados.
—Hm, ya veo. Yo fui expulsada de tres escuelas antes de venir aquí… ¡Eran aburridas! No te dejaban comer en clase. Dime qué sinsentido es ése de no dejar que los alumnos merienden en el salón.
—De hecho —interrumpió Chiasa—, tampoco en la Academia Cross se permite comer en las aulas.
—Sí, pero son menos estrictos. Además nos queda el consuelo de que algunos maestros sean unos tipos muy guapos. Ya mencione a Kiryû, pero también está el maestro Takamiya. Con él hasta dan ganas de echarse todo el jodido libro de ética.
—¿Kaito Takamiya? —preguntó Sakura. No había visto a Kaito en estos días, y debido a las restricciones que tenía no había sabido que él también estaba dando clases en la academia.
—¿Eh, lo conoces? —preguntó Chiasa.
—Lo conocí en… —dudó un momento.
—¿La Asociación de Cazadores? —terminó Isamu con una sonrisa divertida—. Kaito tenía razón. No dirás nada a los desconocidos. Ni una vez mencionaste las cosas en las que estás involucrada. Admirable. Para que lo sepas soy hija de una familia de cazadores —explicó—. Bueno, yo aún no soy una cazadora completa, pero puedo ir a la AC cuando quiera. Perdona que no te lo haya dicho antes, pero no te preocupes, no me enviaron a vigilarte, ése es el trabajo de Kiryû.
—No… no me preocupa. Es sólo que no esperaba que fueras pariente de él.
—Somos primos por parte de nuestras madres —respondió—. Por eso nuestros apellidos son diferentes. Mi mamá es la hermana mayor y la madre de Kaito es la menor en un clan de cazadores.
—¿Clan de cazadores?
—Bien, Haruno, yo te lo explicaré mientras nos dirigimos al gimnasio, ¿te parece? —interrumpió Chiasa sabiendo que las explicaciones de Isamu no eran muy claras y tendía a meter información innecesaria si se le daba la oportunidad—. Verás, tanto cazadores como vampiros pertenecen a clanes y sus jerarquías están establecidas por la pureza de su sangre. Por ejemplo, en los vampiros está el nive que son humanos convertidos en vampiros y pierden la razón. Sigue el nivel C que son vampiros que nacieron de humanos transformados en vampiros y no son considerados amenazas. El nivel B son vampiros que nacieron de personas convertidas también, pero su particularidad es que también tienen sangre de una clase alta, quienes son los vampiros que están en la clase A; todos ellos son aristócratas y su poder es notable, tienen cierta influencia sobre las clases inferiores, aunque no tanta como los purasangres
—¿Purasangres? —anteriormente había escuchado ese término de Cross y de Zero.
—En la punta de esta pirámide se encuentran los vampiros cuya sangre no ha sido mezclada con la humana. Tienen el poder de convertir a los humanos en vampiros que les obedecerán sin rechistar, incluso los aristócratas no pueden evitar sucumbir ante su poder —dijo—. Actualmente sólo quedan seis familias ya que hace cincuenta años Kaname Kuran, su rey, se dedicó a asesinar a varios clanes.
Sakura recordó a Kaname el día que se conocieron. Era difícil creer que alguien como él hubiera cometido esa atrocidad, pero Sakura reflexionó enseguida. Por mucho que una persona pareciera buena también podía darte sorpresas desagradables. Ella había sufrido bastantes experiencias de ésas.
—Así que ésa es la pirámide de niveles —musitó Sakura. ¡Con razón algunos estudiantes de la clase nocturna actuaban con mayor superioridad hacia otros!—. ¿La de los cazadores es parecida?
—Más o menos —esta vez habló Isamu—. Los vampiros se clasifican por varios niveles, nosotros sólo por tres. Los usurpadores que son personas que no tienen sangre cazadora, o que son nuevos en el negocio, por decirlo de algún modo. Luego siguen los pecadores que son los hijos de un clan de cazadores puros y uno de personas normales. Al final están los elegidos que son los purasangres de nuestro bando. Verás, hace diez mil años el mundo se hallaba en una guerra interminable pues muchos vampiros purasangre (en ese entonces había muchos) se disputaban todo lo que podían tomar. Se cuenta que hubo una vampiro sangre pura, que sacrificó su cuerpo para ayudar a crear armas que pudieran hacer frente a los vampiros.
»—Así que ella se arrancó el corazón y lo arrojó a una fundidora de metal para conseguirlo. Luego con las pocas fuerzas que le quedaban pidió a las personas a su alrededor que bebieran hasta la última gota de sangre que le quedaba. Cuando ella murió, su prometido, un hombre del Clan Kuran, entrenó a todos aquellos que habían bebido de la sangre de su amante y forjó dos de las primeras armas mata vampiros.
Al parecer en eso no eran tan distintos este mundo y el suyo. La época de las guerras entre clanes shinobis como los Senju y los Uchiha eran historias aún conocidas en la actualidad. La diferencia radicaba que el periodo de guerrillas era significativamente reciente en comparación con los diez mil años de guerras entre vampiros purasangres y cazadores. Sakura sintió admiración por la valiente mujer que se había sacrificado por el bien de los humanos, pero también sentía empatía por el hombre que la había perdido. Se dio cuenta de que el apellido coincidía con el de Kaname. Tal vez eso significaba que era un descendiente de esos dos vampiros. ¿Qué sentiría al saber que sus ancestros se habían sacrificado por el bienestar de otras personas?
—¿Por qué me están contando esto? —preguntó Sakura—. Soy una extraña en este lugar. No es lógico que me tengan tanta confianza.
—En otras circunstancias puede que no —coincidió Chiasa—. Los rumores sobre ti se han extendido en todas partes. Humanos y vampiros saben que una forastera ha venido a Nightray y creo que es mejor que conozcas lo que sea posible de este mundo para que puedas hacer frente a lo que venga. Entiendo que tú no puedas hacer lo mismo con nosotros y está bien. Hemos hablado sabiendo quien eres, Haruno, y por eso no tienes que sentirte culpable.
—Chiasa —murmuró conmovida. Aquí estaban dos personas que entendían su posición y no juzgaban su proceder, y su corazón dolía por tener que mentirles, pero Sakura no podía darse el lujo de hablar y actuar libremente. Había mucho en juego, y si ella fallaba, nunca se lo perdonaría—. Gracias.
—No hay problema, Saku —dijo Isamu abrazándola por los hombros aunque tuviera que estirarse para lograrlo. Sakura era más alta que ella—. Para esto están los amigos.
—Oye, no te robes el crédito de mis palabras, sinvergüenza —comentó Chiasa dándole un golpe en la nuca.
El gimnasio de la Academia Cross era grande como una cancha de futbol. El piso de madera estaba cubierto en una parte por una amplia colchoneta roja para que los alumnos practicaran gimnasia; había equipos para diferentes deportes o actividades físicas. A treinta metros del gimnasio estaban las canchas para practicar al aire libre más una pista de carreras. La kunoichi no esperó encontrar algo semejante. Ella había usado toda su vida campos de entrenamiento especializados, pero Kaien también se había asegurado que sus estudiantes estuvieran bien ejercitados.
Isamu y Chiasa condujeron a Sakura al vestidor. El cuarto que ocupaban las mujeres era amplio con casilleros individuales y modernas duchas. El casillero de Sakura estaba en medio de los de ellas. Sakura procedió a cambiarse. A punto de desabrochar su chaqueta se detuvo.
Isamu notó como el rostro de Haruno tomó una expresión dubitativa.
—¿Sucede algo? —preguntó.
—Es sólo que me da algo de vergüenza —fingió una sonrisa apenada, negándose a seguir desabotonando su ropa ante el escrutinio de Isamu—. No estoy acostumbrada a desvestirme delante de desconocidos.
—Pero estamos entre chicas —ella ya estaba en ropa interior.
Sakura tenía otra razón por la cual no quería que la vieran desnuda, y no era por vergüenza.
—Déjala tranquila, Isamu —cortó Chiasa ya vestida con el uniforme de deportes—. Si no quiere hacerlo, no la obligaremos. Ella debe sentirse cómoda y no estás haciendo nada para lograrlo.
—Tienes razón. Saku, siento mucho si te incomodé.
—Vaya, no creí que alguien con tu cuerpo pudiera sentirse incomoda de mostrarlo al mundo —espetó Hinamori Sasagawa con tono burlón. Detrás de ella estaba Himawari Inoue, sonriendo estúpidamente.
—Claro que me siento incomoda, Sasagawa —dijo Sakura sin inmutarse—. Cualquiera se sentiría así si tuviera que soportar tu mirada envidiosa. Quien necesita tener más confianza en sí misma eres tú, ¿no crees?
Isamu se río de ella ganándose que la mirara con ganas de matarla.
—Si no tienes nada más que decir, sugiero que te vayas —le dijo Chiasa con voz neutra, aunque por dentro estaba divirtiéndose mucho—. La clase ya está por comenzar.
Guardándose sus maldiciones, Hinamori abandonó con paso brusco los vestidores seguida de Himawari. Cuando salieron, las chicas que estaban alrededor aplaudieron con alegría. Sakura no había esperado que sus compañeras de salón estuvieran atentas a su conversación con Hinamori.
—Vete acostumbrando. A todas en la escuela les desagrada Hinamori y también su garrapata humana, ya te has convertido en una especie de héroe por haberla golpeado aquella vez —le dijo Isamu—. No te preocupes, cuando salgamos podrás cambiarte, le diremos a Kiryû que te tardarás.
Cuando sus compañeras la dejaron sola, comenzó a desvestirse. Sakura salió del vestidor cinco minutos después. Al cruzar la puerta, miró a su izquierda encontrándose a Zero recargado en la pared.
—Tachibana me dijo que tardarías —dijo él.
—Si te lo dijo no había necesidad de que vinieras. No pienso escaparme.
Zero no le respondió. Se movió de su posición y sacó la Rosa Sangrienta.
—Salgan de ahí, sanguijuelas —dijo con tono duro—. La Clase Nocturna no tiene permitido vagar durante el día.
De los arbustos salieron Tori Saitou y el otro vampiro de cabellos negros de la noche anterior. Sakura pudo ver la verdadera tonalidad de sus ojos, Tori los tenía verdes, y el otro chico, azules.
—Veo que cumples muy bien tu trabajo de perro guardián, Zero Kiryû —dijo Tori con sorna, mirando al cazador directamente a los ojos—. No quiero que me repitas el reglamento, me lo sé de memoria. A lo único que venimos fue a disculparnos con Haruno por nuestro comportamiento de anoche… aunque no haya sido nuestra culpa que el olor de su sangre nos descontrolara.
El vampiro de cabellos negros sonrió amistosamente mientras se acercaba a Sakura, cuando pasó al lado de Zero para llegar a ella, el cazador apuntó a su cabeza.
—No me interesa si se saben el reglamente o no, lo que me importa es que lo cumplan —espetó de forma fría—. Así que largo de aquí.
—Uy, qué miedo —dijo el vampiro que parecía tener doce años mientras fingía temblar—. Ya que Kiryû no me permitirá acercarme, tendré que hacerlo desde aquí. Mi nombre es Tohru Saitou, soy el hermano mayor de Tori. Venimos a ofrecerte disculpas por lo de querer beber tu sangre. Pero sabes, en lo personal, pienso que no debería de disculparme. Soy un vampiro, es normal que quiera beber sangre y mucho más cuando es tan apetecible.
—Acepto sus disculpas —contestó Sakura—. Ahora, ya que lo hice pueden irse. Ya no tienen nada más que hacer aquí, ¿o me equivoco?
Tori y Tohru sonrieron con altanería. Dieron un último vistazo al cazador y desaparecieron. Cuando se quedaron solos, Sakura respiró tranquila. La visita de esos dos había sido muy rara. Zero, por su parte, sabía que no habían venido por su cuenta sino bajo la orden de alguien más.
Sakura se integró pronto a la clase. Había extrañado ejercitarse así que aprovechó el tiempo al máximo. Primero hizo un calentamiento rápido que dejó impresionados a todos pues lo que ella consideraba "rápido" para ellos era parecido a un entrenamiento militar extremo. Isamu era la única que podía jactarse de seguirle el paso y ambas comenzaron una sana competencia; quien hacía más abdominales, mas sentadillas y flexiones de brazos en las barras. En todas Sakura ganó sin esfuerzo.
—No tienes que seguirme el paso, hazlo a tu propio ritmo —pidió Sakura viendo lo difícil que era para Isamu mantenerse a la par.
—Eso lo decido yo —comentó entre jadeos agitados—. No siempre tengo la oportunidad de probar mis límites, así que no me lo arrebates, por favor. Toca jugar un partido de voleibol y juro que no me rendiré hasta ganarte.
Durante el partido quedó claro que Isamu era una eminencia en los deportes, pero resultó evidente que Sakura tenía mejores reflejos, condición física y fuerza, por lo que fue imposible para Isamu continuar sin caer al suelo, totalmente agotada.
—Increíble, Saku, siento que voy a vomitar en cualquier momento —dijo Isamu desde el piso, bañada en sudor y sin ganas de querer pararse en lo que restaba del día—. Bien, perfecto, me ha quedado muy claro que no es lo mismo el entrenamiento de un shinobi que el de una cazadora. Tengo que esforzarme más.
—Ya te dije, llévalo a tu propio ritmo —dijo Sakura que estaba ligeramente agitada. Estaba complacida de tener a Isamu de compañera, ya que su persistencia le sirvió para poder verificar el funcionamiento de su propio cuerpo.
—Vamos, que ni cuando entreno con el presidente Yagari y Kaito me cansó tanto. Me falta entrenar.
—Te falta disciplina y constancia, vaga —intervino Chiasa entregándoles una toalla y una botella con agua. Sakura e Isamu le agradecieron. Al final Chiasa tuviera que darle ella misma el agua a su amiga debido a su cansancio.
Después toda la clase volvió a sus respectivos vestidores. Sakura esperó a que sus demás compañeras salieran para poder usar las duchas, así que tuvo que esperar media hora. Al salir de las regaderas, mientras secaba su cuerpo, Sakura pudo pensar seriamente sobre cómo sería su primer encuentro con los vampiros del senado. No esperaba que saliera bien. Se preparó mental y físicamente como si fuera a una misión de rango A.
Terminó de vestirse, salió para encontrarse con Zero, y para su sorpresa, a Kaien que llevaba un paquete envuelto en una mano.
—Como te lo dije en la mañana, Sakura, ésta es tu arma —le quitó la manta mostrando un hacha mediana de una hoja afilada. En su mango estaban grabados remolinos rojos, moviéndose como si estuvieran chocando entre sí.
Había algo en ella… Sakura acercó su mano. La textura le recordó la vez que ella, Tenten y Karin habían ido a uno de los escondites de Orochimaru (con el sannin muerto, Naruto y los otros kages decretaron que sus guaridas fueran revisadas y destruidas para evitar que sus experimentos cayeran en manos equivocadas). En uno de ellos habían encontrado un montón de pergaminos antiguos, así como armas extrañas. Karin había dicho que todo solía pertenecer a la extinta Uzushio, por lo que Naruto ordenó salvar lo que pudieran de la aldea de su madre.
Con cautela, Sakura la tomó sintiéndola rara entre sus manos. Bueno, podía parecerlo, pero no necesariamente tenía que ser un arma shinobi.
—Se le llama la Mil Muertes —comenzó a explicar Cross—. Hay una curiosa historia detrás de esta hacha. Sólo puede ser usada por mujeres en clanes de cazadores elegidos, pero han existido cazadoras pecadoras que han podido empuñarla sin problemas. Eso sí, sin acceder a su poder total. Además se dice que fue el arma de la primera presidenta de la Asociación. La escogí para ti porque será un apoyo a tus habilidades físicas.
—Practicaré el tiempo que pueda —dijo Sakura manipulando el arma para acostumbrarse a ella—. Gracias, director.
—Por favor, ten cuidado —pronunció dándole un apretón amistoso en el hombro. Sus ojos mostraron sincera preocupación por ella.
—Así será, después de todo tengo que ver cómo envenena a Kiryû en la cena —comentó guiñándole un ojo con complicidad. La expresión de Kaien se suavizó y ya sin poder evitar su emoción, la abrazó.
Cuando el director se excusó diciendo que debía atender un pequeño inconveniente con el papeleo de la escuela (en realidad llamaría Yagari para confirmarle que Sakura estaba a punto de salir), les dedicó unas últimas palabras y los dejó solos.
—Es una buena arma —dijo Sakura a Zero cuando se dirigían hacia la salida. La kunoichi decidió colocarla en su espalda gracias a las correas y funda que venían con el hacha—. Una amiga mía se habría vuelto loca al verla. Habría hecho lo imposible para llevársela si estuviera aquí.
—El maestro Yagari debió permitirle el hacha a Kaien como un favor especial —comentó el cazador. Le parecía increíble que el director haya escogido un arma tan valiosa como la Mil Muertes, lo que sólo pudo confirmar las sospechas de Zero que este encuentro con el Senado de Vampiros no sería un evento pacífico—. Supongo que te dejarán quedártela lo que dure tu estadía.
—Mi amiga habría aprovechado todo este tiempo para convencerlos de que dejaran que se la llevara, o al menos replicarla.
—Las armas de los cazadores están hechas con metal madre. Desconozco el material de las armas ninjas, pero no hay manera de que puedan replicar las propiedades de un hacha como la Mil Muertes o la Rosa Sangrienta.
—¿Es por el corazón de vampiro que arde en el interior de la forja? Isamu y Chiasa me contaron sobre eso.
—Tendré que recordarles a esas dos sobre los temas que no pueden hablar contigo —dijo Zero ignorando la pregunta. La forja del metal madre era un secreto para el mundo en general, sólo pocos conocían las propiedades de la sustancia que ahí ardía.
—Bueno, ustedes saben que soy una kunoichi-médico de la Aldea de Konoha, que Naruto es el Hokage y que hay un señor feudal de un país que no conocen. Es justo que yo sepa algo sobre ustedes.
—Eres un enemigo potencial, Haruno.
—Lo sé, pero tratar de ocultar los misterios de su mundo no nos llevará a nada —comentó Sakura—. Como ninja médico, mi objetivo es salvar personas, no ponerlas en peligro, Kiryû.
—No sé si eres demasiado optimista o no sabes de lo que hablas.
Los ojos de Sakura reflejaron una dureza que no había estado ahí antes. Zero había visto esos verdes pozos brillantes de curiosidad o retraídos en nostalgia, pero esto… esta mirada era de quien había presenciado horrores indecibles y siniestros, quien había estado rodeada de muerte, dolor y pena, y resistido hasta el final.
—Sé de lo que hablo, cazador —espetó fríamente. Su tono consiguió causarle un leve escalofrío a Zero. Era la primera vez que se dirigía hacia él de forma tan impersonal.
En la entrada de la Academia Cross las figuras de dos muchachos se distinguían en la distancia. Un automóvil negro (esa extraña carroza de metal en la que habían traído a Sakura unos días antes, aunque había sido el auto gris de Kaien esa vez) estaba estacionado detrás de ellos. Sakura reconoció a uno de ellos de aquella ocasión en que curó a los cazadores en la asociación, pero el otro era desconocido. Sin embargo —y era algo que había notado en este mundo— era atractivo con su cabello pelirrojo, sus ojos de un azul muy similar al de su amiga Ino y una expresión solemne.
El nuevo desconocido sostenía una caja de golosinas y masticaba una con indiferencia hasta que percibió el aroma de Sakura. De inmediato sus pupilas se tiñeron de carmesí y sus colmillos de alargaron. En su defensa, no se arrojó sobre ella a pesar de la terrible sed que le quemaba la garganta.
—Oh, por Dios, ella huele tan bien —gimió Senri haciendo que Zero se colocara frente a la kunoichi y pusiera una mano sobre el mango de la Rosa Sangrienta.
—Todos, por favor, no perdamos la calma —pidió Takuma, siempre el pacificador. Se puso en medio sabiendo que Zero fácilmente podría dispararle a él por el simple hecho de no haberlo perdonado por apoyar a Sara hace cincuenta años—. Senri no la atacará, Kiryû. Es la primera vez que está cerca de ella. Su reacción es la que cualquier vampiro tendría.
Dándole unos segundos a Shiki para estabilizarse, Takuma se acercó a Sakura. Recordaba a la perfección su peculiar cabello rosa y sus ojos como jades. Por supuesto, la imagen de sus recuerdos evocaba una muchachita simpática, no la asombrosa belleza ante sus ojos, la cual había pasado desapercibida antes debido a su uniforme de ninja.
—Creo que aún no nos hemos presentado como se debe —dijo el vampiro rubio con una sonrisa—. Mi nombre es Takuma Ichijou.
—Lo recuerdo, joven Ichijou, estaba con Kaname en la asociación.
—Qué excelente memoria tiene, señorita Haruno. Espero no haberle dejado una mala impresión porque, disculpe mi atrevimiento, usted ganó mi respeto por lo que hizo por esos cazadores. Gracias a sus magníficas habilidades ninguna vida se perdió.
—Hice lo que todo médico habría hecho en una situación así, joven Ichijou —respondió—. El director Cross me ha dicho que los cazadores ya han sido dados de alta hace dos días. Saber que están bien es lo único que importa.
Takuma habría pasado el resto del día mirándola y diciéndole lo mucho que la admiraba. ¿Por qué se sentía así? No tenía idea de dónde ella había venido ni tampoco había convivido durante estos días, pero era muy fuerte el deseo de acercársele, que de no ser porque Senri le murmuró que ya estaba mejor, Takuma habría cometido un error.
—¿Ah? Oh, sí, sí. Señorita Haruno, me gustaría presentarle a Senri Shiki. Es uno de mis mejores amigos y quien fungirá como parte de nuestra escolta hacia el senado.
—No eres lo que imaginaba —espetó Senri sin vacilación, poniéndose cara a cara con ella—. Pensé que serías de esas chicas mágicas que aparecen en las caricaturas, sobre todo por lo del cabello rosa, pero eres más como una amazona rompehuesos.
—¿Una qué?
Takuma miró con ojos desorbitados al pelirrojo sin creer que un comentario así hubiera salido de su boca. Incluso Zero levantó una ceja intrigado, no esperaba algo así de alguien tan taciturno como Shiki.
—Creo… creo que es su manera de decir que tienes un físico que resalta —dijo Takuma tratando de salvar la situación—. Me parece que no sabes lo que es una amazona. Son mujeres fuertes e independientes. Es eso a lo que se refería Senri.
—Así es —dijo Senri sacando su caja de golosinas. Tomó un palito y se lo puso en los labios a Sakura. Sorprendida, ella parpadeó, pero abrió la boca para morder y sostener entre sus suaves labios el bocadillo—. Puedo verlo a pesar de que llevas puesta la ropa.
—¿Qué? —no le alegraba saber que alguien podía ver a través de su ropa. De hecho, sintió que un nudo se le formaba en la garganta.
—Senri es modelo —intervino Ichijou otra vez—. Se ha acostumbrado a ver las figuras por la forma en que la ropa se amolda a sus cuerpos. Sólo eso, señorita Haruno, le aseguro que no tiene ningún poder que sea… inapropiado.
No parecía que le estuviera mintiendo. Sakura se obligó a contar hasta tres para calmarse.
—Bien, lo dejaré pasar esta vez, Shiki —murmuró un poco malhumorada.
—Llámame Senri.
Sakura asintió.
—Bueno, ya que nos hemos presentado es momento de partir. Como dije, nosotros seremos su escolta por órdenes de Kaname y Lady Yûki, pero principalmente por Kaname.
La ninja medico miró el elegantísimo automóvil. En su mundo se habían dado avances en tecnología para el transporte, pero estaban dirigidos al comercio ya que los shinobis seguían prefiriendo moverse a pie. Pero aprender sobre los autos no le parecía una pérdida de tiempo. Estaba segura que Shikamaru estaría interesado en el tema.
—¿Podría explicarme cómo funciona el mecanismo de esto? —pidió Sakura al chófer cuando le abrió la puerta para que entrara. El conductor, un humano, miró a Takuma que asintió afirmativamente. Entonces el procedió a contarle brevemente el funcionamiento del auto.
Sakura no perdió ningún detalle y mostró abiertamente su curiosidad, sin darse cuenta de la intensidad con la que Takuma la miraba. El vampiro se dedicó a grabar cada gesto de su rostro y no le pasó desapercibida el hacha colgando en su espalda (hasta ese momento se dio cuenta que la traía)
"Seguramente Cross se la dio… era de esperarse del Vampiro sin Colmillos y del padre preocupado que puede llegar a ser".
—De donde vengo no existen cosas como éstas —pronunció ella al conductor. Se sentía fascinada por lo que había escuchado. Este mundo tenía deficiencias en algunos ámbitos, pero en otros era una genialidad. ¡Sakura tenía que llevar esta información a Konoha! Su aldea se beneficiaría tanto—. Muchas gracias, señor Touken, por responder a mis preguntas.
—Es un placer para mí poder ayudarla, señorita Haruno —dijo el hombre poco acostumbrado a que una persona mostrara tanto entusiasmo por algo tan común como un auto. Sobre todo la actitud amable con la que ella se dirigió a él lo que no solía pasar considerando su trabajo—. Si el señor Ichijou me lo permite estaré complacido de enseñarle a fondo lo que usted desee saber sobre los automóviles.
—Por mí no hay problema —pronunció Takuma que sin esfuerzo había obtenido más oportunidades para estar cerca de ella—. ¿Qué dice a esto, señorita Haruno?
—¡Me encantaría! —sonrió con verdadera felicidad.
Cuando Sakura decidió subirse por fin, emocionada ante las posibilidades, tardándose por pensar en ver autos en Konoha (aunque más pequeños y menos ruidosos), Zero la empujó hacia adentro. De no ser por sus reflejos, Sakura habría terminado con la frente embarrada en la ventana del otro lado.
—¿Qué rayos, Kiryû? —le gritó con una vena resaltando en su frente y enseñándole el puño—. Haz eso de nuevo y terminarás estampado contra un muro otra vez.
—Quiero terminar con esto rápido, Haruno, ya perdimos tiempo suficiente con tu pequeña entrevista —dijo mientras se sentaba al lado de ella—. Y no dejaré que me golpees otra vez.
—No me ataques con una jeringa con un potente sedante de nuevo y dejaré de hacerlo —respondió ella riéndose cuando Zero gruñó con evidente molestia, aunque agradeció que ella no incluyera el incidente de la mordida—. Aunque en parte fue mi error. Mi intención era dejarte sedado, no matarte. Si hubiera elegido la segunda opción probablemente no estaría aquí sino peleando día tras días contra los vampiros que detectaran el aroma de mi sangre.
—No habrías podido matarme aun si lo hubieras querido —dijo Zero sin inmutarse—. Los cazadores no somos presas fáciles, ni siquiera para dizque ninjas asesinos.
—Ustedes tienen el ego demasiado grande —comentó Sakura. No quería decir nada enfrente de ellos que comprometiera su plan. Lo mejor era mantener un perfil bajo y que creyeran que su fuerza bruta era meramente eso, sólo brutalidad.
Cuando el auto se puso en marcha Sakura decidió distraerse mirando el exterior. De verdad echaba de menos moverse libremente y le habría gustado echar un vistazo a la ciudad. Los edificios eran diferentes a los de Konoha y las calles tenían cierto toque encantador con las piedras adoquinadas que las cubrían. Si tenía la oportunidad, Sakura estudiaría los planos de la ciudad. Konoha todavía no se recuperaba del ataque de Pain y la guerra, por lo que Naruto y Shikamaru buscaban constantemente renovar las estructuras de los inmuebles de la aldea.
Sakura no era una experta en el tema, pero si podía llevar nuevas ideas así lo haría.
Por eso se la pasó preguntando a Takuma sobre cada cosa que le parecía interesante. El rubio vampiro no era reacio a explicarle lo que quisiera, a pesar de la mortal mirada de Zero que detestaba la fácil amabilidad con la que la trataba. Por su parte Senri le daba cada que podía un pocky, aunque ella los aceptaba porque cuando decía que no, Shiki le miraba de forma penetrante y oscura como advirtiendo que tomara lo que le era ofrecido de buena gana.
Tras una hora el chofer dio vuelta en una esquina. El panorama cambió. Las casas eran lúgubres, pero con un toque elegante y pomposo difícil de no notar. Takuma le informó que habían entrado a la zona residencial designada a los vampiros. La calle estaba muy limpia y flanqueada por dos hileras de árboles grandes que ocultaban los hogares de los bebedores de sangre.
Sakura sintió una extraña opresión en el pecho. Su intuición le indicó que no debía adentrarse a este lugar. Los vampiros no tenían chakra que pudiera detectar, pero eso no le impedía saber sus intenciones. Fuera a propósito o no, los vampiros poseían un aura intimidante.
Era como si de pronto la tranquilidad se esfumara.
—Ya casi llegamos —informó Takuma.
Después de recorrer el sendero designado el auto se detuvo frente una puerta de madera de encino y bisagras negras, flanqueada por dos torres de ladrillos grises seguidas cada una por bardas de tres metros de altura.
Los tres vampiros y la kunoichi bajaron. Sakura miró con algo de aprensión la enorme puerta, pero no permitió que se reflejara en su rostro. A su lado Zero estaba tenso. Takuma sonreía para calmar la situación aunque no ayudaba mucho, así que mejor decidió hablar.
—Bienvenida al Senado de los Vampiros —dijo.
La enorme y ominosa estructura le dio un escalofrío a Sakura. De haber tenido menos experiencia habría retrocedido asustada, pero su templanza era dura como el acero. Takuma y Senri parecieron desconcertados cuando el latido del corazón de Sakura no se aceleró.
Takuma se acercó a la puerta y puso su mano encima. En segundos, líneas negras se desprendieron de la madera y se incrustaron en su piel. Cuando verificaron su sangre un chirrido indicó que podían pasar. La puerta se abrió revelando un sendero con hileras de árboles de hojas oscuras.
Caminaron hacia el edificio al final del camino. Sakura y Zero permanecían detrás de Takuma y Senri. El cazador estaba tenso, podía sentir las presencias de cada vampiro, algunos de carácter noble y dos purasangres, dentro de la edificación.
—Todo saldrá bien, señorita —dijo Takuma con una sonrisa amable, creyendo que Sakura sólo estaba ocultando bien lo nerviosa que estaba—, sólo será una audiencia.
Sakura no dijo ni una palabra. ¿En serio pensaban que se tragaría esa excusa? Sin embargo, decidió no contradecir a Takuma. Si creían que era una tonta, lo mejor sería jugar ese papel hasta descubrir las verdaderas intenciones de sus anfitriones.
Al llegar Takuma volvió a adelantarse para tocar otra puerta. Esta vez no se abrió sola, sino que un hombre, un mayordomo, les dio la bienvenida. El hombre hizo una reverencia y los dejó pasar. Su cabeza permaneció agachada hasta que detectó la esencia de Sakura, sólo entonces levantó la mirada hacia ella con toda atención.
Zero se dio cuenta, pero permaneció inactivo. Quería una oportunidad de matar vampiros, sólo que por ahora no deseaba iniciar una batalla sin conocer el terreno.
Conforme se adentraban se topaban con más y más vampiros, todos se acercaban como atraídos por un imán cuando sus finos olfatos detectaban el aroma de Sakura. Takuma la miró de soslayo, creyendo que se asustaría con la creciente cantidad de vampiros que aparecían por los corredores. Fue una sorpresa para él descubrir que su bello rostro sólo mostraba una total indiferencia.
Sakura estaba atenta a su alrededor, memorizando la ruta que habían transitado y tomando nota de las ventanas y puertas que podrían servirle de escape. El edificio había parecido siniestro en el exterior, pero adentro era una cornucopia de lujos y muebles elegantes y pretenciosos. Eso significaba que los vampiros poseían riqueza, y eso a su vez, quería decir que tenían poder y recursos. Sakura no había podido averiguar demasiado debido a su cautiverio en la academia, pero gracias a Chiasa y Tachibana aprendió un par de cosas que le servirían.
Estaba en desventaja porque no sólo no llevaba su equipo y armas, sino también había descubierto que en este mundo el flujo natural de chakra era inexistente. Desconocía la razón, pero a Sakura le había tomado mucho tiempo recuperarse desde aquella vez que curó a los cazadores, más del que tomaría regularmente. Por ese motivo había permanecido quieta durante esos días.
—Por aquí, por favor —indicó Takuma llevándolos por un pasillo lateral, hacia una sala. Debido a lo estrecho los vampiros que habían estado siguiendo al grupo quedaron rezagados.
En cuestión de minutos llegaron ante una puerta doble. Ahí se detuvieron. Takuma se giró hacia Sakura. Ella tenía la misma mueca indiferente. No sabía si ella era muy valiente o ignoraba su situación. Con gusto Takuma la habría puesto al tanto de todo, pero Kaname le había ordenado que no lo hiciera. Si los del consejo sospechaban que estaban ayudando a Sakura podrían pensar que Kaname estaba tratando de iniciar un conflicto otra vez, y con Yûki en su estado actual, sabía que su amigo no haría un movimiento apresurado. Sin embargo, quería hacer algo para ayudar, para siquiera hacerle saber que no estaba sola. Quizás Takuma sólo buscaba un motivo para estar cerca de ella.
Pero Sakura estaba lejos de necesitar palabras de apoyo y consuelo.
—Bueno, aquí estamos —anunció Takuma como si fuera necesario. Su sonrisa se volvió un poco más neurasténica. Puso ambas manos sobre los hombros de Sakura y le dijo lo más gentilmente que pudo—. No te pongas nerviosa, como dije, sólo es una audiencia.
—Eres peor mentiroso que yo, Ichijou —espetó Sakura mientras sacaba de su bolsillo la banda con el símbolo de Konoha. Takuma puso cara como si lo hubieran golpeado. Sakura no pudo evitar reírse un poco. Definitivamente creían que ella era tonta e indefensa. Bien, presumir estaba prohibido en el código de los ninjas (lo mejor era mantener en incognito tus habilidades), pero por esta vez Sakura quería darse el lujo. Juntó sus manos en un sello y pronunció—. ¡Liberar!
Había usado una sencilla técnica de camuflaje, haciendo que todos creyeran que llevaba el uniforme de la Academia Cross. En realidad ella había preparado su ropa shinobi para este día y se la había puesto en el vestidor de la academia, y la pequeña técnica fue un ejercicio para verificar que su control de chakra no se hubiera atrofiado.
—¿Cómo lo hiciste? —preguntó Takuma con los ojos bien abiertos. A su lado Senri estaba igual de asombrado. Ninguno había detectado que estuviera usando una ilusión.
—Pronto lo sabrán, ¿no es para eso por lo que estoy aquí?
Takuma quedó boquiabierto, presa fácil de la intensidad con la que esos ojos verdes daban a entender que lo habían pillado. La más pura admiración, así como la más sincera vergüenza, golpearon el pecho de Takuma al que no le quedó más remedio que aceptar que había perdido ante ella.
—Adentro estarán Kaname y un purasangre más, señorita Haruno —informó Ichijou—, además de todo el gabinete principal. Kiryû no podrá acompañarte así que entrarás sola.
—Bien, por fin podré deshacerme de ti, Kiryû —bromeo Sakura estirando sus dedos. Necesitaba prepararse así que aprovechó esos minutos para estirar el cuerpo—. Dios sabe cuan pesado puedes ser cuando estás de malhumor.
—No estaría de malhumor si no insistieras en probar mi paciencia.
—No debes tener tanta paciencia si siempre estás enojado —sonrió Sakura.
Para los vampiros nobles no pasó desapercibida la tenue familiaridad con la que se trataban. Sakura era más abierta y afable de lo que parecía, pero no lo habrían esperado de Zero considerando lo que había experimentado en su vida. Pero ahí estaban frente a ellos, el cazador y la chica hablando como si se conocieran de toda la vida.
—Nosotros esperaremos en otro lugar —informó Takuma—. Kiryû puede venir con nosotros. Esta sala tiene un apartado especial que permite ver lo que sucede adentro por una ventana especial.
—Aquí piensan en todo —comentó Sakura con evidente sarcasmo—. Ve con ellos, Kiryû. No quiero postergar esta audiencia más de lo necesario.
—Qué mandona —masculló Zero sin ganas de seguir con la discusión. Él tampoco quería quedarse más tiempo.
—Cuando esto acabe —dijo Senri dirigiéndose hacia Sakura. Después de su primera conversación, el pelirrojo había permanecido al margen así que ella estaba atenta a lo que le diría— te daré de estos.
Mostró una caja de pockys de sabor fresa. El ofrecimiento fue… inesperado para ella. Sakura no supo cómo responder, era difícil saber si Senri le estaba tomando el pelo o no, pero no era momento para eso.
—Gracias, Senri —dijo Sakura con una pequeña sonrisa, haciendo énfasis en su nombre. Después de todo el pelirrojo le había pedido hacerlo.
Él pareció feliz de que ella lo escuchara. Los tres vampiros se retiraron a una cabina lateral dejando a Sakura sola un momento. Ella respiró hondo dos veces y abrió la puerta.
[+][+]
¡Fin del capítulo! Sakura va a estar frente a frente con todos los chupasangres.
Uno de mis headcanon es que Naruto aprendió la técnica de Tobirama y Minato, y como tal, puso una marca en Sakura para estar ahí para ella si lo necesitaba. Esto parte de mis locas ideas sobre mi OTP (el NaruSaku, evidentemente).
Sakura no es una ninja sensor. Se dio cuenta de la falta de chakra por otras señales. Esto es un punto importante en la trama que pasé por alto antes.
Otro headcannon (habrá muchos): Sakura, Sasuke y Naruto viviendo juntos en la vieja finca Uchiha. Me pareció una gran tontería que Sasuke se fuera otra vez de la aldea a recorrer el mundo para hallar su camino. El bro necesitaba terapia antes de irse (y Kishimoto debió haberse leído un par de libros de psiquiatría y psicología, para que no tratara los temas mentales a la ligera). Por supuesto, en mi headcannon no sólo viven juntos por razones amistosas y de mutua comprensión y apoyo, en el fondo subyace el afán de aferrarse los unos a los otros por ser incapaces de superar sus pedos mentales.
Kishimoto ha de creer que los trastornos de personalidad, neurológicos, cognitivos y demás se superan echándole ganas porque, salvo algunas excepciones, veo a sus personajes actuando como si pasar por episodios de estrés, ansiedad, pánico y emociones intensas no tuviera repercusiones a largo plazo.
No saben lo defraudada que quedé cuando no se murieron personajes del elenco original en la guerra. Habría sufrido si hubiera sucedido, pero todo fue de: Meh, aburrido. ¿Se imaginan la chilladera que se habría armado si Kishimoto por fin mataba a Kakashi (que para mí debió morir en el arco de la Invasión de Pain)? Y ya que no pasó en su historia, sí pasó en la mía.
Recuerdo que cree a Hinamori Sasagawa (antes Midori Sasagawa) con la intención de ser la típica bravucona que odia a la protagonista por ser la novedad del momento. Ahora ella y Himawari Inoue (antes Kyoko Hinamori) sólo persiguen un propósito que se vio perturbado por la llegada de Sakura, o sea, no la odian sólo porque sí. Con ellas me ensañé al momento de nombrarlas, pues les puse los nombres de personajes que no me gustan, ja, ja, ja.
La jerarquía en los cazadores es de mi creación. Ya que parece que para ser uno se debe nacer en una familia con este linaje, supuse que también tienen su propia división. Por supuesto, dan la bienvenida a quien quiera que desee cazar vampiros, pero dejan en claro que no son iguales a ellos, por el hecho de no tener la sangre que los hace los únicos con el poder suficiente para matar vampiros.
En este AU sólo pocos saben que Kaname es el ancestro de los Kuran. La masacre de purasangres que él realizó hace cincuenta años es bien conocida por humanos y vampiros, pero no que Kaname no es un purasangre cualquiera. Por eso Isamu cuenta la historia como se la han contado, sin mentir o decir la verdad.
Tohru Saitou (antes Rei Black) es el hermano de Tori. Es un personaje misterioso y no se saben sus intenciones verdaderas.
Isamu Tachibana (antes Kaze Takushi) y Chiasa Ueda (antes Ichika Seinichi) estaban diseñadas para ser las amigas de Sakura en este AU, pero quise darles algo más que eso en esta nueva versión. Lo merecen.
Orochimaru tuvo que morir, o al menos Kishimoto no debió matarlo si se suponía que traería de vuelta a los cuatro Hokage. Pero admiro a Orochimaru, es madre y padre al mismo tiempo, rejuveneció y es una perra empoderada a sus más de sesenta años. Para mí sus laboratorios son una fuente de descubrimientos importantes y aterradores de los que Naruto tendría que encargarse (aunque creo que Shikamaru lo convencería de revisarlos y no sólo destruirlos).
En el mundo de Naruto hay trenes, y en Boruto (por las poquitas cosas que he visto) tienen zepelines, por lo que imagino que han avanzado la tecnología en medios de transporte, pero creo que los autos son nuevos. Así que en el momento en que Sakura vio un automóvil no sabía qué era, pero pudo evaluar si sería algo de lo que pudiera aprender para beneficio de Konoha.
Nos leemos en el siguiente capítulo.
