Ohayo, Pocco. He aquí el nuevo capítulo.

Recuerdo que lo escribí cuando mataron a Neji (para forzar una ship y nadie logrará que cambie de opinión sobre eso).

Chale :/


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Noche III

El Senado de los Vampiros

"¡Oh, sí! El pasado puede doler, pero según lo veo puedes huir de él o aprender".

—El Rey León.

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Era un cuarto amplio y enorme con una cúpula de cristal que dejaba ver el cielo. Las paredes eran como de terciopelo rojo y había largas cortinas doradas colgando de las paredes y ventanas. En el fondo había una tarima alta donde estaban sentados sus anfitriones. Ya conocía a Kaname, le fue fácil detectarlo mientras se acercaba. La figura del purasangre era imponente en todo el sentido de la palabra.

Sakura había conocido a shinobis con la misma presencia, personas que no necesitaban grandes demostraciones de poder para saber que eran muy fuertes. Muy fuertes y amabilidad que mostró la primera vez que se conocieron podía ser una farsa. Sakura no podía confiar en él todavía.

Kaname estaba sentado en una silla especial mucho más alta, junto a una mujer de una belleza extraordinaria. Era alta con el cabello largo y blanco y los ojos de una curiosa tonalidad rosada, mucho más discreta que sus colegas nobles sentados más abajo, que olfateaban el aire con insistencia.

—Bienvenida, señorita Sakura Haruno —dijo Kaname con su impecable tono barítono. El salón hizo que su voz sonara fuerte a pesar de que había mantenido un volumen moderado, sin duda, por eso había elegido este lugar—. Espero tu viaje haya sido agradable y breve.

Sakura asintió por cortesía. No quería hablar hasta que fuera requerido.

—Perfecto —dijo Kaname con un brillo fascinado en los ojos. La sutil resistencia de Sakura le pareció entretenida.

Y eso estaba dentro de sus planes. Por eso había decidido todos los detalles de la reunión y simplemente informado al senado lo que habría de hacerse. Kaname quería sacar toda la información posible de este primer encuentro.

—Empezaremos con las presentaciones —dijo él—. Yo soy Kaname Kuran, Rey de los Vampiros y presidente del Senado.

"Kaname es un purasangre", se recordó Sakura y ahora había quedado claro que estaba en la cima de la jerarquía.

—Yo soy Hanabi del Clan Hiou —dijo la mujer a su lado. Su suave voz fue muy baja, pero se notaba, al igual que Kaname, que estaba consciente de su poder y lugar en el mundo—. Estoy en calidad de juez. Esta reunión decidirá la posición del consejo hacia la mujer llamada Sakura Haruno.

Sakura confirmó una de sus sospechas. Sabía que querrían averiguar quién diablos era, pero también que decidirían el uso que podrían darle si encontraban que era útil para sus propósitos.

—Yo soy Tarura del Clan Aido —dijo una mujer rubia de grandes ojos azules y cabello muy corto. Sakura pensó que podía ser pariente de Hanabusa.

—Yo soy Keito Kain —pronunció un hombre de aparentes 40 años. Tenía una barba corta del mismo color de sus cabellos anaranjados y ojos de tonalidad cobre. Él parecía menos siniestro que sus demás compañeros.

Sakura reconoció el apellido de Nagisa, y el parecido entre ambos era tal que no dudó de su parentesco. Seguramente se toparía con muchos familiares de vampiros que estaban en la clase nocturna.

—Yo soy Shigure Souen —se presentó una alta dama con piel ligeramente morena y largo cabello cenizo. Ella parecía una estatua viviente, que de no ser por el ligero movimiento de su pecho Sakura habría jurado que no se movía.

—¡Yo soy Ren Touya! —exclamó con harta emoción un hombre de pelo negro y penetrantes ojos azules. Su sonrisa fragrante no pudo ocultar a Sakura el brillo de sus ojos, un brillo avaricioso que presagió metas oscuras—. ¡Hola, pequeña Sakura!

"Definitivamente trama algo", no apartó la vista de él intentando memorizar sus patrones de movimiento desde ya.

Kaname tuvo que pedirle a Ren que se callara para que pudieran continuar. El último en presentarse fue un vampiro muy distinto a los que había conocido hasta ahora. Era un anciano, pero si bien lucía débil en apariencia Sakura pudo sentir que no lo era. Sus ojos azules la miraron tan fijamente como si quisieran ver a través de ella.

—Yo soy Tengen Saitou —tenía una voz similar a la de uñas rasgando una pizarra. Muy molesta.

Ahora fue el turno de Sakura, si es que las miradas atentas y el silencio de los presentes lo indicaban.

—Sakura Haruno, shinobi de la Aldea de Konoha —dijo ateniéndose a la información que había dado ya.

—Vaya, vaya, pequeña Sakura, no tienes por qué ser tan fría con nosotros —dijo Ren con un mohín—. Después de todo, nos reunimos con el único fin de descubrir qué es lo que está pasando, además de otras cosillas que vayan surgiendo conforme pasen las horas.

—Si pretenden discernir si soy una amenaza o no para la estabilidad de este mundo… —pronunció Sakura observando la reacción de cada uno cuando confirmó que éste no era el mundo al que ella pertenecía—, ¿qué es lo que esperan que haga para demostrarlo?

—El informe expedido por Toga Yagari señala que vienes de otro lugar —dijo Keito, por su tono era obvio que no lo creía—. Un lugar donde no existen vampiros, al parecer.

—Así es —afirmó Sakura—. Mi primer contacto con vampiros ocurrió hace cuatro días. ¿Qué es lo que desean saber sobre ese incidente?

Kaname casi sonrió con diversión. La chica estaba tratando de guiarlos en la entrevista, enfocándose en hechos ya esclarecidos.

El senado podía tener ciertas… reservas hacia la Asociación, pero no dudaban de la veracidad de los informes que les entregaban. Si Sakura había llegado a este mundo de otra parte, era algo que no era importante indagar por ahora.

—Señorita Sakura —dijo Kaname llamando la atención de inmediato—. Hace cuatro días presencié junto a Takuma Ichijou y Hanabusa Aido que usabas una rara habilidad que permitió curar heridas graves. Le explicaste a Toga Yagari y Kaien Cross en qué consistía, aun así quiero saber de qué se trata y si sólo es aplicable al campo de la medicina.

—Como expliqué a los señores Yagari y Cross en su momento, mi habilidad se reduce a una técnica de curación. La fuente de poder es el chakra que sólo los shinobis son capaces de utilizar —era importante que dejara en claro esto. Sakura necesitaba que el interés se enfocara en ella. Si alguien creía que cualquiera era capaz de usar chakra, podrían iniciarse experimentos crueles para saber si era cosa de sólo unos cuantos.

—¿Chakra? ¿Qué es eso? —preguntó Tarura.

—Es la energía vital del cuerpo que combina tanto la energía física como la energía espiritual.

—Es decir, que cualquiera podría acceder a esta energía con el entrenamiento adecuado —dedujo Ren con los ojos brillando de emoción.

—No cualquiera —dijo Sakura teniendo una respuesta ya practicada sobre el tema—. Esta energía es específica de ciertos cuerpos. No todos la poseen, por lo que no todos pueden emplearla.

—¿Y cómo averiguan quienes no y quienes sí la tienen? —intervino Shigure por primera vez.

Sakura se sintió aliviada de que pescaran el anzuelo. Sin embargo, para que le creyeran, fingió sentirse renuente a decírselo. Ren insistió mucho en cuanto notó que eso parecía importante, por lo que Sakura tuvo que revelarlo, como uno de los secretos mejor guardados de su mundo. La mentira fue sencilla. Las personas que tenían chakra nacían con una pequeña marca en el hombro izquierdo.

—Es así —dijo Sakura arremangándose el suéter negro hasta la altura de su hombro. La marca era la de ANBU, pero Sakura la usó a su conveniencia. Así pudo dejar en claro que sólo los elegidos podían ser shinobis—. Expliqué al señor Cross la división de los shinobis. Yo soy un chuunin especializado en el área médica.

—¿Hay más áreas? El informe también menciona que eres capaz de pelear —señaló Tengen.

—Los jounnin son shinobis enfocados totalmente en el combate —mintió Sakura—, los demás son divididos en distintas tareas, desde ser escoltas hasta ayudar en tareas simples. Su asignación depende de su chakra. Si es débil te enviarán con los gennin. Si es fuerte a los jounnin.

—Oh, es una lástima que no seas una jounnin, pequeña Sakura —dijo Ren como si fuera una verdadera tragedia—. Supongo que pudiste pelear contra esos vampiros gracias a la intervención de Zero Kiryû. Qué suerte tan grande tienes de que él haya llegado… aunque, más que suerte, fue otra cosa, ¿verdad?

Incluso si fue una odiosa interrupción nadie pudo negar la curiosidad que sentían al respecto. Era un hecho que en cuanto Sakura había llegado a este mundo, los vampiros habían perdido toda noción de control. En este mismo momento, los nobles del consejo tenían los ojos rojos y los colmillos se asomaban de sus labios, con excepción de Kaname y Hanabi que se controlaban mejor.

—Parece que mi sangre evoca una reacción desbocada en ustedes —pronunció Sakura como un hecho—. Desconozco la razón. Como dije, fue la primera vez que me topé con los de su especie. Entiendo la seriedad de esto, y como muestra de buena fe, estaré dispuesta a participar en pruebas y exámenes que revelen el origen de esta particularidad.

A Sakura no le pasó desapercibido el brillo demente en los ojos de Ren así como tampoco la sonrisa oscura en la cara de Tengen. Probablemente habrían querido solicitar lo mismo en cierto momento, pero que ella misma lo hiciera les brindó algo más que una oportunidad. Sakura estaba al tanto de lo que podría significar esto, pero estaba segura que la Asociación de Cazadores, especialmente Toga y Kaien, no permitiría que los vampiros hicieran lo que quisieran con ella. La rivalidad entre ambos era algo que Sakura tendría que usar a su favor.

—Siendo así —Kaname retomó la palabra—, Ren Touya y Tengen Saitou estarán a cargo de preparar todo para realizar las pruebas correspondientes y hallar una explicación.

—Así será, mi señor —dijo Saitou con seriedad.

—Es todo un honor, su Alteza —aportó Ren con una pequeña reverencia.

—Por supuesto, trabajarán en colaboración con los expertos de la Asociación de Cazadores —añadió Kaname con cierto regocijo—. Ellos deben ser incluidos en esto.

Si esa decisión había molestado a alguno de los vampiros nobles, no lo dejaron ver en sus caras. De hecho, Ren parecía muy contento y creyó que era momento de poner las cosas más interesantes.

—Bueno, bueno, aún hay un montón de cosas que quiero conocer, pero las charlas largas no son lo mío. Prefiero lo práctico —sonrió—. En especial me interesa saber cuál es el límite de poder de un chunnin médico como la pequeña Sakura.

—Puedo hacer una demostración si eso es lo que desean ver —dijo Sakura ya pensando en realizar algún procedimiento menor, pero Ren tenía preparado otro escenario.

—Oh, no, cuando digo práctico también quiero decir vistoso. No hay nada que entretenga más que una demostración de habilidad. Después de todo, si te quedas en nuestro mundo por tiempo indefinido, lo mejor es estar preparado para… ciertas eventualidades.

—¿Eventualidades?

Como respuesta, Ren chasqueó los dedos. De pronto todo un grupo de personas entró al salón. Eran vampiros vestidos de personal médico que llevaban consigo quince camillas con personas con vendajes cubiertos de sangre. Todo pareció irreal por un momento… el equipo médico, lo sueros colgando, el olor a sangre y los quejidos de dolor.

—¿Qué demonios está…?

—Estas personas fueron atacadas hace dos días por un grupo numeroso de vampiros nivel E —informó Ren con deleite, como si estuviera exponiendo un tema de su total agrado—. Mi rey me ordenó hacerme cargó de este incidente porque fue cerca de una de mis propiedades. Obviamente lo hice, pero como verás, sus heridas no son leves. Ni mis mejores médicos han podido hacer algo al respecto. Así que estoy en un apuro, mi pequeña y dulce niña, porque no puedo incumplir una orden, pero tampoco tengo los medios para salvarlos.

El estado de los heridos no sólo revelaba que habían sido atacados, sino también mal atendidos. Lo supo por el pésimo estado de las heridas, por el olor a putrefacción y por el evidente dolor impreso en sus caras. ¡A estas personas se les había dejado sufrir todo este tiempo! Sakura tuvo que hacer un esfuerzo brutal por no estallar. Apretó sus puños tan fuertemente que sus huesos crujieron. Quería darse la vuelta para ir directo a machacar al imbécil e insensible vampiro en el estrado.

—Sakura —dijo Kaname, su voz alzando sobre el tumulto—, no tienes que hacer nada. Esto no ha sido tu culpa. Ren no debió hacer esto para saciar su curiosidad.

—Ay, me duele que piense tan mal de mí, su Alteza —dijo Ren llevándose una mano al corazón, contrariado—. La verdad sí fue difícil atender a tantos heridos tan severamente dañados. En cuanto supe de la habilidad curativa de nuestra invitada, y sabiendo lo que hizo por los cazadores, pensé que podría ayudar a la causa.

"Maldito hijo de…", Sakura se mordió el labio. No era el momento para iniciar una pelea.

—Está bien, Kaname —dijo Sakura con voz firme, adoptando una postura menos combativa—. Un ninja médico tiene el deber de ayudar a los que lo necesiten.

—¡Ésa es la actitud! —felicitó Ren que parecía aliviado de que ella aceptara—. Si más personas pensaran como tú el mundo sería un lugar más alegre. Así que adelante, querida. Muéstranos de lo que eres capaz.

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Zero admiró el autocontrol de Sakura desde la cabina en la que estaba. Ni siquiera él habría puesto el bienestar de los heridos por sobre su propio deseo de deshacerse del cabrón de Ren.

Observó a Sakura haciéndose cargo de la situación, justo como la vez anterior. La kunoichi se ató el cabello en una coleta y procedió a atender a un paciente con el torso vendado, estudiando la herida con precisión. Los movimientos de sus manos así como la manera en la que se dirigía al personal médico hicieron notar su experiencia, y por supuesto, que estaba intentado curar sin tener que usar su poder, al menos en los pacientes que no parecían requerirlo, pero en quienes sí como un hombre con una herida supurante en la cara, ella no tuvo más opción que hacerlo (para el deleite de los curiosos).

No le sorprendió que esto sucediera. Conocía la reputación de Ren y cómo se las ingeniaba para salirse con la suya. No dudaba que Kuran buscaría la forma de deshacerse de él, pero sería cuando encontrara una forma de compensar todos los negocios de los que Ren estaba a cargo. Matar al noble traería más desventajas que ventajas por ahora.

Esta clase de juegos eran lo que exasperaba a Zero. Bien sabía la cantidad numerosa de personas que un disparo bien hecho podía salvar, pero Kaname amaba estos juegos, sobre todo si también le servían de alguna manera. Kaname había permitido esto, ansioso por descubrir el límite de la kunoichi. Disfrazar su deseo en las acciones de los demás siempre lo dejaba como el bueno de la historia.

Zero esperaba que Sakura no fuera tan crédula para creer que Kaname no había podido evitar esto, por su propio bien.

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Sakura descubrió muchas cosas conforme atendía a los heridos. El personal médico no tenía ninguna experiencia, lo supo cuando pidió ciertos materiales y ellos no supieron qué era hasta que ella lo señalaba. Y todos eran vampiros, no había ningún humano entre ellos.

"Quieren agotarme", se percató enseguida mientras manaba chakra verde de sus manos. Seguramente sabían que se había desmayado cuando terminó de curar a los cazadores, así que esperaban crear la oportunidad de atacarla en un estado vulnerable.

Si ése era el caso usarían a los heridos como rehenes, por lo que ella ideó una forma de sacarlos del camino. En cuanto terminaba de curar a uno daba la orden de que se llevaran la camilla al pasillo. Si Zero estaba en la cabina y veía esto, saldría de ahí a verificar que no se atentara más contra la integridad de estas pobres personas.

Afortunadamente para ella, tenía una vasta experiencia tratando heridas graves sin necesidad de usar mucho chakra y había descubierto que cinco de los heridos sólo tenían una leve infección que podía curarse con medicinas. Lo peor llegó cuando descubrió que uno de sus pacientes estaba envenenado… en otras circunstancias, no habría temido tanto a un procedimiento de limpieza, pero no tenía su equipo a la mano por lo que tuvo que usar un método muy riguroso, como cuando limpió el cuerpo de Kankuro del veneno de Sasori.

—Necesito que traigan esto —informó a una enfermera que se apresuró en traer bandejas con agua.

En lo que traían su pedido, Sakura se dedicó a atender a las últimas dos víctimas. Una madre y su hija cuyos rostros quedarían desfigurados para siempre. Mientras cerraba sus heridas, Sakura escuchó a Ren animándola fuertemente desde el estrado, así como la mirada penetrante de Tengen. Hanabi tenía un semblante indiferente, pero estaba impresionada de la capacidad de esta humana, ella también había notado cierta intensidad en los ojos oscuros de Kaname conforme el poder de Sakura era expuesto. No, más que intensidad, era como… ¿nostalgia? No sabría definirlo.

Cuando acabó con la madre e hija, la enfermera había regresado con el agua. Bien, sólo un poco más y esto acabaría. Sin embargo, a pesar de su excelente control de chakra, Sakura resintió enseguida la escasez. Los shinobis eran sensibles a las energías de su entorno, y si bien no es como si pudieran absorberlas apropiadamente (al menos no como Naruto), lo cierto era que un entorno lleno de chakra facilitaba todo.

Empezó el proceso de limpieza, ordenándoles a cuatro asistentes que detuvieran al paciente y no dejaran que se moviera. Al menos eran buenos siguiendo órdenes, por lo que Sakura llevó a cabo el procedimiento más rápido, lo que era bueno considerando lo cansada que empezaba a sentirse. Cuando terminó pasó un trapo sobre su frente y dio unas últimas instrucciones. Su prioridad era sacar a esas personas de aquí cuanto antes, por lo que fue un alivio para ella ver que el último paciente era llevado afuera.

Respiró profundamente. El esfuerzo había durado cinco horas. Anteriormente no habría tenido problemas con la duración, pero ahora ella no podía darse el lujo de desgastarse.

—¡Bravo, magnífico! —aplaudió Ren con lágrimas extasiadas—. ¡Viva nuestra heroína! ¡Qué habilidad! ¡Qué proeza! Definitivamente la pequeña Sakura ha sido la salvadora del día. Me quitó el sombrero ante ti. Ha valido la pena el esfuerzo de traer a todas esas personas para verte lucirte tan esplendorosamente.

Eso fue demasiado para Sakura. El cambio fue detectado con facilidad por Kaname. Hace unos momentos había sido difícil leer el ánimo de la chica, pero ahora fue tan fácil que a Kaname no le quedó duda de que había más en ella de lo que había mostrado.

—¿Qué tan malditamente mal de la cabeza estás para creer que puedes poner en riesgo la vida de las personas sólo por curiosidad? —preguntó Haruno con voz nivelada, pero que dejaba entrever rasgos de ira. Ren dejó de aplaudir para verla directamente—. ¿Qué pensabas al creer que lo hice por lucirme?

—Oh, ¿estás enojada? —cuestionó Ren francamente sorprendido—. No veo el motivo. Lograste curarlos a todos y has demostrado que tu poder no es una amenaza. Todos ganan.

—¡Eso no es lo que trato de decir! —estalló con aplomo. Sakura detestaba que trataran a las personas como objetos desechables—. ¿Qué hubiera sucedido si yo no hubiera sido capaz de sanarlos? ¡Las vidas de las personas importan, no son sólo piezas de las que puedes prescindir!

—Vaya, vaya, me haces quedar como el malo del cuento. Como si te hubiera obligado a hacer algo que tú no querías, pero piénsalo, pequeña Sakura, si ése fuera el caso, al final la decisión recaía en ti. Pudiste haberlos dejado morir y no caer en esta aparente trampa.

—¿Qué significado tiene la vida para ti? ¿Para todos ustedes? —replicó Sakura con indignación—. Si tanto les preocupa lo que mi presencia pueda alterar su tan preciado orden, ¿por qué actúan como si los demás no valieran nada?

—No hay tiempo para contestar preguntas sentimentales —intervino Tengen con frialdad—. Haz demostrado que tus habilidades son de apoyo, ahora es momento de que confirmemos que no eres una amenaza totalmente.

—¿Qué quieres decir?

—Incluso si Zero Kiryû te ayudó a pelear contra ese grupo descontrolado —dijo Tarura para hacerle ver a Sakura que no sólo Tengen tenía dudas sobre ella todavía—, es necesario constatar que no eres un peligro para nadie y que tus habilidades de combate son, como has dicho, básicas.

—Estoy de acuerdo con que se haga una pequeña prueba sobre eso —agregó Shigure indolente y dirigiéndose hacia Kaname—. Nos ha dicho que es un chunnin, ¿pero cuál es exactamente el poder de combate de un ninja en ese nivel? Prefiero salir de esta audiencia con la confianza de que no será capaz de infligir daño a cualquiera.

—Oh, de eso no debería preocuparse, señora Souen —interrumpió Sakura, mordaz—, por lo que he podido constatar el daño sólo viene de los vampiros.

Kaname y Hanabi estuvieron a punto de soltar una risita. Sakura había dado un golpe bajo en cada miembro del consejo con suma elegancia. Tarura puso una expresión de completa indignación. Shigure lució molesta al igual que Tengen. Keito se encogió de hombros y Ren tenía el ego demasiado grande para creer que se refería a él.

—Pero —añadió Sakura sabiendo que de una u otra manera la harían pelear— si lo que quieren es tener la certeza de que no iniciaré un conflicto, estoy dispuesta a demostrarlo.

—¿Cómo harás eso, jovencita? —preguntó Keito intrigado y muy seguro de lo que Ren y Tengen habían planeado para ella, considerando que el personal médico todavía estaba alrededor de Sakura.

—Peleando, qué más —Sakura acercó su pulgar a la boca y mordió con fuerza la carne de la punta. Una gota de sangre brotó y se deslizó por su mano hasta estrellarse contra el suelo—, pero a mí manera.

Era una hipótesis puesta a prueba. Una gota descontrolaría a los vampiros de niveles inferiores (después de todo, el mero aroma de su sangre había sido suficiente para provocar una reacción masiva), pero no sería lo mismo con vampiros de linaje noble o con purasangres. La jerarquía de vampiros no sólo se refería a la pureza de sangre, sino al dominio de instintos. Ningún noble la atacó cuando llegó a Nightray, así que probablemente eran capaces de mantener cierto raciocinio.

Lo que, de hecho, comprobó cuando vio que ninguno se movió de su lugar.

"Bien", eso le permitió trazar una estrategia de combate controlada. Había considerado convocar a la señora Katsuyu, pero dado que desconocía la razón por la que no hubiera chakra en este mundo, no quería arriesgarse a provocar un accidente por querer traer a su querida invocación.

Si sólo debía preocuparse por el personal médico a su alrededor, entonces podía saber qué tanto poder debía usar. Lo único que Sakura había calculado mal era la cantidad de oponentes. Había pensado que era la misma que había entrado la primera vez, pero lo cierto era que Ren había notado su esfuerzo por sacar a los pacientes y había enviado un mensaje al jefe de su cuadrilla. Los aplausos que habían animado a Sakura habían sido el mensaje propiamente. Así que había el doble de enemigos.

Y sobre todo había una cosa que a Sakura le preocupaba.

Durante estos días en la Academia Cross no había tenido oportunidad de darle debido mantenimiento a… su debilidad, por lo que corría el riesgo de quedar expuesta frente a personas con las que no querría mostrarse así.

Había cerrado la herida de su dedo en cuanto obtuvo la reacción esperada y no le quedó más remedio que luchar con todo lo que tenía.

En el estrado, Kaname estaba sorprendido por el arriesgado movimiento de la chica. Sin embargo, lo que más le sorprendía era que, al parecer, la sangre de Sakura parecía más fuerte en su llamado que él usando su presencia purasangre. Kaname había intentado poner fin a este teatro, pero ningún vampiro notó siquiera su presencia.

"Justo como hace tanto tiempo". Kaname se encontró inexplicablemente recordando partes de un pasado distante, cuando su vida inmortal había sido ligada a dos personas por el destino. "Sakura sí es como él".

—¡Shannaro! —sacudió su puño enviando a dos vampiros directo a la pared. Su respiración estaba agitada, sus músculos tensos y notaba que sus reacciones eran lentas.

Esquivó las garras de una vampira. Dio una patada en su estómago mandándola a volar a otra dirección. Procuró que no la hirieran de nuevo. No quería ponerlos en frenesí.

"Si tan sólo pudiera usar el Sello del Byakugo", pero eso era imposible. El estado de su cuerpo había hecho difícil que pudiera almacenar chakra como antes. Sus reservas de energía eran deprimentes. Sakura ya no era capaz de acceder a ellas. "Si tan sólo yo… fuera más fuerte…".

Tomó el hacha por el mango cuando se percató que sus golpes no servían de mucho en vampiros con regeneración. No quería matar a nadie. Sakura no quería mancharse las manos por las imposiciones de Ren y Tengen, pero no podía dejar que la asesinaran. Había personas que deseaba ver otra vez. Pensar en su hogar, en sus amigos, en Naruto y Sasuke fue suficiente para tomar una decisión.

Cuando cortó al primer vampiro, las cenizas se esparcieron en el suelo. El brillo de la Mil Muertes resplandeció peligrosamente entre las manos de Haruno.

Un grito infantil proveniente de la puerta hizo que se desconcentrara. Fue sólo un momento, un segundo de distracción que significó un desastre para ella. Sakura había descubierto que eran capaces de lo que sea, ¿les resultaría inapropiado usar la vida de una niña que acababa de salvar contra ella? La kunoichi temió que lo hicieran y ése fue su error. Recibió un golpe fuerte que la arrojó al piso. Se levantó como pudo verificando que no hubiera sangrado, dándose cuenta de inmediato que la tenían rodeada. Estaba agotada y no podría salir de eso sin usar sus últimas fuerzas. Tenía que pensar rápido…

Y la imagen de Zero vino enseguida a su mente.

No sabía qué pasaría una vez hiciera eso, sólo que confiaba lo suficiente en el cazador-vampiro para hacer este movimiento tan apresurado.

¡Técnica Ninja: Escudo Explosivo!

Esta técnica había sido creada por ella y Hinata cuando Sakura había estado intentando buscar formas de lidiar con el Sharingan usando técnicas que pudieran neutralizarlo. El Byakugan de los Hyûga era más penetrante en términos de alcance, pero Hinata le aseguró que funcionaría de la misma forma contra el Sharingan si llegaban a completarlo. El resultado de sus experimentos fue una serie de técnicas en las que el chakra se usaba como aturdidor. En este caso, el escudo de chakra creaba un estallido de energía. El estallido era tan potente que podía causar heridas graves en los que estaban cerca y cegar momentáneamente, pero su punto débil era que dejaba desprotegido y muy debilitado a quien lo usaba.

Era una técnica todavía en construcción, a la que Sakura no había podido darle prioridad por la situación con su cuerpo y porque Hinata no había sobrevivido la guerra.

Pero a Sakura no le quedó más remedio que usarla.

Los vampiros fueron reducidos a cenizas en un instante. Todos los oponentes fueron neutralizados, pero justo cuando Sakura tuvo la oportunidad de respirar otra vez, gritó. Gritó de tal manera, con tanto sufrimiento, que todos creyeron que estaba a punto de morir.

El desgarrador dolor que brotó de su pecho y espalda dobló por la mitad a la pobre kunoichi, y sin más, se desplomó en el suelo.

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En cuanto la gota de sangre cayó al piso, Zero supo que sus ojos se habían vuelto rojos. No sólo su sed despertó, sino también las de Takuma y Senri, incluso llegó a escuchar al pelirrojo aceptar que le estaban dando ganas de destrozarle el cuello a Sakura con sus colmillos. A diferencia de la primera vez, Zero pudo mantener la razón. Ahora sabía a quién pertenecía esa irresistible sangre.

Salió de la cabina para dirigirse hacia la sala. En el pasillo halló las camillas con los pacientes, abandonados luego de que su función se cumpliera.

—Ustedes dos —dijo a Takuma y Senri que lo habían seguido—, lleven a estas personas a un lugar seguro.

Vio la indecisión en sus rostros. Seguramente Kaname les había ordenado permanecer cerca en caso de ser necesario, pero Zero no estaba para discutir. Tenía que ayudar a Sakura.

—¡Muévanse ahora! —gritó causando un estremecimiento en los dos—. ¡Ella no se perdonará si alguna de esas personas termina comprometida por estar cerca!

No les quedó más opción que obedecer. Senri tomó dos camillas y se las llevó de prisa a otra de las salas en el pasillo. Takuma siguió su ejemplo con tan mala suerte que el paciente de una de sus camillas despertó, la niña pequeña, y el verle la cara gritó con fuerza.

—Tranquila, todo estará bien —dijo Takuma tratando de sonar lo más amable que pudiera, pero considerando que ahora mismo su rostro no debía ser la imagen de la gentileza se apresuró a llevársela.

Zero decidió entrar en ese momento. Miró hacia donde los vampiros estaban acorralando a Sakura, apuntó con la Rosa Sangrienta, pero cuando estuvo a punto de disparar, un destello poderoso de energía lo detuvo. Sakura había usado un último movimiento que convirtió a todos sus atacantes en polvo.

Pero el problema no terminó ahí. Zero se dio cuenta de inmediato que algo más había sucedido. Sakura cayó al piso y no se levantó… y empezó a oler a sangre, su sangre, con más intensidad que antes.

El aroma fue tan fuerte y abrumador que por unos segundos Zero creyó que perdería la cabeza. Se obligó a concentrarse en otras cosas, como en la voz de Kaname demandando control y despachando a los nobles que ya no parecían tan tranquilos como antes. Incluso Hanabi parecía querer negarse a la orden, pero su instinto de supervivencia fue más fuerte y optó por ayudar a sacar a los miembros del senado.

Zero se acercó a Sakura. Su mano temblaba cuando quiso tocarla… sus dedos se humedecieron con líquido rojo. Sangre fresca… sangre deliciosa y…

Un golpe en su barbilla mandó a Zero a volar hacia la pared. Tardó unos segundos en recuperarse para darse cuenta que Kaname se había movido de su lugar en el estrado hacia donde estaba Sakura.

—¿Qué… demonios…?

—Alto, Kiryû —ordenó Kaname con las pupilas carmesíes y un tono de voz más grave—. Sakura está herida y no necesita que su guardián quiera beber su sangre más que protegerla.

Zero gruñó por lo que las palabras de Kaname estaban implicando, pero no pudo negarlas. El deseo era poderoso, una fuerte necesidad. Más que nunca en su vida Zero se obligó a mantenerse cuerdo, a dejar de lado el escozor en sus colmillos. Cuando se levantó y caminó hacia Sakura, fue más consciente de sus actos. Estando tan cerca apreció lo que Kaname estaba intentando hacer. El purasangre tenía una mano puesta en el torso de Sakura mientras con la otra la sostenía por la espalda.

—Tiene heridas abiertas en ambos lados —informó Kaname, lo que no tenía ningún sentido—. Necesito detener el sangrado, pero el aroma atraerá a más vampiros…

—Encárgate de sus heridas, yo no dejaré que nadie se acerque —dijo el cazador saliendo al pasillo, donde los primeros en haber olido la sangre ya se acercaban. Takuma y Senri se habían llevado a varios pacientes, pero aún quedaban algunos.

Gracias a eso Zero fue capaz de concentrarse en algo, aunque no pudo ocultar lo mucho que estaba disfrutando la matanza. Takuma y Senri hicieron lo posible por continuar haciendo su trabajo sin llamar la atención de Zero. El ambiente se había llenado de distintos humores, así como del aroma de sangre y ceniza. Este incidente no pasaría desapercibido por la sociedad vampírica, considerando que Zero estaba exterminando a diestra y siniestra a cualquiera que se acercara.

Takuma y Senri tuvieron cuidado al volver a la sala. Había menos vampiros llegando lo que quería decir que algunos habían sido bastante inteligentes para entender que era un esfuerzo inútil, y que si bien la sangre de Sakura era deliciosa, no valía arriesgar su vida.

Pero el aroma aún persistía constante en el aire. Algo no estaba marchando bien.

Kaname aún estaba con Sakura entre sus brazos. Aparentemente los primeros auxilios con su poder de sangrepura no habían servido, lo cual era extraño pues un vampiro del nivel de Kaname podía, al menos, sanar superficialmente.

—Takuma —llamó Kaname a su amigo en cuanto se percató de su presencia. La voz de Kaname sonaba complicada, como si estuviera haciendo un enorme esfuerzo. Takuma se dio cuenta de que, efectivamente, Kaname también había notado la resistencia de las heridas a cerrarse—. Llama a Cross y alerta a la Asociación de Cazadores. Trae a médicos humanos cuando te hayas asegurado que los vampiros en el edificio estén neutralizados.

—Entendido —asintió Ichijou saliendo de nuevo para llevar a cabo las órdenes.

Senri se quedó parado a unos pasos del purasangre y la chica. Kaname no le estaba prestando atención y no le había dicho nada porque posiblemente confiaba que Takuma se hiciera cargo de todo, además estaban seguros. Zero no permitiría que nadie extraño entrara. Fueron horas de tensión en las que sólo pudieron esperar a que llegaran los refuerzos. Senri miró a su primo totalmente enfocado en la chica. El aroma había atenuado un poco, lo que hizo posible que la situación se estabilizara, aun así la apariencia palidísima de la piel de Sakura era alarmante.

Senri escuchó voces familiares en el pasillo. Kaien y un escuadrón de cazadores habían llegado. Por el ligero movimiento de los hombros de Kaname, Senri supo que estaba aliviado.

La pesadilla estaba llegando a su fin. Sin embargo, recapitulando todo lo que había sucedido… era imposible pensar en una solución inmediata. No dudaba que muchos acusarían a Sakura de aliarse con los cazadores para planear este boicot.

Senri había visto todo, la manera en la que pusieron al límite a una niña que no tenía la culpa de nada. Haría lo que pudiera para que no se aprovecharan de ella, haría lo que fuera para mantenerla a salvo… este pensamiento lo sorprendió. Senri no era indiferente a los demás, se preocupaba por las personas, pero se limitaba a sus amigos más cercanos. Sakura era apenas una conocida.

"¿Será por su sangre?", se preguntó mientras la puerta era abierta y un apresurado Kaien entraba con todo un equipo a su espalda. Los médicos se movilizaron rápidamente pidiendo a Kaname que colocara a Sakura en la camilla para que pudieran transportarla al laboratorio del senado (como los vampiros no enfermaban y sus heridas se curaban solas, no había necesidad de una enfermería como tal). "¿O será por otra cosa?".

Senri decidió que por ahora no era una prioridad y se limitó a ver a todos retirarse cuando el equipo salió llevándose a Sakura.

[+][+]

Transcurrieron dos semanas para poder resolver el conflicto que se generó desde la audiencia. Como Senri había previsto, las familias de las víctimas de la masacre exigían justicia, pidiendo que los responsables fueran ejecutados.

—No habrá ninguna ejecución —declaró Kaname sin dar lugar a replicas—. Los miembros del senado sabían que esto podría suceder, y a pesar de mis advertencias, insistieron que la junta se realizara aquí. Decidieron jugar con fuego y terminaron quemándose al igual que aquellos atraídos por las llamas. Quéjense todo lo que quieran, pero mi decisión ya está tomada.

En cuanto a Zero no hubo mucho que discutir. El cazador era el protector de Sakura, era obvio que tenía que asegurar su integridad por lo que tenía permitido deshacerse de las amenazas.

Como el edificio principal del consejo estuvo indispuesto esas dos semanas, habían tenido que usar un anfiteatro cercano, lo que golpeó el orgullo de los vampiros. Kaname había dejado que los cazadores ocuparan el edificio principal como hospital temporal para Sakura, lo que fue una decisión inteligente. La sangre de Sakura tenía un potente aroma, trasladarla fuera podría provocar que sus heridas se abrieran y los vampiros en los alrededores perdieran la razón.

Por el momento la situación había vuelto a la normalidad, considerando que muchos todavía estaban descontentos y que Sakura no había despertado. Ni a Senri ni a Takuma, mucho menos a Zero se les permitió verla hasta que no hubiera garantía de su supervivencia. Ella había perdido mucha sangre, y aunque no habrían dudado en brindarle todas las unidades que necesitara para recuperarse, no lo habían hecho por decisión del Senado de Vampiros.

Hasta que no se analizara su sangre intacta, Sakura no recibiría trasfusión alguna.

Tratar de mantenerla viva sin trasfusiones probó ser todo un reto para los médicos humanos, pero habían logrado estabilizarla y hallar otra forma de conseguir que Sakura recuperara la sangre que había perdido.

Así que aquí estaban los tres. Takuma, Senri y Zero, custodiando la entrada a la habitación donde ella estaba durmiendo.

—¿Crees que despierte pronto? —preguntó Senri por sexta vez esa semana. Takuma le miró con empatía, sonriendo ante la preocupación del pelirrojo.

—La señorita Sakura es una mujer fuerte, despertará. Te lo aseguro. Nosotros debemos ser pacientes.

—Puedo ser paciente por ella —dijo Senri con certeza.

—Parece que te ha llegado a agradar, Senri.

—Quizás —aceptó para sorpresa de Ichijou y también de Kiryû que estaba atento de su conversación—. Es una mujer interesante, aunque no sé si es por su sangre o por otra cosa. Por eso quiero que despierte, para saber más sobre ella.

Ichijou lo miró. Senri era hermético y no dejaba que cualquiera se acercara debido a horribles experiencias anteriores. La única vez que estuvo interesado en una chica fue cuando estaban en la Academia Cross. Senri había sentido un cariño profundo por Rima, pero la relación no había evolucionado como se esperaba y todo finalizó en una sincera amistad. Rima se había casado hace algunos años con un compañero de trabajo y ya tenía dos hijos.

—Cuando despierte podrás hablar con ella de esto. La señorita Sakura es quien decide quienes pueden ser sus amigos, después de todo —agregó mirando de reojo a Zero.

Sus miradas, esmeralda y amatista, chocaron en un combate silencioso que dejaba ver algo más que sólo una competencia de miradas.

La puerta de la enfermería se abrió dando pasó al jefe de médicos cubierto de pies a cabeza por el equipo protector.

—Ella despertó —declaró tan pronto se quitó la mascarilla que llevaba puesta.

Era el mismo hombre al que Sakura había auxiliado en la Asociación de Cazadores, por lo que la alegría de la noticia se notaba en su voz. Saber que quien les había ayudado estaba a salvo, era un alivio.

—Quiero verla —demandó Senri.

—Senri, necesitamos informarle a Kaname —dijo Takuma. El anhelo de Senri era entendible, pero si Sakura acababa de despertar lo mejor era no abrumarla con muchas visitas—. Ven, deja que Kiryû sea el primero que pase.

Senri aceptó casi a regañadientes. Cuando se fueron, el médico indicó a Zero lo que tendría que hacer para poder pasar. Para evitar complicaciones por infecciones, la habitación estaba esterilizada por lo que el cazador tuvo que ser preparado.

—Por aquí —ordenó el médico. Tras varias cortinas de plástico esterilizado se encontraba una cama con múltiples equipos alrededor. Sakura estaba sentada en medio—. Puedes hablar con ella un momento. No la presiones, pero sería muy bueno saber que no hay daño mental al hacerle algunas preguntas.

No era como si Zero la conociera muy bien para verificar su estado mental, pero bueno.

Zero dio pasos silenciosos. Ella no se recuperaba aún, lo supo porque no se había dado cuenta de su presencia y porque el movimiento de sus manos, que siempre le pareció ágil, era torpe y lento ahora.

Ella se quitó la bata para cambiarse las vendas por sí misma mientras asimilaba la información que el médico cazador le había brindado hace pocos minutos. Su estado de salud seguía debilitado y menguante, por lo que tendría que descansar los siguientes días para recuperarse. Eso era lo de menos. Sakura podía lidiar con un retiro temporal. Lo que le jodía era lo que había sucedido por su ineptitud. Desmayarse justo en medio de una batalla era humillante. Todo lo que había pasado después —la masacre, el dolor en su cuerpo— era totalmente su culpa.

—¿Qué es eso? —preguntó Zero cuando notó lo que se ocultaba debajo del vendaje mal puesto.

Ella respingó y se cubrió con la bata, mirando con ojos desorbitados al cazador.

—¿Por qué estás aquí? —cuestionó con tintes temblorosos en la voz—. ¿P-Por qué…? Olvídalo, sólo… sólo vete, ¿quieres? Yo puedo encargarme de esto.

—Ni siquiera lo intentes, Haruno —avanzó hasta ponerse frente a ella. En su estado debilitado, la altura de Zero parecía empequeñecer aún más a Sakura—. Vi todo.

—Esto no te incumbe —replicó con necedad aferrándose a la bata como si su vida dependiera de eso. Ligeros temblores sacudían sus hombros. Zero sabía que si le arrebataba la prenda, ella no sería capaz de luchar.

Así que lo hizo.

Y descubrió el motivo por el que Sakura había perdido tanta sangre. Las vendas nunca podrían ocultar las heridas que eclipsaban su cuerpo. La cicatriz del pecho abarcaba toda el área del frente, como si la hubieran rasgado. Cuando miró su espalda, la primera cicatriz pareció un arañazo. Desde los hombros hasta la espalda baja había una marca desigual, rugosa y rojiza. Estas heridas no eran recientes, y aun así, lo parecían. Los vampiros no pudieron herirla de este modo. Zero se sintió confundido, ¿sería por esto que había olido por primera vez su sangre antes?

—¿Quién te hizo esto? —quiso saber, movido por un sentimiento extraño, preguntándose cómo es que alguien tan fuerte pudo acabar en esta condición.

Ella bajó la cabeza hasta ocultar sus ojos con su cabello.

—No te importa —contestó en un murmullo.

—Mierda si es así, Haruno, porque en este momento es lo único que me importa. No tengo idea la clase de trabajo que hace un shinobi, pero si se supone que eres una chunnin médica, no entiendo cómo pudiste terminar con estas cicatrices. ¿Peleaste contra alguien más fuerte que tú? Hay cosas que no has dicho, ¿no es así?

—Basta. No quiero hablar sobre eso.

—No soy experto, pero sé que no son recientes. No te las hiciste hoy ni tampoco aquella vez que nos conocimos… y no han sanado.

La mano de Sakura cubrió la boca de Zero para callarlo.

Zero retiró la mano de Sakura con suavidad, pero con firmeza.

—¿Quién fue? —preguntó de nuevo.

Sakura tardó un largo momento en contestar.

—Naruto y Sasuke lo hicieron.

Zero creyó que había escuchado mal porque de ninguna manera eso podía ser posible. Sakura no mencionaba mucho sobre sus amigos, pero cuando lo hacía su amor por ellos se veía en el brillo de sus ojos y la calidez de su voz. Su devoción a ellos era clara como el cristal.

—¡Pero no fue su culpa, de verdad! —exclamó con vehemencia, agarrando el traje protector de Zero con ambas manos. Él quedó boquiabierto por su reciente pasión, por los recuerdos que la expresión de Sakura trajeron a flote, y es que Zero no había podido evitar recordar a Yûki cuando había tratado de protegerlo.

Sakura se dio cuenta su reacción exagerada, así que trató de controlarse, pero realmente era imposible. Estaba cansada y su secreto había sido expuesto ante quien menos esperaba.

—No fue su culpa —repitió—. Estas heridas fueron el resultado de mi debilidad y torpeza.

El aroma a agua salada tomó a Zero por sorpresa. Ella estaba llorando, aferrándose a él como si fuera un ancla para no ahogarse en su dolor. Sakura no quería hablar, ¿pero de qué había servido guardarse esta agonía? Tsunade y Shizune le habían pedido que asistiera a terapia, pero ella se había negado. Estaría bien con el tiempo porque lo único que necesitaba era que Naruto y Sasuke estuvieran con ella.

Pero no fue así. Lo comprobó cuando al mes de su recuperación física sufrió un cuadro severo de depresión.

Había sido duro soportar estar con Naruto y Sasuke luego de lo que pasó. Cada vez que los cachaba mirando sus cicatrices pretendía que no le importaba y seguía con su vida, pero había sido un ejercicio agotador en una situación que sólo empeoraba.

Porque había descubierto que no sanaban.

Las heridas requerían un flujo constante de chakra para evitar que sangraran, así que Sakura ya no pudo almacenar nada porque su chakra estaba dirigido a mantenerlas estables. Se sintió impotente, culpándose por haber actuado con tanta estupidez, por no haber podido ser tan fuerte como ellos para detenerlos. Por haber echado al desagüe tres años de duro entrenamiento. Cuando lo "superó" quiso recuperarse esforzándose más que antes, sólo para descubrir que no podía, que todo era doblemente difícil de realizar, que era imposible aguantar moverse durante horas. Tuvo que rogarle a Tsunade que la admitiera en ANBU asegurándole que podía hacerlo. Su maestra aceptó simplemente para que afrontara una verdad innegable: su cuerpo no volvería a ser el mismo de antes.

Cuando Naruto fue nombrado Hokage, él se enfocó en que Sakura tomara más misiones en asuntos diplomáticos. Sakura aceptó porque no quería que la echaran para siempre del cuerpo de trabajo shinobi. Sakura le había jurado que podía continuar si era cuidadosa, incluso propuso que le dieran su propio equipo de gennins para mostrarles que podía enseñar.

"Puedo hacerlo, Naruto, cree en mí", y pudo notar como Naruto parecía dividido entre acceder y negarse.

Si Naruto se hubiera negado —porque fue obvio para ella que él no quería que algo malo le sucediera—, no habría sabido qué hacer. Naruto siempre creyó en ella, y perder su confianza habría sido devastador.

"¡Naruto me dejó quedarme con mi rango de jounnin, Sasuke! Aunque tuvo que sacarme de ANBU… supongo que tendré que conformarme con esto", dijo Sakura con una sonrisa logrando que Sasuke le mirara con arrepentimiento.

Ella quiso negar su estado sin importarle cuánto los demás se preocuparan por ella. Ino había insistido en que descansara. Kiba y Shino procuraban cuidarla y vigilarla cuando tenían misiones con ella. Neji la miraba con discreción con su Byakugan para verificar que no estuviera sobre esforzándose. Tenten y Temari se habían negado a entrenar con ella hasta que les mostrara su más reciente chequeo médico.

Sakura estaba hasta la mierda con eso.

—Hace cuatro años mi mundo se vio envuelto en una guerra. Apareció un enemigo tan poderoso que todas las naciones se unieron para detener —la voz de Sakura sonaba apagada conforme contaba su historia—. Miles murieron en las interminables batallas, para asegurar la paz de nuestro mundo… al final logramos nuestro objetivo. Sin embargo, a pesar de toda la sangre derramada, de todas las muertes y todo el odio y la tristeza que la guerra generó, había una última pelea por presenciar.

»—Naruto y Sasuke tienen una relación extraña. Son amigos y rivales, siempre compitiendo entre sí para averiguar quién es el mejor, quién tiene la razón… su historia es muy larga, sabes. Ellos se habían unido para pelear contra la mayor amenaza, yo también ayudé, pero ellos tuvieron el papel central. Cuando conseguimos nuestra victoria, pensé que todo había acabado, pero ellos… ellos aún tenían asuntos que resolver. Problemas que no podían ser resueltos por la paz. Ellos pelearon entre sí con todo lo que tenían… se habían vuelto ninjas fuertes, pero se dejaron llevar por sus sentimientos y llegaron al punto en que sólo buscaban ganar a toda costa. Preparaban su ataque final…

»—Yo sólo había podido permanecer al margen, muerta de miedo por lo que podría pasar. Cuando noté sus intenciones, no pude pensar en otra cosa que pudiera hacer para detenerlos… mi voz no los alcanzaría, ni tampoco mis suplicas. Nunca pude comprenderlos, pero estaba segura que si uno mataba al otro, jamás se lo perdonarían. Cuando Naruto y Sasuke se lanzaron entre sí, yo reuní la energía que me quedaba y corrí. Corrí lo más rápido que pude y no atendí los gritos de mi maestro que quería que me detuviera.

Aterrorizado por el escenario que Sakura describió, Zero se sintió petrificado al comprender lo que había sucedido. No podía calcular el poder total de un shinobi, pero las heridas de Sakura contaban la historia.

—Te atravesaste entre los dos —dijo Zero.

—Es lo único que pude hacer —levantó el rostro mostrando sus ojos llorosos—. Toda mi vida había sido un estorbo, creí que podía usar eso a mi favor para detenerlos. Nunca he sido capaz de hacer algo bueno por ellos.

Zero frunció el ceño, preguntándose si tener esas enormes heridas estigmatizando su cuerpo no era un sacrificio suficiente por esos dos.

—Soy patética. Un intento de shinobi que no vale para nada. Quise que se detuvieran, pero lo único que conseguí fue que cargaran con una culpa que no es suya. No puedo soportar saber que me miran con lástima, como si yo mereciera consideración después de las estupideces que hice.

Lo que más irritó a Zero fue que a ella le importaba tan poco su vida en comparación con ser un estorbo para sus amigos.

—Sólo soy una estúpida niña débil. ¡Debí morir ese día! ¡Debí ser yo quien…!

—¡Silencio, Haruno! —gritó Zero apretando con fuerza los hombros de la chica. Fue la única forma en la que por fin se calló y lo miró.

Zero estaba agitado, el olor de Sakura había inundado sus pulmones y descubrir su secreto lo habían dejado descolocado. Sin ser consciente del cambio de tonalidad de sus ojos e ignorando la presencia del cazador médico, quien se acercó por todos los gritos, Zero parecía muy intimidante.

—¿Crees que si hubieras muerto todo sería mejor para ellos? ¿Crees que estarían felices sabiendo que te mataron? ¿Crees que sienten lástima por ti?

—Yo… —quiso decir Sakura, pero Zero la interrumpió.

—Deberías creer más en ti misma, chica tonta. Si fueras débil, ¿por qué fuiste la única que reunió valor para moverse? Si lo fueras, ¿por qué aun estás viva después de recibir heridas tan graves? Sobrevivir no es cuestión de suerte.

Sakura estaba estupefacta. Su mente trabajaba con las palabras de Zero, analizándolas y encontrando sentido en ellas. Pero ese sentimiento pesimista persistía en hacerla sentir menos, como cuando era pequeña y lloraba porque se burlaban de su frente.

—Aun así, soy un recordatorio de lo que hicieron —dijo, cabizbaja.

—Si así fuera no estarían cerca de ti no por equivocación, Haruno. Sólo los masoquistas buscarían adrede estar junto a la persona que les recuerda algo doloroso.

—¡Entonces dime por qué demonios siempre me ven como si me fuera a romper en cualquier momento! Dijiste que ellos sabían que yo era fuerte, si eso fuera cierto, no me verían como-…

—Ellos no te ven con lástima —replicó una voz desde la puerta.

Ambos se sobresaltaron por la repentina intromisión de Senri, que en ese momento se acercaba a la camilla donde estaba Sakura. Llevaba puesto el equipo de protección encima. Probablemente, el noble había escuchado la conversación.

—Si así fuera, ¿serías capaz de estar con ellos todos los días? Odias esa clase de miradas al igual que yo, ¿verdad? Así que ellos no te miran así, Sakura, lo hacen con determinación.

—¿Determinación?

—Si fueran fuertes no habrían permitido que el asunto escalara a mayores. Si lo fueran realmente habrían distinguido tu cuerpo en el medio, pero no lo hicieron y les hiciste ver que eran débiles. Tus heridas les recuerdan cómo no pudieron evitarte hacer daño en su afán de superarse entre sí, por lo que tuvieron que reunir determinación para poder continuar.

Sakura guardó silencio.

—Me volveré más fuerte para proteger a quienes me importan, para no dañarlos, para evitar —limpió los rastros de las lágrimas de Sakura— que vuelvan a llorar. Ellos son las personas más importantes para ti, ¿no es así? Los conoces mejor que nadie, Sakura, no dudes que ellos no te ven como un estorbo, sino como alguien valiosa a quien aprecian mucho.

Un instante le tomó a Sakura asimilar lo que le habían dicho. Su corazón dolido había encontrado liberación y consuelo en las personas más inesperadas, ella se sintió agradecida ante la fresca perspectiva que arrojaron sobre su tragedia, sin embargo, una voz cruel le susurró que sólo estaba siendo consolada porque les daba lástima. ¿Quién podría considerarla valiosa cuando era todo un desastre? Naruto y Sasuke no merecían tener una compañera tan incompetente que no había sido capaz de salvar la vida de su maestro.

—Ojalá pudiera creerte —dijo ella con una sonrisa triste mientras dos lágrimas resbalaban de sus mejillas—. Me gustaría ser la persona que dices que soy. Me gustaría ser tan importante para ellos… como ellos lo son para mí.

—Haruno… —masculló Kiryû con impotencia.

Senri detuvo al cazador de hacer cualquier comentario al respecto. No era el momento adecuado. Sakura ya había pasado por muchas cosas estas semanas. Zero aceptó sintiéndose extraño; nunca creyó que ella escondiera todo este sufrimiento detrás de su sonrisa.

La llegada de Takuma puso final al episodio. Al igual que los demás, llevaba puesto el traje de protección y cargaba una bolsa especial. Él la saludó con gentileza, notando que algo había sucedido, pero no queriendo poner presión sobre ella. Después de todo, estaba aquí para ayudarla.

—Tengo varios anuncios para ti, señorita Sakura —dijo Takuma animándose a sentarse a su lado. No sin antes quitarle la bata a Zero para ponérsela encima a ella—. Kaname ha arreglado todo para que puedas salir sin preocupaciones cuando te den el alta. Designó a un chofer particular para que te lleve a cualquier lado cuando lo necesites.

—Kaname no tenía que tomarse esa molestia. Ya ha hecho suficiente por mí.

—No lo creo, con todo lo que pasó creo firmemente que nada de lo que hagamos será suficiente para compensarte… pero lo intentaremos. Ya que tu uniforme ninja tuvo que ser quemado por obvias razones, te ha enviado ropa para cambiarte y compró más prendas que están siendo llevadas a la academia en este momento.

Sakura se sintió muy avergonzada por eso. No esperaba todos estos regalos cuando fue su culpa haber cometido errores tan graves.

—¿Qué… qué pasó con la audiencia? ¿Qué decisión tomaron?

—Bueno, Ren y Tengen estaban dispuestos a tomar una postura extrema, pero Kaname los convenció de que el incidente no era tu culpa y que a menos que quisieran que los retirara del manejo de los análisis de tu sangre, bueno, debían aceptar su decisión.

—¿Mi sangre? ¿Ya tienen una muestra?

—Tuvimos que tomarla, señorita Haruno —informó el jefe de médicos con suavidad, salvando a Takuma de una explicación vergonzosa—. No te preocupes, se respetaron todos los protocolos y no permití que tomaran más de lo permitido. Yo mismo entregaré la sangre, aunque sé que no es un consuelo.

—Bueno, supongo que no podían esperar a que despertara para pedir mi permiso —comentó Sakura con acidez, limpiándose los rastros de lágrimas—. Como sea, no haré un drama al respecto. No estoy en condiciones de hacerlo… quisiera volver a la Academia Cross para descansar.

—¿Crees que puedas aguantar el viaje de regreso? —preguntó el médico. Sakura era una especialista como él, así que quería escuchar lo que tenía que decir. Su opinión era importante.

—He descansado lo suficiente para que mi energía se haya estabilizado. Mis heridas ya no sangran y no puedo quedarme más tiempo. Este lugar es la base de operaciones de los vampiros, imponer mi presencia es lo que menos quiero hacer. Quiero irme ya.

—Está bien. Confío en tu juicio, señorita Haruno.

—Dígame Sakura, por favor. Salvó mi vida. Estoy muy agradecida, señor Hizuru.

—Bien, Sakura, es un placer informarte que tienes el alta médica. Te dejaremos sola para que puedas vestirte y preparar para irte, ¿hay algo que pueda hacer para facilitarte las cosas?

—Hay algo —contestó Sakura—. Cuando los cazadores decomisaron mis cosas, había un pequeño pastillero con medicinas dentro. Me gustaría acceder a ellas. Ayudarían a recuperarme más rápido.

—¿Te refieres a este pastillero? —dijo Takuma sacando una pequeña cajita con varias divisiones—. El señor Cross consideró, ya que eres una ninja médico, que podrías tener algo en tus cosas que, bueno, fuera medicinal. Él pudo sacar esto y me pidió que te lo diera si lo solicitabas, pero que lo mantuvieras en secreto.

—Gracias, joven Ichijou —dijo Sakura tomando el pastillero. No supo por qué se sintió animada por tenerlo entre sus manos. Abrió el primer compartimento y sacó una enorme píldora redonda de la que tomó un mordisco.

—Bien, ahora sí te dejaremos a solas, Sakura —dijo el señor Hizuru—. Espero que nuestro próximo encuentro sea en un escenario menos violento.

—Yo espero lo mismo.

Estando sola Sakura se sintió la libertad de acomodar sus pocas pertenencias y su vida. Cambió su vendaje por uno limpio, no sin antes aplicar bálsamo curativo en sus heridas. Abrió la bolsa que Takuma había traído. Dentro estaba un hermoso vestido azul claro con el corpiño adornado con encajes, mangas de ¾ y falda con vuelo, y un suéter amarillo pastel. No era lo que solía utilizar, pero considerando que era ropa gratis no se quejaría además el atuendo cubría bien sus vendajes. Al parecer también habían quemado sus botas porque la ropa venía con un par de zapatos, muy distintos a los que las chicas usaban en Konoha.

Había algunos productos de belleza sobre una mesita, pero Sakura sólo se cepilló el cabello. Estaba aliviada de hallar su banda de Konoha entre las cosas. No le había pasado nada… se la volvió a poner, sin importarle sentirse mal por creer que no era digna de llevarla y se prometió que, pasara lo que pasara, no la perdería nunca.

Cuando salió, Sakura disfrutó de la brisa fresca de la tarde. El color anaranjado del cielo le pareció sumamente bello y se permitió unos segundos para contemplarlo.

—Sakura —la llamó Senri. Cuando ella se volteó hacia él, un pocky fue colocado en sus labios—. Toma, los dulces son buenos para la salud.

Sakura dudó de esa afirmación, pero prefirió no contradecirlo y aceptó el obsequio. Realmente el sabor a fresas la hizo sentir un poco mejor. Estar en coma dos semanas muy seguramente la había obligado a seguir una dieta de sueros y líquidos que la hizo bajar de peso. Sakura necesitaba comer algo más nutritivo si quería mejorar.

—Es hora de irnos. Síganme, por favor —dijo Takuma.

Caminaron hacía la salida. Sin la presencia de vampiros en los alrededores, no parecía tan tétrico. Estaba agotada y sólo se movía por fuerza de voluntad. Quería llegar a la Academia Cross para comer algo, darse un baño y dormir hasta el hartazgo, sin embargo, cuando estaban en la puerta de salida, Zero se posicionó delante de ella.

Al lado del automóvil, Keito Kain y Shigure Souen estaban parados. Sus elegantes figuras parecían estatuas hermosas. Con razón Zero había reaccionado así. No sabía que estaban haciendo esos dos aquí, cuando se suponía que ningún vampiro se admitía mientras ella todavía estuviera debilitada.

—No venimos a buscar pelea, Zero Kiryû —dijo Keito con calma. Su postura indicaba que estaba hablando con la verdad. Él se dirigió a Sakura—. Lord Kuran nos ordenó alejarnos de este lugar hasta que fueras capaz de irte, pero mi amiga Souen y yo hicimos lo imposible por estar aquí cuando eso sucediera. No prolongaré esto innecesariamente. Creo que has tenido suficiente de vampiros por ahora. Lo que venimos a decirte es… lo siento. Lamentamos lo que pasó y nos sentimos avergonzados de no haber podido intervenir, pero si lo hacíamos…

—Habría sido contraproducente —aportó Shigure. Keito asintió.

Sakura observó a ambos vampiros. No sabía si era debido a su cansancio, pero les creía. No podía pensar que todos eran igual a Ren o a Tengen.

—Los vampiros beben sangre —dijo Sakura llamando la atención de todos—. Eso es un hecho. Mi sangre es más atractiva para ustedes, por lo que inútil esperar que no reaccionen a ella. No tienen que disculparse por su naturaleza, señor Kain, señora Souen.

—En verdad eres una chica admirable —sonrió Keito, complacido. Se atrevió a tomarla de la mano y depositar un beso—. De todo corazón deseo que todo salga bien para ti. Prometo que haré lo que esté a mi alcance para hacerte las cosas fáciles, señorita.

—Yo también lo prometo —añadió Shigure manteniendo la distancia. Su control no era tan bueno como el de Kain. Ella todavía deseaba probar su sangre.

Sakura les agradeció y procedió a subir al automóvil.

—Cuídala, por favor, joven cazador—pidió Keito a Zero cuando pasó a su lado—. Sé lo duro que ha sido para ti en los últimos años, pero no dejes que eso enturbié tu deber.

Zero no dijo nada aunque interiormente se sintió devastado de que este vampiro supiera lo que había sucedido. ¿Pero quién no lo sabría? Si había sido una noticia importante y conocida, sobre todo por lo que había hecho Zero después.

—Puedo ver en tus ojos que aún no la olvidas y que aún te duele su perdida. Ay, si yo lo entiendo también. Es algo por lo que nadie debería pasar.

—Pero sucedió —replicó Zero cortante—. Sugiero que dejes de ver en mis ojos, vampiro. Lo que haga o no, no es tu asunto. Mi trabajo es proteger a Haruno y es lo que haré.

Keito no lo presionó, tampoco le hizo notar que había usado proteger en vez de custodiar.

El auto arrancó cuando los cuatro pasajeros se acomodaron. A diferencia del transporte anterior éste era más amplio y los asientos estaban acomodados de tal forma que lucían perfectos para dormir. Si Sakura no hubiera pasados dos semanas en coma custodiada por estos tres perfectos y atractivos caballeros vampiros, probablemente no habría permitido sucumbir a su cansancio. Pero no era el caso. Ellos habían demostrado que eran de confianza, por lo que ella se sintió relajada y se quedó dormida, ocupando todo un espacio.

Los tres vampiros la observaron con cuidado, verificando que estuviera respirando. Como estaba dormida al lado de Senri, él se quitó su saco y lo puso encima. Esas últimas noches habían sido muy frías y no quería que ella enfermara.

El viaje fue tranquilo y rápido para fortuna de Zero. Pronto estuvieron en la puerta principal de la Academia Cross, donde Kaito ya los esperaba. Zero tomó entre sus brazos a Sakura y la sacó con delicadeza.

Sabiendo que los cazadores se encargarían en este punto, Takuma y Senri fueron hacia la oficina del director para confirmar la entrega del pastillero a Sakura. En cuanto ellos se fueron, el conductor del auto fue a estacionarlo en el área designada. Mientras Kaito extendió los brazos hacia Zero.

—¿Qué esperas para dármela, Zero?¿O acaso pensabas que te quería abrazar a ti? —preguntó con sarcasmo.

—Puedo hacerme cargo de ella, no pesa nada.

—No me refiero a eso. Tus pupilas están rojas. No has bebido nada de sangre, ¿verdad? Ni siquiera la que tu queridísimo amigo Touma te envía. Así que con tu permiso —Kaito cargó a Sakura sin ninguna complicación—. ¡Maldita sea, sí que es ligera! Ahora vayamos a dejar a la Bella Durmiente a su cama, aún te queda hacer el resto de la guardia. Te acompañaré todo lo que resta de la noche.

—Me siento halagado —dijo Zero, irónico.

—Sabes que vivo para complacerte, dulce Zero.

Caminaron por el sendero bardeado de árboles hacía el edificio central. En una parte del camino, Zero miró a su derecha, pero no se detuvo. Kaito no se dio cuenta de eso. Cuando los dos cazadores entraron al edificio una sombra salió de entre el lateral que Zero había mirado.

Seth sonrió. Había estado al pendiente de cada movimiento de Sakura, desde que había salido al Concilio de Vampiros hasta su regreso y se alegraba que estuviera de vuelta en la academia. Habían sido dos semanas muy tensas para él en espera de noticias sobre ella.

—Espero hablar pronto contigo, señorita prefecta —dijo a la nada, sintiéndose aliviado de tenerla cerca.

[+][+]

Sakura despertó hasta el atardecer del día siguiente. Le tomó un rato darse cuenta dónde estaba y cuánto tiempo había pasado, pero cuando al fin pudo poner en orden sus pensamientos se levantó. Como había previsto, todavía no se recuperaba. La píldora de soldado sólo había ayudado un poco, pero seguía sintiéndose adolorida y ligeramente cansada. Era esencial para ella encontrar fuentes de donde obtener energía, ya que el chakra natural no era algo con lo que pudiera contar. Como fuera, aunque no quisiera moverse, prefirió hacerlo. Necesitaba verificar la condición de su cuerpo, así como lo que había sucedido en ese día. Al parecer no habían entrado en su habitación más que para checarla, ya que tenía la misma ropa que Takuma le había dado.

Tenía mucho qué hacer desde ahora. Con su secreto expuesto no dudaba que muchos sacaran provecho y ella tuviera que vivir en alerta permanente. Tenía que hablar con Kaien sobre la posibilidad de que le devolvieran sus cosas y que le permitieran acceso a algún laboratorio. Sakura podía ayudarles con algunos asuntos relacionados con su sangre. Con eso en mente se dirigió hacia la ventana. El fresco de la tarde fue algo que su cuerpo, por tanto tiempo recluido, agradeció. Puso un pie en el alfeizar para impulsarse a un árbol cercano. Pudo caer perfectamente en una rama, pero el esfuerzo la cansó. Sakura tuvo que tomarse un respiro antes de continuar.

"Bien, al menos no te has desmayado", aunque habló demasiado pronto. Si bien no perdió el conocimiento, calculó mal su segundo salto y terminó cayendo al suelo.

Por fortuna el entrenamiento shinobi consideraba enseñar a caer para evitar golpes mayores. Sakura quedó magullada y con el orgullo humillado, pero agradecida de que nadie la hubiera visto.

—Buenas noches, señorita Haruno —saludó Nagisa apareciendo a su lado. Sakura no pudo ocultar su sorpresa así como tampoco lo enrojecidas que estaban sus mejillas en ese instante—. Gran salto.

—Ay, no, qué pena —dijo Sakura palmeándose la frente. ¿Es que su mala suerte no se iba a terminar pronto? Sólo faltaba que un rayo le cayera—. Espera un segundo. ¿Qué haces aquí, joven Kain? Se supone que deberías estar en el salón de clases. Oh, por Dios, realmente van a hacer que me duela la cabeza. ¿No eres consciente de que pude haberte lastimado por tomarme con la guardia baja?

Nagisa con gusto habría respondido que no temía a alguien que se cayó de un árbol, pero prefirió callarse. Las mujeres eran aterradoras cuando tocabas venas sensibles.

—Mi señor me envió a buscarla —dijo Nagisa—. La ha invitado a almorzar con él en la terraza de los Dormitorios de la Luna.

—¿Almorzar?

—Bueno, en su caso sería cena —recapacitó—. Él espera que asista a pesar ser tan repentino, y que, por favor, no se niegue ya que una respuesta negativa significara el castigo a todos los estudiantes de la clase nocturna.

—Maldita sea con ustedes los vampiros —Sakura se sobó el puente entre sus cejas—. ¿Qué acaso no pueden evitar ser tan extremistas en cada cosa que hacen? Bastardos imbéciles.

Nagisa se quedó boquiabierto por su vocabulario, pero Sakura lo ignoró y pensó en sus opciones. Había aprendido que no era sensato subestimar a los vampiros ni tampoco a los extremos que estaban dispuestos a llegar si no conseguían lo que querían. No deseaba averiguar si Seth era capaz de lastimar a inocentes por su negativa, pero estaba consciente que ir sola no sería una buena idea.

—Iré, pero tienes que informarle a Kiryû que voy a estar con tu jefe —dijo Sakura—. De lo contrario no me importará si Seth Shirabuki los mata a todos, no asistiré.

Nagisa no iba a ponerse remilgoso. Todo fuera para evitar un berrinche del infantil purasangre.

—Así será. Informaré al cazador Zero Kiryû que usted ha sido invitada a almorzar con mi señor —lo que tampoco era una excelente idea. Zero podría matarlo por esto—. Si me disculpa, le pido me siga, señorita Haruno.

—No me hables tan formalmente —pidió, molesta—. Creo que tenemos la misma edad. Dime Sakura y yo usaré tu nombre.

—Mi señor ha indicado que nos dirijamos a usted con respeto.

—Pues le diré a tu señor que dar estúpidas órdenes como ésta, no va a hacer que me agrade rápido. En serio, por favor, trátame informalmente. Si tu jefe dice algo, yo saldré en tu defensa.

Qué mujer tan extraña. Nagisa no estaba acostumbrado a esto, a que alguien tratara a Seth con despreocupación y que esa misma persona asegurara que lo ayudaría si es que el purasangre intentaba lastimarlo. Era… casi refrescante. Definitivamente eso era lo que pudo haber hecho que Seth se interesara tan pronto en ella.

La llevó directamente hacia la terraza usando una ruta poco transitada. Aun así no hubo ninguno vampiro que no reaccionara a su presencia. Nagisa admitió que la chica tenía valor al permanecer inexpresiva y calmada, aunque podría ser para no despertar el instinto depredador de los vampiros. Probablemente tras su experiencia en el consejo, había aprendido a ser más cautelosa.

—Mi señor estará complacido de ver que se ha arreglado para la ocasión —dijo Nagisa por cortesía, observando la ropa que la chica llevaba.

—¿Esto? Supongo que sí —suspiró—. No es de mi estilo, pero no quiero que se desperdicie. Kaname me regaló un montón de este tipo de ropa y me parece una grosería no usarla.

Sakura prefería mantener en secreto lo que había sucedido hace dos semanas, aunque parecía que Nagisa sabía un poco del tema. Aun así, lo mejor era no decir mucho. Sin embargo, sí había algo que le interesaba confirmar.

—Oye, Nagisa, ¿eres pariente de Keito Kain?

—¿Uhn? Bueno sí, es mi abuelo paterno y el líder del Clan Kain.

—Oh, en verdad se parecen mucho.

—Qué curioso, quienes tratan conmigo dicen que soy similar a mi madre a pesar de mis rasgos físicos.

—No conozco a tu madre, así que no puedo decir mucho al respecto, pero la verdad sí tienes semejanza con tu abuelo. Él me pareció honesto y tranquilo.

—Sí, definitivamente sabes cómo es él. Aunque una vez que conozcas a mi madre, no te quedará duda de nuestro parecido.

—Uhm, quizás puedas presentármela, si es que las cosas no se vuelven un lío en el futuro.

—La noto tensa, señorita Haruno.

—Es Sakura, y sí lo estoy, pero son gajes del oficio y no queda más que aguantar.

Nagisa la miró de soslayo. Los signos de agotamiento eran tenues, pero evidentes. Realmente ella debía estar esforzándose para mostrar que no era débil. Tal vez fue por eso que se sintió un poco más inclinado a su lado amable.

—No te preocupes por esta reunión, Sakura —comentó Nagisa—. Seth es… un poco difícil de tratar, pero no es como los otros vampiros. Su invitación no tiene objetivos ocultos.

Sakura guardó silencio ante la repentina muestra de simpatía del vampiro. No sabía si estaba mintiendo, pero ella decidió que le daría el beneficio de la duda y que, hasta no conocer bien a Seth, no haría un juicio.

—Gracias, Nagisa —sonrió con un poco más de confianza—. Intentaré pensar en eso cuando me reúna con él.

La terraza estaba adornada magníficamente. Sakura no pudo evitar una expresión extasiada ante el nivel de detalle. Había hermosos arreglos de flores de aroma dulce, telas blancas colgaban alrededor y lámparas flotando encima de la mesa. En la mesa había varias charolas, una con postres, otra con frutas frescas y otra más con bocadillos variados. Había una cacerola en medio sostenida por una pequeña estufa cuyo interior debía ser un delicioso estofado, si su olfato no la engañaba.

En cuanto miró la comida, el estómago de Sakura rugió como el león hambriento. Ella se sonrojó. No había comida nada decente desde hace días, y salvo los pockys con los que Senri la alimentó, realmente su estómago echaba de menos un buen bocado.

—Es bueno que vengas con un gran apetito, señorita prefecta —dijo Seth apareciendo a su lado. Sakura ya ni se molestó en pretender que había estado demasiado concentrada en la comida como para haber notado su llegada—. Anda, siéntate conmigo, debes estar hambrienta.

Por el hambre Sakura dejó que Seth le acomodara la silla. Ella miró con ojitos soñadores los deliciosos bocadillos en frente. Seth le dio unas últimas indicaciones a Nagisa para que se hiciera cargo del turno nocturno en su ausencia, y luego se enfocó en la kunoichi, que se veía indecisa si debía empezar antes que él o no.

—Adelante, dulzura, come lo que gustes —alentó Seth con una sonrisa cariñosa. Los platos ya estaban puestos y por lo que se podía ver era cuestión de agarrar los cucharones o las pinzas para servirse lo que quisiera.

Sakura empezó agarrando una pequeña porción de arroz blanco al que acompañó con el especiado estofado de ternera. Cuando dio el primer bocado, no pudo evitar hacer una expresión de extremo placer. Su felicidad era inmensa. Con ánimo renovado continuó comiendo sin notar la sonrisa complacida de Seth, que se contentó con devorar algunas uvas mientras la observaba.

Conforme comía de todo un poco, Sakura se dio cuenta que no sólo se trataba de buena comida sino de platillos saludables y nutritivos.

"Esto es…", miró hacia Seth con algo similar al desconcierto.

—Termina de comer, señorita prefecta, y luego hablaremos —indicó el purasangre. Tomó una copa cercana y la llenó con vino para dársela a ella—. Esto queda perfecto con el estofado y te asentará el estómago. No quiero que te enfermes luego de esas dos semanas tan tensas.

—¿Cómo lo…?

—¿Cómo lo sé? La discreción no es el fuerte de mi especie. Lo que pasó ha sido noticia internacional. Por primera vez en milenios, los vampiros no pudieron usar su sede y eso no es poca cosa.

—Yo… no fue mi intención provocar un accidente así…

—No te estoy juzgando, señorita prefecta. muy bien lo que es sentirse atrapado y sin opciones. No te culpo por haber usado lo que tuvieras a la mano o por haber desconfiado de mí. Siempre digo que lo más inteligente que alguien puede hacer es desconfiar de un vampiro.

—¿No es un poco duro pensar así? Después de todo, no creo que todos los vampiros lleguen a inspirar tanta desconfianza.

—Oh, no, somos malos. Que de no eso no te queden dudas —sonrió mostrando los colmillos—. Pero eso no quiere decir que estemos planeando todo el tiempo cómo destruir el mundo. No, tan malos como somos también somos astutos, al menos los sensatos. Los que no anhelan un fin prematuro a su inmortalidad.

—¿Y tú eres de esos sensatos?

—Júzgalo por ti misma, mi señora. ¿Qué te ha parecido mi invitación? Con todo lo que has pasado y con todos los que están detrás de ti, parece que yo mismo me estoy atando una soga al cuello.

Sakura dejó por un momento de comer.

—Entonces, ¿por qué…?

—¿Por qué lo hice? Simple. Sé lo que esto causará en la clase nocturna ni se diga en la sociedad vampírica, pero fue necesario. Cuando me negaron la oportunidad de asistir a tu audiencia tuve que planear otra manera de acercarme a ti.

—Pero eres un purasangre —dijo Sakura—. Nadie podría decirte que no.

—Tu fe en mí me da vida, señorita prefecta —comentó Seth de buen humor—, y sí, soy un purasangre, pero incluso entre los de mi clase hay… preferencias. Hace cincuenta años hubo una guerra en nuestro mundo. El saldo final fue una casi aniquilación de vampiros de mi nivel, los que se salvaron juraron obediencia y lealtad hacia el Clan Kuran a cambio de misericordia. En ese entonces mi madre no había quedado en una posición beneficiosa. Ella también había asesinado a varios purasangres, así que Kaname Kuran ordenó que la ejecutaran. Gracias a la intervención de Takuma Ichijou, Kaname permitió a mi madre llevar a término su embarazo antes de asesinarla.

Los ojos de Sakura expresaron lo horrorizada que se sentía al escuchar la historia. Chiasa y Tachibana le habían contado sobre Kaname, sobre lo que había hecho para mantener el orden, pero visto desde la perspectiva de Seth, no parecía más que una masacre.

—Cuando nací... me aislaron del mundo. Creyeron que era un peligro y fui colocado en una especie de prisión en casa. Pocos sirvientes, maestros distantes… realmente hicieron de mi infancia algo muy aburrido. De nuevo, de no ser por la insistencia de Takuma Ichijou, no se me habría permitido tener amigos. Otros niños de mi edad para socializar. Nagisa fue la opción más inteligente. Sus padres son amigos cercanos de Kaname Kuran, no había riesgo de traición por su parte. Viví durante cincuenta años en esa casa junto con él y Tori —continuó jugando con el contenido de su copa. Su voz era tranquila, como si de alguna manera se hubiera distanciado del impacto de esas experiencias—. Me dejaron ir bajo juramento. Podía asistir a la Academia Cross como una prueba de fe… si mostraba buen comportamiento, me darían más libertades.

—Seth… —murmuró Sakura presa de la aprehensión en ese momento. No podía imaginar siquiera la desolación y la soledad que el vampiro había vivido durante toda su vida.

Puso una mano sobre su corazón. ¿Cómo pudieron ser tan crueles con un niño que no tenía la culpa? ¿Cómo no sintieron ni un gramo de compasión por un niño sin madre? ¿Por qué no podía evitarse? No era la primera vez que Sakura experimentaba esto. No era la primera vez que su corazón se rompía al comprender lo crueles que las personas eran entre sí, como si la vida no fuera ya lo suficientemente difícil.

—Mi dulce señorita prefecta —pronunció Seth para llamar su atención—, no era mi intención hacerte pasar un mal rato, sino mostrarte parte de mi realidad. Los vampiros no somos más que criaturas hermosas y perversas. No confíes en ninguno de nosotros, por mucho que parezca que puedes hacerlo. Tu corazón se romperá si lo haces.

—Mi corazón ya está roto desde hace muchos años, Seth —bromeó Sakura limpiándose la comisura de sus ojos. Algunas lágrimas se habían asomado. Se dirigió hacia el vampiro con una sonrisa gentil—. Agradezco tu preocupación y que te hayas puesto en peligro para advertirme. No puedo prometerte nada, pero estaré abierta a las opciones y no me alejaré de ti.

—¿Ni siquiera porque te dije que soy un monstruo asqueroso, inescrupuloso y vil?

—Bueno, nadie es perfecto —encogió sus hombros—. Todavía tengo mis dudas. Como ya dijiste no debo confiar en nadie. Sin embargo te asombraría descubrir lo sencillo que es para mí confiar en monstruos.

Seth se rió fuertemente. ¡Vaya cosa con esta chica! Justo cuando creía que había comprendido todo sobre ella, hallaba más sorpresas. Continuaron comiendo con un ambiente menos estricto. Seth ya había cumplido su meta al advertirle lo que podría esperar de los demás y Sakura lo había aceptado a su manera.

—Mi señor —interrumpió Tori haciendo una reverencia. Ella mantenía su rostro inexpresivo, pero Sakura fue perceptiva al notar el peligroso sentimiento que brillaba en sus ojos—. Ya casi es hora de volver a los dormitorios.

—Oh, vaya, vaya, que mal. Parece que nuestro tiempo se ha acabado, señorita prefecta —dijo Seth, decepcionado. Tomó la mano de Sakura, dándole un corto beso y dedicándole su mejor sonrisa—. Espero que la comida haya sido de tu agrado y que estés dispuesta a tener más encuentros como éste.

—Seducirme con comida es muy astuto de tu parte, Seth —rió Sakura—. ¿Acaso crees que no sé lo que planeas?

—Oh, ¿qué habré hecho para inspirar tanta desconfianza? Eres una chica difícil de conquistar. Puede que tenga que esforzarme más, lo que es fácil considerando lo encantador que soy.

—Qué ego tan grande tienes —comentó Sakura de buen humor.

—Bueno, bueno, ven conmigo. Si el turno está por acabar, lo mejor será que te escolte hacia la salida —puso una mano en su espalda con caballerosidad, y agregó mirando hacia Tori—. Hazte cargo de limpiar, por favor.

Si las miradas pudieran matar, Sakura habría sido la primera víctima de la mirada de Tori. La vampira no sentía agrado por la kunoichi, y eso era evidente así que tener que limpiar los restos de la cena era… humillante.

Sakura estaba segura que el odio de Tori se dirigiría expresamente a ella y no a Seth. No es que pudiera hacer algo al respecto, si llegaba a intervenir Tori lo vería como un acto para despreciarla más.

"Genial, no puedo dar un paso adelante porque me obligan a dar dos hacia atrás", masculló con desagrado. Ahora Sakura tendría que tener cuidado de lo que Tori decidiera hacer por esto. Simplemente perfecto.

—Bueno, vámonos ya, querida, o comenzaré a pensar que quieres quedarte en realidad —comentó Seth con una risita.

—En verdad estás disfrutando esto, ¿no?

—Más de lo que imaginas, pero no es por maldad, créeme —y era cierto.

Seth estaba encantado con Sakura. Desde sus pequeñas morisquetas hasta su más expresiva mirada de preocupación, todo de ella lo había envuelto como una manta, dándole calidez y confort. La quería, por algún motivo desconocido, la quería como a nada más en el mundo y haría lo que fuera por ella, importándole poco las consecuencias que este amor tendría si Kaname Kuran se enteraba.

Cuando Sakura y Seth se fueron, Tori se quedó contemplando a la nada. Sabía que Seth estaría interesado en esa chica, lo conocía muy bien para comprender que cualquier cosa nueva e interesante le atraería. Seth era curioso en extremo, todo debido a su vida en aislamiento. Por eso solía actuar sin medir las consecuencias, sin importarle lo que pudiera pasarle. Había sido así desde que eran niños… Tori lo recordaba bien. Su abuelo Tengen había arreglado que Tori conociera a Seth cuando eran niños, en un intento por sacar provecho de la situación del purasangre. Un matrimonio entre su nieta y Seth traería muchos beneficios al Clan Saitou. Sin embargo, nada había salido como planeó.

Y Tori también fallado en una cosa. Se suponía que no tendría que desarrollar sentimientos hacia él, pero había sido inevitable. Seth era como una antorcha ardiente y ella una polilla perdida en la oscuridad. Era su amiga. Una amiga que lo protegería de quien fuera, que haría todo para asegurar su bienestar. A quien no le importaría morir por su felicidad…

"Esa maldita mujer".

Sakura Haruno no había representado más que un bocadillo delicioso para Tori, nada más. Pero si su existencia representaba una amenaza para Seth… Tori no iba a permitir que nada dañara a su amigo.

Le daba igual si Seth la terminaba odiando, pero no dejaría que Sakura Haruno arruinara todo lo que ella apreciaba.

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¡Fin del capítulo! En este AU Sakura pertenece a ANBU. Considerando su nivel diría que no es descabellado, sin embargo, mis razones no son totalmente halagadoras. ANBU es una organización bajo órdenes directas del Hokage, Tsunade la metió para protegerla y vigilarla, ya que su cuerpo no está en el mejor estado. Al trabajar directamente para ella se aseguraba de asignarle misiones que no menosprecien su rango, pero que tampoco la coloquen en un gran peligro, lo que no cambió cuando Naruto tomó el cargo de Hokage.

Naruto sabe que Sakura es fuerte, competente y decidida, pero con lo que le pasó (y un detalle que será revelado más adelante) está consciente que lo que está haciendo es perjudicial en muchos sentidos. No puede evitarlo porque él también está en un estado mental poco estable en cuanto a Sakura y Sasuke se refiere (quienes son los vínculos principales que lo mantienen estable por ahora).

Kishimoto afirmó en muchas ocasiones que Sakura era inteligente, lo cual parece desmentirse en muchos momentos del manga donde parece no tener conocimiento de algo. Para mí es difícil creer que siendo la discípula de Tsunade (y considerando como la quinta Hokage es), no esté al tanto de información relevante o que no creara a partir de sus conocimientos médicos y de personas con doujutsu, una técnica para combatir al Sharingan. Sakura quería a Sasuke, pero si era tan inteligente y lo conocía tan bien como se dice, ¿por qué no previó que él no iba a regresar por las buenas? El amor de Sakura por Sasuke no la vuelve fuerte, sino incompetente.

Si Hinata hubiera muerto en la guerra, más de medio fandom habría llorado (yo no, porque para apreciarla debieron darle un arco de desarrollo a los Hyûga y no esa cosa de The Last, pero bueno, los Uchiha se llevaron más crédito del que merecían). Aquí está muerta para cumplir ese headcannon mío.

En la versión anterior había escrito que Sakura se había recuperado de sus heridas en un día, lo que no tiene sentido si consideramos de qué forma fue herida. Aquí intenté apegarme lo mejor que pudiera a una situación realista, por lo que Sakura permaneció fuera de circulación durante dos semanas.

Las heridas de Sakura son la consecuencia de su desesperación y su impotencia. Obviamente ella no puede ponerse al tú por tú con Sasuke y Naruto (a esos vatos sólo les falta transformarse en súper sayayines), y creo que entre ellos dos hay algo destructivo que puede salirse de control, y Sakura es la única loca capaz de hacer lo que esté en sus manos para detenerlos.

Anteriormente había hecho que esta escena fuera una manera de entender los sentimientos de Sakura hacia sus mejores amigos, pero fue muy dulce y poco realista para mi gusto actual. Así que tuve que meterme de lleno en la mente del personaje y armar un trauma más complejo.

Seth iba a ser el purasangre que quería poseer a como diera lugar a Sakura, pero con el tiempo le tomé mucho cariño a este OC, y me obligué a sacarlo de ese papel y ponerlo en uno menos simple. Igual que hice con Tori. Ella ya no sólo es "la amiga de la infancia enamorada de Seth", sino una amiga que está preocupada de que el enamoramiento de él lo ponga en peligro, que Sakura sea la ruina de su amigo.

Nos leemos en el siguiente capítulo.