¡Hola, friggs! Soy mala para escribir escenas románticas o sensuales. Es irónico porque esto es un fanfic sobre vampiros. Los vampiros son sensuales a mí parecer y prometí cosas horny y sabrosas.

Ni modo.

El comienzo de este capítulo está situado una semana antes de la audiencia de Ino. Cualquier duda sobre la línea de tiempo que tengan, trataré de aclararla.

Disfruten el capítulo.


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Noche VII

La sangre nos une

"Sólo entre la gente de bien puede existir la amistad, ya que la gente perversa sólo tiene cómplices; la gente interesada tiene socios; la gente política tiene partidarios; la gente de la realeza tiene cortesanos; únicamente la gente buena tiene amigos".

—Voltaire.

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La oficina del Hokage permaneció en silencio después que Sai rindiera su informe. Una semana después de la desaparición de Ino, los portales en todo el mundo shinobi habían sido cerrados, excepto por el más importante en cuestión.

—Los otros Kages han dicho que se mantendrán alerta en caso que Sakura e Ino regresen de alguna manera —agregó Sai observando con atención la cara inexpresiva de Naruto. El resto de los presentes, Sasuke, Yamato, Kiba y Shikamaru estaban igual—. Han acordado nuevos límites fronterizos de acción, en caso de que sea necesario.

—Bien, eso es una buena noticia —dijo Shikamaru. El ambiente estaba cargado con una tensión insoportable proveniente de Naruto y Sasuke; si fuera por ellos, se habrían movilizado importándoles bien poco lo demás, pero no estaban en posición de crear problemas por su impulsividad, así que Shikamaru había tenido que ponerles los pies sobre la tierra. No había sido fácil—. Un pendiente menos del que preocuparse.

—¿Qué averiguaron sobre el portal que se llevó a Sakura e Ino? —preguntó Naruto. Su inexpresividad, por supuesto, no podía ocultar su impaciencia. Había pasado mucho tiempo desde que Sakura fuera transportada a otro mundo; los detalles no habían sido fáciles de descubrir. A cuatro años de la Gran Cuarta Guerra Shinobi, el recuento de daños y pérdidas persistía.

Kiba dio un paso hacia adelante para hablar primero. Luego de volverse jounnin, Kiba había sido ascendido a Jefe del Departamento de Rastreo y Búsqueda, así que en cuanto supo que su antigua compañera había desaparecido no dudó en ofrecerse para liderar a los escuadrones. Gracias a él, a Neji y a Shino habían podido localizar los portales en la Nación del Fuego para enviar equipos especiales de sellado.

Él había sido el único que había visto en acción al portal, por lo que su testimonio era relevante y no dudó en narrar del nuevo los hechos. Ino había estado con él y se había acercado demasiado, activando el portal. Kiba había tenido que negarse a seguirla y mejor regresó a la base para contar lo que había sucedido al resto del equipo.

Entonces Sasuke había querido abrir el portal. El problema fue que los mundos que había visitado con anterioridad estaban conectados con chakra. Nunca antes se había topado con un mundo que… parecía no tener energía. De hecho, el portal ni siquiera parecía eso. Al verlo con el Rinnegan había notado muchas anomalías. Sasuke no estaba seguro que fuera como los demás, y pese a querer ir tras ellas, ordenó volver a Konoha para investigar más.

—¿Qué opinas, Shikamaru? —en los dos años que llevaba siendo Hokage ya era normal para Naruto acudir al consejo de Nara. Él nunca le daría la espalda.

—Es una situación problemática —dijo Shikamaru acercándose al escritorio para tomar un papel y empezar a dibujar con un bolígrafo—. Desconocemos por completo la naturaleza de ese mundo, sólo que no tiene chakra. Por lógica no debería tener una conexión con nuestro mundo, sin embargo, se ha activado dos veces por lo que sabemos, y a diferencia del resto de los portales, no es un simple viaje de un punto a otro. Lo que me hace pensar que no es un portal que se creó por Kaguya, sino otra cosa como lo dedujo Sasuke.

—También es posible que haya sido colocado a propósito —sugirió Yamato.

—Probablemente —asintió. En la hoja había dibujado dos círculos, en uno colocó el símbolo de los shinobis y en el otro un signo de interrogación. Señaló con una flecha del primer círculo al segundo para la conexión de su mundo con este nuevo, y trazo una cruz para indicar la nula reciprocidad del mundo desconocido con el suyo—. Después de todo Sakura ha estado a cargo de asuntos políticos de la aldea, además de dirigir el Hospital y ser una de las personas más cercanas al Hokage.

—Pero no detecté ningún otro aroma anterior o reciente en esa zona, Shikamaru —mencionó Kiba cruzándose de brazos—. Esa ruta es escasamente transitada. De hecho, me sorprendió que Sakura la eligiera debido a que pasa por las montañas. Si es una trampa alguien debió ponerla hace mucho tiempo.

—Es una posibilidad —aceptó Nara que no iba a ponerse a discutir contra el mejor olfato en la aldea—. Como sea, nos deja pocas opciones. Podemos entrar, pero no podemos salir. Desconocemos qué técnica es, por lo que crear una contramedida será complicado. Además no sabemos qué tan diferente sea ese mundo y que consecuencias traiga para el organismo de un shinobi.

Otro silencio, más largo y lúgubre, se instaló. El chakra natural ayudaba a recuperar energía a los habitantes de este mundo. Era parte de ellos, una conexión indisoluble. Si este nuevo mundo no contenía algo tan esencial para ellos, ¿qué consecuencias tendría?

La sensible nariz de Kiba pudo detectar los cambios en los presentes. El aroma de la desesperación, tristeza, enojo y desesperanza le picaron, pero guardó silencio especialmente para no alterar más a los dos principales portadores de esos olores. Kiba conocía la historia conflictiva del Legendario Equipo 7, así que entendía sus preocupaciones por Sakura.

"Han pasado cuatro años ya… supongo que no es tan simple superar lo que pasó para ellos", ni tampoco lo era para él o para los demás.

Ese día Kiba se había negado a mirar el cuerpo tendido de Sakura en medio de sus dos mejores amigos, pero el olor a sangre… nunca iba a olvidarlo. Posiblemente Kakashi y Sakura sí habían esperado una última pelea entre Naruto y Sasuke, pero el resto no. Los sobrevivientes de los Once de Konoha conocían su rivalidad, más no la profundidad de sus sentimientos. Ninguno fue capaz de disuadirlos. Neji, Tenten, Ino, Shikamaru, Shino, él mismo, lo intentaron sin resultado alguno. La pelea que tuvieron fue algo que Kiba no querría ver otra vez, nunca más.

En ese momento se había preguntado, escuchando las suplicas desesperadas de Sakura, ¿por qué esos cabrones continuaban peleando? El maestro Gai, los padres de Shikamaru e Ino, Lee, Hinata y Chouji habían muerto, miles más también, ¿no era suficiente sangre derramada para querer manchar la tierra con la sangre de un amigo? ¿Qué necedad había nacido entre los dos para portarse de esa manera? Kiba no terminaba de entenderlo.

—Sea como sea, Ino ahora está con Sakura —dijo Shikamaru. Una mente calmada entre las turbulentas—. Sabrá que la misión de búsqueda se ha convertido a una de preservación. Seguramente ellas ya habrán averiguado más sobre ese mundo.

—Exactamente, Shikamaru —Naruto sonrió levemente, reconfortado por el apoyo de Nara—. Por ahora lo que podemos hacer es investigar. Sai, contacta a las autoridades de cada aldea. Necesito información sobre casos similares a éste. Kiba, habla con Neji y Shino para que formen un equipo para estudiar el territorio, posiblemente esa ruta era muy usada antes, así que podrán hallar otras pistas. Capitán Yamato, investigue lo que pueda en la base de datos de ANBU. Shikamaru, tú te encargarás de revisar los registros que hemos salvado de las guaridas de Orochimaru. Sin duda, él habría estado interesado en algo así y si tiene información, vale la pena indagar.

Para Naruto, Héroe de Guerra y Salvador del Mundo, era tan fácil pedirlo. Debido a todo lo hizo, no había nación, aldea o persona que le dijera no a alguno de sus deseos.

—Entendido, Lord Hokage —asintieron los shinobis saliendo enseguida a realizar sus órdenes.

Sai fue el último en salir, no sin antes echar un vistazo hacia sus dos amigos. Sabía lo que estaban pensando, más bien en quién. Sakura se había vuelto parte fundamental de las vidas de Naruto y Sasuke, la intermediaria entre ambos, la que había conseguido ganarse su admiración y respeto; sin bestias de cola, ni chakra súper especial, ni barreras de sangre y sin pertenecer a un clan reconocido. Era el pequeño cerezo que había florecido en la adversidad y la única que podía estar junto a Naruto y Sasuke, dos fuerzas de la naturaleza, opuestas y poderosas, sin ahogarse por su exceso de luz y su ominosa oscuridad.

Debían hacer lo que pudieran para traerla de vuelta. El Legendario Equipo 7 de Konoha no estaría completo sin ella.

Cuando quedaron a solas, Naruto contempló su escritorio sin buscar nada en particular. La parte más difícil de su nuevo cargo era tener que delegar tareas, dejar que otros se hicieran cargo de lo que él creía era su responsabilidad. Sakura era su persona preciada, la mujer que juró proteger pese a lo capaz y fuerte que ella era. Pensar que estaba en un mundo desconocido, lejos de su alcance… era casi insoportable.

—Tranquilo, idiota, no ganarás nada desesperándote —comentó Sasuke. Él estaba recargado en el marco de una ventana, observando al exterior—. Traeremos a Sakura de regreso, sin importar si tengo que despertar otro nivel de poder con el Sharingan.

—Estoy preocupado —confesó Naruto.

—Ahora Ino la acompaña. Confía en que todo saldrá bien.

—¿Desde cuándo eres tan optimista 'ttebayo? No es nada típico de ti, pequeño Sasuke. ¿Acaso sólo quieres consolarme por lo que está pasando? Aww, le diré a Karin que su querido prometido está tirándole al otro bando.

—Tú, cabrón —los ojos de Sasuke brillaron por unos segundos con todas las intenciones de acabar con la existencia de su mejor amigo.

—Ya, ya, no te enojes. Yo… comprendo lo que quieres decir. Sakura es una kunoichi de elite, pero sabes a lo que me refiero. Sus heridas no se han curado. He pedido a la vieja Tsunade y a Shizune que me envíen directamente el registro de sus revisiones médicas… no sé mucho sobre ninjutsu-médico, pero hasta yo sé que está empeorando.

Naruto se llevó una mano a la frente para ocultar los sentimientos desolados que tenía en ese momento. Sasuke le miró de reojo con su cara desprovista de toda emoción, y aun así, Naruto estaba seguro que una rabia similar se gestaba en el corazón del Uchiha.

—Ha perdido el sello del Byakugo y su resistencia es inferior. De no ser por las misiones diplomáticas que le he asignado, se habrían dado cuenta que ya no puede ejercer su rango de jounnin —enumeró Naruto mientras se le estrujaba el pecho al pensar en cuanto le habían jodido la vida a Sakura por una estupidez.

—Ella no se rendirá —pronunció Sasuke abandonando su lugar en la ventana para enfrentarse al azorado Hokage. Con cautela puso una mano sobre el hombro de Naruto y le miró directamente a los ojos—. Ella conoce su situación mejor que nosotros. Confía en que sobrevivirá hasta que nosotros vayamos por ella.

—Lo sé, lo sé, es sólo que…

—Lo entiendo, Naruto, no estás solo en eso —dijo el Uchiha—. Yo también quiero que… que esté con nosotros lo que le resta de tiempo.

La mirada azul de Naruto se ensombreció. El recuerdo de aquel día llegó a él en calma, pero con potencia. El eterno combate entre dos seres opuestos que habría tenido un final fatídico de no ser porque Sakura Haruno los amaba demasiado para siquiera pensar en perderlos. Había sido herida de muerte. Ino pudo desgastar su energía hasta lo inhumanamente cansado para traerla de vuelta, pero no había sido posible.

Por eso ellos tomaron la responsabilidad de enmendar su error. Naruto y Sasuke se habían mirado mutuamente y con un asentimiento de cabeza, se acercaron al cuerpo de su compañera para realizar una hazaña, una afrenta al proceso natural vida-muerte, que trajo de vuelta a la chica de las tinieblas. Pero no para siempre.

—Investigaré por mi cuenta algunos mundos alternos, para encontrar coincidencias —dijo Sasuke un tanto avergonzado por su honesta confesión, sólo frente a pocas personas se abría de esta manera—. Tú también deberías preguntarle a Kurama si sabe algo.

—Es lo que he estado haciendo —mencionó Naruto optando por no molestar a Sasuke con sus sentimientos hacia Sakura; Uchiha podía negarlo, pero él sabía que la quería tanto como él (bueno, no tanto. Nadie amaba más a Sakura Haruno que Naruto Uzumaki)—. Kurama dice que debo estudiar las técnicas de los Uzumaki. Le he pedido a Karin que haga una recopilación de lo que queda sobre la Aldea del Remolino. Hablaré con ella mañana en cuanto tenga todo completo.

—¿Las técnicas de sellado? —musitó Sasuke con una idea formándose en su mente. Recordó las fluctuaciones de chakra alrededor del "portal", tan diferentes a las del resto…—. Olvida lo de revisar otros mundos. Iré a hablar con Karin personalmente.

—¿Qué tienes en mente?

—Te lo diré cuando lo haya confirmado —lo que se traducía como "Te aguantas hasta que termine de investigar" —. Nos vemos.

Naruto miró a su amigo desaparecer en una nube de humo. Suspiró y se recargó en el respaldo de su silla. No culpaba a Sasuke por actuar tan desesperadamente. Después de todo, también estaba preocupado por Sakura. Naruto y Sasuke se habían negado a volver a casa porque su ausencia era intolerable, por lo que habían estado durmiendo en otras partes. Naruto en la Torre del Hokage y Sasuke en la casa de Karin.

Naruto se estiró. Lo desventajoso de descansar aquí era la incomodidad (no había nada mejor que dormir ya fuera con Sasuke o con Sakura en una cama suave y grande), lo ventajoso era que había superado su pereza y terminado de hacer el papeleo. Ya todo estaba checado, firmado y entregado.

"No debes preocuparte, Naruto", dijo Kurama desde su mente. "Si es necesario te daré el chakra que necesites para traerla de vuelta".

—Gracias, Kurama —estaba aliviado de contar con su apoyo. Naruto cerró los ojos y trató de no pensar demasiado en el problema.

Kurama conocía muy bien la profundidad de los sentimientos de su contenedor por Sakura Haruno. Desde que había sido un chiquillo en la Academia Ninja, desde la primera vez que la vio, los ojos azules de Naruto no habían mirado a ninguna otra mujer. La mayoría pensaría que sus sentimientos hacia ella se debían a su rivalidad con Sasuke, pero Naruto no era superficial ni un cretino. El amor era algo que el chico entendía mejor que nadie.

"Duerme, niño", susurró el Demonio Zorro emitiendo un poco del chakra residual de Kushina para tranquilizarlo. "Pronto volverás a verla".

Naruto le creyó a Kurama. Extrañaba tanto ver a su Sakura que el corazón le dolía.

Su sueño estuvo plagado de flores de cerezo que caían al suelo. Cuando su mano los levantó, la sangre los cubría.

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Yûki suspiró con aburrimiento revisando la larga lista de telas, decoraciones y menús que Ruka le había traído esa mañana. Era su deber como anfitriona asegurarse que el baile fuera un éxito, así que había tenido que hacerse cargo de organizar la apertura, la cena, el baile y el cierre sin que terminara siendo un desastre.

En cincuenta años Yûki no había tenido que hacerlo. Ruka era quien hacía esas cosas. Sin embargo, tras haberse quejado tantas veces de sentirse inútil y dejada de lado, Kaname había decidido ponerla a cargo del Baile de Verano. Al principio la entusiasmó, pero después, cuando se dio cuenta que no sabía nada sobre el tema, decidió que prefería pasarse los días leyendo libros o recibiendo visitas de los nobles que querían ganarse su favor.

—La música tiene que ser variada —dijo Yûki revisando las listas de músicos, cantantes y artistas favoritos de la elite—. Habrá chicos y chicas jóvenes este año… querrán bailar y divertirse, no sólo escuchar una tediosa sicofonía.

—También asistirán viejos vampiros de la nobleza, así como miembros del senado humano y dirigentes de la asociación —puntualizó Ruka aliviada de que Yûki lo estuviera tomando seriamente a pesar de estarse aburriendo—. Creo que podríamos poner música clásica durante la recepción y una pieza de vals para abrir el baile. Posteriormente música más animada para quienes lo deseen.

—Sí, es una buena idea —le sonrió como disculpa por haberle quitado el puesto, pero la noble estaba contenta de que Yûki tuviera algo que hacer luego de más de dos meses encerrada en la mansión—. Oh, sí, ¿qué tipo de música les gusta a ellas? Me encantaría hacer que la señorita Sakura y la señorita Ino se sintieran como en casa.

—Les gusta bailar —informó Akatsuki en un sillón al lado de la cama—. Ino me ha dicho que la música no es tan distinta a la que ellas escuchan, pero que agradecería que no pusieran sólo música para ancianos.

—¡Bien, entonces está decidido! —dijo escogiendo varios nombres de la lista. No tenía el mejor gusto musical, pero en cada baile había prestado atención a lo que decían los invitados, y con base en eso había hecho su elección.

—Perfecto, Lady Yûki —asintió Ruka con aprobación—. Ahora falta elegir el menú, la decoración y verificar el servicio de banquete. Lo último estará cargo de mi familia, así que podemos darlo por hecho.

—La decoración debe ser elegante, no quiero dar una mala impresión a nuestras invitadas, pero no quiero que sea demasiado estilizado. Podríamos añadirle un toque temático, algo de fantasía, con muchas luces y grandes arreglos de flores. No usaremos cristalería, no quiero accidentes con eso. En Nightray hay vendedores de piezas de cristal falso y de madera tallada, comprémosles a ellos. El señor Isaya nos ha prestado su mansión y estará esperando nuestras instrucciones en breve.

Akatsuki dejó que ellas continuaran hablando. Yûki no sólo había aceptado por estar aburrida, también quería hacer algo por las kunoichis para agradecerles. Kaname no quería que se involucrara alegando que podría ocasionar malentendidos, pero eso no había detenido a Yûki. Akatsuki y Ruka le habían estado contando sobre Sakura e Ino. Takuma y Senri también, incluso Hanabusa con muchas reservas. Con cada palabra una sincera admiración hacia ellas crecía en su corazón.

—Ino ha dicho que una dotación completa de lágrimas de sangre estará dispuesta para el evento —dijo Akatsuki—. Ha mejorado su fórmula y ayudarán a calmar la sed de cualquier vampiro hasta que ella y Sakura realicen las pruebas de las nuevas píldoras de sangre.

—¿Han conseguido voluntarios? —preguntó Yûki.

—Las pastillas experimentales podrían tener un efecto adverso en vampiros de bajo nivel, por lo que vampiros de los nivele son quienes deben hacerlo —respondió Kain ateniéndose a la explicación que le dieron las kunoichis—. Varios estudiantes de la clase nocturna se han ofrecido, pero se necesitan al menos cien sujetos. La última vez que fui Kiryû se apuntó en la lista.

—¿Zero? Pero él no puede ingerir esas píldoras si no están seguros de los efectos en vampiros de niveles inferiores. ¿Por qué el presidente Yagari le habría permitido hacerlo?

—No creo que la Asociación de Cazadores lo sepa. El director Cross estaba muy sorprendido cuando Ino se lo contó… aunque para mí no es raro. Kiryû es una persona independiente. Probablemente lo hace para ayudar. Es el único vampiro de nivel bajo en la lista.

"Además el único que ha bebido una cantidad considerable de sangre de purasangres", comentó en su mente. No era raro que Zero deseara averiguar qué tan diferente era de otros vampiros.

—Ellas están haciendo pruebas físicas a los voluntarios para prevenir variables extrañas. Sakura está vigilando a Zero de cerca —mucho más que cerca, si es que las observaciones de Akatsuki no eran exageradas. Los gestos entre Sakura y Zero no eran los de dos personas indiferentes a la presencia del otro.

—Así es, Lady Yûki, el experimento está controlado —aseguró Ruka—. Mi señor ha leído los reportes que ellas le envían y ha dicho que está impresionado por sus avances.

—Está bien —aceptó la Kuran sabiendo que no obtendría nada de ellos.

—En otro tema, mi señor ha tomado las medidas necesarias para que ninguno vampiro en la fiesta quiera morder a Sakura e Ino —y también había mandado destruir el laboratorio de Tengen y Ren para asegurarse que nadie tuviera acceso a las muestras de las kunoichis.

—¿Quiénes de los otros purasangres asistirán además del señor Isaya y la señorita Hanabi?

—Shizuku Touma y Seth Shirabuki —respondió Ruka advirtiendo el cambio de expresión de Yûki—. Descuide, ellos han sido advertidos por el señor Kaname. Si no tienen el mejor comportamiento… bueno, no hay que fijarse en eso. Esta ocasión es para celebrar.

Yûki estaba preocupada. Los restantes vampiros de sangre pura habían permanecido en silencio y eso podía ser peligroso. No deseaba que alguno de ellos los atacara en el baile por intentar llevarse a las kunoichis. Sin embargo, era difícil imaginar que eso pasaría. Sakura e Ino no eran damiselas en peligro, no necesitaban que las protegieran de sus enemigos ni de la crueldad del mundo. A veces Yûki se sentía un poco envidiosa de ellas.

"Ellas están haciendo lo que yo no pude", pero era evidente que Yûki no había estado preparada para afrontar el mundo. De por sí el director y Kaname la sobreprotegieron, sin darle la oportunidad de superar sus errores por sí sola. "Así era entonces, pero ahora no será lo mismo. Soy una mujer que está esperando a su primer hijo. No puedo dejar que otros elijan lo que es bueno para mí".

Inevitablemente pensó en Sayori y sus inteligentes consejos. De los demás Yûki siempre recibía bonitas palabras que la disculpaban de su propia estupidez, pero Sayori no tenía reparo de hablar con la verdad. ¿Quién habría pensado que su leal amiga terminaría casada con el antiguo hermano adoptivo de Yûki? Sayori se volvió cercana al cazador luego de que Yûki decidiera perdonar a Kaname y quedarse con él.

Yûki había estado preocupada que Zero permaneciera en la oscuridad y arrastrara a Sayori con él.

"Es extraño lo que dices", Sayori le dijo tras haber terminado su té. En un día lluvioso, ambas amigas habían hablado íntimamente en la casita en la que Zero y Sayori habían empezado su vida juntos. "La luz, por su naturaleza, coexiste con la oscuridad. Si todo lo que le rodea es oscuro es sólo porque Zero se puso intencionalmente ahí. ¿No lo ves, Yûki? El mundo está desbordado de luz, justo así".

Yûki había sido la luz de esperanza en los años más oscuros de Zero. Cuando la verdadera naturaleza de ella quedó expuesta, la perdió. Pero Sayori no fue un sustituto. Wakaba ofreció más que la simple calidez de una sonrisa. Ella le dio a Zero la oportunidad de volver al mundo pleno de colores y sombras, para que pudiera hallar sus propios motivos para vivir.

"Quien tiene algo por qué vivir es capaz de soportar cualquier cómo", Yûki recordó haberlo leído alguna vez.

Sayori nunca le pidió que la convirtiera en vampiro. Ella se había negado diciéndole que su vida era preciada pese a su brevedad, y que por eso tenía que disfrutar cada momento. Así que siendo humana Sayori demostró tener más fuerza de voluntad que cualquier vampiro al amar a Zero con todo su corazón y disfrutado vivir con tanta intensidad.

A veces Yûki se preguntaba si habría sido lo mismo para ella si se hubiera quedado como humana. Vivir con normalidad, sin la responsabilidad y poder que representaban ser un vampiro con su linaje.

Y vivir junto a Zero. ¿Habría sido tan feliz como Sayori?

A veces era difícil no pensar en ese futuro junto a él, una parte de corazón latiría por el cazador hasta el fin de sus días… a pesar de todo.

Yûki acarició su vientre sintiéndose como la peor persona del mundo en ese momento.

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—Admito que no esperaba esta invitación —dijo Ren echando cuatro terrones de azúcar a su té. Meneó el contenido con cuidado y dedicó una sonrisa a su anfitrión—. Después de que el señor Kaname ordenara quemar el laboratorio, creí que no querrías trabajar conmigo nunca más. Sé muy bien que no te agrado.

—Estás en lo correcto —habló Tengen. Él no tomó té, ya que en realidad toda la bandeja había sido preparada para su invitado—, sólo estoy siendo pragmático. La constante vigilancia de Kaname Kuran y el poder que ha ganado la Asociación de Cazadores han obstaculizado mis objetivos.

—Oh, ¿y crees que voy a ayudarte voluntariamente, cuando también estoy en la cuerda floja? No voy a hacer nada que ponga en peligro mis empresas. Desprecio la muerte, no quiero tener nada que ver con ella.

—¿Ni siquiera si te digo que he confirmado que los shinobis han existido en este mundo desde antes que Sakura Haruno e Ino Yamanaka vinieran?

—Ah, eso es malevolencia —los ojos azules de Ren brillaron con turbia inquisición —. ¡Aprovecharte de mi curiosidad luego de ver los recuerdos de mi dulce Ino! Bien, habla, canalla. Kaname nos mostró esa kunai, pero hay algo más, ¿verdad? Se dice que tu familia ha guardado una cantidad increíble de secretos y que gracias a eso han logrado permanecer vivos a través de los siglos.

Tengen no negó ni confirmó nada. Ren era un tipo despreocupado y demente, pero era muy listo y demasiado curioso para quedarse con una respuesta. Era muy bueno consiguiendo información.

—La kunai no es la única evidencia que hay —dijo Tengen chasqueando los dedos. Una sirvienta trajo una cajita color vino que colocó con cuidado en la mesita en medio de los vampiros. Tengen levantó la tapa para mostrar el contenido—. Esto lo encontré una semana después de la audiencia de Ino Yamanaka. Ha sido preservado por los Saitou desde la época de las primeras guerras entre purasangres.

Ren abrió los ojos con estupefacción. Se bebió de golpe el té y dejó caer la taza al suelo, para acercarse a ver el libro de tapas arrugadas y viejas dentro de la caja.

—Te presento el diario de Suki, la primera purasangre del Clan Hiou —expuso Tengen.

La expresión de Ren pasó de la sorpresa a la excitación. Con sumo cuidado tomó el pequeño libro y lo acercó para olfatearlo. Sí, podía percibir el hechizo de sangre para preservarlo. ¡Oh, maravilla entre maravillas! Ren se sintió extasiado por tener entre sus manos una reliquia que había pertenecido a uno de los vampiros más conocidos de la historia.

Suki Hiou, la Rosa Sangrienta, la purasangre que esclavizó a miles y mató a quien se interpusiera en su camino. La única, la poderosa, la Diosa.

—Este diario está escrito con su sangre por lo que pude constatar, así que es totalmente confiable —dijo Tengen antes de que a Ren le diera por enloquecer y soltar sus largas diatribas sobre lo emocionado que estaba por esto—. No contiene demasiados detalles, pero sí información oportuna sobre el primer líder del Clan Kuran, el origen de la Asociación de Cazadores y… el Clan Kiryû.

Tengen le arrebató el libro con cuidado a Ren y lo abrió en la décima página. Las letras aún tenían un tono rojizo y el aroma se había fortalecido con los milenios. Tengen se había saltado páginas porque las primeras sólo eran anotaciones triviales y simples, pero exactamente en la décima página todo cambiaba. La escritura era más suelta y con más detalles.

"Hoy he recibido una visita. No he podido verle el rostro, pero estoy segura que es un niño. Me ha dicho que un nombre es importante, que tiene que pensarlo y que yo puedo decirle Zelig aunque no nos conozcamos aún. Me ha prometido que la próxima vez que venga me dirá mi nombre.

Es extraño.

He estado contando los días desde entonces".

Tengen leyó en voz alta cada pequeño párrafo escrito con una caligrafía impecable. Suki no usaba fechas, ni tampoco era específica en cuanto al día en el que estaba escribiendo. Cada nuevo fragmento explicaba la inesperada relación que Suki había desarrollado con el tal Zelig, un niño que no parecía temerle y que conforme el tiempo pasaba se convirtió en alguien muy especial para ella.

"Zelig ha vuelto otra vez. Ha traído a sus amigos. No puedo creer que todo este tiempo el hombre que lo protegiera haya sido él… parece que los rumores son ciertos sobre Kaname Kuran.

Zelig confía en él, pero ese hombre no me inspira confianza.

Protegeré a Zelig con mis propios medios".

—Luego vienen datos que indican que Suki vivió con el líder de los Kuran y Zelig por un tiempo —indicó Tengen pasando de largo unas cincuentas hojas—. Entonces, Zelig le contó un secreto muy importante sobre sus orígenes. Al parecer, él perteneció a una familia con habilidades especiales, que fue la primera que se opuso al régimen de los vampiros. Una familia que apareció de la nada, cuyos miembros tenían un colorido cabello rojo, ojos grises-violetas, y una vida longeva. Zelig le contó a Suki que su tatarabuelo había muerto cuando él tenía tres años.

"Ese hombre me ha confirmado lo que Zelig me ha contado, aunque tampoco conoce cómo es que estas personas llegaron a este lugar. Él, al igual que yo, siente una fuerte atracción a la sangre de Zelig, pero no dejaré que beba ni una sola gota. Lo mataré si lo intenta.

Zelig me contó que su padre y su tatarabuelo fueron los últimos miembros de su familia en usar el apellido de sus ancestros, y que para protegerlo, él heredó el apellido de su madre".

—Y ese apellido es Kiryû —continuó Saitou señalando los párrafos donde Suki escribió que Zelig realmente no conocía mucho sobre su familia ya que asesinaron a su padre cuando tenía cinco años, dejándole huérfano y con sólo algunos pergaminos con técnicas de su clan—. Y esas técnicas, por supuesto, deben ser las que se usaron para crear los hechizos de los cazadores.

—Por eso Kaito Takamiya pudo paralizar a Ino Yamanaka —asintió Ren cuya mente prodigiosa ya estaba hilando la información que le estaban compartiendo—. La base de sus hechizos está cimentada en conocimiento ninja. Este niño… no dudó que el ancestro de los Kuran lo usase para preparar mejor a los cazadores. Si yo fuera él, también lo habría hecho. Los recuerdos que obtuve de la mente de la fantástica Ino no son específicos, pero lo que vi… oh, Tengen, los shinobis son más que capaces de aniquilarnos si es que lo llegan siquiera a considerarlo.

—Si Zelig Kiryû fue el único sobreviviente de su clan debió ser porque el poder que poseía su familia fue una amenaza directa para los purasangres de esa época. Pero el apellido es lo que se escapa. Suki no lo mencionó ni una sola vez… pero sí repite el de una cazadora muy conocida por ser una de las mejores de su generación. Saki Wakaba, la Parca, que usó la infame Mil Muertes para exterminar a más de mil vampiros.

"Ese hombre ha creado el primer linaje de sangre de cazadores. Si ella lo ama me basta, pero si le rompe el corazón, la destruiré".

—Posiblemente Kaname Kuran I unió la sangre de Zelig Kiryû con la de Saki Wakaba —meditó Tengen—. Al menos es lo que yo habría hecho, y si es así…

—Eso convierte a Zero Kiryû en el último descendiente de un clan ninja —completó Ren cuyos ojos sacaban chispas de lo brillantes que estaban—. Por supuesto, su sangre no está concentrada como la de nuestras queridas shinobis, pero sin duda él es especial ya que es un cazador y un vampiro a la vez. Ahora entiendo por qué nuestro señor lo usó como protector de su hermana durante tantos años. Una verdadera lástima que no podamos usar al muchacho ahora, él preferiría morir que echarnos una mano.

—Aún no te he contado lo que planeo, pero tú ya estás adelantándote a todo.

—Bueno, tus planes son tus planes y me importan bien poco —dijo el vampiro desvergonzadamente—. Yo quiero libertad. Hacer lo que me plazca sin tener que rendirle cuentas a nadie. Mis planes se enfocan en ese objetivo, pero necesito poder para destruir a un ser tan poderoso como Kaname Kuran, y por lo que me has mostrado, estoy seguro que ya tienes algo bajo la manga.

—Si no te detestara tanto quizás habríamos sido buenos amigos. Tu mente es muy aguda.

—Sigue odiándome, Tengen, porque no quiero amigos que sean como tú.

—Pues deberías considerarme un aliado siquiera —enfatizó el anciano vampiro—, esta reunión no fue fácil de concertar. Escapar del ojo vigilante de Seiren no fue sencillo. Kaname la entrenó muy bien. Además, el diario está incompleto. No dice nada sobre lo que sucedió con Zelig, ni con Saki ni con el ancestro Kuran… sólo hay una pequeña inscripción borrosa en este pedazo de hoja.

"Zelig ha estado trabajando en un hechizo especial. Su padre… selló… para evitar… buscarlos. Zelig cree… poder que corre por sus venas.

Le ayudaré en lo que me pida. Usaré toda mi… para escribir las señales, para que él pueda cumplir su sueño".

—¿Hechizo especial? ¿Señales? ¿Acceder a su poder?

—Y estas preguntas son a las que me interesa encontrar una respuesta. Aquí no hay chakra, eso es lo que ellas nos dijeron, ¿pero si antes sí lo había? Quizás Zelig lo descubrió y quiso hallar la manera de romper la barrera que impide que esa mezcla de energía física y espiritual exista en nuestro mundo.

—De todos modos, el chakra no es algo que podamos usar, Tengen —era un hecho que le dolía aceptar—. No creo que ninguna de las dos nos haya mentido sobre eso. Los ninjas deben tener cuerpos especiales que les posibiliten usar chakra.

—Cierto, de las pocas pruebas que pudieron hacerse en el laboratorio antes de que lo destruyeran, mis científicos confirmaron que la composición de un ninja difería de la de un humano normal, incluso la de un vampiro, aunque no tan marcadamente. Ellos están en sintonía con la naturaleza, con la energía en el mundo por decirlo de alguna manera. Si es así sólo un shinobi podría acceder al chakra que se libere aquí.

—Sakura Haruno e Ino Yamanaka no son oponentes fáciles —comentó Ren—. No van a dejar que nadie las use a su conveniencia.

Tengen sonrió malévolamente causándole un leve escalofrío a Ren.

—Por eso tengo al sustituto perfecto.

Ren supo de inmediato de lo que estaba hablando

—Tú… ¿en serio lo hiciste? Oh, eres un diablo, Tengen, y lamentablemente eso me obliga a admirarte —se rió de buena gana—. ¿Cómo conseguiste su sangre? Nuestro señor lo ha protegido por petición de su reina, si no fuera así hace mucho tiempo le habría puesto las manos encima.

—Hace tres años tuve la oportunidad. Zero Kiryû había estado viviendo en un pueblo cerca del mar junto a su esposa. Los vampiros en esa zona eran escasos… hasta que hubo un incidente al transportar a varios convictos de nivel E. Usualmente se usaba otra ruta, pero debido a la peligrosidad de los criminales se optó por una alterna que curiosamente pasaba por donde ellos vivían. El camión se volcó, los prisioneros se liberaron y mataron a los cazadores que los custodiaban. Uno de los niveles E estaba bajo mis órdenes, así que él dirigió a sus compañeros hacia la casa del cazador. Debo admitir que el muchacho fue un oponente formidable. De los sesenta vampiros, mató a más de la mitad antes de que pudieran organizarse para rodearlo. Su esposa estaba dentro de la casa, protegida por una barrera, pero yo predije eso y mi subordinado logró romper el hechizo, entrar y asesinarla. Él aprovechó que Kiryû se distrajo para extraer una cantidad considerable de su sangre. Desde entonces he estado experimentado con ella y he conseguido crear clones mitad vampiro y mitad cazador.

—¡Oh, tienes que mostrarme a tus queridos monstruillos, Tengen! No puedes hablar de eso sin esperar que yo no sienta curiosidad por verlos. ¿Qué habilidades tienen? ¿Cuánto resisten? ¿Cuánto daño causan? ¿Son más fuertes que los cazadores y los vampiros? Deben ser difíciles de controlar. Dios sabe que Zero Kiryû mostró más de una vez sus colmillos hacia los purasangres a pesar de su bajo nivel.

—Usé la sangre de Seth Shirabuki para insertar en ellos un comando de autoridad, similar a lo que los purasangres hacen con sólo imponer su poder en los demás vampiros —afirmó Tengen.

—¿El hijo de Sara y Ouri? Kaname lo tiene tan vigilado que no he podido hincarle el diente. Todo un desperdicio de sangre ese muchacho. Y yo que me llevaba tan bien con su madre.

—Mi nieta es cercana a ese niño desvalido y él la considera una buena amiga. Seth Shirabuki no es como los otros purasangres. Su aislamiento lo volvió débil y susceptible. Hará todo lo que pueda para mantener felices a quienes ama. Tori hará lo que yo le pida, así que cuando quise un poco de sangre de Seth, ella sólo tuvo que pedírsela y él se la entregó sin dudar.

—Es difícil creer que tu nieta sea tan manipulable.

—Ella es leal a los Saitou. Ha estado vigilando a las shinobis aunque no ha reportado nada interesante. Ellas siempre están alertas y no dan pasos en falso.

—Tienes todo bajo control, Tengen, pero eso sólo me deja con dudas. ¿Por qué necesitas aliarte conmigo? Los recuerdos de Ino Yamanaka no son tan valiosos en comparación con lo que me has mostrado.

—¿Estás diciéndome que realmente no fuiste capaz de controlar la cabeza de esa niña? Creí que podías hacerlo con aquellos a los que les hubieras leído la mente.

—Bueno sí, pero no es tan sencillo. Ella es muy fuerte. Sus barreras mentales están bien edificadas. Si el cazador no hubiera intervenido, no habría podido penetrar la primera capa. Me intriga su potencial. Los secretos que oculta en el laberinto de su mente, y sobre todo, me interesa averiguar si hay un ser más poderoso que un vampiro de sangre pura en su mundo.

—Eres ambicioso, Ren, pero tú has dicho que ellas son oponentes formidables. ¿Por qué buscas un monstruo que no serás capaz de manejar?

—Es una apuesta peligrosa —aceptó con cierto decoro—, pero el resultado es lo que me importa. Obtengo lo que quiero de una u otra manera. Quiero beber la sangre de Ino Yamanaka y desentrañar todos los secretos de su mente —sus ojos brillaron en un intenso carmesí. La sed que le acechaba era potente, ni bebiendo la sangre de diez personas había podido calmarla—. La quiero a ella.

—Será tuya si cooperas conmigo.

—¿Qué hay de ti entonces, Tengen? ¿Te quedarás con un producto defectuoso como lo es Sakura Haruno?

—Necesito sus células. Puedo clonarla y perfeccionarla. El estado de su cuerpo es lo de menos, aunque no estaría de más tener una muestra de Ino Yamanaka.

—Oh, no, mi señor, de ella si no puedo darte nada. Verás, soy tremendamente celoso de mis posesiones. No deseo iniciar con el pie izquierdo esta alianza, pero no voy a dejar que la toques. El único que consumirá su vida seré yo.

—Mi ingenuo muchacho, ¿crees que eres el único que quiere hacer eso? Sé más listo que tus celos. Contrólate o perderás antes de siquiera empezar el juego. Sé cuánto la deseas, pero tienes que ceder algunas cosas. Yo sólo quiero sus células para continuar con mis experimentos, tú puedes quedarte todo lo demás.

—Júralo por tu sangre, Tengen Saitou —dijo Ren mirándole a los ojos. Ante un juramento los ojos de los vampiros se teñían de rojo revelando su naturaleza—. Jura que no me traicionarás.

—Lo juro —respondió Tengen mordiéndose la muñeca derecha. La sangre brotó formando líneas delgadas que recorrieron su mano—. Jura que tampoco lo harás, Ren Touya.

—Lo juro por mi sangre. Esta alianza es de por vida —Ren imitó a su homologo. Cuando su sangre empapó su mano estrechó la de Tengen sellando el pacto.

[+][+]

Zero deslizó su lengua para limpiar la sangre del cuello del vampiro recostado en la cama, no como un gesto amoroso, sino para aprovechar hasta la última gota de lo que por tanto tiempo había negado a su cuerpo. Sus ojos todavía tenían un tono rojo intenso, y su expresión no era menos fiera pese a que su sed hubiese sido apaciguada.

—Eres tan desagradable como siempre, cazador —comentó Shizuku Touma con claro desdén. El niño purasangre miró a Zero con sus imperturbables ojos almendrados, sin moverse ni un poco.

—Y tú sigues siendo insoportable, vampiro —susurró Zero con tono grave. Su boca se acercó de nuevo a su garganta, sus colmillos rozando la manzana de adán de Touma provocando una respuesta deliciosa en el cuerpo más pequeño—. Tu sangre no tiene el mismo sabor que antes. ¿Sigues sin aprender la lección? Kuran no volverá a tener misericordia de ti si descubre que estás planeando algo.

—¿Misericordia? —bufó Touma con ironía. Sus manos tomaron las mejillas de Zero para inclinarlo más hacia él, dándole permiso para que siguiera bebiendo. El cazador no replicó. Volvió a morderlo causando un jadeo de placer adolorido que contentó el lado vampírico de Zero—. El bastardo me maldijo para que no pudiera crecer. Tendré la apariencia de un niño eternamente, pero eso no detuvo los cambios hormonales y mentales. No puedo desfogarme porque mi cuerpo está corrompido y eso provoca que viva en constante dolor.

Los primeros años no fueron tan malos, pero conforme las décadas pasaron y se hizo evidente que su cuerpo infantil no estaba capacitado para soportar la carga hormonal de la adolescencia, se volvió una agonía vivir. Shizuku había querido suicidarse al comprender la clase de eternidad que viviría, pero Kaname no dejó que escapara; haber lastimado a su hermana/esposa fue un crimen que tuvo que pagar de la peor manera.

Como parte de su condena, Shizuku fue encerrado en una celda en una de las cárceles especiales que el Senado de Vampiros tenía por Japón. Nadie le visitaba y su carcelero sólo le entregaba su dosis diaria de pastillas de sangre para que se alimentara. Shizuku había vivido de esta manera durante varias décadas años, hasta que un día no fue su carcelero sino una mujer humana la que se presentó ante él.

"Mi nombre es Sayori Kiryû. Sé quién eres, Shizuku Touma, y estoy aquí para hacerte compañía". El purasangre todavía podía recordarla con claridad. En los ojos de Sayori no hubo una pizca de lástima o diversión por su situación, y aunque primero tomó sus palabras con menosprecio, no pasó mucho tiempo para que la serenidad y fortaleza de la mujer lo cautivaran.

"Daré mi sangre a Zero Kiryû para que tú no tengas que hacerlo", prometió el vampiro cuando quedó claro que ella no podía aguantar el ritmo de la sed de su esposo debido a la edad. Shizuku había descubierto que estaba dispuesto a hacer lo que pudiera por ella. "Yo serviré como sustituto cuando no estés aquí".

Había funcionado bien desde entonces. Su trato no sólo satisfacía la sed del cazador, se había convertido en una manera alternativa de desfogue para Touma, la única forma en la que podía sentir placer y aliviar el dolor. Además de esta manera habían protegido a Sayori… aunque al final no hubiera servido de mucho.

—Detente —pidió Zero en cuanto la sangre le supo a una insondable tristeza. Los ojos del niño se anegaron de lágrimas, pero al final ninguna se deslizó afuera. Pasó sus brazos por la espalda del vampiro más grande y se aferró mientras se tragaba su dolor—. No tienes remedio.

Kiryû llevó su mano hacia los botones de su abrigo, los desabotonó y expuso su cuello. Sin vacilación Shizuku clavó sus colmillos para beber con desesperación. La sangre de Zero era especial pues contenía la sangre de Sayori. Zero giró su cuerpo llevándose a Touma entre sus brazos, hasta caer sobre su espalda. Dejó que el no-niño tomara lo que quisiera de él, tomándose la libertad de pasar una mano por su cabello para tranquilizarlo. La única persona que podía entender su duelo era este pequeño vampiro, por lo que Zero se permitió sentir la desolación de los tres años posteriores envuelto en una oscuridad abismal.

—¿Estás mejor? —preguntó el cazador cuando sintió que la boca de Touma abandonaba su piel.

El purasangre se sentó sobre el estómago de Zero para mirarlo. A pesar de su apariencia infantil quedaba claro que Touma se había fortalecido con los años. No era el mismo ser travieso y compulsivo de antes.

—He averiguado cosas —dijo Shizuku cortando con su uña una línea en su muñeca. En su estado sensible, dar su sangre seguía siendo su ruta para tranquilizarse.

—En serio eres idiota, Touma. ¿Por eso tu sangre ha cambiado? ¿Quién es tu informante?

Gotitas rojas cayeron justo a la boca de Kiryû. Con brusquedad, Zero lo agarró del brazo y lamió la sangre para morderlo sin consideración.

—Hanabi Hiou —respondió observando con deleite como Zero bebía de él—. Vino a mí con una historia interesante. No creerías lo fácil que es pasar a los guardias cuando Kuran está tan distraído en otros asuntos para no verificar cuándo cambian a los carceleros en las prisiones. Hanabi infiltró a sus subordinados y me dejó beber su sangre… parece que han pasados muchas cosas interesantes en mi ausencia. Esas chicas se han convertido en toda una noticia.

Zero le soltó la muñeca. Sus ojos retornaban poco a poco a su tonalidad argenta. Touma tembló al ver la intención amenazante en sus pupilas, pero no se amedrentó.

—No voy a utilizarlas, si eso es lo que estás pensando —declaró Shizuku. El cazador no dudó que decía la verdad. El purasangre no haría algo que pudiera decepcionar a la memoria de Sayori—. Sin embargo, algo grande está por pasar. Si lo que vi a través de Hanabi es cierto, la probabilidad de que esto crezca hasta un punto incontrolable es alta.

—¿Qué te mostró esa mujer? ¿Tiene que ver con la teoría de que hubo más shinobis en este mundo hace mucho tiempo atrás?

—Tiene que ver con lo que esos shinobis hicieron hace miles de años, Kiryû. El Clan Hiou ha guardado un secreto importante durante generaciones. La razón de que no lo revelaran fue por el juramento de sangre que su ancestro hizo.

—¿De qué estás hablando? ¿Por qué no sabíamos nada sobre esto? En la Asociación de Cazadores y en el Consejo de Vampiros actuaron con sorpresa cuando ellas llegaron. Nadie tenía idea de quiénes eran.

—Porque fue una sorpresa, cazador —confirmó Shizuku pues para él también había sido un impresionante descubrimiento. No había ningún registro en la historia de los Touma que mencionara a los ninjas—. La teoría comenzó por especulaciones de Kuran cuando mostró el arma que había guardado su ancestro. Pocos saben quién es él en realidad, así que posiblemente los principales interesados lo hayan tomado por lo que es, una mera coincidencia.

—Quieres decir que Kuran ya sabía qué era Sakura antes de la audiencia —dedujo Zero—, él sólo quería confirmarlo. Aunque eso no indica que vaya a tomar partido esta vez.

—No subestimes lo avariciosos que podemos ser los vampiros, Kiryû —agarró su cara con ambas manos, poniéndose frente a frente—. Kaname Kuran es quien está más involucrado y por esa razón hará lo que sea por responder una pregunta primordial. ¿Quiénes fueron los primeros shinobis que llegaron aquí?

—Creí que lo sabrías por lo que te mostró Hanabi Hiou.

—Su ancestro sólo dejó pistas. De hecho por eso Hiou vino a buscarme. Ningún purasangre además de mí osaría llevarle la contraria a Kuran. Temen que él los asesine —soltó una risita sin humor—. Pero yo tampoco sabía nada lo que me hace pensar en las razones por las que esto fue ocultado. Al parecer, Kuran y el Clan Hiou tienen mucho que ver en el asunto.

—¿Planeas llevar a cabo una revolución sólo con eso?

—Planeo recuperar mi libertad. Mientras Kaname Kuran siga siendo el Rey de los Vampiros nada cambiará, Kiryû. Todo se convertirá en un eterno juego en el que él siempre ganará. Esas niñas son piezas en su plan, como lo hemos sido todos.

—Y esperas que te ayude en esta locura.

Touma sonrió y se inclinó hacia el rostro de Zero.

—Hiou ha convencido a Kuran de que me deje salir para asistir al baile de verano. Sé que Kuran aceptó porque quiere que todos vean lo que sucede cuando alguien lo desafía. Podré escapar de esta prisión por unas horas, lo que me permitirá poner en orden ciertos asuntos pendientes. Cuando supe que Kuran querría vengarse de mí por lo que le hice a su hermana, me preparé aunque no me alcanzó el tiempo.

—Si anhelas tanto morir, adelante —declaró Zero levantándose para recargarse sobre sus codos. Su tono fue firme. No tenía la intención de ser controlado por otro purasangre aun si no era el caso—. No tengo ningún interés en este juego. Mi deber es protegerlas hasta que sus amigos vengan por ellas.

—Este juego tiene múltiples jugadores, Zero —dijo Shizuku usando su primer nombre para dar énfasis en la seriedad del asunto—. Protegerlas no es suficiente y lo sabes. Los demás tienen objetivos menos amables y menos escrúpulos que tú. Desconocemos cuándo vendrán los compañeros de esas niñas, por lo tanto ellas están desamparadas en un mundo que las deja en desventaja.

—¿Y por qué te importa tanto que ellas estén a salvo? Como tú lo dijiste, hay jugadores aborrecibles e inescrupulosos, y tú eres uno de ellos, ¿no es así?

—Si así fuera, ¿habrías bebido mi sangre siquiera? —delineó con la yema de sus dedos el rostro marfil del cazador—. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez, pero sé que no te detuviste porque pienses que soy despreciable. Mi sangre se ha unido a la tuya. Me conoces mejor que nadie.

—Entonces no hay nadie más que yo, ¿no? —ya que Touma también lo conocía muy bien. Zero no se quedaría al margen esta vez—. ¿O hay otra razón?

—La hay —aseguró el niño purasangre—. Todo parece indicar que hay una conexión entre los ninjas y los cazadores.

—Kaito tiene la misma idea —aceptó Zero—. Usó un hechizo de paralización en una de ellas con éxito. El presidente Yagari ha estado pensando en averiguar más al respecto, pero tiene que ser precavido.

—Por supuesto, algunos miembros del consejo no estarán contentos con eso —dijo Shizuku pensando en quiénes podrían ser más molestos—. Las habilidades de esas niñas son impresionantes. Los más alarmistas no querrán que personas tan capaces enseñen trucos a los cazadores. Lo mejor sería disfrazarlo como otra cosa. Si el líder de los cazadores incluye a algunos vampiros no levantará tantas alertas. Esas niñas consiguieron cierto equilibrio entre humanos y vampiros, úsenlo para indagar lo que les interese. Pide a Toga Yagari que invite a Kaname Kuran y a su esposa.

—¿Por qué incluir a YûkI?

—Con esa niña insoportable presente, Kaname se comportará y podrás observar si se acerca a ellas. Si él estuvo relacionado de alguna manera con los shinobis del pasado, no podrá evitarlo.

—¿No que no las utilizarías?

—Aún te falta mucho para entender el juego, cazador, porque no quieres jugarlo en realidad —suspiró Shizuku abrazándolo por la nuca para instarlo a morder su cuello—. Aprende rápido a moverte porque pronto llegarán jugadores a los que ni siquiera Kaname Kuran podrá oponerse.

[+][+]

Tres días pasaron desde que Sakura e Ino acordaron ir a la tienda de Senri. Zero consideró pedirle a Kaito que fuera en su lugar, pero le sorprendió saber que él también iría. Lo que lamentablemente no eximió a Zero de poder pasar un día sin estar rodeado de personas problemáticas.

—¡Buenos días, señorita prefecta! —saltó Seth abrazando a Sakura como era habitual. Restregó su mejilla contra la de ella con afecto—. Estoy muy feliz de pasar contigo todo este día.

Sakura se las arregló para invitar a Seth y Nagisa. Cómo lo logró, era algo que Zero estaba tratando de entender. Al pequeño grupo también se unieron Takuma y Hanabusa, lo que no habría sido un problema si Aido no hubiera empezado a discutir con Ino.

—Hoy es un buen día como para que tu cara de imbécil lo arruine —comentó Ino indiferente a los insultos del vampiro, sabiendo que eso es lo que más le molestaba a él—. Lástima que Kuran no esté aquí. Como eres su lamebotas, estarías muy ocupado limpiándole sus zapatos.

—¡Yo nunca haría eso con él!

—Porque el señor Kaname no lo dejaría hacerlo —comentó Nagisa para horror de su tío.

—¿De qué lado estás tú?

—Del mío, por supuesto —dijo Ino.

Sakura los ignoró para enfocarse en su conversación con Chiasa, mientras Seth e Isamu debatían fervientemente sobre la posibilidad de ir vestidos de sus personajes favoritos de caricaturas. Tori y Kaito fueron los únicos en silencio durante el viaje en automóvil, lo que fue un pequeño alivio.

—Oye, rubio imbécil, ¿estás seguro que el baile será temático? No quiero llevar un vestido que se vea mal —dijo Ino cuando la discusión terminó y Hanabusa empezó a contarles sobre la organización de baile.

—No importa lo que te pongas todos te verán como la bruja que eres, pero sí, en un baile temático se espera un poco de extravagancia.

—Oh, entonces tú te disfrazarás de duende gruñón. Quedaría perfecto con tu estatura.

La discusión se reanudó de nuevo para disgusto de Zero, que hizo lo posible por ignorarlos. Podía tolerar esto, lo que había hecho que su hígado se retorciera era la presencia de Seth. No entendía por qué Sakura era amigable con él o por qué siempre estaba dispuesta a ayudarlo.

—Él le recuerda a Naruto —le dijo Ino cuando bajaron del auto. Las calles todavía no estaban reparadas, por lo que el chófer tuvo que dejarlos a unas cuadras de su destino. La ciudad estaba recuperándose. Las tiendas reabrían y muchos transeúntes estaban felices de poder estar aquí; algunos reconocieron a las kunoichis y las saludaban con afecto haciendo que fuera difícil moverse.

—¿Uhm?

—Has estado mirando a Sakura y a Seth, es obvio lo que te inquieta —se detuvieron cuando una niña que Sakura curó hace unos días la vio. La pequeña se desvivió en agradecimientos, dándole una paleta de cereza a la kunoichi—. Voy a contarte una historia, una que debes mantener en secreto porque de lo contrario, no sólo conseguirás que yo te haga mierda sino que Sakura ya no confíe en ti. Naruto no siempre fue el ninja brillante y querido del que Sakura te ha contado. Una rara característica en él que hizo que todos en la aldea lo tratáramos mal y lo hiciéramos de lado, eso la incluye. Fueron muchas las veces en las que su inmadurez lastimó a Naruto. No a propósito, por supuesto, pero ella se siente culpable de todos modos. Gracias a él, Sakura entiende lo que es vivir en un mundo en el que la gente te odia y te desprecia por ser lo que eres. Por eso es tan protectora con Seth, porque no va a dejar sufrir a una persona que no tiene la culpa.

"Sasuke fue quien me dio el primer empujón, por así decirlo", dijo Sakura. Ella y Zero recorrían el corredor del edificio de clases. "Fue él quien me dijo que Naruto no tenía padres, ya que yo no lo sabía. Sasuke y Naruto, ambos compartían un dolor que yo nunca experimenté y por eso tuve que abrir mi mente y evaluar mis ideas. Al final Naruto resultó tener un corazón más cálido y amable que el mío".

—¿Cuál es exactamente la relación entre esos tres? —preguntó Zero sin poder evitarlo. Parte del desarrollo de Sakura estaba relacionado con sus mejores amigos—. ¿Por qué no le importa salir lastimada cuando está con ellos? ¿Por qué piensa tan poco de sí misma?

—Bueno, eso ya es difícil de explicar. Sakura, Naruto y Sasuke tienen un pasado complicado, y comprendo que no entiendas lo que ella siente por ellos por lo que pasó. Mierda, yo que soy su amiga tampoco lo comprendo. Es… un vínculo. Un vínculo muy fuerte en el que ellos tienen una gran influencia sobre ella. A Sakura no le importa que la hieran… siempre está dispuesta a entregar su corazón sin condiciones. Eso sí lo entiendo. No hay garantía que ese alguien sea digno de tu amor por lo que tienes que arriesgarte, ganar o perder, y salir adelante. Si no estás dispuesto a pasar por eso, entonces estás condenado a estar solo.

"Pero lo de Sakura ralla en el masoquismo", pensó sabiendo lo que su amiga estaba dispuesta a sacrificar por ellos.

—Sakura siempre ha tenido una autoestima baja, incluso cuando parece tan segura de sí en ocasiones. Recuerdo que cuando era pequeña yo la defendía de los niños que se burlaban de su frente. Es difícil desapegarse de ciertos pensamientos que adquieres en la infancia, Kiryû.

—Pero Haruno es asombrosa —y la forma en que lo dijo sorprendió a Ino.

—Lo es —aceptó Ino con una sonrisa sincera—. Cuando Naruto se fue para entrenar igual que Sasuke, Sakura se quedó atrás. Sakura no tuvo entrenamientos especiales o maestros especialistas por intervención del maestro Kakashi, así que tuvo que buscar su propio camino. Ella le pidió a la anterior Hokage que la entrenara para convertirse en ninja-médico.

—Tsunade Senju —Haruno le había contado un poco al respecto.

—Sí, ¿sabías que Lady Tsunade es la nieta del primer Hokage, uno de los fundadores de Konoha? Yo también estudié con ella, pero Sakura es quien absorbió todas sus enseñanzas y la superó. Se ha ganado su lugar como miembro del Legendario Equipo 7 y la conocen en nuestro mundo como Sakura del Puño Sanador.

—¿Por qué me cuentas estas cosas? Creí que querían mantener en secreto la información de su mundo.

Ella sonrió y le puso una mano en el hombro. Realmente no quería hacer esto, pero… pero si existía la posibilidad de que Sakura viera más allá de Naruto y Sasuke, entonces apostaría a eso. De los que se habían interesado en su amiga, sólo Zero Kiryû no estaba intentando convencerla de que se quedara.

—Porque confío en ti —dijo Ino—, y porque vale la maldita pena pasar por ese dolor, cuando conoces a alguien nuevo, las veces que sean necesarias. A veces puede derrumbarte. A veces puede mostrarte lo vivo que estás. Siempre es mejor sentir algo, que no sentir nada.

—¿Tú… estás consciente de lo que estás diciendo?

—Quien sabe, sólo puedo esperar tu respuesta, sea cual sea —se encogió de hombros—. Vamos, este día es para divertirnos. Ha sido un largo camino hasta acá, toca distraernos un poco.

—¡Ino, Kiryû, iremos por otro lado para evitar la multitud! —gritó Sakura ya que no querían llegar tarde debido a las interrupciones. No tenía problemas en atender gente, pero sus compañeros vampiros habían sacrificado su tiempo de descanso acompañándolas—. Takuma nos mostrará un atajo.

—¡Eh, yo quería ver las mejoras que se hicieron en los edificios! —Ino se adelantó dejando a Zero atrás.

Sólo con sus pensamientos, Zero no tuvo prisa por alcanzarlos. No había esperado que Ino le dijera esas cosas. La rubia era observadora y no dudaba que se hubiera dado cuenta de… los acercamientos con Sakura.

Zero no era el mismo adolescente cegado por la ira de antes. Perder a Sayori había dejado un gran hueco que llenó asesinando vampiros. Los meses posteriores a la llegada de Sakura había tenido tiempo para pensar y lidiar con su dolor, llegando a la conclusión que no podía continuar viviendo de esa manera. Era un cazador, pero no significaba ser una bestia que existía sólo para matar vampiros. Sayori le había mostrado que la vida era algo más que sufrimiento, venganza y oscuridad. Si era así, ¿qué habría pensado de él ahora?

"No puedes preguntarle nada a los muertos, Zero, no te van a responder", Yagari le había dicho una vez cuando recién empezaba su entrenamiento de cazador.

Sayori estaba muerta. Él vivo. ¿Entonces podía permitirse ser feliz de nuevo? ¿Podía dar ese paso a una nueva vida? Los sueños que había estado teniendo le parecían esclarecedores ahora aunque tuvo cuidado de no tomarlos como señales. Sus decisiones debían basarse en hechos, no en sueños.

Miró a Sakura que se reía de un chiste de Isamu. No era sorpresa lo atraído que se sentía hacia ella. Y no era sólo por su sangre sino por haberla conocido a profundidad en estos meses. Ella era fuerte, inteligente y poseía una determinación admirable, ni que decir de su gentileza y bondad. Su corazón podía estar hecho pedazos, y aun así, era capaz de amar intensamente con cada trozo.

Zero decidió no apresurarse sin estar seguro de lo que Sakura pensaba. Por lo que sabía, Naruto y Sasuke seguían siendo las personas más importantes para ella. Se tomaría el tiempo para meditarlo. No quería ponerla en una situación difícil.

[+][+]

¡Fin del capítulo! Las relaciones deben ser sanas, pero a mí me gusta escribir relaciones enfermizas, rotas y agobiantes alv (estas pulsiones de muerte en mí lo exigen xD). Así que verán mucho de eso por aquí, pero también intentaré desarrollarlas al punto en que las partes de las ships se den cuenta qué pedo con sus complejos y salgan adelante porque sí, cariñas, se pueden tener relaciones sanas y fuertes después de resolver conflictos y superar obstáculos (estos no incluyen intentos de asesinato, abuso psicológico, mínima comunicación y genjutsus homicidas; tampoco aguanten cualquier chingadera).

¡Escribir a Naruto como Hokage es lo máximo! Y no me vengan con que es muy joven. Gaara también lo era cuando empezó como Kazekage, así que nadie ponga excusas.

En la versión anterior no había incluido a Isaya Shoto, pero me dije: Ino también merece un purasangre en su harem. Además Isaya es un vampiro viejo y me pareció un desperdicio no incluirlo. Asimismo, a Shizuku Touma sí lo agregué en la primera versión, sólo que no sabía bien su nombre y le había puesto Tooru Touma (bien original, lo sé). Hubo un cambio importante en él en esta nueva versión, ya que antes sí había crecido, pero creí que sería interesante mantenerlo como niño debido a una maldición de Kaname.

No le estoy haciendo bashing a Yûki, sólo me parece que por el afán de protegerla lo que lograron fue que no fuera consciente de los problemas en el mundo. Sólo vean que decisiones toma cuando a Kaname le da por cargarse a los purasangres o cómo fue incapaz de alzarse sobre Sara.

Por cierto la frase que Sayori le dice a ella en el recuerdo pertenece a Ogure Ito, creador del manga, Tenjou Tenge. Cuando Maya responde a las reclamaciones de Kuzunoha sobre su hermano Shin: "La luz, por su naturaleza, coexiste con la oscuridad. Si todo lo que le rodea es oscuro es sólo porque mi hermano se puso intencionalmente ahí. ¿No lo ves? El mundo está desbordado de luz, justo así".

"Quien tiene algo por qué vivir es capaz de soportar cualquier cómo", es una frase de Emil Frankl.

Había mencionado a Suki Hiou en un capítulo anterior. En la versión vieja de este fanfic, no había quedado clara la importancia de los Hiou en la trama. Ahora se sabe que el antepasado de Hanabi y Shizuka conoció al primer Kiryû, un niño llamado Zelig que era muy cercano a Kaname Kuran. Y sí, le puse la Rosa Sangrienta por la Bloody Rose de Zero.

Y se ha revelado que Kaname creó al clan Kiryû y que conoció a la primera portadora de la Mil Muertes, Saki Wakaba. Cuando Kaname mencionaba sobre él y ella, era por Zelig y Saki.

¿A qué es muy obvio a qué clan se están refiriendo?

Nos leemos en el siguiente capítulo.